Titulo: Bellefleur (Episodio Piloto) (Series Premiere) (Season Premiere)

Autor: Juan Sebastián Gallego

Terminado en: 14 de Octubre de 2006.

Rating: PG-13

Spoiler: Ninguno

Resumen: Desde 1989 vienen sucediendo cosas extrañas en Bellefleur: la abducción de algunos de sus habitantes el año anteriormente mencionado, el incidente del OVNI estrellado… Y ahora la llegada de dos desconocidos, quienes buscan a John Dorson y Cynthia Williams.

 

 

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BELLEFLEUR

 

 

ESTA HISTORIA ESTÁ INSPIRADA EN INFORMES DOCUMENTALES REALES.

 

 

 

 

 

 

 

3 de Octubre de 1998.

 

Un jeep pasó al lado de un enorme cartel situado a la izquierda de la carretera. Era el cartel que anunciaba que estabas a punto de entrar en el pueblo. Era verde, tenía un dibujo de lo que parecía ser un lago con un velero y, en la orilla, tres pinos. Rezaba: “Bienvenido a Bellefleur… Puerta a la diversión y el recreo”.

Daniel tomó el desvío al pueblo.

Durante un rato, la carretera seguía discurriendo por el borde de un bosque antes de entrar por las calles del pueblo. Después, pasó por un tramo de calzada que discurría por la calle del paseo marítimo.

 

Daniel aparcó el jeep en el aparcamiento de la oficina del Sheriff y se apeó.

-Bienvenido Ross- le dijo el Sheriff-. Voyy a presentarte a los demás.

Salieron del despacho y se acercaron a un hombre mayor con el pelo corto, vestido con una camisa blanca y una chaqueta marrón blanquecino.

-Daniel, te presentó al detective Hammond..

-Encantado- dijo Daniel, estrechándole la mano.

-El placer es mío- replicó Hammond.>

-Este es su hijo, Billy Hammond.

-Encantado.

-Igualmente- contestó Billy.

Le presentó a los demás.

El Sheriff miró su reloj.

-¡Muy bien! Son las nueve. En un momento os explico las patrullas y manos a la obra.

 

 

 

Bellefleur Times, 21 de Mayo de 2000.

 

Accidente aéreo en Bellefleur

 

BELLEFLEUR-. Ayer por la noche se declaró un incendió forestal en el bosque a las afueras de Bellefleur. La policía acudió al lugar de los hechos, alertada de que se había producido un accidente aéreo. Según el Departamento de Defensa de EEUU, es posible que dos aviones chocaran entre sí y se estrellaran en el bosque. Uno de los aviones habría caído donde hace ocho años algunos habitantes de Bellefleur dijeron que era un punto de abducción extraterrestre. Como nuestros lectores recordarán, allí era donde se encontraba a las personas desaparecidas misteriosamente durante Junio del 89.

El otro avión se estrelló a cinco kilómetros de distancia de la zona anteriormente mencionada.

Los bomberos consiguieron sofocar el incendio a las seis de la madrugada de hoy, pero el registro del bosque en busca de los restos del avión (o aviones) no comenzará hasta las cinco de la tarde de hoy.

El Sheriff de Bellefleur ha declarado que “no se nos ha comunicado si el piloto, o los pilotos, se estrellaron con los aviones o si tuvieron tiempo de saltar antes de llegar al suelo. El Departamento de Defensa se ha negado a darnos información sobre si se trataba de un vuelo de entrenamiento, o de reconocimiento, etc. Tampoco nos ha facilitado información sobre el piloto, o los pilotos”.

El Sheriff afirmó que aún así llegarán hasta el fondo del asunto y no pararán hasta encontrarlos vivos o muertos o, por lo menos, poder suponer con la máxima certeza posible que saltaron a tiempo y están sanos y salvos…

 

 

 

 

Bellefleur Weekly, 24 de Mayo de 2000.

