Informe acerca del 44 Festival Internacional de Cine y

Televisión

 

2004 Cartagena  (Colombia)

27 de febrero al 5 de marzo

 

Jorgelina Corbatta

Wayne State University

 

            El hecho de ser beneficiaria de una Beca Fulbright (febrero/ mayo 2004) me ha posibilitado volver a ponerme en contacto con Colombia, su cultura y su gente. La beca requiere una doble tarea de enseñanza y de investigación. Respecto de lo primero, tengo a mi cargo el curso de literatura argentina titulado “Historia, ficción y exilio en la narrativa argentina reciente”--basado en mi libro Narrativas de la Guerra Sucia en Argentina (BsAs, Corregidor, l999)--para estudiantes subgraduados de la Universidad de los Andes junto a estudiantes graduados de la Universidad Javeriana. En cuanto a la investigación, estoy en el proceso de actualizar mi conocimiento de la reciente producción narrativa colombiana y, dentro de esta área, la narrativa filmica. Debido a ello, mi presencia en el “44 Festival Internacional de Cine de Cartagena” al que asistí como investigadora y del cual participé no sólo como audiencia sino también con una exposición sobre “El cine de la Guerra Sucia en Argentina”, conferencia que tuvo lugar en la filial de Cartagena de la Universidad Tadeo Lozano el martes 2 de marzo.

 

            El director-fundador del Festival es Víctor Nieto y tiene como asesor al escritor y Premio Nobel l983-- Gabriel García Márquez--en su carácter de presidente de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano. Merece destacarse asimismo la laboriosidad y profesionalidad del jefe de prensa del festival, Jorge García Usta quien nuclea a su alrededor todo un equipo de jóvenes estudiantes universitarios de la carrera de comunicación. El festival de cine de Cartagena se inicia en l960 con un grupo de empresarios cartageneros (encabezados por Victor Nieto) quienes establecen relaciones con organismos oficiales cinematográficos nacionales e internacionales.y se fija el mes de marzo como la fecha estable anual de los festivales que en el futuro incluirian no sólo largometrajes sino también cine publicitario ((l971), video (l983) y televisión (l984 ) junto con la creación de los premios India Catalina de Oro y finalmente, en l992, el concurso iberoamericano de cortometrajes.

 

