 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
 |
|
|
LA CANCION PSICOLOGICA |
|
|
|
Ensayo gn�stico�acerca de c�mo la "canci�n psicol�gica" |
|
|
|
nos incapacita interiormente, cerr�ndonos el paso en el |
|
|
|
�camino de la auto-realizaci�n. |
|
|
|
 |
|
|
|
La Gnosis est� destinada a aquellos aspirantes sinceros |
|
|
|
que verdaderamente quieran trabajar y cambiar. |
|
|
|
Si observamos a las gentes podemos evidenciar en forma |
|
|
|
directa que cada persona tiene su propia canci�n. |
|
|
| Cada cual canta su propia canci�n psicol�gica "En cuestiones de |
|
|
|
Psicolog�a Revolucionaria, alguien que canta demasiado bien |
|
|
|
ciertamente no puede ir m�s all� de s� mismo; se queda en el pasado" |
|
|
|
V.M. Samael Aun Weor |
|
|
|
Introducci�n |
|
|
| ��������� Cada ser humano tiene un repertorio definido de actitudes que desempe�a de acuerdo a las circunstancias propias de la vida. |
|
|
| ��������� Somos como actores que hemos aprendido diversos "papeles" o roles y los utilizamos seg�n la clase de circunstancia por la que estemos atravesando. |
|
|
| ��������� Sin embargo, si las circunstancias cambian, aunque sea ligeramente, con seguridad que seremos incapaces de encontrar el papel que concuerda con ella, y por un momento, nos volvemos "reales". |
|
|
| ��������� Estudiar esos "papeles" que cada uno desempe�a es indispensable en el conocimiento de s� mismos. El repertorio es limitado, y como la realidad de la vida est� en constante cambio, es por eso usual que nos veamos en situaciones embarazosas cuando tenemos, ante el agotamiento de los roles, que ser aut�nticos. |
|
|
| ��������� De acuerdo con el psic�logo ruso, P.D. Ouspensky, solemos usar uno o dos tipos de papeles para con la familia, uno o dos para el trabajo (uno para los superiores y otro para los compa�eros), uno para los amigos, y otro m�s, para las conversaciones sobre temas sublimes, en total, cada hombre tiene por lo menos cinco o seis roles de actuaci�n en su vida cotidiana. |
|
|
| ��������� De acuerdo al momento, cada uno se identifica totalmente con el rol que est� desempe�ando y se vuelve incapaz de separarse de �l. |
|
|
| ��������� Descubrir tales roles, conocer el propio repertorio de "actuaciones" y descubrir cu�n limitado es, es ya saber bastante sobre la mecanicidad de nuestras actitudes psicol�gicas ante la vida. |
|
|
| ��������� Sucede que cuando algo nos saca de la rutina de los repertorios, aunque solo sea por un momento, nos sentimos inc�modos y entonces, mec�nicamente, hacemos todo un esfuerzo para volver cuanto antes a uno u otro de los papeles habituales. |
|
|
| ��������� Recaemos en el camino horizontal, bastante trillado y todo se encarrila de nuevo en la pel�cula de la vida: el sentimiento de malestar y de tensi�n ha desaparecido. |
|
|
| ��������� Sin embargo, de acuerdo con el trabajo esot�rico gn�stico, para poder observarse a s� mismo, para descubrir nuestra mecanicidad y permanecer en el Recuerdo de S�, es absolutamente necesario admitir ese malestar y esa tensi�n y no temer a los estados de incomodidad e impotencia. Ciertamente solo a trav�s de estos puede un hombre realmente aprender a verse tal cual es. |
|
|
| ��������� La raz�n es muy clara, cuando caen los repertorios o no nos encontramos en uno de ellos, o no podemos hallar el repertorio de actitudes mec�nicas ante una situaci�n, nos sentimos desnudos. |
|
|
| ��������� Sentimos verg�enza, deseos de huir para no ser vistos, en fin, volver a la "tranquilidad" de la vida horizontal. |
|
|
| ��������� Pero si se quiere trabajar sobre s� mismo, parece que hay una condici�n inequ�voca: se tiene que destruir la aparente comodidad. Pues el trabajo sobre s� mismo, la aplicaci�n de la Psicolog�a revolucionaria a nuestra vida y la comodidad, son incompatibles. Hay que escoger, sin enga�arse a s� mismos, porque en palabras decimos que escogemos el trabajo pero no queremos perder nuestra comodidad psicol�gica, emocional y social. |
|
|
| ��������� Los Maestros no se equivocan: "las peores circunstancias de la vida, las situaciones m�s cr�ticas, los hechos m�s dif�ciles, resultan siempre maravillosos para el auto-descubrimiento �ntimo." |
|
|
