La Dama ibérica de Torres
Antes de comenzar a centrarnos en la Dama, puesto que de un vestigio ib�rico se trata, vamos a situarnos en el mundo ib�rico.
En torno al siglo V a. de C. Integraban el territorio andaluz en buen n�mero de pueblos, los turdetanos o t�rdulos, los bastetanos, los mastienos y los oretanos. A ese conjunto de pueblos que hasta la invasi�n romana vivieron en Andaluc�a y la costa mediterr�nea, los griegos los denominaron �beros para diferenciarlos de los celtas que se hab�an asentado en el centro del pa�s y la costa atl�ntica.
La actual provincia de Ja�n fue uno de los centros fundamentales de la cultura ib�rica constituyendo una de sus m�s avanzadas sociedades. Cerro Alcal�, en el t�rmino de Torres, quedaba dentro del �rea de los bastetanos.
All� estuvo la ciudad ibera que los antiguos autores cl�sicos denominaron Ossigi - latonium.
La ocupaci�n humana del Cerro se remonta a m�s de 5.000 a�os, y en �l se han documentado etapas culturales muy distintas, desde la �poca del bronce hasta el mundo romano.
Cuenco de Plata de Torres (Jaén) grosor 13,4 cm. Musée du Louvre, cat. 346

Es una amplia meseta, muy expoliada, en la que hasta hace poco se apreciaban restos de su compleja muralla, columnas, estatuas, etc. En la zona se han localizado dos necr�polis, la de "las Tosquillas" y la de la "Era alta de Caniles", la primera, protoib�rica, est� fechada en los siglos VII-IV a. de C. y la segunda es ib�rica y corresponde al siglo V a. de C. El asentamiento fue elegido por los �beros debido a que era una zona elevada desde la que pod�an vigilar los alrededores. Fortificaron el recinto constituyendo el conjunto un Oppidum, es decir, un poblado situado sobre una meseta y con fortificaciones.
La cultura ibera se desarroll� entre los siglos VI y II a. de. C. Ten�a una estructura econ�mica basada en la agricultura, la ganader�a y el comercio. Su escala social estaba presidida por el Rey y la nobleza que controlaban el poder econ�mico y militar, un mundo en el que los guerreros ten�an una especial relevancia. Su manifestaci�n art�stica fue esculpida en piedra hace 2.500 a�os;

Es una figura de mujer vestida con una t�nica sobre la que cuelga una toga que le cruza el torso desde el hombro izquierdo al costado derecho. Est� cubierta por un manto con marcados pliegues en zigzag.
Lleva tres collares, muy representativos de la desmedida afici�n de los iberos por las joyas.
De los dos primeros cuelgan unos adornos en forma de peque�as �nforas, denominados anforiscos, que se alterna con medallones porta - amuletos que le procuraban la salud y los alejaba del mal.
El tercero tiene forma de cord�n y est� m�s deteriorado que los dos primeros.
Esta joven mujer, as� lo indica un peque�o abultamiento en el vientre que denota la ausencia de senectud, tiene la pierna derecha ligeramente avanzada, es lo que se desprende del evidente �ngulo que forma el inicio del muslo. Por la posici�n de los brazos, deber�a de portar ofrendas.
Desgraciadamente desconocemos de que tipo ser�an, pero bien podr�an ser figurillas muy peque�as trabajadas art�sticamente cuya representaci�n estar�a en estrecha relaci�n con la Dama, aunque las ofrendas de los iberos tambi�n sol�an ser frutos de la tierra. En cualquier caso se trataba de los exvotos que llevaban a los santuarios para entregarlos a los dioses pidi�ndoles cualquier tipo de bendiciones. Por tanto, hablamos de una Dama Oferente.
Estas damas sol�an estar situadas en los santuarios junto con las ofrendas pero el hecho de que desconozcamos el lugar donde se encontr� nos impide comprobarlo.
Desde el primer momento se la ha relacionado con las magn�ficas representaciones ib�ricas de las damas de Elche y Baza. La vestimenta y las joyas con que se adornan les presta similitud. Los anforiscos del collar, aunque m�s estilizados, son lo mismo que los que lleva la de Elche as� como los medallones porta - amuletos. Los pliegues del manto tambi�n son muy similares. Sin embargo, el estado de conservaci�n evidentemente no es el mismo, a la de Torres le falta la cabeza, las manos y las piernas lo que nos impide completar su figura, pero ello no le resta importancia puesto que lo que muestra es suficiente para apreciar su calidad art�stica, comprobar que se trata de una mujer perteneciente a una clase social elevada que nos informa adem�s del papel desempe�ado por la mujer en la sociedad �bera desde el punto de vista religioso social y econ�mico.
Otras diferencias vienen impuestas porque la de Elche es un busto, la de Baza una figura sedente y la de Torres una figura de bulto redondo que est� de pie.
La de Baza, que presid�a una tumba, representa una diosa entronizada con funci�n de urna ya que en un costado guarda las cenizas de un difunto.
La de Elche posiblemente no se trate de una divinidad.
Por �ltimo, la de Torres representa una dama oferente.
Si la de Baza est� policromada, en la de Torres una mancha de color rojizo a�n se aprecia en su espalda. Era el s�mbolo de la vida que los iberos acostumbraban a poner en sus esculturas. Tanto la alicantina como la granadina est�n ataviadas lujosamente, la ausencia de cabeza en la de Torres nos impide comprobar si tambi�n lo estaba, algo que es muy probable a juzgar por la similitud de los dem�s elementos.
Se dio a conocer al publico el d�a 8 de Julio de 2000; su presentaci�n corri� a cargo del profesor Arturo Ruiz que la dio a conocer y hablo de su importancia.
La Dama se encontraba en el Museo Provincial desde el a�o 1992, cuando se entreg� an�nimamente por su descubridor, �ste indicó que proced�a del Cerro Alcal�. En ese momento estaba a�n m�s mutilada, le faltaba la cabeza, el brazo izquierdo, las manos, las piernas y la espalda.
A los dos a�os ingres� otro bloque con la espalda y el brazo izquierdo, como los dos bloques encajaban perfectamente se procedi� a su uni�n despu�s de la pertinente limpieza de las respectivas piezas. La restauraci�n, encargada por la asociaci�n "Amigos de los Iberos" a la Empresa Taller de Restauraci�n del Patrimonio S.L., ha sido financiada por dicha Asociaci�n y la Caja de Ahorros Provincial de Ja�n.
Pero éste no ser� su destino definitivo. La importancia de los yacimientos �beros en nuestra provincia con sus valiosos hallazgos han propiciado la existencia de un �nico Museo que albergue todo lo relacionado con el mundo �bero. Las gestiones se est�n realizando y en breve los giennenses podremos contemplar todo nuestro pasado ib�rico en un edificio destinado a tal fin.