Lo que sigue es un informe del festival, las películas que pude ver y la asistencia a ruedas de prensa de los equipos de filmación de varias de ellas junto con otras actividades afines. Empecemos por las películas: se impone mencionar en primer término María llena eres de gracia, del norteamericano Joshua Marston (director y guionista), protagonizada por Catalina Sandino acreedora del premio del Festival de Cine de Berlín (compartido con Charlize Theron) y del premio a la mejor actriz en el Festival de Cartagena. Allí a María llena eres de gracias, que ya había sido distinguida en Sundance y en Toronto, también se le otorgó a el premio Opera Prima y el Premio Especial del Jurado. El tema de la pelicula es casi un tópico socio-cultural en Colombia y para el que llega al país está presente desde las paredes del aeropuerto Olaya Herrera de Bogotá en affiches en donde se aconseja a la población no dejarse seducir y convertirse en ‘mula’. Término que designa a aquellos colombianos, en su mayoría mujeres, que acceden a transportar en su cuerpo cargas de droga a los Estados Unidos. La película muestra el proceso que sufre María, una joven de 17 años, que pasa de manipular rosas (una de las riquezas del país y producto de exportación) a convertirse en una pieza más del tráfico internacional incitada por un joven a quien conoce accidentalmente. La penuria económica y la explotación laboral ayudan a la aceptación de María quien ha de viajar acompañada de otras dos jóvenes colombianas, una de las cuales (Lucy) muere cuando la bolsita que contiene la droga se rompe en su interior. Este constituye sin duda el núcleo dramatico de la película y concentra la soledad, el dolor, la impotencia, la marginación social y económica de las ‘mulas’ acosadas por todas partes. En palabras de la actriz que protagoniza a Lucy, Guilied López, las mulas siempre pierden: “Esta película muestra el lado humano de las personas involucradas en el tráfico de drogas, pero también el de otras que luchan por socorrerlas. Muestra que el narcotráfico no es sólo un problema de Colombia sino de la comunidad internacional. Lucy es el símbolo de las mulas que mueren. Su ejemplo es terrible” (Diario Festival Internacional de Cine de Cartagena, febrero 20, 2004). Un colombiano residente desde hace años en Queens, participa como actor y trae consigo la humanidad de situaciones vividas en la realidad en la cual, según sus palabras, se ha visto abocado a la tarea ingrata pero solidaria de dar sepultura a muchas de esas mulas, víctimas de la droga que transportan y a quienes, munidas a menudo de nombres falsos, es difícil identificar. En ese sentido, el texto dentro del texto, lo constituye la ermana de Lucy (residente junto con su marido en los Estados Unidos por varios años) en cuya casa se refugian María y su amiga tras la muerte de Lucy aunque una vez allí son incapaces de confesar esa muerte y, mucho menos, su causa. La inminente maternidad, en el caso de la hermana de Lucy, y también de María, sera el elemento redentor y el factor fundamental para la elección de los Estados Unidos como lugar de residencia. Aunque la película tiene un final abierto lo sospechamos positivo. Y así el tiítulo, y su resonancia bíblica, adquiere una polivalencia de significados en donde la madre, también víctima expiatoria, recupera la vida como don fundamental. No puedo dejar de anotar la clara oposición de los dos papeles  por los que compartieron el premio de Berlín María (Catalina Sandino) y Aileen Wuornos (Charlize Theron). Si bien ambas sirven de instrumento para detectar problemas sociales (el narcotráfico en Colombia, la prostitución en EU), una encarna la inocencia y la capacidad de recuperación mediante la maternidad y—por ende—la afirmación de la vida. La otra, por su parte, fue llamada “la doncella de la muerte” y encarna justamente eso al afirmar: “Odio profundamente la vida humana”. El carácter mariano de una y el monstruoso de la otra (la película se titula justamente Monster y fue acreedora del Oscar de este año) contrastan en la pureza/ fealdad aunque en ambas está presente el amor, mariano en un caso y lesbiano en otro.  La película colombiana presentada a continuación fue Hábitos sucios de Carlos Palau (2003) en donde se cuenta la historia de la monja Leticia López Manrique, religiosa de la comunidad de Las Adoratrices quien fuera inculpada por la muerte de una de sus compañeras de claustro, Luz Amparo Granada, ocurrida en Bogotá. Su cuerpo, desmembrado y quemado, fue hallado dos días después de su desaparición del convento en un paraje abandonado de la Antigua vía al Llano. Leticia se entregó a las autoridades tras afirmar la injusticia de su acusación. En la película aparecen otros motivos: la relación de la monja asesinada con las prostitutes del barrio a quienes trata de ayudar (en peligroso antagonismo con los proxenetas que las explotan); su vinculación con un compañero de estudios quien quiere volverla militante guerrillera, su contracción al estudio y al trabajo humanitario. El ‘caso de la monja de Colombia’ como se conoció, sirve al director Palau para reflexionar sobre la estructura eclesiástica en el país y en el mundo y constituye una herramienta crítica para examinar la presencia de la iglesia y de la ideología católica en el medio social colombiano. Se trata además de un film intertextual en la medida en que dialoga con sor Juana Inés de la Cruz en la version literaria de Octavio Paz (se muestra el libro Las trampas de la fe) y con la version filmica de Maria Luisa Bemberg, “Yo, la peor de todas”. También, en forma lateral pero presente, está Michel Foucault y su Historia de la sexualidad como una de las formas con la que el imaginario colectivo contemporáneo se enfrenta con el complejo fenómeno sociocultural de la sexualidad humana a lo largo de la historia de la humanidad. Lamentablemente la crítica ha sido adversa a esta película y su director se ha despachado acremente contra aquella (la de El Tiempo, entre otras, que fue su blanco en “Diálogos con directores colombianos” del 1 de marzo y que fuera contestada en el Diario de la misma fecha ). Me interesa detenerme en un reportaje hecho a Palau por Pedro Adrián Zuluaga, y en un texto crítico firmado por Oswaldo Osorio, presentes en la revista de cine colombiana Kinetoscopio (Vol. 14, 67).  Zuluaga comienza refiriéndose a la película anterior de Palau, “A la salida nos vemos” (l986) y a sus proyectos posteriores entre los que se incluye una investigación sobre la inmigración japonesa en el Valle del Cauca que, a pesar de haber viajado a Japón, filmar allí la primera secuencia y contar con el proyecto de coproducción, no se llevó a cabo por carecer del apoyo de Colombia.  Me parece interesante transcribir las palabras de Palau acerca de ese proyecto abortado:

