La Cueva del Morrón
La ocupación más antigua para esta zona se remonta al Paleolítico Final, en el período Magdaleniense, con una cronología entre el 15.000 y el 10.000 antes de Cristo, momento al que pueden adscribirse las pinturas rupestres localizadas en la cueva del Morrón.
Esta cueva constituye uno de los grandes santuarios rupestres de época paleolítica que se ubican en el Alto Guadalquivir. Se ubica en el cerro que lleva ese mismo nombre, al noroeste del Aznaitín.
El conjunto se compone de dos cabras montesas, una de color rojo y otra negra, de unos 20 centímetros de longitud, donde se ha dibujado su perfil, las patas y la cuerna; ambas están en movimiento.
Casi con toda probabilidad, estamos ante una especie de santuario en el que las pinturas tienen una finalidad mágica propiciatoria para la caza, que era por otra parte el principal medio de vida de las poblaciones de estos entornos en esta etapa de la prehistoria, donde las cuevas además eran los lugares de hábitat. Hay que tener en cuenta que estamos en un período con unas duras condiciones climatológicas, de intenso frío, con nieves semipermanentes.