
E U G E N I A
Premio Nacional "Castelln a Escena, 1996" 

	Comedia en dos actos por Jess Prez Tierra.
	Escenario nico con pequeas variaciones para sealar cada poca:
 Saln en la casa de JORGE.
 Personajes(*):
EUGENIA.
JORGE.
FERNANDO.
PURI.
MARISA.
LITA.(Adelinita)
CRIS.(Mara Cristina)
REME.(Remedios)
ADELINA.
SINDO.(Gumersindo)
JUANA.
 	(*) MARISA, LITA, CRIS y REME deben ser interpretados por la misma actriz.
 PURI, ADELINA y JUANA pueden ser interpretados por la misma actriz, 
 FERNANDO y SINDO pueden ser interpretados por el mismo actor.
Dedicatoria:
                               A ti, mi EUGENIA.
ACTO PRIMERO 
Escena primera 
	Saln en casa de JORGE. Puertas a derecha e izquierda. Balcn en la pared del fondo, no practicable. Esta pared, a su izquierda, est  trucada: formada por dos partes que estn solapadas de manera que dejan una abertura que no se ve de frente. Esta abertura debe ser ignorada por los actores y espectadores que vern una pared continua; es practicable y por ella sale y entra Eugenia. Mobiliario de los aos 20, en l  destacan: un fongrafo de bocina, un telfono de la poca de dos piezas, una mesa camilla y una 
lmpara de pie, con gran tulipa. Aparte, una mesita con pastelitos de nata y chocolate, una botella con vino dulce y copas; al fondo, un tresillo. Resto del mobiliario a gusto del realizador, pero conformando una habitacin de clase media acomodada. 
	Derecha e izquierda, las del actor.
	En escena, JORGE y FERNANDO; son jvenes estudiantes. Visten con arreglo a los aos 20.
	(JORGE est manipulando bajo la mesa camilla. FERNANDO sigue sus movimientos.)
JORGE.-
  Va a ser muy divertido.
FERNANDO.-
  Pobres chicas, qu susto se van a llevar.
JORGE.
  Hay que hacerlo muy bien, para que no se den cuenta.
FERNANDO.
  No creo que nos resulte difcil engaarlas. Son muy tontorronas.
JORGE.-
  No te fes, las mujeres son unas brujas deliciosas y esto de los espritus, les va.
FERNANDO.
  Puede que tengas razn, porque PURI... Sabes que me estoy poniendo nervioso? Seguro que no hay peligro?
JORGE.-
  Peligro?
FERNANDO.
  Hombre! Jugar con estas cosas..., con los espritus...
JORGE.-
  No me irs a decir que crees en ellos.
FERNANDO.
  No s. Me dan escalofros slo pensarlo.
JORGE.-
  No seas tonto! Si es todo una broma.
FERNANDO.
  Y si ellas se lo creen?
JORGE.-
 Eso pretendemos no? Pero... Es una pena! Ya vers qu pronto descubren el truco, pero entre tanto... Si lo sabemos provechar...
FERNANDO.
  Marisa no s, pero... Puri, tal vez... Dice que entiende de espiritismo, fantasmas y todo eso... y que existen, que ella lo sabe... y a lo mejor es verdad.
JORGE.-
 Chico, parece mentira que un hombre, un universitario, en pleno siglo veinte... Si ella se cree una enteradilla... Bueno! Por eso, hay que esmerarse. Nos divertiremos ms.
FERNANDO.
  Bueno! T lo has organizado todo. Qu tengo que hacer?
JORGE.-
  Mira. Fjate bien, porque de esto depende que tengamos xito. Ves esta especie de timbre tan moderno que hay aqu? Cuando lo aprieto, se enciende esa lmpara. (Lo hace; la lmpara de pie se enciende). Lo ves? Si vuelvo a apretar, se apaga. (Lo hace. La lmpara se apaga.) Es as de fcil.
FERNANDO.
  Djame probar. Enciendo... Apago... Muy bien.
JORGE.-
 De esto te encargars t. Cuando diga: (Con voz exageradamente lgubre.) "Abra cadabra",  zas!, le das al interruptor. Mientras est la luz apagada, yo doy unos golpes y muevo la mesa. T me ayudas a moverla.
FERNANDO.
  Y qu hacemos despus?
JORGE.-
  No s... Depender  de lo que ellas hagan. Tendremos que improvisar. Vamos a ensayar. Mira: imagnate que ya no hay ms luz que la de la lmpara. (La enciende) Y ahora la apago. BUUU! Estamos a oscuras.
	(FERNANDO ha apagado la lmpara, ambos mueven la mesa y casi la tiran.)
FERNANDO
  As?
JORGE.-
  No, hombre, no. Con ms cuidado y como si se elevara del suelo, con suavidad. Como si levitara.
FERNANDO.
  Como si levitara?
JORGE.-
  S. As creo que se dice.
FERNANDO.
  Ah! (Mirando el reloj) Nos tenemos que dar prisa. Ya es la hora. Estn dispuestos los pastelitos? Seguro que vienen, sobre todo, a comer.
JORGE 
  S. Contaba precisamente con eso. Ah estn preparados. Lo importante ahora es poner esta mesa bien. Las cuatro sillas. (Mientras hablan, preparan la escena  en la mitad de la derecha de la sala.) Eso es. T te sentars en sta. (La que est  ms a la derecha.) Yo enfrente. Cuando empiece la sesin apagaremos las luces y dejaremos solamente la lampara iluminndonos. Cuando la apagues, ser muy fcil, pues todo quedar a oscuras.
FERNANDO.
  (Dando vueltas alrededor de la mesa) Yo apago la luz y t Pum! Pum!, golpeas la mesa y tracatr, la movemos... Apago la luz y pum! pum! Apago... pum! pum! y tracatr... pum y tracatr... ( Se para. Malicioso.) Oye... habr... tracatr? 
JORGE 
  No creo, pero si comen... y beben bien y luego... se asustan... Las podemos consolar... y... Quin sabe...?
	(Suena el timbre de la puerta.)
FERNANDO
  Ya vienen, t!
JORGE.-
  Seguro que lo sabes todo?
FERNANDO
  Hombre! Seguro. Pum! Tracatr. Pum! Tracatr...
JORGE.-
  Calla, van a orte! Mira, si est todo en orden.
	(FERNANDO revisa las mesas. JORGE va a abrir la puerta. Entran MARISA y PURI, muy juntas y cohibidas, exagerando su timidez; son dos jvenes modistillas. Van peinadas y visten de acuerdo con la moda de los aos veinte.)
JORGE.-
 Hola, preciosas! Habis sido muy puntuales. Pasad.
MARISA.-
  Estis solos?
JORGE.-
 S, estamos solos.
PURI.-
  Estn solos! Hombres y estn solos! Qu miedo! No debimos venir.
JORGE.-
 Miedo? Tranquilas, no nos comemos crudas a las chicas.
MARISA.-
  Ni nos dejaramos, encanto. Qu te has credo?
FERNANDO.-
 Hola, MARISA!
MARISA.-
  Hola, FERNANDO! (Hace una leve y graciosa flexin de piernas.)
FERNANDO.-
  Hola PURI!
PURI.-
  Hola! (Hace una flexin similar.)
FERNANDO.-
  Qu monas!
JORGE.-
  Qu ricas! Que s. Que estn para comrselas.
MARISA.-
  Oye! El rico lo sers t.
JORGE.-
  Digo, qu ricas estn las pastas... y los pastelitos. Mirad, aqu estn. No queris probarlos? Estn para comrselos. 
	(Se acercan con muchos remilgos a la mesita.)
MARISA.-
  Solamente uno. (Toma, ostensiblemente, uno en cada mano y los come con avidez.)
PURI.-
  Yo tambin voy a probarlos. A ver... S. Este... No, no. Este. (Toma tambin los dos.) 
JORGE.-
  Y una copita de vino. (Llena los vasos.)
MARISA.-
  No. Vino, no.
PURI.-
  El vino se sube a la cabeza! Qu miedo!
FERNANDO.-
  Es muy suavecito. Es dulce.
JORGE.-
  Anda, mona, no me desprecies. Slo un poquito.
MARISA.-
  Si es dulce... y suavecito...
PURI.-
  Y slo un poquito...
JORGE.-
  Seguid comiendo... y... Ya veris que bueno est ese vinito... Entre tanto, voy a  poner msica.
	(Va al fongrafo y pone un disco. Suena la msica de un Charlestn.)
MARISA.-
  Msica? (Da unas palmadas.) Qu bien!
PURI.-
  Yo tomar otro pastelito.
FERNANDO.-
  Y otro vasito.
PURI.-
  Otro vasito? Se me subir a la cabeza. Qu miedo!
FERNANDO.-
  S, s. Es muy suavecito.
MARISA.-
  Y muy dulce. Yo tomar otro pastelito y otro vasito. (Suena el charlestn.) Qu es eso? Un  charlestn! Con lo que me gusta! (Bebe el vaso de un trago y con el pastel en la mano, lo va comiendo; empieza a bailar.)
JORGE.-
  Muy bien! Lo haces muy bien.
MARISA.-
  (Sin dejar de bailar, le tiende las manos.) Baila t tambin.
JORGE.-
  (Empieza a bailar. A los otros.) Y vosotros no bailis?
PURI.-
  Yo no bailo tan bien como sa. Qu miedo! Os reiris de m.
FERNANDO.-
  Que no, tonta. Yo tampoco s, pero mira. (Empieza a bailar, muy exagerado.) Ven.
PURI.-
  Bueno! (Se encoge de hombros y baila tambin.)
	(Bailan muy movidos y animados. Comen pastelillos y beben. Termina la msica.)
JORGE.-
  Pongo el disco otra vez?
MARISA.-
  No tienes otro?
JORGE.-
  Pues mira, no. Si quieres lo vuelvo a poner.
MARISA.-
  Chico, qu variado!
JORGE.-
  Como la vida misma.
PURI.-
  Ay, hijos! No discutis. Yo no bailo ms.
FERNANDO.-
  S, nena. Otra vez, lo hacas muy bien.
PURI.-
  No, no y no. (Da una patadita en el suelo.) Con el vino y este movimiento, me estoy mareando.
FERNANDO.-
  Anda, preciosa!
PURI.-
  Adems hemos venido a otra cosa. Qu miedo!
JORGE.-
  Tiene razn PURI. Ya vers encanto: Vas a pasar un miedo...!
PURI.-
  Huy, qu bien! Pasando miedo, me lo paso chachi.
MARISA.-
  Hija, no hay quin te entienda! Adems, no sale nunca...
FERNANDO.-
  Hoy s. Hoy saldr bien.
MARISA.-
  T qu sabes!
JORGE.-
  S que saldr. Estoy seguro. Porque la atmsfera es la adecuada. Voy a encender la lmpara y apagar las luces. Ya veris! (Va a la lmpara y la enciende.) Con esta luz... (Va a una de las puertas y manipula un interruptor. Se apagan las luces y queda solamente la lmpara iluminando la mesa camilla. Por el balcn entra una suave luminosidad, la suficiente para que la escena no est totalmente a oscuras.)... apagando la del techo... (Con tono ronco, marcando las palabras.) La atmsfera es propicia para llamar a los es-p-ri-tuuus.
PURI.-
  (Da un gritito.) Ay! Qu miedo!
MARISA.-
  Hija! Qu susto me has dado!
JORGE.-
  No seis tontinas. Todava no hemos empezado. Veamos. Fernando, sintate ah. (Le seala la silla  de la derecha.) Puri, t en esa. (La que da casi espaldas al pblico.). T aqu, a mi lado. (Hace sentar a MARISA en la que da ms frente; l se sienta en la de ms a la izquierda.)
FERNANDO.-
  Muy bien, ya estamos! Y ahora, qu?
JORGE.-
  Puri tiene la palabra.( A Puri) Ahora, qu? Y no digas: Qu  miedo! T sabes lo que hay que hacer.
PURI.-
  Ahora no s si sabr.
FERNANDO.-
  Mira, nena: T nos has metido en esto y t decas que sabas...
JORGE.-
  Oigamos a nuestra pitonisa.
FERNANDO.-
  Mdium!
JORGE.-
  Cmo?
FERNANDO.-
  Mdium! Que se dice me-di-um. Ilustrado!
JORGE.-
  Iletrado.
FERNANDO.-
  Qu?
JORGE.-
  Que se dice i-le-tra-do.
MARISA.-
  Que se diga como quiera!
JORGE.-
  Bueno, ilustrada e iletrada, mdium pitonisa o pitonisa entera... 
PURI.-
  Qu barbaridad! Yo no soy esas cosas tan feas, ea!
FERNANDO.-
  No, nena. T eres muy bonita. Eres una... nuestra medium. Una medium muy guapa, por cierto. Pero, por favor, di qu hacemos.
PURI.-
  Pues... Todos muy serios y concentrados, vamos a poner nuestras manos extendidas sobre la mesa... as... (Las ponen.) No pensis en nada... Como nosotras.
FERNANDO.-
  Y eso, cmo se hace? Es muy difcil.
JORGE.-
  No creas para ellas seguro que es fcil.
MARISA.-
  Queris callar de una vez?
FERNANDO.-
  Bueno, va.
JORGE.-
  Ya nos callamos.
MARISA.-
  Chissss!
PURI.-
  (Con voz sibilante.) Venid, espectros de la noche. Espritus queridos, escuchadnos... Si estis ah, dad tres golpes sobre la mesa...
JORGE.-
  (Con el mismo tono de voz.) Abra cadabra...!