| ��������� Sabemos que es as�, pero nuestra reacci�n, la actitud psicol�gica que asumimos es la de tratar de regresar lo antes posible a la comodidad psicol�gica del papel anterior a aquel momento dif�cil. |
|
|
| ��������� Y �por qu� es tan dif�cil mantener una actitud revolucionaria en el trabajo interior? Porque la vida es demasiado f�cil acomodarla emocional y psicol�gicamente a los roles previamente aprendidos. |
|
|
| A�n los que piensan que la vida es dura o dif�cil, se han acondicionado a ella y a los roles que desempe�an en ella, y en el fondo, poco les importa en realidad si es dura o no, y mucho menos el por qu� de aquello. Est�n habituados. |
|
|
| La Gnosis plantea un trabajo nuevo, desconocido dentro de la mec�nica del gran teatro de la existencia humana. Ese trabajo implica como resultado la liberaci�n y durante el trabajo hay una p�rdida de la comodidad interior, surge entonces cierto malestar psicol�gico y emocional ante los descubrimientos del s� mismo, de las fantas�as y sobre todo, ante el m�s grande de ellos, el descubrimiento de la Canci�n Psicol�gica y la auto-consideraci�n. |
|
|
| Es dif�cil comenzar a trabajar sobre s� mismos y m�s dif�cil continuar trabajando, y se hace dif�cil porque all� est�n los "papeles teatrales" que vuelven una y otra vez y tambi�n la auto-consideraci�n que empuja por regresar a la comodidad de seguir actuando y abandonar el trabajo. |
|
|
| Si fu�ramos ciento por ciento sinceros, aceptar�amos que ni siquiera la representaci�n de nuestros diversos papeles nos trae ninguna comodidad verdadera, porque siempre estamos en conflicto, trabajemos o no sobre s� mismos, siempre hay tensi�n interior, conflicto, un deseo secreto de "aquello que no es". |
|
|
| Y luego est� el problema de la "canci�n psicol�gica", esa "canci�n repetitiva", aburridora, que nos incapacita interiormente por el enorme caudal de energ�a que nos roba de manera inconsciente. |
|
|
| "Escrito est� que en el trabajo esot�rico gn�stico s�lo es posible el crecimiento an�mico mediante el perd�n a los otros. |
|
|
| Si alguien vive de instante en instante, de momento en momento, sufriendo por lo que le deben, por lo que le hicieron, por las amarguras que le causaron, siempre con su misma canci�n, nada podr� crecer en su interior."[1] |
|
|
| En este trabajo analizamos la idea del trabajo esot�rico gn�stico sobre la Canci�n Psicol�gica y sus consecuencias en el mundo de relaciones. |
|
|
 |
|
|
muy seriamente sobre eso que se llama |
|
| "Ha llegado el momento de reflexionar |
|
|
|
|
|
|
"consideraci�n interna". |
|
No cabe la menor duda sobre el aspecto |
|
|
|
desastroso de la "auto-consideraci�n �ntima"; |
|
|
|
�sta adem�s de hipnotizar la conciencia, |
|
nos hace perder much�sima energ�a. |
|
|
|
Si uno no cometiera el error de identificarse |
|
|
|
tanto consigo mismo, la auto-consideraci�n |
|
|
|
Cuando uno se identifica consigo mismo, |
|
|
interior ser�a algo m�s que imposible. |
|
|
|
|
|
|
se quiere demasiado, siente piedad por s� |
|
mismo, se auto-considera, |
|
|
|
piensa que siempre se ha portado muy bien |
|
|
|
con fulano, con sutano, con la mujer, con |
|
|
|
los hijos, etc., y que nadie lo ha sabido apreciar, |
|
|
|
�etc. Total, es un santo y todos los dem�s unos |
|
malvados, unos bribones."[2] |
|
|
|
|
LA CANCION PSICOLOGICA. |
|
|
|
Reflexiones entorno a la falta de progreso espiritual. |
|
|
| ��������� Necesitamos cambiar la manera de pensar. Sin continuamos pensando en la direcci�n en que hemos pensado hasta hoy, seguiremos representando los cinco o seis roles mec�nicos apropiados para las diversas circunstancias de la vida, y ajust�ndolos lo mejor posible a aquellas con las que no coincidan en un momento dado. En otras palabras, seguir enga��ndonos a nosotros mismos para poder dormir con cierta "comodidad" horizontal. |
|
|
| ��������� Existe otra manera de pensar que nos invita a ser "reales". Podemos pensar desde la perspectiva del trabajo esot�rico gn�stico y aceptar entonces que las circunstancias de la vida se producen atra�das por nuestro propio Karma, por la Ley de Recurrencia y por el Nivel del Ser particular. |
|
|
