Diana Bracho
Presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematogr�ficas
Regreso a P�gina Principal
Biograf�a
XLVI Entrega del Ariel 30 de marzo de 2004
Discurso Diana Bracho
Presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematogr�ficas


Muy buenas noches. En nombre de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematogr�ficas les doy la bienvenida a la XLVI (Cuarenta y seis) Ceremonia del Ariel, para celebrar a nuestros cineastas y reconocer lo sobresaliente de su trabajo en el a�o 2003. Bienvenidos a esta fiesta del cine para el cine. Bienvenidos al Palacio de Bellas Artes, casa de nuestra Cultura que este a�o celebra su setenta aniversario. Felicidades, y gracias por su generosidad con la Academia.
Antes que nada quiero expresar nuestra solidaridad con la Academia y el pueblo espa�oles por los momentos dif�ciles por los que atraviesan.
En el a�o que transcurri� desde la anterior Ceremonia del Ariel nuestra industria ha transitado por caminos dif�ciles. Estos nos condujeron a la casi extinci�n del cine con la propuesta al Congreso de �desincorporaci�n� de tres de nuestros centros m�s importantes de actividad cinematogr�fica: los Estudios Churubusco, el Instituto Mexicano de Cinematograf�a y el Centro de Capacitaci�n Cinematogr�fica. Este grave atentado significa la negaci�n del devenir hist�rico de nuestro cine: de un pasado simbolizado por los Estudios Churubusco que cumplen este a�o 60 a�os de ser nuestra casa; de un presente fincado en la labor del Imcine; y de nuestro futuro, que se est� formando en el C.C.C. una de las dos escuelas de cine m�s importantes del pa�s y semillero de talentosos cineastas. As�, se vio amenazada una de las expresiones culturales hist�ricamente m�s trascendentes del pa�s: El Cine. La uni�n, en voz de toda la comunidad que se pronunci� sin excepci�n, y el apoyo definitivo de los legisladores que escucharon esa voz y fueron sensibles a su importancia, lograron que la iniciativa no fuera aprobada en el Congreso. A esos legisladores y a la comunidad toda nuestro reconocimiento.

Este a�o el Imcine cuenta con recursos que est�n reactivando la producci�n de manera importante a trav�s del Fidecine y el Foprocine. Esperamos que esta derrama de recursos apoye no s�lo proyectos econ�micamente viables, (que son importantes para asegurar la sobrevivencia y crecimiento de la industria), sino que tambi�n apoye �pera Prima y proyectos de calidad y propositivos calificados como �riesgosos�. No hay que olvidar que muchas de las pel�culas que tienen ese perfil han resultado ser obra importante y grandes �xitos de cr�tica y de p�blico.

Si el triunfo del �peso en taquilla� se ensombreci� por los amparos que lo congelaron, tenemos que celebrar hoy el hecho de que recientemente el cine gan�, al perder los distribuidores uno de esos amparos. Esto resulta alentador, porque ese recurso que el p�blico generosamente aporta al cine debe convertirse en Cine.

Todos estos sucesos nos conducen a varias reflexiones. La Cultura de un pueblo es la columna vertebral que lo sostiene y la sangre que lo anima. En la medida que esa Cultura se fortalece, el pa�s encuentra su identidad y su voz. De ah� surge la verdadera democracia. No podemos crecer y evolucionar si nuestra Cultura se ve devaluada por consider�rsele �un fondo perdido� y no una importante inversi�n.

Dentro de la crisis, que parecer�a ser la atm�sfera natural de nuestro cine, los cineastas de este pa�s convierten la pobreza de recursos en riqueza tem�tica, en capacidad de imaginaci�n, en pasi�n, en b�squeda de formas propias de filmar, en un acercamiento honesto a nuestra realidad. Afrontar esa realidad creativamente es tarea del cineasta. Y apoyar esa tarea es responsabilidad del Estado, no d�diva. Es imperativo encontrar esquemas de est�mulos fiscales y legislar a favor de nuestro cine. Si nuestros productores privados no encuentran est�mulos importantes para invertir con capacidad de recuperaci�n, nuestra industria seguir� eternamente empobrecida, y el nivel de producci�n del pa�s nunca estar� a la altura de nuestra capacidad creativa. Ojal� que en la Ceremonia del Ariel del 2005 podamos celebrar, como lo hacen ya pa�ses hermanos como Argentina y Brasil, la voluntad pol�tica que reanime una industria tan importante para el pa�s.

