SANTISIMA INMACULADA

"VIRGEN DE LA PUERTA"

En el estudio “Reconocimientos Arqueológicos en Cajamarca” de Henry Reichlan se demuestra que el topónimo OTUSKO existe en Cajamarca desde el Periodo Intermedio Temprano (300 A.C. – 500 D.C.), las últimas correspondientes al horizonte Medio 600 – 1000 D.C. de acuerdo a los estudios de Jhon y Teresa Topic. Sabemos que en la provincia hay numerosos restos arqueológicos e igualmente alrededor de la ciudad de Otuzco. Ellos escriben: “Los sitios más tempranos datan de 500 A.C.; eran pueblos chicos de agricultores y pastores y 600 D.C. (Horizonte Temprano) que son más grandes y poblados. Formaban cacicazgos independientes y autosuficientes que intercambiaban lanas y minerales con los pueblos de Moche y Virú”.
Durante la invasión Wari-Tiahuanaco los otuzcanos continuaron su proceso cultural y también fueron respetados por los Chimus, Caxamarcas y Huamachucos, según la evidencia arqueológica.
En el año 1480 el Inca Tupac Yupanqui incorpora territorio y pueblos otuzcanos al Tahuantinsuyo, y cuando habían pasado 52 años de la dominación Incaica, llegaron los españoles en 1532 al Perú. En Diciembre de 1534 Diego de Almagro funda la “Villa de Trujillo del Perú” y el 6 de Marzo de 1535 Francisco Pizarro le nombró su primer cabildo. Repartió tierras y gentes a los conquistadores y desde entonces el antiguo camino de a pie, entre Chan Chan, Timbal, Sinsicap, Tusco, Canipampa, Chuyugual y Huamachuco se convirtió en “camino de herradura” y comenzó a ser recorrido por encomenderos, religiosos, militares, funcionarios españoles hasta Chachapoyas.
En el siglo XV existían numerosos asentamientos humanos en el territorio otuscano. Destacaban Usquil, Lucma, Chuquisongo, Capachique, Canipampa en el Alto Chicama; Tusco, Pinite, Tarcumarca, Machigon, Sinsicap y Karpaico en el Alto Moche; asi como Carabamba y Chamana en el Alto Virú. Después de la fundación de Trujillo (1534) y la entrega de encomiendas a los conquistadores (1535) llegan los primeros españoles a Otusco en 1535-1540. Posiblemente entre ellos vino un sacerdote franciscano o mercedario quien inició el culto a la “Santísima Cruz del Camino”, arriba en el Cerro Arcalles que fue bautizado como “Las Almitas”. Luego construyeron la Primera Capilla, que recibió el nombre de “La Ermita”, donde se inició el culto a la Inmaculada Concepción de la Virgen María.
Los Agustinos llegaron al Perú en 1551. Entre los 12 primeros frailes agustinos que llegaron estuvieron Juan de San Pedro, Juan del Canto, Juan Ramirez, Juan de Cépeda y Antonio Lozano. En 1553 la Misión de Huamachuco fue elevada a “Convento de los Agustinos de Huamachuco” y el 15 de Agosto de 1553 se fijó como fecha de la fundación española de Huamachuco y la Virgen de Gracia tomó el nombre definitivo de “Virgen de Alta Gracia”. En documento fechado el 24 de Junio de 1606, se acredita que fueron los Frailes Agustinos que vinieron del Convento de Huamachuco en 1554 quienes fundaron “EL PUEBLO DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN DE COPACABANA DE OTUSCO EN 1560”.

Historia y Leyendas de la Virgen de la Puerta

La más original imagen de la Virgen María, se halla en Otuzco, Capital de la Fe, a los pies del Chologday. Es la Virgen de la Puerta la más fiel representación de la humildad, de la dulzura maternal y de la divinidad hecha imagen.
Las costumbres del “Nuevo Mundo Virreynal”, en el Orden Religioso, desempeñan un papel muy importante en la historia de Otuzco, en efecto unido a los datos proporcionados por la tradición y a los hechos concretos, eficientemente se narra el origen de la Inmaculada Virgen de la Puerta.

