| OPINION... |
| ESTA SECCI�N ESTAR� DEDICADA A EXPRESAR OPINIONES, DE USTEDES Y MIAS, SOBRE DIVERSOS TEMAS. TU COLABORACI�N SER� BIENVENIDA. |
| La especie humana est� en La Tierra desde hace unos pocos millones de a�os, cuando el hombre inicio su dif�cil camino desde la sabana africana, hasta fuera de la atm�sfera terrestre, hacia el espacio. Pero antes de que esto sucediera, nuestro planeta y la vida que en el prospera estuvo a punto de desaparecer en m�s de una oportunidad. Cuando La Tierra todav�a no se hab�a enfriado, luego del surgimiento del Sistema Solar, fue impactada por un cuerpo del tama�o del planeta Marte, que la hizo fundirse y arrojar material al espacio, parte del cual se condens�, formando La Luna. Ese fue nuestra primera gran cat�strofe. Hace 600 millones de a�os, la vida bull�a por todos los rincones del planeta, pero por causas todav�a no suficientemente estudiadas, se produjo una S�per Era Glacial, que congel� todos los mares y oc�anos, haciendo que el hielo cubriese hasta los Tr�picos. Solo el hecho de que la luz solar logr� filtrarse a trav�s del hielo m�s delgado, en mares poco profundos, manteniendo la fotos�ntesis de las algas, evit� la extinci�n total de las especies. Hace 250 millones de a�os, una erupci�n masiva de lo que se conoce como las Trampas Siberianas (una serie de fallas que se encuentran a lo largo de lo que hoy es Siberia), que cubri� miles de kil�metros con lava ardiente por cientos de a�os, hizo subir la temperatura global 5 grados, por el efecto invernadero que esto propici�. Este aumento de temperatura hizo que un compuesto congelado de metano, que se encuentra en el fondo de la plataforma continental, como producto de la descomposici�n de la materia org�nica, se fundiera y al reaccionar con el agua, arrojase a la atm�sfera cantidades inmensas de gas invernadero, lo que hizo subir la temperatura global otros 5 grados. Esos 10 grados de aumento de temperatura, en un per�odo relativamente corto, hicieron que las especies no pudieran adaptarse, terminando por desaparecer el 95 % de estas, es decir desapareci� casi toda la vida del planeta. Por suerte, la erupci�n masiva se calm� y La Tierra se enfri�, propiciando una explosi�n de nueva vida. Hace 65 millones de a�os, cuando los dinosaurios eran la especie dominante, un meteoro de unos 10 kil�metros de largo, se estrello cerca de lo que hoy es la pen�nsula de Yucat�n, en M�xico, causando la extinci�n de los que en ese momento eran los reyes de la creaci�n. La desaparici�n de estos reptiles y del 75 % de las especies, se da por las consecuencias que produjo tal impacto: lluvia de fuego, oscurecimiento del sol por el polvo flotante, calentamiento de la atm�sfera, lluvias �cidas, enfriamiento posterior del planeta, efecto invernadero. El hecho de que los dinosaurios desaparecieran, dejo el camino libre para que unos animales insignificantes hasta ese momento, los mam�feros, evolucionasen hasta convertirse en los amos de La Tierra y posteriormente diesen origen a nuestros primeros antepasados. Si esto no hubiese sucedido, posiblemente los dinosaurios seguir�an mandando. Quien iba a pensar que un desastre como ese, nos hubiese favorecido a nosotros. Hace apenas 75.000 a�os (un suspiro en el tiempo Geol�gico) se produjo la erupci�n del volcan Toba, en la isla de Sumatra, el cual arrojo 2.800 Km3 de materiales volc�nicos. Si se piensa que la reciente erupci�n del Santa Helena produjo 1 Km3 de material, se siente un escalofr�o por lo gigantesco de este fen�meno. El desastre hizo que la temperatura global promedio disminuyese 5 grados cent�grados (por efecto del dioxido de azufre), lo que