	(FERNANDO manipula el interruptor y la lmpara se apaga y enciende varias veces. Ambos amigos mueven la mesa y dan tres golpes. Las muchachas gritan histricas. La lmpara queda, de nuevo, encendida.)
PURI.-
  Ay! Qu miedo!
MARISA.-
  Ay! Parece mentira!
FERNANDO.-
  Funciona! Funciona!
JORGE.-
  Es maravilloso! Silencio! Sigue, PURI! Lo haces muy bien.
PURI.-
  De verdad tengo que seguir?
TODOS.-
  S, s, s. Sigue, sigue, sigue. S, s, s.
PURI.-
  Es que... tengo miedo, de verdad.
JORGE.-
  No seas tonta. Con estos gritos los hemos espantado. Pregunta si siguen ah.
PURI.-
  (Con el tono de antes, pero indeciso, tembloroso.) Sonchas de la nombre... Ay, digo! Son... sombras de la no... noche... Espritus amados... Estis ah? Si estis, dad tres golpes.
	(La luz permanece encendida y la mesa quieta.)
JORGE.-
  (En voz baja y dndole una patada por debajo de la mesa) Fernando! Ejem! Puri, repite.
PURI.-
  Espritus amados: si estis ah, dad tres golpes.
	(Nada.)
JORGE.-
  (Con la misma intencin.) Fernando!, digo... (Con voz quejumbrosa.) Abra  cadabra...!
	(Los amigos encienden y apagan la luz y producen tres golpes, seguidos de los gritos de las muchachas. FERNANDO, bajo la mesa toca la pierna de MARISA y se oye una sonora bofetada. Se enciende la luz.)
MARISA.-
  Las manos quietas, rico!
JORGE.-
  (Con la mano en la cara) Si no he sido yo!
MARISA.-
  Quin, entonces?
JORGE.-
  No s. Habr sido algn espritu burln.
MARISA.-
  Pues mira, chico, la bofetada tampoco te la he dado yo.
JORGE.-
  Ah! No?
MARISA.-
  Habr sido el mismo espritu burln.
PURI.-
  Sois unos tramposos. No vale. Nos estis tomando el pelo.
MARISA.-
  El pelo... y algo ms.
FERNANDO.-
  Bueno, bueno! No os enfadis, chicas. Ha sido una broma.
MARISA.-
  Una broma de muy mal gusto.
PURI.-
  Con los espritus no se debe jugar. Pueden enfadarse y... Qu miedo! Castigarnos.
JORGE.-
  Tenis que entendernos, preciosas, queramos jugar, pero ahora ya estamos serios. Empieza otra vez, Puri.
PURI.-
  Seguro que ahora va en serio?
JORGE.-
  Seguro.
PURI.-
  (A JORGE.)  T eres el peor. Lo prometes?
JORGE.-
  Lo prometo. Mira, por estas. (Se besa los dedos cruzados.)
PURI.-
  (A FERNANDO.) Lo prometes tambin t?
FERNANDO.-
  S. Lo prometo.
MARISA.-
  Y te fas de ellos?
PURI.-
  S, mujer. Lo han prometido! Adems, tengo la culpa yo. Con el miedo y las prisas, os he dado mal las instrucciones. Primero, las manos: Tienen que estar bien planas y... tocndonos, as, por los dedos meiques. Lo veis?. Segundo, las palabras: No hay que decir tonteras como las que ha dicho JORGE. Hay que cerrar los ojos y concentrarse y si viene alguna palabra a la boca, se dice, aunque no tenga significado. Sin pensar. Va y se dice!
JORGE.-
  Empezamos?
PURI.-
  S. Empezamos. Las manos as. (Pausa) Los ojos cerrados. (Pausa.) Concentrados.
JORGE.-
  (Con voz ttrica.) Concentrado estoooyyy.
PURI.-
  No. as, no! Lo habas prometido.
MARISA.-
  Si empiezas a hacer tonteras otra vez, me voy.
JORGE.-
  Tienes razn, PURI. Perdona. Ahora va en serio.
PURI.-
  Silencio! Las manos tocndose. (Pausa. Muy solemne.) Sombras de la noche. Espritus amados, acudid a nuestra llamada. (Pausa.)
	(Empiezan a hablar con voz muy sibilante. PURI ha quedado como en trance.)
MARISA.-
  Cabare sumera...
	(Silencio. Pausa. Nada.)
FERNANDO.-
  Peridote cabisondo...
	(Silencio. Pausa. Nada.)
MARISA.-
  Chiquimira esperne...
	(Silencio. Pausa. Nada.)
JORGE.-
  Nev, roma, ainegue...
	(La luz de la lmpara parpadea y se apaga. FERNANDO, MARISA y PURI, quedan quietos dormidos, en trance. JORGE, despierto y sorprendido. Se enciende un foco de luz intensa que ilumina a EUGENIA que ha aparecido a travs de la abertura de la pared. La luz le acompaa en sus movimientos muy pausados -anda como si no moviese los pies como si se deslizase-; se acerca a JORGE y ambos quedan bajo su resplandor. EUGENIA es joven y muy hermosa. Viste ropas de la poca romntica, blancas: gran pamela, pelo largo. Traje muy ceido a la cintura y largo hasta el suelo. En las manos una sombrilla cerrada, tambin blanca y abanico; guantes de encaje.)
EUGENIA.-
  (Con voz muy dulce.) Ya estoy aqu. Qu quieres?
JORGE.-
 (Muy sorprendido, se vuelve.) Yo? Pero... 
Quin eres?
EUGENIA.-
  (Con naturalidad.) EUGENIA.
JORGE.-
  EUGENIA?
EUGENIA.-
  S, claro! Quin si no? T me has llamado.
JORGE.-
  Que te he llamado? Yo?
EUGENIA.-
  S, t.
JORGE.-
  Yo?
EUGENIA.-
  Y he venido porque dices que me amas.
JORGE.-
  Pero..., si no te conozco... No s quien eres ni cmo ests aqu.
EUGENIA.-
  No s por qu me dices eso si t mismo me has llamado. Soy EUGENIA, el espritu que t invocaste.
JORGE.-
  Ests de broma! Yo no te he llamado. No te conozco y... en los espritus, no creo... Ya s  qu ha pasado! Estas tontas se han dejado la puerta abierta, t pasabas y nos has visto en este estpido juego y ahora quieres jugar con nosotros...
EUGENIA.-
  Cmo sois los hombres! Ya me lo haban advertido! Repetir tus palabras: NEV, ROMA, AINEGUE!
JORGE.-
  Que yo he dicho eso?
EUGENIA.-
  S.
JORGE.-
  Bien, puede ser... y si lo he dicho... Qu significa? Nada!
EUGENIA.-
  Pues est bien claro!
JORGE.-
  Estar claro para ti... Lo que es para m... 
En qu idioma est dicho? Traduce, anda, traduce... Me gustara saberlo.
EUGENIA.-
  Pero... No te das cuenta? En tu propio idioma.
JORGE.-
  Vale ya! Termina de burlarte de mi.
EUGENIA.-
  No me burlo. Yo soy un espritu muy responsable y conservador. Para m, todo esto es muy serio. Te lo voy a explicar, puesto que parece que no lo sabes: a los espritus se nos invoca, llamndonos con palabras y frases dichas del revs. T has dicho: NEV, ROMA, AINEGUE!. Mira, empezando por el final, has dicho: EUGENIA, amor, ven!... y yo, EUGENIA, he venido ilusionada.
JORGE.-
  Ilusionada? Por qu?
EUGENIA.-
  La eternidad es, para los que han amado alguna vez, como un fogonazo de irisada y clida luz que los inunda para siempre. Para los que nunca amaron, es como un instante eterno, fro y vaco. Cuando o tu voz, sent un calor desconocido y se hizo claridad en mis sombras. Yo nunca haba amado, desconoca el amor, pero, al fin, alguien me ofrece la posibilidad de amar... (Transicin. Ansiosa.) Reptelo! Dime de nuevo: EUGENIA, amor! 
JORGE.-
  (Incrdulo.) Entonces t eres un...?
EUGENIA.-
  No, un fantasma, no. Algo mucho ms serio. Y no te de miedo decirlo. Soy el espritu que t has invocado.
JORGE.-
  No puede ser. Yo estoy dormido y t eres un bello sueo.  Enseguida despertar. Qu pena, cuando despierte, t desaparecers!
EUGENIA.-
  Gracias por llamarme un bello sueo y por desear que no desaparezca. Pero... no ests dormido. Ests despierto y bien despierto. Mira: quienes duermen son tus compaeros.
JORGE.-
  Caramba, es verdad! MARISA! FERNANDO! PURI! Despertad!
EUGENIA.-
  No te esfuerces; no pueden orte.
JORGE.-
  Que no? MARISA, PURI, FERNANDO! (Incrdulo, zarandea los cuerpos de sus amigos que no despiertan.) Joln, qu lo, qu folln! Qu hacemos ahora?
EUGENIA.-
  Dime que me amas y ser tuya para siempre. Reptelo para que pueda orlo de nuevo. Para eso me has invocado. Ya empiezo a corresponderte. Si me amas ven conmigo.
JORGE.-
  Contigo? Dnde?
EUGENIA.-
  A la eternidad, naturalmente.
JORGE.-
  Qu espanto!   Perdona, chica. Ha habido un error. Yo no te amo. Y por ahora, ir contigo a ese sitio... no me ilusiona. A m, la eternidad... No me atrae demasiado...
	(La luz del foco va decreciendo, conforme EUGENIA se desilusiona, hasta quedar solamente encendida la lmpara de pie.)
EUGENIA.-
  (Con tristeza.) No me amas?
JORGE.-
  Cmo te voy a amar, si acabo de conocerte?
EUGENIA.-
  De verdad no me conocas?
JORGE.-
  Y menos vestida as.
EUGENIA.-
  (Mirndose, coqueta, y dando una vuelta sobre s misma.) Qu tiene mi vestido?
JORGE.-
  No. Nada. Es muy bonito. Ibas a un baile de disfraces?
EUGENIA.-
  Has de saber que visto a la ltima moda de los aos veinte. De Pars!
JORGE.-
  No me digas! De los aos veinte?
EUGENIA.-
  S, claro!
JORGE.-
  De los aos veinte! Pero... (Chungn.) De qu siglo?
EUGENIA.-
  (Muy digna.) Del diecinueve, naturalmente.
JORGE.-
  Jo, pues no vas poco despistada, ni nada!
EUGENIA.-
  Yo... despistada? Qu quiere decir, despistada?
JORGE.-
  S, despistada. Que no te aclaras. No sabes que estamos en los aos  veinte... pero del siglo veinte?
EUGENIA.-
 (Asombrada.) Del siglo veinte?
JORGE.-
  Del siglo veinte.
EUGENIA.-
  Cmo se nos pasan los aos a los espritus! Luego os quejis los mortales...
JORGE.-
  Lo ves? No slo nos separa el espacio. Tambin nos separa el tiempo... Y lo malo es que me gustas... pero prefiero seguir siendo mortal.
EUGENIA.-
  (Algo ilusionada y abiertamente coqueta.) Entonces... te gusto?
JORGE.-
  S. Mucho. Eres muy guapa.
EUGENIA.-
  Y... me amas?
JORGE.-
  Dale! Lo siento, chica, ya te lo he dicho! Quiz, si hubisemos coincidido en el tiempo...
EUGENIA.-
  (Muy triste.) No me ama. Dios mo, que solos se quedan los espritus!
JORGE.-
  Eso me suena. Algo as dijo un poeta de tu tiempo...
EUGENIA.-
  Es muy triste. No me hagas sufrir ms. Devulveme al lugar del que he venido.
JORGE.-
  Que te devuelva?
EUGENIA.-
  S.
JORGE.-
  Quin? Yo?
EUGENIA.-
  S, t. T me invocaste. Solamente t puedes devolverme a mi fra eternidad.
JORGE.-
  Atiza! Cmo? 
EUGENIA.-
  No lo s. A los espritus no nos est permitido pasear por el ter y hacernos visibles a nuestra voluntad. Solamente podis traernos y llevarnos vosotros los expertos espiritistas.
JORGE.-
  Pues estamos frescos. Yo de espiritismo no entiendo nada. Estbamos jugando... y esto ha tenido que ser una casualidad...
EUGENIA.-
  Hombres! Qu decepcin! Ya me lo haban avisado. A los hombres os gusta jugar con fuerzas que una vez desatadas no sabis controlar. Sois unos insensatos irresponsables.
JORGE.-
  Bien, vale de sermn! Soy culpable, lo reconozco. Pero... algo hay que hacer.
EUGENIA.-
  No se puede hacer nada.
JORGE.-
  Y si no se puede hacer nada... Qu pasar?
EUGENIA.-
  Que me tendr que quedar contigo, hasta que digas la frmula ritual.
JORGE.-
  Qu frmula?
EUGENIA.-
  Ay, hijo, pareces tonto! La frmula mgica para devolverme a mi fra y triste eternidad.
JORGE.-
  No s cmo se hace.
EUGENIA.-
  Pues me quedo contigo. A m, no me importa. Eres muy guapo y aqu se est calentito.
JORGE.-
  Y estos (Sealando a sus amigos.) seguirn dormidos para siempre?
EUGENIA.-
  No, hombre. Vamos a despertarlos.
JORGE.-
  Qu dirn cuando te vean?
EUGENIA.-
  Nada. No podrn verme. Solamente puedes verme t.
JORGE.-
  Qu le vamos a hacer! Despirtalos, por favor.
	(EUGENIA da una palmada y los amigos se despiertan. Se encienden todas las luces.)
FERNANDO.-
  (Frotndose los ojos. Desorientado.) Qu ha pasado?
JORGE.-
  Nada. Que ha funcionado.
