Al oír la palabra tablatura (o cifra, que es lo mismo), el guitarrista clásico medio se enfada o al menos adopta un aire de suficiencia, descalificándola como algo bajo, propio de ignorantes, o cuando menos simplón.
Pero por mucho que les pese, los mejores maestros del pasado escribían tablatura, entre otras cosas porque era lo único en que podían escribir sus obras. Pensemos en John Dowland en Inglaterra, en Ludovico Roncalli en Italia, Pierre d'Attaignant en Francia, o en Luis Milán, Antonio de Cabezón, o Gaspar Sanz en España.
Mucha gente es consciente hoy en día de que para dominar la guitarra —como cualquier otro instrumento— se debe ir a clase en un conservatorio, y si se es lo suficiente persistente, tras unos cuantos años uno puede acabar tocando las obras de Tárrega, Sor, Giuliani y muchos otros grandes maestros del pasado o del presente. Sin embargo, forman legión aquellos que no se molestarán jamás en ir al conservatorio. Todo lo que desean es aprender a tocar unas cuantas tonadas y disfrutar de su guitarra en su tiempo libre. No pretenden ser profesionales, son exactamente los aficionados que han hecho de la guitarra el instrumento más popular en todo el mundo. Para ellos está pensado este documento. Espero que esta introducción a la guitarra les sea lo suficientemente clara, y que al final de este mini cursillo puedan tocar composiciones sencillas y que estén en el camino de llegar a aprender otras más complicadas.
La tablatura es un método de representar la música por medio de diagramas que muestran al intérprete dónde poner los dedos, en lugar de señalar el sonido y el ritmo que se producen, como ocurre en el solfeo. Durante el Renacimiento y el Barroco era lo se utilizaba para el laúd y los instrumentos de tecla.
La tablatura para laúd tenía tres variedades principales: la francesa, la italiana y la española. La francesa, utilizada entre 1500 y 1800 fue considerada la más práctica y de mayor repertorio. Consistía en cinco líneas horizontales, que representaban los órdenes (o grupos de cuerdas que sonaban igual) en las que se escribían letras de la b a la k para indicar en qué traste había que pulsar. La letra a se reservaba para indicar que la cuerda se tocaba al aire, es decir, sin pulsarla con ningún dedo de la mano izquierda. La duración relativa de las notas se indicaba por medio de figuras que se colocaban encima del diagrama. La línea inferior representaba la cuerda más grave, y las demás líneas representaban a las demás cuerdas en orden creciente de altura musical.
Las tablaturas italiana y española se utilizaron entre 1500 y 1650 (aunque se han encontrado manuscritos fechados con posteridad, como el célebre de Santiago de Murcia, fechado en 1732), y se diferenciaban de la francesa en que eran seis las líneas que representaban a las cuerdas del instrumento, y además la cuerda más grave era la de arriba, y las demás eran progresivamente más agudas hacia abajo. En lugar de letras, se utilizaban números, y de ahí viene el nombre de por cifra, por el que se conoce la tablatura en España. Luis Milán fue el único compositor famoso que siguió la costumbre francesa de representar las cuerdas graves abajo y las agudas arriba, si bien siguió la española de utilizar cifras y no letras.
En Alemania se utilizó un sistema híbrido, que combinaba el sistema del solfeo para el canto, y la tablatura para el acompañamiento, pero se introdujo el uso de signos especiales para los sostenidos y bemoles, además de las letras. Además, prescindía del uso de líneas horizontales para representar las cuerdas. Se escribía la música para todos los instrumentos que iban a tocar juntos en una gran hoja que se ponía encima de la mesa o tabla alrededor de la cual se sentaban los músicos. El sistema alemán es el más complicado de la tablatura, pues los sonidos de todas las cuerdas en el primer traste se representaban así: abcdef, en el segundo traste teníamos ghijkl y así sucesivamente. Cuando se les acababa el alfabeto, utilizaban números y después las mayúsculas.
La tradición de utilizar la tablatura para la música de guitarra nunca se perdió en España, y ha llegado hasta nuestros días, siendo muchos los que hemos aprendido algún método de guitarra por cifra antes de embarcarnos en la larga y tediosa aventura de meternos en el mundo de las claves, figuras y el canto del solfeo. :-) En los demás países también se ha mantenido la costumbre, y hoy en día se sigue utilizando en todo el mundo -buena prueba de ello es el número de páginas web que ofrecen transcripciones de obras clásicas y modernas en este sistema-, que consiste en una mezcla del sistema francés (las cuerdas representan de abajo a arriba a las cuerdas de graves a agudas) y el hispano-italiano (cifras en lugar de letras), y además se le añade -con frecuencia- el nombre de los acordes según el sistema anglosajón (las notas musicales se nombran por letras en lugar de por sus nombres: A=la, B=si, C=do, D=re, E=mi, F=fa, G=sol).