 

Esa inmigración [la japonesa] nace de la lectura que hace un joven japonés de La María de Jorge Isaacs. La lee en castellano y la traduce por entregas a la Revista de la Universidad de Tokio. Compañeros y discípulos de él, comienzan a leerla. Esa era una época en la que Japón era completamente miserable por las guerras civiles, era un país lleno de hambre, entonces no solamente la historia de amor les atrajo sino la descripción fértiles del Valle del Cauca que hacía Jorge Isaacs en el libro y comienzan a pensar en inmigrar. Y efectivamente llega el día en que lo hacen en un un barco y llegan al Africa. Piensan que Buenaventura es Africa, nunca habían visto negros./…/ Es como el año l923 o l924. /…/ Mi proyecto está sustentado en cuatro pilares. Lo épico, lo literario, lo político y lo romántico. Lo politico tiene que ver con lo mismo que pasó en los EEUU cuando a los japoneses se los encierra en campos de concentración  después de Pearl Harbour. A estos japoneses que llegaron pequeñitos al Valle del Cauca y que fueron creciendo económicante con sus tierras y empiezan a aportar un gran Desarrollo a la region, comienzan los terratenientes a tenerles bronca. Esos terratenientes denuncian ante el consulado gringo en Cali que en las tierras de los japoneses se esconden pistas de aterrizaje para que los aviones de ese país se reabastezcan y así atacar el canal de Panamá. Todo esto está en las investigaciones que hice. Las conjuras llegan al Departamento de Estado norteamericano y Roosevelt le pide a López Pumarejo que le mande todos esos japoneses a los campos de concentración en Texas y en California y López Pumarejo dice no, no se los mando, pero se los encierro acá. Y así se crean los campos de concentración en Fugasuga, junto con los alemanes, los japoneses son detenidos durante tres años, se les confisca sus bienes, su tierras, los obligan a pagar de esa confiscación los alimentos y la estadía” (85).

 

            Quiero ahora detenerme en las opinions de Palau sobre de la película Hábitos sucios cuando responde acerca de las licencias que se permite respecto de lo que ocurrió en la realidad: “La licencia más importante—dice Palau—es la de considerar al personaje de Leticia inocente /…/ Porque la forma en que la condenaron por el asesinato de Luz Amparo fue muy rápida, fueron más importantes las denuncias de las otras compañeras que ir a investigar los crímenes perpetrados en las 21 prostitutas, crímenes que fueron denunciados por Leticia y Luz Amparo. /…/ “Para mí—continúa—todo fue un crimen de limpieza social, porque a las dos monjas las llamaron a amenazarlas varias veces [para] que no siguieran denunciando lo del asesinato de prostitutas. Además, cuando en el expediente leo que Leticia denuncia ante la provincial de las adoratrices el lesbianismo de unas compañeras, esa sola frase me permite construir la licencia de la ficción. Allí creo que está la clave de todo…” /…/ Habla luego de la analogía: decrepitud de la sociedad nuestra, metida dentro de los muros de ese convento y afirma que esa es la razón de ‘tocar, aunque tangencialmente, tantos temas’ a la vez que expresa su admiración por La calle de la amargura de Mizoguchi en donde se hace algo semejante a lo suyo. En cuanto a la elección de actrices de teatro (pertenecientes al grupo La candelaria que dirige Santiago García), considera que mediante ellas se logra ese tono casi desfasado que necesitaba en su película (como ejemplos semejantes cita el cine de Alain Cavalier o el de Carl Dreyer y también a Langlois como modelo del expresionismo allí usado). Respecto del cine colombiano actual, el de Víctor Gaviria o el de Luis Alberto Restrepo, dice “Nosotros tomamos unos riesgos dramatúrgicos que son inusuales en el cine colombiano” (88) y vuelve a referirse a su actitud ante las autoridades, la ley del cine y las distribuidoras: “Eso me siento yo, muy maltratado, muy desvalorizado, muy mal valorado, injustamente mal valorado.” (id). Después de haber visto una sola obra de Palau,  Habitos sucios, no comparto esos juicios desvalorizadores que en general me parece se basan en un rechazo visceral, no consciente, del tono y del contenido crítico de la película respecto no solo del sistema eclesiástico sino sobre todo de la hipocresía moral que reina en su mundo. Lo que sí veo como cierta debilidad narrativa es la falta de continuidad argumental/protagonismo ya que la película se centra y concentra en la historia de de la hermana Beatriz en la primera parte para descentrarse/ concentrarse en la hermana Gloria (la presunta asesina en la segunda) lo cual fragmenta el hilo narrativo y distrae al espectador. Coincido en esto con “La película que lo tenía todo” de Oswaldo Osorio aunque deploro la ausencia, y la omisión me parece injusta, de referencias al impacto visual de la película, la recreación de ambientes que la acerca a la ya citada de Bemberg, la fuerza expresionista de los colores, objetos y rostros en la ambientación y cierto dramatismo formal que bien conviene al tema que se va desarrollando.