| ��������� Eso nos da la alternativa de poder transformar radicalmente nuestra vida. No obstante, requerimos para este trabajo, de dos convicciones muy profundas: primero, aceptar que las peores circunstancias de la vida resultan maravillosas para el auto-descubrimiento �ntimo, y segundo, que uno de los obst�culos psicol�gicos m�s densos y por ello, urgente de derrumbar es la auto-consideraci�n interna y la canci�n psicol�gica. |
|
|
| ��������� La primera forma de pensar tiene su centro en el Ego y la Personalidad. Cuando algo que no est� "en el papel" acontece, tendemos a rechazar el sentimiento de disgusto que ocasiona y corremos a ajustar lo antes posible nuestra estado interior a la comodidad de la mec�nica psicol�gica de los roles pre-aprendidos, sin observar que es en ese momento en donde podemos descubrirnos realmente como somos. |
|
|
| ��������� La segunda forma de pensar tiene su centro en el trabajo esot�rico gn�stico y no garantiza comodidad alguna sino una p�rdida paulatina de todos los roles pre-aprendidos y una existencia m�s real. |
|
|
| ��������� La primera forma de pensar descansa fundamentalmente en la auto-consideraci�n y la canci�n psicol�gica. Veamos: |
|
|
| ��������� "Una de las formas m�s corrientes de auto-consideraci�n �ntima es la preocupaci�n por lo que otros puedan pensar sobre uno mismo; tal vez supongan que no somos honrados, sinceros, ver�dicos, valientes, etc. |
|
|
| ��������� Lo m�s curioso de todo es que ignoramos lamentablemente la enorme p�rdida de energ�a que esta clase de preocupaciones nos trae."[3] |
|
|
|
 |
|
|
|
��������� Algunos de los peores momentos de la vida son sin duda aquellos en los que� el escrutinio de otros nos descalifica. Sentimos temor, angustia, abrigamos sentimientos de venganza, de revancha. |
|
|
|
��������� �Qu� es lo que est� sucediendo? �Qu� es lo que se est� moviendo internamente? Debemos comenzar por separarnos de nuestros pensamientos y observar de una manera objetiva, sin juicio y sin an�lisis, escuchar el di�logo interior. |
|
|
|
��������� Si nosotros hacemos esto por un momento, si nos tornamos alertas por un instante de nuestros propios pensamientos y de ese di�logo interno, descubriremos, para sorpresa nuestra, el enorme caudal de negatividad que generamos y con ello, la enorme perdida de energ�a que padecemos en esos momentos. |
|
|
|
��������� "Muchas actitudes hostiles hacia ciertas personas que ning�n mal nos han hecho, se deben precisamente a tales preocupaciones nacidas de la auto-consideraci�n �ntima. |
|
|
|
��������� En estas circunstancias, queri�ndose tanto a s� mismo, auto-consider�ndose de este modo, es claro que el YO o mejor dij�remos los Yoes en vez de extinguirse se fortifican entonces espantosamente."[4] |
|
|
|
��������� Habla el Maestro Samael en su libro "La Gran Rebeli�n" acerca del "Pa�s Psicol�gico". Cuando estamos identificados con el sentimiento de la auto-consideraci�n y la preocupaci�n por lo que otros puedan pensar de nosotros, realmente descubrimos que es all� donde realmente estamos viviendo, en ese "pa�s psicol�gico", m�s que en la propia tercera dimensi�n. |
|
|
|
��������� Es as� como, en un momento dado, perdidos en los barrios diversos de aquel "pa�s psicol�gico", un hecho de la vida puede ser mal interpretado y asumimos actitudes hostiles hacia personas que ning�n mal nos han hecho. |
|
|
|
��������� La preocupaci�n por el qu� dir�n, el temor y la auto-consideraci�n, generan un "ambiente psicol�gico" cargado de estr�s, irritaci�n, verg�enza, indignaci�n, paranoia, y as� "le entramos" al pr�jimo, sin que este en realidad nos haya hecho alg�n mal. |
|
|
|
��������� "Identificado uno consigo mismo se apiada mucho de su propia situaci�n y hasta le da por hacer cuentas. |
|
|
|
��������� As� es como piensa que fulano, que sutano, que el compadre, que la comadre, que el vecino, que el patr�n, que el amigo, etc, etc, etc, no le han pagado como es debido a pesar de sus consabidas bondades, y embotellado en esto se vuelve insoportable y aburridor para todo el mundo. |
|
|
|
��������� Con un sujeto as�, pr�cticamente no se puede hablar porque cualquier conversaci�n es seguro que va a parar a su librito de cuentas y a sus tan cacareados sufrimientos."[5] |
|
