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EL QUIJOTE Y LA QaBaLaH |
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ESOTERICO |
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| Esta obra tras su fachada aparente, enmascara importantes revelaciones que son ignoradas por la gran mayor�a. Est� formado de dos caras bien definidas, una exot�rica constituida por la literalidad de lo que expresa, y un significado profundo o esot�rico, ignorado por quienes no han sido iniciados en la clave para interpretarlo. Es precisamente este sentido oculto, lo que m�s hondamente ha intrigado a intelectuales de la talla de Ortega y Gasset o Men�ndez Pelayo, quienes a pesar de la sapiencia derrochada se vieron incapaces de desentra�ar el secreto oculto tras la triste figura del Hidalgo manchego. |
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| Embarqu�monos en un ejercicio de apertura mental y penetremos en el sentido de las palabras al modo de los cabalistas, hasta la capa m�s profunda de su etimolog�a. Pero primero tratemos de entender que es QaBaLaH, para que arroje luz sobre El Quijote. |
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Sabemos que "Gnosis" viene del Griego y significa conocimiento, pero un conocimiento superior o m�s profundo de todas las cosas. Pues bien, QaBaLaH es una herramienta, por as� decirlo, que nos ayuda a tener ese conocimiento. El conocimiento que se adquiere a trav�s de la QaBaLaH, no consiste en una mera acumulaci�n de datos, sino una uni�n �ntima con la fuente de todo conocimiento, en un beso, acto m�gico que comporta conocimiento, comunicaci�n y amor en la uni�n espiritual, es un vivir plenamente, un sentirse vivo, tener pleno convencimiento de la realidad que traspasa nuestra mente. |
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De esta forma se ir�n abriendo los de nuestra conciencia, cambiar� nuestras vidas continuamente, por que es una expansi�n revolucionaria y poco a poco sentiremos la presencia oculta de Dios, su aliento que est� presente en toda la creaci�n y en cada una de las partes desde el origen de los tiempos, cuando Dios cre� los cielos y la tierra y su esp�ritu flotaba sobre la faz de las aguas, "aguas de vida". Esta es la Shejinah de la QaBaLaH, la Dulcinea del Toboso en El Quijote, que en el contesto simb�lico es la encarnaci�n femenina de la Divinidad, la Diosa Madre que est� en secreto, com�n a la mayor�a de las tradiciones esot�ricas. Es la Madre Tierra, convertida en burda campesina por la ceguera de los hombres. (Toboso en hebreo es: ToB-SOD - dws b+ - Significa, bueno-secreto) |
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La b�squeda de la dama en la que se encarna la Shejinah, -la presencia oculta de Dios-, es la pr�ctica del cabalista, pues desea esta novia, este complemento celeste, y la busca a trav�s de la oraci�n y de una vida llena de amor. |
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| Dice el Hidalgo: Yo no estoy encantado, ni lo puedo estar seg�n buen discurso; ella es la encantada, la ofendida y la mudada, trocada y trastocada, y en ella se han vengado de m� mis enemigos, y por ella vivir� en perpetuas l�grimas hasta verla en su pr�stino estado... |
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La palabra QaBaLaH -expresi�n, que a partir del siglo XV deriva en K�bala- procede de un t�rmino hebreo que significa tradici�n, o m�s exactamente, recepci�n de un Don. En un sentido general, QaBaLaH, es el estudio de la Torah, la Ley de los jud�os - el Pentateuco o cinco primeros libros de la Biblia - que para el cabalista es la esencia de la vida. Sus misterios permanecen pr�cticamente impenetrables para aquel que la aborda con los ojos de la carne, en vez de utilizar los ojos del coraz�n, que nos llevar�an a un verdadero vergel, que es el mundo de la QaBaLaH. Para comprender las premisas intelectuales de la QaBaLaH, es necesario estar imbuido de la idea, que tiene como punto de partida, la contemplaci�n espiritual, la inspiraci�n pura o la intuici�n intelectual y no la actividad autocr�tica de la raz�n. Es una aspiraci�n al conocimiento total, que no depende solo de los fen�menos, sino que busca lo que est� detr�s de ellos, lo que los anima y los hace aparecer frente a nuestros sentidos. |
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| Si los fen�menos interesan al cabalista, no es solo en tanto que sean tales fen�menos, sino porque estos, son una v�a que permite llegar hacia su causa divina. Este tipo de conocimientos esot�ricos, percibe el mundo como un p�lido reflejo de una realidad mayor, que nos libra sus secretos muy poco a poco. El pensamiento racionalista, a trav�s de las explicaciones hist�ricas o cient�ficas, no puede satisfacer el esp�ritu de quienes necesitan saciar el deseo, de acceder al verdadero conocimiento sagrado de las escrituras y del mundo, como manifestaci�n divina. |
