
Todos sabemos que nuestro mundo esta compuesto de lo que percibimos por nuestros sentidos y por cosas que no percibimos directamente pero podemos comprobar que están ahí a través de instrumentos científicos. Estos elementos, estas cosas pueden provocar el acontecimiento de fenómenos perfectamente explicables y demostrables.
Pero lo que no sabemos, al menos no todos, es que en nuestro mundo se da otra índole de fenómenos: los llamados Fenómenos Paranormales.
¿Qué son los Fenómenos Paranormales? Los Fenómenos Paranormales son fenómenos que escapan a cualquier explicación. Son sucesos sobrenaturales o, cuando menos, sobrehumanos inexplicables y que desafían la Razón.
Además, generalmente, son sucesos aterradores que nos provocan miedo y espanto.
Los Fenómenos Paranormales se han dado desde siempre, desde que el hombre es hombre. Pero debido al escaso desarrollo científico de épocas como la Edad Antigua y la Edad Media, los hombres de la época de Newton y de la Ilustración los calificaron de supersticiones. Hoy también la idea más extendida es la de que se trata de lo que podríamos llamar “Historias para no dormir”. Pero lo cierto es que las autoridades de muchos países tienen entre sus archivos informes sobre Fenómenos Paranormales.
Poltergeist, poderes psíquicos y otros fenómenos inexplicables.
Por ejemplo, la policía tiene documentos sobre casas encantadas, fantasmas y objetos que se mueven solos. Son los llamados Poltergeist. Como el de un caso acontecido en Vallecas, Madrid.
En una ocasión, la policía recibió una llamada telefónica procedente de dicho barrio de Madrid, denunciando fenómenos paranormales en la casa. La policía acudió pensando que se trataba de una broma. Pero pronto cambiaron de opinión.
Según declararon más tarde los agentes, mientras estuvieron en la casa pudieron ver como las puertas de un armario se abrieron y cerraron solas, un póster se rasgó de forma antinatural y se escuchaban gemidos y lamentos como de otro mundo.
Además, mientras estaban hablando sentados alrededor de una mesita baja, aparecieron en el cristal unas manchas marrones que fueron descritas más tarde como “babas”.
La familia llevaba ya tiempo conviviendo con estos extraños fenómenos y había acudido a una vidente que les aconsejo colgar crucifijos por toda la casa. De hecho, cuando llegó la policía y les abrieron la puerta, de tres crucifijos, uno se cayó y los otros dos se pusieron invertidos.
La hija mayor confesó en una ocasión a su madre que en ocasiones veía un pasillo oscuro, con mucho humo y personas a las que no veía la cara y que le decían “ven”. La muchacha murió.
En el corazón del barrio de La Macarena, una serie de hechos extraños han roto la tranquilidad de la zona. En un solar en obras, que en otros tiempos perteneció al Convento-Hospicio de San Luis, hace tiempo que se abandonaron los trabajos. La causa: las continuas interrupciones y la falta de medios, pero sobre todo, el terror de los obreros a seguir trabajando acompañados por una intensa actividad paranormal. Los primeros en notar que algo extraño ocurría en el solar fueron los perros de vigilancia. Al parecer, estos animales se quedaban quietos, con la mirada fija en un punto y con una actitud marcadamente agresiva, como si estuvieran viendo algo invisible al ojo humano.
Poco después comenzó la pesadilla: «Fue increíble, las herramientas se movían solas, e incluso la maquinaria se encendía y apagaba sin que nadie la accionara. El ambiente era muy extraño y todos los compañeros notábamos una presencia en la obra; como si alguien nos siguiera o acompañase; era algo aterrador, una sensación muy incómoda. », relataba uno de los obreros, M. G. S. Otro de los trabajadores, R. D., aportó un testimonio no menos interesante: «Antes de comenzar cada jornada, las herramientas aparecían apiladas formando una especie de montañita. La primera vez pensamos que se trataba de una broma, pero se repetía todas las noches y los de seguridad ni se enteraban. Algo raro ocurría y nadie sabía nada. Sólo de pensarlo se me ponen los pelos de punta. Yo allí no vuelvo...”
El relato de M. R. L. es aún más sorprendente: «Llegamos a meter todas las herramientas en un arcón que cerramos con cadenas y llave, y lo colgamos del gancho de una grúa, a unos quince metros de altura... Allí era imposible que ningún gamberro hiciera nada y mucho menos que los de seguridad no se dieran cuenta. A la mañana siguiente las herramientas aparecían amontonadas de nuevo y el cofre cerrado a quince metros de altura... Aquello era increíble, parecía una broma de mal gusto; pero estaba sucediendo y era real. Algo estaba jugando con nosotros...”.
J. L. G. M., un vigilante que había trabajado en la obra, en un estado de gran ansiedad, relató su experiencia: «Se decía que allí ocurrían cosas extrañas, pero yo no le di importancia; pensé que era para meternos miedo a los del turno de noche. Nunca me había pasado nada, hasta que una noche la radio comenzó a hacer cosas raras... el dial digital no dejaba de ir de un lado a otro; después se apagó y no ha vuelto a funcionar... En ese momento sentí una ola de frío intenso, y noté una presencia cerca de mí. Me giré, pero no había nadie. Eran las 3 de la madrugada y allí estaba yo solo. Después, alguien comenzó a darme en el hombro, como cuando te llaman... Lo peor de aquella noche es que cuando «aquello» se hartó de jugar conmigo pude observar cómo algo se alejaba, aunque sólo vi que se iban formando sus pisadas pero no al «individuo» que las provocaba... Sé que parece increíble, pero es verdad...» Desde aquel día no ha querido volver a ese lugar.
Otros compañeros tuvieron experiencias similares. J. R. T. Tuvo la siguiente experiencia: «Una noche a principios de enero, estando en la obra, sentí como si estuvieran golpeando metal; era un sonido metálico y salí con la defensa en la mano. Sólo pude ver, a unos 20 metros, las herramientas amontonadas. Pero eso era imposible, ya que estaban colgadas bajo llave a unos quince metros de altura.... Me vi forzado a estar allí el resto de la noche ya que alguien, ¡qué iluso!, podría robarlas. Vi perfectamente como las herramientas se movían solas... No era un movimiento exagerado, pero se movían, y alguien lo tenía que provocar. Más increíble fue lo que ocurrió otra noche, en la que una voz me dijo claramente: ‘Pepe ven’, y fui... Allí estaba; era una sombra, una silueta «humana» frente a mí que se reía y después se esfumó. Eran las 2 de la mañana y no había nadie...» J. R. T. no pudo seguir contando más detalles de su experiencia, el shock emocional era muy fuerte. Otros vigilantes de la obra habían tenido experiencias similares. Uno de ellos llegó a ver un ser traslúcido vagando ante él.
La obra se asienta en lo que durante dos siglos había sido un antiguo recinto religioso conocido como convento-hospicio de San Luis (o los Luises) y que ocupaba toda la manzana. El lugar y sus aledaños siempre han tenido en Sevilla fama de estar encantados. Ya en la década de los 80, fueron famosas las visitas que hicieron los investigadores José Luis Hermida y Daniel Ortiz a las criptas existentes en el subsuelo de la iglesia. Actualmente se han descubierto algunas psicofonías obtenidas en este lugar, en cuyo análisis están trabajando los expertos del SEIP, Pedro Amorós y Pedro Fernández.
En unos terrenos aledaños al lugar se encuentran unos restos arqueológicos pertenecientes a la antigua Hispalis romana. En ellos se descubrieron durante los años 80 los cadáveres de seis personas. Al parecer, este enclave había sido utilizado como lugar de enterramiento de una familia, y allí se encontró una tablilla en latín que contenía la siguiente leyenda: «No turbar la paz de este lugar». La noticia saltó a los rotativos locales de la época por «su valor histórico y arqueológico» Muchos creen que son los espectros de los allí enterrados los que no dejan vivir a los que hoy lo habitan...
Pero la historia negra del lugar prosigue. En las cercanías también se han producido una serie de muertes, muchas de ellas –dicen algunos– inspiradas por la negatividad y el ambiente del lugar. En la década de los 90 se registraron tres suicidios en la zona, dos de ellos protagonizados por personas con graves depresiones, sobre las que no haremos comentarios por respeto a sus familiares. Sin embargo, sí hemos de detenernos en la tercera de ellas: Manuel Cantelar. Nadie sabe qué le impulsó a quitarse la vida... Fue algo terrible. Manuel sacó su viejo machete, lo afiló concienzudamente y lo apoyó a la altura del corazón. A continuación se lanzó contra una pared de su casa y el fuerte impacto hizo el resto. Una muerte violenta que aún hoy –dos años después de los hechos– recuerdan los vecinos de la calle San Luis.
A la crónica de esta zona Sevillana hay que añadir el caso del «cadáver del baúl» El escenario fue la misma calle, muy cerca del lugar que nos ocupa. Cierto día, un acaudalado viajante sevillano desapareció. Sus vecinos pensaron que se trataba de uno de sus habituales viajes, pero al ver que el tiempo pasaba y no regresaba, se alarmaron y decidieron avisar a la policía. Cuando los agentes se personaron en el piso no hallaron nada anormal: la casa estaba en perfecto estado, la ropa ordenada en su sitio, y parecía que su dueño estaba de viaje. Al desalojar la vivienda, uno de los policías observó un viejo baúl. Cuando lo abrieron apareció el cuerpo sin vida y ya descompuesto de Pelayo Roldán... Como era de esperar, el rumor popular hizo de Pelayo un nuevo fantasma que explicaba los fenómenos de la calle San Luis. La cosa no termina ahí. Recientemente, los medios de comunicación sevillanos se hacían eco de la muerte a tiros de un súbdito francés en el lugar. Sin motivo aparente, y sin mediar un intento de robo, las balas acabaron con su vida... una más que añadir a la leyenda negra.
Junto a la iglesia de San Luis se encuentran las instalaciones del Centro Andaluz de Teatro (CAT) Este recinto, que anteriormente perteneció al mismo conjunto de San Luis, es también escenario de fenómenos extraños que inquietan a profesores y alumnos. Muchos de ellos han sido testigos de ruidos y luces extrañas, apariciones e inexplicables movimientos de objetos.