Según acabamos de ver, la tablatura consiste en un conjunto de seis líneas horizontales paralelas en las que se escriben los números que representan los trastes que se han de pisar para que al pulsar con los dedos de la mano derecha en la cuerda que hemos pisado se produzca el sonido deseado. El sonido de la cuerda al aire (es decir, sin pisarla en ningún traste) se representa por un 0 (cero). Así, la escala de Do mayor (ya veremos más tarde qué es esto de mayor), sería así:
Cuando queremos que dos o más cuerdas suenen al mismo tiempo, ponemos los números en vertical, así:
1----------------------------------------------------------------En este caso tenemos un acorde, que en este caso es el de Do mayor.
Habéis visto que hasta ahora he puesto delante de cada cuerda su número de orden. En realidad se prefiere poner delante de cada cuerda el nombre de la nota que da esa cuerda al aire, en lugar del número que les he puesto yo. O sea, que la tablatura anterior la veréis normalmente así:
E-----------------------------------------------------------------
B----------1------------------------------------------------------
G----------0------------------------------------------------------
D----------2------------------------------------------------------
A----------3------------------------------------------------------
E-----------------------------------------------------------------
Puesto que la afinación normal de la guitarra es, efectivamente, mi (e), la (a), re (d), sol (g), b (si) y e (mi) en orden ascendente. Es algo útil, puesto que a veces se cambia la afinación de la sexta cuerda al re bajo, o la quinta a sol, e incluso a veces la tercera a fa sostenido, si bien es menos frecuente. Pero para no recargar la tablatura, se prescinde del nombre de cada cuerda cuando se utiliza la afinación normal: mi-la-re-sol-si-mi.
Los que ya tengan algo de idea de lo que es una guitarra y la tablatura harían bien en saltarse esta parte. :-)
La guitarra es un instrumento de seis cuerdas que se afinan por cuartas, es decir, que cada cuerda es una cuarta más aguda que la anterior, excepto la segunda, que es una tercera más aguda que la tercera cuerda. Una cuarta es la distancia que existe entre una nota y la que está cuatro puestos más arriba o más abajo, contando ambas. Por ejemplo, la sexta cuerda se afina en mi, contemos una cuarta: mi-fa-sol-la: la quinta cuerda se afina en la nota la. La cuarta, en re, la tercera, en sol, la segunda en si, y la primera (también llamada prima seguramente por influencia italiana, aunque los franceses la llaman chanterelle porque es la cuerda aguda por excelencia, la que se usa para cantar -chanter- ella -elle).
La afinación de la guitarra puede ser absoluta o relativa. Los que tocan la guitarra de oído no suelen complicarse mucho la vida, y tensan la sexta cuerda hasta que les parece bien, y afinan la quinta por la sexta, pulsando ésta en el quinto traste hasta que la quinta pulsada al aire suena igual que la sexta pulsada en el quinto traste, y luego sigue con la cuarta, tensándola hasta que suene al aire igual que la quinta pulsada en el quinto traste; siguiendo con la tercera del mismo modo, pero para afinar la segunda, pulsan la tercera en el cuarto traste. La primera se afina pulsando la segunda en el quinto traste. Consideremos la tablatura de esta afinación de la guitarra:
E--------------------------------------------------------------------0---0---
B-------------------------------------------------------0---0----5------5---
G--------------------------------------0----0----4---------4----------------
D-----------------------0-----0----5-------5--------------------------------
A-------0----0------5--------5----------------------------------------------
E----5-------5---------------------------------------------------------------
La afinación absoluta se diferencia de la que acabo de describir en que la nota de partida es una nota determinada, que se obtiene a partir de un diapasón o silbato especial que venden en las casas especializadas en música de guitarra. El sonido de que hablo no es, no obstante, el de la sexta cuerda, sino el de la quinta -la-. Esto es porque la nota-patrón que se ha definido es LA, y se ha definido como el sonido a 440 vibraciones por segundo. La quinta cuerda, en realidad. suena una octava más baja, pero con un poco de práctica se puede afinar la quinta con el diapasón, la sexta pulsándola en el quinto traste, y luego las demás por el método descrito. Para evitaros estas dificultades, así como la de tener que ir a la tienda de la esquina a compraros un diapasón, os ofrezco en este fichero midi el sonido real de cada cuerda pulsada al aire. :-)
Si no tenéis tarjeta de sonido no podréis escuchar los ejemplos que os pongo. :-( No obstante, podréis afinar vuestra guitarra con un instrumento que seguro que tenéis en vuestra casa, si bien es un poco más complicado: el tono del teléfono está afinado a sol sostenido, es decir, la tercera cuerda pulsada en el primer traste. Cuando hayáis afinado esa cuerda, podréis afinar las demás según la explicación de arriba. :-)
A pesar de los gritos de los puristas, es ciertamente posible aprender a tocar la guitarra por cifra, pues para llegar a hacerlo con gran destreza lo más preciso es constancia en la práctica del instrumento y ganas de superación. Ya hemos aprendido a tocar la escala de Do Mayor. Ahora veamos la de Mi mayor, muy utilizada sobre todo para tocar flamenco. :-)
E----------------------------------------------------0-------------------------Esa es la escala ascendente. Veamos la misma escala hacia abajo, descendente:
E--0-----------------------------------------------------------------------Las escalas son en realidad escaleras por las que uno sube y baja por la tonalidad elegida, que en este caso es la de Mi Mayor, como hemos dicho.
