| HOMBRE QUE MIRA EL CIELO Mientras pasa la estrella fugaz acopio este deseo instant�neo montones de deseos hondos y prioritarios por ejemplo que el dolor no me apague la rabia que la alegr�a no desarme mi amor que los asesinos del pueblo se traguen sus molares caninos e incisivos y se muerdan juiciosamente el h�gado que los barrotes de las celdas se vuelvan de az�car o se curven de piedad y mis hermanos puedan hacer de nuevo el amor y la revoluci�n que cuando enfrentemos el implacable espejo no maldigamos ni nos maldigamos que los justos avancen aunque est�n imperfectos y heridos que avancen porfiados como castores solidarios como abejas aguerridos como jaguares y empu�en todos sus noes para instalar la gran afirmaci�n que la muerte pierda su asquerosa puntualidad que cuando el coraz�n se salga del pecho pueda encontrar el camino de regreso que la muerte pierda su asquerosa y brutal puntualidad pero si llega puntual no nos agarre muertos de verg�enza que el aire vuelva a ser respirable y de todos y que vos muchachita sigas alegre y dolorida poniendo en tus ojos el alma y tu mano en mi mano y nada m�s porque el cielo ya est� de nuevo torvo y sin estrellas con helic�ptero y sin dios CHAU N�MERO TRES Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro te dejo frente al mar descifr�ndote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteran�a pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono estar� donde menos lo esperes por ejemplo en un �rbol a�oso de oscuros cabeceos estar� en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra estar� repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mir�s y enseguida te siguen y ojal� pueda estar de tu sue�o en la red esperando tus ojos y mir�ndote HAGAMOS UN TRATO Cuando sientas tu herida sangrar cuando sientas tu voz sollozar cuenta conmigo (de una canci�n de Carlos Puebla) Compa�era usted sabe que puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los m�os no alerte sus fusiles ni piense qu� delirio a pesar de la veta o tal vez porque existe usted puede contar conmigo si otras veces me encuentra hura�o sin motivo no piense qu� flojera igual puede contar conmigo pero hagamos un trato yo quisiera contar con usted es tan lindo saber que usted existe uno se siente vivo y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no ya para que acuda presurosa en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo NO TE SALVES No te quedes inm�vil al borde del camino no congeles el j�bilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo s�lo un rinc�n tranquilo no dejes caer los p�rpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sue�o no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el j�bilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo s�lo un rinc�n tranquilo y dejas caer los p�rpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sue�o y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inm�vil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo DESPISTES Y FRANQUEZAS a bud y claribel i La pol�tica es una forma de amor, pero no viceversa; por algo en el amor es mucho m�s f�cil tener el coraz�n caliente que la cabeza fr�a. ii El hombre bueno casi siempre se aburre de sus rencores. Pero siempre hay un rencor que confirma la regla. iii La muerte es una traici�n de Dios. iv �Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta! v Cuando una mujer dice: �Todo tu cuerpo es coraz�n�, es porque todo su cuerpo es coraz�n. vi Desde que los hijos educan a los padres, se acabaron los complejos de Edipo. vii El pan nuestro de cada d�a provoca gases y malas digestiones. viii Cuando sue�o contigo no hablo sino que canto en sue�os. ix Cuando parece que la vida imita al arte, es porque el arte ha logrado anunciar la vida. x Los Otros que invento son confidencias sobre aquello que desgraciadamente no me ocurre. xi La generosidad es el �nico ego�smo leg�timo. xii Epitafio para un vanidoso: �Bah�� xiii La soledad es tambi�n un homenaje al