Al parecer, la mayor actividad se registra en un pasillo de unos doce metros de largo, en el cual existe una entrada a la cripta, franqueada por una sólida verja de hierro. La segunda zona «caliente» la encontramos en los pasadizos existentes en los vestuarios, que se comunicaban con el patio o aula de interpretación. Allí se han visto extrañas formas luminosas y se han oído lastimosos quejidos sin origen definido. Manuel Fernández, un alumno, cuenta su experiencia: «Era de noche, hacía frío y sólo quedábamos algunos ensayando. Yo iba desde el patio de la cafetería hacía la zona de vestuarios. Entonces me sacudió una ola de frío, y al fondo del pasillo pude ver una especie de humo que avanzaba hacia mí y me atravesó. Después todo volvió a la normalidad... fue algo muy extraño... lo pasé muy mal»
El último foco conflictivo lo encontramos en una habitación con forma de capilla, utilizada para realizar los montajes. Este lugar, en el que se registran extraños ruidos, se halla decorado con cráneos y huesos humanos. Vigilantes de seguridad relatan sus experiencias en el CAT: «No sé lo que hay allí, pero no es de este mundo... Los que cumplíamos servicio de noche en el edificio nos negábamos a trabajar solos. Aquello era de locos: ruidos extraños, llantos, fríos repentinos, risas... Bajar a la cripta era lo peor. Cada vez que se abría la puerta un quejido te helaba la sangre. Muchos estábamos muy nerviosos, y no era raro que a medianoche un compañero pidiera el relevo por no aguantar más» Por si fuera poco, los investigadores de la revista AÑO / CERO que acudieron al lugar acabaron por convertirse en testigos de lo insólito. Mientras realizaba una conexión para el programa Milenio 3 de la Cadena Ser desde el lugar de los hechos, José Manuel García sufrió unas fiebres repentinas. Durante la noche tuvo unas terribles pesadillas en las que veía un rostro y una voz le repetía una y otra vez: «es sólo un aviso...» El hecho no habría pasado de algo anecdótico si no fuera porque días después recibía las fotografías de uno de los suicidas... Aquel era el rostro que había visto en sueños.
Los fenómenos siguen produciéndose, y los sevillanos hablan ya de la calle maldita de San Luis.
Los sueños a veces vienen a traernos extraños ecos del futuro. Aquí tenemos uno de esos casos en los que la imagen onírica parece provenir de otro mundo
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“En los últimos meses he tenido tres sueños
especiales que al despertar recuerdo nítidamente. Uno de estos sueños,
cortos e impactantes, silenciosos y casi reales por su perfecto colorido y
mis propias reacciones, sentimentales y lógicas ante la visión, se refiere
a los ovnis. En él veo, en solitario y en la cima de un monte, salir de
las nubes en silencio una nave volante gigantesca de color y aspecto
metálico plateada con una especie de paneles que emiten luces de colores
intermitentemente. |
Nuestro mundo es tridimensional y el próximo no lo es, era la mejor descripción que pudo hacer una mujer a Raymond A. Moody de su experiencia. Después de una experiencia cercana a la muerte o ECM, ésta ya no produce temor porque nadie que haya pasado por ella duda de la supervivencia del alma tras la muerte corporal. El fin del milenio está cerca. Las previsiones apocalípticas cada vez son más frecuentes. El tan preciado desarrollo industrial tiene un subproducto difícil de digerir: la guerra. El hombre sabe que algo anda profundamente mal en sí mismo y a su alrededor. A pesar de haber logrado dominar las pestes, de hacer una incursión en el micro y el macrocosmos, apenas si ha sido capaz de enfrentarse con lo que, a nivel individual es su indeseada meta inexorable: La muerte. En New Haven, Conneticut, nos encontramos con Kenneth Ring, doctor en filosofía y uno de los grandes especialistas mundiales en experiencias al borde de la muerte. El congreso tiene lugar en un pintoresco rincón otoñal, sosegado y luminoso, propio de postal, si no lo fastidiase la persistente lluvia que apenas deja salir del hotel en que tiene lugar el encuentro. El entusiasmo de Ring es contagioso. Es puro fuego, se apasiona con todo. Viene de una conferencia y al final del congreso ha de trasladarse a Filadelfia para impartir otra de sus lecciones magistrales. ¿Cómo pudo implicarse un hombre así en los trascendentales estudios de la casi muerte?, se puede preguntar alguien. No tardamos en enterarnos al hilo de la conversación. «Tuvo que ver con una profunda experiencia psicodélica en 1970, que cambió mí visión del mundo -cuenta Ring-. A raíz de esta experiencia, comencé a interesarme en las experiencias de casi muerte, o ECM, sobre las que había leído algo en una revista de psiquiatría, antes de que se llamaran así. Luego leí el libro de Raymond Moody en 1975 y comencé en 1976 mis propias investigaciones sobre estados alterados de conciencia» La muerte en directo. Las ECM son hoy analizadas científicamente y sistematizadas en estadísticas y monografías. Según los investigadores, las ECM serían experiencias místicas que siempre han estado con nosotros, pero que tal vez han aumentado en la actualidad debido a las nuevas técnicas de recuperación hospitalarias en pacientes clínicamente muertos (al margen de la causa que haya podido producir la experiencia: accidente o paro cardíaco, entre las más frecuentes) Son muchas las personas que al parecer han tenido una experiencia de la muerte «en directo», un atisbo auténtico de su inefable misterio, y nos la cuentan a pesar de que hasta no hace mucho tiempo se habían tropezado con la incomprensión de aquellos que les rodeaban, lo cual les creaba serias dificultades para readaptarse. Mientras los doctores les han dado por clínicamente muertos, estas personas emprenden el gran viaje que esa vez no es «sin retorno», sino con billete de ida y vuelta, y al regresar nos relatan ese fabuloso viaje de la conciencia, de una intensidad de sensaciones que nunca antes habían experimentado en su vida: flotar fuera del cuerpo, sensación de ingravidez, gran paz, percepción de la totalidad, una intensa luz a la salida de una especie de oscuro túnel, conciencia de que un «ser de luz» les ayudaba en la transición a otro plano de existencia, contemplación de la vida pasada, saber absoluto y total... La similitud en los relatos es notable; la gran mayoría de las personas viven la ECM como un trance de infinita alegría, profunda paz y belleza e intensa sensación de amor. Para los afectados resulta imposible transmitir esta sensación inefable e indescriptible. Las ECM ante la ciencia. El fenómeno de las ECM se conoce desde hace siglos, pero rara vez se había estudiado seriamente. En general, los médicos no prestaban oídos a estas historias y las atribuían a espasmos compensatorios de una conciencia a punto de extinguirse. Pero hace ya una docena de años que la postura racionalista de los hombres de ciencia, al igual que la opinión pública en general, ha empezado a cambiar a raíz de una serie de investigaciones llevadas a cabo por los especialistas en la casi muerte. La primera persona que alertó a la opinión médica sobre el abandono social y cultural en el que se encontraban los moribundos, fue la psiquiatra suiza afincada en Estados Unidos, Elizabeth Kübler-Ross. También entró en escena Raymond A. Moody, filósofo y psiquiatra norteamericano, con su obra Vida después de la muerte (1975) que, aunque sólo recogía un centenar de relatos de viajeros al borde de la muerte, rápidamente se convirtió en un éxito editorial. De pronto, parecieron caer los negros velos que siempre la habían envuelto: en 1981 se habían dispensado, sólo en Estados Unidos, 125.000 cursos en las facultades de medicina y en las escuelas de enfermeras sobre «la muerte y el morir» Científicos de la talla de Karlis Osis, Michael Sabom, Russell Noyes o Kenneth Ring, entre otros, han estudiado el fenómeno ECM. Kenneth Ring destaca en el panorama mundial de las ECM por haber sistematizado las investigaciones más empíricamente que algunos de sus predecesores, aportando múltiples estadísticas. Es difícil, dice Ring, determinar un porcentaje sobre el número de personas que dicen haber tenido una ECM, pero los estudios efectuados hasta la fecha, arrojan una medía de un 33 por ciento, aproximadamente. Es decir, una de cada tres personas que se han encontrado al borde de la muerte ha tenido esta experiencia que Ring asemeja a un despertar de la conciencia. «Con 'despertar' quiero decir, explica Ring, que vivimos en un mundo físico a la vez que en un mundo espiritual y que este último, es un mundo real. Hay muchas personas que se habitúan a la vida y confunden la vida con la vida física y cuando tienen una ECM entonces perciben un todo del que siempre han formado parte, pero que previamente era invisible para ellos. Cuando lo ven, ya no pueden olvidarlo y al regresar siguen permaneciendo en ese mundo más amplio del que han tenido un atisbo directo. Un hombre me dijo, y creo que su experiencia es igual a muchas otras en este sentido, que tras la ECM por fin empezó a vivir de verdad. Una experiencia más real que lo que entendemos por real. En comparación esta vida parece ser una ilusión, una sombra» Según Ring, la ECM es una experiencia germen que contribuye a cambiar la conciencia individual aportando una nueva visión de la muerte. Según su hipótesis, se trata de una experiencia fundamentalmente espiritual que sirve de «catalizador» para el despertar y desarrollo espirituales. Siempre hemos contemplado la muerte desde fuera, pero con la ECM la visión sobre ésta es interna, extática, de suma perfección. Después de una experiencia de este tipo, el interés por lo material es reemplazado por una sed de comprensión espiritual y un deseo apasionado de ver mejorar el estado del mundo. Suele haber un refuerzo de la autoestima y la extraversión, una orientación de la personalidad más profunda y esencial. En este sentido, podemos comprender mejor un testimonio como el de Bárbara, una mujer que vivió una experiencia ECM: Ahora, mis deseos están en mi sonrisa. Todo mi ser está transformado (...) No siento el tiempo como antes (...) mi vida está llena de tranquilidad y de amor y eso es lo único que me interesa (...) El auténtico valor de la existencia es la relación que uno tiene con todos los demás seres vivos (...) Lo que todos creen que es el paraíso, se encuentra ya aquí, en este instante. Uno sólo tiene que abrirse y ver qué está sucediendo en realídad. En estas personas se produce un despertar de la sensibilidad espiritual que percibe a Dios como una fuerza omnipresente innegable. Las ECM potencian una orientación espiritual universal (más que religiosa) hacia la vida, y se producen cinco estadios básicos la experiencia en: paz, separación del cuerpo, entrada en la oscuridad, visión de la luz y entrada en la luz. Una conciencia superior. Después de una ECM se experimenta un gran desarrollo psíquico. Es decir, la persona tiende a manifestar una gama de facultades psíquicas que forman parte inherente de su transformación, como si la ECM fuese el impulso breve pero poderoso hacia un estado superior de conciencia, una puerta a una conciencia superior, que no se cierra con el reingreso a la esfera terrena. Los bigotes del doctor Ring se encrespan. Le cuesta extraer conclusiones religiosas de las ECM. Al final, no le queda mas remedio que aceptar, incluso, una fenomenología paranormal: «Hemos encontrado aproximadamente un diez