El presente se configura con m�s claridad si nos asomamos al pasado. Hoy la Academia hace un amoroso homenaje a sus Miembros Honorarios que son parte importante de su riqueza; todos ellos cineastas que de manera muy personal han contribuido para que nuestro cine exista hoy. Este homenaje se trata de reconocer en nuestra lucha, nuestra pasi�n y nuestro trabajo, la lucha, la pasi�n y el trabajo de quienes hicieron cine antes que nosotros. Les hemos pedido a todos ellos que nos acompa�en hoy, y a algunos que entreguen los Arieles en su propia especialidad, acompa�ados de nuestros j�venes estudiantes del C.C.C. y del C.U.E.C. Les damos las gracias por estar hoy aqu�, nuestro pasado y nuestro futuro, d�ndole un brillo muy especial a esta ceremonia. Nos sentimos honrados y conmovidos por su presencia.

Una instituci�n es fuerte y productiva en la medida que permite el ejercicio de los talentos de quienes la conforman, y pone esos talentos al servicio de la comunidad a la que representa. Me enorgullece anunciarle hoy a nuestra comunidad cinematogr�fica el acuerdo de colaboraci�n acad�mica entre nuestra Universidad Nacional Aut�noma de M�xico y la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematogr�ficas. Este acuerdo beneficiar� a ambas partes, de igual manera. En las instancias cinematogr�ficas de la UNAM, la Academia encontrar� el lugar propicio para desarrollar sus objetivos de investigaci�n, promoci�n, difusi�n y defensa del cine. En la Academia, la UNAM encontrar� un capital acad�mico importante que enriquecer� de manera �nica sus actividades Culturales. La sensibilidad del Sr. Rector Dr. Juan Ram�n de la Fuente a los valores de nuestra Cultura nos alienta a llevar a cabo un proyecto conjunto importante.

Una Academia m�s activa necesariamente tendr� una relaci�n m�s fruct�fera con el IMCINE y el CONACULTA, instituciones a las que est� ligada esencialmente en una relaci�n de co-responsabilidad desde su creaci�n como Nueva Academia en 1998, relaci�n que esperamos se estreche cada vez m�s en la medida en que la Academia se fortalezca.

As� como no podemos ser parte de nuestro cine sin acercarnos a su historia, no podemos imaginarlo sin los Estudios Churubusco, que este a�o cumplen 60 a�os de ser nuestra casa. Para celebrar su existencia la Academia le otorga su m�ximo reconocimiento: el Ariel de Oro. Y en esta estatuilla va la promesa de la Academia de defender a los Estudios Churubusco como patrimonio intocable del Cine Mexicano.
Muchas gracias y disfruten la �Fiesta!


Diana Bracho
Presidenta
Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematogr�ficas
XLVII Entrega del Ariel  29 de marzo de 2005
Discurso Diana Bracho
Presidente de la Academia de Artes y Ciencias Cinematogr�ficas

Muy buenas noches. En nombre de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematogr�ficas les doy la bienvenida a la Cuadrag�sima s�ptima Entrega del Ariel a lo mejor de nuestra cinematograf�a en el a�o 2004.

La comunidad cinematogr�fica se re�ne en este Palacio de Bellas Artes para celebrar un a�o m�s de vida de nuestro cine. Cada a�o nos alegramos por aquellos que ganan el mejor premio: el del trabajo; y nos enorgullecemos de quienes hacen una pel�cula sobresaliente. Hoy esos sentimientos se convierten en una necesidad de reflexi�n.

El mundo vive tiempos dif�ciles. Tiempos que inciden en nuestro �nimo y en nuestra �nima y que trastocan profundamente a nuestras sociedades. Por lo mismo, vivimos tiempos en los que es esencial fortalecer nuestra cultura, nuestra columna vertebral y afirmar nuestra identidad sin caer en nacionalismos huecos. Debemos proteger aquello que nos sostiene como naci�n. El cine es elemento clave en este proceso. En sus mejores momentos nos proyecta con �xito art�stico en el mundo y fortalece nuestra diversidad cultural. Es un espejo de nuestra complejidad que nos hace detenernos, reflexionar y conocernos mejor. Habla de nuestras aspiraciones y limitaciones y tambi�n muestra el lado l�dico de nuestra cultura. Es una expresi�n de lo que hemos sido, de lo que somos y lo que buscamos ser. En el exterior nuestro cine nos representa con dignidad en decenas de festivales y gana, a�o con a�o, importantes reconocimientos.

