BIBLIA,
PALABRA DE DIOS
¿Todo
lo escrito acerca de Dios, ha sido escrito por Dios?
Existen
miles de libros que los hombres han escrito acerca de Dios a lo largo de la
historia. De éstos, algunos son famosos como el Popol-Vuh de los mayas o el
Ramayana y el Mahabaratha de los brahamanes. Cuando murió Jesucristo, sus
seguidores escribieron cientos de libros acerca de su vida. Algunos eran
fidedignos y otros inventaban cosas sólo para ganar adeptos. Estos últimos le
atribuían a Jesús niño actos extraordinarios como dar vida a sus juguetes de
madera, hablar con los animales y otro hechos similares. Estos libros los
conocemos como los evangelios apócrifos.
La Iglesia, con el poder que ha recibido por la Tradición apostólica, recopiló
todos estos libros, los analizó y, con la luz del Espíritu Santo, seleccionó
y aprobó solamente 72 de ellos como la misma Palabra de Dios. Estos 72 libros
se reunieron posteriormente en uno solo, llamado Biblia o Canon de las
Escrituras.
La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por el mismo Dios a través de la pluma
de los hagiógrafos.
Por ser el Espíritu Santo el que iluminó a la Iglesia al hacer la selección,
podemos estar seguros de que en este conjunto de libros está escrita la Verdad
de manera fiel y sin error.
Hay muchas Biblias distintas. ¿Cuál es la buena?
Encontramos en las librerías decenas de títulos distintos: La Biblia de los
mormones, La Biblia del pueblo, La Biblia de los gedeones, La Biblia
latinoamericana, La Biblia de los Testigos de Jehová, La Biblia de Jerusalén y
muchas más.
Esto se debe a dos motivos:
• Personas de buena voluntad, que acordes con lo dictado por la Iglesia, han
hecho traducciones y adaptaciones a los diferentes lenguajes, para hacer más
accesible la Palabra de Dios a todos los hombres.
• Sectas y religiones que han suprimido o retocado lo que no les gustaba, o
que han adulterado el mensaje de Dios, al modificar las palabras originalmente
escritas por los hagiógrafos.
Por todo lo anterior, al comprar una Biblia, es importante revisar que sea la
original. ¿Cómo?
1. Verificando quen incluya los 72 libros que aparecen en la siguiente tabla: 45
del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento.
2. Verificando en la contraportada que la Biblia esté aprobada por alguna
autoridad de la Iglesia Católica. Esta aprobación aparece con las palabras en
latín ‘imprimatur” y “nihil obstat”, que significan: “se puede
imprimir” y “nada obstaculiza su impresión”.
3. Asesorándote con algún sacerdote de confianza.
Los libros que componen la Biblia
Antiguo Testamento
Pentateuco
·
Éxodo
·
Génesis
·
Levítico
·
Números
·
Deuteronomio
Libros sapienciales
·
Salmos
·
Job
·
Proverbios
·
Eclesiastés
·
Cantar de los Cantares
·
Sabiduría
·
Sirácide (Eclesiástico)
Libros históricos
· Josué
· Rut
· I Samuel
· II Samuel
· I Reyes
·
II Reyes
·
I Crónicas
·
II Crónicas
·
Esdras
·
Nehemías
·
Tobías
·
Judit
·
Ester
·
I Macabeos
·
II Macabeos
Libros proféticos
·
Isaías
·
Jeremías*
·
Lamentaciones
·
Baruc
·
Ezequiel
·
Daniel
·
Amós
·
Abdías
·
Jonás
·
Miqueas
·
Nahum
·
Habacuc
·
Sofonías
·
Ageo
·
Sofonías
·
Zacarías
·
Malaquías
En algunas ediciones de la Biblia, los libros de Jeremías y Lamentaciones
vienen unidos como un solo libro.
