Grupos apocalípticos actuales

Casi todas las sectas y grupos religiosos y laicos apocalípticos contemporáneos tienen su cuna en los Estados Unidos de Norteamérica.

Muchos de los norteamericanos actuales están obsesionados con la Biblia sin haberla leído. Hay, según las encuestas, diez millones de premilenaristas, gente que espera el regreso del cuerpo resucitado de Jesucristo para inaugurar su reinado de mil años en la tierra, dando por sentado que la gobernará. Históricamente es dable esperar que los humillados, ofendidos y victimados esperaran el apocalipsis, pero en el país del norte el espectro es mucho más amplio, extendiéndose mas allá de los Pentecostales de clase baja, hasta los Mormones, Baptistas, Adventistas y otros integristas como los Testigos de Jehová.

La respuesta de esta cuestión parece residir en la peculiar historia norteamericana. A principios del siglo XIX se inició una alteración radical de la religión estadounidense, y el premilenarismo acompañó el gran despertar religioso que tuvo lugar de las fronteras hacia las ciudades.

Los Adventistas, tienen su origen en la línea baptista norteamericana del siglo XIX. Su iniciador fue William Miller (1782-1844), labriego baptista que al hacer un estudio cuidadoso de la Biblia, empezó a predicar el inminente fin del mundo. La profecía de Daniel 8:14, que decía "Hasta dos mil y trescientos días de tarde y mañana y el santuario será purificado", hizo que en 1818 expresara la creencia de que la venida de Jesucristo ocurriría dentro de los siguientes veinticinco años. Interpretó el santuario como la tierra, y que su purificación sería su destrucción por el fuego. Investigó la Biblia cinco años más, sin arriesgar salir a predicar sobre el cataclismo final que creía se avecinaba por nueve años. Finalmente hizo en 1831 lo que consideró “un pacto con Dios”, por el que saldría y presentaría sus convicciones en público. Predicó "el mensaje del primer angel" a lo largo de varios estados norteamericanos, especialmente en el de Nueva York.

A principios de 1843 fijó como fecha del regreso a la tierra de Jesucristo entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. El fracaso de esta predicción se llamó “La Primera Desilusión”. Después puso una segunda fecha: el 22 de octubre de 1844, por la cual muchos adventistas se deshicieron de todos sus bienes. El día transcurrió con absoluta normalidad y no sucedió lo esperado. A partir de allí se formaron los Adventistas del Séptimo Día bajo la guía de tres milleristas: Joseph Bates, y James y Ellen G. White. Formalmente no se establecieron hasta 1863 cuando se creó su organismo superior, la Confederación General, y dos años después se fundó en Michigan la primera comunidad adventista.

En cuestiones trinitarias y cristológicas pertenecen a la rama conservadora del protestantismo, aunque niegan la inmortalidad del alma y las penas eternas. Creen en la inminente segunda venida de Jesucristo como hecho concreto y visible, aunque sin fecha exacta. Mantienen la observancia del sábado, como el Sabbath hebreo. La Biblia constituye la única autoridad religiosa, teniendo especial fe en ella y en la interpretación literal de sus pasajes proféticos. Esa defensa de todos los preceptos del Antiguo Testamento hace imponer a sus seguidores el bautismo de adultos por inmersión, el lavatorio de pies, el pago de los diezmos, etc.

Los Testigos de Jehová, tienen origen en la línea adventista norteamericana. El comerciante Charles Taze Russell (1852-1915), su fundador, nacido de una familia presbiteriana, se convierte al adventismo pero abandona su doctrina en 1870 al descubrir la inminencia de los mil años de Jesucristo en la tierra, vale decir, su segunda e inminente venida. En 1872 organizó un grupo dedicado a profundizar en el conocimiento de la Biblia, publicando un opúsculo afirmando que Jesucristo regresaría en forma invisible en octubre de 1874 y que el fin del mundo acontecería en 1914, luego del período de cuarenta años de recolección de su rebaño. En esos años funda su primera comunidad, empieza la publicación de The Watchtower (La Atalaya) y los volúmenes de sus Estudios de las Escrituras.

Su discípulo J. F. Rutherford comenzó su campaña anunciando que millones de hombres que ya vivían no iban a morir nunca. Luego anunció el gran evento apocalíptico para 1918, 1920, 1921 y 1925, e incluso 1984, en misteriosa coincidencia con el libro homónimo de Orwell. En 1931 decidió cambiar el nombre de “Estudiantes de la Biblia” que utilizaban, por el de “Testigos de Jehová”, que ha llegado hasta nosotros. El organismo de gobierno actual de los Testigos es la Watch Tower Bible (La Atalaya Bíblica) y la Tract Society of Pennsylvania, integrada en 1884.