por ciento de personas en nuestro grupo de control que, después de haber tenido una ECM, manifestaban haber desarrollado habilidades para curar a los demás. No quiero poner esto en un contexto religioso, pero es como un regalo de espíritu, pues cuando la persona 'despierta' se desarrollan habilidades y el talento para curar requiere una energía que parece desarrollarse tras las ECM. También se puede explicar desde un punto de vista psícoenergético, porque si pensamos en la kundalini podemos decir de forma análoga que a medida que la conciencia se expande se desarrollan facultades que previamente han permanecido dormidas. Hay otra forma de verlo. Una serie de personas me han dicho que cuando estaban 'en la luz' sintieron no solamente amor total y conocimiento, sino que la luz en sí misma era una energía curativa, como si experimentaran un amor curativo que les ayudaba a recuperarse de la enfermedad. He podido observar que muchas de estas personas parecen emitir un resplandor especial. Creo esencialmente que lo que cura es estar en presencia de una persona así. Las investigaciones de Richard Kohr (1980) mostraron una mayor tendencia en estas personas a experimentar fenómenos psíquicos o afines como la percepción extrasensorial, la psicoquinesia, las auras, las apariciones y las experiencias extracorpóreas. No parece, pues, anormal que puedan presentarse facultades paranormales como subproductos del crecimiento espiritual. Por el contrario, ésta suele ser la norma más que la excepción entre estos individuos. A veces el desarrollo psíquico es repentino y espectacular: se percibe la presencia de difuntos, se producen fenómenos de bilocación o de precognición pura y simple, como en el caso que relata Janis: «Cuando Reagan llegó al cargo en el 80, le dije a mi esposo que tendría suerte sí vivía hasta junio. ¡Y vaya sí casi no le matan! Antes de junio. Yo lo vi… Simplemente supe que antes de junio iba a estar cerca de la muerte y que iba a tener lugar ese atentado contra su vida» Destellos del futuro colectivo. Como acabamos de ver, la ECM en sí parece provocar un desarrollo psíquico acelerado, pero más interesante todavía es la contribución que han hecho y pueden seguir haciendo estas personas sobre nuestro futuro colectivo. Un elevado porcentaje de las personas con ECM han tenido lo que podrían denominarse «visiones proféticas o planetarias», las cuales además de ser muy parecidas en todos los testimonios, poseen un efecto más global que personal. En estas visiones se les ofrece un panorama del futuro en nuestro planeta sumamente desalentador por lo catastrofista, pero que según indican los «videntes», no sólo parece inevitable sino hasta deseable y necesario para que se produzca un ciclo de renovación que dará lugar a una nueva era marcada por la fraternidad, el amor y la paz mundial. Desgraciadamente, los acontecimientos que se producen en varios puntos del globo, especialmente la guerra del Golfo, no dejan lugar a la esperanza. Ya en 1984, Ring, había expuesto la tesis de que asistimos a una gran metamorfosis evolutiva en la raza humana: una nueva estirpe más avanzada de la especie humana. «Después de una EMC -comenta el propio doctor Ring-, suelen evidenciarse poderosos cambios fisiológicos o biológicos que apuntan a un nivel más alto de funcionamiento humano. Estos cambios están ligados a habilidades excepcionales que empiezan a florecer. Por otra parte, resulta curioso que a medida que se amplía la información sobre las ECM y se las conoce y comprende mejor, ese conocimiento parece tener repercusiones en la gente hasta el punto de llegar a producir un cambio en sus valores y probablemente en su conducta. El cambio parece ser también de tipo social o planetario y no tiene nada que ver con cambios biológicos. En cualquier caso, ahora poseo más datos empíricos que apuntan hacía esa metamorfosis evolutiva» Las conclusiones de Margot Grey no difieren en esencia de las expuestas por Kenneth Ring: El hecho de que las ECM se estén dando con una frecuencia creciente parece, en mí opinión, guardar una relación directa con el proceso evolutivo del que cada vez es más consciente un número mayor de seres iluminados. Gracias a ello, la conciencia superior intenta alertarnos colectivamente de la urgente necesidad de formar una fraternidad humana basada en el amor y en la buena voluntad, que se manifiesta en la compasión… ¿Tendremos que esperar a que la vida en el planeta se encuentre tan amenazada que todos nosotros peligremos? ¿Es posible que, sólo cuando el planeta experimente un episodio intenso de casi muerte a escala universal, la conciencia colectiva de nuestro mundo experimente un cambio hacia un nivel superior que posibilite una vida en paz y amor para toda la familia humana? Ring dice que no se pueden descartar las visiones planetarias o proféticas como si fueran un mero reflejo de las creencias apocalípticas predominantes en la vida contemporánea, a pesar de que una visión compartida colectivamente no siempre tiene significación predictiva. Las ECM y las otras vías de amplitud de la conciencia. Hemos indicado que a raíz de una ECM es habitual que un ser humano experimente transformaciones vitales, recordemos por ejemplo, el énfasis en el amor, aumento de la espiritualidad, mejor autoimagen, pérdida de miedo a la muerte, sed de conocimiento, ayuda a los demás como objetivo en la vida, etc., pero evidentemente existen otras vías muy diversas que de forma menos violenta pueden favorecer esas transformaciones (aunque no necesariamente aporten una «visión del más allá») Entre ellas podemos citar: meditación, yoga, aislamiento, psicoterapia, parto, crisis personal, enfermedad o simplemente, de forma espontánea. Por estas vías se puede acceder al despertar de la kundalini con la consiguiente apertura de la conciencia que según los investigadores es muy parecida a la que se experimenta en la ECM. Ring expone varias posibilidades de conexión entre la kundalini y las ECM: 1) Que la energía liberada por la ECM y, por tanto, la base de la misma, sea la propia kundalini. 2) La ECM en sí puede llevar a una activación de la kundalini. No sabemos dónde pueden llevarnos estas aplicaciones. Tal vez ese cambio profundo de conciencia que se opera en el individuo que ha pasado por una ECM le acerque a estados similares a los que el chamán consigue habitualmente. Gracias a su capacidad de viajar por los mundos sobrenaturales, el chamán ha podido contribuir de manera decisiva al conocimiento de la muerte. Una mayor profundización en las técnicas arcaicas del chamanismo también podría permitirnos acércanos a ese conocimiento, ese saber ancestral... y establecer un enlace con las narraciones que nos traen del más allá las personas que han pasado por una ECM. Michael Harner describe al chamán como un hombre o mujer que entra en un estado alterado de conciencia para contactar con una realidad que normalmente desconocemos y utilizarla con el fin de adquirir sabiduría y poder para ayudar a otras personas. Nadie como el chamán para saber sobre esos mundos. A fin de cuentas, según nos cuenta Mircea Eliade, los relatos de los chamanes sobre sus viajes extáticos contribuyen a «espiritualizar» el mundo de los muertos, enriqueciendo al mismo tiempo nuestro mundo. ¿Acaso no es esto mismo lo que propugnan aquellos que han experimentado las ECM, además de la defensa de la vida en todas sus manifestaciones que fue siempre la premisa básica del chamán? «La ECM -dice Ring-, es una iniciación en el sentido de un comienzo, de una incursión inicial en otro mundo, pero muchos de los talentos que estas personas desarrollan son los mismos del entrenamiento chamánico, puesto que el chamán es fundamentalmente un sanador» El apasionamiento del doctor es convincente, su energía desbordante, pero en nuestra cabeza puede rondar la duda: ¿No será la ECM tan sólo una reacción química del cerebro? A pesar de todo lo expuesto que parece clarificar algunas de nuestras dudas sobre el umbral de la muerte, personajes como el psiquiatra Ronard Siegel de Los Ángeles que ha escrito una amplia revisión crítica de las ECM, expresa su convencimiento de que estas experiencias pueden ser explicadas desde el punto de vista de apremiantes necesidades y deseos de orden psicológico, combinados con un trauma médico. Todo está en el cerebro. Pero Siegel no es el único que piensa así. Para otros, la ECM es un fenómeno patológico de despersonalización, vecino de la esquizofrenia, una respuesta del organismo al miedo a la muerte según la cual las visiones nacen de una última descarga de endorfinas emitida por el cerebro en el trance mortal. Lo mismo que ocurre con muchas de las características que han sido expuestas por personas que tomaron LSD u otras drogas alucinógenas. Se trata, pues, de una reacción química. Si los científicos escépticos lo tienen claro, es decir que todo está en el cerebro, entre los parapsicólogos se baraja una hipótesis más religiosa: existe una independencia de la conciencia fuera del cuerpo, y de ahí la inmortalidad de esta realidad trascendental que las religiones han venido en denominar «alma. La muerte sigue siendo impúdica e insolente para muchos... el valor supremo de nuestra civilización sigue siendo la vida. Por eso se recurre continuamente a la tecnología. Técnicas como la criogenización pueden favorecer que en un futuro aquellas personas que estarían muertas irremisiblemente debido a enfermedades incurables puedan ser salvadas y vivir «eternamente», aunque no con la vida del alma sino con la del cuerpo. ¿Acabará la tecnología con el alma y con las ECM? Además, la tecnología sigue ayudándonos a propagar la vida mediante técnicas como la clonación que pueden permitir la reproducción indefinida por duplicación de la propia identidad en otro ser. No hay nada más que aborte el sentido de la existencia que el olvido de la muerte. La muerte es valorizada sobre todo como un rito de paso hacia una forma espiritual del ser. Para algunos pensadores en la meditación de la muerte está el secreto que ilumina nuestra vida: aquel que conoce la muerte conoce la vida. Y en este sentido, esos millones de «almas» que han tenido una ECM se están acercando a nosotros para «iluminarnos» Así pues, ¿por qué no seguir diciendo junto con Píndaro: «el cuerpo muere, el alma es inmortal»
Seres fantásticos.
En lo que respecta a la biología, concretamente, a la zoología; ¿hemos descubierto ya todos los animales que existen en nuestro mundo? ¿Existirán seres desconocidos, seres inimaginables, seres de leyenda? Lo cierto es que siempre se ha hablado de seres como el Monstruo del Lago Ness, el Yeti o Bigfoot, el Chupacabras y otros seres así. ¿Qué hay de cierto en estas historias? ¿Realmente existen esos seres?
Un vecino de 70 años de la localidad puertorriqueña de Fajardo, Domingo Ramos, asegura que observó en la madrugada del 3 de febrero de 2003, cómo un ave enorme de aspecto monstruoso mataba a dos de sus conejos e intentaba chupar la sangre a una de sus cabras. Domingo, que fue despertado por el ruido de los animales en sus jaulas, avisó a la policía que ha iniciado una investigación. Este caso ha vuelto a poner de moda al famoso chupacabras, un extraño ser al que se atribuyen ataques al ganado por todo el mundo y que siembra el pánico a su paso por zonas normalmente de América Latina, donde la superstición es algo tan arraigada que cualquier extraño suceso es atribuido a seres demoníacos.