FERNANDO.-
  Qu es lo que ha funcionado?
JORGE.-
  Qu va a ser? La sesin.
MARISA.-
  (Despertando tambin.) De qu sesin hablis?
JORGE.-
  Estis buenos! La de espiritismo.
FERNANDO.-
  Y dices que ha funcionado? Cmo?
JORGE.-
  Ha venido!
MARISA.-
  Quin ha venido?
JORGE.-
  Un espritu.
PURI.-
  (Saliendo del trance con dificultad.) Un espritu? (Con emocin.) Dnde? Dnde?
JORGE.-
  Aqu!
PURI.-
  No lo veo...
JORGE.-
  Ser posible que no lo veis? Pues se deja ver.
FERNANDO.-
  Djate de bromas! (Enfadado.) Una cosa es que quieras engaar a las chicas, pero lo que es a m...
PURI.-
  Yo soy eso... la medium... y no lo veo. 
JORGE.-
  Est aqu. Detrs de m.
EUGENIA.-
  Ya te lo dije. No me ven.
PURI.-
  No lo veo, ea!. Nos ests gastando otra broma, una broma muy pesada.
EUGENIA.-
  No insistas. No me ven.
JORGE.-
  (A EUGENIA.) Calla!
PURI.-
  (Enfadada.)Por qu me tengo que callar?
JORGE.-
  No te lo digo a ti.
FERNANDO.-
  Si es a m... A m no me haces callar.
MARISA.-
  Hijo, qu raro te ests poniendo! Seguro que no es por m, porque yo no he hablado.
JORGE.-
  Sois una cuadrilla de estpidos.
FERNANDO.-
  (Muy enfadado.) El estpido lo sers t.
PURI.-
  Nos ha llamado cuadrilla!
EUGENIA.-
  No seas obstinado. Los ests enfadando. Ya te he dicho que no me pueden ver ni or.
JORGE.-
  (A EUGENIA.) Te quieres marchar y dejarme en paz? Desaparece!
	(EUGENIA, se encoge de hombros y hace mutis por la abertura de la pared.)
PURI.-
  O sea, que me echas. Muy bien. (Ponindose en pie.) Adis!
FERNANDO.-
  (Que tambin se ha levantado.) Esto no se puede consentir. Ya hablaremos! Vmonos.
JORGE.-
Pero...
	(Sin hacerle caso PURI y FERNANDO hacen mutis muy airados. MARISA se queda y se pone en pie ms lentamente. JORGE va a la pared del fondo y la palpa, comprobando que es slida.)
MARISA.-
  Se han marchado! Qu genio! 
JORGE.-
  Ah! T no te vas?
MARISA.-
  No. Esos tontos no saben aguantar una broma. A m, me ha hecho gracia.
JORGE.-
  A m, no.
MARISA.-
  Bueno, ya se les pasar. (Siguiendo la broma.) Dnde est  tu... espritu?
JORGE.-
  Se ha ido.
MARISA.-
  (Mimosa.) Qu bien! Nos hemos quedado solos!
	(EUGENIA reaparece muy despacito por la abertura de la pared y, deslizndose, se va acercando a la pareja.)
JORGE.-
  Mejor!
MARISA.-
  Era muy alto y muy grande tu... espritu?
JORGE.-
  Era una mujer.
MARISA.-
  Mira qu bien! Y era guapa?
JORGE.-
  S. Muy guapa.
MARISA.-
  Ms guapa que yo?
JORGE.-
  No. T eres ms guapa.
EUGENIA.-
  Hombre! Muchas gracias.
MARISA.-
  Gracias!
JORGE.-
  (Fastidiado, al ver a EUGENIA.) De nada!
EUGENIA.-
  (Mirando de arriba a abajo a MARISA que da una vuelta, muy coqueta, sobre S misma.) Pues no s que tiene esa... que no tenga yo.
JORGE.-
  (Conciliador a EUGENIA.) Chissss! T eres ms guapa. 
MARISA.-
  Qu contenta estoy, cario! Gracias otra vez. Eres encantador (Le da un beso.) Vamos al sof?
EUGENIA.-
  No. Al sof, no!
JORGE.-
  No. Al sof, no!
MARISA.-
  (Sorprendida.) No? Por qu?
JORGE.-
  Perdname, MARISA... Todava estoy muy nervioso por el incidente. ms tarde. Por qu no bailamos antes?
EUGENIA.-
  Estupendo! Yo tambin bailar un vals.
MARISA.-
  (Dando palmas.) Qu bien! Qu bien! Bailaremos otra vez el charlestn.
JORGE.-
  Voy a poner el disco (Va hacia el gramfono.)
EUGENIA.-
  El charlestn, un disco...? Qu es un disco?
JORGE.-
  (A EUGENIA.) Un disco es... un disco. Ya te lo explicar despus.
MARISA.-
  Ya s que tienes solamente un disco. Ya me lo has explicado antes. Pero no importa. Tengo muchas ganas de bailar. 
	(Empieza a sonar la msica. EUGENIA da un grito y escapa corriendo por la abertura.)
JORGE.-
  (A MARISA, que ha quedado quieta con las manos en la garganta.) No bailas? Decas que tenas muchas ganas...
MARISA.-
  S. Enseguida... Por un momento he sentido... como si hubiese alguien ms... No s, como si se moviese el aire... No s cmo explicarlo... He sentido fro... Ya ha pasado! Viva, viva! El charlestn me gusta mucho. (Empieza a bailar. JORGE tambin lo hace.)
	(EUGENIA asoma la cabeza y muy despacio. Poco a poco, sale y se acerca a los que bailan. Se ha despojado de las prendas de calle. Queda solamente con una blusa y la falda, como de ir por casa. La falda debe de ser fcil de quitar y dejar paso ms adelante a una falda corta que puede ir por debajo)
EUGENIA.-
  Eso es msica?
JORGE.-
  (Sin dejar de bailar.) Es el charlestn! (Exagerando con sus pasos.) S, S, es el charlestn! Qu bonito!
EUGENIA.-
  Eso no es bailar.
JORGE.-
  S. Mira. (Da unos pasos ms complicados.)
EUGENIA.-
  Es espantoso. Qu contorsiones! Son inhumanas. Mejor dicho... son humanas. Un espritu que se preciase, jams se movera as. Y esa mujer? Me sonrojo slo de mirarla. Pero... si te est enseando las piernas... Y ese espantoso y corto peinado... y ese vestido tan feo... Mira el mo. (Da varias vueltas.) Maravillosamente largo. Hasta el suelo. Y mis piernas... deliciosamente veladas. Esa chica es una... descocada! No te conviene... Eso es un baile? Cmo le habis llamado? Charlestn? Qu palabra ms fea! Donde est un vals o una pavana...
MARISA.-
  Yo tambin lo hago! (Da los mismos pasos que Jorge.)
EUGENIA.-
  Horrible!
JORGE.-
  Y ahora... esto. (Da otros pasos ms complicados.)
MARISA.-
  Y yo!
EUGENIA.-
  Ridculo!
JORGE.-
  (Deja de bailar. A EUGENIA.) Ya no bailo ms! Me has cansado!
MARISA.-
  Claro! Te mueves tanto. Mira. Yo sigo.
	(Termina la msica.)
JORGE.-
  Y, adems se ha terminado.
EUGENIA.-
  Menos mal! Mis pobres y etreos odos...
MARISA.-
  Vuelve a ponerlo, cielo.
EUGENIA.-
  (Con retintn) Cielo... Cielos! No!
JORGE.-
  No! Vamos al sof.
MARISA.-
  (Con alegra.) Al sof? S, S. Al sof.
EUGENIA.-
  No, no. Al sof, no!
JORGE.-
  (A EUGENIA.) S. Al sof, s!
MARISA.-
  Qu mpetu! Vamos mi tigre, mi len! Al sof!
	(Se abraza a JORGE; con la cabeza apoyada en su hombro y tomndole por la cintura, lo lleva hasta el sof. Se sientan muy juntos.)
EUGENIA.-
  (Escandalizada) Es ella la que se lo lleva! 
Qu vergenza! En mis tiempos... l tena que ganrsela con flores, poesa... y ponerse de rodillas. Qu estampa tan hermosa la del hombre arrodillado ante la bella como ante una diosa, con una flor en la mano y una splica en los labios! Ellos recitaban palabras delicadas como las de mi admirado y joven poeta, Gustavo Adolfo. Hasta su nombre es potico! A m, tambin me gustaba escribir poesa. Escucha cmo quisiera que me pidieses un beso, sera precioso:
  Una blanca paloma, que me rozara suavemente, en su vuelo.
  Una brisa, que en la maana, meciera la mies antes de segarla.
  Un rosado resplandor en un nuevo amanecer, tras la montaa.
  Ternura,
embeleso,
amor,
tu beso.
  Un suspiro en un huracn, desencadenado.
  Una gota de agua en el mar o en un lago.
  El aroma de una violeta silvestre en un prado.
  Promesa,
anhelo,
amor,
tu beso.
  Un relmpago cegador cuando la tormenta estalla.
  Un sol de verano, que ardiente, inunda de luz y calor una playa.
  Una llama, una lengua de fuego,que todo lo abrasa.
  Pasin,
deseo,
amor,
tu beso.
  As es como me gustara que me pidieras un beso...
	(Les da la espalda, despectiva. MARISA y JORGE estn sentados cogidos de la mano.)
JORGE.-
  (A EUGENIA.) Bah! Ahora no es as. Eso es una cursilada.
MARISA.-
  No es as? Por qu lo dices? Por qu te parece cursi?
JORGE.-
  (A MARISA.) Bueno...! Que no es as..., haciendo manitas como dos pavitontos...
MARISA.-
  Cmo, entonces tigre mo?
JORGE.-
  As, pantera ma. (Le pasa en brazo por detrs de los hombros y la atrae hacia s.)
MARISA.-
  Jorge!
JORGE.-
  Marisa! (La empieza a besar apasionadamente.)
MARISA.-
  (Corresponde al beso. Se separa un poco. Con ternura.) Jorge!
JORGE.-
  (Ms tierno.) Marisa!
EUGENIA.-
  (Que se ha vuelto.) Tanto tigre y tanta pantera... ms que besaros, parece que os devoris... Aunque tengo que reconocer que tu mtodo es ms directo... pero ms desvergonzado, y ella... una... una... una fcil.
JORGE.-
  (Haciendo gestos con la mano libre a EUGENIA, indicndole que se vaya.) Marisa! (La vuelve a besar.)
MARISA.-
  (Correspondiendo a los besos.) Jorge!
EUGENIA.-
  (Parodiando.) Jorge, Jorge! Qu asco!
JORGE.-
  (A EUGENIA.) Es delicioso.
MARISA.-
  Qu es delicioso? 
JORGE.-
  (A MARISA.) Tus besos.  
MARISA.-
  (Mimosa.) Son deliciosos mis besos? (Muy tierna.) Jorge!
EUGENIA.-
  Qu forma de besar ms indecente! Qu cochinada! Son un asco, un asco. Esa chica es una... no me atrevo a decirlo.
JORGE.-
  Eugenia!
MARISA.-
  (Se separa bruscamente. Indignada.) JORGE! 
Qu has dicho?
JORGE.-
  (Intentando disimular.) Yo? Nada!
MARISA.-
  Has dicho: EUGENIA.
JORGE.-
  No, cielo. He dicho MARISA.
MARISA.-
  Has dicho EUGENIA. Lo he odo muy bien. Quin es esa... EUGENIA? Seguro que es una cualquiera, una fulana de esas que t frecuentas. (Lloriqueando.) Confundirme a m con una de sus fulanas!
EUGENIA.-
  Nunca me haba sentido tan ofendida. Esa... esa... llamarme a m una... eso! No lo puedes permitir! Explcale a esa desvergonzada...
JORGE.-
  (A EUGENIA.) Quieres callarte y dejarme en paz?
MARISA.-
  Callarme yo?
EUGENIA.-
  Que me calle?
JORGE.-
  (A EUGENIA, sin escuchar a MARISA.) S. 
Cllate y vete de una vez!
MARISA.-
  Sinvergenza! (Le da una bofetada.) Eso es lo que tena que haber hecho antes, marcharme! 
Adis! Hasta nunca! 
	(Las dos hacen mutis rpidamente. MARISA por la puerta; EUGENIA, por la pared.)
JORGE.-
  Marisa, Marisa! (Corre a la puerta y la abre.) Marisa, ven. Te lo puedo explicar. (Se queda un rato parado, mirando por la puerta abierta. La cierra de golpe. Va a la pared del fondo y vuelve a tocarla; al ver que es slida, desde el centro de la escena y girando sobre s mismo, llama en todas direcciones con tono airado y fuerte.) 
EUGENIA, EUGENIA, EUGENIA! EUGENIA, ven. S que ests ah! (Pausa. Se da una palmada en la frente. Para s.) EUGENIA... AINEGUE. Ven... NEV. Eso es. (Con tono ms comedido, pero autoritario.) NEV AINEGUE!
EUGENIA.-
  (Asomando tmidamente la cabeza por la abertura; con voz muy dulce.) Ests enfadado?
JORGE.-
  S. 
EUGENIA.-
  Muy, muy enfadado?
JORGE.-
  S. Mucho. Muy enfadado.
EUGENIA.-
  Lo siento, no era mi intencin. (Pausa.) Puedo reaparecer del todo?
JORGE.-
  S. Quiero verte. Tenemos que hablar.
EUGENIA.-
  (Aparece del todo muy despacio; con el mismo tono de voz.) No has dicho ROMA.
JORGE.-
  Qu tiene que ver Roma..., o Sebastopol, con todo esto?
