La araucanización de las pampas argentinas se produjo en una época reciente (mediados del siglo XVII), siendo resultado de un proceso de sustitución étnica que se concretó sin violencia ni desplazamiento de poblaciones, al estar acompañado de la adaptación y fusión de poblaciones.

Los araucanos o mapuches eran tribus de origen chileno que poseyeron desde antiguo relaciones comerciales con las tribus de las pampas argentinas, debido al interés que tenían en la existencia de caballos salvajes y ganado cimarrón. Fue desde el sur de Chile desde donde los araucanos desplegaron su más firme resistencia al invasor español; de ahí su necesidad de caballos para la guerra que fueron provistos por los pehuenches, el primer grupo indígena argentino araucanizado. Su adaptación fue completa incluyendo la lengua araucana.

A mediados del siglo XVIII, ya hablaban araucano los puelches y existían diversas influencias araucanas en las pampas. A fines de ese siglo ya todo era araucano en ellas. Sin embargo, los grupos araucanos constituyeron grupos diferenciados que muchas veces eran rivales entre sí.

Estaban, por ejemplo, los ranqueles, que ocupaban la región del monte, con centro principal en Leubucó; también el cacicazgo de Salinas Grandes, bajo la dinastía de los Curá (especialmente Calfucurá y Namuncurá).

La última subdivisión araucana en la Argentina fue llamada "de las manzanas", y manzaneros los huiliches fusionados con "guénaken" araucanizados, que tras recias luchas contra lo tehuelches lograron apoderarse -después de la batalla de Shotel, en 1810/1820- de los vastos territorios poblados de bosques de manzanos silvestres, que pasaron a integrar una de las fuentes de su alimentación. Este grupo fue el que más conservó características araucanas, especialmente el sedentarismo y la agricultura, el pastoreo de animales, las mantas tejidas y los adornos de plata.

Para Estanislao S. Zeballos, el territorio de "Las Manzanas" coincidía más o menos exactamente con la actual provincia de Neuquén, afirmando que presentaba la forma de un triángulo isósceles, teniendo por lados al norte y nordeste el río Neuquén, al sur y suroeste el río Limay, teniendo por base la nevada cordillera de los Andes.

Sayhueque era hijo del cacique araucano chileno Chocorí, que había sido derrotado por Juan Manuel de Rosas en su campaña al desierto. Muy joven fue electo "lonco" (gran jefe) del vasto territorio del país de las Manzanas. Se dice que cuando era niño había sido envuelto en ropas de cristiano, por lo que su padre le aconsejó que no enfrentara a los criollos argentinos. Efectivamente, Sayhueque nunca aportó lanceros para los malones de Calfucurá, Namuncurá, Renque-Curá o Purrán contra poblaciones cristianas argentinas, ni dejó cruzar sus territorios con arreos de ganado robado hacia Chile.

Fue un lonco muy digno y respetado durante toda su actuación como tal (1850-1885), gobernando un vasto territorio poblado por alrededor de treinta mil habitantes, teniendo bajo su mano unos cinco mil guerreros, lo que le confería una fuerza considerable y despertaba temor en otros jefes araucanos. Siempre se sintió argentino y enarboló la bandera nacional frente a su toldo. Siguiendo esa concepción, integraba su consejo con caciques de muy diversas etnias, como Huicaleo, Curu-Huinca, Nahuel Prayel, Casimiro, Foyel, Inacayal, Chagallo, Huenchunecul, Camilao, Huichaimilla y otros, gobernando sobre fracciones de huiliches, tehuelches, araucanos, picunches, agongures y traro-huiliches, siendo considerado el jefe más importante de la Patagonia.

Según Musters "...la superioridad de esos araucanos casi civilizados respecto a sus vecinos meridionales (tehuelches) era evidente en todo sentido menos en el de la fuerza física solamente. Su residencia en un país más fértil, cerca de los bosques de manzanos y araucarias, les da grandes ventajas sobre los patagones nómades. Cultivan el trigo del que nos trajeron pequeñas cantidades para la venta; almacenan además, la cosecha natural de piñones y manzanas, con las cuales (...) fabrican una sidra de fuerza extraordinaria..".

Moreno comentaba: "...al pie de la cordillera, en el paso a Chile, había caciques que cultivaban su tierra y uno de estos era Curuhuinca. Las familias indígenas agrupadas a su alrededor cultivan toda la tierra;además, las mujeres tejen y con todos los recursos de esa colmena humilde comercian con Junín de los Andes y con Valdivia. Supe que toda la verdura que se consumía en Junín procedía de las chacras de la gente de Curuhuinca, de las vegas de Trompul y de Pucara..".

Si añadimos que pastoreaban rebaños de ovejas, poseyendo una floreciente industria de mantas y ponchos; que fabricaban adornos de plata, extraída y fundida por ellos mismos; y que Sayhueque era el lonco que más provisiones y ganado recibía de parte del gobierno nacional, veremos que sus tribus podían considerarse en cierta medida ricas.

Según Curruhuinca-Roux: "Pocas colonias bonaerenses podían jactarse de una vida regalada, en alimentos y comodidades, fiestas, juegos y distracciones, como la que ostentaban los mapuches. Pocos pobladores rioplatenses alcanzaban a gozar del nivel que exhibían las tolderías de Sayhueque. Y difícilmente la solidez de los vínculos familiares, la alegría de sus cahuines y la seguridad de su entorno."

El ciclo de la manzana silvestre del Neuquén finalizó después de la "Campaña al Desierto" del general Julio Argentino Roca, perdurando hasta 1885, año en que Sayhueque y sus huestes se rindieron al gobierno nacional para ser posteriormente confinados en la "Colonia 16 de Octubre", en la provincia de Chubut.

Lic. José Oscar Frigerio

Volver al comienzo de la página

Hosted by www.Geocities.ws

1