Poca gente no ha oído leyendas acerca del Yeti o el Abominable Hombre de las Nieves –versión del hemisferio del este del Bigfoot. Lo que convierte este libro en algo especial es su autor: Reinhold Messner. Él es al montañismo lo que Michael Jordan al baloncesto. En 1980, Messner, fue la primera persona en escalar el Everest sin suplemento de oxígeno. También fue el primer hombre en escalar los catorce picos del mundo de más de 26.000 pies, y ha escrito doce libros sobre escalada de montañas. Messner deja claro en las primeras cinco páginas de su libro que vio al Yeti en el Tíbet en 1986. Dice que la primera vez que lo vio estaba a unos 30 pies y la bestia media unos 7 pies de alto y tenía mucho pelo. Hacía un sonido sibilante y despedía un hedor terrible. Lo desafortunado del encuentro de Messner es que se encontraba solo en una región sin carreteras o gente alrededor, al anochecer. Se asustó de que la criatura volviera y lo hizo. Corrió lejos en busca de un pueblo de montaña, y estaba casi deshecho por un par de perros enormes cuando encontró refugió en una vieja cabaña. Messner empleó una década merodeando pueblos del Himalaya, en busca del Yeti. “Los tibetanos hablan del Chemo (el Yeti) como si discutieran de un animal común”, escribe. Las investigaciones de Messner indican que esas historias datan del 326 d. C. y Alejandro “El Grande”. El título de Abominable Hombre de las Nieves vino en los años 20 y generó en los años 30 un creciente interés entre los montañeros por esa zona. De hecho, en los años 50 hubo más expediciones en busca del Yeti que escalada de montaña. Un hombre tibetano le dio a Messner la siguiente advertencia: “Uno nunca puede encontrar un Chemo. Siempre aparece de noche y cuando menos te lo esperas”. Messner dice que las huellas son la única evidencia concreta de la criatura. Lo desafortunado es que la mayoría de los encuentros ocurren cuando la persona está sola, y de hecho Messner afirma como su reputación se dañó cuando aseguraba haber visto al Yeti. Messner dice que volvió a ver a la criatura más tarde y que incluso la fotografió, pero la película se estropeó durante el revelado. Otra vez el flash falló. Messner no teoriza con explicaciones sobrenaturales, su libro está basado en la experiencia. Contra lo que quería probar, es decir, que el Yeti y el Chemo eran idénticos y que ambos eran algo más que un oso, su mejor conclusión es que el Yeti/Chemo es una rara variante de un oso marrón que habitualmente camina erguido y que posee una inteligencia superior. “Toda la evidencia apunta a que se trata de una especie nocturna de oso marrón que habitan por esos terrenos que durante el día el hombre cree suyos. Este oso puede correr, escalar y rastrear mejor que un hombre”, dice el montañero. Mientras, el misterio del Yeti pervive, alimentado por el testimonio de uno de los escaladores de montañas más importantes del mundo, cuya conclusión es que no está seguro de lo que se trata: tan solo existe.
A la salida de
la caverna, la mayor parte de los visitantes suele dirigir sus pasos hacia la
tienda de souvenir. Sin embargo, la familia Johnson, originarios de Alaska y
amantes del aire libre (de hecho no llevan ni un año viviendo en Oregón)
decidieron dar un paseo y acercarse a ver el Gran Árbol (un enorme abeto Douglas
con una circunferencia de más de doce metros y entre 800 y 1.000 años de edad.
Así que caminaron alrededor de tres kilómetros por el interior del bosque. Según
avanzaban por el sendero, apreciaron un intenso olor acre que llenaba por
completo el ambiente. Era intenso como el de una mofeta, pero no se trataba en
absoluto de una mofeta (no hay que olvidar que los testigos están familiarizados
con la vida en los bosques y saben perfectamente como huele una mofeta. El olor
persistió durante todo el trayecto.
El camino comenzó a hacerse más empinado.
La vegetación era más densa en aquella zona. Fue entonces cuando los testigos
escucharon un sonido débil (algo así, "¡Whoa, Whoa, Whoa, Whoa, Whoa, Whoa!). En
primera instancia el doctor Johnson pensó que eran los latidos de su propio
corazón (estaba muy agitado debido a que la subida estaba siendo ciertamente
dura) Continuaron por el sendero sin hacer demasiado caso. El sonido volvió a
repetirse, esta vez mucho más fuerte. Fue entonces cuando el doctor Johnson se
percató de que aquello no era su corazón. Se detuvo y preguntó a su familia,
"¿habéis escuchado eso?" su esposa Rochelle y sus hijos Levy, Hannah, y Micah
asintieron con sus cabezas.
La familia continuó su ascensión. El sonido se
oía en ciclos de cinco o seis repeticiones (Whoa, Whoa, Whoa, Whoa, Whoa, Whoa)
Cada vez más fuerte. Ahora lo podían escuchar tras ellos.
Los excursionistas
comenzaron a sentirse alarmados. El doctor hizo detenerse a su familia y les
pidió que permanecieran en silencio. Estaban listos para huir al primer signo de
peligro (de hecho, la inquietud se fue haciendo cada vez más intensa entre los
miembros del grupo) El padre decidió explorar los alrededores en solitario en
busca del origen del ruido. Fue entonces cuando lo vio. Caminaba sobre sus
piernas escondiéndose entre los árboles. Estaba espiando a la familia del doctor
sin advertir la presencia de este, tras lo cual se alejó en el interior del
bosque.
Manuela Ruda está acusada junto a su marido de asesinar a un hombre de 33 años. Tenían una bandera con el lema "Satán vive". La pareja bebió la sangre de su víctima antes de hacer el amor en uno de dos ataúdes forrados de seda en los que solían dormir.
En el primer día de la vista ante la corte de la ciudad industrial de Bochum, Ruda dijo que ella fue iniciada en su adoración al diablo durante unas vacaciones en Escocia e Inglaterra.
Apareciendo ante el tribunal ataviada con cadenas, con la mitad de su cabeza afeitada y una cruz invertida grabada en su cuero cabelludo dijo: "Conocimos a mucha gente que nos ofreció su sangre para que la bebiéramos. En Londres conectamos con los vampiros. Bebimos sangre de los vivos. Tenía colmillos de animal implantados en mi boca para morder mejor. Aprendimos qué venas eran las mejores para beber de ellas. Afilé más adelante mis dientes para que fueran como una cuchilla de afeitar. Dormíamos en sepulcros. Una vez cavamos una tumba y dormimos en ella para sentir cómo era. Durante los últimos años he tenido a Satán en mi alma".
La pareja está acusada de sacrificar a Frank Haagen, a quien llevaron con engaños a su piso, e introdujeron en un ataúd de roble ante un altar de cráneos. Le mataron con un martillo y 66 golpes de machete.
En una semana el horror de los detalles revelados fue a mayor y la pareja se dedicó a jugar con el público alemán, riendo, bromeando, sacando la lengua al juez y haciendo gestos obscenos a los reporteros.
Ruda, de 23 años, y su marido Daniel, de 26, creyeron que se reencarnarían como vampiros. Sacrificaron cabras y pollos alrededor de su hogar antes de pasar a una presa humana.
El juicio ha servido de incómodo escaparate del lado más siniestro y oscuro de Alemania. La tercera economía más rica del mundo es también hogar de unos 6.000 adoradores del diablo que se encuentran entre los más fanáticos del mundo. En las regiones deprimidas y castigados por el desempleo del antiguo este comunista ha habido muchos suicidios de jóvenes obsesionados con el ocultismo.
Describiendo el asesinato del hombre, Ruda declaró: "Nos sentamos en el sofá. Entonces mi marido estaba de pie. Él tenía ojos terribles, abrasadores. Él golpeó a Frank con un martillo, luego sacó un cuchillo y dije: ¡Clávaselo en el corazón! Cayó de rodillas y vi que se desvanecía la luz alrededor suyo. Ésa era la muestra de que su alma se había ido del mundo terrenal. Rezamos a Satán. Estábamos solos y llenos de poder".
Tras matar a su víctima grabaron una estrella de seis puntas en su estómago con una hoja de afeitar y apagaron cigarrillos en su espalda.
A pesar de que no quieren airear demasiado la información para evitar el pánico, las autoridades norteamericanas y de algunos países africanos están muy preocupadas por el incremento de los casos de vampirismo. En EEUU, las encuestas revelan que este tema atrae intensamente a los más jóvenes, muchos de los cuales acuden a las convenciones anuales dedicadas a la distribución y consumo del género de horror y, en especial, al fenómeno concreto del vampirismo. A su vez, estas reuniones sirven como caldo de cultivo para las llamadas «sectas de sangre», que encuentran allí su propio segmento de mercado, agrupado y bien definido: un público motivado y preparado para aceptar sus códigos de conducta. Según afirma S.A.V. Chamma en su informe Sectas de sangre.- una amenaza creciente para la sociedad, la policía norteamericana ha conseguido infiltrarse en cinco de estas organizaciones. Una de ellas tiene su sede en Boston, otra en Atlanta y tres en Los Ángeles. Antes no se tenían datos fiables sobre su implantación, pero actualmente se sabe que, de los 2.000 miembros que se les calculaba en 1980, han crecido hasta 7.500. También se comprobó un incremento en la aparición de nuevos grupos por todo el país, que ofrecen a los jóvenes sensaciones «fuertes» Se asegura que la policía tiene sospechas fundadas de que muchas sectas de este tipo que han sido investigadas recurren periódicamente a sacrificios humanos, en los que las víctimas mueren desangradas. No obstante, hasta la fecha no han podido detener a ningún miembro con pruebas fehacientes de estas actividades delictivas. Básicamente, el consumo durante estos rituales colectivos se obtiene de pequeñas extracciones a voluntarios y compras en los bancos de sangre. Ésta se mezcla luego con vino y otras bebidas alcohólicas. Los investigadores afirman que las ceremonias acaban en orgías sexuales, acompañadas por una ingesta adicional de diversos fluidos corporales. Algunos bebedores de sangre confiesan padecer una compulsión psico- lógica que les empuja a ingerir esta preciada sustancia varias veces a la semana, o incluso más. Las sectas de este tipo comparten la antigua creencia de que beber sangre humana otorga poderes especiales a los creyentes. De hecho, según los expertos, su ingesta regular puede producir alucinaciones. Los iniciados dicen sentir mayor vigor físico, un despertar de sus facultades mentales y sensaciones como volar, ser invisibles, cambiar de forma y ver en la oscuridad. En su informe, Chamma asegura que lo más preocupante es que los integrantes de estas sectas proceden de todas las clases sociales. Como sucede usualmente en las sociedades secretas, obligan a sus miembros a guardar un silencio absoluto sobre sus actividades y les recomiendan que no alteren sus hábitos normales para no despertar sospechas. Por lo tanto, es difícil trazar un perfil nítido de los adeptos a este nuevo culto, aunque de manera aproximada se podría decir que el acólito típico es varón, blanco, de unos 28 años, con buen nivel de inteligencia, al menos dos años de estudios superiores e ingresos por encima de los 50.000 dólares al año. No estamos, por lo tanto, en presencia de un hábito propio de grupos marginales ni de personas incultas y supersticiosas. En sus conclusiones, Chamma opina que, dado el origen violento de sus creencias y su potencial para involucrarse en acciones colectivas, estos grupos son una amenaza para la seguridad pública. Sugiere que se destinen más fondos a largo plazo para investigar este tipo de organizaciones y crear un marco legal apropiado, que contemple también los actos delictivos llevados a cabo por Internet y teléfono, para evitar su propagación descontrolada. También recomienda que se estudien las consecuencias de la ingestión de sangre, para descartar o identificar su potencial adictivo. El médico británico L. Illis relaciona la necesidad de beber sangre con un tipo de enfermedades genéticas, las porfírias, que suelen producir alteraciones en la piel o el sistema nervioso. En esta línea, el doctor David Dolphin, profesor de bioquímica de la Universidad de Vancouver (Canadá), dio una conferencia en Los Ángeles, en 1985, ante la Academia Americana para el Avance de las Ciencias, sobre los hombres-lobo y el vampirismo. Según este científico, las porfírias constituyen un tipo