 

MÁS MISTERIOSAS DESAPARICIONES EN BELLEFLEUR.

 

BELLEFLEUR-. En los últimos tres días han desaparecido catorce habitantes de Bellefleur. Los agentes de la Oficina del Sheriff no han encontrado ni un solo indicio de lo que les puede haber ocurrido a las victimas, entre las que se encuentran, de hecho, dos agentes de la propia Oficina del Sheriff: El agente Raymond Grant y el agente William Hammond.

Este último era conocido en Bellefleur por ser el principal sospechoso en el caso de las desapariciones del 89. De hecho, Hammond declaró que él y el resto de personas desaparecidas habían sido abducidos por extraterrestres.

Otro de los recientemente desaparecidos es Theresa Anderson. También había desaparecido el padre de William Hammond, el detective Hammond…

 

1 de Noviembre de 2004.

 

Alexander Connor pasó con su coche al lado de una señal de trafico que indicaba: “Bellefleur 10”.

Alexander tenía una misión que cumplir en Bellefleur. Y no la llevaría a cabo en solitario. Con él, sentado en el asiento del copiloto, venía el que le ayudaría a cumplir su misión: Brian Schaefer.

 

 

Chris Astadourian y su hermana gemela, Brenda, aparcaron el coche delante del edificio abandonado y se bajaron. Entraron.

Vieron que el agente inmobiliario ya estaba allí esperándoles.

-Hola, buenas tardes- les saludó-. Soy Oswall Trevor.

-Encantado- dijo Chris, estrechándole la mmano-. Soy Chris Astadourian. Esta es mi hermana, Brenda.

-Encantada- dijo Brenda, estrechándole la mano a Trevor.

-¿De modo que quieren este edificio para uusarlo como local para su negocio?

-Sí- dijo Chris-. Siempre he querido tener mi propio negocio.

-Yo creo que han elegido un buen lugar para su negocio- dijo Trevor-. Bellefleur necesitaba un lugar donde pudiera reunirse la juventud local.

El único sitio para los jóvenes era la hamburguesería y la cerraron en 2000.

-Sí- dijo Brenda-. La verdad es que lo quee nos ha animado a tomar la decisión de montar este negocio ha sido eso: ayudar, aunque solo sea un poquito, a “revitalizar” el pueblo.

-Les deseo que su negocio sea prospero- dijo Trevor-. De todas formas, ustedes van abrir el bar como un negocio particular, ¿no?

-Sí.

-Estupendo- dijo Trevor, haciendo una anotación en su libreta.

Se la guardó en el bolsillo interior de la chaqueta.

Recogió unos papeles que tenía sobre una mesa que había puesto en el centro del local y los guardó en su maletín.

-Bueno- dijo finalmente-. Haré todo el papeleo y el viernes nos vemos alrededor de las dos de la tarde para firmar el contrato y decirles en que banco deben hacer la hipoteca del local. ¿De acuerdo?

-Entendido- dijo Chris.

-¡Por cierto! ¿Tienen ustedes un socio?

-Sí- contestó Brenda-. Es Alexia Ashford, la hija del multimillonario James Jonathan Ashford; el fundador de Ashford-Dyson.

-¿De verdad?- preguntó Trevor, impresionado.

-Sí. Las hermanas Ashford se trasladarán al pueblo mañana o pasado mañana.

-De acuerdo. Convendría que el viernes estuviera presente la señorita Ashford para firmar ella también el contrato y todo eso.

-Por supuesto- dijo Brenda-. Se lo diremos. No se preocupe.

Trevor cogió su maletín y salió del local.

Chris y Brenda se quedaron dentro del local, echándole un vistazo.

El único mueble que había era la mesa que Trevor había puesto para dejar en ella su maletín y los papeles, que ya no estaban.

El local era rectangular. Las paredes eran blancas, igual que el techo.

-Bueno- dijo Brenda-. ¿Ya has pensado que va ser exactamente el “bar”?