EUGENIA.-
  S, ROMA. Qu pena, ya no lo recuerdas! ROMA, dicho del revs es AMOR.
JORGE.-
  Para hablar de amor estoy yo ahora.
EUGENIA.-
  Lo ves?
JORGE.-
  Qu tengo que ver?
EUGENIA.-
  Que no la queras. Y ella a ti, tampoco.
JORGE.-
  T qu sabes! No dices que no has conocido el amor?
EUGENIA.-
  Las mujeres no necesitamos conocerlo de una manera... Cmo te dira...? Concreta, directa. Cuando nacemos ya est dentro de nuestras almas. No necesitamos aprenderlo. El amor forma parte de nuestros instintos ms profundos. Por eso, puedo asegurarte que, entre t y MARISA, no haba amor. Os he estado observando. En ningn momento os habis dicho que os amabais. Solamente os... Me da vergenza decirlo!
JORGE.-
  (Irnico.) Qu espritu ms... pudoroso! (Agresivo.) Y orlo? Tambin te sentirs avergonzada? Pues me vas a or. Nos desebamos. Nos desebamos y hubiramos sido muy felices si t no lo estropeas todo.
EUGENIA.-
  Pobre tonto! La deseabas t.
JORGE.-
  Yo, un tonto? Mira, EUGENIA...
EUGENIA.-
  S, un tonto. Las mujeres somos ms listas. Cuando os ciega la pasin, sois en nuestras manos modelables como arcilla. Era ella la que te llevaba al sof y t, ciego, seguas su juego. Ella no te deseaba, pretenda aprovecharse de ti, de tu deseo. De las consecuencias del acto que ibais a realizar...
JORGE.-
  Cmo lo sabes? Acaso lees los pensamientos?
EUGENIA.-
  S, cuando son muy claros. Y t te habras dado cuenta tambin de no estar cegado por la pasin. A cambio de ese momento, que t dices feliz, te esperaba un futuro muy desgraciado.
JORGE.-
  (Irnico.) Tambin lees el futuro?
EUGENIA.-
  S, cuando es obvio.
JORGE.-
  Y cmo era ese futuro que me esperaba?
EUGENIA.-
  Muy triste, muy triste. MARISA es muy ambiciosa y t eres para ella un buen partido... Ay, chico, te lo tengo que decir todo! Si hubierais seguido con vuestro juego, ella se habra quedado... Bueno!... Habrais tenido un hijo. T te habras casado con ella. Nunca os habrais amado.
JORGE.-
  O sea: que encima debera darte las gracias.
EUGENIA.-
  Debes.
JORGE.-
  Y que he de considerarte buena. Que eres... vamos!... un espritu bueno.
EUGENIA.-
  As es. No te has dado cuenta? Soy EUGENIA, es decir: EU-GENIA. Eu en griego, significa: bueno. GENIA, por eso, porque soy una chica. Soy una genia, buena.
JORGE.-
  Si ese era mi futuro, y me has librado de l... Yo tambin s griego. EUGENIA quiere decir, la bien engendrada. No hay ms que mirarte! Y si fueses una mujer real... te dara un beso.
EUGENIA.-
  No. No puedes.
	(JORGE intenta acercarse y darle un beso. No puede, al llegar junto a ella se queda como clavado y aunque lo intenta no puede moverse. Conforme transcurre la escena, Eugenia se acerca a la pared por la que desaparece, lo antes posible. Jorge, al quedarse solo permanece unos instantes como una estatua. )
                        (OSCURO progresivo.)
-Escena segunda-
Tras hacerse el oscuro y tan pronto lo permitan los cambios de decorado, se enciende el foco sobre la pared y reaparece Eugenia. Se ha quitado la falda larga y queda con la falda de la misma longitud que llevar LITA. Avanza muy lentamente mirando toda la habitacion con muy femenina curiosidad y gestos entre curiosos e ingenuos y muy femeninos. Realiza una autntica PANTOMIMA. Da pequeos pasitos. Ante la lmpara de pie queda parada. peiensa un momento y tras un movimiento de su mano, sin tocarla, la lmpara se enciende. Gesto de alegra. Ve un cuadro en la pared, torcido. Sin tocarlo, con un nuevo movimiento de la mano el cuadro se endereza solo. Ms alegra. Mira al techo. hace el mismo movimiento que con la lmpara y la luz general se enciende. En ese momento suena el timbre de la puerta. Eugenia da un grito y desaparece por la pared. La actriz puede desarrollar todas sus aptitudes de "mimo".
	Luz normal. La habitacin es la misma, pero algo modernizada, con arreglo a los comienzos de los aos 40; se ha sustituido el gramfono por una radio de mueble de madera y pocas cosas ms.
	Sale Jorge que ahora tiene unos 32 aos; . Se para un momento viendo la luz encendida, pero se encoge de hombros y va a la puerta. Entra Sindo en primer lugar, seguido de Adelina y Lita.
SINDO -Gumersindo-, rico industrial, vestido con aparatosa inelegancia, grueso alfiler en la corbata de mal gusto, de unos 60 aos; ADELINA, cubierta de joyas excesivamente ostensibles, de unos 55 aos, y LITA -Adelinita-, la hija de ambos, bonita, joven. Quiere ser elegante pero no puede ocultar su vulgaridad. Los actores que encarnan a SINDO y a ADELINA pueden ser los mismos que representaron a FERNANDO y PURI, pero maquillados y pareciendo otras personas. Por el contrario LITA, pese a vestir a la moda de los aos 40, debe reconocerse como la misma actriz que encarn a MARISA.) 
JORGE.-
  Don Gumersindo...?
SINDO.-
  Buenas tardes, joven.
JORGE.-
  Seora..., Lita... Pasen y sientense, (sealando el tresillo)
  (Todos se sientan, excepto Jorge que permanece en pie).
SINDO.-
  (Habla ampulosamente, dndose importancia.)  Joven, tena mucho inters en esta visita y en conocer su casa.
JORGE.-
  Me ha hecho un honor viniendo, don Gumersindo, y usted, doa Adelina. Espero que les guste.
SINDO.-
  No est mal, no est mal, pero mi nia, LITA... est acostumbrada a otra cosa... En nuestra casa, hay varios salones como este... Y dos cuartos de bao!
ADELINA.-
  (Moviendo mucho las manos y haciendo sonar las pulseras) Y mu bien amueblaos y vamos a construir una piscina mu elegante.
JORGE.-
  (Tmidamente, sealando la radio.) Yo tengo radio...
SINDO.-
  Y nosotros, coche; un haiga con chaufer y todo...
LITA.-
  Ay, papi! Jorgito me quiere mucho...
ADELINA.-
  Nia, Adelinita, no seas mal educada, deja hablar a tu pap.
SINDO.-
  Y... Cunto dice que gana?
JORGE.-
  Mil quinientas pesetas, don Gumersindo.
SINDO.-
  Llmeme SINDO, jovencito. 
ADELINA.-
  Gumersindo es mu largo y SINDO es ms elegante...
JORGE.-
  No s si me saldr.
SINDO.-
  Pruebe, pruebe, joven. Cunto ha dicho que gana?
JORGE.-
  Mil quinientas pesetas, don SINDO.
SINDO.-
  Al da, claro!
JORGE.-
  No, don SINDO. Al mes.
SINDO.-
  Al mes?
ADELINA.-
  Con eso, mi nia no tiene ni para... vestirse. Es mu elegante.
LITA.-
  Ay, papis! Jorgito me quiere mucho...
ADELINA.-
  Deja hablar a tu padre, LITA, hija.
SINDO.-
  Y qu ha hecho usted para ganar tan poco?
JORGE.-
  (Algo amoscado.) Poco? Tenga usted en cuenta, don SINDO, que tuve que ir a la guerra...
ADELINA.-
  Por qu hizo usted esa "barbaridazz"?
JORGE.-
  Seora, dada mi "edazz", no me qued ms remedio!
ADELINA.-
  Y claro, no se preocup de ganar dinero. Mi SINDO, s que supo ganarlo mientras usted estaba perdiendo el tiempo en la guerra esa.
JORGE.-
  Seora, estaba en el frente! Y la guerra dur tres largos aos...
SINDO.-
  Claro! Claro! Y qu hizo despus?
JORGE.-
  Estudiar, don SINDO, estudiar. Tuve que hacer cursos intensivos para terminar mi carrera.
ADELINA.-
  Por qu hizo usted esa barbaridazz, en vez de ganar dinero?
SINDO.-
  Estudiar, estudiar! Si se hubiese dedicado al azaite!
JORGE.-
  Cmo dice usted?
LITA.-
  Aceite, pap, aceite.
ADELINA.-
  No retifiques a tu padre, nia. No es elegante.
SINDO.-
  Djala, mujer. Pa eso ha estudiao. Mire, joven, estudiar es un lujo, que solo nos lo podemos permitir los que tenemos dinero. Por eso ha estudiao nuestra nia. Antes de ponerse a perder el tiempo con los estudios debi pensar en ganar dinero, con el... (mirando a LITA, complacido.) aceite. O con el trigo, como yo...
JORGE.-
  Ver, seor, es que yo no entiendo de esas cosas. A m, me gusta mi profesin, y con ella pienso ganarme la vida y casarme con su hija y hacerla muy feliz...
LITA.-
  Ay, papi, Jorgito me quiere mucho!
SINDO.-
  Bueno, bueno! Pero eso de contigo pan y cebolla, no funciona en nuestros tiempos. Mire hijo, si no sabe ganar dinero, no importa, ya lo tengo yo.
JORGE.-
  Pero... Don Gumersindo!
SINDO.-
  SINDO, hijo, SINDO. No hay pero que valga. Ya lo tengo to pensao.
	(Por la abertura de la pared aparece EUGENIA que se acerca al grupo. Viste con arreglo a los aos 40, pero toda de blanco. JORGE, al verla, empieza a hacer, con disimulo, gestos con las manos dicindole que se vaya.)
LITA.-
  S, papi. Jorgito me quiere mucho. Explcale tus planes.
EUGENIA.-
  (Despectiva, sin hacer caso a los gestos de Jorge.) Jorgito, Jorgito! No te da vergenza?
JORGE.-
  (A EUGENIA.) Es carioso.
SINDO.-
  Qu es carioso?
JORGE.-
  Jorgito. LITA es muy cariosa y como nos queremos mucho..., me llama as.
ADELINA.-
  Cuidao con los carios antes del matrimonio, joven. Mi hija es mu decente.
JORGE.-
  Descuide usted, doa ADELINA. Por eso la quiero tanto. Y la sabr respetar.
SINDO.-
  Confo en su palabra, caballero.
LITA.-
  Y en tu hija, papi. En tu LITA.
EUGENIA.-
  Jorgito, Jorgito... LITA, LITA.
JORGE.-
  (Sin dejar de hacer gestos a EUGENIA, para que se retire.) Bueno, don SINDO, le ruego que me explique sus planes.
SINDO.-
  Hijo, lo veo a usted mu nervioso. No hace ms que moverse. 
JORGE.-
  Es el momento y el respeto que les tengo, don SINDO.
EUGENIA.-
  Ya, ya!
SINDO.-
  Lo comprendo, hijo, lo comprendo. Puedo llamarle ya hijo?
JORGE.-
  Me hace un honor, don Sindo. Algn da le llamar padre.
EUGENIA.-
  (Sin hacer caso a los gestos de JORGE.) Ya, ya!
SINDO.-
  Procure calmarse, hijo. Como deca... No hace falta que usted gane dinero. En que se case, vendrn a vivir a nuestra casa, donde mi hija tiene todas las comodidades. Yo me conformo con que haga feliz a mi nia...
ADELINA.-
  Ya ver que bien se lo pasa todo el da en la piscina. Y mi nia que es tan bonita... Como estarn casados... la podr ver en traje de bao.
LITA.-
  Qu bien!
JORGE.-
  Pero...
SINDO.-
  No hay pero que valga. Est decidido. Pero no se crea, jovencito. No todo el monte es organo y ms vale un toma que dos te dar. Esto del azaite... aceite, perdn, hija... y del trigo, se ha puesto mu difcil. Aura me dedico a la construccin. S, eso. Eso es un negocio... y un hombre de carrera a mi lado...
EUGENIA.-
  Te has fijado? Tu LITA tiene la misma cara que MARISA, parecen hermanas gemelas.
SINDO.-
  (A JORGE que se ha quedado mirando fijamente a LITA.) Se ha quedado ust mu pensativo. Le gusta la idea Verd?
JORGE.-
  (Para s, pero en voz alta.) S! Es verdad!... MARISA!
SINDO.-
  Cmo dice?
LITA.-
  Qu has dicho, JORGE?
JORGE.-
  (Intentando disimular) Nada. Bueno, he dicho... MARISA. Es que... Saben ustedes? Ahora me doy cuenta de que LITA se parece mucho a MARISA.
LITA.-
  Y quin es esa... esa MARISA, si puede saberse?
JORGE.-
  Quin, MARISA? Quien va a ser: mi prima. Mi prima Marisa, una hija de un hermano de mi padre.
SINDO.-
  Bueno, bueno, joven. A lo que bamos. Piense usted en lo que le he dicho.
EUGENIA.-
  Eres un tonto. Te quieren comprar.
JORGE.-
  (A EUGENIA.) No!
SINDO.-
  Cmo que no?
JORGE.-
  (A SINDO.) Que no, que no tengo que pensarlo.
EUGENIA.-
  Con ese dinero, mal ganado, quiere comprar un marido honorable para su hija... Y que des forma legal a sus chanchullos... 
JORGE.-
  (A EUGENIA, enfadado.) Que no! A mi no me compra nadie. Fuera!