pr�jimo. xiv El inconveniente de la autocr�tica es que los dem�s pueden llegar a creerla. xv Los Otros que invento dicen a veces cosas que yo no habr�a dicho ni aunque fuera otro. xvi No es que uno no cambie, sino que el espejo no tiene memoria. xvii No seamos sectarios: la infancia es a veces un para�so perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda. xviii Un torturador no se redime suicid�ndose. Pero algo es algo. xix Contra el optimismo no hay vacunas. xx Cuando el infierno son los otros, el para�so no es uno mismo. xxi El vicedi�s siempre es ateo. T�CTICA Y ESTRATEGIA Mi t�ctica es mirarte aprender como sos quererte como sos mi t�ctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible mi t�ctica es quedarme en tu recuerdo no s� c�mo ni s� con qu� pretexto pero quedarme en vos mi t�ctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos no haya tel�n ni abismos mi estrategia es en cambio m�s profunda y m�s simple mi estrategia es que un d�a cualquiera no s� c�mo ni s� con qu� pretexto por fin me necesites HOMBRE QUE MIRA LA TIERRA C�mo querr�a otra suerte para esta pobre reseca que lleva todas las artes y los oficios en cada uno de sus terrones y ofrece su matriz reveladora para las semillas que quiz� nunca lleguen c�mo querr�a que un desborde caudal viniera a redimirla y la empapara con su sol en hervor o sus lunas ondeadas y las recorriera palmo a palmo y la entendiera palma a palma o que descendiera la lluvia inaugur�ndola y le dejara cicatrices como zanjones y un barro oscuro y dulce con ojos como charcos o que en su biograf�a pobre madre reseca irrumpiera de pronto el pueblo f�rtil con azadones y argumentos y arados y sudor y buenas nuevas y las semillas de estreno recogieran el legado de viejas ra�ces como querr�an que se escucharan su verde gratitud y su orgasmo nutricio y que el alambrado recogiera sus p�as ya que por fin ser�a nuestra y una como querr�a esa suerte de tierra y que vos muchachita entre brotes o espigas o aliento vegetal o abejas mensajeras te extendieras all� mirando por primera vez las nubes y yo tapara lentamente el cielo HOMBRE QUE MIRA EL TECHO Siempre hay una jornada fuera de serie en que uno logra sentirse sereno pero est� lejos de ser una canonj�a ya que la serenidad no es el mejor de los estados posibles e imposibles hoy por ejemplo tomo distancia con respecto a las cosas y a mi mismo y no por eso echo al olvido qu� joda era qu� bueno era estar adentro del entrevero despu�s de todo la famosa serenidad es una isla autorizada comon� y legal aunque rodeada inexorablemente por emociones clandestinas todav�a me siento un poco inc�modo en mis primicias de sereno como quien entra en un traje nuevo que tiene bajas las hombreras pero el cuerpo y el alma son animalitos de costumbres ma�ana la incomodida ser� menor y en pocos d�as me habr� habituado a estar sereno eso me llena a veces de alegr�a es claro que se trata de una alegr�a serena y en consecuencia uno no sale a dar abrazos ni pega gritos ni le canta al cielo a lo sumo archiva caricias y otros pr�logos por estricto orden cronol�gico tambi�n llega a invadirme el desconsuelo pero se trata de un sereno desconsuelo y por lo tanto nadie solloza ni dice mierda ni putea sencillamente como un modesto mago de rojo circo de domingo o de feria tomo los naipes del amor los bajajo con parsimonia y en las narices del viejo p�blico que es como hacerlo en mis narices m�gicamente los transformo en nuevos naipes de amistad lo �nico extra�o viene a la noche pues se presume que un sereno ha de dormir serenamente pero yo paso horas y horas mirando el techo o sea que no s� hasta cuando estar� sereno porque la calma ya no da abasto hay que confiar y yo confio que no hay mal que dure cien a�os Rostros de vos Tengo una soledad tan concurrida tan llena de nostalgias y de rostros de vos de adioses hace tiempo y besos bienvenidos de primeras de cambio y de ultimo vag�n tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesi�n por