-Sí- dijo Chris-. Va a ser un bar en el que serviremos refrescos y café, nada de bebidas alcohólicas, y pondremos música. Pero no será una discoteca. La música la pondremos para darle ambiente al bar. Y de vez en cuando traeremos grupos musicales para que den un concierto.

-¡Que buena idea! Sí señor. Eso es lo que necesita este pueblo.

-¿Nos vamos?

-Sí.

Chris y Brenda salieron del local.

 

 

Era de noche.

John Dorson conducía por una de las calles de Bellefleur. Se dirigía hacia el Seven Eleven de las afueras del pueblo para comprar helado de chocolate para comerlo mientras veía una película que él y Cynthia Williams habían alquilado en el videoclub.

Hacía ya cuatro años que Dorson vivía en Bellefleur. Hasta entonces, había sido agente del FBI.

En el FBI Dorson trabajaba con otros dos agentes. Un día cayó en sus manos el caso de la extraña muerte de un importante ejecutivo de Ashford-Dyson. Dorson y los otros dos agentes descubrieron que la muerte estaba relacionada con un proyecto de desarrollo de nanotecnología con aplicaciones militares. El objetivo era desarrollar nanomaquinas que se introdujeran en el organismo y mataran al infectado.

Los conspiradores hicieron caer a los tres en desgracia: cuando se infiltraron en unas instalaciones secretas para reunir pruebas, aprovecharon la muerte de un trabajador durante el tiroteo para juzgarlos por asesinato. Ellos huyeron. Pero consiguieron las pruebas: unas muestras de las nanomaquinas. Y se las llevaron consigo los otros dos agentes: Robert Muldoon y Claire Smith. Al investigar el caso, se puso en contacto con ellos una agente de la CIA, Cynthia Williams, que les dio información sobre la conspiración.

Debido a esto, a ella la amenazaron de muerte y ella se marchó con Dorson.

Dorson llegó a la tienda. Aparcó y se apeó.

Entró en la tienda… y se detuvo en seco.

Había dos hombres que estaban siendo atendidos por el propietario en el mostrador. A uno de ellos no lo conocía pero al otro sí.

El otro era Brian Schaefer.

Schaefer vio a Dorson y le hizo un gesto al otro. El otro miró a Dorson.

Pagaron al tendero y salieron a la calle.

-¿Qué desea?- le preguntó el tendero a Dorson.

-Una tarrina grande de helado de chocolate.

El tendero se la dio y Dorson le pagó.

Salió a la calle.

Schaefer y el otro tipo seguían ahí.

Entre los dos atraparon a Dorson y lo llevaron a un lugar donde no los viera nadie.

-¿Dónde están?- preguntó Schaefer.<

-¿Dónde están quienes?

-Las muestras- contestó el otro, Alexander Connor.

-¡Y yo que sé!

-¿Y Muldoon y Smith?- preguntó Schaefer.

-No tengo ni idea.

-Ya veo. Entonces creo que iremos a pregunntárselo a Cynthia.

Pusieron a Dorson de cara a la pared. Schaefer sacó un cuchillo de combate y se lo iba a clavar, cuando un coche paró, enfocando las luces directamente a ellos.

Brian Schaefer y Alexander Connor miraron, vieron que era un coche patrulla de la oficina del Sheriff y salieron huyendo.

El agente, Daniel Ross, se apeó y echó a correr tras ellos.

Al rato, volvió.

-No he podido alcanzarles- le dijo a Dorson-. ¿Se encuentra usted bien? ¿Le han hecho algo?

-Estoy bien, gracias.

-¿Qué querían? ¿Robarle?

-No tengo ni idea. Me atacaron sin mediar palabra.

-Está bien. Mañana pásese por la oficina para poner la denuncia. Ahora ya está cerrada. Allí solo está ahora la chica de la centralita y los agentes estamos todos patrullando.