|
|
��������� Toda esa corriente de pensamientos negativos que constantemente afloran en nuestro subconsciente no son m�s que la auto-consideraci�n. Una sutil consideraci�n de la manera en que esperamos ser tratados por los otros, en la carretera, en el trabajo, en la casa, etc"y que cuando no coincide con ese trato esperado, se transforma en la ?negatividad interior". |
|
|
| ��������� La consideraci�n interior se expresa entonces de dos maneras, ambas negativas: la primera es la demanda que hacemos del trato que deseamos obtener, lo cual de por s� es "apiadarse de s� mismo", "auto-considerarse", y la segunda, es la manifestaci�n de la negatividad ante el comportamiento que reprochamos a los otros por no coincidir con el que demandamos y lo cual fortalece y perpet�a al ego. |
|
|
 |
|
|
Esto genera una enorme p�rdida de energ�a de la conciencia, la cual la necesitamos para la realizaci�n del trabajo. |
|
|
|
��������� "Escrito est� que en el trabajo esot�rico gn�stico solo es posible el crecimiento an�mico mediante el perd�n a los otros. |
|
|
|
��������� Si alguien vive de instante en instante, de momento en momento, sufriendo por lo que le deben, por lo que le hicieron, por las amarguras que le causaron, siempre con su misma canci�n, nada podr� crecer en su interior. |
|
|
|
��������� La Oraci�n del Se�or ha dicho: "Perd�nanos nuestras deudas as� como nosotros perdonamos a nuestros deudores." |
|
|
|
��������� El sentimiento de que a uno le deben, el dolor por los males que otros le causaron, etc., detiene todo progreso interior del Alma."[6] |
|
|
|
|
"Solo la conciencia puede despertar la conciencia", lo anterior es un axioma del gnosticismo moderno. La conciencia es una forma de energ�a, la Energ�a de tipo superior que recorre muy ocasionalmente nuestro organismo. En el Yoga se afirma que la energ�a fluye hacia donde la atenci�n fluye. |
|
|
|
��������� Si nuestra atenci�n est� permanentemente dirigida a las amarguras del pasado o a lo que nos deben otros por su "maltrato e incomprensi�n", entonces la energ�a de la conciencia se pierde permanentemente, produciendo una verdadera "anemia" para el trabajo psicol�gico. De ah� la carencia de continuidad en los prop�sitos, de ah� la falta de fortaleza incluso para comenzar ese trabajo. |
|
|
|
��������� Si pedimos perd�n por nuestras deudas y errores, debemos comprender que ese perd�n tiene como condici�n inherente el que nosotros seamos tambi�n capaces de perdonar "a nuestros deudores" y eso implica vernos desde la perspectiva de aquellos para generar comprensi�n creadora sobre s� mismos. |
|
|
|
��������� La auto-consideraci�n interior significa que asumimos tener la raz�n o la posici�n correcta respecto a algo y eso nos lleva a enjuiciar y hacer cuentas contra otros. Es as� que luego vamos de un lado a otro cont�ndole a todo el mundo nuestro lado de la historia, tratando de convencerles de que estamos en lo correcto. Eso es un signo de que somos v�ctimas de la auto-consideraci�n. |
|
|
|
��������� Igualmente, cuando sentimos que estamos sufriendo injusticia de parte de otros en realidad nos estamos auto-considerando. Tambi�n cuando buscamos la conmiseraci�n de otros o cuando contestamos un saludo con una lista de quejas. |
|
|
|
��������� El Maestro Samael cita la siguiente ense�anza de Jes�s para ilustrar lo anterior: |
|
|
|
��������� "Jes�s el Gran Kabir, dijo: "P�nte de acuerdo con tu adversario pronto, en tanto est�s con �l en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez y el juez al alguacil, y seas echado en la c�rcel. De cierto os digo que no saldr�s de all� hasta que no pagues el �ltimo cuadrante". (Mateo, V, 25-26)"[7] |
|
|
|
��������� Y luego comenta: |
|
|
|
��������� "Si nos deben, debemos. Si exigimos que se nos pague hasta el �ltimo denario, debemos pagar antes hasta el �ltimo cuadrante. |
|
|
|
��������� Esta es la "Ley del Tali�n", "Ojo por ojo y diente por diente, "c�rculo vicioso", absurdo. |
|
|
|
��������� Las disculpas, la cumplida satisfacci�n y las humillaciones que a otros exigimos por los males que nos causaron, tambi�n a nosotros nos es exigida aunque nos consideremos mansas ovejas. |
|
|
|
