Lugares / Monumentos
CUEVA DE VERCIALEJO:
De amplia entrada y escasa profundidad, se encuentra en la Sierra de Vercialejo, frente a la Nava. La forman dos grandes losas,
lisas en el techo y base, éste en gran pendiente. Las lanchas están salpicadas
de pinturas muy esquematizadas y de época posterior a las estudiadas por Breuil, para el que fueron desconocidas. Destacan entre
ellas hombres desproporcionados, perros en hilera y otros varios dibujos de
significación ignorada.
En la Nava, Felix Hernández sitúa Buwaid,
la Cabeza del Puertecito o Cabeza del Buey, de la que
hablaremos al referirnos a esa villa.
CERRO ALONSO:
Puerto Alonso está en la sierra de las Cabras, por encima del túnel de la vía
férrea, dentro del término Municipal de Zarza Capilla, aunque Breuil, también mal informado, la sitúa en el término
municipal de Cabeza del Buey.
Antes de llegar a él, en la majadilla, existen tres rocas llenas de pinturas,
siendo la mas rica la próxima al camino. Junto a ella,
se observan restos de un poblado prerromano.
Breuil estudia veintiséis figuras, en diversos
colores. Entre las doce amarillas se destaca un lobo de pequeña cabeza, orejas
rígidas, cola larga y patas traseras oblicuas, en ademanes de marcha y con la
no Santa intención de atacar al humano viviente situado a su izquierda.
ERMITA DE SANTA MARINA
A unos
La ermita ha tenido siempre y tiene entrada propia, posee un contorno de
PARROQUIA DE SAN BARTOLOMÉ
No hay referencias en la Diócesis de Toledo ni por los
Archivo de Osuna sobre la construcción y
ampliaciones de la Iglesia Parroquial. Son de época mas
reciente el presbiterio, crucero, sacristía, portada principal y la torre en
espadaña.
Está última ampliación terminaría a finales del Siglo XVI, cuando en 1612 se
encargaron dos retablos
barrocos al escultor Juan Ruiz Castañeda uno de los cuales iría al Altar Mayor
y otro para el Nazareno, ambos desaparecidos en la Guerra Civil.
El baptisterio es de fecha posterior a la sala adjunta al apoyarse en sus
paredes. En la parte superior de la Puerta de "Abajo" se observa la
apertura de una antigua portada. La ermita de los Auroros se construyó en
1817 y quedó bellamente reparada en 1984.
Hasta principios del Siglo XX, exceptuando presbiterio y crucero, la techumbre
era de palos y cabios. En la víspera de la Octava del
Corpus de 1908 se hundieron las techumbres de las dos naves primeras, después
de la matutina función religiosa. El párroco, Pedro Jiménez Pérez, inició la
reconstrucción.
A primeros de Enero de 1909 toma posesión de la Parroquia Federico González
Plaza, quien, seguidamente cambia palos por viguetas y cabios
por ladrillos; construye un amplio coro bajo las dos primeras naves, reemplaza
sus ladrillos por mosaicos y reforma el baptisterio.
Estas dos primeras naves fueron, hasta mediados del siglo XIX, el cementerio
del pueblo. Al abrir las sepulturas, los restos fueron llevados al Carnerín, ángulo exterior formado por la saliente de la
Sacristía y la pared de la puerta de abajo. Castro López lo quitó, trasladando
los restos humanos al cementerio Antiguo.
Con el Carnerín hacía "juego" un
corralillo, entrada superior izquierda de la misma puerta, que en principio
sirvió de basurero a las barreduras de las calles. Desapareció después de la
Guerra Civil.
Leoncio Fernández Bayón, primer párroco después de la contienda civil, pinta la
iglesia, reedifica parte del antiguo coro y construye los actuales
bancos.
A Tomás Balsera Algaba se le deben los retablos del
altar Mayor y de la Virgen de la Aurora, la sustitución del Casquete de Bomba
por una campana, la pintura de la fachada de la torre y la desaparición del
púlpito, bastante elegante y de no lejana construcción.
Carmelo Sánchez adelanta el altar Mayor para celebrar la misa cara al
público.
La puerta de Abajo queda artísticamente
presentada al pavimentarse los lugares del Carnerín y
corralillo con la colocación de dos palmeras y una alta
cruz de hierro.
La barandilla para subir la escalinata es obra del Párroco Pedro Horcajo Marín,
quien en 1984 reparó la fachada y el interior de la ermita de San Isidro.
De 1993 datan las últimas obras realizadas en ambas iglesias, consistente en
una reforma general de ambas, dotando a la parroquia de calefacción central.
Durante el proceso de rehabilitación se halló los restos de Idelfónso
(Alonso) Ruiz Mansilla, el cual fue párroco de esta iglesia y comisario de la
Inquisición, vivió durante el siglo XIV y XV.