Sin embargo al interior de nuestra comunidad se percibe un clima de desaliento y de incertidumbre. Para muchos de nuestros cineastas, tanto los veteranos como los j�venes, filmar un proyecto personal es cada vez m�s dif�cil, aunque es un hecho que este a�o la industria cont� con mayores recursos por parte del estado y surgieron productores independientes que le apuestan a pesar de su bajo porcentaje de recuperaci�n. Pero eso no es suficiente. La crisis de nuestro cine s� ha sido de recursos, pero en realidad es mucho m�s compleja. Tiene que ver con su naturaleza como expresi�n cultural y su situaci�n como producto de mercado. De ah� la necesidad de hacer una reflexi�n profunda en la que tendr�amos que participar todos los miembros de la comunidad con generosidad.

A casi un a�o de haber firmado un acuerdo con la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico, la Academia y la Filmoteca de la UNAM hemos trabajado con la convicci�n de que tanto la educaci�n como la cultura no deben ser sujetos del mercado. Hemos explorado, a trav�s de di�logos abiertos al p�blico, con expertos en el concepto y la pr�ctica de la excepci�n cultural en otros pa�ses, el impacto positivo que �sta ha tenido en cinematograf�as hermanas como son las de Francia, Espa�a, Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Canad� por mencionar s�lo algunas. Estos acercamientos nos han dado la certeza de que hay caminos por andar y de que no estamos solos. El cine del mundo busca afirmarse como expresi�n cultural; y tambi�n, como nosotros, busca pantallas. La globalizaci�n puede incluso fortalecer nuestras industrias, siempre y cuando no nos ponga en situaci�n de desventaja.

Existen en el mundo nichos importantes para nuestras cinematograf�as, hay que encontrarlos. Pero antes que nada debemos encontrar nuestras historias y no sacrificarlas a recetas de mercadotecnia. De hecho, las pel�culas mexicanas que m�s �xito han tenido en el extranjero, e incluyo el �xito econ�mico, han sido historias personales �nicas, nuestras e incluso riesgosas desde el punto de vista netamente comercial. Necesitamos arriesgar con nuestros creadores. Apostarles a nuestros talentos. Pero debemos hacerlo unidos. Una industria atomizada se vuelve fr�gil y pobre. Queremos un cine mexicano fuerte. Y tenemos con qu� crearlo.

Inmersa en esta reflexi�n este a�o la Academia decidi� rendir un homenaje a un g�nero cinematogr�fico un tanto marginal que ha cobrado gran fuerza en todo el mundo y ha florecido de manera muy especial en nuestro pa�s: el Documental. Resulta interesante que mucho de nuestro mejor cine en este momento sea justamente el documental, que no busca ser fiel m�s que a s� mismo.

En nuestro pa�s este g�nero tiene una larga historia poblada por cineastas siempre comprometidos con nuestra realidad. Hoy ese compromiso d� frutos y oportunidad de filmar a muchos cineastas que, a veces con poqu�simos recursos, a�os de trabajo y mucha pasi�n nos muestran quienes y c�mo somos. Las im�genes que vamos a ver hoy de toda una vida del documental en M�xico son mucho m�s elocuentes que yo. Disfr�tenlas.

Finalmente, este a�o entregamos nuestros dos Arieles de oro, el m�ximo reconocimiento de la Academia, a dos cineastas que representan justamente los ideales a los que aspiramos. Julio Pliego es uno de nuestros documentalistas m�s importantes, generosos y comprometidos aunque su obra no se haya visto como lo merece. Ojal� �ste reconocimiento d� lugar a una revisi�n amplia de su enorme filmograf�a. Y Carmen Montejo a quien si se le ha visto y mucho, es una actriz que ha entregado su vida a su trabajo actoral sin m�s ambici�n que la de ser una actriz fiel a s� misma. A estos dos grandes artistas, les expresamos a trav�s de estos homenajes nuestro agradecimiento y cari�o.

Durante esta Ceremonia nos va a acompa�ar con su magn�fica m�sica Leonardo Vel�zquez, un querid�simo miembro de la Academia que ya no est� con nosotros, pero que permanecer� siempre en nuestro cine. Gracias, Leonardo.

Agradezco su atenci�n, y disfruten la noche.

Diana Bracho
Presidenta
Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematogr�ficas
Hosted by www.Geocities.ws

1