��������� Colocarse uno bajo leyes innecesarias es absurdo, mejor es ponerse a s� mismo bajo nuevas influencias."[8] |
|
|
|
��������� Esto nos recuerda que todo lo que recibimos est� exactamente de acuerdo a nuestro Karma y al Nivel del Ser. Si queremos cambiar la manera de pensar y colocarnos bajo "nuevas influencias", lo mejor es aceptar las ideas del Trabajo Psicol�gico Gn�stico, revisar nuestras acciones, abandonar la auto-consideraci�n, morir en s� mismos y cambiar as� nuestro Nivel del Ser para atraer nuevas circunstancias. |
|
|
|
��������� Si seguimos aferrados a las ideas del ego, continuaremos quej�ndonos de nuestra suerte y de nuestro pasado, defendiendo la posici�n del "Yo" en su subjetiva perspectiva de la vida. |
|
|
|
��������� "Muchas veces he pensado en que si cualquier sujeto de esos, eliminara de su interior el odio, la ira, la lujuria, la embriaguez, la maledicencia, la crueldad, el egoismo, la calumnia, la envidia, el amor propio, el orgullo, etc., etc, etc, gustar�a a otras personas, se asociar�a por simple Ley de Afinidades Psicol�gicas con gentes m�s refinadas, m�s espirituales; esas nuevas relaciones ser�an definitivas para un cambio econ�mico y social"[9] |
|
|
|
��������� Lo cierto en esto es que entre m�s nosotros le exijamos a otros un trato preferencial, considerado, amable y amoroso, mayormente nos parecer� que el otro nos maltrata y nos subestima. Y es que aquel se convierte en un espejo de nuestra propia auto-consideraci�n y ego�smo. |
|
|
|
��������� Viene bien aqu� sugerir a nuestros hermanos la meditaci�n en la insignificancia. Tomar un objeto de concentraci�n, algo que tenga como esencialidad su propia insignificancia y penetrar en ello, adquirir la sensaci�n de ser nada. Esta sensaci�n de "insignificancia" desnuda la auto-consideraci�n y la sobre-valoraci�n de s� mismos que conducen al reclamo, a hacer cuentas y a reprochar el maltrato y la subestimaci�n de los otros. |
|
|
|
��������� "Es urgente, indispensable, inaplazable, colocarnos inteligentemente bajo las influencias maravillosas del trabajo esot�rico Gn�stico, olvidar que nos deben y eliminar en nuestra psiquis cualquier forma de auto-consideraci�n. |
|
|
| ��������� Jam�s debemos admitir dentro de nosotros, sentimientos de venganza, resentimiento, emociones negativas, ansiedades por los males que nos causaron, violencia, envidia, incesante recordaci�n de deudas, etc, etc. |
|
|
|
��������� La Gnosis est� destinada a aquellos aspirantes sinceros que verdaderamente quieran trabajar y cambiar."[10] |
|
|
| ��������� �En qu� momento comenzamos a hacer cuentas a los otros? |
|
|
| ��������� En el momento en que nos identificamos con nosotros mismos, con la descripci�n que hacemos de nosotros mismos la cual es ilusoria. La opini�n de nuestros padres, el buen nombre, nuestra educaci�n, el orgullo patrio, las buenas costumbres, nuestra cultura, en fin, cuando me identifico con aquello que creo que "soy", todo lo cual forma una especie de pedestal desde el cual miramos a los otros llenos de orgullo. |
|
|
| ��������� Pero un d�a, alguien nos llama "mal educado" y eso no corresponde con la "descripci�n" que la auto-consideraci�n hace de mi mismo, entonces me pongo� furioso y discuto con aquel, ya sea en silencio o realmente, es decir, discuto con aquel en la mente o f�sicamente y concluyo que est� equivocado y me adue�o de un mont�n de sentimientos negativos y pensamientos conflictivos que se convierten en "las susodichas cuentas" que le levanto a aquel fulano. Y es as� que comenzamos a cargar con aquellos sentimientos negativos por largo tiempo, desperdiciando much�sima energ�a. �Y para qu�? Para defender el falso sentimiento de "Si mismo", es decir, del Yo. |
|
|
| ��������� La auto-justificaci�n, la cr�tica a la otra persona y la auto-consideraci�n aparecen casi como una aut�ntica "fuerza armada" para defender la posici�n del Ego. Es entonces cuando levantamos cuentas al otro, "nos la debe", "me ha ofendido", "me ha lastimado". |
|
|
| ��������� Y pensar que es tan sencillo preguntarse: �Qui�n est� ofendido? �Qui�n se est� defendiendo? �Qui�n est� tratando de reponer su reputaci�n, su prestigio, el buen nombre? |
|
|
