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La ascensi�n de Mar�a de Magdala
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Ha comenzado el tercer milenio de la cristiandad, trayendo algunos cambios trascendentales, debido a la peculiar coyuntura que atravesamos. El ascenso social de la mujer a nivel mundial, influencia y condiciona tambi�n los roles adjudicados a cada g�nero dentro de todas las ideolog�as y las pol�ticas. Por ello, comienza a perfilarse una revisi�n de la doctrina cristiana en cuanto al rol de la mujer, y en especial, del rol cumplido por Mar�a Magdalena, o Mar�a de Magdala.
No hay duda de que Mar�a fue una figura hist�rica. En los Evangelios aparece con su nombre y junto a otras mujeres, desempe�a un papel muy importante en relaci�n con la Pasi�n y Resurrecci�n de Jes�s.
Solamente un Evangelio la menciona fuera de los �ltimos d�as de Jes�s. Se trata de Lucas, que nos habla de la predicaci�n de Jes�s y su proclamaci�n de la Buena Nueva en compa��a de sus Doce Ap�stoles: �... y algunas mujeres que hab�an sido curadas de esp�ritus malignos y de enfermedades: Mar�a, llamada Magdalena, de la que hab�an salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes. Esas mujeres, galileas seg�n parece, deciden compartir el destino de Jes�s, le ayudan de un modo pr�ctico, como proporcion�ndole alimento y, quiz�, incluso dinero, y Susana y otras muchas que le serv�an con sus bienes�.
�Magdalena� no es el apodo de Mar�a: en aquella �poca no exist�an los apodos. Se identificaba a las personas por su relaci�n con el padre o con el lugar de nacimiento. La mayor�a de los expertos creen que Magdalena significa �de Magdala�, una ciudad en la orilla occidental del Mar de Galilea.
Para m�s datos concretos sobre Mar�a, veamos el final de los Evangelios, donde en cada uno de ellos se la describe asistiendo a la crucifixi�n y a la sepultura de Jes�s, y volviendo a la tumba en la ma�ana de Pascua para ungirle el cuerpo.
All�, seg�n los cuatro Evangelios, Maria recibe la tan extraordinaria noticia de la resurrecci�n. Primero de un �ngel, y luego del mismo Jes�s, que no solo se aparece a Mar�a y a las otras mujeres, sino que adem�s, les dice que no teman, y las env�a a dar a conocer la noticia a los ap�stoles. As�, Mar�a Magdalena fue una de las primeras evangelizadoras o como el cristianismo oriental la ha llamado durante largo tiempo, la �igual-a-los-ap�stoles�, por haberles anunciado la Buena Noticia de que Jes�s hab�a resucitado.
Mar�a
Magdalena permanece, hasta el d�a de hoy, como una de las figuras m�s elusivas y
misteriosas. No es nueva la especulaci�n del rol que jug� en el desarrollo del
inicio del Cristianismo; ha sido tema de muchas teor�as y mitos a trav�s de la
historia eclesi�stica. Esta especulaci�n ha sido el resultado del silencio
ensordecedor dentro de las propias Escrituras; esta mujer aparece citada en los
Cuatro Evangelios como la que presenci� la Crucifixi�n de Jes�s y la tumba vac�a
en la ma�ana de la Resurrecci�n. �Por qu� no sabemos nada m�s acerca de ella?
�Qu� contribuciones aport� al desenvolvimiento de la iglesia en sus inicios que
no conocemos?
Aqui est� un hecho que pocas personas se parecen saber: La Biblia dice nunca
explicitamente que Mar�a Magdalena era una prostituta en cualquier momento en su
vida. Lucas no la nombra en su narrativo sobre la �prostituta penitente� quien
lava los pies de Jes�s con su pelo (7:36-50). Ni es ella nombrada como la mujer
que fue cogida en el acto del adulterio y salvada por Jes�s de ser empedrado a
la muerte (Juan 8:1-11). La identifican, de veras, como una vez siendo poseida
por demonios (Lucas 8:2). Sin embargo, la asunci�n que sus ofensas pasado
consistieron sobre todo en pecado sexual es una presunci�n que no se hace
generalmente sobre los hombres que se identifican como pecadores anteriores.