transtorn� complertamente el clima, afectando gravemente a la poblaci�n de seres humanos de la �poca, hasta el punto de hacerla disminuir hasta 5.000 o 10.000 individuos. El reflejo de esa tragedia, es que la diferencia gen�tica entre los grupos humanos actuales es m�nima, por provenir todos de un mismo tronco. Como se ha visto, hasta el presente, los seres humanos hemos tenido la suerte de que nuestro planeta y quienes en el habitan, no hayan desaparecido. Tambi�n es muy posible que muchos de esos eventos catastr�ficos hayan favorecido nuestro paso sobre La Tierra. Pero �Seguiremos siendo tan afortunados?, �Qu� nos depara el futuro? Un hecho innegable es que mientras el Sistema Solar da vueltas alrededor de la V�a L�ctea, esta expuesto a infinitos peligros, que podr�an alterar el delicado equilibrio que la vida necesita para florecer: S�per Novas que pueden estallar en nuestra cercan�a, Agujeros Negros que podr�an tragarnos (solo en nuestra Galaxia se calcula que hay 10 millones), el choque de La Tierra con alg�n cuerpo masivo proveniente del cintur�n de escombros que quedo como resto de la formaci�n del Sol y los planetas, la repetici�n de los fen�menos que en el pasado pusieron en peligro la supervivencia de las plantas y animales, y, finalmente, el inevitable final de nuestro benefactor, El Sol. La pregunta no es si se nos acabar� la suerte, sino cuando eso suceder�. Autor: Jes�s Sanabria |
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| LOS HUMANOS, �UNA ESPECIE CON SUERTE? |
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| LOS CIELOS DEL SUR Venezuela, dentro de sus muchas ventajas comparativas, tambi�n es un pa�s privilegiado desde el punto de vista astron�mico. Por su cercan�a al Ecuador, a pesar de pertenecer al hemisferio Norte, es un sitio ideal para el estudio de objetos celestes de ambos hemisferios. Es as�, que desde el Centro de Investigaciones de Astronom�a (CIDA, Estado M�rida)), situado a 3600 metros de altura, observatorio que cuenta con un instrumental muy respetable, compuesto por un refractor de 65 cm. (el n�mero 13 del mundo), un reflector de 100 cm. (el n�mero 50 del mundo), una c�mara Schmitdt, de 1 x 1.52 m. (entre las 6 mas grandes del mundo) y un astr�grafo con lentes de 50 cm., se puede observar casi todo el cielo. En este art�culo, me referir� a algunos objetos del Hemisferio Sur, que a pesar de ser tanto o m�s interesantes que los del Hemisferio Norte, son bastante menos conocidos, debido a que el desarrollo de la astronom�a, por razones hist�ricas, se vino dando m�s en las altas latitudes. Es as�, que hasta hace poco tiempo, la mayor�a de los grandes observatorios se encontraban en el Norte del planeta, aunque esto ha ido cambiando, con la construcci�n de complejos astron�micos en el Sur, como el Observatorio Interamericano del Cerro Tololo (CTIO), el complejo del Cerro La Silla y el Very Large Telescope, (VLT), en el Cerro Paranal, del European Southern Observatory (ESO), el Observatorio del Cerro Las Campanas, de la Organizaci�n Carnegie, de Estados Unidos, todos en Chile y el Observatorio Anglo-Australiano, en Australia. La forma m�s did�ctica de abordar el problema, es escoger algunas de las constelaciones m�s representativas del Sur, para ubicar los objetos m�s interesantes en cada una de ellas. Como soy un aficionado de bajos recursos econ�micos, que entiende que no todo el mundo tiene a su disposici�n el dinero suficiente para adquirir un equipo sofisticado, me concentrar� en aquellos objetos que est�n al alcance de unos binoculares o de un telescopio peque�o. Para facilitar la lectura, utilizar� el siguiente formato para cada