| ��������� El hombre permanece ofendido mientras permanezca identificado consigo mismo y por eso hay que investigar en d�nde estamos identificados con nosotros mismos. Debemos investigar la identificaci�n hasta sus ra�ces. |
|
|
| ��������� Aquella parte de s� mismos con la que estamos identificados siempre aflora primero asumiendo que es nuestra realidad. Detr�s de ella viene el resentimiento, el sentimiento de estar ofendidos, y en tercer lugar aparece la actitud de hacer cuentas a los dem�s. |
|
|
| ��������� "Jam�s debemos admitir dentro de nosotros, sentimientos de venganza, resentimiento, emociones negativas, ansiedades por los males que nos causaron, violencia, envidia, incesante recordaci�n de deudas, etc, etc. |
|
|
| ��������� La Gnosis est� destinada a aquellos aspirantes sinceros que verdaderamente quieran trabajar y cambiar."[11] |
|
|
|
 |
|
|
|
LA CANCION PSICOLOGICA Y EL NIVEL DEL SER. |
|
|
|
������� "Si observamos a las gentes podemos evidenciar en forma directa que cada persona tiene su propia canci�n. |
|
|
|
��������� Cada cual canta su propia canci�n psicol�gica; quiero referirme en forma enf�tica a la cuesti�n esa de las cuentas psicol�gicas; sentir que a uno le deben, quejarse, auto-considerarse, etc. |
|
|
|
A veces la gente "canta su canci�n, as� porque s�", sin que se le d� cuerda, sin que se le aliente y en otras ocasiones despu�s de unas cuantas copas de vino" |
|
|
|
Nosotros decimos que nuestra aburridora canci�n debe ser eliminada; �sta nos incapacita interiormente, nos roba mucha energ�a. |
|
|
|
En cuestiones de Psicolog�a Revolucionaria, alguien que canta demasiado bien, -no nos estamos refiriendo a la hermosa voz, ni al canto f�sico-, ciertamente no puede ir m�s all� de s� mismo; se queda en el pasado" |
|
|
|
Una persona impedida por tristes canciones no puede cambiar su Nivel de Ser; no puede ir m�s all� de lo que es. |
|
|
|
Para pasar a un Nivel Superior del Ser, es preciso dejar de ser lo que se es; necesitamos no ser lo que somos. |
|
|
|
Si continuamos siendo lo que somos, nunca podremos pasar a un Nivel Superior del Ser."[12] |
|
|
|
La personalidad y el ego est�n estructurados para mantener los caminos por los cuales nosotros nos mantenemos identificados consigo mismos. La personalidad y el ego nos llevan diariamente a la repetici�n de los roles que hemos aprendido. Que somos personas conversadoras, o calladas, o personas divertidas o personas cari�osas, etc., nuestra personalidad es como una bolsa llena de h�bitos mec�nicos que nos mantienen en estados equivocados con la habitual forma de pensar, hablar, sentir, actuar, etc.. |
|
|
|
La existencia exterior es una mera proyecci�n de la persona interior. Debemos estudiar nuestra personalidad y los roles que desempe�a y en orden de dar comienzo a ese estudio de la personalidad, hay que detenerla para que no tome m�s el control de nuestra vida. |
|
|
|
"Si continuamos siendo lo que somos, nunca podremos pasar a un Nivel Superior del Ser." |
|
|
|
Cuando comenzamos un d�a de nuestra vida en Recuerdo de S�, ese d�a indudablemente ser� distinto a todos. La energ�a de la conciencia estar� presente y la personalidad tendr� problemas para asumir el control de nuestras acciones. |
|
|
|
����������� Pero si al despertar viene a nosotros la canci�n psicol�gica y torpemente comenzamos a cantarla y permitimos a la personalidad asumir as� los distintos roles que conoce de sobra, aquel d�a ser� igual a toda nuestra eternidad pasada. |
|
|
|
��������� "Hay dos cosas capitales en nuestros estudios gn�sticos, primero: recordaci�n de S� Mismos, es decir, de nuestro Ser, y segundo: relajamiento del cuerpo. Recordarse a S� Mismo y relajar el cuerpo, debemos hacerlo continuamente. Normalmente el cuerpo siempre est� en tensi�n, los nervios en tensi�n, los m�sculos. Hay necesidad de aprender a recordarse a s� mismo y relajar el cuerpo; yo lo hago continuamente, todos los d�as: el recuerdo de M� Mismo y relajar el cuerpo, en un sill�n, sea en una cama o donde sea. Eso es indispensable: ir d�a a d�a record�ndonos cada vez m�s y m�s de S� Mismos, es decir, de nuestro propio Ser."[13] |
|
|
|
Samael Aun Weor |
|
|
|
LA CANCION PSICOLOGICA Y LAS RELACIONES SOCIALES. |