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| El lenguaje de la QaBaLaH es un idioma vivo, un perpetuo descubrimiento de la imagen generadora del pensamiento, en la imaginaci�n activa y creadora. Hay una QaBaLaH escrita y una oral, una visible y una invisible, a pesar de ser una. |
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| Para la QaBaLaH escrita, tenemos que ir a una lengua madre, una lengua sem�tica, como es el hebreo - originario de Egipto - donde cada car�cter tiene un valor intr�nseco y ofrece una imagen simb�lica, una idea, al igual que las palabras que forman, aunque su frase conserve toda la elocuencia de la lengua hablada. No es tan solo cuesti�n de entender el significado de las palabras, se ha de entrar en le significado de las ideas. Pues a menudo las palabras ofrecen en sus relaciones vulgares, un significado completamente opuesto al esp�ritu que encierran. Cuanto m�s nueva es una lengua y m�s pr�xima a la naturaleza, m�s conserva la fuerza del signo, de la idea. |
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| La QaBaLaH oral, fue anterior a la escrita, se nutre de la esencia de la vida y la refleja. Es el aliento de Dios que irrumpe en el pensamiento humano y lo fecunda, despu�s este conocimiento reaparece en la palabra humana. Para el cabalista, es como la princesa oculta, como una luz que viene a iluminar la letra o como una fuente de agua pura en el desierto. |
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| La QaBaLaH escrita y la oral son complementarias, como el hombre y la mujer, como la noche y el d�a. La letra no puede ir nunca sin el esp�ritu, pero el esp�ritu tampoco puede manifestarse sin la letra, necesita un soporte, un espejo donde dejarse ver. La QaBaLaH no es algo muerto, es algo lleno de vida, con su parte f�sica u su aliento. La QaBaLaH es un manantial inagotable de espiritualidad y de fortaleza consoladora |
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El alfabeto hebreo consta de 22 caracteres, con un valor num�rico, un significado tradicional, un significado filos�fico y un significado cabal�stico. Su escritura es de derecha a izquierda. Se pueden dividir en tres grupos: 3 letras madres, 7 dobles y 12 simples. |
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Las 3 madres, se relacionan con los tres elementos primarios: aire, agua y fuego. Las 7 dobles, son letras que tienen doble pronunciaci�n - suave y fuerte - se relacionan con el simbolismo de los contrarios en el universo. Las 12 simples, se caracterizan por un factor �nico. |
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| Como sabemos, todo escrito de la QaBaLaH, contiene un cuerpo material y un esp�ritu subyacente y ambos est�n estrechamente enlazados. Este enlace es lo que podr�amos llamar Alma de la QaBaLaH. Y hay 3 m�todos interpretativos que nos facilitan el entendimiento intuitivo del significado oculto de la escritura. |
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| Gematr�a.- Consiste en buscar el valor num�rico de una palabra y encontrar otra equivalente. |
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| Temurah.- Consiste en intercambiar las letras de una palabra, con lo cual tenemos otra, que nos complementa el sentido. |
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| Notaric�n.- Consiste en formar palabras nuevas, con las iniciales de una frase, o al rev�s. |
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Ejemplo.- |
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es en hebreo |
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Amor |
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AHaBaH |
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hbh) |
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valor num�rico |
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Unidad |
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es en hebreo |
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EJaD |
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dx) |
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13 |
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valor num�rico |
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whb |
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valor num�rico |
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13 |
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BoHU |
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Vac�o |
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es en hebreo |