constelaci�n: CONSTELACION IDENTIFICACION OBJETO/COMENTARIO Hay que aclarar que la observaci�n de los objetos, depende en muchos casos de la oscuridad del cielo y de las luces que puedan interferir. Mientras m�s oscuro y despejado mejor. Tambi�n se debe tener un horizonte Sur sin muchos obst�culos. DORADO La Gran Nube de Magallanes: es una Galaxia sat�lite de la V�a L�ctea, nuestra Galaxia. Ocupa una gran �rea del cielo y se ve como una nube blanquecina, contra el negro del firmamento. Se puede ver a simple vista. NGC 2070, conocida como la Nebulosa de la Tar�ntula: se ve a simple vista como una estrella difusa dentro de la Gran Nube de Magallanes. Con binoculares es posible apreciarla mejor, pero con un telescopio se puede ver su estructura. Es una de las mayores nebulosas que se conocen y esta asociada a un c�mulo abierto, conocido como 30 Dorado. CARINA NGC 2516: Es un c�mulo abierto muy compacto compuesto por cerca de un centenar de estrellas. La estrella del centro es una gigante roja de magnitud 5, f�cilmente visible con un telescopio. Este c�mulo se encuentra a unos 15 grados al sureste de Canopus, pero con unos binoculares 7x50 entra en el mismo campo de visi�n que Avior (epsilon carinae), situ�ndose a la derecha de esta estrella. IC 2602: Es un c�mulo abierto visible a simple vista. Consta de 30 estrellas y se asemeja a las Pl�yades. La estrella m�s brillante del c�mulo es theta carinae, de magnitud 2.7, por lo cual es f�cilmente localizable. NGC 3372: Es la famosa nebulosa Eta Carinae, que rodea a la estrella del mismo nombre, una estrella masiva con cerca de 150 veces la masa de nuestro Sol y 4 millones de veces m�s brillante. Es lo que se conoce como una variable eruptiva, que ha cambiado de brillo varias veces en un corto per�odo de tiempo, siendo su magnitud actual de alrededor de 5. Es un magnifico objeto para ser observado con binoculares. NGC 3532: Es un c�mulo abierto muy extenso. Con 10x se pueden resolver cerca de 32 estrellas. Se localiza en el mismo campo de visi�n que Eta Carinae, a la izquierda y un poco hacia abajo. VELA: IC 2391: Es un c�mulo abierto, visible a simple vista, situado en la misma zona que delta velorum, que contiene cerca de treinta estrellas. En su centro se localiza la estrella omicr�n velorum, con 3.6 de magnitud visual. IC 2395: Es otro c�mulo abierto destacado, que consta de unas 10 estrellas brillantes y es visible con unos binoculares, en un cielo oscuro. Se localiza al noreste de IC 2391, a la izquierda de Regor (gamma velorum). NGC 2547: Es un c�mulo abierto situado a unos 2 grados al sur de gamma velorum, por lo cual puede verse en el mismo campo que esta, con unos binoculares. Consta de cerca de 50 estrellas. CRUX (LA CRUZ DEL SUR): El Saco de Carb�n: Es una nebulosa oscura, compuesta por gases y polvo interestelar, lo suficientemente densa, como para oscurecer la luz de las estrellas situadas detr�s de ella. Se encuentra inmediatamente al Sur de beta crucis. Es visible a simple vista como un parche oscuro en el cielo. NGC 4755 (El Joyero): Precioso c�mulo abierto, situado al sureste de beta crucis, visible con binoculares, pero que muestra toda su belleza multicolor mediante el uso de un telescopio. Este est� compuesto por cerca de 50 estrellas, la mayor�a roja y azul. Un bello espect�culo. CENTAURUS: NGC 5139: Es el famoso c�mulo globular Omega Centauri, el cual es el m�s brillante de todo el cielo, con una magnitud de 3.7 y alrededor de 5 millones de masas solares, siendo tan grande como muchas galaxias peque�as. Ocupa un �rea como de 2/3 de la Luna Llena y es un espect�culo imponente, aun con unos binoculares. Se localiza