	(Se ponen todos en pie, como movidos por un resorte.)
SINDO.-
  (Con ira.) A m. A Gumersindo Porrete, echarme fuera. Y le haba llamado hijo. ADELINA, LITA, salgamos de esta casa antes de que cometa una barbaridazz.
ADELINA.-
  Que la tiene muy bien merecida!
EUGENIA.-
  Qu risa!
JORGE.-
  (Dejndose caer en el silln, abatido.) 
EUGENIA!
LITA.-
  Ha dicho EUGENIA. Ahora le he odo muy bien. Ha dicho EUGENIA. Antes MARISA, ahora Eugenia. Cuntas mujeres habr en su vida! Sinvergenza! Pap, mam, vmonos! Sinvergenza, ms  que sinvergenza!
	(Hacen mutis de forma desordenada, precipitadamente.)
EUGENIA.-
  Que risa!
JORGE.-
  EUGENIA! Qu has hecho?
EUGENIA.-
  Yo?
JORGE.-
  S, t.
EUGENIA.-
  (Con mucho nfasis) As me lo agradeces? No es posible que ests tan ciego. Ella, LITA... Qu cursilada! Es muy mona y no me extraa que te haya engatusado, pero a pesar de sus estudios y de su dinero, es zafia y vulgar... T crees que te quiere?  Solamente saba decir: (Despectiva y parodiando.) Jorgito me quiere mucho, Jorgito me quiere mucho... Jorgito! En ningn momento supo decir: Yo amo a Jorge como es; y estoy muy orgullosa de su hombra y de su profesin con tanto esfuerzo ganada. Quiero vivir con l y ayudarle en la vida... y compartir sus penas y sus alegras... Y su padre? Un estraperlista que ha hecho dinero explotando el hambre de sus semejantes que estaban sufriendo una guerra cruel... Qu asco! Y quera comprarte para dar dignidad, con tu nombre, a su indigna familia... No te das cuenta de que te habras prostituido?
JORGE.-
  Eugenia...   
                              OSCURO
FIN DEL PRIMER ACTO
ACTO SEGUNDO
-Escena tercera-
	Estamos en los aos 50. El saln es el mismo, pero se le han aadido detalles modernizndolo. La radio se ha sustituido por un televisor. Hay un tocadiscos y un armario con estantes y cajones. Numerosos detalles tales como algn mueble auxiliar, cortinas, muchas flores artificiales y gran nmero de figuritas en los estantes y mesas, todo ello, de dudoso gusto; un conjunto que quiere ser moderno y femenino, pero que es cursi.
	En escena, JORGE, que ya ha sobrepasado los 45, coloca un disco, despus va al sof y, recostado en l, escucha complacido el "Vals de Las Flores", de TCHAIKOWSKI. Al poco tiempo entra, a travs de la pared, EUGENIA. Viste con arreglo a la moda de los aos en curso, sigue de blanco.
EUGENIA.-
  (Saludando desde la pared.) Hola, Jorge!
JORGE.-
  Quin? Quin me llama? (Dndose cuenta de la presencia de EUGENIA.) Ah! Eres t, EUGENIA. Haca mucho tiempo que no te vea.
EUGENIA.-
   S, claro, no paras en casa...
JORGE.-
  He tenido mucho trabajo... Pero, hoy... hoy no te he invocado. Qu te ha hecho venir ahora?
EUGENIA.-
  La msica, este maravilloso vals. Tchaikowski, verdad? (Da unos graciosos pasos de baile.) Es precioso. Ha mejorado tu gusto musical.
JORGE.-
  Me alegro... Tengo que reconocer que has influido mucho en mi vida... Por cierto, ese vestido te sienta muy bien. Siempre ests bonita, pero hoy, ms que nunca.
EUGENIA.-
  (Coqueteando abiertamente. Da unos nuevos pasos.) De verdad?
JORGE.-
  De verdad. Tienes un vestuario muy extenso. Siempre te veo a la ltima moda. De Pars?
EUGENIA.-
  No creas. Te voy a contar un secreto. No te lo debera decir, pero despus de tantos aos...
 Bueno! Ya hay confianza, somos algo as como una pareja estable... No se dice as ahora? 
Cmo vamos a tener secretos! Yo... Yo... Soy un ectoplasma... Pero, cuidado! un ectoplasma femenino. Puedo adoptar la forma que quiera, incluida la manera de vestirme.
JORGE.-
  Pues tienes muy buen gusto al elegir.
EUGENIA.-
  Claro. Utilizo un truco muy femenino y eficaz; casi infalible: me presento ante ti, como s que te gusto ms.
JORGE.-
  No s si darte las gracias o llamarte coqueta.
EUGENIA.-
  Puedes hacer las dos cosas. Tengo ese gran privilegio: puedo presentarme como les gustara verme a los dems. Pero no creas. Ese es el sueo de toda mujer.
JORGE.-
  Y la primera vez?
EUGENIA.-
  Entonces? Entonces, no te conoca. Vine como era antes... Con las prisas, me vine con lo puesto.
JORGE.-
  Me gustaste ya, desde el primer momento. Tanto como ahora... Lstima que seas un ectoplasma... Eres muy bonita. (Intenta acariciarla. No puede, lo intenta de nuevo; se queda clavado en el sitio unos instantes. Renuncia encogindose de hombros.)
	(Se termina la msica.) 
EUGENIA.-
  Gracias. S que eres sincero... y te gusto. (Coqueta.) Aunque hablando de buen gusto... (Mira en derredor.) Que feo! Menos ese extrao aparato que produce msica... Cmo se llama?
JORGE.-
  "Pick Up"
EUGENIA.-
  Que horror! Que nombre ms espantoso! No se puede decir de otra manera?
JORGE.-
  S, mujer... o mejor dicho... genia.
EUGENIA.-
  Llmame como siempre, EUGENIA. Eu: buena. No lo recuerdas? Tu genia buena.
JORGE.-
  Est bien, EUGENIA. Recuerda tambin t, EUGENIA, la bien engendrada. Es una delicia mirarte! Aunque es todo lo que puedo hacer... En fin, paciencia!  Ese aparato? S tiene otro nombre. Se puede decir ms largo en castellano: tocadiscos.
EUGENIA.-
  Ese nombre me gusta ms. (Mira, de nuevo, en todas direcciones.) Perdona que insista. Qu feo!
JORGE.-
  Feo? Eso ya lo has dicho, pero... Qu es lo que te parece feo?
EUGENIA.-
  Todo! Es horrible. Tendrs gusto musical, pero lo que es para la casa... 
JORGE.-
  Eugenia! Est todo a gusto de CRIS.
EUGENIA.-
  Ah, ya!... Oye! Quin es CRIS?
JORGE.-
  Quin va a ser! Mara Cristina.
EUGENIA.-
  Y quin es Mara Cristina, si puedo saberlo?
JORGE.-
  Claro, hace tanto tiempo que no vienes...
EUGENIA.-
  No me llamas...
JORGE.-
  Mara Cristina es mi novia.
EUGENIA.-
  Ya! Ahora entiendo la razn de tu silencio.
JORGE.-
  Vamos a casarnos.
EUGENIA.-
  No!
JORGE.-
  S! Y no te he llamado porque me das miedo.
EUGENIA.-
  No me extraa. (Vuelve a mirarlo todo.) O sea, que has puesto la casa a gusto de ella...
JORGE.-
  As es. Tienes que decir algo?
EUGENIA.-
  Hombre, decir, decir... Viendo todo esto, slo me falta conocerla... aunque me la figuro...
JORGE.-
  EUGENIA!
EUGENIA.-
  Dime, querido.
JORGE.-
  EUGENIA! Escchame!
EUGENIA.-
  Te escucho, querido.
JORGE.-
  Voy a pedirte un favor. Un favor muy importante.
EUGENIA.-
  Si puedo complacerte...
JORGE.-
  Puedes y te lo ruego. EUGENIA, mrame, soy ya un hombre mayor y vivo solo. La soledad me gusta, y tengo que reconocer que t me has acompaado, haciendo que sea ms tolerable. La verdad es que te quie... que te aprecio mucho, pero... 
EUGENIA.-
  (Con tristeza.) Soy un ectoplasma, lo s... y t necesitas una mujer... una mujer de verdad... Qu pena!... (Decidida.) Te comprendo. Sigue.
JORGE.-
  He encontrado una mujer hermosa, buena... muy joven. Me quiere... y yo, a ella...
EUGENIA.-
  Te gusta, pero no ests enamorado.
JORGE.-
  Visto as... No s... Basta ya! La quiero y es mi ltima oportunidad de... Cmo dira?... Recogerme. Va a venir con su madre que quiere conocerme y conocer la casa... EUGENIA, por favor. No vengas esta vez. Djame, en esta ocasin, rehacer mi vida... Si me quieres algo... Es muy importante para m.
EUGENIA.-
  Me tengo que marchar ya?
JORGE.-
  Perdname! 
EUGENIA.-
  No tengo nada que perdonar. Ya te he dicho que te comprendo.
 (Suena el timbre de la puerta y EUGENIA se "desliza" suavemente hacia la pared.) Adis. Te deseo lo mejor. Que seas muy feliz. (Desaparece por la abertura)
	(JORGE abre la puerta. Entran JUANA, seora de unos 55 aos;habla muy deprisa, sin dejar hablar a los dems; la puede encarnar la misma actriz que a Adelina aunque muy moderna y pareciendo otra. Es madre de Cris -Mara Cristina-, joven de unos 25 aos, minifalda. Se debe notar que es la misma actriz que interpret a MARISA y a LITA.)
JORGE.-
  Buenas tar...!
CRIS.-
  Buenas tardes, querido! Esta es JUANA, mi mam. Mira mam, este es JORGE.
JORGE.-
  Buenas tardes, se...!
JUANA.-
  Buenas tardes, JORGE! CRIS me ha hablado mucho de ti. Tena muchas ganas de conocerte.
JORGE.-
  Y yo a usted. Tambin Cris me ha...
JUANA.-
  No me llames de usted. Me haces muy vieja y tampoco nos llevamos tanta edad.
JORGE.-
  Muchas gracias! Queris...?
CRIS.-
  Ya te lo deca yo! Verdad que es un sol, mam?
JORGE.-
  (Elevando algo la voz) Queris pasar, por favor?
CRIS.-
  Pasa mam, ya vers qu monada.
JUANA.-
  (Mirndolo todo, muy inquisitiva.) Muy bien, muy bien. Est todo muy bien... aunque... yo... pondra esto aqu... y esto aqu... y esto... (Cambia arbitrariamente algunas figuritas y flores de sitio. Se queda mirando el efecto.) Lo veis? Ahora est mejor. Te gusta, JORGE?
JORGE.-
  A mi me da...
JUANA.-
  Claro! S que te gusta. Desde luego. Comprendo que te guste... Es que dnde est una madre... Y a ti, Cris?
CRIS.-
  S, mam. as est mucho mejor. Faltaba ese toque que t sabes dar a las cosas, mam.
JORGE.-
  (Sealando el sof. Mira de vez en cuando hacia la pared vigilando la posible entrada de EUGENIA. Lo repite varias veces.) Por qu no se...?
JUANA.-
  S. Vamos a sentarnos. Que sof ms precioso. Parece muy cmodo. Nos sentaremos. No creas que estoy cansada... Soy todava muy joven... Ven Cris, sintate conmigo... Deja un sitito para que se siente JORGE. Soy una madre muy complaciente, ya lo irs viendo, JORGE. Comprendo a la juventud. 
CRIS.-
  S, mam! Qu bien!
JORGE.-
  (Dirigindose al armario y sin dejar de mirar a la pared.) Quieren tomar...?
JUANA.-
  No. Generalmente no bebo. No lo necesito. Soy alegre por naturaleza... Aunque bien mirado... S. El momento es muy adecuado y lo vamos a celebrar.
JORGE.-
  Una copita de ...?
JUANA.-
  S, de jerez. (Mientras, JORGE sirve las copas.) Pero poquito, ya te digo que soy muy alegre y si bebo ms de la cuenta, a lo mejor no me controlo.. Porque mi hija es muy mona y de tal palo tal astilla. Y no soy tan vieja, en realidad, JORGE, t y yo somos casi de la misma edad... Verdad hija?
CRIS.-
  S, mam. Ests muy guapa, pero JORGE, est por mi...
JUANA.-
  Ja, ja, ja! (Re complacida de su propia gracia.) Qu risa! No me hagas caso, a veces hablo demasiado... Ya vers, JORGE, mi CRIS dice que soy la alegra de la casa... Ay, hijo! Qu nervioso ests! No haces ms que mirar a esa pared.
JORGE.-
  Quin, yo? (Intentando disimular.) No me he dado cuenta.
JUANA.-
  S hijo. Lo comprendo. (Mirando insistentemente al lugar por donde aparece EUGENIA.) La veo!
JORGE.-
 (Asustado.) No. No es posible! 
JUANA.-
  Claro. Lo veo todo. Cris, en broma, me dice que soy clarividente.
JORGE.-
  (Sobresaltado) De verdad... la ves? Y... qu es lo que ves?
JUANA.-
  La veo.
JORGE.-
  Pero... Qu ves?
JUANA.-
  Que est  desnuda. A que s lo que ests pensando!
JORGE.-
  (Sobresaltado.) Desnuda?
JUANA.-
  S. Desde luego. Esa pared est muy desnuda.   Deberais poner un cuadro.
JORGE.-
  (Aliviado.) Eso es. Tienes razn. Qu perspicaz eres, JUANA!
CRIS.-
  Mam siempre tiene razn.
