| Cine DIANA BRACHO |
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| 100 PELICULAS |
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| La T�a Alejandra (1978) | |||||||||||||||||||
| Diana Bracho e Isabela Corona en La t�a Alejandra | |||||||||||||||||||
| Producci�n: Conacine Direcci�n: Arturo Ripstein Gui�n: Vicente Le�ero, Arturo Ripstein, sobre argumetno de Delfina Careaga. Fotograf�a: Jos� Ortiz Ramos; Efecetos especiales: Le�n Ortega. M�sica: Luis Hern�ndez Bret�n. Edici�n: Rafael Ceballos. Escenograf�a: Salvador Lozano Mena, Ambinetaci�n: Lucero Isaac Rodaje: del 6 de noviembre al 15 de diciembre de 1978 en los estudios Churubusco locaciones del D.F. In�rpretes: Isabela Corona (T�a Alejandra), Diana Bracho (Luc�a), Manuel Ojeda (Rodolfo), Mar�a Rebeca (Martha), Adonay Somoza Jr. (Andr�s), Lilian Davis (Malena), Ignacio Retes (M�dico), Yaco Alva, Ana Mar�a Hern�ndez, Juan Jos� Espinoza, Humberto Vilchis, Mar�a Barber, Cecilia Leger. Sinopsis: Rodolfo vive en una vieja casona de la ciudad de M�xico, en compa��a de su esposa Luc�a y sus tres hijos: Malena, Amdr�s y Martha. Se dedica a fabricar cajitas de m�sica pero su situaci�n econ�mia es mala y su casa est� hipotecada. Llega a vivir con la familia una vieja t�a de Rodolfo, una exc�ntrica anciana llamada Alejandra, que parece dedicarse a las artes obscuras. Los dos ni�os mayores muestran una actitud de rechazo hacia la t�a Alejandra; s�lo Martha, la m�s peque�a, se acerca a la anciana. La t�a Alejandra va al mercado y compra varias cosas raras, que parecen de brujer�a, como un collar de ajos y un jaula con p�jaros, que dice a Luc�a est�n embrujados. Al subir por la escalera, la t�a Alejandra resbala con un juguete que Andr�s dej� tirado en un escal�n; cae escaleras abajo y se lastima un pie por lo que tiene que permanecer varios d�as en el hospital. Andr�s juega con patines en el patio de la casa mientras es observado por la t�a Alejandra; al acudir a un llamado de Luc�a, sube las escaleras y se resbala con los paitnes, muriendo al instante. Luc�a queda desconsolada y Rodolfo se dedica a tomar. La t�a Alejandra dice a Rodolfo que Luc�a y sus hijas lo necesitan y que para ayudarlo ha pagado la hipoteca de la casa. La anciana enciende unas veladoras ante un espejo y dice a Martha que el fuego mantendr� vivo el recuerdo de su hermanito. La t�a ofrece t� hirviendo a Luc�a y a Malena pero �sta lo rechaza avent�ndole la taza encima a la anciana y caus�ndole varias quemaduras. Mientras Rodolfo y Luc�a llevan a la t�a al hospital, Malena y Martha se quedan solas en casa. Las veladoras de la t�a causan un incendio en el cual muere Malena. Rodolfo vuelve a tomar y dice a Luc�a que quiere que la t�a Alejandra se vaya de la casa pues es ella la culpable de la muerte de los ni�os. Luc�a se niega a aceptar que la t�a se vaya. Rodolfo arroja a la t�a de la casa en medio de una tormenta y la anciana pasa la noche acostada en la calle. Luc�a la encuentra al d�a siguiente y la sube a su habitaci�n. Poco despu�s Rodolfo muere ahogado al escaparse el agua del colch�n de agua de su propia cama. Luc�a est� desesperada y quiere mandar a Martha a Guadalajara con unos parientes. y as� se lo hace saber al doctor que la atiende. Luc�a dice que ella no ir� pues su deber es quedarse. Despu�s de varias artima�as de la t�a Alejandra para evitar que Martha se vaya a Guadalajara, Luc�a logra enviar a la ni�a con el m�dico, que sin embargo parece ser complice de la t�a. Una vez solas, Luc�a y la t�a Alejandra comienzan una lucha por vencer. Una noche, Luc�a entra en la habitaci�n de la tia y trata de matarla golpe�ndola con un fierro en la cabeza. Agonizante, Alejandra pide auxilio, pero Luc�a la remata asfixi�ndola con una almohada. Con grandes esfuerzos Luc�a arrastra el cad�ver hasta el patio en donde lo quema. Despu�s de arde el cuerpo de la t�a Alejandra, aparece Martha ante el asombro de Luc�a. |
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| Manuel Ojeda, Isabela Corona y Diana Bracho en La t�a Alejandra | |||||||||||||||||||
| Comentario (Jes�s Ibarra) : Es dif�cil hacer cine de horror y Arturo Ripstein logra con La T�a Alejandra un intento no tan malo de �ste tipo cine, El argumetno es poco vigoroso pero las buenas actuaciones de Diana Bracho e Isabela Corona, la ambientaci�n y la excelente direcci�n de Ripstein salvan la cinta. La pel�cula, como otras de Ripstein, se desenvuelve en un ambiente de encierro, asfixiante, en donde las d�biles relaciones de una familia de la clase media son rotas por la llegada de una misteriosa mujer que practica la magia negra. La t�a Alejandra (Isabela Corona) es rechazada por los hijos de su sobrino y cada que alguno de ellos le casua alg�n trastorno, ella se venga caus�ndole la muerte de la misma manera en que ella sufri� el