Para acompañar las canciones se utilizan los acordes, que tocamos con la mano derecha según el ritmo que necesite cada canción. Cada tonalidad tiene tres acordes que son más importantes que los demás. Los tres de la tonalidad de Mi Mayor son estos:
E-----0-----------------2---------------------0--------------------------El primero se llama acorde de tónica, porque la nota tónica de Mi Mayor es Mi, que es la que da el nombre al tono. :-) El segundo acorde se llama de dominante, porque empieza por la nota que domina, es decir, es la más importante después de la tónica en ese tono. Es la quinta nota de la tonalidad, y si contamos a partir del mi, llegamos a la nota si. El tercer acorde en importancia empieza por la nota LA, que es la que está en esta tonalidad inmediatamente por debajo de la dominante, y por ello se le llama subdominante. Por eso se llama a este acorde de subdominante.
Aunque hay muchos otros acordes, con estos tres podréis acompañar casi todas las canciones.
Para aprender a tocar la guitarra por medio de la tablatura, yo os aconsejaría oír muchas obras para guitarra con la tablatura en la mano. Esto supondría gastaros mucho dinero y buscar en muchos sitios, pues es mucho más difícil encontrar tablaturas que partituras, siendo éstas el método más común para escribir -y leer- la música para guitarra hoy en día. Las ediciones en tablatura son raras y caras.
No obstante, si utilizáis ordenadores tenéis una opción mucho más barata y asequible. En la dirección http://www.tabledit.com de Internet encontraréis el programa TablEdit, así como un banco de más de 1500 piezas para guitarra en el formato de dicho programa. Entre ellos encontraréis Recuerdos de la Alhambra, de Tárrega, que he adaptado yo mismo. Reconozco que es una pieza demasiado larga y difícil de ejecutar como para empezar, pero sí que podríais obtener una buena idea de lo que puede hacer este programa y de lo que es la tablatura si le echáis una ojeada.
Este cursillo sobre la tablatura está basado en este programa, que os iré describiendo poco a poco. Los ejemplos que pondremos han sido generados todos con TablEdit 2.0, y si bien no os hará falta el programa de momento, os aconsejo que os lo bajéis de Internet, o que se lo pidáis a su autor, Matthieu Leschemelle ([email protected]) por correo. El programa tiene el grave inconveniente de tener toda su documentación en varios idiomas, pero no en español, y eso es precisamente lo que este documento trata de resolver. :-)
Ya hemos dicho más arriba qué significan esos números y rayas que aparecen en la tablatura. Veamos ahora una tablatura real, y aprendamos a leerla:
| | | | E|------------------------0-------| B|1---------------1---------------| G|--------0-----------------------| D|--------------------------------| A|3-------------------------------| E|--------------------------------|
En primer lugar vemos unas rayas verticales encima de la tablatura. Nos dicen que cada número representa un tiempo, o sea que cada uno de los números representa un sonido de igual duración. En tablatura dividimos la música también en compases, siendo cada compás un número determinado de tiempos. El del ejemplo es un compás de cuatro tiempos, que llamaremos compasillo y que se toma como referencia para todos los demás. En el primer tiempo tocaremos la quinta cuerda pulsada en el tercer traste al mismo tiempo que la segunda pisada en el primero. El resto del compás es fácil de interpretar, así que os dejaré que leáis vuestra primera pieza, que os pongo a continuación. Se trata del estudio nº 1 de la opus 35 Fernando Sor:

Veréis que no se han puesto la letra de cada cuerda al principio de cada línea, pero es porque se da por supuesto que es la afinación normal. Además, se ha puesto una C al principio de la composición para señalar que se trata de un compás de compasillo, o sea, que tiene cuatro tiempos. Si pulsáis sobre el gráfico se debe oír la composición. Cuando ya la toquéis con un poco de soltura, probad a tocarla a la vez que el ordenador.