JUANA.-
  No os preocupis. Yo os ayudar a encontrar el cuadro ms adecuado. 
JORGE.-
  (Sirviendo las copas.) Est bien as?
CRIS.-
  Muy bien, querido.
JUANA.-
  Da gozo ver cmo sirves las copas, pero sintate. Me da agobio verte de pie. Aunque es un buen principio. Cris, como ves, es muy moderna y piensa como yo. El hombre debe ayudar en la casa. Yo tambin soy muy moderna y salimos muchas veces juntas. (Al ver que JORGE se sienta en el silln.) No, JORGE. aqu a nuestro lado. 
JORGE.-
  Yo...
CRIS.-
  Mam est en todo, es un encanto.
JORGE.-
  Pero, yo...
JUANA.-
  Por cierto... Y el dormitorio? Porque... me ensearis el dormitorio. No?
CRIS.-
  Ay, mam! Qu cosas tienes! Me da corte.
JUANA.-
  Tonteras! El dormitorio es muy importante. Es ah donde... Bueno...! Es el santuario de los casados. (Re.) Qu cosas digo! Tienes razn, hija... Ya lo veremos otro rato... En que termine esta copa... La cama... La cama ser de matrimonio. No?
CRIS.-
  S, mam. En eso, no soy moderna.
JORGE.-
  Yo quera dos ca...
CRIS.-
  De acuerdo con JORGE, mam. Porque, cmo iba a hacer una cosa sin su consentimiento?... Es lo que le dije al de los muebles... Fjate mam! Nos aconsejaba que comprsemos dos camas. Y yo le dije... No!
JORGE.-
  Yo dije que s!
CRIS.-
  Cmo que s?
JUANA.-
  Qu quieres decir, JORGE?
JORGE.-
  Que, no.
CRIS.-
  Cmo, que no?
JUANA.-
  Ah! Dijiste que no?
JORGE.-
  S! Bueno, quiero decir: No!
JUANA.-
  Que no, qu?
JORGE.-
  Que s que no dije que no... que de acuerdo los dos...
CRIS.-
  Pues eso, de acuerdo. Entonces, le dije al vendedor: no. Dos camas, no. Porque dos personas que se quieren... y JORGE y yo nos queremos mucho... no slo deben vivir juntas. Tambin deben dormir juntas. Es ms ntimo.
JUANA.-
  Muy bien, Cris, hija! Estuviste muy bien. Y la cama supongo que no ser de madera. Porque las camas de madera... luego entra la carcoma y se lo come todo.
JORGE.-
  Ahora hay D.D.T...
JUANA.-
  No me fo yo de esas modernidades.
CRIS.-
  Ni yo, mam, tienes razn. Es de hierro, con unas barras muy altas rematadas en unas hermosas bolas de latn, que brillan como si fueran de oro..., muy clsica y muy moderna a la vez, como a ti te gusta...
JUANA.-
  Muy bien, muy bien! Ardo en deseos de verla... Pero, ahora que me doy cuenta... Por qu queras dos camas, JORGE?
JORGE.-
  Es que yo... Ronco.
CRIS.-
  Qu horror! Qu desilusin! Y cmo sabes que roncas? Quin? Quin ha dormido a tu lado para decrtelo?
JUANA.-
  Eso, eso. Responde, JORGE. Quin?
JORGE.-
  No. No, nadie. Es que a veces lo hago tan fuerte que mi propio ronquido me despierta.
JUANA.-
  Ah! Bueno! Por eso! Yo nunca lo consentira, porque mi hija vale mucho y nunca permitir que sea plato de segunda mesa. Has de saber, JORGE, que te entrego una virgen. Eso es, una virgen! y t... tambin deberas serlo...
JORGE.-
  Mujer, yo...
JUANA.-
  No se hable ms. Est decidido. Vendr a vivir con vosotros. Los hombres no sois de fiar. As vigilar la felicidad de mi hija. Y os vendr muy bien porque podris salir ms, ir a fiestas... Y os vigilar... Mi hija, plato de segunda mesa! No. No lo permito. Porque estando yo con vosotros...
JORGE.-
  (Ponindose en pie. Gritando.) Blanco!
CRIS.-
  Cmo dices?
JORGE.-
  Blanco! He dicho: blanco.
JUANA.-
  S, ya te he odo. Blanco, pero... Qu es blanco?
JORGE.-
  La boda. La boda, de blanco.
CRIS.-
  Claro! 
JUANA.-
  Por supuesto, que mi hija se casar de blanco. Y le ir muy bien, ya te he dicho que es virgen...
CRIS.-
  Ya tengo pensado el vestido. Blanco, con una gran cola. Mangas de baln, hasta la mueca... Velo de tul... Hasta el ramo ser blanco.
JORGE.-
  Que no. Escuchadme por una vez! (Categrico.) El que ir de blanco ser yo.
JUANA.-
  JORGE!
CRIS.-
  Cmo dices, JORGE?
JORGE.-
  Que ir vestido de blanco, yo. De chaqu y chistera..., pero blancos.
JUANA.-
  JORGE!
CRIS.-
  Pero JORGE! Eso no es posible. Si vamos los dos vestidos de blanco...
JORGE.-
  Tambin yo tengo derecho.
JUANA.-
  JORGE!
JORGE.-
  Yo soy... (Con retintn.) Yo soy tan virgen como tu hija, JUANA. Yo tengo tanto derecho como ella.
JUANA.-
  JORGE!
JORGE.-
  Adems el negro es el color del luto y no voy a ir de luto el da que se supone ms feliz de mi vida. Quiz para otros hombres sea un da aciago y les vaya bien el luto. A m, no. De blanco, lo he decidido. Ir de blanco.
CRIS.-
  Pero... si los dos vamos de blanco... Cmo se sabr quin es la novia?
JORGE.-
  Muy fcil. Porque t irs de negro.
JUANA.-
  (No le sale la voz.) JORGE!
CRIS.-
  (A punto de llorar.) Yo de negro? Pero... Pero...
JORGE.-
  No se hable ms. T de negro, como vestirs el resto de tus das. Y nada de minifalda. Ests demasiado... apetitosa. Un vestido negro y bien largo es el mejor antdoto contra la lujuria. En el matrimonio hay que luchar contra la concupiscencia. La propia... y la del vecino. 
Qu caramba! Y t, como te digo ests demasiado apetitosa. Y de salir de casa... nada! La mujer en la cocina, con la pata...
JUANA.-
  JORGE! Cmo puedes decir...
JORGE.-
  De acuerdo, JUANA. De acuerdo. T te vendrs a vivir con nosotros. Y la cama no ser de matrimonio. Ser muuucho ms grande, as podrs dormir con nosotros. En medio, entre CRIS y yo, para evitar caer en el pecado de la carne.
JUANA.-
  Pero... Pero...
	(JORGE se ha quedado callado, mirando fijamente a CRIS que se siente incmoda bajo esa mirada. Las dos mujeres se ponen en pie. CRIS se refugia en los brazos de su madre.)
CRIS.-
  Ay, mam! Se ha vuelto loco, se ha vuelto loco.
JUANA.-
  Ven, hija.
JORGE.-
  (Sigue mirando a Cris con asombro. Para s pero en voz alta) MARISA!
CRIS.-
  Mam, me ha llamado MARISA!
JORGE.-
  Perdona, LITA!
CRIS.-
  Mam, mam, ahora me ha llamado LITA!
JUANA.-
  Vmonos, hija ma! Vmonos! Adems de loco, es un libertino. A saber quienes sern esas mujeres y la relacin que tendr con ellas. Joven, usted no se merece a mi hija. Eso. So... so... So libertino! Ven hija, ven. Menos mal que has trado a tu madre para que nos disemos cuenta!
CRIS.-
  S, mam. Gracias, mam.
	(Hacen mutis ambas mujeres, muy ofendidas. JORGE las ve marchar, sin moverse.)
JORGE.-
  (Dejndose caer en el sof.) Uf!
EUGENIA.-
  (Asomando la cabeza por la abertura.) JORGE, 
puedo aparecer ya?
JORGE.-
  S. Ya puedes. Se han marchado. No me lo puedo creer. Se han marchado!
EUGENIA.-
  (Aparece del todo.) Esta vez no me has necesitado.
JORGE.-
  EUGENIA! Has estado escuchando.
EUGENIA.-
  No puedo evitarlo. Me perdonas?
JORGE.-
  Qu remedio me queda!
EUGENIA.-
  Yo lo siento... Si supieses la frmula...
JORGE.-
  Qu frmula?
EUGENIA.-
  La frmula mgica.
JORGE.-
  Para qu quiero yo una frmula mgica?
EUGENIA.-
  Para devolverme a mi fra eternidad. Ahora no sera tan fra. Estoy dispuesta. as no te molestar ms.
JORGE.-
  No conozco esa frmula.
EUGENIA.-
  No la has buscado? Hay libros...
JORGE.-
  No he tenido tiempo. Y aunque la supiera. (Se pone en pie y se acerca a EUGENIA.)
EUGENIA.-
  Y si la supieras?
JORGE.-
  No la usara.
EUGENIA.-
  De verdad, no la usaras?
JORGE.-
  De verdad. No la usara. Vuelvo a estar solo y tu compaa me hace mucha falta. Adems yo te... Bueno, estoy muy a gusto contigo.
EUGENIA.-
  Me invocars muchas veces?
JORGE.-
  Muchas. Mira, la frmula para invocarte, S, la recuerdo perfectamente. NEV, ROMA, AINEGUE. Eugenia, amor, ven.
EUGENIA.-
  Entonces... Me quieres? Ests dispuesto a venir conmigo a la eternidad, para ser eternamente felices? Dime que me quieres!
JORGE.-
  Yo te... (Se da cuenta del significado de las palabras de EUGENIA y se queda aterrado.) Yo... te aprecio mucho, pero... es pronto para...
EUGENIA.-
  No te preocupes lo comprendo. Te esperar. Para mi, el tiempo no existe.
JORGE.-
  Si, al menos, pudiese estrecharte entre mis brazos... darte un beso... solamente un beso. Recuerdo tus palabras:
  Pasin,
embeleso,
amor, 
tu beso.
EUGENIA.-
   Yo tambin lo deseo, pero no podemos, nos separa una gran distancia.
JORGE.-
  No es posible! Te siento tan prxima... puedo verte, escucharte. Estamos en el mismo tiempo y en el mismo espacio...
EUGENIA.-
  Pero yo estoy en... otra dimensin.
JORGE.-
  EUGENIA, Amor...! Perdname, EUGENIA! No puedo, soy un cobarde. 
	(Intenta abrazarla, pero se queda clavado en el sitio. Mientras se hace oscuro.)
-Escena cuarta-
	(El mismo saln. Han desaparecido las flores y las figurillas. En escena, REME -Remedios-. Aspecto inconfundible de prostituta cara. Debe notarse que es la misma actriz que encarn a MARISA, LITA y CRIS. Se est maquillando y preparando unas bebidas. JORGE, que ya tiene unos 60 aos, habla desde dentro.)
JORGE.-
  (Desde dentro) Estn ya esas copas?
REME.-
  Enseguida. Ay, hijo, digo Jorge! Perdona! Me das un respeto...! (Pierde algn tiempo en prepararlas) Cualquiera dira que tienes prisa por que me vaya. 
JORGE.-
  No seas tonta. Lo que me apetece de verdad, es terminar la velada en el sof, tomando esas copas.
REME.-
  Eres un to estupendo. A pesar del respeto que te tengo... Sabes...? Me has hecho feliz. lo has sido t tambin?
JORGE.-
  S, s. Eres una gran mujer. He sido feliz y te agradezco que me digas que t tambin lo has sido. Hasta en eso eres...
REME.-
  No me crees?
JORGE.-
  (Dubitativo) Bueno...
REME.-
  Comprendo que no me creas. Las mujeres como yo sabemos fingir... Para que vosotros seis ms felices... (Con orgullo) Soy una profesional! Pero no s qu me ha pasado... Al principio he empezado como siempre, como todas... pero, luego..., a pesar del respeto que te tengo... me he..., he tenido un... Vamos, que he terminado...! De verdad, te lo prometo!
JORGE.-
  Si t lo dices...
REME.-
  Es que para los aos que tienes... ests muy potable, to. Ay, perdn! (Se re) Qu risa, casi te llamo don Jorge!
JORGE.-
  Si llegas a hacerlo... me enfado. Somos amigos y, segn t, hemos sido felices. Si eso es verdad... Bien! No lo entiendo, pero me alegro. Y no me digas que los hombres buenos somos como los vinos buenos, que cuanto ms viejos...
REME.-
  (Prueba el vino) Pues mira, chato, ahora que lo dices... Eres como este vino que me he servido: 
estupendo! Y no me importan sus aos!
JORGE.-
  As est mejor.
REME.-
  Y te voy a decir una cosa... y yo entiendo mucho de eso... Los jvenes..., bueno, estn bien, pero los hombres, hombres, cuando tienen ms edad... son como el buen restaurante Sabes? El servicio es ms lento, pero de ms calidad... Y... chato!, sois lentos hasta para vestiros.
 (Entra Jorge, riendo)
JORGE.-
  (Se re. Toma la copa de manos de Reme y se sientan en el sof.) Esta REME... Eres tremenda. Qu cosas tienes, REME! Por cierto, REME... quiere decir... Remedios?
REME.-
  S, cielo. Remedios. Y no me querrs decir que tengo el nombre mal puesto... En caso de... necesidad... aqu est... Remedios.
JORGE.-
  (Vuelve a rer.) Eres tremenda, pequea. El remedio es infalible.
