El heroe desconocido (1984)
CINE
Rafael Inclan en El heroe desconocido
Diana Bracho en El heroe desconocido
Producci�n: Producci�n: Televicine, Fabi�n Arnaud
Direcci�n: Juli�n Pastor
Argumento: Adolfo Torres Portillo, sobre la novela hom�nima de Miguel Alem�n Velasco.
Fotograf�a: Gabriel Figueroa
M�sica: Leonardo Vel�squez
Edici�n: Rafael Cevallos
Filamda: a partir el 26 de octubre en los estudios Churubusco y locaciones del estado de Morelos.
Estreno: 24 de marzo de 1983 en los cines Insurgentes 70, Teresa, Colonial, Ermita, De la Villa, Lago 2

Int�rpretes: Rafael Incl�n (Rodolfo Mart�nez), Gregorio Casal (Rigoberto Encinas), Diana Bracho (Chela), Tito Junco (Padre Nachote), V�ctor Junco (don Ram�n), Eric del Castillo (diputado), Mar�a Monta�o (Margarita, mujer de Cleof�s), Carlos Riquelme (don Gumersindo), Jorge Pati�o (Cleof�s), Jos� Zambrano (gobernador), Alfredo Guti�rrez (presidente municipal), Alberto Gavira (Refugio), Paco Ledesma (don Marcial), Alfredo Rosas (Serapio), Gerardo Zepeda (comandante), Julio Monterde (Padre Joaqu�n), Carlos Pouillot (licenciado Flavio Salamanca), Patricia Dur�n (Rosa), Leonor Llaus�s (do�a Chonita).

Sinopsis: En Valle Verde, un peque�o poblado en donde nunca seha logrado nada significativo y en donde impera la monoton�a y el aburrimiento, vive Rodolfo Mart�nez, quien no tiene oficio ni beneficio, ni en que caerse muerto, y se dedica a hacer chambitas por todos lados. Su �nico amigo es el vivales Rigoberto Encinas, quien quiere m�s a su camioneta que a su mujer. Rodolfo pide cien pesos prestados a su patr�n en turno, Refugio el peluquero, quien se los niega. Trata en vano de conseguirlos con el cantinero don Ram�n, de ideas comunistas, y con su amigo Rigoberto, quien le aconseja que pelee la herencia de un terreno que le rob� su supuesto t�o Cleof�s. Los cien pesos son para invitar a Chela, hija del tendero espa�ol don Marcial, a un baile. Como Rodolfo no tiene dinero, Chela le dice que ir� con otro al baile. Rodolfo es despedido de su trabajo en la peluquer�a. Desesperado, piensa en la manera de hacerse de dinero. De un programa que ve en televisi�n sobre la inauguraci�n de una estatua de Pedro Infante en la Ciudad de M�xico, para lo que la gente aport� dinero, y viendo un �lbum de viejas fotos de sus antepasados, le surge la idea de que �l podr�a convertir en h�roe de Valle Verde a uno de estos antepasados, organizar una colecta y hacerle una estatua. De la colecta, seguramente sobrar� dinero para �l. Escoge la foto de un tal Hip�lito Mart�nez Mendoza, que data de 1897. Pide a la maestra Rosa un libro de historia, en donde encuentra que Benito Ju�rez podr�a, por la �poca, haber sido amigo de Hip�lito, quien pudo haber luchado en su juventud en la guerra de Reforma. Le cuenta su idea a Rigoberto, quien le sugiere que haga que Serapio, un supuesto "brujo y vidente" difunda la historia de Hip�lito. Rodolfo va a ver al brujo quien dice escuchar la voz de Hip�lito. As� comienza a difundirse por todo el pueblo que un antepasado de Rodolfo fue amigo de Benito Ju�rez, y que incluso le salv� la vida. Todo el mundo coopera para hacer una estatua de h�roe y ahora todos quieren a Rodolfo, e incluso dicen haber le�do o conocer alguna an�cdota sobre Hip�lito. Incluso Chela se reconcilia con Rodolfo, quien ha logrado juntar 25 mil pesos que entrega al padre Joaqu�n, que es escultor, como anticipo de la estatua, que costar� en total cien mil pesos. Rodolfo y Rigoberto hace planes de lo que har�n con el dinero que sobre de la colecta. Sin embrago, el plan de les escapa de las manos cuando el presidente municipal interviene en el proyecto y decide �l mismo administrar el dinero. Rodolfo, queriendo obtener ganancia, dice que la estatua costar� 200 mil pesos. Pero el municipio controla el dinero y Rodolfo se ve obligado a encubrir su mentira diciendo que el padre Joaqu�n le hizo un descuento. Al fin est� lista la estatua y el presidente municipal entrega a Rodolfo los 30 mil pesos que faltan para liquidarla. Esta vez Rodolfo ir� solo a recogerla, sin ning�n acompa�anta del municipio. El padre Joaqu�n, para ahorrar dinero, le ha puesto a la estatua un cuerpo de San Pedro que ya ten�a hecho, por lo que s�lo cobra a Rodolfo 70 mil pesos. Rodolfo ve la oportunidad de irse con el dinero sobrante. Se desv�a al pueblo de San Isidro en donde vende la estatua al cura, dici�ndole que es de San Isidro Labrador, por diez mil pesos. Ya es de noche y est� lloviendo. En la carretera, Rodolfo encuentra volteada la camioneta de su amigo Rigoberto y a �ste muerto. Este hecho le hace recapacitar. Regresa a San Isidro y recupera la estatua. Todo est� listo para la inauguraci�n de la estatua, a la que acudir� el propio gobernador del Estado. Incluso se est� construyendo en Valle Verde una escuela secundaria que llevar� el nombre de Hip�lito Mart�nez Mendoza. Sin embargo, un diputado desconf�a de la existencia del h�roe y piensa que todo es un fraude. Se pone a investigar y el d�a de la inauguraci�n, recibe de manos del licenciado e historiador Flavio Salamanca, la noticia de que Hip�lito no existi�. Antes de comenzar la ceremonia, se lo hace saber al gobernador, quien obliga a Salamanca a dar la noticia al p�blico. Pero don Ram�n el cantinero toma y dice que gracias a Hip�lito el pueblo se ha unido, por lo que Hip�lito s� existe. Todos aplauden y la estatua es descubierta. Rodolfo es nombrado regidor y se casar� con Chela.
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