 

 

 

Alexia Ashford salió del edificio de Ashford-Dyson, en Houston.

Acababa de firmar el contrato de herencia por el que la parte de la compañía que le correspondía a su padre pasaba a ella. Ello se debía a la última voluntad del padre de Alexia, que había querido que su hija se encargara de la parte de su compañía que le correspondía tras su muerte.

-Entonces ahora la compañía es de los dos-- había dicho el señor Thorn cuando le comunicaron la última voluntad de su amigo-. Tuya y mía. Estaré encantado de trabajar codo con codo contigo.

Alexia se dirigió hacia su coche.

Antes de que pudiera montarse en él, sonó su teléfono móvil.

-Soy Alexia Ashford- respondió-. ¿Con quién hablo?

-Señorita Ashford- dijo una voz femenina-.. Soy Brenda Astadourian. Hemos estado con el agente inmobiliario y nos ha citado para firmar los papeles el viernes.

-De acuerdo- dijo Alexia-. Gracias. Nos vemos el viernes. ¿A que hora?

-A las dos en punto de la tarde.

-De acuerdo. Hasta el viernes.

-Hasta luego.

 

John Dorson y Cynthia Williams se alejaban en coche todo lo rápido que podían de Bellefleur.

La noche anterior, tras su encuentro con Schaefer y Connor, Dorson regresó rápidamente a casa y contó brevemente a Williams su encuentro con ellos.

Rápidamente empezaron a prepararse para irse.

-¿Pero adonde vamos?- preguntó Williams-. ¿Qué vamos a hacer, John?

-Solo vamos a ir a buscar unas cosas.

-Tal vez deberíamos advertir al Subdirectoor Wesker de que están buscando a Muldoon y Smith.

-Sí, deberíamos. ¿Pero como? No podemos maandar un e-mail ya que no conocemos su dirección de correo electrónico. Además, no sabemos si mantiene contacto con Muldoon y Smith.

-No hace falta que Muldoon y Smith lo sepan. Con que lo sepa Wesker basta.

-Tienes razón- convino Dorson.

 

 

Laura Ripley salió del almacén de la tienda de electrónica que ella y su marido, Eric Ripley, tenían juntos, como negocio particular.

Llevaba diez ejemplares del último modelo de teléfono móvil que había puesto a la venta la empresa LG.

-¿Ese es el teléfono móvil con video llamada?- preguntó Eric.

-Sí, voy a colocarlo en la estantería de teléfonos móviles.

-¿Te queda mucho?

-No. Solo colocar esto.

-En cuanto acabes, abrimos la tienda.

 

-Aquí tienes- le dijo Laura a un cliente al que estaba atendiendo-. Gracias.

El chico se fue.

-Cariño- dijo Eric-, vete a casa, si quieres. Ya son las dos de la tarde. Llámame dentro de un rato para decirme como está el niño.

-De acuerdo.

Laura y Eric se dieron un beso y ella se fue.

 

Laura entró en su casa.

En el salón, allí mismo, estaban su hijo de dos años y la niñera, viendo la TV.

-Buenas tardes- la saludó la niñera.

-Hola, Martha. ¿Qué tal Albert?

>

-Ha estado muy tranquilo.

-¡Hola, mamá!- la saludó el niño. Tenía dos años, pero le faltaban solamente cuatro meses para cumplir los tres.

Laura lo cogió en brazos.

-¿Se ha portado bien mi niño?

-Sí- contestó él.

-¿Te apetece quedarte a comer, Martha?

-Sí. Gracias, Laura.

Martha era la hija de diecinueve años de los vecinos de la casa que estaba justo en frente de la de los Ripley. Los Ripley y ellos eran muy buenos amigos.

 

 

Dorson y Cynthia regresaban a Bellefleur.

Habían ido a Pórtland a ver a un amigo de Dorson al que este había hecho un encargo “muy especial”.