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| Vemos que las tres palabras, tienen el mismo valor num�rico, con lo cual est�n �ntimamente relacionadas. Nos dice con m�s claridad, que el verdadero Amor est� en la unidad, no en la diversidad, y que tiene que haber un vac�o, vac�o de apegos, de vanidades. |
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No podemos terminar este ligero repaso de la QaBaLaH, sin hablar del �rbol de Vida. Este curioso sistema simb�lico, es un intento de reducir a forma diagram�tica, todas las fuerzas y todos los factores del universo manifiesto y del alma humana. De correlacionarlos uno con otro y revelarlos esparcidos como sobre un mapa, para que puedan verse las posiciones relativas de cada unidad y trazarse las relaciones entre ellos. En suma, es un compendio de, ciencia, psicolog�a, filosof�a y teolog�a. El �rbol de Vida es un esquema, tanto del macrocosmos como del microcosmos, donde podemos ver entre otras muchas cosas... |
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| Las 3 columnas de la realidad de la vida: Misericordia derecha. Rigor izquierda. Y Equilibrio la del centro. |
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| Los 4 mundos de manifestaci�n: |
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Atzilutz Emanaci�n |
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Briah Creaci�n |
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Yetzirah Formaci�n |
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Ashiah Realizaci�n |
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| Y los 10 shefirots o recept�culos, a trav�s de los cuales Dios emana de si mismo y se manifiesta por medio de 10 atributos: Corona, Sabidur�a, Inteligencia, Misericordia, Justicia, Belleza, Eternidad o Victoria, Esplendor o Gloria, Fundamento y Reino. Hay uno oculto, que es Conocimiento o Conciencia. |
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El hombre no puede conocer a Dios, mas que a trav�s de sus emanaciones, igual que no podemos conocer el interior de un hombre, mas que por sus palabras y m�s concretamente por sus actos. |
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Seg�n la QaBaLaH, el hombre se compone de tres elementos esenciales: |
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Nefes.- Principio que determina la forma material, energ�a vital. |
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Neshamah.- Chispa divina. |
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Ruaj.- Elemento mediador entre ambos. |
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Entre los libros importantes podemos citar: |
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El Sefer Yetzirah o Libro de la Formaci�n. |
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Y el Zohar o Libro del Esplendor, donde entre otras cosas se explican temas relacionados con el Pentateuco. |
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| En un manuscrito muy antiguo del Sefer Yetzirah, que data del siglo X o incluso antes, el colof�n introductorio afirma: Este es el libro de las letras de Abraham, nuestro padre, y cuando uno mira en �l, con una intuici�n m�stica meditativa, no hay l�mite a su sabidur�a. |
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| Centr�monos ahora en el momento de la historia en que est� escrita esta obra, El Quijote�� - 1605 -. |
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| Sabemos que en torno al siglo XII (Desde el IX) conviv�an en Espa�a tres culturas: Cristiana, Jud�a y Musulmana. El renacimiento comienza alrededor de 1450. La inquisici�n abarca desde 1200 a 1800 aproximadamente. En el siglo XIV al ser expulsados los musulmanes de Espa�a, los jud�os, perdida su relativa seguridad, entraron en un periodo de zozobra. Miles de ellos acudieron a las fuentes bautismales para escapar a la persecuci�n. Externamente eran cristianos, pero segu�an practicando su doctrina y la inquisici�n velaba� por la pureza de la religi�n cat�lica. |
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Con esto podemos entender que en el periodo en que fue escrita la obra, exist�a en Espa�a una marcada obsesi�n por lo que se daba en llamar la pureza de sangre. El erudito Julio Caro Baroja relata: C�mo 100 a�os despu�s del decreto de expulsi�n en 1492, -que pretend�a erradicar de Espa�a la raza hebrea- los efectos del mismo eran justo lo contrario de lo que se pretend�a. Solo una minor�a de los sefard�es abandonaron el pa�s, mientras que cientos de miles optaron por el bautismo, confundi�ndose de esta manera entre la poblaci�n cristiana sin posibilidad de control sobre ellos. Gracias a eso, los jud�os espa�oles consiguieron burlar en parte, los prejuicios racistas que pesaban sobre ellos y comenzar, respaldados por su reci�n adquirida religi�n, un imparable ascenso social que parad�jicamente alcanz� sus m�s altas cotas en el seno de la iglesia. La situaci�n lleg� a tal extremo, que el arzobispo Juan Mart�nez Guijarro lleg� a afirmar que: Toda la iglesia espa�ola estaba gobernada en su mayor�a por conversos. Conscientes de esta circunstancia, las autoridades generaron el uso de pureza de sangre, a fin de distinguir a los cristianos viejos de los conversos. |