            La película colombiana presentada a continuación fue Malamor de Jorge Echeverri donde se nos cuenta los últimos diez días en la vida de una joven de 17 años que, según reza el programa del festival, “lo apuesta todo a lograr que el amor que siente por el amante de su madre, Hache, sea recíproco. Sin embargo, sus estategias fracasan una tras otra y el anillo de bodas que ella le pidió un día, sólo lo lucirá cuando él mismo la entierra en las nieves eternas de la Sierra Nevada, paisaje que ella siempre adoró” (27). En este caso sí me parece justo tildar a esta película de excesos gratuitos y efectistas, que buscan provocar un impacto en la audiencia mediante la combinación de efectos de telenovela más una supuesta crudeza que suma sexo, droga y muerte. Película decadente cuya factura justificó el director en rueda de prensa como un proyecto eminentemente personal, basado en obsesiones personales. Proyecto, a mi juicio, cursi a la vez que elitista porque trata de una clase social—la alta-- y está dirigida a esa misma clase social. Pretende, sin lograrlo, acercarse a un mundo como el de El ultimo tango en París y solo se queda en un soft porno con pretensiones poéticas y de belleza visual.

            La compensación de tanto intento frustrado y pretencioso vino de un hermosísimo documental Del Palenque de San Basilio dirigido por Erwin Goggel cuyo protagonista es la comunidad afrocaribe del Palenque de San Basilio, sus lazos comunitarios, sus tradiciones, sus riturales y su cohesión social. El documental aparece dividido en cuatro episodios en donde se narran también el origen y el desarrollo de diversos ritmos musicales caribeños. Dejo la voz a la presentación que se hace en el programa del festival: “Las formas de trabajo, las relaciones con el entorno natural y social, las negociaciones amorosas y familiares, los ritos de iniciación de edades, los cantos fúnebres, son vistos con un cuidado extremo. Los habitantes son personajes dignos y contradictorios, vivos y férreos en su voluntad de vivir y prolongar los hábitos de su tierra. De paso, el documental recupera las voces de las mujeres protagonistas frecuentemente olvidadas de la vida histórica y quienes en esta obra hablan con detalles sobre el desarrollo de sus vidas y de sus descendientes, y la de cantautoras como Totó la Momposina y Petrona Martínez. Y enfatiza, a manera de homenaje, el papel cumplido por Batata, uno de los mayors percusionsistas colombianos, fallecido hace poco y miembro de una tradición de músicos” (22). Se pone también el acento en la tension entre herederos de la tradición, pertenecientes a generaciones diferentes, rindiéndose un bellisimo homenaje a la mejor memoria cotidiana, ritual, musical y creadora del Caribe. Merece destacarse que asistieron a la proyección de la película varios integrantes de Palenque quienes homenajearon la película con su música, danzas y tambores.