-¿Y ahora qué vamos a hacer?- preguntó Cynthia.

-No haremos nada- contestó Dorson-. Regresaremos a casa y si vuelven a molestarnos nos los quitaremos de encima.

-¿Cómo?- preguntó Cynthia, incrédula.

-Ya lo veras.

 

Connor y Schaefer estaban en casa de Dorson y Cynthia.

Estaban registrándola de cabo a rabo en busca de cualquier indicio del paradero de las muestras de nanomaquinas que Dorson, Muldoon y Smith consiguieron como prueba de la conspiración o, ¿Por qué no?, de Muldoon y Smith.

Ya estaban terminando el registro y no habían encontrado nada todavía.

Oyeron el sonido de un coche que paraba delante de la puerta de la casa.

Schaefer cogió una pistola que pertenecía a Dorson y que él había encontrado durante el registro.

Se dirigieron hacia la puerta de la habitación en la que se encontraban y se colocaron a cada lado, con la espalda apoyada en la pared.

En el exterior de la casa, Dorson entró en ella con la pistola en la mano, al ver lo desordenada que estaba.

-¿Quién habrá hecho esto?- preguntó Cynthia.

-¿De verdad necesitas preguntarlo?<

-¿Por qué? ¿Por qué buscar las muestras después de dos años sin mostrar ningún interés en ellas ni en Muldoon y Smith?

-Simplemente- respondió Schaefer, apareciendo delante de ellos, pero sin salir de la casa, apuntándoles con la pistola-, porque en realidad nunca hemos dejado de buscar ni una cosa ni la otra.

Un coche patrulla se detuvo delante de la casa y el agente Daniel Ross se apeó de él.

-¡Tiren las armas inmediatamente!- ordenó Ross.

Repentinamente, Connor apareció por detrás de Schaefer y con otra pistola que también pertenecía a Dorson disparó contra Ross.

Ross se parapetó tras la portezuela de su coche patrulla.

Dos balas más se estrellaron contra el metal de la portezuela.

Dorson disparó a Connor al corazón.

Connor cayó al suelo y, aunque no estaba muerto (todavía), no volvió a levantarse.

A su vez, Ross disparó a Schaefer. Este empezó a echar sangre incolora por la herida, pero ni se inmutó.

Dorson y Cynthia se alejaron de él y se acercaron a Ross. Dorson no dejó de apuntar con su arma a Schaefer.

Tanto Schaefer como Connor habían sido sometidos a experimentos con nanotecnología. No solo se estaba intentando crear nanomaquinas que mataran al enemigo, sino también nanomaquinas que curaran al soldado propio.

-¿Qué es ese líquido incoloro?- preguntó Ross, incrédulo.

-Su sangre- le respondió Cynthia.

Schaefer huyó.

Dorson y Cynthia se acercaron a Connor, el cual, justo en ese momento, murió.

-John, ¿Cómo es posible?

-Sencillo: las balas contenían suero con las nanomaquinas que introducen el virus informático en los nanorrobots extraterrestres.

La propia Williams les había pasado información y les había mostrado pruebas de que en el proyecto de desarrollo de nanotecnología se estaba trabajando con tecnología extraterrestre.

 

Un rato después, Dorson y Cynthia se encontraban en la Oficina del Sheriff.

-Acabo de recibir los resultados de la autopsia- anunció Ross-. Hay evidencias de que el tipo aquel estaba infectado por unas extrañas moléculas de carbono. ¿Tienen ustedes alguna idea de que significa todo esto?

-Me temo que no nos creería- dijo Dorson.<

Se quedaron mirando sin decir palabra.

 

Dorson y Cynthia salieron a la calle.

-¿Sabes, Cynthia?- dijo Dorson-. Algo me dice que de ahora en adelante van a pasar muchas cosas raras en este pueblo.

-¿Por qué?

-No sé. Es una corazonada que tengo.

 

FIN

 

 

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