de enfermedad congénita asociada a una alteración en la síntesis de la hemoglobina (el pigmento que da color rojo a la sangre) En casi todos los tipos de porfíria hay fotosensibilidad: una reacción adversa a los estímulos luminosos que da lugar a serias lesiones cutáneas y un aumento exagerado del vello. Los efectos de la exposición a la luz solar pueden ser muy destructivos en estos pacientes, llegando incluso a ocasionar la pérdida de los dedos y la nariz. Algunas porfírias responden bien al tratamiento con inyecciones de hemoglobina. Pero este remedio ni era conocido en el pasado ni es hoy accesible en muchos países del Tercer Mundo, de modo que tiene sentido la búsqueda de sangre como un remedio factible. Dolphin afirma que, si se bebe una gran cantidad, la hemoglobina que consiga pasar por capilaridad al torrente sanguíneo cumpliría el mismo objetivo que las modernas inyecciones. Su opinión es que los vampiros bebedores de sangre eran víctimas de porfíria que trataban de aliviar los síntomas de su enfermedad. La fotosensibilidad explicaría los hábitos nocturnos de estos pacientes, que han contribuido a rodear de misterio sus actuaciones y a configurar su imagen de seres diabólicos. En cambio, el psiquiatra R. L. Vandeberg ha señalado que «el síndrome y las fantasías del vampirismo son más frecuentes e importantes de lo que su presencia en la literatura podría sugerir» Para este experto, la adicción tiene su base dinámica en conflictos no resueltos en la infancia y también en, otros niveles posteriores del desarrollo. Sus opiniones sobre la clave psicológica del fenómeno están en línea con lo que han afirmado otros especialistas en los últimos años. El factor cultural. Otro estudio reciente realizado por la American Psychological Evaluation Corporation (APEC) analiza la violencia y las actitudes antisociales de la juventud estadounidense en busca de una explicación. La investigación muestra que una de cada cuatro personas manifiesta odio no contenido hacia la autoridad, una de cada siete ha participado en acciones destructivas o violentas, y una de cada once ha cometido delitos que van desde el vandalismo hasta el asesinato. Estos datos han revelado un hilo conductor común a todos los sujetos: su atracción fatal por el género de horror: un tipo de literatura que no tiene nada que ver con los cuentos clásicos de fantasmas, sino que aplaude y estimula la brutalidad, la crueldad y el terror más duro. A su vez, el Instituto Estadounidense de Valores Éticos indica que algunas editoriales y productoras de cine utilizan el descrédito de los valores familiares como tema central de sus guiones. Principios de convivencia como el respeto por la ley, la estima personal y la aceptación de unos valores humanos esenciales resultan caducos desde el punto de vista comercial. El género de horror ofrece una nueva escala de valores mucho más productiva y está dominando la estética cinematográfica en los últimos años. En este sentido, también se ha señalado que el nuevo vampirismo raramente se da solo y, por lo general, es cultivado por grupos satánicos y sectas destructivas maléficas. Sectas sangrientas en África. En cualquier caso, esta nueva emergencia criminal no se limita a los EEUU. El periódico on-Line británico Maily Guardian denunció, el 21 de mayo de 1997, el auge de los rituales en los que se bebe sangre en los campus universitarios de Nigeria, donde se da un continuo enfrentamiento entre grupos rivales. Los integrantes de estas sociedades secretas pertenecen a familias acomodadas y de prestigio, como rectores y profesores de universidad y ofíciales del ejército y la policía. El poder e influencia de los padres hace que los estudiantes apenas pasen unas horas en las dependencias policiales tras las redadas. La situación es tan preocupante que los mismos claustros están advirtiendo a los alumnos que la pertenencia a estos grupos podrá ser causa de expulsión inmediata. También los mismos claustros han puesto en marcha programas de defensa personal para mujeres, que junto a los niños son víctimas sexuales típicas de los ataques de las sectas de sangre. Por otra parte, y según un reportaje publicado el 20 de septiembre de 1998 por la agencia Reuter, la situación de Kenia es incluso más alarmante que la de Nigeria. Algunos miembros del gobierno de este país han declarado que existen evidencias de que los seguidores del demonio llevan a cabo sacrificios humanos, ingieren la sangre, violan a niñas y niños, y han hecho, un llamamiento público para que la gente no acepte el contacto con estas sectas. El diagnóstico de los expertos. Para algunos, ingerir sangre es una costumbre milenaria que se ha convertido en parte de la memoria colectiva de la humanidad y no sería difícil hoy, por lo tanto, conectar con esta zona del subconsciente humano para estimular la tendencia atávica a su ingestión, reprimida en la mayoría de las personas. A este factor psicológico se sumaría una cultura social que prima el egoísmo feroz, la profunda crisis de valores y una frustración que también promueve el odio hacia la autoridad, las instituciones y el orden establecido. Las sectas encontrarían así un terreno abonado para captar adeptos y proliferar. Investigaciones secretas del Departamento de Justicia de EE UU, junto a las del ya mencionado APEC, muestran que la propagación por todo el mundo del «horror-ficción» responde a una estrategia deliberada. Este organismo cuenta con datos sobre un pequeño grupo llamado Ejército Satánico Clandestino, que al parecer habría conseguido infiltrarse en algunos organismos gubernamentales y en la industria cinematográfica y editorial. Su objetivo sería el clásico de estos grupos: invertir los valores para crear un estado anímico y de opinión favorable a su expansión. Las nuevas tecnologías informáticas les proporcionan el vehículo de propaganda ideal. A través de la estética virtual, las efectistas películas de horror y el intercambio por Internet de imágenes de gran realismo, presentan ante el público un producto atractivo en momentos de saturación ideológica. Los adolescentes se sienten especialmente seducidos, ya que junto a imágenes magníficamente tratadas, se presenta un programa central al que denominan las «tres grandes eses»: Sex and slash (Sexo y seccionar), Spatter (salpicar de sangre) y Snuff (películas que muestran detalladamente la tortura y el asesinato de una persona) Por otra parte, la caracterización de los personajes «malos» de la película es cada vez más sugerente, más divertida, y está dotada de más «gancho» que la de los «buenos» de la historia. Hace veinte años, los adherentes a las sectas de este tipo se estimaban en función de decenas de miles a nivel mundial; hoy se calcula que ya cuentan con unos 5 millones de seguidores. Según la APEC, su objetivo es socavar el orden social en todos los países. Aquellos que por enfermedad genética o trastorno psicótico son propicios a convertirse en adictos a la sangre de sus semejantes constituyen una cantera propicia, tanto para quienes hacen del horror un negocio como de quienes hacen de la violencia antisocial un modelo de vida.
“Yo llegue a
mantener la forma de lobo hasta ocho días seguidos, aunque normalmente no pasaba
de dos o cuatro. Antonio, sin embargo, llegó a mantenerla diez días y don Genaro
hasta quince, aunque lo normal era cuatro a cinco días. Con ellos maté y comí a
varias personas, aunque a algunas como Josefa y Benita, y a sus hijos, lo hice
solo”. Esta es la
escalofriante declaración de Manuel Blanco Romasanta tras su detención, el
testimonio del único hombre lobo del que tengamos noticia que haya sido juzgado
en España.
Según las conclusiones de un congreso de criminología celebrado
hace unos meses en Valencia y que ha reunido a los mejores expertos del país,
Blanco Romasanta es el primer psicópata criminal del que hay pruebas
documentales en España. Para el Centro de Investigación y Análisis de la
Criminalidad Violenta y Sexual (CIAC) no existe ninguna duda. Los crímenes que
cometió Blanco le convierten en uno de los más despiadados psicópatas en serie.
Si añadimos el hecho de que confesase haberlos realizado bajo la maldición del
hombre lobo, la historia se convierte en un caso único en el mundo.
El
bosque del lobo
El mundo de la cultura y del espectáculo aprovechó el filón
que la historia de Manuel proporcionaba. El intelectual Vicente Martínez Risco
utilizó el caso de Blanco, “Un caso de Licantropía (O Hombre Lobo)” en la
lectura de su discurso de ingreso en la Real Academia Gallega en 1929, siendo
todavía hoy un documento clave en el estudio de estos seres, los lobishomes, en
la cultura popular gallega.
Camilo José Cela, en su ultima obra, “Madera de
Boj”, rememora entre otras historias la de Blanco: "Manuel Blanco
Romasanta, el hombre lobo de Rebordechao en las montanas de Allariz era pariente
de don Socorro, decía a las mozas que las llevaba a servir a Castilla en buenas
casas y después las mataba a mordiscos...". Cuenta el
también novelista Carlos Martínez Barbeito que hace años ofreció al propio Cela
escribir la historia de Romasanta y que como éste declinó la oferta, él mismo se
puso manos a la obra. El resultado fue “El bosque de Ancines”, novela en la que
Benito Freire encarna a Manuel (finalista en el recién creado Premio Nadal) En
su libro, Martínez Barbeito describía, así de ajustada a la realidad, la forma
de operar del lobishome: “De un brusco
salto, se abalanzó sobre la mujer que yacía sin sentido, la estranguló con sus
dedos crispados y le clavó una y otra vez los agudos colmillos en el cuello
hasta que brotó la sangre a borbotones calientes. Con el rostro tinto y sin
dejar de aullar siguió hozando con furia en la carne que las primeras
dentelladas habían puesto al descubierto y, ayudándose con los dientes y con las
duras uñas, desgarró los tejidos, cortó las venas, arrancó los nervios y los
cartílagos y lamió, lamió ávidamente, la humedad que había en ellos".
Finalmente, la
historia de Blanco Romasanta se llevó al cine bajo el título de El bosque del
lobo, película de Pedro Olea en la que un espléndido José Luis López Vázquez da
vida al salvaje lobishome gallego.
El buhonero
El 18 de noviembre de
1809 nacía en el pueblo de Regueiro, municipio de Esgos, provincia de Orense,
Manuel Blanco Romasanta, protagonista de esta historia. De pequeño aprende a
hacer de todo: cuerdas, cordeiro, cribas peneireiro y hasta teje y calceta. Será
cocinero, sastre y sobre todo vendedor ambulante. Decían sus vecinos que tanto
servía para trabajos de hombre como de mujer, y que era un poco afeminado. A los
21 años se casa con Francisca Gómez Vázquez, vecina del pueblo de Soutelo, y a
los tres años enviuda. A partir de este momento Manuel dejará todo, pues poco
tenía, para irse con su tienda a recorrer mundo. Y deambulará por caminos y
rutas escarpadas.
El año de 1839 es clave en la vida de Blanco ya que es
siempre según declaraciones del buhonero cuando aparece la maldición, la fada
que le transforma en hombre lobo. Es difícil seguirle la pista. Galicia,
Portugal y Castilla son sus principales destinos. En 1843 se ve involucrado en
un extraño suceso. La muerte del alguacil de León, Vicente Fernández. El agente
sale al paso de Manuel Blanco para embargarle la tienda por una deuda de 600
reales. Nadie ve al alguacil solo o acompañado por Romasanta, pero el 25 de
agosto aparece el cadáver de Fernández. El 10 de octubre de 1844, el Juzgado de
Primera Instancia de Ponferrada condena a Manuel a 10 años de presidio. Éste, en
paradero desconocido, es declarado en rebeldía. Comienza aquí la negra historia
de Romasanta que, oliendo el peligro, regresa a Orense. A principios de 1844 se
instala en Rebordechao, tierras de Vilarde Barrio. Aquí se hace querer y pronto
goza de la estima del pueblo. No se pierde una misa e incita a todos a rezar; es
el perfecto devoto. Continúa con su oficio de buhonero pero acaba siempre
regresando a Rebordechao. Es un hombre normal, quizás tímido y reservado. Nadie
podía sospechar que tras ese aspecto inocente se
escondiera una bestia. Durante su estancia en Rebordechao, Blanco sería
responsable de al menos nueve homicidios: siete mujeres y dos varones.