trastorno. As� muere el ni�o Andr�s, al caer por las escaleras, despu�s de haber causado que la t�a cayera por las escaleras y pasara tres meses (en lo que ha de haber salido la cuenta) en el hospital; Malena muere quemada despu�s de haber arrojado una tasa de t� hirviendo en la cara de la t�a, y el padre de ambos Rodolfo (Manuel Ojeda) muere ahogado, despu�s de hacer que la t�a pasara la noche bajo la lluvia. La bruja usa el fuego y el agua para sus prop�sitos de venganza. Uno de los aspectos m�s siniestros de la cinta es la funci�n de teatro gui�ol con la que la t�a Alejandra pretende divertir a sus parientes, en donde un grotesco payaso es la estrella. Lo mejor de la pel�cula es la secuencia final del asesinato de la t�a Alejandra a manos de Luc�a (Diana Bracho); una lucha entre el bien y el mal en donde el final es desconcertane. No se sabe a ciencia cierta, tal vez se deja a la imaginaci�n del espectador, si la aparici�n misteriosa de la ni�a Martha (Mar�a Rebeca) ante su madre, despu�s de la muerte de la t�a Alejandra, se debe a que ha sido liberada de la influencia maligna de la diab�lica anciana o todo lo contrario, la t�a sigue viviendo en ella y Luc�a ha sido vencida. La T�a Alejandra es, ante todo, superior a muchas pel�culas, incluso extranjeras, de su g�nero. | |||||||||||||||||||
| Comentario (Juan Artruro Brennan Revista Cine ): La primera virtud de la cinta de Ripstein es la verosimilitud con la que ha recreado el ambiente dom�stico de clase media en el que las tenues relaciones familiares familiares, socavadas ya por su propia inercia, -solo necesitan un catalizador que termine por romperlas del todo. Dentro de este ambiente en el que se desarrolla la acci�n, se da uno de los elementos que Arturo Ripstein ha manejado con mayor constancia en su obra: el encierro , real o figurado, en el que se mueven sus personajes, y que hace m�s angustioso el camino que cada uno de ellos trata de recorrer hacia una liberaci�n inalcanzable. Es el sentido de la claustrofobia (o claustrofilia, seg�n el punto de vista), es particularmente efectivo en La t�a Alejandra . Al final de cuentas el verdadero terror se materializa en cuanto se asume la imposibilidad de escapar de �l. El segundo acierto de La t�a Alejandra es la econom�a visual y la sobriedad con la que est� filmada. Ripstein no ha recurrido a la sorpresa f�cil ni al susto gratuito para crear su ambiente cinematogr�fico. Por el contrario, el ritmo pausado, el empleo m�nimo de movimiento de la c�matra y el uso casi invariable de los lentes fijos para los encuadres, acent�an por contraste los momentos clim�ticos de la pel�cula. Una tercera caracter�stica importante del film es el enfoque unidireccional y constante que se da a la presencia del mal. Por una parte Arturo Ripstein plantea a la Tia Alejandra aplicando su poder inexorable, sin medias tintas, sin consideraciones moralizantes ni intenos de exorcismo...Entre los detalles que vale la pena apuntar dentro de la s�lida narrativa de la cinta, podemos mencionar la presencia ominosa de las aparentemente inofensivas cajitas de m�sica, que desde el principio de la pel�cula contrapuntean una forma muy particular de locura; una funci�n de teatro gui�ol que pretende divertir a la familia, pero en realidad es una ominosa advertencia de lo que se ha de desencadenar sobre ellos; y el inexorable mecanismo de retribuci�n con el que la t�a Alejandra aplica la ley del Tali�n a sus aterrorizados parientes. En un terreno m�s pragm�tico, puede decirse qe el terror ha seguido rondando a la T�a Alejandra: totlamente en contra de lo que merec�a una cinta de este calibre, los distribuidores la enviaron para su estreno a tres salas de tercera categor�a. Consecuencia l�gica de este terrorismo de exhibici�n: la pel�cula tron� a los pocos d�as. Parece ser que estos criterios de distribuci�n y exhibici�n provienen directamente de una de las frases m�s afortunadas de la T�a Alejandra, pronunciada durante un rito de brujer�a: TODO ES OTRA COSA. Referencia: Revista CINE volumen 2 No. 24, pag.51-52; 1980. |
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| Comentario (Diana Bracho, entrevistada por Tom�s P�rez Turrent y Leonardo Garc�a Tsao para la Revista Cine ): "En la t�a Alejandra fue mas pareja la relaci�n. Para mi es una pel�cula importante . Emn ella me sent� m�s madura como actriz y es tambi�n la primera vez que hago una mujer de mi edad, con hijos, con caracter�sticas de mujer com�n y corriente. Para m� era dif�cil dar la mujer com�n y corriente con una hija de 15 a�os y luego dar el camnio paulatino de la vida cotidiana a la locura. Creo que es otra de las pel�culas que me han marcado en mi trabajo. Referencia: Revista CINE volumen 2 No. 24, pag.47-48; 1980. |
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