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| Seg�n un gran n�mero de estudiosos, Cervantes pertenec�a a esta �ltima categor�a, y es precisamente a los conversos o "marranos" a quienes ir�a dirigida prioritariamente su obra. Sus compa�eros de padecimientos en la triste Espa�a inquisitorial, no tendr�an problemas en reconocer a Don Quijote, como palad�n de los jud�os escondidos. Su propio nombre le delata pues en hebreo QueShoT -+#q- quiere decir verdad. Al respecto el propio autor no puede ser m�s expl�cito, cuando dice que el caballero decidi� ponerse por nombre "Don Quijote de la Mancha", con lo que a su parecer, declaraba muy al vivo su linaje y patria. Efectivamente, pues la mancha con la que complementa su apelativo, no es meramente la regi�n castellana del mismo nombre, sino la mancha que supon�a en medio de tal obsesi�n por la pureza de linaje, al ser de estirpe jud�a. |
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| El esforzado caballero, demuestra en varias ocasiones su simpat�a por el pueblo de Israel. Quiz�s el m�s significativo sea el de la cuerda de presos. Los condenados que Don Quijote encuentra en su camino, conducidos a una muerte casi segura en las galeras, no serian, sino jud�os descubiertos por el Santo Oficio. La lectura entre l�neas nos dar� las claves: El 1� afirma haber sido condenado por amor, pero no los amores que vuestra merced piensa, es decir, no se trata de amores carnales, sino espirituales, por seguir practicando la religi�n mosaica. El 2� por robar ovejas, o lo que ser�a lo mismo que por extender la herej�a en el redil de la Iglesia Cat�lica. El 3� va a galeras, por faltarme 10 ducados... para haber untado con ellos la p�ndola del escribano y haber avivado el ingenio del procurador; aqu� se habla a las claras, del soborno institucionalizado que exist�a en la falsificaci�n de certificados de pureza. El 4� dice: ir por 4 a�os a galeras, habiendo paseado vestido en pompa y a caballo; frase con la que se describe la vejatoria costumbre inquisitorial, de someter a los condenados al escarnio p�blico, a lomos de un caballo y vestidos con un rid�culo atav�o. Como no pod�a ser menos, Don Quijote espada en mano libera a los condenados, haciendo m�s tarde esta elocuente confesi�n: Hice con ellos lo que mi religi�n me pide. |
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| En cierto momento de la historia, el hidalgo manchego padecer� en propia carne las iras del Santo Oficio en una de sus ocupaciones favoritas, la quema de libros. Nos estamos refiriendo al cap�tulo que lleva por t�tulo "Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero, hicieron en la librer�a de nuestro ingenioso hidalgo". En este episodio vemos a un grupo de personajes, quienes al m�s puro estilo de la inquisici�n, se disponen a hacer una pira con la colecci�n de libros del hidalgo caballero. La intolerancia religiosa era uno de los signos distintivos de la �poca cervantina. La hoguera es levantada en el patio de la casa, como un modelo a escala de aquella que la inquisici�n erig�a en las plazas p�blicas. Para el ama, los libros son demon�acos y tal terror le inspiran, que va en busca de un ramo de hisopo y de un poco de agua bendita para purificar la biblioteca. |
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No es extra�o que Cervantes, escogiera como representante de su novela inici�tica, a un personaje que afirma ser "caballero andante". El caballero es s�mbolo de pureza y verdad, y el arquetipo del iniciado, de aquel que ha conseguido que su yo espiritual prevalezca sobre su aspecto material, alcanzando el delicado equilibrio entre el esp�ritu y la materia. No hay que olvidar que el caballero es por definici�n, "el buscador del Grial y el defensor de la religi�n". El calificativo "andante" refleja bastante bien la acci�n errante de los jud�os. |
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Pero la palabra "caballero" posee adem�s, otro sentido simb�lico: "Caballer�a" y "QaBaLaH" son palabras con un origen etimol�gico com�n. El lat�n "caballus" y el griego "kaball�s" significan ambos caballo de carga. Ahora bien, nuestra QaBaLaH sostiene realmente el considerable peso, la carga de los conocimientos antiguos y de la caballer�a o cabaler�a medieval, pesado bagaje de verdades esot�ricas, trasmitidas por ella a trav�s de las edades. Era la lengua secreta de los "cabaliers" o caballeros. Iniciados e intelectuales de la antig�edad, ten�an todos el conocimiento de ella. Unos y otros a fin de acceder a la plenitud del saber, cabalgaban metaf�ricamente la yegua "cavale" veh�culo espiritual cuya imagen es el Pegaso alado de los poetas hel�nicos. |
