Juan El�as Tello, ante la disoluci�n del r�gimen se�orial en Torres.

Nuestro pueblo, despu�s de estar m�s de dos siglos perteneciendo a la orden de Calatrava, en 1539 fue comprado por Francisco de los Cobos, secretario del Emperador Carlos V, y M�s adelante pas� a depender de la Casa de Camarasa, cuando su hijo contrajo matrimonio con Francisca de Luna, que era Marquesa de Camarasa. Desde entonces son varias las ocasiones en que nos encontramos a nuestro pueblo enfrentado a los titulares del marquesado en defensa de sus intereses. Ya desde los primeros momentos en que Torres se convirti� en se�or�o de Camarasa comenzaron las desavenencias entre el se�or y los vecinos, entre otras razones por la imposibilidad que ten�an para construir sus propios molinos de trigo o de aceite, por expresa prohibici�n del Marqu�s de Camarasa, que les obligaba a moler el trigo y la aceituna s�lo en los de su propiedad, e incluso les obligaba a que los repararan. Pero fue a comienzos del siglo XIX cuando se produjo un fuerte y definitivo enfrentamiento. El 6 de agosto de 1811 se public� un decreto por el cual quedaban abolidos los se�or�os jurisdiccionales. El decreto ven�a a poner en duda las prerrogativas del Marqu�s, entre ellas el derecho a que sus molinos fuesen los �nicos que existieran en Torres, con el consiguiente perjuicio para sus habitantes. Por tanto, no quedando demasiado claro si realmente se pod�a prescindir de las imposiciones del Marqu�s, Juan El�as Tello, consciente del grave perjuicio que ocasionaba a la poblaci�n el no poder utilizar sus propios recursos, ni hacer realidad sus proyectos y ambiciones, construy� su ansiado molino harinero; con ello, supuestamente atent� contra los privilegios aut�nticamente medievales de que a�n disfrutaba el Marqu�s. Con su actuaci�n, el citado Juan El�as Tello aprovecho el momento hist�rico que la nueva legislaci�n proporcionaba a la Villa de Torres, para satisfacer las aspiraciones que ven�an expresando desde tiempos atr�s. La respuesta del Marqu�s no se hizo esperar, y r�pidamente denunci� a Tello; con lo que comenz� un juicio que se prolongar�a nada menos que hasta mediados del siglo XIX, cuando por fin Torres dej� de ser se�or�o del Marqu�s de Camarasa para convertirse en Villa independiente. El citado pleito fue uno de los mantenidos en Espa�a entre municipios y se�ores, ocasionados por la disoluci�n del r�gimen se�orial, cuando a comienzos del siglo XIX, con el avance progresivo del liberalismo, fueron abolidas las estructuras socioecon�micas del Antiguo R�gimen se�orial, cuyos fundamentos b�sicos constitu�an esa estructura social y econ�mica.

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