La Oración en la Presencia de Dios

 

    Para La Salle, la forma particular de oración llamada "oración mental" o "meditación" es la fuente indispensable que alimenta y sostiene el espíritu de fe. A ella une estrechamente el concepto de presencia de Dios, es decir, vivir, pensar y decidir haciendo siempre referencia a Dios cada día.

La "presencia de Dios" es elemento característico de la espiritualidad lasaliana. La Meditaciones para los domingos y fiestas insisten con frecuencia en la importancia que tiene y en los frutos que produce. La atención habitual ala santa presencia de Dios "da ya en esta vida el gusto anticipado de la futura" (Med 179,3), pues permite "es de suma utilidad en vuestro empleo; pues como éste se ordena a Dios

y aspira a ganarle almas, es de mucha trascendencia no perder de vista a Dios en él" (Med. 179,3) (Cf, Sauvage-Campos, Enseigner l’Evangile aux pauvres, p. 151).

Este contacto y esta unión se inician en la oración mental o meditación. En ella puede uno conocer la voluntad de Dios y disponerse a cumplirla con amor (cf. Med, 36,2; 177,3...) Además de la presencia de Dios, la oración mental lasaliana se caracteriza por otros elementos que resaltan su estructura:

 

a. Es cristocéntrica:

La Salle contempla a Jesús especialmente en el misterio de su encarnación y en su misión redentora. La acción del educador cristiano, que participa de la misma misión salvadora, está unida constantemente a la acción del mismo Jesús (cf. Med. 33,39,2; 61,3; 86,3;106,3;193,3; 195; 196,2)

 

b. Es bíblica:

Todos los modelos de oración mental que ofrece La Salle se centran en la Sagrada Escritura. El apoyo constante son los pasajes bíblicos que contienen las "máximas" y los "misterios" sobre los cuales se edifica la espiritualidad. Las sugerencias sobre ellas son frecuentes e importantes:

"De este sagrado Libro debéis sacar las verdades con que instruir todos los días a los discípulos para infundirles por su medio el auténtico espíritu del cristianismo. A ese fin, alimentad diariamente vuestra alma con las santas máximas que contiene Libro tan misterioso, y hacéoslas familiares meditándolas con frecuencia" (Med. 159,1: 170,1; 192...)

 

c. Es ministerial:

Lo es ante todo, en el sentido de que la meditación alimenta y prepara para desempeñar el propio ministerio de la educación: "Es obligación vuestra

elevaros todos los días hasta Dios por la oración, para aprender de El cuanto debéis enseñar a los discípulos; y a descender, luego, a ellos,

acomodándoos a su capacidad para hacerlos partícipes de lo que os haya Dios comunicado respecto a ellos, tanto en la oración como en los Libros

Santos, donde se contienen las verdades de la religión, las máximas evangélicas" (Med. 198,2) Las Meditaciones para el Tiempo de Retiro

llegan, incluso a convertir en objeto de la oración mental el trabajo de la educación.

Pero también es ministerial en el sentido de ser oración por quienes reciben la educación. Oración de intercesión y de petición de las luces necesarias para actuar bien (cf. Sobre este aspecto Secondino Scaglione. "Preghiera ministeriale nelle. Meditazionni di S. G. B. De La Salle", Rivista Lasalliana 1971/4)

Mirada de fe sobre la vida: UNIDAD ENTRE VIDA ESPIRITUAL Y MISIÓN Este punto a donde condice el espíritu de fe y el fundamento del trabajo apostólico.

El espíritu de fe permite superar el dualismo que a menudo se encuentra entre lo "religioso" (misa devociones, oración, sacramento, catecismo...) y lo "profano" (estudio, docencia, trabajo, descanso, necesidades materiales).

Para La Salle, esta dicotomía se supera mediante la mirada de fe, que considera cada acto de la vida como engrasado en el proyecto de Dios y realizado para convertir ese proyecto en realidad. La teología de la educación La teología de la educación, desarrollada por La Salle en las Meditaciones, especialmente en las del "tiempo de Retiro" nace de esa visión profundamente unitaria de la vida. De acuerdo con esa perspectiva, "el educador cristiano, impregnado de espíritu de fe, contempla en su oración, guiada por el Espíritu Santo, el misterio de Cristo, el lan único de dios que se revela en la vida y que quiere salvar a todos en Cristo. Advierte las necesidades de la juventud, comulga con la voluntad salvífica de Dios,

y se ofrece al padre, en el Espíritu y por Cristo, para contribuir a "salvar" a esa juventud: para ayudarla a que viva según el espíritu del cristianismo en todas las horas de su existir" (S. Gallego, San Juan Bautista de la Salle, II Escritos p. 33)

Los puntos clave de esta teología de la educación, de forma muy sintética, se pueden resumir en estos:

 

a. Dios tiene la iniciativa.

Tanto de la fundación de las Escuelas Cristianas (cf. Med. 193), como de la llamada del educador cristiano para la misión( cf. Med 131; 140,2; 146,2;

177,1; 197,3...)

 

b. El objetivo último de la escuela cristiana es la salvación integral, entodas sus formas.

La salvación consiste tanto en el crecimiento humano por medio de la instrucción, como en el crecimiento religioso personal, por medio dela

enseñanza de las verdades y del aprendizaje de la vida cristiana; y también en el crecimiento social, por medio de la iniciación para la vida eclesial y civil.

 

c. El educador cristiano es colaborador de Dios

- Está llamado y preparado por Dios.

- Es sujeto de un ministerio eclesial.

- Se convierte en un instrumento de la gracia por su testimonio y por su acción.

- Está al servicio de todos los alumnos, en particular de los más

pobres y débiles.

- Cuida su formación inicial y permanente.

- Actúa siempre como miembro de una comunidad.

 

d. La educación que se ofrece en la escuela cristiana:

- Es una promoción de la persona en su totalidad (cf. Med 160,3)

- Presta tierna atención a cada alumno (cf. Med 33)

- Se realiza en un clima de solidariedad, de responsabilidad, de compromiso, en el cual se integra una seria acción evangelizadora.

Este itinerario, apoyado en el espíritu de fe, llega a englobar toda la vida personal, hasta las últimas indicaciones pedagógicas. Se advierte a lo largo de todas las Meditaciones.

Algunos temas están desarrollados con más amplitud en otras obras de la Salle, pero todos ellos se encuentran en las Meditaciones, al menos esbozados, enlazados en el texto de un evangelio, con el ejemplo de un santo, o con la reflexión sistemática sobre el ministerio educativo en la escuela.

 

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