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En el pr�logo, es precisamente el lugar donde el autor deja caer muchas de las claves que servir�n para la interpretaci�n de la obra. Varias pistas diseminadas por este pr�logo, nos indican que hay mucho m�s en la novela de Cervantes de lo que aparece tras una lectura superficial. La 1� confesi�n del autor dice: Pero yo, que aunque parezco su padre, soy padrastro de Don Quijote. El autor nos desenga�a antes de que pudi�ramos ser enga�ados. Si la paternidad leg�tima de El Quijote no corresponde a Cervantes �Qui�n es su verdadero padre? No existe ninguna otra obra similar en la que Cervantes pudiera haberse inspirado para justificar semejante afirmaci�n. La �nica explicaci�n, es que el autor nos est� queriendo decir que �l es, en efecto, el padre de la novela, de su forma, pero no de su significado oculto, el cual habr�a sido tomado de otra fuente. |
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Precisamente para denotar este sentido secreto, se vale de un curioso artificio, se apoya en un poema al cual le han sido extra�das adrede la �ltima s�laba de cada verso y una de cuyas estrofas dice as�: |
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Si de llegarte a los bue-(nos) |
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libro, fueres con letu-(ra), |
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no te dir� el boquirru-(bio) |
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que no pones bien los de-(dos) |
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Mas si el pan no se cue-(ce) |
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por ir a manos de idio-(tas), |
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ver�s de manos a bo-(cas), |
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a�n no dar una en el cla-(vo), |
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si bien se comen las ma-(nos) |
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por mostrar que son curio-(sos |
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| Un an�lisis elemental nos permitir� el significado de tan extra�o poema. Se tratas ni m�s ni menos que de una gu�a de lectura para El Quijote. La s�laba que falta indica al lector, que debe a�adir algo que no est� en el texto para poderlo comprender por entero. Por otra parte, esta estrofa nos cuenta el �por qu�? de tal artificio: Se trata "de llegar alos buenos", a aquellos que est�n capacitados para leer el mensaje profundo del libro, mientras que el resto -implacablemente calificados de "idiotas"- intentar�n in�tilmente interpretarlo "sin dar una en el clavo". |
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| Como el autor no puede confesar el origen de su personaje, se ve en la triste obligaci�n de dejarlo sepultado en sus archivos de la Mancha, y que intervenga el Cielo. Dice Cervantes: Hasta que el Cielo depare de tantas cosa como le faltan... |
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| Tambi�n nos dice el autor que este libro es: Como hijo del entendimiento. No puede estar m�s claro. Tampoco podemos pasar por alto, que la palabra "Hidalgo", hace referencia a: Hijo de algo. |
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| En otro lugar dice: S�lo quisiera d�rtela monda y desnuda, sin el ornato del pr�logo. Quisiera y no puede, necesita dar orientaciones en el pr�logo. Para esto, un amigo suyo "bien entendido" - bien ilustrado - para quien Cervantes no tiene secretos, le escucha, y al final le aconseja: Llevad la mira puesta a derribar la m�quina mal fundada destos caballerescos libros, aborrecidos de tantos y alabados de muchos m�s; que si esto alcanz�redes, no habr�ades alcanzado poco. Estas razones sin ponerlas en disputa Cervantes, las aprueba por buenas. |
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| Apenas el autor ha comenzado ha hablar por s� mismo y ya manifiesta su descontento. En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme. Este lugar, esta Mancha, no son simples palabras, sobres las que el autor pueda negarse a hacer precisiones. Una y otra admiten varios sentidos. La palabra "lugar", significa un punto del espacio, pero tambi�n del pensamiento. Y "Mancha" puede hacer referencia a lo de la pureza de sangre o a la mancha del esp�ritu que tiene que ser limpiada. Y continua: No ha mucho tiempo que viv�a un hidalgo. Un hidalgo real, puede vivir en un lugar de la Mancha, en Argamasilla de Alba o en Quintanar de la Orden. De la misma manera que un hidalgo imaginario, puede residir habitualmente en un esp�ritu. |