REME.-
  Bueno, encanto! Tu REME se va. No me gusta ser pesada. Y como has sido feliz... Te acuerdas del regalito que me prometiste?
JORGE.-
  S, claro! (Saca unos billetes del bolsillo.) Toma, gstatelo a mi salud.
REME.-
  (Empieza a contarlos.) Pero... don JORGE...
JORGE.-
  No me llames don Jorge.
REME.-
  Perdona, cielo. aqu hay demasiado...
JORGE.-
  No lo cuentes. No hemos sido felices?
REME.-
  Gracias! Me llamars ms veces? Ya conoces mi telfono. Lo dejar todo por ti. No es slo por el dinero... creme.
JORGE.-
  S. Puede ser. (Se la queda mirando fijamente, de nuevo asombrado.) Adis, MARISA. Digo, LITA..., o CRIS.
REME.-
  Ya se te ha olvidado mi nombre?
JORGE.-
  No s qu me ha pasado. Perdname, REME.
REME.-
  No tiene importancia. Una ya est acostumbrada. No sabes con cuanta frecuencia, cuando logro hacer feliz a uno, me llama con otro nombre, con ese que tiene grabado en su corazn. El nombre de esa mujer con la que habra querido estar, en vez de hacerlo conmigo. Y es que... sabes? en ese momento... Es un momento tan maravilloso que incluso a m, a una mujer de la vida, me dan  algo  de su amor... S, algo de amor... Y yo lo agradezco. Aunque haya participado en orgas, aunque haya conocido ciertos aspectos degradantes de la relacin entre el hombre y la mujer, aunque haya tenido que trabajar para hombres que no merecan ese nombre, hombres para los que la mujer apenas es un objeto del que extraer placer... 
JORGE.-
  Hay muchos hombres as?
REME.-
  Si yo te contara...!
JORGE.-
  Cuenta, cuenta,me gusta escucharte.
REME.-
  Hay algunos que se pasan. Slo piensan en disfrutar de las mayores perversiones y te usan como instrumento. Pero hay otros que no llegan. Casi son peores.
JORGE.-
  Peores, por qu?
REME.-
  No han madurado. Buscan en una... a la madre... y eso es feo.
JORGE.-
  Dicho as parece un incesto.
REME.-
  Jo, macho, que palabreja! Pues s, una cosa as. Son muy pesados. Empiezan queriendo conocer tu vida. Claro, yo lo tengo resuelto! Les cuento una historia... Menuda historia que les cuento!
JORGE.-
  Divertida?
REME.-
  Qu va! La que quieren or. Es muy simple. 
Figrate...! Les digo que yo era una dulce muchachita de pueblo, tmida e inexperta y que un to guapo y sin escrpulos me desgraci y me abandon. Cada vez la adorno con nuevos detalles. Rete de los culebrones de la "tele". Les encanta.
JORGE.-
  Y no es as?
REME.-
  Claro que no. A ver si vas a ser, t tambin, un ingenuo... Mira, chico, yo soy del oficio porque me gusta, porque siempre me han gustado los tos. as de sencillo...! Si les contase la verdad, no les gustara tanto. Pero en realidad me escuchan muy poco.
JORGE.-
  Entonces, para qu te preguntan?
REME.-
  Para colocarme, seguidamente, su rollo. En realidad lo que quieren es contarme su vida, que a ellos les parece nica y que siempre es la misma. Que son unos tos estupendos... que no se lo reconocen... que son unos incomprendidos... que su mujer menos que nadie... y ah! todos tienen unos hijos estupendos y que, si no fuera por ellos, se vendran a vivir conmigo y no s cuantas sandeces ms... y claro, a lo que vienen es a llorar y a refugiarse en los brazos de "mam".
JORGE.-
  Pues lo tienes claro.
REME.-
  Tienes razn, es un oficio muy duro. Muchos hombres, como te digo, buscan a la mujer para disfrutar de ella. Si no fuera porque de vez en cuando nos encontramos con hombres de verdad, como t...
JORGE.-
  Me halagas. De verdad te he parecido un hombre... de verdad?
REME.-
  Desde luego, t eres un hombre de verdad. T no me has querido colocar tu rollo, aunque supongo que tu vida ser tan asquerosa como la de todos. T tenas tu necesidad, tu deseo; queras disfrutar y lo has hecho conmigo, como un hombre. No s si me explico. Has disfrutado con la mujer, no de la mujer. Has hecho todo lo posible por disfrutar t y hacerme disfrutar a m. En ese momento he sentido el calor del amor que t, al menos en un instante, me has dado. Yo tambin te he querido... un poquito.
JORGE.-
  Y eso, te parece importante.
REME.-
  S, mucho, pues a pesar de todo, incluso las mujeres como yo necesitamos ser amadas..., quiz ms que las otras.
JORGE.-
  Eres maravillosa, REME. Conservar tu nmero. Adis, preciosa. (La acompaa hasta la puerta.) Te llamar algn da. 
REME.-
  Te recordar, eres un encanto. Un beso. Adis. 
	(Van a la puerta y se despiden con un beso en las mejillas. JORGE va a servirse una copa. Entra, a travs de la pared, EUGENIA.)
EUGENIA.-
  Puedo pasar?
JORGE.-
  Si ya ests dentro... Quieres una copita?
EUGENIA.-
  Ya me gustara, ya... Qu pena, no puedo! Bueno es lo mismo. Imagnate que te la acepto y la tomamos juntos... Cuntas cosas querrais hacer los hombres...! Si no fuera por la imaginacin...
JORGE.-
  As es la vida!
EUGENIA.-
  JORGE!
JORGE.-
 Perdona...! A tu salud.
EUGENIA.-
  Hombre... ya... mi salud es... 
JORGE.-
  Perdona, otra vez. Parezco tonto.
EUGENIA.-
  No, querido. Son vuestras costumbres. Bebe tranquilo. Te comprendo.
JORGE.-
  Gracias! (Bebe unos sorbos.) Se bebe ms a gusto en compaa. Gracias! (Pausa.) Ah! Gracias, otra vez.
EUGENIA.-
  Por qu?
JORGE.-
  Por dejarme a solas con la muchacha que se acaba de ir...
EUGENIA.-
  Mi presencia no tena objeto.
JORGE.-
  Ah, no? Y eso?
EUGENIA.-
  Era una... (despectiva)una...
JORGE.-
  Era una mujer.
EUGENIA.-
  No lo dudo. Pero...
JORGE.-
  Pero qu?
EUGENIA.-
  Mira, JORGE, para muchos hombres, y hoy t estabas entre ellos, en ciertos momentos...
JORGE.-
  Qu nos pasa en ciertos momentos?
EUGENIA.-
  Pues... pues... Ay, hijo, qu difcil me lo pones!
JORGE.-
  No haber empezado. Ahora termina de decirlo.
EUGENIA.-
  Bueno, eso es. Que para muchos hombres, en ciertos momentos, su deseo sexual es lo que el estreimiento a las tripas. Y para esos hombres... en esa coyuntura... en ese momento...
JORGE.-
  Venga, venga! Qu nos pasa en esos momentos?
EUGENIA.-
  Que necesitis de ese laxante que es el amor mercenario. Ya est! Qu tal me ha quedado?
JORGE.-
Entonces, yo...
EUGENIA.-
  S, t. Y como comprenders, no me voy a meter con el funcionamiento de tus vsceras. Ese es tu problema.
JORGE.-
  Ay, ay, ay! Me parece que ests celosa...
EUGENIA.-
  Celosa? No puedo. Aunque esa REME...
JORGE.-
  Cmo sabes que se llamaba REME? Ya has estado escuchando otra vez!
EUGENIA.-
  No puedo evitarlo...
JORGE.-
  Me quitas intimidad! Tengo la sensacin de que mi cama es un espectculo pblico!
EUGENIA.-
  JORGE! Eres odioso. Retira ahora mismo esas palabras. He visto muchas cosas desde que te conozco, cosas que nunca llegu a imaginar, cosas que me han hecho cambiar mucho... pero todava soy una seorita, no lo olvides.
JORGE.-
  No te enfades, tranquilzate. Te pido perdn, no saba lo que deca.
EUGENIA.-
  Afortunadamente no te he visto en tan delicados momentos. No lo habra hecho aunque pudiera. Solamente puedo manifestarme aqu, en esta habitacin. Con tu juvenil broma, al invocarme fortuitamente, me confinaste en esta habitacin y lo ms que puedo hacer para ocultarme es fundirme con esa pared. Solamente me ves cuando t quieres verme, pero estoy siempre aqu... Cmo evitar el escucharte? Y, claro, esta tarde he llegado a preocuparme.
JORGE.-
  Por qu?
EUGENIA.-
  Por lo que deca esa chica. Era mejor que otras... Me ha dado miedo. La llamars ms veces? No lo hagas, te ha gustado y es peligrosa...
JORGE.-
  No temas, EUGENIA. He tenido un momento de debilidad, que espero no se repita... Para m, el amor no es un juego. Es la ms maravillosa e importante pasin que mueve el corazn del hombre; y el sexo... El sexo solamente tiene su verdadero sentido como la manifestacin ms ntima, como la caricia sublime que culmina todas las caricias que dos enamorados son capaces de dedicarse con infinito mimo. Ay EUGENIA, EUGENIA! Por qu te he conocido tan tarde, tan prxima y tan distante...?
(Jorge se pasa la mano por los ojos y frente, reaccionando. Mira el reloj.)
JORGE.-  
  Como pasa el tiempo! Se ha hecho muy tarde. 
Adis, Eugenia! (Sale corriendo)
EUGENIA.-
  Jorge! No vayas tras ella.
JORGE.-  
 (Desde fuera) Voy a trabajar.
EUGENIA.-
  Seguro?
JORGE.-
  Seguro. 
EUGENIA.-
   Jorge... No vayas tras ella... Jorge! 
Jorge! Jorge!
 (Cada vez en voz ms baja.  Se queda quieta como una estatua. Es otra PANTOMIMA de caractersticas semejantes a la del primer acto, aunque mucho ms lenta; las acciones son las mismas, pero se desarrollan de modo inverso. Poco a poco deja caer los brazos. Ve la lmpara y con un gesto similar al primer acto, la apaga. Muy despacio atraviesa la escena -Movimientos lentos para dar tiempo a Jorge- Llega a "su pared", se vuelve, contempla despacio la habitacin, mira al techo y con gesto similar apaga la luz de la habitacin. Puede tambier repetir el gesto de enderezar el cuadro, etc.)
Oscuro
-Escena quinta-
	La escena es la misma, pero en ella hay evidentes signos de deterioro y descuido. Todo es ms viejo. Ocupando el lateral derecho se ha colocado un gran silln de "orejas", de espaldas al pblico y dando frente a un televisor anticuado. En un costado, mueble con estantes y cajones.
	Entra en escena JORGE. Es muy anciano y decrpito. Cabellos largos y blancos. Anda encorvado. Viste una vieja bata de estar en casa. Lenta y trabajosamente llega al centro de la escena.
JORGE.-
  (Mira con desaliento en rededor.) A qu he venido a esta habitacin?... Qu hice ayer?... 
Y esta maana?... No s... No lo recuerdo, pero recuerdo momentos del pasado, de hace muchos aos...
  Ahora me viene a la memoria el primer ao despus de conocerte, como si fuese ayer, EUGENIA. Haba ido a una playa. Yo entonces no saba que solamente puedes manifestarte en esta habitacin. Pronto me sent muy solo. Te llam... No podas acudir a mi llamada. 
  Una maana... amaneci muy nublado. No haba sol y haca fro. Empez a caer una suave llovizna, tan triste como mi corazn que tanto te echaba en falta. Baj a la playa y, solitario, pase bajo la lluvia, mordido por la aoranza.
  T me habas dicho que eras muy romntica y que adorabas la poesa y, mientras paseaba, fui dedicndote  unos versos... Esta memoria ma!... Los recuerdo. Los recuerdo! Fjate, EUGENIA,  no s para que he venido a esta habitacin y sin embargo recuerdo esos versos.  Estaba muy triste porque no te vea, tan triste como ahora; y te deca, con nfasis, con la misma tristeza que ahora siento, deseando que t, desde algn lugar, me oyeses:
  Cielo gris, mar gris;
olas tristes, cansadas.
  Silencio. Olvido.
  Qu sola est la playa!
  Qu solitario y qu fro,
me siento sin ti!
  Fina lluvia, cayendo mansamente
calando, empapando el alma;
como mal augurio, cual aciago sino.
  Qu sola est la playa!
  Qu solitario y qu fro,
me siento sin ti!
  Tristeza, desaliento, llanto;
lgrimas de aoranza,
ansia de tenerte conmigo.
  Qu sola est la playa!
  Qu solitario y qu fro,
me siento sin ti!
  Huellas solitarias de pies solitarios
hasta donde la vista alcanza.
  Ay! Cmo escuchars cuando te digo
  Qu sola est la playa!
  Qu solitario y qu fro, 
me siento sin ti!?
  Qu solitario y qu fro me siento esta noche, sin ti!  (Se estremece.) Por qu? Por qu precisamente esta noche?... 
  (Pausa.) Esta chica, esta chica!... EUGENIA, mi EUGENIA. Cunto tiempo hace que no te veo? Antes venas mucho. Llegu a odiar tu presencia. Luego desaparecas tiempo y tiempo... para, siempre, aparecer de nuevo... Eras graciosa... y muy guapa... Qu curioso: siempre estabas igual! Tenas el secreto de la eterna juventud... yo, no..., pero quiz es mejor as. Cuntos aos han pasado? No s, pasan tan rpidos! He perdido la cuenta. Los recuerdos huyen de mi mente... Cmo era tu cara? Muy bonita, seguro, era muy bonita! 