|
|
| ��������� "En el terreno de la vida pr�ctica suceden cosas ins�litas. Muy a menudo una persona cualquiera traba amistad con otra s�lo porque le es f�cil cantarle su canci�n. |
|
|
| ��������� Desafortunadamente tal clase de relaciones terminan cuando al cantante se le pide que se calle, que cambie el disco, que hable de otra cosa, etc. |
|
|
| ��������� Entonces el cantante resentido, se va en busca de un nuevo amigo, de alguien que est� dispuesto a escucharle por tiempo indefinido. |
|
|
| ��������� Comprensi�n exige el cantante, alguien que lo comprenda, como si fuera tan f�cil comprender a otra persona. |
|
|
| ��������� Para comprender a otra persona es preciso comprenderse a s� mismo. Desafortunadamente, el buen cantante cree que se comprende a s� mismo. |
|
|
| ��������� Son muchos los cantantes decepcionados que cantan la canci�n de no ser comprendidos y sue�an con un mundo maravilloso donde ellos son las figuras centrales. |
|
|
| ��������� Sin embargo no todos los cantantes son p�blicos, tambi�n los hay reservados; no cantan su canci�n directamente, m�s secretamente la cantan. |
|
|
| ��������� Son gente que ha trabajado mucho, que ha sufrido demasiado, se siente defraudada, piensa que la vida les debe todo aquello que nunca fueron capaces de lograr. |
|
|
| ��������� Sienten por lo com�n una tristeza interior, una sensaci�n de monoton�a y espantoso aburrimiento, cansancio �ntimo o frustraci�n a cuyo alrededor se amontonan los pensamientos. |
|
|
| ��������� Incuestionablemente las canciones secretas nos cierran el paso en el camino de la auto-realizaci�n �ntima del Ser. |
|
|
| ��������� Desgraciadamente tales canciones interiores secretas, pasan desapercibidas para s� mismos a menos que intencionalmente las observemos. |
|
|
| ��������� Obviamente toda observaci�n de s� deja penetrar la luz en uno mismo, en sus profundidades �ntimas. |
|
|
| ��������� Ning�n cambio interior podr�a ocurrir en nuestra psiquis a menos de ser llevado a la luz de la observaci�n de s�. |
|
|
| ��������� Es indispensable observarse a s� mismo estando solo, del mismo modo que al estar en relaci�n con la gente."[14] |
|
|
|
 |
|
|
| ��������� Recordemos que el Nivel del Ser atrae las circunstancias a nuestra vida, positivas y negativas. Por otra parte, as� como existen cantantes y canciones en la vida com�n, algunos de los cuales logran atraer la atenci�n del p�blico mientras que otros no, igualmente el Nivel del Ser y la canci�n psicol�gica atrae o repele las relaciones sociales. |
|
|
| ��������� Si en los momentos de comenzar a cantar nuestra canci�n psicol�gica nos auto-observ�ramos y relajando nuestro cuerpo nos entr�ramos en pleno Recuerdo de S�, la luz de la conciencia nos permitir�a realizar cambios radicales. |
|
|
| ��������� Otra vez conviene recordar que la canci�n psicol�gica aflora cuando estamos identificados con nosotros mismos. Esta canci�n, dice el Maestro, es acerca de lo que hemos recibido de la vida, de la gente y que hemos guardado en la memoria para revisarlo constantemente. Cantamos acerca de como fue nuestra ni�ez, cantamos acerca de nuestros logros pasados, cantamos acerca de como nadie nos entiende, "si ellos entendieran nuestros problemas", decimos; cantamos acerca de nuestros padres, nuestros jefes, esposos, esposas, hijos, novios, novias, nuestros gobernantes, etc". |
|
|
| ��������� En otras palabras, andamos por la vida responsabilizando a otros de nuestras tragedias, dramas y comedias menos a nosotros mismos. |
|
|
| ��������� �Por qu� debemos detener estas canciones familiares? |
|
|
| ��������� Porque como dice el Maestro Samael, "incuestionablemente las canciones secretas nos cierran el paso en el camino de la auto-realizaci�n �ntima del Ser." |
|
|
|
��������� Ellas est�n robando energ�a. Un buen cantante psicol�gico no puede ir m�s all� de s� mismo. Es una v�ctima de su propio libro de cuentas por cobrar. Apenas pasa por alguna dificultad comienza de nuevo su "contabilidad". Si no se auto-observa y trabaja por permanecer en el Recuerdo de S�, si no practica la meditaci�n y devotamente suplica a la Divina Madre Kundalini la aniquilaci�n de aquellas canciones, dif�cilmente podr� cambiar su Nivel del Ser. |