En el apartado anterior hemos visto en realidad una obra muy sencilla. Ahora os propongo que intentéis leer el estudio siguiente del mismo autor, Fernando Sor. Tened en cuenta que ahora ya no hay cuatro, sino tres partes en cada compás, siendo la primera un poco más fuerte que las otras dos. Como antes, podéis comparar lo que tocáis con lo que oís aquí. :-)
Después de haber leído y ejecutado este estudio, os propongo que intentéis hacer lo mismo con el siguiente, el estudio número 3 de la opus 35 de Fernando Sor. También tiene compás ternario, es decir, dividido en tres partes. Tened cuidado en que cada tiempo dure exactamente lo mismo. Los guitarristas llevamos la cuenta con el pie derecho porque tenemos ambas manos ocupadas :-). Este estudio tiene la particularidad de que no todas las notas tienen la misma duración. Fijaros en que las más breves están más cerca las unas de las otras, y no olvidéis tomar como referencia las rayas verticales que hay encima de los compases: cada una es un movimiento suave de vuestro pie derecho. Así suena.
Sobre la tablatura habéis visto el signo > sobre algunos compases. Eso indica tocar un poco más fuerte, y < tocar un poco menos fuerte.
La tablatura nos recuerda al pentagrama, pero la diferencia más evidente es que aquella es en realidad un exagrama, esto es, un diagrama de seis líneas. Cuando Guido d'Arezzo ideó el pentagrama en el siglo X, era en realidad un tetragrama, pues lo que se le ocurrió fue utilizar cuatro líneas horizontales para fijar la altura musical de las notas, a las que daba una mayor o menor duración según unos signos que luego se han hecho universales, si bien los ingleses les llaman de otra manera. La altura musical, es decir, el tono, nos lo da la nota (ya sabéis, do re mi fa sol la ó si), pues bien, la duración nos la dice la figura con que escribimos esa nota.
Sabemos que el compás de compasillo dura cuatro tiempos. Bien, pues hay una duración que dura todo ese compás (cuatro tiempos), que se llama redonda. Se representa por un círculo hueco pequeño. Si le ponemos una barra vertical (llamada plica) por la derecha, la convertimos en blanca, que dura la mitad, es decir, dos tiempos. Si le pintamos de negro el círculo (llamado cabeza), la convertimos en negra, y dura exactamente la mitad que la blanca, o sea, un tiempo del compás que estamos considerando. Ahora le podemos poner en el extremo de la plica una especie de coma hacia la derecha (llamado corchete) y obtendremos una corchea, que dura la mitad que la negra. Es decir, que debemos tocar dos notas por cada vez que batamos el suelo con nuestro pie derecho. La corchea, a su vez, se puede divir en dos semicorcheas, que son esas figuras que tienen dos en lugar de un corchete. Si le ponemos tres corchetes a la plica, tendremos una fusa, que dura la mitad de la semicorchea. Ya sólo nos queda hablar de la semifusa, que tiene cuatro corchetes, y de la garrapatea, que tiene cinco, si bien no se usa nunca o casi nunca.
Todo lo anterior parece un poco lioso, pero consideraba útil que supierais que existe. No utilizaremos de estas figuras más que las redondas, blancas, negras y corcheas, habitualmente. Diréis, si quiero aprender tablatura es precisamente para no cascarme la cabeza con todos estos conceptos. ¿Por qué tendría que aprendérmelos? Bien, eso es cierto en parte. En realidad se puede aprender a poner los dedos en la guitarra sin saber nada de figuras, pero puede que acabemos tocando algo diferente de lo que pensemos, si no conocemos la duración relativa de las notas. De todas formas, saber lo que son las figuras nos vendrá muy bien para entender bien la diferencia entre la tablatura y la partitura.