colores tama�os y promesas por �poca por tacto y por sabor sin un temblor de mas me abrazo a tus ausencias que asisten y me asisten con mi rostro de vos estoy lleno de sombras de noches y deseos de risas y de alguna maldici�n mis hu�spedes concurren concurren como sue�os con sus rencores nuevos su falta de candor yo les pongo una escoba tras la puerta porque quiero estar solo con mi rostro de vos pero el rostro de vos mira a otra parte con sus ojos de amor que ya no aman como v�veres que buscan a su hambre miran y miran y apagan mi jornada las paredes se van queda la noche las nostalgias se van no queda nada ya mi rostro de vos cierra los ojos y es una soledad tan desolada. Mario Benedetti De "Poemas de Otros" Coraz�n Coraza Porque te tengo y no porque te pienso porque la noche est� de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus im�genes porque eres linda desde el pie hasta el alma porque eres buena desde el alma a m� porque te escondes dulce en el orgullo peque�a y dulce coraz�n coraza porque eres m�a porque no eres m�a porque te miro y muero y peor que muero si no te miro amor si no te miro porque t� siempre existes dondequiera pero existes mejor donde te quiero porque tu boca es sangre y tienes fr�o tengo que amarte amor tengo que amarte aunque esta herida duela como dos aunque te busque y no te encuentre y aunque la noche pesa y yo te tenga y no. Mario Benedetti Viceversa Tengo miedo de verte necesidad de verte esperanza de verte desazones de verte tengo ganas de hallarte preocupaci�n de hallarte certidumbre de hallarte pobres dudas de hallarte tengo urgencia de o�rte alegr�a de o�rte buena suerte de o�rte y temores de o�rte o sea resumiendo estoy jodido y radiante quiz� m�s lo primero que lo segundo y tambi�n viceversa. Mario Benedetti Otro Cielo No existe esponja para lavar el cielo pero aunque pudieras enjabonarlo y luego echarle baldes y baldes de mar y colgarlo al sol para que se seque siempre faltar�a el p�jaro en silencio no existen m�todos para tocar el cielo pero aunque te estiraras como una palma y lograras rozarlo en tus delirios y supieras al fin como es al tacto siempre te faltar�a la nube de algod�n no existe un puente para cruzar el cielo pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla a fuerza de memoria y pron�sticos y comprobaras que no es tan dif�cil siempre te faltar�a el pino del crep�sculo eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo aunque sea impetuoso y desgarrado en cambio cuando llegue al que te pertenece no lo querr�s lavar ni tocar ni cruzar pero estar�n el p�jaro y la nube y el pino. Mario Benedetti Ausencia de dios Digamos que te alejas definitivamente hacia el pozo de olvido que prefieres, pero la mejor parte de tu espacio, en realidad la �nica constante de tu espacio, quedar� para siempre en m�, doliente, persuadida, frustrada, silenciosa, quedar� en m� tu coraz�n inerte y sustancial, tu coraz�n de una promesa �nica en m� que estoy enteramente solo sobrevivi�ndote. Despu�s de ese dolor redondo y eficaz, pacientemente agrio, de invencible ternura, ya no importa que use tu insoportable ausencia ni que me atreva a preguntar si cabes como siempre en una palabra. Lo cierto es que ahora ya no est�s en mi noche desgarradoramente id�ntica a las otras que repet� busc�ndote, rode�ndote. Hay solamente un eco irremediable de mi voz como ni�o, esa que no sab�a. Ahora que miedo in�til, qu� verg�enza no tener oraci�n para morder, no tener fe para clavar las u�as, no tener nada m�s que la noche, saber que Dios se muere, se resbala, que Dios retrocede con los brazos cerrados, con los labios cerrados, con la niebla, como un campanario atrozmente en ruinas que desandar� siglos de ceniza. Es tarde. Sin embargo yo dar�a todos los juramentos y las lluvias, las paredes con insultos y mimos, las ventanas de invierno, el mar a veces, por no tener tu coraz�n en m�, tu coraz�n inevitable y doloroso en m� que estoy enteramente solo sobrevivi�ndote. Mario Benedetti Bienvenida