  Veamos. (Va a un estantera y empieza a buscar) No, no hay. No tengo fotografas tuyas. Nunca pude tomarte un retrato.  S, aqu hay muchas fotografas de personas, muchos rostros que en su da... pero que hoy, ya no me dicen nada... 
  Y diplomas... y nombramientos honorficos... (Risita de escepticismo). Viendo todo esto, sospecho que deb ser un hombre muy importante en mi profesin. Importante? (Nueva risita.) 
Honores?.... Para qu los quiero ahora! Un retrato tuyo. Eso s que es importante... Volver a ver tu cara... Logr todos los triunfos, todos... menos a ti. No logr tenerte.
  Y tu voz? Una dulce meloda... (Pausa.) A ti, debo mi soledad... mi amada soledad. 
  (Va hacia la pared y la palpa con ambas manos) Por aqu entrabas y salas, EUGENIA. Cuantas horas he pasado contemplando esta pared, esperando tu llegada...!  Pero, nada. Una pared slida. Un muro impenetrable para m. Es un muro que nos separa, a pesar de todo, con menos eficacia que ese otro muro al que llamamos tiempo. Nuestros corazones se han comprendido. Pudimos amarnos, pero el tiempo nos ha separado. Son dos corazones que se aman sin encontrarse. Yo en el siglo veinte, no lo encontr, t en el diecinueve... no conociste al hombre en el que lata ese corazn... Por qu no coincidimos en el tiempo y en el espacio, t y yo?... 
  Cuntas EUGENIAS habr habido en los distintos siglos? Cuntas en el siglo diez... o en el uno? Cuntas en al anterior al primero?
  Cuando ya no haya Pasado; cuando tampoco haya Futuro; cuando llegue ese momento, que presiento tan prximo, en el que tampoco haya Presente... 
Cuntos corazones encontrar que latan con el mo? Encontrar el tuyo?
  EUGENIA, EUGENIA. Cmo te evocaba? Hoy que te necesito, no recuerdo la frmula... (Dirigindose a la pared.)
  Y... Estoy pensando en ti!
  Por la noche, cuando duermo,
estoy pensando en ti.
  T llenas mis sueos,
porque me dorm
acunado en tu recuerdo.
  Estoy pensando en ti!
  Cuando amanece la maana,
antes de que se abran mis ojos,
tu imagen ya ha llenado mi mente.
  Ya estoy pensando en ti!
  Cuando como, cuando trabajo,
cuando voy por la calle,
estoy pensando en ti.
  A veces, me hablan y no contesto
porque estoy pensando en ti.
  En cualquier lugar, en cualquier momento,
estoy pensando en ti.
  Vivo pensando en ti,
y cuando muera, mi ltimo instante
ser para pensar en ti.
  S. Ahora, ahora mismo...
  Estoy pensando en ti!
  Por qu? Por qu, precisamente esta noche te siento tan prxima y te necesito tanto? Precisamente esta noche que he olvidado cmo invocarte. (Llamando) EUGENIA! !EUGENIA! Lo ves? Ya no acudes a mi llamada... y te siento, te presiento prxima en tu distancia. Durante mi vida me has acompaado constantemente. Hubo tiempos en los que mi trabajo, me absorba. No pensaba en ti. Hubo otras mujeres, siempre fuera de aqu, que me apartaron de ti algn tiempo...,  pero siempre volva... Luego, pasaron los aos y fui envejeciendo... 
  Soy muy viejo! Las mujeres... Dej de necesitarlas! Incluso a ti! Es terrible, tengo que confesarlo: Llegu a olvidarte! EUGENIA, perdname! Llegu a olvidarte!... Pero hoy estoy ms solo que nunca, ms triste..., tengo ms fro... (Se estremece.) Mucho fro! Hoy te recuerdo. Te necesito... Estoy pensando en ti! Hoy, ms que nunca.
  (Va caminando, lentamente hacia el silln, se apoya en uno de sus brazos...) EUGENIA, amor, creo que he llegado al fin del camino y te digo, como siempre: Mi ltimo instante es para pensar en ti. EUGENIA. Cmo eran las palabras? EUGENIA, amor, ven... No puedo recordar... EUGENIA, amor, ven. No. Mejor todava. Hoy te digo: EUGENIA, amor. 
VOY! (...y se desploma en l.) 
	(Del actor solamente se ve su cabeza cana, reclinada sobre una de las orejas del silln. Lentamente, queda cada. Ha muerto. Durante las ltimas palabras, llamando a EUGENIA, empieza a sonar la msica del charlestn, muy suave y se va apagando mientras se hace oscuro.) 
-Escena sexta-
	(Se ilumina la escena con una suave luz que ha de parecer irreal. Se enciende el mismo foco de la primera; ilumina y acompaa a EUGENIA, que aparece por la abertura de la pared, vestida igual que en la primera escena, y camina, "deslizndose", hacia el silln. Repite los mismos gestos. Suena, muy suave, el Vals de las Flores.)
EUGENIA.-
  (Con voz muy dulce.) Jorge, Jorge! Ya estoy aqu. Qu quieres?
JORGE.-
  (Oculto por el silln y con la misma voz que en la escena primera. Incrdulo.) Yo? Pero... 
Quin eres?
EUGENIA.-
  (Con naturalidad.) EUGENIA.
JORGE.-
  EUGENIA?
EUGENIA.-
  S, claro! Quin, si no? T me has llamado.
JORGE.-
  Que te he llamado? Yo?
EUGENIA.-
  S, t.
JORGE.-
  Yo?
EUGENIA.-
  Y he venido porque dices que me amas. 
JORGE.-
  EUGENIA? (Empezando a comprender.) S. Te conozco... Quera llamarte. Te necesito... De verdad eres EUGENIA?
EUGENIA.-
  Claro, tonto! No me llamabas?
JORGE.-
  S, pero... Estaba como dormido... Todava... (Ya despejado.) S. Que alegra! EUGENIA! No recordaba las palabras mgicas...
EUGENIA.-
  Has dicho las necesarias. Ven! 
	(Le tiende la mano. JORGE, la toma y se incorpora, es el mismo joven y viste de la misma manera que en la escena primera. Cogidos de la mano, dan frente al pblico. En el silln ha quedado la peluca blanca y la bata, dando la impresin de que el cuerpo del anciano sigue en la misma postura.)
JORGE.-
  (Asombrado.) Puedo tocar tu mano!
EUGENIA.-
  S.
JORGE.-
  Antes, no poda.
EUGENIA.-
  Ahora, s
JORGE.-
  (Sin soltar la mano la mira.) EUGENIA. EUGENIA. Qu hermosa eres! (Despus le acaricia con mimo la cara con la otra mano.) Qu pena, hora que soy tan  anciano, ahora puedo acariciarte!
EUGENIA.-
  No, mrate bien. Eres joven. as te conoc.
JORGE.-
  No es posible... Ayer mismo...! Hoy mismo...! (Seala el silln.)
EUGENIA.-
  Eso ya no es JORGE; lo fue. Ahora, JORGE eres t. Porque ya no hay ayer, ni hoy. Tampoco maana. T mismo decas: "Cuando ya no haya Pasado; cuando tampoco haya Futuro; cuando llegue ese momento que presiento tan prximo, en el que tampoco haya Presente... Te encontrar, EUGENIA?"... Ya me has encontrado!
JORGE.-
  (Transicin, alegre.) Tramposa!
EUGENIA.-
  (Re, tambin con alegra.) Tramposa, por qu?
JORGE.-
  Has estado escuchando otra vez.
EUGENIA.-
  S, como siempre. Lo he escuchado todo.
JORGE.-
  Todo, todo?
EUGENIA.-
  S. Todo.
JORGE.-
  Y te parece bonito?
EUGENIA.-
  Me ha gustado mucho. Me has dedicado unas maravillosas palabras.
JORGE.-
  Eran sinceras.
EUGENIA.-
  Lo s. Pero..., JORGE, puedo pedirte una cosa? (Mimosa.) Me hace mucha ilusin.
JORGE.-
  Si, puedes... T dirs. Deseo complacerte...
EUGENIA.-
  Lo has hecho con todas.
JORGE.-
  T no eres "todas". T eres diferente.
EUGENIA.-
  No creas. No en todo... Soy mujer. Y yo querra... Como t no te arrancas...
JORGE.-
  Te dara mi vida si me la pidieras!
EUGENIA.-
  Eso ya... No es necesario. Quiero que me lleves a... al...(Sealando al sof.)
JORGE.-
  Al sof?
EUGENIA.-
  S, S. Al sof.
JORGE.-
  S, S. Al sof. S. Ven. (La enlaza por la cintura y van al sof. Se sientan.)
EUGENIA.-
  Ahora dime...
JORGE.-
  (La toma de ambas manos.) Te amo, EUGENIA. Tengo la sensacin de haberte amado siempre.
EUGENIA.-
  Claro! Es lgico!
JORGE.-
  Sers presumida!
EUGENIA.-
  No te has dado cuenta? No sabes quin soy?
JORGE.-
  S. Eres EUGENIA.
EUGENIA.-
  Y... Quin es EUGENIA?
JORGE.-
  Quin va a ser! T! La mujer ms maravillosa que conozco.
EUGENIA.-
  Te parezco la ms maravillosa de las mujeres porque soy una creacin tuya, de tu imaginacin. Qu sera de la humanidad si no tuviese imaginacin! Pero sobre todo, lo soy de tu alma. 
  Yo soy para ti, la mujer ideal. Esa mujer que todos los hombres con capacidad de amar, para los que ese sentimiento es una necesidad, han deseado conocer para entregarse a ella en cuerpo y alma. Esa mujer que, a lo largo de su vida, han buscado desesperadamente para entregarle todo su amor. Esa mujer que muy pocos, solamente los ms afortunados encuentran y a la que ya siempre amarn. 
  Y es tan grande la necesidad de encontrarla que, cuando no la encuentran en su tiempo, la buscan en todos los tiempos y, cuando no la encuentran en el mundo, la buscan dentro de s, en su mundo interior, dentro de su alma... y si no les es posible hallarla... Hacen como t.
JORGE.-
  Cmo yo?
EUGENIA.-
  S. Como t: La inventan. Por eso, toda tu vida ha sido una desesperada peregrinacin, una afanosa y continua bsqueda de esa mujer a la que pudieras entregar tu vida, con la que saciar toda tu sed de amar. Por eso al final, al no encontrarla, te refugiabas en mi.
JORGE.-
  (Cariosamente y en tono de broma.) Y ahora debera enfadarme, porque te aprovechaste del invento. Por eso no me dejabas en paz y me espantabas a todas. Has sido muy mala y muy celosa.
EUGENIA.-
  Y t muy tonto. No comprendes que no era yo quien las espantaba, como t dices, queriendo hacer una broma? S que soy celosa; soy mujer... Pero eras t mismo, quien las apartaba de tu lado, tan pronto comprobabas que ninguna era la mujer de tu vida. Piensa un momento. Al final, en todas veas a la misma mujer. Da igual que fuese MARISA, como LITA, como CRIS, incluso REME, da igual.  En un momento dado, veas siempre el mismo rostro, la misma mujer, una mujer que no te convena, que no era la esperada. T mismo les decas adis.
JORGE.-
  No s. Estoy muy confundido... Pero no importa, ni cundo, ni cmo, ni dnde. Ests aqu y te amo.
EUGENIA.-
  Soy feliz porque, al fin, ya me has encontrado y yo te he encontrado! Estamos juntos en este sof! Ya no nos separaremos.
JORGE.-
  Y me amas?
EUGENIA.-
  S, mucho. 
JORGE.-
  Para siempre?
EUGENIA.-
  Para la eternidad, si t quieres.
JORGE.-
  Qu tengo que hacer?
EUGENIA.-
  Cuando me llamaste la primera vez, me dijiste: Eugenia, amor, ven. Yo acud, ilusionada, a tu llamada, pero al pedirte que vinieses conmigo a la eternidad, tuviste miedo. Yo te ofrec un amor eterno... Y a los hombres, pediros, as de entrada, un amor eterno...  No quisiste repetir que me amabas...
JORGE.-
  Tuve miedo, S. Por qu he tardado tanto tiempo en decidirme? Era tan joven! No poda comprender, pero ahora lo entiendo... Hoy, cuando te llam, te dije: EUGENIA, amor, VOY!... 
EUGENIA.-
  Por eso, he venido a buscarte.
JORGE.-
  Estoy dispuesto.
EUGENIA.-
  (Se pone en pie y lo toma de la mano, llevndolo hacia la abertura de la pared. Con mucha dulzura.) Ven. Ya no nos separaremos. Ven.
JORGE.-
  (Ahora sin miedo, si asombrado)No puedo!... Yo no puedo atravesar esa pared como t. Para mi es un slido muro.
EUGENIA.-
  Hoy, no. Si me amas y quieres venir conmigo, de mi mano, pasars. Esta es la puerta que se abre a los que  murieron de desamor. Y es el amor, cuando al fin se encuentra, inventado si es necesario, quien la abre. Si me quieres, ven
JORGE.-
  S. Te quiero. Llvame contigo.
EUGENIA.-
  No temas, JORGE, mi amor
	(Se dirigen, decididos. EUGENIA, en primer lugar. Cuando estn a punto de atravesar la pared, JORGE se para un momento. Suena ms fuerte el Vals.)
JORGE.-
  Eugenia, toda mi vida, todo lo que nos sucedi juntos, este encuentro, nuestro amor, ms parece un sueo.
EUGENIA.-
  Y cmo sabes que no ests soando?
             Oscuro rpido seguido de: T E L O N





