FORO
Textos de la raza, puedes mandar los tuyos a:         
                
[email protected]

"EL MONSTRUO"
Por: Ricardo Siller
S�, yo fu�, cr�anselo todo por que yo lo hice: he asesinado a la persona que m�s odiaba en el mundo. Tal vez nunca sabr� si acaso fu� un capricho de un destino inexistente, el hecho es que ya no me importa; �se es mi ideal de libertad, y los medios ser�n siempre honrosos en la memoria de aquel que alcanz� un f�n.

Para m� siempre result� tan frustrante "gastar" todos esos a�os como universitario en una instituci�n privada, luego de ser alimentado por ese sistema educativo con la idea de que cuando te grad�es te vas a cotizar bastante bien en el mercado laboral. "Nada de chambitas", dijo el rector en la celebraci�n de los ahora exalumnos. Claro est� que no me quejo de ello, pues al menos una minor�a de docentes se tomaron la molestia de ense�arnos a desear ganar en d�lares, que cada quien nace con los dones de libertad, creatividad e iniciativa, a formar un capital, etc. �Pero hay manera de cambiar la otra realidad de la ciudad?, otro Monterrey que quiz�s todos ignoran, que pretenden no ver o que simplemente no conocen; ese Monterrey en cuyas escuelas p�blicas se nos ense�a que si nos portamos mal o que si no obedecemos incondicionalmente a la autoridad, Diosito nos castiga, o que si no somos aduladores o cuestionamos a nuestros superiores, vamos a tener una vida llena de infortunios y miseria (como si no la tuviera ya), �y para qu�? si de todas formas el car�cter excluyente y la angustia de los individuos de clases populares es el aliciente que no te premite socializar y te se�ala con un despectivo "pinche riquillo".
�Me pasas la sidra? es que ya vamos a brindar. -me dijo la que se iba a graduar.-. !Claro�, el perfil de un emprendedor y l�der, tan promovido por nuestro sistema acad�mico, y representado por huesos envueltos en una piel p�lida que despide un aroma a inocencia, justo enfrente de m�; epif�nico recuerdo de las ma�anas, fuera de mi sal�n de clases debido a que llegaba tarde, cargando mi mochila llena de libros de humanidades, cuando la ve�a pasar sonriente por las aulas provocando ese asqueroso �xtasis de adolescente que pocas veces se experimenta a �sta edad, el cual se ve�a truncado por el comentario insulso y banal de un idiota: "dicen que esa pinche vieja es bien puta". �Oye! te estoy hablando. -�Ah! perd�n, �qu� me preguntabas?. -que si t� tambi�n vas a recibir un t�tulo.- No, yo s�lo vengo acompa�ando a alguien -contest�.- �Est�s enfermo? -�por qu� la pregunta?- por que tu semblante describe inhibici�n, no s� c�mo te llamas, pero siempre te veo as� -a lo mejor as� soy y no me he dado cuenta, necesito un espejo que sea m�s honesto y que me hable con la verdad.- Y me mostr� sus dientes con una peque�a carcajada. Tal vez lo que necesitas son vacaciones. -"�T� crees?" pens�. - Tal vez quieras ir al viaje que estamos organizando. El pr�ximo fin de semana nos vamos a Los Delfines, �has o�do alguna vez hablar de ese lugar? -no, nunca- es un lugar m�tico en las tierras del sur. La gente de esa regi�n asegura que es un puerto m�gico donde el sol descansa y que el horizonte nunca vi�, como si fuera una pintura de Matisse. �En serio no has o�do hablar de ese lugar? -no, te digo que no- repliqu� -la gente de Sierra Madre ha estado alguna vez ah� -yo no soy sampetrino- entonces no eres decente -pero tengo coraz�n- �y lo sabes usar? -me qued� callado, y me dijo:- los que saben usar realmente el coraz�n sobreviven al embate del monstruo de una sociedad materialista, y son personas verdaderamente libres. Qu� ir�nico y contradictorio a la vez, palabras de una princesa de familia clasemediera; de una mu�equita de porcelana, valorada y amada por quienes la conocen, y a�n por quienes no.
Ya no supe qu� contestar, mientras miraba c�mo hu�a la esperanza con el rumbo del viento de unas palabras que por s� solas describ�an la condici�n artificial de esa pobre alma, masificada en el convencionalismo social de un entorno consumista y vac�o. No me molesta tanto la falta de sensatez en las personas, lo que me enfurece es la instrumentalizaci�n de ella en sus relaciones interpersonales.  ��Pero qu� demonios estoy diciendo?!, obvio que el s�ntoma m�s consistente de la envidia es el prejuicio, adem�s, yo no soy el ep�tome de la raz�n y el pensamiento; mi boleta de calificaciones es el m�s claro testimonio de ello.
Esa noche, horas antes del crimen, el Diablo vino a visitarme. Se sent� en la silla del escritorio en donde me dedico a realizar mis trabajos. Y yo lo miraba desde mi cama, mientras �l encend�a un cigarrillo y una l�grima azul corr�a por su puntiaguda nariz. No seas pendejo -me dijo- que hay muy poco que puedas hacer. Dime, �sabes a qu� huele la existencia?. -S�, lo s�, desde muy peque�o; desde que mam� cerr� sus ojos.- Y se qued� callado, mir�ndome a los labios, como si quisiera bes�rmelos. Debo confesar que me causaba mucha tristeza la melancol�a que hab�a en su mirada. Artista conceptual del olvido y la postmodernidad -me dijo-      A juzgar por lo que guardas dentro de ese ba�l. -Entonces de verdad eres...- �calla!  mi nombre no puede ser pronunciado, adem�s, �cre�ste que no me iba a dar cuenta si no ve�a la sangre esparcida en el suelo de tu ba�o, y los sesos embarrados en la pared?. -Me aguant� las ganas de llorar, no por machista, sino por el exceso de sensibilidad, y continu�:- si tanta verg�enza e impotencia sent�as, al menos debiste permitirle ver por �ltima vez el agua salada y dejarle sentir la arena, por que el ser valorado y amado son cualidades propias de la bestial naturaleza del amor; cualidades tan celosas de quien es realmente bello y tan ajenas a t�. Fu� cuando dej� de respirar, y el ba�l nunca m�s volvi� a abrirse.
S�, yo fu�, cr�anselo todo por que yo lo hice: he asesinado a la persona que m�s odiaba en el mundo. Tal vez nunca sabr� si acaso fu� un capricho de un destino inexistente el hecho de que yo sea la v�ctima, s�lo s� que los medios ser�n siempre honrosos en la memoria de aquel que alcanz� un f�n; �se es mi ideal de libertad. Hubo algo tan c�mico e insoportable que toda la gente habl� de m� en la misa, mi legado: �Ja! como ser humano era mediocre.
Regresar
Hosted by www.Geocities.ws

1