Según esta peculiar visión apocalíptica, la Biblia es una epopeya donde se narra la lucha de Jehová con las fuerzas del mal y la victoria que alcanza sobre ellas. Creen en la segunda venida de Cristo, se consideran seguidores de la cristiandad primitiva y consideran a cada testigo (miembro de la secta) como un pastor que predica el conocimiento y estudio de la Biblia y la absoluta obediencia a sus preceptos. La difusión de la doctrina la realizan miembros que predican de puerta en puerta y distribuyen volantes por las calles. Solo reconocen lealtad al Reino de Jesucristo (de ahí el nombre de Salas del Reino a los lugares donde celebran sus asambleas), negándose a saludar bandera alguna, votar, realizar servicio militar, etc. Proclaman que Jesucristo comenzó su reinado invisible como rey en 1914. Creen que muy pronto las fuerzas del bien, comandadas por Jesucristo, derrotarán a las fuerzas del mal, comandadas por Satán, en la batalla de Armagedón. Después Jesucristo gobernará en la Tierra durante 1000 años; durante este milenio los muertos volverán de nuevo, y todos tendrán una segunda oportunidad de salvación. Al final del milenio, Satán regresará a la Tierra y será destruido definitivamente. Una humanidad perfecta disfrutará entonces de la vida eterna.

Los Pentecostales constituyen un movimiento cristiano mundial de origen bíblico antiguo, aunque modernamente resurgieron en los Estados Unidos de Norteamérica, haciendo un gran énfasis en el Bautismo en el Espíritu Santo sobre sus miembros; también es el nombre que se les da al conjunto de organizaciones religiosas de fe pentecostés (fiesta religiosa judía bíblica), aunque no poseen una organización que dirija a todas las iglesias en el mundo. Promueven el evangelismo, las misiones, la salvación y la santidad en la vida de sus creyentes, así como la doctrina bíblica y una gran gama de manifestaciones espirituales que puede variar según la corriente pentecostal. A pesar de sus diferentes tendencias y de la diversidad de organizaciones religiosas, se puede decir que mantienen cuatro verdades fundamentales que las unen en cuanto a doctrina: Jesucristo salva; Jesucristo bautiza con el Espíritu Santo; Jesucristo sana, y especialmente, Jesucristo viene: de ahí que la escatología pentecostal, se centre en el pronto regreso de Jesucristo a la tierra, dividido en dos momentos, el arrebatamiento de la Iglesia y el regreso después de la Gran Tribulación. Las iglesias pentecostales no proclaman una fecha para este suceso, sino que alientan a sus creyentes a vivir en consagración, santidad y trabajo cristiano.

Además, las iglesias pentecostales comparten ideas similares a las iglesias protestantes aunque varían en su interpretación. De ahí que el pentecostalismo llegara desde su nacimiento marcado por la huella del fundamentalismo. Se adjudican a los pentecostales su asociación con esa corriente de pensamiento en la lectura de la Biblia desde una interpretación literal de sus textos y la insistencia en determinados temas como la santificación, el pecado, el aislamiento de la corrupción y la conquista del Reino por los fieles. Su desarrollo se ha concretado en posiciones de separación del mundo, especialmente de los acontecimientos sociales y políticos.  Proclamaron una vida espiritual intensa, signos físicos de religiosidad (manifestaciones corporales, éxtasis religioso). Anunciaron el fin apocalíptico y el advenimiento inminente de Cristo. La principal misión de la Iglesia estaría, por tanto, orientada principalmente a rescatar el mayor número posible de pecadores. A ello unió una interpretación fundamentalista de las Sagradas Escrituras y reacciones contra la excesiva racionalización y formalización del culto.

Los Mormones, tuvieron origen en el protestantismo norteamericano. Su fundador, Joseph Smith, de familia presbiteriana, tuvo visiones entre 1820 y 1829, que le permitieron descubrir y traducir un libro de láminas doradas lleno de jeroglíficos gracias a las indicaciones de un ángel, el “Libro del Mormón”, publicando sus doctrinas hacia 1830. Designó a su grupo como Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, comunmente llamada de los Mormones. Perseguidos desde el principio, huyeron hacia el Oeste, fundando en Ohio su nuevo “reino cristiano”, denominado Nauvoo, formando luego una milicia que constituyó una auténtico ejército privado. Hacia 1840 la hostilidad contra Smith se debía a que se habría convertido en un auténtico monarca, y había comenzado a practicar la poligamia. Tras el asesinato de Smith y su hermano en la cárcel de Cartago (Illinois), donde habían sido encarcelados por cargos de traición y conspiración, sus discípulos emprendieron una nueva marcha, instalándose en Salt Lake City, Utah, U.S.A., convertida desde entonces en la Meca del Mormonismo.

