"KAVAFIS, KONSTANTINO. (1863-1933) Poeta griego que desarrolló un
estilo individual que pulsó una nueva cuerda lírica no sólo para Grecia, sino
para toda Europa. Se mantuvo ajeno a las influencias de las principales
corrientes de la literatura griega contemporánea. En sus evocaciones del pasado
Griego y, sobre todo, Helenístico, mezcló reflexión, sensualidad e ironía, y
les dio la solidez y la variedad que encontró en su propio entorno cosmopolita,
ya que había nacido en Alejandría el 17 de Abril de 1863 (calendario juliano),
y pasó la mayor parte de su vida allí. Escribió mucho, pero publicó poco, un
total de unos 200 poemas. Su producción más importante es posterior a 1810,
por lo cual dijo alguna vez: "I am a poet of old age" (expresión
ambivalente que une "Soy un poeta viejo" y "Soy un poeta de la
antiguedad"). Su lengua fue una extraña mezcla del refinado y pomposo
griego heredado de los bizantinos, el kazarévusa, y el demótico, o lengua
hablada. Su estilo es relajado, casi conversacional, es realista y evita la
imaginería exagerada. Para honrar el coraje y el carácter toma sus ejemplos de
la historia, la religión y la política. Su manejo dramático del material le
permite entrar en extraños recesos del alma, pero su escepticismo no es mórbido
y su poesía no pregona la futilidad de la vida. Murió en Alejandría el 29 de
Abril de 1933."
(Enciclopaedia Britannica,
edición 1971; traducción: J.B.)
"Puede parecer, en muchos aspectos, como la antítesis del poeta,
aunque en el fondo de su soledad y angustia, de su compleja relación familiar,
de su erudición y de sus vínculos sociales y intelectuales, así como de su
homosexualidad, supo hallar una afinidad con la ciudad misteriosa que engendraría
tantos mitos de sí mismo. Nacido en Alejandría de Egipto en 1863, Konstantinos
Kaváfis vivió en esta ciudad, donde murió en 1933, un exilio interior
conformando y redefiniendo una forma de expresión artística de atormentados
deseos pasajeros que halla su base en la sinceridad del recuerdo, su eficacia en
la distancia, que lucha contra la emoción y sigue el entusiasmo de lo vivido
recordado. Kavafis constituye una de las voces poéticas más admiradas del
siglo. Poeta en una lengua minoritaria, parte de esta admiración se debe al
interés con que ha sido acogido por la crítica anglosajona. Cantor de la
fragmentación de la antigua cultura helenística, fiel pensador de la insólita
e hierática experiencia bizantina, sus viejos temas aciertan a encontrar una
receptividad, en la posteridad, muy superior a la que hallan poéticas más
basadas en el presente y en temas aparentemente más nuevos."
(Del prólogo a la edición
española de la exhaustiva biografía crítica de Robert Liddell)
"La niñez y
la adolescencia de Kavafis se vieron marcadas por la inestabilidad económica,
pues su padre murió cuando él tenía siete años y sus hermanos mayores,
carentes de las habilidades de ese próspero comerciante oriundo de
Constantinopla (Istanbul), acabaron por arruinar los negocios paternos
establecidos en Egipto e Inglaterra. La madre, y sus siete hijos varones
(Kavafis fue el menor, y claramente reemplazó a la difunta hermana Heleni, única
mujer) se instalan en Londes, donde entre los 9 y los 16 años el poeta recibió
su educación formal y desarrolló su gusto por la poesía inglesa. En 1879 la
familia decide volver a Alejandría, pero se ve obligada luego a refugiarse en
Constantinopla en 1882, cuando la flota inglesa bombardea la ciudad. Regresan
tres años después para instalarse en su ciudad natal, Alejandría, de la que sólo
habrá de salir para hacer dos breves viajes a Atenas (1901 y 1905) y a París y
Londres (1897), y donde habría de morir a los 70 años. Treinta de los cuales
-de los 29 a los 59- dedicó a una gris labor burocrática como oficinista en el
Servicio de Irrigación, labor que si bien debió ser poco grata, le dejaba las
tardes libres para hacer las investigaciones históricas a las que era tan
afecto, y sobre todo, para escribir poesía. Durante cierto tiempo repartió sus
días entre ese empleo, algunas horas como corredor de comercio y la noche de
bares y burdeles de Alejandría. Su contexto vital (la Alejandría finisecular
imponía la clandestinidad a las relaciones homosexuales) hizo que la obra de
Kavafis se haya desarrollado bajo el signo de la ambiguedad, y sólo su genio poético
permite que el mundo idealizado que construyó haya adquirido una intensidad y
una fascinación que difícilmente se dan en el mundo real."
(Tomado
de dos compilaciones poéticas: José María Alvarez y Carmen Chuaqui)