La costumbre era ésta. En todo templo, la imagen Patronal del pueblo, debía ocupar un lugar preferente en el Altar Mayor; y debía salir en procesión solemne, únicamente el día principal de la Festividad. También, debía haber una imagen secundaria, llamada “Inter”, para que hiciera las veces de la Imagen Patronal, tanto en el novenario que antecede a la Fiesta Patronal, como en la Procesión de su Octava siguiente y en cualquier otra circunstancia.
Con el transcurrir de los años, en Otuzco, La Fiesta de la Octava de la Inmaculada, realizada el 15 de Diciembre de cada año, fue tomando importancia. Y es muy natural pensar que, alguna persona devota, para dar mayor realce a esta nueva Fiesta, adquiriera otra imagen para que desempeñase el oficio de “Inter” de la Inmaculada.
En realidad, así sucedió. Una tradición muy antigua asegura que, en los tiempos virreynales, una familia arequipeña hizo traer, de los talleres escultóricos de Venezuela, una imagen Mariana grande y artística para obsequiarla al pueblo Otuzcano. Esta nueva imagen fue llamada, por la devoción popular, “La Inter de Nuestra Señora de la Concepción”, y, seguramente, fue colocada en uno de los altares laterales de la Iglesia.
Esta tradición, sobre el origen histórico de la imagen es verdadera, porque hay un hecho irrefutable que lo respalda. El estilo escultural de la “Inter” en nada se parece al estilo escultural de la imagen de la “Inmaculada”, Patrona de Otuzco, mientras esta es una imagen netamente española, por sus líneas y facciones aquella no es escultural.
A la imagen de la “Inter de la Inmaculada”, en el campo de la escultura, se le podría llamar la “Gioconda de América”, porque al contemplarla, se nota los mismos estados anímicos que produce la contemplación de aquella obra pictórica de renombre.
En el transcurrir del tiempo, a “La Inter” se le denominará con los nombres de “Nuestra Señora de la Concepción de la Puerta” (año 1762), y posteriormente, “Nuestra Señora de la Puerta” (año 1860).
Por el año de 1670, la vida tranquila de los otuzcanos se vio sobresaltada repentinamente ante una alarmante noticia, que unos piratas filibusteros estaban asaltando y saqueando las costas del Pacífico, ya habían saqueado Guayaquil y se dirigían a Trujillo. Se pensó, no sin razón, que aprovechando de las sombras de la noche y de la falta de murallas de la ciudad, desembarcarían y la saquearían. Y que no satisfechos con esto, marcharían ansiosos a saquear los indefensos pueblos del interior.
En aquellos momentos de terror e incertidumbre, los otuzcanos invadieron la Iglesia para elevar al Ser Supremo, sus fervorosas plegarias en demanda de socorro. Seguidamente, sacaron en Procesión a la “Inter” de la Inmaculada, y la condujeron hasta las afueras de la villa, justamente por el camino que seguirían los invasores. Aquí unidos y alentados por la fe de Dios y confianza en su Patrona estuvieron tres días y tres noches esperando a los saqueadores.
Este asalto no fue perpetrado, los otuzcanos, aquilatando la magnitud de la gracia que acaban de recibir, decidieron regresar a la Iglesia, la imagen de la “Inter de la Inmaculada”, en procesión triunfal. Para perennizar, en el tiempo esta gracia recibida, y para estar siempre protegidos de su celestial bienhechora, colocaron la imagen, de la “Inter de la Inmaculada” no dentro del Templo, sino en un nuevo Trono ubicado sobre su puerta principal.
Con estas providencias y medidas adoptadas. Otuzco quedó tranquilo y vivió sin temores. Desde entonces, los fieles comenzaron a llamar a la imagen con los nombres de “Nuestra Señora de la Puerta” y de “Virgen de la Portería”.
El cariño y la devoción multitudinaria de los fieles, han hecho evolucionar los anteriores nombres dados a la Imagen de la Virgen que estaba colocada sobre la puerta del Templo, antes, y ahora sobre la puerta de su Santuario. Posteriormente, se le ha comenzado a llamar con el evangélico nombre de “Virgen de la Puerta”. En verdad, la Madre de Cristo, María, es la Virgen del Evangelio; es ella, el camino fácil y seguro para llegar a Cristo que es la Puerta del Reino de Dios.

 

 

 

 

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