Nuevo Testamento
Evangelios
·
Mateo
·
Marcos
·
Lucas
·
Juan
Hechos de los apóstoles
Cartas del Nuevo Testamento
· Romanos
· I Corintios
· II Corintios
·
Gálatas
·
Efesios
·
Filipenses
·
Colosenses
· I Tesalonicenses
· II Tesalonicenses
· I Timoteo
· II Timoteo
·
Tito
·
Filemón
·
Hebreos
Cartas Católicas
· Santiago
· I Pedro
· II Pedro
·
I Juan
·
II Juan
·
III Juan
·
Judas
·
Apocalipsis
El Antiguo Testamento… ¿pasado de moda?
No necesariamente lo viejo se convierte en inservible. Hay cosas como las
monedas, los muebles finos o los sellos de correo, que aumentan de valor
conforme pasa el tiempo.
El Antiguo Testamento tuvo como fin preparar la venida de Cristo, pero no pasó
de moda con su llegada. Jesús no vino a abolir lo que estaba escrito, sino a
perfeccionarlo.
Por tanto, no podemos prescindir de los libros del Antiguo Testamento. Todos son
libros revelados por Dios y en ellos, aunque contienen elementos imperfectos y
pasajeros, encontramos el testimonio de la pedagogía divina, enseñanzas
maravillosas acerca de Dios, sabiduría acerca del hombre, tesoros de oración.
En ellos está escondido el misterio de nuestra salvación.
En el Nuevo Testamento está plasmada la verdad definitiva de la Revelación
divina. Su objeto central es Jesucristo, sus obras, sus enseñanzas, su pasión
y su resurrección.
También nos narra los comienzos de la Iglesia bajo la acción del Espíritu
Santo.
Para entender plenamente el mensaje que Dios nos da en el Nuevo Testamento, es
indispensable leerlo en relación con el Antiguo.
Toda la Sagrada Escritura es una sola Revelación, un solo mensaje divino que
Dios quiere comunicar al hombre, y no la podremos entender si la escuchamos en
forma fragmentada.
Podríamos comparar la Biblia con una cinta magnetofónica grabada en estéreo:
Para escucharla, usaremos un aparato con dos bocinas: una es el Antiguo
Testamento y la otra es el Nuevo Testamento. Puedes escuchar la cinta con una
sola bocina, pero no oirás la música completa, sino sólo los sonidos graves o
sólo los agudos; sólo los instrumentos o sólo las voces. Para escuchar la música
tal como la compuso el autor, deberás conectar las dos bocinas y entonces
disfrutarás del sonido integral de la composición.
Para entender en toda su integridad el mensaje de Dios en las Sagradas
Escrituras, es necesario leer el Antiguo Testamento a la luz del Nuevo y leer el
Nuevo Testamento a la luz del Antiguo.
La Iglesia ha descubierto una tipología que reconoce en las obras de Dios en la
Antigua Alianza, prefiguraciones de lo que haría Cristo en la Nueva.
En el Antiguo Testamento está escondido el Nuevo Testamento y el Antiguo
Testamento se hace manifiesto en el Nuevo. Ambos se esclarecen mutuamente y, por
tanto, son inseparables.
La Sagrada Escritura es muy valiosa para la vida de la Iglesia
Como la Sagrada Escritura es la Palabra de Dios viva, sabemos que su poder y su
fuerza para los cristianos es enorme. La Sagrada Escritura, junto con la
Eucaristía, es la que da sustento y vigor a la vida de la Iglesia, asegura la
firmeza de la fe, es alimento del alma y fuente de vida espiritual
La Sagrada Escritura debe ser el alma de la teología, de la predicación
pastoral, de la catequesis, de la instrucción cristiana. Sólo así
aseguraremos en estas actividades, la presencia de Jesucristo, la Palabra, y por
tanto, los frutos de santidad de las mismas. Invitando a Cristo a que nos acompañe
en estas acciones, no nos quedaremos en lo humano. Él mismo se encargará de
santificar cada palabra que digamos para darse a conocer a todos los hombres.
La Iglesia recomienda la lectura frecuente de la Sagrada Escritura, ya que
desconocerla es desconocer a Cristo.