Marcos (15/40) dice que ella estaba mirando de lejos, junto a Mar�a, cuando falleci� Jes�s y, un vers�culo m�s adelante aclara que cuando �l estaba en Galilea, le segu�a y serv�a. Servir puede connotar servicio dom�stico, anfitri�n, amigo, administrar; figurativamente, maestro. O sea que Mar�a Magdalena era una seguidora de Jes�s, quiz�s la seguidora femenina m�s importante.
En 15:47 dice que Mar�a Magdalena y Mar�a madre de Jos� miraban d�nde lo pon�an; luego en 16:1 dice que ella junto a otras mujeres compraban especias arom�ticas (perfumes) para embalsamar el cuerpo de Jes�s. Y a�n en el a�adido del a�o 200 d.C. a ese mismo libro, se reconoce que fue primero a ella a quien se le apareci� el resucitado: v�ase si no 16: 9 donde adem�s dice que a ella se le hab�a expulsado siete demonios.
Mateo no a�ade nada diferente al relato sobre Mar�a Magdalena, Lucas ni siquiera la menciona por su nombre. Pero quedamos intrigados, si era tan importante, �por qu� el silencio?
El evangelio de Juan (19/25) menciona a Mar�a Magdalena dentro de las cuatro mujeres que estaban junto a la cruz del inmolado, pero m�s adelante confirma que efectivamente fue la primera persona a quien se le apareci� el resucitado. �Por qu� primero a ella y no a los varones, a los famosos disc�pulos? �Qu� lazo m�s fuerte hab�a entre ellos?
Por boca de los evangelios oficiales no sabemos m�s a ciencia cierta.
Algunos confund�an a Mar�a Magdalena y a Mar�a de Betania, otros la asociaban con la mujer ad�ltera cuyos pecados fueron perdonados, pero solo son malos entendidos de quienes leen fuera de contexto los vers�culos. �Y qu� dicen de Mar�a Magdalena los evangelios ap�crifos?
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Evangelio de Mar�a Magdalena
Se denomina evangelio de Mar�a Magdalena a un evangelio ap�crifo gn�stico, posiblemente del siglo II, del que han llegado hasta nuestros d�as s�lo algunos fragmentos.
De este evangelio se conservan s�lo tres fragmentos: dos, muy breves, en griego, en manuscritos del siglo III; y otro, m�s extenso, en copto, probable traducci�n del original griego. El texto copto fue hallado en 1896 por C. Schmidt, aunque no se public� hasta 1955. Los fragmentos en griego fueron publicados, respectivamente, en 1938 y en 1983.
En ninguno de los fragmentos hay menci�n alguna del autor de este evangelio. El nombre que tradicionalmente recibe, evangelio de Mar�a Magdalena, se debe a que se cita en el texto a una disc�pula de Jes�s llamada Mar�a, que la mayor�a de los especialistas identifican con la Mar�a Magdalena que aparece en los evangelios can�nicos.
No puede ser posterior al siglo III, ya que los manuscritos en griego corresponden a esta �poca. Por caracter�sticas internas del texto, como la presencia de ideas gn�sticas, suele considerarse que fue redactado en el siglo II.
En el fragmento copto, que es el m�s extenso, faltan varias p�ginas (concretamente 1-6 y 11-14). Se trata de un di�logo entre Jes�s (mencionado como "el Salvador") y sus disc�pulos. Tras la marcha de Jes�s, los ap�stoles se encuentran desorientados.
Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: ��C�mo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con �l ninguna consideraci�n, �c�mo la tendr�n con nosotros?�.
Entonces Mariam se levant�, los salud� a todos y dijo a sus hermanos: �No llor�is y no os entristezc�is; no vacil�is m�s, pues su gracia descender� sobre todos vosotros y os proteger�. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres�. Dicho esto, Mariam convirti� sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador].
Mar�a, entonces, relata una visi�n y el di�logo que mantuvo con Jes�s en esta visi�n, lleno de t�rminos propios del pensamiento gn�stico. El testimonio de Mar�a es rechazado por Andr�s y por Pedro, quienes dudan de que Jes�s haya preferido a una mujer antes que a ellos para hacerle revelaciones secretas. Sin embargo, Lev� (el ap�stol Mateo) decide predicar "el evangelio seg�n Mar�a".