Y la principal, a mi juicio, es que con la tablatura siempre sabemos en qué cuerda y en qué traste hay que poner el dedo para que suene. Eso no sucede en la partitura. En ésta hay que utilizar otros signos que nos lo digan, pues la guitarra tiene un cuadro muy completo de equísonos, es decir, sonidos iguales que se producen en distintos trastes de distintas cuerdas, como se puede deducir del método de afinación de la guitarra, que hemos descrito antes. Os pondré un ejemplo:
Tono : D A D G B E Tipo de compás: 4/4 | | | | |--------------------------------| |--------------------------------| |--------------------------------| |--------0-------2-------2-------| |3-------------------------------| |--------------------------------| | | | | |--------------------------------| |--------------------------------| |--------------------------------| |--------------------------------| |----------------7-------7-------| |-8-----10-----------------------| | | | | |--------------------------------| |--------------------------------| |----------------0-------0-------| |--------------------------------| |7-------8-----------------------| |--------------------------------| | | | | |--------------------------------| |--------------------------------| |--------------------------------| |2-------3-------5-------5-------| |--------------------------------| |--------------------------------| | | | | |--------------------------------| |1---0---1---0-------------------| |----------------2-------0-------| |--------------------------------| |--------------------------------| |--------------------------------| | | | | |--------------------------------| |--------------------------------| |--------------------------------| |10--9---10--9---7-------5-------| |--------------------------------| |--------------------------------| | | | | |--------------------------------| |--------------------------------| |--------------------------------| |--------------------------------| |3-------5-------8-------7-------| |--------------------------------| | | | | |--------------------------------| |--------------------------------| |--------------------------------| |0-------------------------------| |----------------3---------------| |--------------------------------|
Fijaros, sin embargo, cuál es la partitura de estos equísonos:
Veis que los compases son exactamente iguales dos a dos, mientras que en la tablatura no hay dos iguales.
La tablatura de hoy en día incorpora en mayor o menor medida los elementos de la partitura para darle una mayor fidelidad a la música original. Naturalmente, hay tablatura pura, que no recoge ninguno de estos elementos, así como también hay partitura pura, que no recoge ningún elemento de los que necesita el guitarrista para interpretar la pieza correctamente, pero eso hará más difícil y discutible su interpretación. Lo que necesita el guitarrista para hacerse una idea de cómo quería el autor que se interpretase su pieza, es lo que llamamos digitación, algo que nos dice cómo hay que tocar cada sonido, con qué dedos, y en qué cuerdas. En las partituras aparecen las letras p.i.m.a., que equivalen respectivamente a los nombres de los dedos de la mano derecha: pulgar, índice, medio y anular (el meñique ya sabéis que no se utiliza más que en flamenco, y no todos los tocaores lo usan). Los dedos de la mano izquierda aparecen numerados, para evitar confusiones: el 1 es el índice, el 2 el medio, el 3 el anular, y el 4 el meñique -que tanto nos cuesta domar...-. Además, los nombres de las cuerdas aparecen como números dentro de un círculo. Ya sólo nos queda hablar de los signos de rasgueado -que no están normalizados todavía, pues hay quien usa flechas y quien usa una línea ondulada vertical-, y las cejillas, que tanto nos cuesta al principio realizar. Se usa la letra C con un punto seguido del número de traste a lo largo del que hay que extender el dedo índice (el 1) de la mano izquierda. Este número antes se ponía siempre con números romanos, pero se utilizan ahora arábigos igualmente, sin duda porque son más claros. :-)
Todas las aclaraciones anteriores son irrelevantes para el tocador de guitarra por tablatura, que en adelante llamaremos tablaturo (puesto que una de las ventajas de no haber literatura sobre estos temas en español consiste en que nada nos impide establecer un nuevo vocabulario...) :-) La razón de que sean irrelevantes -no obstante, sí que son útiles, sobre todo para el que empieza-, nos la da la esencia de la tablatura misma: al fin y al cabo la tablatura consiste en escribir en qué cuerda y en qué traste se colocan los dedos de la mano izquierda para tocar nuestra melodía.
En los ejemplos anteriores hemos visto que la tablatura se divide en compases. El compás hemos dicho que es la unidad de medida, y que se divide en tiempos. Cada tiempo viene marcado en tablatura por una línea vertical que se coloca fuera del compás, encima de él. Las notas son los números que se escriben dentro del compás, y debemos ver cuántas columnas de números se escriben entre cada dos líneas de tiempo, y distribuirlas con igual duración dentro de cada tiempo. Así nos aseguraremos de que tocamos nuestras melodías de una forma lo más correcta posible.
A estas alturas me imagino que ya os habéis bajado el programa. Si es así, lo primero que debéis hacer nada más arrancarlo es abrir el menú File y seleccionar la opción languages y elegir español. Ahora vuestro Tabledit presentará los menús que voy a describir en el resto de este documento.
Ahora veréis que se os presenta un pentagrama, una barra de estado, y una tablatura. Lo que escribáis en una de estas cosas se reflejará en la otra. Por ejemplo, si lleváis el cursor al pentagrama y pulsáis INTRO, se escribirá una nota musical en el pentagrama que tendrá una duración determinada por la figura definida por defecto, que es la redonda. Para escribir otra nota, tendréis que llevar el cursor a otra posición con las teclas de flecha o con el ratón, y pulsar de nuevo INTRO. Pero veréis que además de escribirse la nota en el pentagrama, aparecen números en la tablatura: el ordenador ha evaluado dónde se podría pulsar en la guitarra para obtener esa nota, y escribe el traste correspondiente en la cuerda correspondiente. A veces ese sonido está presente en varias cuerdas diferentes en posiciones distintas, y el ordenador sugiere una o dos de esas alternativas a la vez, situando ambos números en columna.