a 10 grados al Este de gamma centauri. Alpha Centauri: Es en realidad un sistema de 3 estrellas, alpha 1 y alpha 2, de magnitudes 0.14 y 1.2, que forman un sistema doble, con una �rbita de 79.9 a�os, a 4.4 a�os luz y Pr�xima Centauri , una enana roja, con una magnitud visual de 11 y a 4.2 a�os luz, siendo la estrella m�s cercana al Sol. LUPUS: NGC 5822: es un c�mulo abierto, con cerca de un centenar de estrellas, que ocupa una amplia regi�n del cielo situado al Sur de zeta lupi. Es visible con unos binoculares. NORMA: NGC 6067: Un c�mulo abierto, con una magnitud aparente de 5.6, con cerca de un centenar de estrellas, situado al norte de kappa normae. Es visible con binoculares. ARA: NGC 6193: Es un c�mulo abierto de 25 o 30 estrellas, alrededor de la sexta magnitud, situado al noroeste de alfa arae. NGC 6397: Es un extenso c�mulo abierto situado al sureste de alfa arae, bien visible con unos binoculares. PAVO: NGC 6752: Es un c�mulo globular, visible con binoculares, situado al sur-suroeste de la estrella alfa de esta constelaci�n. Espero que este peque�o cat�logo haya servido para incentivar su inter�s, en una actividad tan gratificante como la observaci�n de los cielos. Autor: Jes�s Sanabria. |
| Como pens� que al fin las nubes nos hab�an abandonado por un rato y que el clima hab�a tomado el camino de la normalidad, me anime esta semana a sacar el telescopio, utilizando los binoculares como instrumento auxiliar. No es que mi telescopio sea la gran cosa, apenas un refractor Celestron de 60 mm, pero eso s�, es un aparato con buena �ptica, que me ha brindado muchas satisfacciones. Yo siempre he afirmado que el conocimiento del cielo (qu� y donde observar) es m�s importante que el instrumento que se tenga. Aun con los ojos desnudos es posible disfrutar de muchas de las maravillas con las que nos obsequia el Universo. Quiero destacar, que a pesar de que el cielo estaba bastante despejado, hab�a una fuerte contaminaci�n lum�nica, lo cual hacia dif�cil visualizar ciertos objetos. Este problema tiende a agudizarse en las grandes ciudades, no pareciendo existir ning�n inter�s de parte de las autoridades (por lo menos en nuestros pa�ses) en crear y hacer cumplir una normativa al respecto. La gente com�n (all� me incluyo) y las instituciones gubernamentales y privadas, por lo general, no planifican adecuadamente la colocaci�n de las fuentes de luz, sino que hacen ese trabajo siguiendo el m�todo de �como vaya viniendo, vamos viendo�, no d�ndose cuenta del desperdicio de recursos energ�ticos que eso implica y de la poluci�n ambiental que origina. Llegar� el momento en que desde nuestros hogares no podremos ver sino unas dos docenas de las estrellas m�s brillantes, habiendo limitado el derecho de nuestros descendientes, de admirar el cambiante espect�culo que nos brinda la b�veda celeste. Lo primero que logr� observar fue al planeta Saturno, el cual se encuentra actualmente en G�minis. Eso me sirvi� para probar un ocular Plossl, de 6.3 mm, que compr� no hace mucho tiempo y con el cual pude hacer llegar a mi �cacharrito� a 111 aumentos. Luego de apuntar el telescopio hacia su presa, (tengo un buscador StarPointer, tipo punto rojo, sin aumentos), ya ten�a ante m� al �Se�or de los Anillos�. La vista no me decepcion�, el planeta mostraba sus mejores galas color champa�a, a pesar de la contaminaci�n y de que la tarde se hab�a ido hace poco, con sus anillos desplegados graciosamente, observ�ndose hacia el borde exterior de estos, una fina l�nea oscura, la divisi�n de Cassini, supongo. Rendido a sus pies suspiraba un lucero, su sat�lite Tit�n. Luego de saciarme con estas im�genes por un rato, me