Aprovechando que viajaba con frecuencia, Manuel se ofrecía como guía de
aquellos que quisieran emigrar a la ciudad. Algunos le siguieron y ninguno
volvió a ser visto vivo.
Manuel regresaba de sus viajes con cartas y buenas
nuevas. Sólo su codicia, ya que vendió diversas prendas de las víctimas en
lugares próximos a Rebordechao y el hecho de que sólo llegaran noticias por su
mano, alertaron a vecinos y familiares. Desde la desaparición de Josefa, en
enero de 1851, los rumores se disparan. De todos era conocido que en Portugal
Manuel vendía unto grasa, una especie de medicina popular, cotizada a peso de
oro. Y cada vez son más aquellos que apodan a Manuel “o home do unto” o
sacamantecas, convencidos de que había asesinado a sus conocidos y vendido la
grasa en el país vecino. A mediados de 1852 se encuentra
en Nombela, provincia de Toledo, dedicándose a la siega. Y es en estas tierras
donde finaliza la fada que le convierte en lobishome. Según Manuel, la maldición
concluye el 29 de junio de 1852, día de San Pedro. Romasanta vuelve a ser un
hombre normal.
En agosto de 1852 comienzan las investigaciones. Ya en
Galicia, Blanco se desmorona y confiesa; una confesión que rebasó fronteras, fue
recogida en los periódicos de la época y originó apasionados debates jurídicos
en salas abarrotadas. Y es que no todos los días se detenía a un hombre lobo. El
caso levantó tanta expectación que incluso la Reina de España, Isabel II, tuvo
que intervenir en el devenir de los acontecimientos.
Los detalles del
proceso están recogidos en La Causa 1788, del Hombre Lobo. Las más de dos mil
páginas, divididas en cuatro piezas, dos rollos y un extracto descansan en el
Archivo Histórico del Reino de Galicia, en La Coruña.
La maldición
El
juicio duró siete meses, desde septiembre de 1852 hasta abril de 1853. Juez y
letrados escucharon atónitos la declaración de Manuel. El buhonero afirma ser
víctima de una maldición o fada que le convierte en hombre lobo.
"Pues desde hace
trece años hasta el día de San Pedro de 1852, por efecto de una maldición de
alguno de sus parientes, que no se sabe si sería de sus padres, suegra o quien
de los demás, ha traído una vida errante y criminal, cometiendo diferentes
asesinatos".
Según
declaraciones de Blanco, las transformaciones ocurrían esporádicamente sin que
él pudiera evitarlo. Manuel se revolcaba en el suelo y cambiaba de aspecto
convirtiéndose, literalmente, en hombre lobo. Daba muerte a su víctima con manos
y dientes y después se la comía. Siempre eran presas fáciles: mujeres y niños.
El informe médico
El juez de la causa, Don Quintín Mosquero, requiere un
informe médico sobre la situación mental de Blanco. La primera impresión era que
el buhonero no estaba en su sano juicio.
Seis facultativos, cuatro médicos y
dos cirujanos, estudiaron a Manuel. Los resultados no tienen desperdicio:
Según los médicos Manuel no estaba loco, era un individuo capaz de decidir y
de actuar con libre albedrío, siendo plenamente responsable de sus actos. Su
abogado contraatacó definiendo a Blanco como un pobre hombre, ignorante, que
había crecido en un ambiente mágico, rural, lleno de supersticiones, lo que le
había llevado a creer que realmente era un hombre lobo. No sirvió de nada. El
Licenciado Quintín Mosquero lo tuvo claro. Tras el informe médico las
interpretaciones del caso se redujeron a dos. Desestimada la enfermedad mental
como eximente, Manuel era o un sangriento lobishome o un peligroso asesino. Las
dos eran condenatorias. El 6 de abril de 1853 dicta sentencia condenando a
Manuel Blanco a muerte en garrote vil como autor de nueve asesinatos. Al mismo
tiempo, se le absuelve de las cuatro muertes que se había auto imputado.
Omisiones e imprecisiones
Si el caso era ya de por sí extraño y fuera de
lo común, a éste se le fueron añadiendo omisiones, imprecisiones y valoraciones
fuera de contexto que aumentaron la confusión. En primer lugar se encuentra el
informe médico. Este trabajo no fue nada objetivo. Los facultativos
interpretaron todo, excepto lo que se les pedía: un informe puramente técnico.
En segundo lugar, es cuestionable la propia labor de la Justicia. Blanco fue
condenado por nueve asesinatos pero apenas había pruebas condenatorias salvo la
confesión del reo. Manuel acompañó a letrados y Guardia Civil a los lugares
donde decía haber asesinado a sus víctimas. Pese a sus exactas indicaciones,
sólo se hallaron unos cuantos huesos y una calavera, presuntamente de Manuela
García. En teoría, como subrayó la Defensa, las víctimas no eran jurídicamente
tales, sino sólo desaparecidos.
Se le imputaron nueve asesinatos y se le
absolvió de los otros cuatro que él mismo se atribuyó. En estos últimos, que
dijo haber cometido en Val do Conso, los forenses dictaminaron que las víctimas
presentaban muestras de haber muerto por ataques de uno o varios lobos. Pero en
este caso la Justicia dictaminó que era público y notorio que habían sido
cometidos por auténticos lobos y no por Blanco Romasanta. Por si la historia no
fuera ya compleja, ahí están esos personajes secundados como Don Genaro y
Antonio, los dos lobisones valencianos que nadie se preocupó en buscar. La
historia se complica y en los tribunales hay prisa por acabar cuanto antes.
La causa es remitida a la Audiencia de la Coruña para consulta. La vista se
produce el 11 de julio de 1853. Un brillante abogado defensor, Manuel Rúa, se
enfrenta a un renombrado fiscal, Luciano de la Bastida. Durante cuatro días en
la sala no hubo sitio. La sentencia se da a conocer el 9 de noviembre de 1853 y
el Tribunal conmuta la pena de muerte por cadena perpetua. El Fiscal apela la
decisión y la nueva vista se fija para el 23 de marzo de 1854. En esta ocasión
el Tribunal rectifica su anterior fallo y confirma el de Allariz. La pena, de
nuevo, muerte en garrote vil. Cuando parece que la Justicia se pone de acuerdo,
la Reina Isabel II conmuta la sentencia por cadena perpetua. Contradicción tras
contradicción.
Desaparición misteriosa
En la suspensión de la pena de
muerte tuvo mucho que ver un tal Mr. Phillips, profesor de electrobiología, hoy
denominada hipnotismo, que por aquel entonces residía en Argel. Hasta allí
habían llegado noticias del lobishome de Allariz, Decía Phillips que a Manuel le
aquejaba una antigua enfermedad mental conocida como licantropía, por la cual el
enfermo creía convertirse en lobo. Phillips se ofrecía a experimentar con
Manuel. Si en Argel sugestionaba a individuos haciéndoles creerse leones o
tigres, ahora podía efectuar investigaciones en sentido inverso. La carta llegó
a manos de la reina en un momento clave, cuando se esperaba la sentencia de la
primera vista en La Coruña. Aunque Philips no se personó nunca en Galicia, la
misiva hizo efecto. Isabel II conmutaba la pena de muerte por la cadena
perpetua. Manuel Blanco salvaba, de momento, la vida.
Pero, ¿qué fue de
Manuel Blanco tras el juicio? No hay respuesta. El lobishome de Allariz
desaparece en 1854 tras la última sentencia. No hay constancia de su muerte,
enterramiento o posible liberación. La imaginación popular echó alas y la
leyenda del lobishome ya no paró de crecer. Existen tres versiones:
Primera.
(La oficial) Manuel falleció de muerte natural al poco tiempo de ingresar en
prisión.
Segunda. Blanco murió a manos de algún carabinero ansioso de
comprobar cómo se transformaba en lobo. Para sorpresa de todos, no resultó
inmune a los disparos.
Tercera. La que se cuenta al calor de la lumbre a
medianoche. Manuel escapó de la cárcel y, hoy en día, el lobishome de Allariz
vaga por los bosques buscando nuevas presas.
Un artillero de EEUU aporta el siguiente testimonio: En aquella época era artillero del 393 Escuadrón de bombarderos, en el 509 Grupo de Bombarderos y miembro de la tripulación del B-29 del capitán Frederick Ewing cuya matrícula era 44-7301 (el avión se llamaba Straight Flush)... El miércoles, 9 de julio de 1947, nuestra tripulación transportaba un contenedor a la base aérea de Carswell, en Fort Worth, Texas a las 1.55 horas. Tanto la misión como la carga estaban clasificadas. El contenedor fue acarreado hasta el compartimiento frontal de bombas y un pelotón de guardias armados permaneció en el compartimiento junto a al contenedor. Cuando aseguré el cierre, pude ver a un mayor y un sargento técnico en el compartimiento de las bombas, así como cierto número de soldados. Se pasaron todo el viaje metidos en el compartimiento de las bombas y no regresaron con nosotros. Volamos sin presión a una altura de unos 8.000 pies. Nuestro bombardero hizo las comprobaciones de seguridad de las sujeciones con las que se mantiene asegurada la plataforma. Esas sujeciones están aparejadas de manera que la carga no se mueva. El cabo que desempeñaba el puesto de artillero de cola y yo vimos el contenedor mientras quitábamos los cierres de las troneras del compartimiento de bombas. El contenedor estaba cubierto con una lona cuando lo descargamos para ser enviado en camión a Carswell. Creo recordar que las dimensiones eran 4 x 2 x 2 metros. El ingeniero y yo hablamos sobre cuestiones de peso y equilibrio. Evidentemente nadie tenía una idea muy exacta del peso del contenedor. Comentó riéndose: "Con tal que no pese demasiado nuestro centro de gravedad estará bien". Sabíamos que Ft. Worth iba a ser nuestro destino, y esperábamos tener ocasión de ver el nuevo bombardero B-36. Alguien hizo algún comentario sobre que estábamos transportando "el menaje del general". También hubo rumores durante un par de días sobre una nave espacial estrellada, pero a nosotros sólo se nos dijo que aquello era un cargamento clasificado y que regresáramos después de entregarlo. De camino a casa, fui a la parte delantera para charlar con el oficial Landry sobre un problema menor con uno de los motores. Llevábamos unos Curtiss Electric y se sabía que a veces tendían a fallar. El mayor Jessie Marcel volvió a Roswell con nosotros y hablé brevemente con él. Siempre estaba interesado en reclutar hombres para tripulaciones. Necesitaba artilleros que fueran buenos observadores en misiones de larga duración. No creo que las preguntas que me hizo aquel día sean significativas. En aquellos tiempos se utilizaba a los artilleros como observadores porque los aviones sólo llevaban ametralladoras de cola. Me preguntó si tenía ganas de montar en un B-36. También nos dijo repetidamente que no debíamos hablar de aquel incidente, ni siquiera con nuestras esposas. Y así fue hasta 1988 cuando los libros sobre Roswell comenzaron a aparecer. Actualmente permanezco en contacto con otros miembros de nuestra tripulación. La mayoría ha fallecido ya. El mayor Ewing murió al estrellarse su B-47 en Florida, en 1952. Algún tiempo después del incidente, alrededor de seis meses más tarde, las esposas comenzaron a hablar entre ellas sobre el asunto. El origen fueron las mujeres de los que participaron en aquella misión. Una de ellas era vecina nuestra en Julio de 1947. Más tarde se mudaron, pero a veces me encontraba con su marido y un día le pregunté sobre lo que había visto. Se mostró inquieto y me dijo: "No te gustaría saberlo". Me parece que era panadero porque se iba a trabajar muy temprano por la mañana, como a las 1.30 horas. Un par de veces que regresaba yo de algún vuelo nocturno me lo encontré en una esquina esperando que alguien le llevara. No tenía coche. Basándome en las cosas que comentaban las mujeres creo que lo que vio fue uno de los cuerpos.