            Hubo también películas de Brasil: la premiada en el Festival como la mejor película fue Carandiru cuyo actor, Wagner Moura recibió el premio al mejor actor por Carandiru y por Camino de las nubes. El argentino-brasileno Hector Babenco, director de Carandiru incursiona de nuevo en el ámbito carcelario que lo hiciera famoso en la adaptación de la novela de Manuel Puig, El beso de la mujer araña. Si en El beso de la mujer araña Babenco narraba la historia de la mutua interacción entre un guerrillero y un homosexual quienes instauran allí un mundo otro en oposición al de afuera, en Carandiru—nombre de la prisión ubicada en Sao Paulo y la más grande de América Latina—el caos interior mima el exterior y aunque se pretenda romantizar esas vidas mediante la ayuda de un médico encargado de llevar a cabo un programa contra el sida, la realidad triunfa en la masacre de los presos que narra la real ocurrida el 2 de octubre de l992 y que termina con la destrucción de la cárcel. Se muestra un mundo sin redención que nos recuerda su excelente film Pixote, la ley del más fuerte. Película ya clásica en el género que se inserta en la línea que inaugurara Los olvidados de Luis Buñuel y, que se continúa en tiempos más recientes, con Rodrigo D No Futuro y La vendedora de rosas de Víctor Gaviria.  La película que a mí realmente me impresionó por la fuerza y la economía en la descripción de un mundo y un protagonista y por su carácter totalmente innovador fue Madame Sata, co-producción franco-brasileña de Karim Ainouz en donde se nos muestran las diversas caras del protagonista quien aparece caracterizado en el programa del festival como: “Criminal legendario. Homosexual orgulloso. Estrella de cabaret. Amante apasionado. Asesino. Padre devoto de siete hijos adoptados. Madame Sata, nacido de esclavos en las áridas tierras del norte de Brasil y vendido por su madre con tan solo siete años, ejerció su libertad por las calles ded lapa, Río de Janeiro. Negro, 1,82 metros de latura, 90 kilos de músculo metidos en una camisa de seda y unos pantalones ajustados y con una navaja en el bolsillo” (19). La película se inspira en las leyendas y mitos tejidos en torno de de Joao Francisco dos Santos (l900-l976), conocido por Madame Sata, nombre que adquirió de un personaje de la película de Cecil B. De Mille, Madame Satán de l930. El mundo evocado en la película me recuerda, en su fuerza y pluralidad de sentidos, al habitado por los personajes de Jean Genet y Genet mismo situado en un tugurio carioca pintado con la fuerza expresionista de un Roualt. Chile estuvo representado por dos películas, la comedia Sexo con amor poseedora de cierta comicidad liviana en historias cruzadas de amor y sexo y B-Happy que recibió el premio a la mejor actriz de reparto. Narra la historia de Kathy y su desamparo en un pueblito de la costa chilena. Me recuerda la película belga Rosetta y algunas otras del grupo Dogma aunque con mayor optimismo frente a la posibilidad de cambios en la suerte. Venezuela, por su parte, presentó un film ambicioso pero no logrado, Yotama se va volando en el que mediante la estrategia del cuarto cerrado, conviven seres muy diversos: el de una guerrillera, Yotama, junto con seres de clase alta y un músico retirado. La interacción y el proceso de cambio en los personajes, resultado de esa convivencia forzada y en principio amenazadora porque son rehenes de Yotama resulta bastante poco creible. Amor en concreto fue la otra película proveniente de Venezuela en la que ahora es la unidad de tiempo, una noche en Caracas, el centro del relato entrecruzado de vidas diversas: un taxista con sabiduría tanguera; una médica que atropella a un hombre y cambia su vida; un joven en busqueda de su definición sexual y una pareja en motocicleta. Con una factura semejante a la de Amores perros o 21 gramos la película confunde, más que ilumina, historias tejidas de clichés sin profundidad ni interés. Perú estuvo presente con otra narración de seis historias cruzadas en torno al escándalo politico que tuvo lugar en el 2000 a raíz de la exhibición pública de videos donde se muestra el soborno realizado por el asesor del presidente Fujimori, Vladimiro Montesinos, que provocó la caída de aquel  Con pretension de instrumento que descubre la corrupción, la descomposición moral y la hipocresía que signan la sociedad peruana de ese momento, la realidad de la película es una mala alegoría rebosante de clichés. De Argentina vi El juego de Arcibel, situada en un país imaginario—Miranda—con claras referencias a la Argentina bajo dictadura y cuyo mayor interés reside en el intento de revisar la era de las utopias, los 60 y 70 en Argentina encarnada en los miembros de la izquierda en el interior de la cárcel pero que se diluye luego en otra alegoría forzada y que en cierto modo intenta dar forma a ‘las acciones paralelas que obran por analogía’ (uno de los paradigmaticos temas de literatura tantástica teorizados por Bioy Casares en Antologia de la literatura  fantastica y que, en su momento, Subiela—con menor infelicidad—tambien llevara al cine).