dirig� al Can Mayor. Tomando como referencia a Sirio y utilizando un ocular de 20 mm (35X), revise hacia el suroeste de esta estrella, hasta hallar a M41. Este bello c�mulo abierto resulta m�s llamativo, si se lo observa con un telescopio a bajo aumento, ya que se logra resolver muchas de las estrellas que lo conforman, pasando a ocupar casi todo el campo de visi�n. Tambi�n en el Can Mayor (por lo visto era una noche de perros), a unos 5 grados al noreste de Wezen (la estrella delta del Can), se encuentra el c�mulo abierto NGC 2362. Este brillante c�mulo, cuyo miembro m�s importante es la estrella tau de esta constelaci�n (de magnitud 4.39), se encuentra compuesto por unas 60 estrellas. Aunque a 70X (ocular de 10 mm) no se logran visualizar todas ellas, si se tiene una buena idea de su riqueza. Mirando mas o menos al este de la estrella Wezen, a unos 15-16 grados (lo que abarca la mano empu�ada, con el brazo estirado) o a 3 grados al noroeste de la estrella xi de Puppis, como prefieran, me encontr� por casualidad con M93, un c�mulo abierto bastante interesante y el cual nunca hab�a observado. Con los binoculares se ve como una nebulosidad que recuerda a algunos c�mulos globulares, pero a 35X ya se resuelven varias estrellas, mostrando una forma ligeramente triangular, aunque su mejor visualizaci�n se logra a 70X. Este emocionante �descubrimiento� me ense�o, que a pesar de lo mucho que uno haya observado una regi�n del cielo, siempre es de esperar ver cosas nuevas. Continuando en Puppis, dirig� mi atenci�n a NGC 2451, un c�mulo abierto muy extenso que se puede ubicar al noroeste de zeta Puppis o bajando hacia el sur desde la estrella eta del Can Mayor. Su miembro m�s importante es una gigante roja de magnitud 3.6. Es un objeto f�cil de localizar y bastante impresionante, por el contraste entre la estrella roja y el resto de los miembros de la agrupaci�n. Como ya en una ocasi�n anterior no hab�a tenido la oportunidad, me propuse esta vez darle un vistazo a algunos objetos del sur, a pesar de que ten�a que entablar una pelea con la bendita luminaria de una f�brica, situada justo en mi camino. Lo resolv� con una cortina m�vil que situ� sobre un alambre y que me permit�a tapar la luz y dejar a la vista lo que quer�a observar (aunque yo hubiese preferido una soluci�n algo m�s radical, como romperla). Es as�, como despu�s de un rato, logr� ver a IC 2391, al norte de la estrella delta de la constelaci�n de La Vela. Este c�mulo abierto, visible a simple vista, cuya estrella principal tiene una magnitud de 3.63 (omicron velorum), tiene una caracter�stica forma como de una pir�mide truncada, que le dan cuatro de sus estrellas mas brillantes, lo que lo hace inconfundible. Se ve mejor a 35X, ya que abarca casi todo el campo del telescopio. Un poco mas al sur, en la constelaci�n de Carina, localice a NGC 2516, un c�mulo abierto situado a la derecha (al oeste) de la estrella Avior. Esta gran agrupaci�n de estrellas es bien visible con binoculares, pero su belleza resalta m�s con un telescopio a bajo aumento. Su estrella principal es una gigante roja, de quinta magnitud. Ya para ese momento se estaba formando un gran banco de niebla, as� que me vi en la necesidad de abandonar la sesi�n de observaci�n. Si me hubiese sido posible continuar hasta m�s tarde, seguramente habr�a podido ver otros objetos de los cielos del sur, como la Gran Nebulosa de Eta Carinae (NGC 3372) y varios c�mulos abiertos que la rodean, como NGC 3293, NGC 3532 e IC 2602, este �ltimo conocido como las Pl�yades del Sur. Ser� en otra oportunidad. Por: Jes�s Sanabria |
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