Pero, ¿qué son estos seres? Algunos expertos opinan que estas criaturas pueden ser producto de experimentos genéticos o mutaciones animales provocadas natural o artificialmente.
“Surgió una nueva teoría para explicar el origen del Chupacabras, al margen de que pudiera ser una criatura extraterrestre, como ya se había planteado o incluso un fenómeno psicosocial, es decir, que fuera una criatura inventada por algunas personas o engendrada por los medios de comunicación; al contrario, podría tratarse de un insecto mutante”
Los más audaces se atreven a ir más allá, afirmando que compartimos el mundo con otras formas de vida a parte de las ya conocidas. Criaturas y seres inteligentes, de diferente naturaleza, que podrían introducirse en nuestras vidas en cualquier momento.
“Una de dos: O la gente padece las mismas alucinaciones en los mismos lugares, y esto en casos como los españoles, que no han tenido divulgación, es sumamente extraño, yo no me lo creo; o bien, es que se trata realmente de criaturas de otras dimensiones que se materializan y desmaterializan en momentos concretos en nuestro mundo. Pero que son capaces de operar en nuestro mundo por muy extraño que nos parezca”
Apariciones de la Dama Blanca en la curva de una carretera, tritones, sirenas y ondinas vistas por marinos; genios, diablos y duendes y otros habitantes de los bosques. La lista de criaturas fantásticas es interminable.
OVNIS.
Desde tiempos inmemoriales se han visto en todas partes del mundo extrañas luces y objetos surcando los cielos, haciendo maniobras imposibles aún hoy para nuestros aviones. Son los llamados OVNIS, Objetos Voladores No Identificados.
"En el 2.002
tuvimos la mayor cantidad de eventos individuales para un sólo año en la
historia de la recopilación de datos OVNI para Canadá", afirmó Chris
Rutkowski de Ufology Research of Manitoba. "Hemos
tenido algunos casos extraordinarios en Canadá el año pasado, comunicados de un
extremo del país al otro."
Desde 1.989, su
grupo ha recopilado informes OVNI de todas partes de Canadá. En el 2.002 hubo un
total de 483 casos, casi un 30 por ciento más que en el 2.001 y un incremento
del 250% desde 1.998.
Esto representa un récord, si se excluye el 1.993,
cuando la caída de un bólido celeste contribuyó a un total de 489 avistamientos
en dicho año, dijo Rutkowski, explicando que 154 de esos casos eran fácilmente
explicables debido al bólido.
"En general,
resulta fascinante ver que la cantidad de casos aumentó de manera tan dramática
en Canadá el año pasado". Rutkowski explicó
que uno de los avistamientos inexplicados más extraños ocurrió en enero de 2.002
cerca de la pequeña comunidad de Inkerman, N.B.: "Un objeto
de grandes dimensiones con luces parpadeantes y ventanas iluminadas voló
lentamente y a baja altura sobre una carretera. Una pareja detuvo su coche para
ver cómo descendía detrás de una arboleda". Este fue uno de
los casos investigados personalmente por Rutkowski.
En general, Columbia
Británica fue el lugar ideal para ver ovnis en el 2.002. La provincia registró
176 avistamientos, más que Ontario y Québec combinadas, representando un aumento
de 123 en el 2.001.
Las cifras de Columbia Británica representan un tercio de
todos los avistamientos ovni en Canadá. Rutkowski afirma que esto se debe en
gran medida a dos organizaciones OVNI en la provincia que han hecho una buena
labor en fomentar informes, aunque sugiere que no todo se debe a
esto. "No creo que el
aumento pueda adjudicarse completamente al hecho de que la gente está mirando
hacia el cielo en mayor medida o saben dónde dar parte [si ven
algo]"
Muchos informes de
Columbia Británica provienen del norte de la provincia y no de la región
densamente poblada del sur. "En el Yukón
también parece haber una cantidad extraordinaria de casos", observó Rutkowski.
El Yukón produjo 20 informes el año pasado y ha producido la misma cantidad de
manera consistente desde 1.998.
Ontario produjo 128 informes el año pasado;
Alberta 51; Manitoba 36;, Québec 34; Nueva Escocia 23; Saskatchewan 6, Nueva
Brunswick 4, Terranova 3 y Nunavut 2. La Isla del Príncipe Eduardo y los
Territorios del Noroeste fueron zonas libres de ovnis en el 2.002. En general,
se produjeron más informes de ovnis a fines del verano que ningún otro momento,
aunque también se produjo un pico en Febrero. Casi el 18 por ciento de los
informes OVNI permanecen sin explicar, pero sólo el 7 por ciento representa lo
que los investigadores consideran como casos de la calidad. La mayoría de los
avistamientos envolvían al menos dos testigos y duraron 15 minutos.
Rutkowski
y los demás investigadores que ayudaron a recopilar el informe no sacaron
conclusiones de los avistamientos: "Al igual
que con los estudios anteriores, la encuesta ovni canadiense del 2.002 no ofrece
pruebas positivas de que los OVNIS son vehículos extraterrestres o fenómenos
naturales específicos".
Kenneth Arnold no describió los objetos que había visto como «platillos volantes» Se limitó a decir que los artefactos que había observado «se desplazaban como platos rebotando en la superficie del agua» Fue la prensa quien adoptó esa errónea denominación. Curiosamente, a partir de entonces los testigos describían objetos que parecían platos voladores...
El párrafo anterior recoge uno de los argumentos más utilizados por los escépticos para negar la realidad del fenómeno OVNI. Para ellos, el mito de los no identificados nació de un error periodístico. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Estos defensores del racionalismo a ultranza olvidan (intencionadamente o no) que mucho antes de que Arnold viera aquellos objetos en forma de boomerang –esa fue la descripción real que dio– cientos, sino miles de personas en todo el mundo ya habían descrito objetos no identificados de aspecto discoidal.
Y España no era una excepción. Los investigadores hemos recogido multitud de testimonios que mencionan este tipo de objetos ya a principios del siglo XX y mucho antes, cuando nadie mencionaba aún a los platillos volantes. Precisamente, unos diez años antes del avistamiento del piloto americano, España se encontraba envuelta en su Guerra Civil. No hace falta aclarar que la generación a la que le tocó vivir aquella contienda era poco dada a imaginar marcianitos verdes. No conocía la ciencia-ficción y tenía otros problemas más graves de los que preocuparse. Y sin embargo, nuestros archivos guardan varios casos en los que los testigos se encontraron cara a cara con un fenómeno que oficialmente aún no había nacido.
El 17 de agosto de 1936, la isla de Mallorca se había convertido ya en uno de los escenarios de la guerra. En la fortaleza de Pollensa se encontraba destacado un grupo de unos 80 soldados y oficiales del bando nacional. El día anterior se había producido una lucha con las fuerzas republicanas, que llegaron hasta la costa mallorquina mediante submarinos por el lado opuesto al puerto. Por aquel entonces, el afamado pintor argentino Roberto Ramaugé vivía en las Baleares, y la noche siguiente al combate se encontraba en una terraza junto a otras personas observando el Mediterráneo.
Todos los allí presentes miraban atentos a las aguas y el firmamento, ya que se esperaba un nuevo ataque. De pronto, y a unos 10.000 pies de altura, Ramaugé y sus acompañantes se percataron de la presencia en el cielo de tres objetos voladores muy brillantes. «Creímos que eran nuevas armas aéreas que la Alemania nazi enviaba a los ejércitos de Franco. Todo el mundo sabe que las distintas potencias ayudaron a uno y otro bando, y en esa guerra fraticida los grandes probaron distintas armas» Sin embargo, los tres artefactos que sobrevolaron el cielo mallorquín no tenían nada que ver con los aviones convencionales de la época. Su forma recordaba a la de un plato que se desplazara por el aire, y despedían una luminosidad formidable. Los OVNIs volaban a una velocidad asombrosa y los testigos los vieron desaparecer rápidamente en dirección Sur. El fenómeno de los no identificados había hecho su primera aparición en la contienda...
Madrugada del 2 de octubre de 1936. Un automóvil sale desde el cuartel general de las tropas nacionales en Burgos, con destino a Biarritz. Valentine Williams, novelista y combatiente en la Primera Guerra Mundial, el torero Fernández de Arzabal y Neil O´Malley Keyes viajan en su interior. A las 4:18 horas, cuando se encuentran a 119 Km de San Sebastián, se percatan de la presencia en el firmamento de algo fuera de lo común.
Un extraño objeto –que en principio Williams identificó como un proyectil-, surcaba el cielo tras surgir de una montaña próxima. El objeto, que se desplazaba a gran velocidad, volaba a la izquierda del vehículo y en dirección norte. De pronto se convirtió en una llama de color naranja, y Williams paró el motor del coche con la intención de escuchar algún sonido, pero no oyeron nada. Al llegar a su destino, relataron con detalle lo que habían visto, y más tarde, Tom Dupree, miembro del consulado británico en Hendaya, confirmó haber visto el mismo objeto a 48 Km de dicha población.
Ya había salido el sol, y los soldados del batallón que aquella mañana del 5 de febrero de 1938 defendían la posición de Peñón de la Mata (al norte de la provincia de Granada) soportaban el frío como podían mientras vigilaban atentamente su posición. El cielo estaba completamente limpio, y nuestro testigo –un combatiente de la brigada 76– pronto se percató de la presencia de algo anormal en los cielos granadinos.
Situado a bastante distancia, y a una altura de unos 200 metros, el soldado observó un objeto similar a «un sombrero mexicano» de color aluminio mate. Los rayos de sol, reflejados en su superficie, dejaban apreciar que se trataba de un artefacto metálico. El extraño objeto llevaba un vuelo lento, y muy despacio se fue aproximando a la posición del testigo. Fue entonces cuando pudo observarlo con más precisión:
«Visto desde abajo tenía la forma exacta de una rueda de carro. En el centro, donde nacían todos los radios, tenía como la lente de una máquina fotográfica y daba una sensación de profundidad» Cuando el objeto se aproximó aún más, pasando casi sobre su vertical, el soldado pudo apreciar incluso unas ventanas negras de lados curvos que aparecían en los laterales del sorprendente «sombrero mexicano» Según relató el testigo al diario ABC, el objeto despedía una especie de vapor por los laterales, y daba la impresión de poseer una pequeña cola. Además, el extraño artefacto parecía girar sobre sí mismo, en dirección contraria a las agujas del reloj. El OVNI, que llevaba una trayectoria Norte-Sur, comenzó a alejarse, y en ese momento los soldados dejaron de observarlo, ya que la situación en el frente no les permitía distraerse, de modo que no pudieron ver por dónde pudo haber desaparecido.
