Lugares / Monumentos

CUEVA DE VERCIALEJO: 
De amplia entrada y escasa profundidad, se encuentra en la Sierra de Vercialejo, frente a la Nava. La forman dos grandes losas, lisas en el techo y base, éste en gran pendiente. Las lanchas están salpicadas de pinturas muy esquematizadas y de época posterior a las estudiadas por Breuil, para el que fueron desconocidas. Destacan entre ellas hombres desproporcionados, perros en hilera y otros varios dibujos de significación ignorada. 
En la Nava, Felix Hernández sitúa Buwaid, la Cabeza del Puertecito o Cabeza del Buey, de la que hablaremos al referirnos a esa villa. 

CERRO ALONSO: 
Puerto Alonso está en la sierra de las Cabras, por encima del túnel de la vía férrea, dentro del término Municipal de Zarza Capilla, aunque Breuil, también mal informado, la sitúa en el término municipal de Cabeza del Buey. 
Antes de llegar a él, en la majadilla, existen tres rocas llenas de pinturas, siendo la mas rica la próxima al camino. Junto a ella, se observan restos de un poblado prerromano. 
Breuil estudia veintiséis figuras, en diversos colores. Entre las doce amarillas se destaca un lobo de pequeña cabeza, orejas rígidas, cola larga y patas traseras oblicuas, en ademanes de marcha y con la no Santa intención de atacar al humano viviente situado a su izquierda. 

ERMITA DE SANTA MARINA 
A unos 1.200 metro del pueblo por la carretera que se dirige a Peñalsordo se encuentra la ermita de Sta. Marina, que turnaba con Sta. Catalina. Actualmente la ermita se encuentra completamente en ruinas. 
La ermita ha tenido siempre y tiene entrada propia, posee un contorno de 469,86 metros cuadrados, según el inventario de la Parroquia. Pero mucho nos tememos que con el tiempo desaparezca la entrada y el contorno, al estar hace bastantes años agregada a una finca colindante. 

PARROQUIA DE SAN BARTOLOMÉ 
No hay referencias en la Diócesis de Toledo ni por los Archivo de Osuna sobre la construcción y 
ampliaciones
de la Iglesia Parroquial. Son de época mas reciente el presbiterio, crucero, sacristía, portada principal y la torre en espadaña. 
Está última ampliación terminaría a finales del Siglo XVI, cuando en 1612 se encargaron dos retablos 
barrocos al escultor Juan Ruiz Castañeda uno de los cuales iría al Altar Mayor y otro para el Nazareno, ambos desaparecidos en la Guerra Civil. 
El baptisterio es de fecha posterior a la sala adjunta al apoyarse en sus paredes. En la parte superior de la Puerta de "Abajo" se observa la apertura de una antigua portada. La ermita de los Auroros se construyó en 1817 y quedó bellamente reparada en 1984. 
Hasta principios del Siglo XX, exceptuando presbiterio y crucero, la techumbre era de palos y cabios. En la víspera de la Octava del Corpus de 1908 se hundieron las techumbres de las dos naves primeras, después de la matutina función religiosa. El párroco, Pedro Jiménez Pérez, inició la reconstrucción. 
A primeros de Enero de 1909 toma posesión de la Parroquia Federico González Plaza, quien, seguidamente cambia palos por viguetas y cabios por ladrillos; construye un amplio coro bajo las dos primeras naves, reemplaza sus ladrillos por mosaicos y reforma el baptisterio. 
Estas dos primeras naves fueron, hasta mediados del siglo XIX, el cementerio del pueblo. Al abrir las sepulturas, los restos fueron llevados al Carnerín, ángulo exterior formado por la saliente de la Sacristía y la pared de la puerta de abajo. Castro López lo quitó, trasladando los restos humanos al cementerio Antiguo. 
Con el Carnerín hacía "juego" un corralillo, entrada superior izquierda de la misma puerta, que en principio sirvió de basurero a las barreduras de las calles. Desapareció después de la Guerra Civil. 
Leoncio Fernández Bayón, primer párroco después de la contienda civil, pinta la iglesia, reedifica parte del antiguo coro y construye los actuales bancos. 
A Tomás Balsera Algaba se le deben los retablos del altar Mayor y de la Virgen de la Aurora, la sustitución del Casquete de Bomba por una campana, la pintura de la fachada de la torre y la desaparición del púlpito, bastante elegante y de no lejana construcción. 
Carmelo Sánchez adelanta el altar Mayor para celebrar la misa cara al público. 
La puerta de Abajo queda artísticamente presentada al pavimentarse los lugares del Carnerín y corralillo con la colocación de dos palmeras y una alta cruz de hierro. 
La barandilla para subir la escalinata es obra del Párroco Pedro Horcajo Marín, quien en 1984 reparó la fachada y el interior de la ermita de San Isidro. 
De 1993 datan las últimas obras realizadas en ambas iglesias, consistente en una reforma general de ambas, dotando a la parroquia de calefacción central. Durante el proceso de rehabilitación se halló los restos de Idelfónso (Alonso) Ruiz Mansilla, el cual fue párroco de esta iglesia y comisario de la Inquisición, vivió durante el siglo XIV y XV. 

Vista del Altar mayor de la Parroquia de Zarza-Capilla (S. Bartolome)

 



 

 

 

 

 

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