Cree lo que escuchas.
Puedes llamarlo asombroso, increíble o incluso imposible. Ahora cógelo y obsérvalo sobre la palma de tu mano; deslúmbrate con la brillante pantalla en color; acaricia la rueda de clic. Ponte los auriculares y sube el volumen de tu música. Ahora está muy claro: es todo un iPod.
Es capaz de guardar hasta tres días de música y funcionar hasta 14 horas con una sola carga (1). Muestra la portada en color del álbum que estás escuchando en cada momento. Se hace cargo de tus fotos, podcasts y audiolibros. Se sincroniza impecablemente con iTunes. Admite una miríada de accesorios para el iPod. En pocas palabras: el iPod nano es 100 % iPod. Y aún le sobra.
Un toque y listo
La rueda de clic del iPod nano pone la música al alcance de tus dedos. Haz clic para avanzar, retroceder, reproducir, detener o acceder a los menús. Utiliza la superficie sensible al tacto para controlar el volumen o buscar una canción. Podrías hacerlo hasta con los ojos cerrados. Pero con lo precioso que es tu iPod, ¿quién se atrevería?