Ahora hagamos otra cosa: llevemos el cursor a la tablatura con el ratón o con las flechas arriba o abajo: pulsemos el número 1 sobre la sexta cuerda. Veremos que aparece la nota fa en la partitura. Pero como las figuras ahora estarán en un estado más bien caótico, empecemos una nueva pieza musical pulsando el icono que hay arriba a la izquierda y que sugiere por su forma un papel en blanco. Hay una serie de opciones por defecto, como el tipo de compás, aire (o velocidad) y figura. Pre-definamos la negra por medio del menú de notas o bien pulsando la tecla de función F6. Ahora volvamos a escribir el 1 en la sexta cuerda de la tablatura, y luego pulsemos la tecla del tabulador para que el cursor vaya a la siguiente posición correcta. Si escribimos una nota nueva antes de esa posición, al oírse durará un tiempo, pero no empezará en el segundo tiempo, y el ritmo nos puede parecer raro. Ahora pulsemos un 3 sobre la sexta cuerda, y aparecerá la nota sol en el pentagrama. Luego escribimos un 0 en la quinta cuerda, y luego tabulador, 1, tabulador, 3, tabulador, en la cuarta cuerda un 0, tabulador, 2 y tabulador 3. En el pentagrama tenemos escrita (por nosotros) una escala de Fa. Ahora pulsemos F12 y oiremos la interpretación de nuestra primera obra. :-)
De todas las piezas de don Francisco, aparte de sus célebres Recuerdos de la Alhambra, hay otra que muy conocida, por su lirismo, delicadeza, y al mismo tiempo su facilidad para aprenderla, al contrario que el trémolo citado. Me refiero a Lágrima, que compuso durante una gira de conciertos por Inglaterra.
Imaginemos que ya tenéis TablEdit instalado en vuestro ordenador. Arrancad el programa y seleccionad en el menú General la opción tipo de compás. Seleccionad el 3/4. Ahora volved al mismo menú y elegid armadura. Dadle a la flecha que apunta hacia arriba hasta que veáis el signo # cuatro veces, y luego pulsad Aceptar.
Ya podríamos empezar a introducir las notas, pero nos queda otro requisito importante: en el menú General elegid ahora Información sobre el tema musical, o simplemente ctrl+I. Escribamos el nombre de la composición y del autor en los campos correspondientes, y en el último poned vuestro nombre y vuestra dirección telemática, costumbre recomendada para dar la opción a los colegas que vean vuestra obra de contactar con vosotros. Debe quedaros algo como lo que se ve en el gráfico de la izquierda.
Nos queda una última operación antes de poder empezar a escribir: abrid el menú Interpretar y elegid la opción Opciones MIDI (ctrl+k). La única opción que nos interesa cambiar es el "tempo", que nos dice el grado de velocidad de nuestra pieza. Don Francisco Tárrega estaba triste cuando compuso esta obra, y por lo tanto no nos sirve el 120 que hay por defecto en TablEdit. Pongamos 50. Sólo nos queda decidir la duración de las notas que vamos a introducir. Pulsemos F6 para definir por defecto la negra (la figura que dura un tiempo completo).
Ahora situemos el cursor en la primera cuerda de la tablatura, justo debajo de la primera división que se ve en la barra de estado, y escribimos un 4, tecla de tabulador, cinco, tabulador y siete. Ya
sabéis que para que el cursor vaya a la posición correcta para escribir la figura activa -la negra- hay que pulsar el tabulador. Hay otra manera, y es utilizar las teclas de flecha. Bien, ya tenemos la primera voz escrita. Ahora vamos a escribir el bajo. Llevemos el cursor de nuevo al 4 que hemos escrito, y con las teclas de flecha llevémosle hasta la cuarta cuerda, pulsando tres veces consecutivas la tecla de flecha hacia abajo. Ahora escribamos un 2, tabulador, 4 y tabulador 6. Para completar el primer compás nos queda solamente escribir la voz intermedia, pues esta pieza está escrita a tres voces. Llevemos el cursor a la segunda cuerda, bajo el 4 de la primera, y definamos ahora la corchea como figura por defecto: pulsemos F7. Ahora pulsemos el tabulador y escribamos un 0 (cero). Ahora pulsamos la tecla del tabulador dos veces, y pulsamos otro cero, y repetimos la operación. Ahora sí que tenemos terminado el primer compás:
| | | | | | |4-------5-------7-------|------------------------| |----0-------0-------0---|------------------------| |------------------------|------------------------| |2-------4-------6-------|------------------------| |------------------------|------------------------| |------------------------|------------------------|
Habéis observado que al terminar el compás, al volver a pulsar la tecla del tabulador se ha creado un nuevo compás automáticamente. Si queréis oír lo que habéis creado, pulsad F12. ¿Os gusta?