|
|
|
La canci�n psicol�gica determina lo que somos y "para pasar a un Nivel Superior del Ser, es preciso dejar de ser lo que se es; necesitamos no ser lo que somos." dice el Maestro Samael. |
|
|
| Asimismo, como hemos visto, la amistad misma se basa en qui�n escuchar� nuestras canciones y nuestras relaciones sociales entran en crisis cuando cansamos a nuestros amigos con ellas. Entonces nos sentimos heridos y en vez de buscar solucionar aquel grave problema psicol�gico, nos lanzamos a buscar a otro que nos escuche. |
|
|
| Para poder comprender a otro es necesario comprenderse a s� mismos. Pero eso solo viene despu�s de un largo trabajo en s� mismos que nos permita comprender lo que realmente queremos. El cantante psicol�gico ciertamente no se entiende a s� mismo, por eso prefiere cantar su canci�n a otros y luego, una vez cansados de �l, les endilga la culpa de que no lo comprenden.����� |
|
|
| Finalmente, su actitud y su enso�amiento con un mundo en que la gente al fin le corresponde, terminan por enfermarle psicol�gicamente de manera permanente, lo que se convierte en una verdadera carga que habr� de pagar el resto de su vida. |
|
|
|
LA CANCION PSICOLOGICA EN LA SOLEDAD. |
|
|
| ��������� "Cuando uno est� solo, "Yoes" muy diferentes, pensamientos muy distintos, emociones negativas, etc., se presentan. |
|
|
| ��������� No siempre se est� bien acompa�ado cuando se est� solo. Es apenas normal, es muy natural, estar muy mal acompa�ado en plena soledad. Los "Yoes" m�s negativos y peligrosos se presentan cuando se est� solo. |
|
|
| ��������� Si queremos transformarnos radicalmente necesitamos sacrificar nuestros propios sufrimientos. |
|
|
| ��������� Muchas veces expresamos nuestros sufrimientos en canciones articuladas o inarticuladas."[15] |
|
|
| ��������� En otras palabras, como cualquier cantante popular, cuando estamos a solas "ensayamos" nuestras canciones, las refinamos, les damos ese toque dram�tico, c�nico, le agregamos las im�genes de la revancha, colmamos nuestros �ntimos deseos de venganza, satisfacemos nuestra c�lera. |
|
|
| ��������� Luego, ese ser� el sabor �ltimo de la canci�n psicol�gica, que all�, en los profundos recovecos de la mente y de los instintos, se deleita cada vez que logra hacernos ejecutar nuestras viejas canciones. |
|
|
| ��������� Esos terribles "Yoes" ocultos detr�s de las "letras" arm�nicas de nuestros secretos "sufrimientos" son los que se roban grandes dotaciones de energ�a de la conciencia, invalidando luego los esfuerzos requeridos para poder despertar. |
|
|
| ��������� Tales "yoes" son incluso los que en verdad enferman el alma, llen�ndola de esa carga densamente negativa de odio y emociones negativas que terminan traduciendose en pobres relaciones sociales y hasta en enfermedades f�sicas y psicol�gicas. |
|
|
| ��������� "Ha llegado el momento de reflexionar muy seriamente sobre eso que se llama "consideraci�n interna".[16] |
|
|
|
Samael Aun Weor |
|
|
|
Bibliograf�a consultada: |
|
|
|
1.- Aun Weor, Samael; "Tratado de Psicolog�a Revolucionaria", cap�tulo XXlV, "La Canci�n Psicol�gica". |
|
|
|
2.- Aun Weor, Samael; "La Gran Rebeli�n", cap�tulo "El Pa�s Psicol�gico". |
|
|
|
3.- Vargas, Rafael; "El Segundo y Tercer Estados de Conciencia", ensayo. |
|
|
|
 |
|
|
|
Recopilaci�n y comentarios: |
|
|
|
Misionero Gn�stico Carlos Guevara, |
|
|
|
The Gnostic Association of Anthropology, New York. |
|
 |
|
|
 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
SOCIEDAD GNOSTICA SAMAEL AUN WEOR |
|
|
|
|
|
 |
|
|
|
[1] Aun Weor, Samael; Psicolog�a Revolucionaria, Cap. XXlV, pag. 72 |
|
|
|
[2]Ibid, p�g. 71. |
|
|
|
[3]Ibid, p�g. 71 |
|
|
|
[4]Ibid. |
|
|
|
[5]Ibid, p�g. 72 |
|
|
|
[6]Ibid. |
|
|
|
[7]Ibid. |
|
|
|
[8]Ibid, p�gs. 72-73. |
|
|
|
[9] Aun Weor, Samael; Psicolog�a Revolucionaria, Cap. l, p�g. 8. |
|
|
|
[10]Ibid, Cap. XXlV, p�g. 73. |
|
|
|
[11]Ibid, p�g. 73. |
|
|
|
[12]Ibid, p�gs. 73-74. |
|
|
|
[13] Tomado del ensayo: "El Segundo y Tercer Estado de Conciencia", por Rafael Vargas, p�gina 5. |
|
|
|
[14] Aun Weor, Samael, "Psicolog�a Revolucionaria", Cap. XXlV, p�g. 74. |
|
|
|
[15]Ibid, p�g. 75. |
|
|
|
[16]Ibid, p�g. 71. |
|