| CINE | 100 PELICULAS |
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| Actas de Marusia (1975) | |||||||||||||||||||||||||
| Diana Bracho en Actas de Marusia | |||||||||||||||||||||||||
| Producci�n: Conacine y Arturo Feliu Direcci�n: Miguel Litt�n Argumento y Adaptaci�n: Miguel Litt�n, sobre un relato de Patricio Mans Fotograf�a (Eastmancolor): Jorge Stahl Jr. M�sica: Mikis Theodorakis; Canciones: Angel Parra Sonido: Jos� B. Cervantes; Efectos Especiales: Gonzalo Gavira Escenograf�a: Agust�n Ituarte; decorador: Raul Serrano; maquillaje: Ana Guerrero. Edici�n. Ram�n Aupart y Alberto Valenzuela. Int�rpretes: Gian Maria Volont� (Gregorio), Diana Bracho (Luisa), Claudio Obreg�n (Capit�n Troncoso), Eduardo L�pez Rojas (Domingo Soto), Salvador S�nchez (Sebasti�n), Ern�sto G�mez Cruz (Cr�sculo Medio Juan), Arturo Berinstain (Arturo, joven minero), Patricia Reyes Sp�ndola (Rosa), Jos� Carlos Ruiz (Argando�a), Alejandro Parodi (Teniente Espinoza), Juli�n Pastor (Weber), Silvia Mariscal (Margarita), Rodrigo Puebla (cabo), Guillermo Gil (Calame�o), Francisco Morayta (profesor) Armando Acosta (sargento), Patricio Castillo (Teniente Ga�nza), Max Kerlow (ingeniero), Gabriel Retes (soldado), Jorge Feg�n (Bobadilla), Federico Gonz�lez (enganchador), Ramiro Ram�rez (tropero), Margarito Luna (tropero viejo), Magdalena Sol�rzano (mujer), Manuel Flaco Iba�ez (Rufino G�mez Peralta), Arthur Nations (Mr. Jones), Ram�n Men�ndez (Mr. O'Brian), Jos� Carles (cura), Salvador Godinez (Salvador), Jorge Santoyo (maquinista), Ivette Reyna, Alicia del Lago, Mariana Lobo (mujeres de Marusia). Filmada a partir del 6 de marzo de 1975 en el esatdo de Chihuahua (Santa Eulalia y Santo Domingo). Estrenada el 8 d abril de 1976 en los cines Roble, Futurama, Manacar, Galaxia, Olimpia, Apolo Sat�lite, Tlalnepantla, Cinemundo, Coyoac�n, M�xico, Tlalpan, Soledad, Libra y Villa Coapa. |
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| Escena de Actas de Marusia | |||||||||||||||||||||||||
| Gian Maria Volont� en Actas de Marusia | |||||||||||||||||||||||||
| Sinopsis: Norte de Chile, 1907. En el pueblo minero de Marusia, un ingeniero ingl�s ha sido asesinado; el patr�n Jones, tambi�n ingl�s, ordena a un sargento que investigue el asesinato. Es acusado del crimen y muerto por ley fuga el minero peruano Rufino G�mez Peralta. Otro minero, Sebasti�n, convencido de la inocencia de su amigo Rufino, acuchilla a un cabo y busca refugio en casa de otros mineros, incluido el santiague�o Gregorio, anarquista e intelectual. Sebasti�n no dinamita el cuartel como le propone Gregorio, y es fusilado en presencia de su mujer. Ante un paro minero de advertencia y la amenaza de paralizar con un huelga todo el norte, llega m�s tropa al mando de los militares Aragndo�a y Weber. Son elegidos dirigentes de los mineros Domingo, Cr�sculo, Calame�o y Gregorio, que hace recuerdos. Flashback: Gregorio y Cr�sculo se conocen en una barcaza, camino a un puerto. Gregorio se enamora de Margarita en una reuni�n de una sociedad mutualista y la hace su compa�era. Gregorio y Cr�sculo se enrrolan para ir a trabajar en Marusia; Fin del flashback. Al ordenar el teniente Ga�nza que se dispare contra los transe�ntes, unos soldados se matan por error entre s�. Argando�a ordena que todos los mineros que intenten irse ser�n ejecutados como desertores. Muchos mineros son fusilados y otros torturados, entre ellos Domingo, mientras se producen m�s explosiones. Weber y otros soldados matan a Cr�sculo mientras �ste come y mueren tambi�n al estallar los cartuchos que Cr�sculo se hab�a amarrado a la cintura. Jones acepta parlamentar con los mineros, pero Argando�a interrumpe la pl�tica con una tropa es muerto de un hachazo. Los mineros liberan de las mazmorras a Domingo y a otros presos y se hacen fuertes con dinamita, armas y provisiones. Llegan en tren de Iquique tropas de refuerzo al mando del capit�n Troncoso y del teniente Espinoza. Rosa y otras mujeres se tienden en la v�a para impedir el paso de las tropas, y Troncoso asesina al maquinista que se niega a apalstarlas, y ellas son muertas a tiros por la tropa. Contra la opini�n de Gregorio, Domingo convence a los mineros de entregar la dinamita y evacuar a los empleados e ingleses presos, pero la maestra Luisa no quiere dejar el pueblo. Mientras Calame�o instruye a los ni�os en como lanzar la dinamita, Luisa cuenta