Yo no lo s� de cierto, lo supongo (1982)
CINE
Producci�n: Cooperativa de los participantes
Director: Benajm�n Cann Ziman
Argumento:  Benajm�n Cann Ziman
Fotograf�a:  Federico Weingartshofer
M�sica: Eno, Coxhill, Darling
Edici�n: Benjam�n Cann Ziman, Federcio Wengartshofer
Duraci�n: 88 mutos.
Filmada: 1 de abril de 1982
Estreno: 3 de junio de 1982

Int�rpretes:   Diana Bracho (Dalia), Manuel Ojeda (Daniel)

Sinopsis:  Dalia y Daniel son  pareja.  Huyemdo del ruido, de la contaminaci�n y de los prejuicios sociales, se aislan en una casa de campo, que fuera del padre de Daniel. Ahi, estan ambos en plena intimidad con ellos mismos, con la naturaleza y con sus propios recuerdos. Sin embargo, la monotonia y la soledad va deteriorando  poco a poco  su relaci�n.
COMENATRIO

Una magn�fica producci�n independiente , casi desconocida y pr�cticamente olvidada, que cuenta con las magn�ficas actuaciones de Diana Bracho y Manuel Ojeda. Quien espera ver una pel�cula de acci�n se decepcionar�.  Es una cinta de di�logo, de actuaci�n, en la que Diana y Manuel viven una candente intimidad, rodeada de vida, rodeada de recuerdos, rodeada de naturaleza, invitando al espectador a compartir esa intimidad con ellos. Dalia (Diana) es una joven so�adora, casi ni�a, que ama la naturaleza y ama a Daniel, con quien es tierna y cari�osa. Daniel (Manuel) es en cambio m�s brusco, un poco reacio a aceptar el amor de Dalia, y es �l quien inicia el deterioro de la relaci�n. La soledad de la caba�a los induce a ambos a recordar. Daniel recuerda a su padre, Dalia a la abuela, y los recuerdos se mezclan con la realidad. Benjam�n Cann da un toque preciosista a la cinta; la fotograf�a de Federico Weingartshofer capta detalles que resultan est�ticos e inolvidables a la vista del espectador: la vieja puerta de la caba�a, la llave goteando agua, la mano de Dalia cortando un pan, la mano de Daniel clavando una silla con un martillo, el rostro de Daniel mientras se cepilla los dientes (imagen que reincide varias veces a lo largo de la cinta), la imagen de Dalia sentada en una mecedora frente a la ventana, un magn�fico desnudo de ambos al principio de la cinta, una escena apasionante cuando Daniel y Dalia hacen el amor �. Cualquier  d�a despiertan, sobre brazos; piensan entonces que lo saben todo. Se ven desnudos y lo saben todo �. Yo no lo s� de cierto lo supongo.
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