En el Evangelio de Mar�a Magdalena, seg�n el fragmento copto berlinense, Pedro afirma: Mariam, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba m�s que a las dem�s mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que t� conoces y nosotros no, que nosotros no hemos escuchado. Luego de relatarles lo que presuntamente Mar�a Magdalena sab�a, Pedro manifiesta incredulidad por no creer que la haya preferido a ellos para revelarle ese mensaje. Luego Lev� le responde: �Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercit�ndote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, �qui�n eres t� para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la am� m�s que a nosotros.
Seg�n interpretaciones como la de Karen King, el texto revela las tensiones existentes en las primitivas comunidades cristianas entre los protoortodoxos, representados por Pedro, y los gn�sticos, simbolizados por Mar�a Magdalena. Una confrontaci�n similar existe en otros textos gn�sticos, como el Evangelio de Tom�s, la Pistis Sophia o el evangelio copto de los egipcios. Adem�s, de acuerdo con este texto, Mar�a Magdalena habr�a sido depositaria de revelaciones secretas de Jes�s, y habr�a tenido un papel destacado en la comunidad cristiana postpascual. Sin embargo, es posible que Mar�a Magdalena no sea aqu� m�s que un s�mbolo de la filosof�a de la teolog�a gn�stica.
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El Evangelio seg�n
Felipe habla as� de Mar�a Magdalena: �la compa�era [de Cristo es Mar�a]
Magdalena. [El Se�or amaba a Mar�a] m�s que a [todos] los disc�pulos (y) la bes�
en la [boca repetidas] veces. Los dem�s [...] le dijeron: � �Por qu� [la
quieres] m�s que a todos nosotros?� El Salvador respondi� y les dijo: � �A qu�
se debe el que no os quiera a vosotros tanto como a ella?�� cinco vers�culos m�s
adelante a�ade: �El misterio del matrimonio [es] grande, pues [sin �l] el mundo
no existir�a. La consistencia [del mundo depende del hombre], la consistencia
[del hombre depende del] matrimonio. Reparad en la uni�n [sin mancha], pues
tiene [un gran] poder. Su imagen radica en la poluci�n [corporal].�
Hip�lito (170-235 d.C.), obispo de Roma, en su comentario del Cantar de los Cantares,
asemeja la b�squeda del novio por parte de la novia, la sulamita, a la que har�
Mar�a Magdalena buscando a Jes�s para embalsamarlo. Si bien parece confundirse
entre Mar�a Magdalena y �las otras magdalenas�, enriquece el concepto con el de
la nueva Eva, que recobra los derechos originales del hombre en el jard�n
(huerto) del Getseman�.
En el siglo III empieza la confusi�n de las masas entre Mar�a Magdalena, la mujer ad�ltera y Mar�a de Betania; pero quien desorient� al pueblo m�s enf�ticamente respecto a la identidad de Mar�a Magdalena, fue nada m�s y nada menos que Gregorio Magno (540- 604), el papa que dio nombre a la m�sica gregoriana, cuando afirm� que todas ellas eran una sola. Esto lo sostuvo en su homil�a sobre el Evangelio de Lucas del d�a 14 de diciembre de 591 d.C. en la bas�lica de San Clemente, en Roma. Esta declaraci�n ech� abajo todo el fervor piadoso que despertaba la figura de Mar�a Magdalena entre los creyentes, por ser la primera persona que vio a Jes�s resucitado.
Gregorio de Tours (538-594 d.C.) sit�a a Mar�a Magdalena, en �feso, junto a Mar�a y Juan.
Gregorio de Antioquia (fallecido alrededor de 593 d.C.) pone inclusive en boca de Jes�s las siguientes palabras. �Sed las primeras ap�stoles de los ap�stoles. A fin de que Pedro (�) aprenda que hasta a las mujeres puedo escoger como ap�stoles.�
Modesto, patriarca de Jerusal�n (631-634 d.C.) habla de ella como �l�der de los disc�pulos�.
Beda el venerable (673-735) retoma aquello de la nueva Eva. Y es en su martirologio que figura por vez primera que se celebre una festividad religiosa en honor de Mar�a Magdalena, en �feso, un 22 de julio, alrededor del a�o 720 d.C..