Hasta aquí la descripción del soldado. Pero, ¿qué fue lo que observaron aquellos asombrados combatientes? ¿Un prototipo militar? ¿En la España de los años 30? Veamos lo que dice J. J. Benítez sobre los efectivos aéreos militares durante la Guerra Civil en su obra La punta del Iceberg:
«La fuerza aérea española en 1936 era reducida y anticuada. El ‘caza’ principal era el semiplano Nieuport NID. 52, de los que quedaban unos 40 aparatos. El avión con mayor número de unidades operativas era el Breguet, un biplano biplaza de reconocimiento y bombardeo (60 unidades) La primera ayuda de Alemania se materializó en 20 aviones Junkers. A continuación irían llegando otros aparatos italianos, alemanes, rusos, franceses norteamericanos, holandeses, ingleses y checos»
Sin embargo, a pesar del material aéreo venido de distintos países y recibido por los bandos respectivos, ninguno de estos aviones cumplía con las características descritas por el testigo. ¿Una aeronave circular en la España de 1938? Si bien es cierto que los alemanes llegaron a diseñar y construir algunos artefactos de ala circular, éstos no se llevaron a cabo hasta años después, de modo que difícilmente podrían estar sobrevolando los cielos españoles.
El testigo, que prefirió permanecer en el anonimato, acabó perdiendo una pierna a los 3 días del suceso. Con el paso de los años se convirtió en pintor, y acabaría firmando ante los investigadores una declaración jurando que lo relatado era totalmente cierto.
Tan sólo cinco meses después del avistamiento de Granada, otros militares iban a ser testigos –esta vez en Guadalajara– de un suceso no menos increíble. Pasaba media hora de las once de la noche del 25 de julio de 1938. Los testigos (un teniente y su asistente) descendían por una vaguada situada en la población de La Alcarria. De pronto, una fuerte luz blanca llamó poderosamente su atención. Segundos después la luminosidad se apagó y ante sus ojos apareció un objeto de forma discoidal de unos 11 metros de largo y 5 de altura.
El disco se encontraba a unos 60 metros de ellos, y parecía estar suspendido a unos dos metros del suelo. Los testigos lo describieron como «dos platos unidos por su parte convexa, separados por una línea o sección de color más oscuro» Además, el OVNI contaba en su parte inferior con una especie de columna que bajaba muy despacio y que parecía sostener a dos figuras humanoides. A continuación, el objeto comenzó a proyectar un círculo de luz azul sobre el suelo. Cuando el círculo de luz alcanzó a los militares, éstos sintieron una sensación de frío. Poco después la luz se apagaba y la columna se elevó en absoluto silencio, todo ello acompañado por la aparición de una especie de chispas de colores que salían del objeto. En ese momento los testigos creyeron observar como las «dos mitades» del artefacto empezaban a girar, cada una de ellas en dirección contraria a la otra. El disco comenzó a emanar un fuerte brillo de color blanco y ascendió a gran velocidad, desapareciendo en el firmamento.
Al igual que en el caso de Granada, no existe explicación aparente para dicho avistamiento. A pesar de que los dos militares creyeron que lo que habían observado debía ser un prototipo alemán o de los republicanos, ya hemos explicado que esto era materialmente imposible. El testigo principal (en aquel entonces teniente) mantuvo su deseo –ante nuestro colaborador Manuel Carballal– de permanecer en el absoluto anonimato. Eliminada la posibilidad del fraude, ¿qué nos queda? Tan sólo aceptar que el fenómeno OVNI ya campaba a sus anchas por España en 1938.
Fue Juanjo Benítez quien en su libro La punta del Iceberg sacó a la luz el siguiente caso. Mariano Melgar –por aquel entonces un niño de unos siete años- había sido enviado por sus padres al pueblo de Muñico, en Ávila para alejarlo de los horrores y el peligro de la contienda. Corría el verano de 1938, y durante una mañana en la que el niño se encontraba con el ganado tuvo lugar el increíble suceso:
«Yo cuidaba entonces de algunas de las vacas de mis familiares. Y aquella calurosa mañana del verano, a eso de las doce, salí del pueblo, en dirección a un monte próximo, situado a dos o tres kilómetros de Muñico (…) Llegué al bosquecillo y me senté entre los árboles, mientras las vacas comían en una hondonada cercana. Entonces empecé a escuchar un zumbido que atronaba los oídos. Miré al cielo y descubrí un destello luminoso en mitad del azul (…) Muy pronto comprendí que se trataba de un aparato redondo, que lanzaba destellos como de plata. Bajó muy cerca del linde del bosquecillo y se posó en tierra. Yo me refugié tras uno de los árboles y me dediqué a espiar. »
Fue entonces cuando Melgar observó con detenimiento un objeto redondo de unos 15 o 20 metros de diámetro y que poseía una especie de cúpula en su parte superior. En la parte inferior del objeto se apreciaban varias patas que sostenían al artefacto y sobre el fuselaje de la «nave» decenas de luces de colores se encendían y apagaban rítmicamente. Repentinamente se abrió una puerta en la estructura y tras desplegarse una especie de rampa aparecieron tres hombres:
«Apenas si habían trascurrido unos segundos cuando vi aparecer por la puerta a un hombre. Después salió un segundo individuo y, por último, un tercero. Pero mientras los dos primeros caminaron por la rampa y se alejaron unos cinco o diez metros de la nave, el tercero, que era un poco más bajo que los otros, se quedó en el quicio (…) Los dos primeros llegaban casi al dintel. Calculo que aquella puerta tendría unos dos metros de altura por otros tantos de anchura (…) El caso es que los dos primeros se dedicaron a coger algo… No sabría decirle si tierra o plantas. Uno se arrodilló, de eso estoy seguro. Llevaban algo en las manos. Quizá fuera un saco… Intenté aproximarme a los extraños pilotos. No habría caminado ni cinco metros cuando el que seguía en el quicio de la puerta me lanzó un destello que casi me tiró de espaldas. Aquello me asustó y retrocedí hasta los árboles. »
Tras un segundo intento de Mariano por aproximarse, y tras recibir idéntica respuesta que en el primero, los «hombres», que parecían moverse a cámara lenta comenzaron a regresar al aparato. Uno de ellos, en un curioso gesto, levantó su brazo y saludó al testigo. «Desde allí terminé de ver el despegue de aquel objeto. Primero entró la rampa y, acto seguido, se cerró la puerta. Entonces, en segundos, el aparato comenzó a subir hasta unos 50 o 100 metros. Giraba sobre sí mismo y por debajo se veían muchas luces de colores. Después se alejó en dirección a Barco de Ávila. »Hasta aquí el relato del muchacho, que durante cuarenta años había permanecido en el más absoluto silencio. Al igual que en los casos anteriores, el testigo identificó a los tripulantes y su aeronave como «uno de los aviones del general Franco» Sin embargo, él mismo reconoció años más tarde: «Hoy sé que aquello no podía tener ninguna relación con nuestra guerra»
La Guerra Civil española finalizó en marzo de 1939. Sin embargo, la actividad OVNI continuó, aparentemente ajena al desarrollo de la contienda. En mayo de 1939, según pudo averiguar Iker Jiménez, varios vecinos de la alquería cacereña de Horcajada se vieron sorprendidos por la inesperada visita de un ser de apariencia humanoide, provisto de piernas de metal y que se dejó ver en varias ocasiones. Una de las testigos, Adelaida Rubio, aseguró que la entidad –cuya aparición se veía casi siempre precedida por un fuerte destello– tenía el aspecto de un «extraño soldado», que caminaba a grandes zancadas y de forma torpe.
Poco después, en el verano de 1939, varios niños que cuidaban ganado en Zahara de los Atunes (Cádiz) observaron un objeto volador de unos 18 metros de diámetro. Cuando el OVNI los sobrevoló a baja altura, tuvieron una sensación de calor. El objeto aterrizó a unos 30 metros de ellos, levantando una gran polvareda. Después se abrió una puerta, y de ella salieron dos seres, uno alto y otro bajo y grueso que con una especie de linterna iluminaban los alrededores a pesar de ser mediodía. Tras alejarse unos 20 pasos del OVNI, dieron la vuelta y entraron en él. El encuentro había durado unos 15 minutos.
Mientras España intentaba rehacerse tras los horrores de la guerra, los avistamientos y aterrizajes continuaron sucediéndose por toda la geografía nacional… Los casos anteriores a 1947 se cuentan por decenas. Quién sabe cuantos encuentros habrán permanecido ocultos, guardados para siempre en la memoria de sus protagonistas... De una forma u otra, estos avistamientos que precedieron al de Arnold demuestran que los OVNIs ya surcaban los cielos cuando aún nadie había publicado las palabras «platillos volantes»
El pasado 21 de julio de 2002, el prestigioso periódico The Washington Post publicaba un extenso e interesante artículo recordando los famosos avistamientos OVNI que tuvieron lugar en la capital norteamericana en julio de 1952. Sin embargo, lo que no podía imaginar el autor del reportaje es que su pequeño homenaje al aniversario de aquel caso iba a resultar casi profético.
Tan sólo 5 días después, el viernes 26 de julio –casualmente cuando se cumplían 50 años del segundo avistamiento sobre la capital–, los no identificados volvían a sobrevolar las cercanías de Washington D. C. Sobre las 2 de la madrugada de aquel día, numerosos vecinos de la región fueron despertados por el sonido de varios cazas F-16 de la Fuerza Aérea norteamericana. Ante el insistente ruido, Renny Rogers –uno de los testigos principales– salió a la puerta de su casa. Cuando levantó la vista al cielo, localizó a dos cazas que en aquel momento atravesaban el firmamento.
Sin embargo, y esto es lo más sorprendente, un tercer objeto –que Rogers describió como «una bola de luz blancoazulada»– iba delante de los aviones de combate. El testigo aseguró que los F-16 parecían perseguir al no identificado, pero pese a sus esfuerzos por alcanzarlo, no lo lograron. Kenny Rogers no fue el único que pudo observar aquella persecución. Poco después del avistamiento, la emisora de radio WTOP recibía numerosas llamadas advirtiendo de la presencia de los cazas y del supuesto OVNI. Al día siguiente, el Washington Post recogía la noticia. Además del relato de Rogers, la noticia se hacía eco de las declaraciones del mayor Douglas Martin, portavoz del NORAD (organismo encargado de la defensa aérea norteamericana), quien reconoció que sus pantallas de radar habían detectado la presencia de un eco no identificado.
¿Estará el fenómeno OVNI promovido por las propias fuerzas militares para confundirnos a todos y mantener en secreto los nuevos aviones que van inventando? ¿O nos estarán visitando habitantes de otros planetas? Quienes han vivido este tipo de experiencias, al igual que nosotros, lo desconocen. Ellos solo pueden estar seguros de una cosa: han sido protagonistas de una historia extraordinaria.