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| Debemos considerar la manera de comer: Una olla con m�s vaca que cordero. No come cerdo, animal impuro para jud�os y musulmanes. Y la composici�n de la olla da que pensar, puesto que en su �poca, la comida a base de aceite, era considerada como un �ndice infalible de juda�smo. Era el motivo m�s frecuente de denuncias. |
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| La mayor�a de las noches, el hidalgo se contenta con un salpic�n - ali�ado con sal -. La palabra "sal" en hebreo como en espa�ol, posee un sentido doble, designa tambi�n al esp�ritu, a la gracia. El salpic�n es una comida fuerte, por lo que se necesita, de una naturaleza s�lida. Hace falta tener un conocimiento s�lido y equilibrado para desenvolverse en aquella �poca y salir airoso. |
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| El s�bado toma duelos y quebrantos. Algunos comentadores, hacen referencia a huevos con tocino, y precisamente el s�bado, el d�a sagrado de los jud�os. El viernes lentejas. Perfectamente sabido, que las lentejas constituyen el plato pobre de los musulmanes. Tambi�n es el plato que coci� Jacob y que comi� Esa�, a cambio de su primogenitura. Seg�n la Biblia, los �rabes descienden de Ismael, hijo de Abraham y de Agar la sirvienta. Nace antes que Isaac, hijo de Sara y de Abraham, padre de Israel. El domingo toma alg�n palomino suplementario (Aqu� tenemos derecho a relacionarlo con la paloma del Esp�ritu Santo) Cervantes excluye los dem�s d�as de la semana, y el "s�bado, viernes y domingo", los enumera en este orden, �Por qu�?. El autor coloca entre los bienes del hidalgo, estos tres d�as sagrados. Dice: "Forman las tres dichas de su hacienda". Hay que presentir que su hacienda est� relacionada con las tres grandes religiones del Verbo. La hacienda puede ser, el asunto, la acci�n, el quehacer, de estos tres d�as. Su inter�s encara las tres religiones, en el orden en que son presentadas y se encontrar�an asociadas y reconciliadas en la inquietud �nica del hidalgo. Las tres religiones designadas, reivindican en com�n, el derecho a la revelaci�n. Cada una de ellas ha escuchado la revelaci�n de una manera. |
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| El hidalgo lee libros de caballer�a, y aparece en uno de los fragmentos m�s c�lebres de la novela, como jinete de "Clavile�o", un curioso caballo de madera, que en vez de riendas, lleva para dirigirlo una clavija insertada en la frente, "que volvi�ndola a una parte o a otra, el caballero que va encima le hace caminar como quiere, o ya por los aires, o rastreando y casi barriendo la tierra, o por el medio, que es el que se busca y se ha de tener en todas las acciones bien ordenadas". Etimol�gicamente, la palabra "clavija" representa una peque�a llave o clave. En el caballo, es decir en la QaBaLaH, se encuentra la clave que permite interpretar correctamente el libro. De esta manera por ejemplo, Don Quijote sostiene un curioso di�logo, con un grupo de mercaderes de seda procedentes de Toledo. Aparentemente todo es normal, pero un examen atento de la situaci�n, nos dar� un sentido m�s claro de la intenci�n del autor. Estos hombres proceden de Toledo, el asentamiento jud�o m�s importante de la Pen�nsula Ib�rica, adem�s son mercaderes, ocupaci�n tradicional de los hebreos, y para colmo, comercian con sedas, un mercado que ten�an pr�cticamente monopolizado. |
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Entre los episodios que constituyen El Quijote, sin duda alguna el m�s popular es el titulado: "La estable y jam�s imaginada aventura de los molinos de viento". Ello no es en modo alguno casual. Aparte de la impresionante fuerza expresiva de este episodio, que por derecho propio se ha convertido en imagen del idealismo por antonomasia, es en �l, donde se resume de manera simb�lica, todo el sentido tanto expreso como velado, que Cervantes quiso otorgar a su creaci�n. �Qui�nes son esos molinos, gigantes a los que Don Quijote no duda en embestir, a�n a sabiendas de lo desigual de la contienda? Los molinos sirven para moler trigo, el alimento por excelencia, alimento parta el cuerpo, pero tambi�n para el esp�ritu, tal y como aparece reflejado en numerosos fragmentos de la Biblia. A este respecto conviene recordar, el papel protagonista que el pan cumple dentro de la liturgia cristiana. Los gigantes que el hidalgo ve en lugar de molinos, son gigantes por el poder que detentan en la sociedad de la �poca. Son aquellos capaces de machacar el alimento espiritual, transformarlo a su conveniencia y sustraer a la poblaci�n la parte m�s importante. Dado que los molineros ten�an una extendida reputaci�n de estafadores, ilustrada por un buen n�mero de refranes que les acusan de quedarse con una parte del trigo de sus clientes, para su beneficio personal. |
