La pila bautismal de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Torres.
Todas las técnicas que los árabes habían usado por primera vez en alfarería o bien habían sido traídas de oriente, pasaron en la reconquista a los ceramistas cristianos andaluces, especialmente los sevillanos, que asimilaron las técnicas de la industria alfarera hispanomusulmana y convirtieron sus hornos en centros artísticos de los que salieron brocales, tinajas y objetos litúrgicos, como son las pilas bautismales y los frontales de altar. Es en esta época de finales del siglo XV y principios del XVI cuando podemos datar estas importantes piezas de cerámica vidriada que con el tiempo serán calificadas de "indignas" por el hecho de no ser de piedra, mármol u otro material considerado noble. Por esta razón, y según criterios de épocas posteriores, estas pilas no eran adecuadas para ser usadas en actos litúrgicos. Así, durante los siglos XVIII y XIX fueron sustituidas por otras de piedra o mármol por propia iniciativa de los párrocos de las iglesias. Al fin, en el año 1861 Fray Alonso de Santo Tomás, Obispo de Jaén, dictó una orden en la que dispuso que todas las pilas bautismales de toda la diócesis "fueran de piedra y no de barro" y "que donde hubiera alguna fuera destruida y sustituida por otra en el plazo de dos meses". Es por ello que resulta extraño que se conserven pilas bautismales de cerámica vidriada del siglo XV en algunas iglesias de la Diócesis de Jaén, (en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán de Torres y en la de San Bartolomé de Jaén). No obstante, para que estas pilas pareciesen de piedra les fueron matados los vidriados con pinturas al óleo, disimulando así el aspecto de estas y convirtiéndolas en objetos inexpresivos. Estas pilas de cerámica vidriada poseen generalmente inscripciones llamadas vulgarmente "Góticas" y que deben llamarse "Alemanas", las cuales por la singular identidad en la figura de los caracteres son difíciles de traducir sin detenido estudio. Aparte de las mencionadas anteriormente, existen otras pilas de cerámica vidriada del siglo XV-XVI de similares características como son: La de la Iglesia de La Concepción de la Laguna en Tenerife, la de la Iglesia de La Virgen de Gracia en Archidona, la de la Iglesia de San Pedro en Carmona o la procedente del Hospital de San Lázaro del Museo Arqueológico de Sevilla, entre otras no menos importantes.