En 1852 reconocieron públicamente que practicaban la poligamia, aunque solo fuera un grupo minoritario el que lo hacía. El Gobierno Federal envió un ejército a Utah en 1857/58 dando lugar a la llamada guerra de Utah, que casi constituyó una auténtica catástrofe para el grupo. A pesar de todos los esfuerzos legislativos y judiciales del gobierno, recién en 1890 el presidente de la Iglesia Mormona, Wilford Woodruff, estableció el fin de la poligamia.

Algunas de sus doctrinas difieren claramente del cristianismo ortodoxo: la creencia de que el alma humana existe aun antes de nacer; la definición de la Trinidad como tres personas individuales, Dios, el Padre y Jesucristo; y la creencia de que si los seres humanos vivieran de lleno los mandamientos de Dios, podrían alcanzar un nivel divino en futuras transustanciaciones. Consideran que siempre se han malinterpretado y perseguido las doctrinas de Jesucristo.

Se distinguen del protestantismo ortodoxo, por la especial concepción del sacerdocio que le fuera revelada a Smith en una de sus visiones. Su libro sagrado es el Libro del Mormón, enseñando que la revelación de Dios a su iglesia no terminó con los apóstoles, sino que alcanzó una nueva instancia terrenal con las visiones de Smith.

El Movimiento New Age (Nueva Era), considerado como un neopaganismo o agnosticismo, hunde sus raíces en la espiritualidad del siglo XIX y la contracultura de la década de los ’60 de este siglo, rechazando el materialismo a favor de un misticismo de tipo oriental, prefiriendo la experiencia espiritual directa a la religión institucionalizada. Nacido en los Estados Unidos de Norteamérica, logró inmediatamente adeptos en Alemania y Suiza. Había llegado de la mano de los cultores del rock y otras vanguardias musicales.

En acabada síntesis, se la ha caracterizado diciendo: “No es una religión, pero es por lo menos religiosa; no es una filosofía, pero es por lo menos una visión del hombre y del mundo, así como una clave de interpretación; no es una ciencia, pero se apoya en leyes ‘científicas’, aunque haya que ir a buscarlas entre las estrellas. New Age es una nebulosa que contiene esoterismo y ocultismo, pensamiento mítico y mágico respecto de los secretos de la vida, y una pizca de cristianismo, todo revuelto con ideas que proceden de la astrofísica.”

El Movimiento New Age posee también una impostación mesiánica y apocalíptica. Asimilando el símbolo primitivo cristiano del pez con el símbolo zodiacal de Piscis, afirman que el cristianismo pertenece a la Era de Piscis, por lo cual proclaman que estamos en el comienzo de otra era zodiacal, la Era de Acuario, cambio cósmico que irá inevitablemente acompañado por una modificación en la conciencia del hombre y una evolución del sistema terrestre. Intentando redescubrir los antiguos ciclos cósmicos del hinduismo, consideran que el universo entero estaría sometido a la reiteración de ciclos cósmicos de 64.800 años de duración, divididos en cuatro edades: de oro, de plata, de bronce y de hierro. Por lo tanto, estaríamos concluyendo la edad de hierro en coincidencia con el fin de la Era de Piscis, caracterizadas por el dogmatismo, la intolerancia, el totalitarismo, la violencia, etc.; para irrumpir en una nueva edad de oro, o Era de Acuario, plena de armonía, paz y concordia, abundancia y una nueva conciencia cósmica.

Basado en:

José Oscar Frigerio, "Profecías y temores del fin de milenio", en Historia , N° 79, Buenos Aires, septiembre-noviembre 2000.

Felipe Navarrete S.J., La Iglesia en su hora más dramática (el desafío de las sectas), Bs. As., 1992, pgs. 21/22.

Harold Bloom, Presagios del Milenio, op. cit., pgs. 197, 200/201.

Prudencio Damboriena, S.J., El Protestantismo en América Latina, tomo II, Estud. Socio-Religiosos Latino-Americanos, vol. 13, Madrid, 1963.

Iglesia Adventista del Séptimo Día, La historia de nuestra Iglesia, Bs. As., 1963.

Gerardo Bra, “Sectas, esoterismos, pseudoreligiones”, Todo es Historia, N° 189, febrero de 1983.

Juana Berges Curbelo, "Pentecostalismo y Fundamentalismo", CIPS, La Habana, 2004.

Oscar A. Gerometta, “Aproximaciones al fenómeno de las sectas”, Ed. Claretiana, Bs. As., 1995.

Patricio José Maguire, “Testigos de Jehová, una secta desestabilizante”, Informaciones sobre Masonería y otras sociedades secretas, N° 10, Bs. As., 1982.

http://es.wikipedia.org/wiki/Pentecostalismo

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