a Gregorio cuando presenci� una represi�n en Iquique, en donde hubo muchos muertos y Gregorio recuerda la muerte de Margarita en una calle de Iquique mientras la tropa reprime a la poblaci�n. Troncoso dispara la artiller�a contra Marusia, defendida por los mineros con bombas de fabricaci�n casera. Gregorio da a Domingo unas actas que �l redact� para que huya y entere a todos de lo ocurrido. Gregorio y Calame�o corren en medio del bombardeo para refugiarse en el teatro pero Calame�o es alcanzado por una bala. Troncoso amenaza matar a los escolares si Gregorio no se rinde. Luisa le suplica que se entregue para salvar a los ni�os. Gregorio es torturado, humillado y fusilado al final con todos los dem�s mineros. Domingo logra huir con otros dos, llevando consigo las actas que Gregorio le dio para enterar al mundo de lo ocurrido. |
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| Comentario: En esta estupenda pel�cula, basada en un relato de Patricio Manz, Miguel Littin muestra una de las m�s terribles represiones jam�s filmada. En el norte de M�xico, en el estado de Chihuahua, Litt�n encontr� las locaciones adecuadas parecidas a las del pueblo minero de Marusia en donde se desarrolla la acci�n. Escenas grises, �ridas, enpolvadas, saturan el filme, enmarcadas con la bella m�sica del griego Mikis Theodroakis. Rostros de hombres y mujeres, tristes, desolados, cubiertos de polvo son tomados constantemente por la c�mara de Jorge Stahl Jr. dando a la pel�cula una pat�tica belleza. Abundan escenas violentas, de una truculencia brutal, como aquella en que Silvia Mariscal muere, tomada en c�mara lenta, mientras mana sangre de su cabeza, la ejecuci�n de Cr�sculo (Ernesto G�mez Cruz), a manos de Juli�n Pastor, cuando Claudio Obreg�n asesina al maquinista Jorge Santoyo cuando este se niega a aplastar a las mujeres tendidas en la v�a, con el tren, o los constantes fusilamientos y explosiones de las que son objeto los mineros por parte de los militares. Diana Bracho, con su dulzura caracter�stica, da un poco de luz a la cinta. Es ella quien evita que se cometa una brutal masacre contra los ni�os, sus alunmos, al convencer al minero Gregorio (Gian Maria Volont�) de salir de su escondite y entregarse. Actas de Marusia trata de la lucha, de la uni�n de un pueblo por sobrevivir, de la amistad, del patriotismo, del amor. Es un grito que clama por la libertad del hombre y de su esp�ritu. Actas de Marusia es la verdad La pel�cula obtuvo en 1975 los siguientes Arieles: mejor pel�cula; mejor director, MIguel Litt�n; coactuaci�n masculina, empate entre Claudio Obreg�n, Ernesto G�mez Cruz y Eduardo L�pez Rojas; coactuaci�n femenina, Patricia Reyes Sp�ndola; gui�n cinematogr�fico, Miguel Litt�n; fotograf�a, Jorge Stahl Jr, y edici�n, ram�n Aupart y Alberto Valenzuela. Obtuvieron nominaciones, Diana Bracho por actuaci�n femenina y Silvia Mariscal por coactuaci�n. |
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| Julio Bracho a su hija Diana sobre la actuaci�n de ella en Actas de Marusia, 29 de diciembre de 1975: "Ayer vi tu pel�cula. Tu est�s magnifica. En tu breve intervenci�n, al final, tienes en la pantalla una presencia extraordinaria, una absoluta oriyecci�n de tu personaje, en la medida exacta. En el dolly back en que avanzas en CU frente a c�mara, cuando te diriges al teatro, est� toda la verdad de tu personaje. L�stima que la p�sima calidad del sonido desmerezca todos los di�logos y el tuyo entre ellos. Pienso que entre tuis interpretaciones anteriores y �sta has dado un GRAN SALTO hacia una madurez que ya se vislumbraba y que es tan dif�cil de alcanzar. La seguridad que se te siente, la verdad de la proyecci�n de tu personaje, y tu gran presencia f�sica -y espirtual- en la pantalla, son sin duda un escal�n muy s�lido en esta ascensi�n." "No me convenci� (Gian Maria) Volont�. Y no por su culpa. Bien se ve que lucha por atrapar un personaje totalmente desdibujado y difuso. No acaba uno de saber que piensa, que hace, que busca. Siempre escondi�ndose tras una barda o una espalda, agachado, torpe, t�mido, al parecer. Si buscaron -autor, director, int�rprete- proyectar un antih�roe, se les fue la mano, a mi juicio. A Litt�n se le escapan siempre los personajes. Los apunta, los presenta, los se�ala ... y los olvida, preoucpado como est� siempre en sus escenas de conjunto. Tiene aciertos magn�ficos en