Ahora escribamos el segundo compás. Para escribir la primera voz tenemos que aprender a definir una figura que dura todo el compás: pulsemos la tecla F5 y se define la blanca como figura por defecto. Pero la blanca dura dos tiempos, y necesitamos tres: abramos el menú Notas (alt+n) y elijamos Puntillo (p). Ahora escribamos un 2 en la primera cuerda. Llevemos el cursor a la cuarta cuerda y antes de escribir el número 1, vayamos de nuevo al menú de Notas para quitarle el puntillo a la blanca (p) y luego escribamos el 1. A continuación pulsemos F6 para obtener la negra que necesitamos para la otra nota del bajo, y escribamos un 2 en la quinta cuerda. Ahora sólo nos queda la voz intermedia: definamos la corchea (F7) y repitamos los movimientos del compás anterior: tabulador 0 en la segunda cuerda, tabulador 2 en la tercera, tabulador 0 en la segunda, tabulador 2 en la tercera y tabulador 0 en la segunda. Pulsemos ahora F12 de nuevo. Ya va tomando cuerpo la lágrima. :'-)
Importante.- Para evitar disgustos más que probables, antes de seguir, guardad vuestro trabajo: abrid el menú de Archivo y elegid guardar. En la ventana que sale el programa ya ha puesto por defecto Lagrima, por lo que nos bastará pulsar aceptar para tener el fichero guardado en nuestro disco duro. :-)
Ahora podríamos seguir introduciendo la partitura hasta el final, pero vamos a aprovechar una característica de TablEdit muy interesante: pulsemos el botón derecho del ratón sobre la barra de estado y del menú contextual que aparece elijamos copiar compases. Introduzcamos en Desde el compás el número 1, y en hasta el compás el dos. Ahora en la ventana Pegar compases escribamos 3 y aceptemos. Veremos cómo en los compases 3 y 4 (que se crea automáticamente) se escriben los compases 1 y 2. Ya tenemos la primera sección de la obra, lo que algunos llaman el tema.
Ahora viene el contratema, que se toca más cerca de la boca de la guitarra. Ajustemos la duración a negra (F6) y escribamos en la primera cuerda estos números: 12 11 y 9. Llevemos el cursor bajo el 12, pero en la cuarta cuerda, y escribamos: 11 9 y 7. Ahora ajustemos a corchea (F7) y escribamos en la tercera cuerda: [tabulador] 9 [tabulador] [tabulador] 9 [tabulador] [tabulador] 7 en la segunda cuerda, y ya tenemos el compás entero. Si queremos oír sólo este compás, pulsemos F10. Para oír toda la composición transcrita hasta ahora, F12. Los compases que quedan de este contratema (incluyendo el que acabo de describir) los escribiremos así:
| | | | | | |12------11------9-------|7-----------0-----------| |--------------------7---|----9---------------10--| |----9-------9-----------|----------------11------| |11------9-------7-------|9-------11--------------| |------------------------|------------------------| |------------------------|------------------------| | | | | | | |----0-------2-----------|0-----------------------| |0-------2-----------4---|------------------------| |13------3-----------2---|1-----------------------| |------------------------|2-----------------------| |----------------2-------|------------------------| |------------------------|--------0---------------|
Ahora podríamos copiar todo otra vez desde el principio en ocho nuevos compases, como está en la partitura original. Pero nosotros podemos decirle al ordenador que interprete estos ocho compases dos veces. Abrimos el menú Interpretar y seleccionamos lista de orden de lectura (ctrl+r), y escribimos en la ventana correspondiente desde el 1 hasta el 8, y luego le damos con el botón izquierdo del ratón a la flecha que hay hacia la derecha en ese menú dos veces: el ordenador ya sabe que tiene que tocar de los compases 1 a 8 dos veces consecutivas. Pulsemos el botón cerrar, y pulsemos ahora F12: veremos que se interpreta correctamente la primera parte de este hermoso preludio. Guardad el trabajo.