 

Para terminar me interesa mencionar dos documentales. Uno es Los archivos de Pablo Escobar de Marc de Baufort quien, en diálogo con El Espectador explica su origen: “Hace un año, antes de que se cumpliera el décimo aniversario de la muerte de Escobar, pensé que aún había una historia por contar, que el mundo, pero en especial los colombianos, tenían que ver la otra cara de Pablo Escobar y acabar con ese mito, derrumbarlo, dejar de pensar que era un héroe mayor, porque eso no es bueno para la historia del país” (febrero 8, 2004: p. 6 A). Para ello Baufort se comunica con la hermana y la madre de Escobar con la intención de recuperar material filmado ya que—afirma—“como todo hombre que maneja un enorme ego, Escobar debía haber filmado muchas cosas de su vida” (îd). Asistimos así a la infancia del narcotraficante, la estrecha relación con su madre de la que dice el director “Lo que más quería Escobar era satisfacer a su madre. Cómo serían los lujos, que mientras Escobar estaba en la cárcel, la madre paseaba por Rusia y China” (id.).  Se muestran también los lazos entre poder y política en las alianzas con importantes figuras y, a la vez, en la construcción de su propio liderazago a partir de su generosidad al interior de los barrios pobres de Medellín y dentro de su propio reino, la hacienda Nápoles. Esta, comprada en l978, se convirtió en el centro de operaciones del cartel de Medellín. Allí se reunian los jefes de la organización, se organizaban fiestas con las orquestas mas famosas del momento, siempre había cuatro o cinco aviones (mantenidos por técnicos de los Estados Unidos) y la finca llegó a tener hasta un zoológico poseedor de especies únicas. De acuerdo con el documental, Escobar pago 50,000 dólares por el único par de loras negras en cautiverio en el mundo. Al respecto dice Baufort “Cuando compra la hacienda Nápoles, assume una actitud más dominante. Ya no es el hombre callado de otra época. Ahora se lo ve gritando, mandando como un gran mariachi. El volumen de plata que tenía era enorme. Le llegaban 400 millones de pesos a la semana” (id.).  Por su parte Luz Maria, la hermana de Escobar, asegura que su canción favorita era “Si yo fuera rico” de la película El violinista en el tejado. La miradad benévola con que se considera la figura y los hechos vinculados con la vida de Escobar han suscitado diversas críticas. El otro documental recrea la vida de un escritor, Cepeda Samudio: el hombre y el mito de Juliana Cepeda quien reúne allí fotos de diferentes momentos de la carrera de Alvaro Cepeda Samudio como escritor, cineasta y periodista a la vez que incluye extractos de sus películas La langosta azul y Carnaval para toda la vida. También se recogen testimonios de personajes importantes de Barranquilla como el músico Rafael Escalona, Quique Scopell, Nereo López y su viudad Tita Cepeda. Vinculado con esta modalidad de recrear la vida de un escritor quiero comentar, aunque no fue parte del festival, el largometraje de Luis Ospina, La desazón suprema. Retrato incesante de Fernando Vallejo (2003), que acaba de ganar el premio en el festival de Toulouse y que recrea la vida del escritor antioqueño residente en México, Fernando Vallejo (ganador del premio Rómulo Gallegos en 2003) . Ospina, en un reportaje aparecido en Kinetoscopio menciona las diversas etapas en la producción del retrato, las películas familiars que se incluyeron así como las tomas cedidas por Barbet Schroeder, director de la version fílmica de La virgen de los sicarios basada en la novella homónima de Vallejo. Incluye también testimonios de Elena Poniatowska, Carlos Monsivais, William Ospina—entre otros. Y con esta mención fílmica- literaria termino, por ahora, este informe del festival de Cartagena del 2004.

 

 

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