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| En la Espa�a inquisitorial, s�lo exist�a un poder competente para hacer y deshacer a su antojo en el terreno espiritual, falseando la interpretaci�n de las Escrituras y convirtiendo la vida intelectual del pa�s, en un perpetuo drama teol�gico. De nuevo en este caso Cervantes, est� dirigiendo sus ataques hacia el Santo Oficio - que al igual que hacen los molinos de viento con el trigo - machacaba los valores espirituales recogidos en las escrituras, realizando una interpretaci�n falseada de los mismos. La genialidad de la analog�a recogida por el autor es tal, que no solo coincide en lo profundo, sino tambi�n en lo superficial. Las aspas de los molinos a los que se enfrenta el hidalgo, tienen la misma forma de la Cruz de San Andr�s, que decoraba las pecheras de los funcionarios de la Inquisici�n. |
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| Hay detalles, que siendo un poco observador, nos damos enseguida cuenta que la persona que escribe, tiene un conocimiento superior o est� en contacto con alguna fuente de sabidur�a, a la cual el com�n de las personas no se sienten atra�das. En el cap�tulo XX dice El Quijote: "Has de saber, oh Sancho amigo, que yo nac� por querer del cielo en esta nuestra edad de hierro, para resucitar en ella la dorada o de oro. Yo soy aquel para quienes est�n guardados los peligros, las haza�as grandes, los valerosos fechos". Recordemos, al igual que hay un a�o solar, tambi�n existe el a�o sideral alrededor del cintur�n zodiacal, con sus cuatro estaciones o lo que es lo mismo, con cuatro �pocas: "De oro, de plata, de cobre y de hierro". En la �poca o edad de hierro, la raza humana llega a la m�xima degeneraci�n, por lo cual ha de ser inmolada para poner freno a tanto mal, pero hay seres revolucionarios, en continua lucha interior que por su evoluci�n espiritual, pasar�n autom�ticamente a la edad de oro, la edad de la inocencia, donde no hay fronteras y reina el amor y la fraternidad. Todo esto se ve claramente que no era desconocido para Cervantes. |
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| Al final del cap�tulo VII Don Quijote aconseja a Sancho: "Que no reduzca su ambici�n, que no se contente con ser menos de adelantado". Pues sabemos que no son las p�rdidas ni las ca�das lo que puede hacer fracasar nuestra vida, sino la falta de coraje para levantarnos y seguir adelante. |
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| Desde su primera salida el hidalgo parec�a so�ar secretamente en profec�as: "En esto sucedi�, que un porquero que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos - que sin perd�n, as� se llaman - toc� un cuerno, a cuya se�al ellos se recogen, y al instante se la present� a Don Quijote lo que deseaba, que era, que alg�n enano hac�a se�al de su venida, y as� con extra�o contento lleg� a la venta..." Este cuerno puede hacer referencia la Shofar -El cuerno del cordero- bajo cuyo sonido los jud�os realizan sus reuniones espirituales. Se trata de la trompeta sagrada utilizada en los grandes acontecimientos: Jubileos o noticias concernientes a la misi�n del pueblo de Israel y dignas de toda su atenci�n. El porquero ser�a el Rabino. Don Quijote estima justo que un enano -un simple jud�o- suene el shofar para anunciar su venida, importante para Israel. Se toma pues por un profeta �Lo es? El resto nos dice: Que el hidalgo se recogi� con "un extremo contento" al escuchar el sonido del cuerno. Este contento es un �ndice por s� mismo. Dice el Zohar: "Cuando escuch�is el sonido del cuerno, todo el pueblo lanzar� un grito de alegr�a". |
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Otro punto tambi�n importante, es que "El Zohar" se atribuye su paternidad a "Rab� Sime�n Bar Yojai" (A�o 80 d. C.)En 1280 fue editado y publicado por "Mois�s Sem Tob de Le�n". Pues bien, a lo largo de la obra hay muchas referencias al "Zohar" por las anotaciones que hace con la letra "Z" y a su autor o editor. Por ejemplo en �rabe "Zoraida" es Zohra, que significa flor, pero en hebreo es Zohar "luz, resplandor" Zoraida es la joven morisca, tra�da del exilio por un personaje, que dice descender de una familia de Le�n -Mois�s de Le�n-. |