Se me ocurre que vas a llegar distinta no exactamente mas linda ni mas fuerte ni mas d�cil ni mas cauta tan solo que vas a llegar distinta como si esta temporada de no verme te hubiera sorprendido a vos tambi�n quiz� porque sabes como te pienso y te enumero despu�s de todo la nostalgia existe aunque no lloremos en los andenes fantasmales ni sobre las almohadas de candor ni bajo el cielo opaco yo nostalgio tu nostalgias y como me revienta que el nostalgie tu rostro es la vanguardia tal vez llega primero porque lo pinto en las paredes con trazos invisibles y seguros no olvides que tu rostro me mira como pueblo sonr�e y rabia y canta como pueblo y eso te da una lumbre inapagable ahora no tengo dudas vas a llegar distinta y con se�ales con nuevas con hondura con franqueza se que voy a quererte sin preguntas se que vas a quererme sin respuestas. Todo lo contrario Colecciono pron�sticos anuncios y matices y signos y sospechas y se�ales imagino proyectos de promesas quisiera no perderme un solo indicio ayer sin ir m�s lejos ese ayer que empez� siendo aciago se convirti� en buen d�a a las nueve y catorce cuando vos inocente dijiste as� al pasar que no hallabas factible la pareja la pareja de amor naturalmente no vacil� un segundo me aferr� a ese dictamen porque vos y yo somos la despareja. Mario Benedetti Ese Gran Simulacro Cada vez que nos dan clases de amnesia como si nunca hubieran existido los combustibles ojos del alma o los labios de la pena hu�rfana cada vez que nos dan clases de amnesia y nos conminan a borrar la ebriedad del sufrimiento me convenzo de que mi regi�n no es la far�ndula de otros en mi regi�n hay calvarios de ausencia mu�ones de porvenir/arrabales de duelo pero tambi�n candores de mosqueta pienos que arrancan l�grimas cad�veres que miran a�n desde sus huertos nostalgias inm�viles en un pozo de oto�o sentimientos insoportablemente actuales que se niegan a morir all� en lo oscuro el olvido est� tan lleno de memoria que a veces no caben las remembranzas y hay que tirar rencores por la borda en el fondo el olvido es un gran simulacro nadie sabe ni puede/ aunque quiera/ olvidar un gran simulacro repleto de fantasmas esos romeros que peregrinaran por el olvido como si fuese el camino de Santiago el d�a o la noche en que el olvido estalle salte en pedazos o crepite/ los recuerdos atroces y los de maravilla quebrar� los barrotes de fuego arrastrar�n por fin la verdad por el mundo y esa verdad ser� que no hay olvido. Mario Benedetti "...a esta altura del partido creo en los ojos y en las manos del pueblo en general y en tus ojos y tus manos en particular..." Sur Con su ritual de acero sus grandes chimeneas sus sabios clandestinos su canto de sirenas sus cielos de ne�n sus ventas navide�as su culto de dios padre y de las charreteras con sus llaves del reino el norte es el que ordena pero aqu� abajo abajo el hambre disponible recurre al fruto amargo de lo que otros deciden mientras el tiempo pasa y pasan los desfiles y se hacen otras cosas que el norte no proh�be con su esperanza dura el sur tambi�n existe con sus predicadores sus gases que envenenan su escuela de chicago sus due�os de la tierra con sus trapos de lujo y su pobre osamenta sus defensas gastadas sus gastos de defensa con su gesta invasora el norte es el que ordena pero aqu� abajo abajo cada uno en su escondite hay hombres y mujeres que saben a qu� asirse aprovechando el sol y tambi�n los eclipses apartando lo in�til y usando lo que sirve con su fe veterana el sur tambi�n existe con su corno franc�s y su academia sueca su salsa americana y sus llaves inglesas con todos sus misiles y sus enciclopedias su guerra de galaxias y su sa�a opulenta con todos sus laureles el norte es el que ordena pero aqu� abajo abajo cerca de las ra�ces es donde la memoria ning�n recuerdo omite y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y as� entre todos logran lo que era un imposible que todo el mundo sepa que el sur tambi�n existe Mario Benedetti |