Adolf Hitler, embajador del mal

El nazismo afirm� que exist�a una desigualdad b�sica entre los hombres. Primero racial, y despu�s basada en la fuerza. La primera desigualdad que resalt� fue la superioridad de la raza aria sobre el resto de etnias (aunque la persecuci�n a los jud�os tuvo un objetivo claramente econ�mico). En segundo t�rmino, los hombres eran superiores a las mujeres, los soldados a los civiles, los fuertes a los d�biles. Tambi�n se consideraba que s�lo una minor�a de la poblaci�n (calificada por su nacimiento, educaci�n y situaci�n social) pod�a llegar a interpretar lo que era mejor para toda la comunidad. La guerra era un ideal nazi, y los campos de concentraci�n y la violencia no eran accidentales, sino su misma esencia. El nazismo elimin� a la oposici�n parlamentaria, y condujo a la guerra y al exterminio de sus opositores.

En 1933, se apoder� del gobierno de Alemania el partido nazi. Un grupo de hombres que estaban convencidos que ten�an en su mano la definitiva soluci�n de todos los problemas alemanes, si el Estado asum�a todas las iniciativas. El Estado deb�a abarcar toda la vida del pueblo y ejercer poder absoluto sobre su vida. El poder efectivo deb�a estar en manos de una capa social de mandos y jerarqu�as no sometidas a las leyes generales del Estado, sino �nicamente al derecho de casta. El pueblo deber�a encuadrarse en el partido, gran organizaci�n que determinar�a todas las esferas y manifestaciones de su vida, quedando totalmente sometido a la casta dominante.

La econom�a, la educaci�n y la cultura ser�an planificadas, al igual que el nuevo hombre que se hab�a de producir. Como ideolog�a sirvi� de base el pensamiento de la sangre y de la raza, teor�a por la cual lo esencial procede de la constituci�n biol�gica del hombre.

El fil�sofo que habr�a de ejercer una gran influencia sobre Alemania ser�a Federico Nietzsche. En su libro "As� habl� Zaratustra", afirma que la corporeidad del individuo es expresi�n de una corporeidad superior llamada raza. La raza superior, y m�s creadora es la aria, y dentro de �sta, la germ�nica o n�rdica. Igualmente, en su otro libro "El Anticristo", Nietzsche produce una contundente cr�tica del cristianismo, cuestionando su debilitamiento de la especie a partir de sentimientos "no naturales" como la caridad, la benevolencia y el amor al pr�jimo. La idea evang�lica que representa lo contrario a toda lucha, la incapacidad para la resistencia que se transforma en moral, la beatitud en la paz, en la dulzura, la pr�dica de no tener enemigos, son vistos como altamente reprobables, considerando como primeros culpables de ello a los jud�os, que "volvieron al rev�s la religi�n, el culto, la moral, la psicolog�a", contrariando las leyes naturales mismas.

En relaci�n a la biologizaci�n de toda la existencia, se quiso recoger en ella todos los sentimientos de respeto, de veneraci�n, amor, entrega, sacificio, que deb�an consagrarse a la sangre. Igualmente era preciso extirpar todos los valores: juicio independiente, convicci�n personal, responsabilidad individual, conciencia del valor eterno de la persona, presentados como extra�os a la raza, como corrupci�n judeo-cristiana, perturbaci�n de las sagradas fuerzas de la naturaleza.

El mito de la raza y de la sangre requer�a de un hombre que lo proclamara y fuera su encarnaci�n. Adolf Hitler, como encarnaci�n del mito, acumular�a enormes valores y excelencias: estaba capacitado para fallar en todos los asuntos, lo sab�a y pod�a todo. Lo proclamaron el creador del Estado perfecto, el estratega m�s grande de todos los tiempos, solucionador de todos los problemas sociales. Se lo consideraba F�hrer (conductor) por excelencia.

Al comenzar el movimiento se le llam� "mensajero de Dios". Luego era el que le daba fuerza a todo. Como los h�roes m�ticos estaba lleno de los poderes de la dicha: el due�o del �xito. Se aplicaron a Hitler atributos y se adoptaron frente a �l actitudes que el creyente consagra a la divinidad. Las fotograf�as lo mostraban rodeado de ni�os, y pronto en los hogares se instal� su retrato junto a la cruz gamada. En las escuelas cristianas su retrato ocup� el mismo lugar que antes la cruz. Tambi�n se ense�� a ni�os inocentes y sin discernimiento a rezar por Hitler. De su muerte se cre�a que nacer�a la salvaci�n futura. Algunos esperaban su readvenimiento, vale decir, que Hitler se dejar�a crucificar por su pueblo.

Con ese mismo oscuro sentido, en la surrealista pel�cula "Hitler, una pel�cula de Alemania", dirigida entre 1976 y 1977 por Hans-J�rgen Syberberg, pel�cula aclamada y premiada en ese pa�s, se habla de la esperma de Hitler "escondida en alg�n lugar de los Alpes", vincul�ndola y parangon�ndola al Santo Grial cristiano...

"Muchos personajes de la c�pula como Hitler, Himmler, Hess y Rossenberg, entre otros, proven�an de sociedades secretas, o bien estaban fuertemente influenciados por el esoterismo y el paganismo germ�nico. Ese ambiente lo impregnaba casi todo. Desde los estudiados m�tines pol�ticos de Nuremberg hasta las insignias que luc�an en los uniformes los soldados en combate. Y sin duda se us� todo ese fervor, casi m�stico, para elevar la figura de Hitler a la de l�der mesi�nico. Millones de alemanes lo vieron as� hasta los momentos finales. Muchos de ellos lucharon convencidos de que daban la vida por un l�der espiritual, y no por un jefe pol�tico. Por supuesto, la impresionante maquinaria de la propaganda nazi tuvo mucho que ver en todo ello. Y sin ning�n tipo de duda, Hitler cre�a que cumpl�a ese papel metahist�rico para Alemania."

Entrevista a Jos� Lesta, autor del libro "El enigma nazi".

Basada en:

DE FELICE, Renzo, “El fascismo, sus interpretaciones”, Biblioteca del Hombre Contempor neo, Paidos, Bs. As., 1976.

ALVAREZ DE MON PAN DE SORALUCE, Santiago, "El mito del l�der", Prentice Hall, Madrid, 2001.

NIETZCHE,  Friedrich, "El Anticristo. Ensayo de una cr�tica del cristianismo", Atl ntico Sur Ed., Buenos Aires, 1990.

RAMOS OLIVEIRA, A., “Historia social y pol tica de Alemania (1800-1950)", Fondo de Cultura Econ mica, Brev. N 71, M xico, 1952.

Jos� Lesta, "El enigma nazi", Ed. Edaf, Madrid, 2003.

http://www.comentariosdelibros.com/entrevarchiv/jlesta.htm

Volver al comienzo de la página

Hosted by www.Geocities.ws

1