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| Cervantes aconseja la lectura de algunos libros al final del segundo volumen. Al acabarse la tercera salida, como un buen lector, Don Quijote visita una imprenta. Abandonando a un autor que no ve en su obra sino beneficios materiales, Don Quijote, pas� delante de otro caj�n donde vio que estaban corrigiendo un pliega de un libro, que se titulaba "Luz del Alma", y en vi�ndole dijo: Estos tales libros -aunque hay muchos de este g�nero- son los que se deben imprimir, por que son muchos los pecadores que se usan, y son menester infinitas luces para tantos deslumbrados. Podemos reconocer con bastante seguridad en "Luz del Alma" al libro del esplendor "Al Zohar" pues en aquella �poca era costumbre espa�ola, dar un nombre de aspecto latino y otro de apariencia hebrea. El Cid, Rodrigo de Vivar, ten�a los dos nombres, y Cervantes hace uso de esta costumbre, en algunas referencias como hemos visto. |
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| En el capitulo XXI el hidalgo roba la bac�a del barbero. Cree que es "el yelmo de oro de Mambrino". Es un s�mbolo de la t�cnica aleg�rica empleada por Cervantes. Este expresa su pensamiento para un lector bien formado, de la siguiente manera: La "bac�a", es el aspecto literal de la historia. Se transforma en "yelmo", que es aspecto m�stico. Este sentido m�stico, como hemos podido comprobar hasta ahora, germina en los rincones m�s insospechados del libro de Cervantes. |
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| El hidalgo para escapar de la inquisici�n, se echa al monte, a la monta�a. La"Monta�a" es el signo divino que precisa el profeta.. Simb�licamente, es el lugar sagrado donde mora el Ser. |
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| La adivinaci�n caracteriza al profeta. B�blicamente existen diversos grados de profec�a, la adivinaci�n es uno de ellos. Don Quijote es por excelencia el h�roe que "ve". Transfigura lo que lo real le propone y lo agrega a sus pensamientos. Dice: Recientemente encontr� una mujer dotada de dicho poder, dec�a ser una vidente". Una de las que, "ve la evidencia". |
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| Igual que Dios dec�a en aquellos tiempos a su profeta: |
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| Cuando juzgo a las criaturas se me llama Elohim. |
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| Cuando hago la guerra a los malvados se me llama Tzabaot. |
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| Cuando perdono las faltas a los hombres se me llama El Shadai. |
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| Tambi�n los nombres del hidalgo cambian seg�n su acci�n: |
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Quexana.- Es el hombre ocioso, que se dedica a las novelas de caballer�a. |
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Quixote.-�� Es el hidalgo vuelto loco que toma las armas para combatir. |
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Alonso Quixano el Bueno.- Es el que renuncia a su vida y a su obra y hace testamento antes de desaparecer. |
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Quixana se compara a Adonai |
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Quexana se compara a Elohim |
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Quixote se compara a Tzabaot |
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Alonso Quixano el Bueno a Shadai. |
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| Ni una palabra, ni una frase, ni un cap�tulo, ni ning�n hecho, escapan al condicionamiento cabal�stico. Desde el principio hasta el fin todo es una alusi�n continua, un esclarecimiento ininterrumpido de la doctrina encerrada en el Zohar. Para restablecer la masa informativa del torbellino alusivo que constituye la Prodigiosa Historia, tenemos que hacer uso de la Hermen�utica (Arte de interpretar textos, para fijar su verdadero sentido) |
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| Acercarse a El Quijote con mentalidad abierta, a�n puede depararnos multitud de sorpresas, y tal vez, tras acompa�ar al visionario hidalgo hasta el final de sus viajes, podamos exclamar con �l: Yo tengo ya juicio libre y claro, sin las sombras caliginosas de la ignorancia. |
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| Si el lector moderno quiere juzgar a El Quijote, debe aportar un grado de familiaridad con la letra hebraica, en su forma m�s herm�tica. Todo el secreto cosiste, en saber bajar y volver a subir de forma abierta y declarada, apoyada en la raz�n y con el sabio argumento que es: El desencadenamiento de Dulcinea, el despertar de nuestra conciencia, para que brille la luz interior, el amor se manifieste y vivir para siempre. |
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Policarpo Mart�n Sanz |
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Alcal� de Henares, Madrid |
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