Me lamento de las heridas de la Fortuna
Me lamento de las heridas de la Fortuna
con ojos llenos de lagrimas
pues los regalos que ella me dio
perversamente se los lleva.
Esta escrito, en verdad
que ella tiene una cabeza con fino cabello,
pero cuando se trata de arrebatar una oportunidad
ella es calva.
En el trono de la Fortuna
Solia sentarme, elevado,
coronado con
las flores multicolor de la prosperidad;
y aunque pude haber florecido
feliz y bendito,
ahora caigo del pico
privado de la gloria.
La rueda de la Fortuna gira;
caigo, humillado;
otro es elvado;
demasiado arriba
se sienta el rey en la sima -
¡que tema a la ruina!
pues debajo de los ejes esta escrito
Reina Hecuba.