La desaparición de Un Gran MAESTRO

Por Claudio Di Renzo

El 23 de febrero fallecía en New York el Gran Maestro Moy Yat. Este dato no me hubiera resultado importante de no mediar el detalle de que fue mi Sikung en el arte del Wing Chun. En 1992 tuve el honor de ser aceptado como uno de sos discípulos de segunda generación, y Sikung Moy Yat me dio un sello personal con mi nombre de Kung Fu en su familia: Go Jo (Gaozu). Este sello tiene el valor adicional de haber sido hecho por sus propias manos.

La pérdida de un Sifu o Sikung tiene gran trascendencia en la vida de un practicante. En mi caso, Moy Yat significaba mi único Sikung con vida, y -una vez más- la vida me volvió a demostrar que uno no nota la importancia de las cosas hasta que las pierde.

Ya en 1981 conviví con el Gran Maestro Lee Yee Pak, tio y maestro de mi Sifu Jerry Lee, compartiendo la misma habitación en Miami, en la casa de los padres de Sifu. No tengo una sola fotografía de esos días, los cuales me pasaron inadvertidos, hasta el fallecimiento de "Manuel" (su nombre latino) varios años después, en Toysan, China.

Sikung Moy Yat fue un ícono del Wing Chun en América, un adelantado, y un genio. Su caracter, a la vez agradable y excéntrico, lo hizo conocido como una personalidad de dificil acceso, y de gran compenetración en su arte. El hecho de ser un artista plástico de renombre internacional, lo hacía acuñar gestos y detalles no siempre asociados a las artes marciales. Su naturaleza estudiosa le hizo destacarse entre sus colegas del Wing Chun.

Gracias a la visión del Maestro Leo Imamura, mi Sifu en Wing Chun, la obra del Gran Maestro Moy se ha preservado en material escrito, filmado y grabado, e impreso y producido en video, papel y bits. De ese modo, las actuales y futuras generaciones tendrán la oportunidad de aprovechar su conocimiento.

Famoso y buscado por la prensa por haber sido compañero de práctica de Bruce Lee, Moy Yat jamás se dio a conocer de ese modo, y siempre evitó los reportajes y notas. No es hasta hace unos diez años que la gente comenzó a hablar de él, debido a la trascendencia de su obra. Esta es la forma en que los grandes de verdad se hacen conocidos. Mientras sus colegas en Wing Chun gastaban fortunas en publicidad, con el afán de hacerse famosos y ricos, Moy Yat acumulaba deudas en su modesto mo kwoon en Chinatown, New York. Sin embargo, el destino hizo que el joven Leo Imamura, el más entusiasta exponente de Wing Chun de sudamérica, se encontrara casi de casualidad con el maestro en USA en 1988. A partir de ese momento, la Moy Yat Ving Tsun se hizo grande y famosa en Brasil y Sudamérica, y expandió su organización y nombre a las escuelas de Norte América. Hoy, todo el mundo conoce al Gran Maestro Moy Yat, el discípulo fiel de Yip Man, el más joven sifu de Wing Chun, quien fuera dado ese título a los 24 años en Hong Kong, el compañero de Bruce Lee, y el creador del logo de la Yip Man Ving Tsun Athletic Association, el escultor de las piedras talladas con la historia del sistema, el mentor del Ving Tsun Museum, el escritor y difusor del Kuen Kuit, el especialista en Mok Jan Jong, el desmitificador del Chi Sao y el desentrañador de los misterios del sistema Ving Tsun.

Se dice que un hombre debe ser juzgado por sus obras. Pues bien, en mi vida marcial no he visto escuela alguna donde la técnica se pase tan puramente de un alumno a otro como la Moy Yat Ving Tsun, y no he visto escuela donde la maestría sea algo tan común. La técnica es dominada por igual de un alumno a otro, de un maestro a otro, demostrando que el "sistema" y el método están siendo transmitidos de una manera excelsa, poco usual.

Como todo hombre de valor, Sikung Moy Yat no ha sido ajeno a las críticas y a los detractores. Bien, entonces queda como evidencia de su excelencia, la increible magnitud técnica de sus discípulos. Como reza el Evangelio: "por sus frutos los conoceréis".

En los años que conviví con la familia de Moy Yat Ving Tsun, de mano del Maestro Leo, advertí la magnitud de los conocimientos y el genio de Moy Yat. Si estos conocimientos fueron heredados del patriarca Yip Man, es de imaginar la increible marea de sabiduría que emanaba de éste.

Moy Yat fue un hombre valioso, y es un elemento valioso. Su nombre, su memoria y su alma tienen el inmenso privilegio de haber sido honrados y amados en vida, habiendo dejado un legado valiosísimo que hará perdurar su imagen y su nombre más allá de la desaparición física. Contrariamente a como sucede en la mayoría de los casos, Sikung Moy Yat ha sido respetado, amado y apreciado en vida.

Claudio Di Renzo


  Volver a Pagina

Hosted by www.Geocities.ws

1