La devoci�n por Mar�a Magdalena creci� en occidente durante los siglos IX y X hasta el punto que en ese siglo aparece en el canto �Quem queritis�, �a qui�n busc�is?, cantado en las ceremonias de pascua, donde la Magdalena es una de las portadoras de Mirra.
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"Quem quaeritis in sepulchro, o christicolae?" "Jesum Nazarenum crucifixum, !o caelicolae!" "Non est hic, surexxit, sicut praedixerat" Ite, nuntiate, quia surrexit de sepulchro." |
"�A quien buscais en el sepulcro, cristianas? "A Jes�s Nazareno, el crucificado, !oh, celeste!" ""No est� aqu�, ha resucitado como lo hab�a anunciado" "Id y anunciad a todos que ha resucitado de entre los muertos." |
Las primeras oraciones destinadas a la misa del d�a de su santo celebradas el 22 de julio, aparecieron en Tours, en un manual sacramental del siglo IX, en san Mart�n, en Essen y M�dena en el siglo X, y en Inglaterra, el imperio alem�n y Espa�a, en el siglo XI. La misa entera es pronunciada en el siglo XIII. Del mismo modo alrededor del siglo X ya hab�a varios himnos a Mar�a Magdalena como beneficiaria de la piedad divina y modelo de penitencia.
Durante el medievo
Mar�a Magdalena es objeto de esculturas, altares y vidrieras. Algunos gremios la
tomaron como patrona. As� los jardineros por la escena del Getseman�; los
perfumistas por los ung�entos arom�ticos. Pero eso no es todo, por su
hipot�tica vida f�cil tambi�n se hace patrona sobre los oficios de lencer�a y
de las instituciones de presos. Y como si fuera poco, debido a los largos rizos
(de la Mar�a que enjuga los pies de Jes�s) tambi�n los peluqueros la hacen su
patrona.
Durante el siglo XV aparece Mar�a Magdalena como la novia de las bodas de Can� y
se le achaca como novio a Juan: ver Serm�n de Nupcias de Juan Myrc.
La iglesia oficial la ten�a entonces como santa, ejemplo e intercesora para todo cristiano.
Calvino enfil� bater�as contra la ignorancia que supon�a identificar como la misma persona a Mar�a de Betania y a la pecadora de Lucas.
Teresa de �vila escribi� sobre la devoci�n a Mar�a Magdalena, a igual que Francisco de Sales.
Luis XIII, en 1622, al derrotar en el campo de batalla a los calvinistas, corri� a dar gracias a Mar�a Magdalena. Su fervor por esta santa le hizo dedicarle L�Eglise Royale de la Madeleine, la famosa Madeleine de Par�s.
Pero hubo un par de casos notorios donde habr�a continuidad de su nombre. Mar�a Magdalena de Pazzi, nacida en 1566 como Catalina de Pazzi, monja carmelita de Florencia que toma su nombre, lleg� a beata en 1626 por parte del papa Urbano VIII y a santa en 1669 por parte de Clemente IX.
Otra importante mujer
religiosa tom� tambi�n su nombre: Mar�a Magdalena de Maetinengo, nacida en 1687
en Italia; ingres� al monasterio de Capuchinas, identificandose con Mar�a de
Magdala. Fue canonizada por Le�n XIII.
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Basado en:
Ram�n K. Jusino, M.A, "Mar�a Magdalena: �Autora del Cuarto Evangelio?", 1998-1999.
Antonio Pi�ero, Francisco Garc�a Baz�n, Jos� Montserrat Torrents, "Textos Gn�sticos - Biblioteca Nag Hammadi II. Evangelios. Hechos. Cartas", Colecci�n Paradigmas, Editorial Trotta, 2007.
M. Bertold, "Historia social del Teatro", tomo I, Ed. Guadarrama, Madrid,1974.
Wikipedia, la enciclopedia libre.com
http://video.google.com/videoplay?docid=6806363325921198225
http://escrituras.tripod.com/Textos/EvMagdalena.htm
http://ramon_k_jusino.tripod.com/magdalena.html
http://cunday.blogspot.com/2008/12/maria-magdalena.html
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