<BGSOUND SRC="Apocalypse_Now_1.mid" LOOP="INFINITE">

Críticas de teatro

La cena de los idiotas (de Francis Veber), por Paco Mir
Correcta adaptación de la famosa e hilarante película de Francis Veber, basado a su vez en una pieza teatral del propio Veber. A pesar de ser inferior al film, especialmente por la excelente labor de los actores franceses, conserva gran parte de su gracia y frescura. (2)
L’enemic del poble, por Ester Gallego
La obra se escribió en la Noruega del s XIX, pero si no nos lo advirtieran sólo lo notaríamos en el vestuario, pues trata una problemática totalmente actual. Un médico descubre que las aguas de un balneario (que va a ser una gran fuente de riqueza para el pueblo) están contaminadas, y se enfrenta al poder (el alcalde), la prensa y el pueblo (manipulado por ambos) en su afán por mostrar la verdad. Posee diálogos profundos, pero ágiles, e invita a la reflexión a la vez que entretiene. Los actores están magníficos. La obra es una producción de Teatres de la Generalitat Valenciana, y se presentó en valenciano (al fin), aunque ahora también existe una versión en castellano que recorrerá diversos escenarios de nuestra geografía.(5)
Transterrados, por Ester Gallego
Otra producción de Teatres de la Generalitat, que repasa la vida y la obra de Max Aub en el año del centenario de su nacimiento. A través de una galería de personajes (guiados por el propio Max Aub) recorremos algunos de los principales acontecimientos del siglo XX (en especial la República Española, la Guerra Civil, el Exilio, y la segunda Guerra Mundial) y lo que esto supuso en las vidas de aquellos que lo vivieron. La estructura de la obra es un tanto vanguardista, y plantea diálogos profundos, así que absténganse los que no quieran pensar. Los actores están correctos, y la iluminación es fabulosa.(4)
La caiguda (d´Albert Camus), de Carles Alfaro
Esta adaptación de la obra de Albert Camus me ha parecido magistral. Bien dirigida, con una actuación memorable de Francesc Orella y muy bien adaptada. No debe haber sido sencillo adaptar un texto tan complejo y denso. De hecho, ése es el punto débil de la pieza: tratar una obra muy personal de Camus, dónde expone inquietudes elementales del ser humano desde su particular punto de vista, como hacen Julio Medem o David Lynch. La profundidad de las inquietudes del protagonista y, por ende, su gran ambigüedad y abstracción, hacen que la dinámica de la obra sea lenta y, en ocasiones, algo pesada y cargante. Esto lo palía muy bien el director con unos excelentes efectos sonoros y visuales, amén de por un cierto histrionismo en la actuación de Orella, que me atrevo a sugerir que ha sido una indicación del director para que el público no se pierda ni aburra en el monólogo. A la dinamización de la obra también ayuda la presencia de personajes imaginarios, y las reacciones que causan en el protagonista sirven para hacer avanzar la acción y para recuperar la atención del público. De todos modos, es una obra excelente y muy recomendable, dónde se exponen unas ideas e inquietudes muy interesantes, y dónde se nos invita a una serie de reflexiones muy alejadas de quién ha sido nominado en el Gran Hermano, quién canta en la gala de Operación Triunfo o quién va a ganar el Balón de Oro este año. Por otra parte, es reconfortante comprobar que aún hay piezas teatrales de este calibre, a pesar del daño que el cine ha infligido al género.(4)
La mujer de negro (de Susan Hill), de Rafael Calatayud
Excelente. Me ha parecido excelente la obra teatral “La mujer de negro”. Bien dirigida, con un argumento muy elaborado y rico en golpes de efecto, una sensacional puesta en escena, unos efectos sonoros y visuales espléndidos y el trabajo admirable de Emilio Gutiérrez Caba y de Carlos Vicente. Desde que Laurence Olivier y Michael Caine se enfrentaron en “La huella”, de Joseph L. Mankiewicz, no asistía a un duelo interpretativo de tan alto nivel. La obra recoge lo mejor del terror gótico. En ciertos momentos incluso se me pusieron, como se suele decir, los pelos de punta. Nunca pensé que una obra teatral pudiera dar verdadero miedo. La historia parece sacada de la clásica literatura inglesa del siglo XIX, cuando Poe, Stoker, Conan Doyle o Stevenson exploraban los laberintos del terror. Una casa encantada, apariciones, un pueblecito perdido en la brumosa y fría Inglaterra, un joven que recuerda, entre otros, al Jonathan Harker de Drácula. Un placer y una delicia para los sentidos.(5)

Las amistades peligrosas (de Christopher Hampton), de Ernesto Caballero
Correcta adaptación teatral de la famosa película de Stephen Frears (la más popular de sus tres adaptaciones a la gran pantalla). Con una buena dirección y unos excelentes decorados, se nos transporta a la Francia pre-revolucionaria. Lo peor, sin duda, los actores. Sólo se salva, sin grandes alardes pero con oficio, Amparo Larrañaga. Y también cumplen los secundarios: la joven Inge Martín, Susana Hernández, Paco Deniz y Carmen Bernardos. Toni Cantó está algo gris, demasiado histriónico y forzado. Maribel Verdú está desastrosa (en su línea habitual, por otra parte). Nicolás Belmonte debería haberse quedado en "Compañeros", pues empresas más difíciles le vienen demasiado grandes.(2)

Estás escuchando la banda sonora de Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola.

1
Hosted by www.Geocities.ws