|
Para aquellos que creemos en Jesús, esta sábana es una "prueba científica" de la existencia del salvador. Para la ciencia y los escépticos, es una piedra en el zapato muy pero muy molesta.
La historia de la sábana santa es la siguiente: según los Evangelios, después de la muerte de Jesús, sus amigos, entre ellos José de Arimatea, y en vista de que por lo general los crucificados eran enterrados en fosas comunes, dispusieron todo para trasladarlo a una tumba propiedad de José de Arimatea. Así pues, lo envolvieron en una sábana, lo trasladaron a la tumba, y lo demás es sabido bien por todos nosotros. Después de esto, la sábana estuvo perdida por muchos años, hasta que los cruzados la encontraron en Jerusalén y la trasladaron a Europa. En Europa la sábana pasó de dueño en dueño; siendo así que en una ocasión, en la iglesia de una tal ciudad de Chambéry, un incendio casi destruye la sábana (las llamas llegaron a fundir partes del arca donde se encontraba la Síndone, siendo así que la sábana quedó marcada y un tanto "partida", por lo cual las monjas clarisas tuvieron que remendarla un poco). Se llegó a un punto en el que una veintena de iglesias en Europa reclamaban ser las propietarias de la sagrada reliquia, entre ellas Turín, que es la ciudad que en la actualidad es hogar del santo lienzo. En 1988, fue lanzada a los cuatro vientos la noticia de que según las pruebas del carbono 14, realizadas en tres laboratorios diferente, los científicos habían llegado a la conclusión de que la Síndone databa de la época medieval, más exactamente entre los años 1260 y 1390. Lo que se le olvida decir a la orgullosa ciencia es que el método del carbono 14, así como ha ayudado a datar un sinnúmero de restos arqueológicos, así mismo ha arrojado datos sumamente erróneos: sólo por mencionar dos ejemplos: Según el C14, un cuerno vikingo fue fechado en el año 2006 después de Cristo. Y un mamut, los cuales existieron hace 26000 años, presentaba una antigüedad de tan solo 5600 años... Esto por no enumerar un sin fin de casos similares. Pero bueno, suponiendo que el método no hubiese fallado, y que la sábana santa hubiera sido confeccionada por un falsificador medieval, aún quedan algunos puntos por esclarecer. La imagen muestra a un "tipo" muestra marcas de heridas en las muñecas y en la cabeza. Ahora, lo inquietante es que este señor de la sábana presenta las heridas de los clavos en las muñecas; y además, la configuración de las heridas en el cráneo dan la idea de haber sido producidas por un casco de espinas. ¿Por qué al falsificador (de la Edad Media) se le metió entre ceja y ceja la idea de que a Jesús lo habían clavado por las muñecas y le habían colocado un casco de espinas, si siempre, SIEMPRE, a Jesús se le ha representado con los clavos en las palmas de las manos y con una corona de espinas? Yo jamás he visto una sola imagen de Jesús en la que este aparezca de otra forma (solamente una vez vi a un cristo con algo parecido a un casco de espinas, pero jamás con los clavos en las muñecas). En la urdimbre del lienzo han sido encontrados granos de polen de diversas regiones: Israel, Europa y Turquía (se han encontrado hasta 57 tipos diferentes de polen procedentes de estas regiones). El o los falsificadores debieron de estar muy ocupados viajando por toda Europa y el oriente medio recogiendo los tipos de polen que utilizarían en su "obra maestra". Pero hay dos detalles que tienen consternados a los científicos: primero, la imagen de la sábana es un negativo fotográfico... Y segundo, dicha imagen es tridimensional... ¿Tecnología de punta de los siglos XIII y XIV? Pero lo más importante, es que si el "sujeto" de la sábana fuera un hombre o una mujer de cualquier época, el revuelo no sería tanto; pero pensar que la imagen es la representación real y única que tenemos del Nazareno (según ciertos datos probabilísticos introducidos en un ordenador, este arrojó un resultado impresionante: la probabilidad de que un crucificado cualquiera reuniera todas las características que presenta el crucificado de la sábana, son de una en dos billones...), podría ser, para algunos, la ratificación de su fe. Para otros mas fanáticos, una razón mas para lanzarse en la defensa de la verdadera religión y convertir a los no creyentes, así sea a punta de mísiles tierra-aire y bombas de hidrógeno. A mi parecer, así sea cierto que el hombre de la Síndone es Jesús de Nazareth, no es necesario para un verdadero cristiano apoyar su fe en reliquias que, algunas veces, son de dudoso origen. Jesús solo quiere una cosa: que nos amemos los unos a los otros como El nos amó (y nos ama) a nosotros, y no creo que es necesario buscar pruebas de su existencia en sábanas o en cálices, sino en nuestro propio interior y todo lo que nos rodea. Como le dijo El a Tomás: "¡Dichosos los que creen sin haber visto!" |