Notas Chin Wan
KUNG FU Y CULTURA

Por Guillermo Fernandez
Profesor Núcleo Central Chin Wan - Responsable Unidad de Monte Grande
El
Kung Fu no es solo un método de defensa personal, es también
un vehículo de cultura.
Toda
transmisión de algo a través del tiempo de generación en generación forma
parte de la cultura de un pueblo, es decir, el kung fu es un producto cultural.
A
través del tiempo los pueblos desarrollan costumbres, hábitos, tradiciones,
formas de entender el mundo y de enfrentarlo, y a partir de eso se moldearon
características particulares que los diferencian unos de otros.
Esto
es tan así que basta echar una mirada al budismo de oriente (se puede tomar
cualquier otro ejemplo) para ver las grandes diferencias entre el budismo
tibetano,el chino, el japonés, el indú y el del sudeste de Asia.
Los
diferentes ambientes dan a los pueblos características únicas y así es también
con respecto al kung fu, el cual a partir de su raíz china se modificó al
contacto con otros países dando lugar a otros sistemas de combate (muay thai,
karate do, viet vo dao, pentjat silat, etc.), cada uno de los cuales modificó
el kung fu de acuerdo a su propia idiosincracia.
En
el sudeste de Asia, pueblos poco influidos por la cultura china desarrollaron
estilos simples y rápidos de aprender (Tailandia, Vietnam), mientras que un país
como Japón que considera a China como su madre patria cultural, el resultado
(el karate) fue un arte marcial muy parecido al kung fu del sur de China, lugar
del cual se transmitió a las islas del sol naciente. No es casualidad que el país
más influenciado por China haya desarrollado el arte de combate más parecido
al original.
El
aspecto cultural más importante con respecto al wu shu es la influencia que
tuvieron las diferentes escuelas filosóficas chinas en su formación.
Así,
el confucianismo le entregó el respeto a la jerarquía y a los maestros, al
mismo tiempo que su estructura familiar, el taoísmo dió su visión de seguir
la naturaleza y es así como en el kung fu se
respetan
los movimientos naturales del cuerpo y la idea de fluir con la fuerza del
oponente (máxima expresión del dominio del arte), del budismo de Shaolin el
espíritu de superación y el autosacrificio para obtener la maestría, de la
escuela de los caballeros (xia chia) el sentido del honor y la lealtad.
Por
todo esto podemos decir sin temor a equivocarnos que el kung fu no podría
haberse desarrollado en otro lugar que no fuera China.
En
fin, cuando practicamos y mostramos nuestro kung fu no debemos olvidarnos que
somos transmisores de cultura y al mismo tiempo creadores de una
nueva fusión entre dos diferentes culturas, la occidental y la oriental.
Es de esa mezcla que se enriquecen mutuamente los pueblos.