estas escenas de long shot, visiblemente influ�do por el cine sovi�tico. L�stima que no tenga medida. El gran tono de tragedia colectiva con que se inicia la pel�cula va decayendo -y fatigando- a fuerzas de ser tan reiterativo en una misma acci�n repetida en el mismo clima: demasiadas gentes corriendo, a todas horas, por todas partes... demasiadas masacres, salpicadas, sin duda, de bellas im�genes de gran realizdor, que no logran, sin embargo, salvar el todo, que degenera en melodrama, con repetici�n de escenas sacadas por escotill�n (mismas fallas y mismas virtudes que le vi en la otra pel�cula que exhibieron en Mosc�i)....En conclusdi�n, creo que la pel�cula tendr� magn�fica exhibici�n y prensa (sobre todo en Europa) coijada por voces de izquierda y apoyada ampliamente porque, en el fondo, es una daitriba furibunda -y justa- contra el militarismo criminal de Chile- o de cualquier otra parte-. La m�sica de Theodorakis me pareci� excelente. Y la fotograf�a de Jorgito Stahl." Referencia: Julio Bracho (1909-1978) Emilio Grac�a Riera pags. 159 y 160. |
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| Miguel Littin (Revista Cine): Lo primero que se pregunta en Actas de Marusia es: �Quien eres?" Gregorio, el personaje, responde: "No s�, pero estoy busc�ndome y s� que de todo lo que soy, de todas estas posibilidades voy a encontrarme, voy a encotrar un camino y lo voy a recorrer". Intenta recorrerlo y lo hace de manera equivocada. Equivocado t�ctica e hist�ricamente, con la raz�n. Porque en todas estas equivocaciones, en todos estos errores es donde vamos a encontrar nuestra verdad hist�rica. Yo tom� como principio esta frase del Che Guevara: "De todos los que no vieron la luz, de los que cayeron sin ver la aurora, de los equivocados, tambi�n se hizo la revoluci�n"; y as� ser�. De todos estos equivocados y de todos nuestros errores surgir� la revoluci�n, que significa para m� la libertad de nuestro continente y de nuestros pueblos. Aquella es la frase con la que termina La tierra prometida. Y de alg�n modo es el inicio de Actas de Marusia. La primera comienza con un hombre que no tiene conciencia y la va adquiriendo en el transcurso de la historia. Cuando ya la tiene muere, pero entrega su conocimiento hacia el futuro. En Actas de Marusia es el mismo personaje desarraigado del campo, de su contexto rural, de su contexto m�tico, de su patria, en un p�ramo de la desolaci�n que es la sociedad industrial y se vuelve a preguntar �quien soy? hacia donde voy?" | |||||||||||||||||||||||||
| Fernando S�nchez (Revista Cine): Actas de Marusia se�ala el arribo a la madurez estil�stica e ideol�gica de su autor. Cinematogr�ficamente la pel�cula es de una limpieza narrativa s�lo comparable a la rotunda claridad de un discurso pol�tico. Sin concesiones al espectador-consumidor, Actas de Marusia plantea su propio camino expresivo. Tal actitud no ha engendrado, como suele suceder en obras de esa naturaleza, un filme herm�tico, oscuro o complicado. Nada de eso. Actas de Marusia es transparente y accesible para cualquier espectador.... Actas de Marusia es un triunfo de la voluntad de estilo. El autor de la obra controla todos sus elementos dentro de una l�nea de creaci�n que permite el desbordamiento, la vehemencia y los impulsos de la espont�nea inspiraci�n. Dial�ctica de la aventura y el orden, de la libertad y la dsiciplina, como pocas veces es dado encontrar en una pel�cula... El arte, en sus momentos privilegiados, suele arribar a la poes�a. Actas de Marusia es poes�a en m�s de un instante.... La pel�cula es la relaci�n de los hechos acaecidos a principios de siglo en un pueblo salitrero chileno. Lo que ah� sucede no es diferente en casi nada ( a no ser por la feroz violencia de la represi�n) a lo que ha pasado en todas partes donde los oprimidos que se rebelan contra sus opresores han sido derrotados en su lucha... Marusia es Chile y es Am�rica latina. La represi�n contra el pueblo, que llega a extremos de matanzas colectivas, es signo de la terrible putrefacci�n moral de las clases detentadoras del poder pol�tico y econ�mico en nuestro continente. Actas de Marusia refleja as� la lucha en que se debaten los pueblos latinoamericanos, la lucha de los oprimidos contra los opresores, la lucha por la justicia social que alg�n d�a habr� de ser ganada. |
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