La segunda parte suena en una tonalidad diferente. Vamos a cambiarla. Abrimos de nuevo el menú General y volvemos a seleccionar armadura. Le quitamos tres sostenidos (#) dándole a la flecha que hay orientada hacia abajo, y antes de aceptar tenemos que fijarnos en que esté seleccionado el cuadradito donde pone aplicar a los siguientes compases, pues si no se nos cambiaría la armadura desde el principio. :-(. Introducimos ahora los siguientes compases:
| | | | | | |3/--8---7---0---2---3---|0-----------------------| |0---------------4-------|----1---0---------------| |----------------2-------|----2---0---2---0---2---| |------------------------|------------4---2---4---| |----------------2-------|------------------------| |0-----------------------|0-----------------------|
El signo / entre dos números significa que el dedo se corre entre las dos notas sin soltar la cuerda, produciendo un sonido característico de la guitarra al ir pasando por todos los trastes. En música eso se llama portamento, pero los guitarristas lo llamamos arrastre. :-) En TablEdit se obtiene abriendo el menú de notas y la opción efectos especiales y slide (arrastre); o bien pulsando la letra s con el cursor sobre la primera nota de las dos implicadas.
| | | | | | |----12------8-------5---|--------------------2---| |0-----------------------|7---------------0-------| |0-------2---------------|8-----------------------| |----------------4-------|----9h--10--9-----------| |------------------------|2-----------------------| |0-----------------------|------------------------|
La letra h que hay tras el 9 en la cuarta cuerda significa ligado ascendente (hammer on en inglés, o sea martilleo) y se forma pulsando la nota del traste 9, y sin pulsar otra vez, darle con otro dedo (en este caso el meñique de la mano izquierda, :-)) tan fuerte como se pueda en la misma cuerda en el traste diez. Los ligados descendentes (pull off, o sea, tirar en inglés) se indican con una p y se hacen al revés: se pulsaría en el traste 10 y se levantaría el dedo, dejando que suene la cuerda hasta un dedo puesto en una posición más cerca de la cabeza de la guitarra. El truco está en este caso en tirar un poco con el dedo de la mano izquierda hacia un lado, como si uno pulsara la cuerda suavemente. Dentro de dos compases tendremos la oportunidad de ver esto en a primera cuerda, compases 10 y 8 respectivamente
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Sobre los ligados tanto ascendentes (hammer on) como descendente (pull off) debéis saber la manera en que podéis hacerlos en TablEdit: abrid el menú de Notas y la opción Efectos especiales. Os saldrá el cuadro que figura a continuación:

De estos efectos, los que nos interesan de momento son los que ya hemos comentado: h (ligado ascendente), p (ligado descendente) y s (arrastre, en inglés slide), que hemos utilizado en el compás 9 y que hemos visto que en tablatura se representa por el signo /. En lugar de abrir los menús correspondientes, podemos obtener estos efectos en TablEdit simplemente pulsando esas letras (s, h ó p) sobre o entre las notas respectivas. Ya iremos comentando los demás efectos más adelante.
Ahora faltan un par de cosas antes de que nuestra pieza pueda ser tocada por el ordenador: hay que ir al menú Interpretar y seleccionar la lista de orden de lectura (o más rápido: ctrl+r) y añadir a lo que ya hay las siguientes secuencias, pero cuidando de poner antes el cursor sobre la palabra fin, pues si no las secuencias no se interpretarán en el orden correcto:
9--->16Ahora guardad vuestro trabajo y escucharlo con atención. Hay algo que no os llega del todo, ¿verdad? Demasiado mecánico para ser una obra tan preciosa. Bueno, TablEdit os puede ayudar un poco más. Id al compás 5 y abrid el menú de Edición y elegid el último submenú, Modificar y la opción modificar tempo. Cambiad el tempo a 48, pero cuidando de que el cursor esté antes de la nota de la primera cuerda. Id a un poco antes del compás siguiente, y cambiad el tempo a 45, entre este compás y el siguiente -sin montaros en ninguna nota-
ponedlo a 43, el siguiente a 40 y justo antes de la blanca del compás número 8 ponedlo a 35. Después del o de la sexta cuerda no olvidéis poner el tempo a 50 de nuevo, pues si no el resto de la pieza se interpretaría así de lento, y eso tampoco nos interesa. Ya sabéis interpretar la pieza. Ahora podéis jugar con la velocidad de los compases que queráis -incluso podéis cambiar el tempo de partes de un compás determinado- para que vuestra interpretación de vuestras obras sea más personal. :-)
Si tenéis interés en ver mi interpretación, podéis escucharla pulsando con el botón izquierdo sobre la foto de don Francisco Tárrega que hay a la derecha de este texto.
Por último, aunque ya prácticamente habéis visto la tablatura de mi versión, podéis ver el fichero entero con vuestro navegador pulsando aquí. También podéis ver el fichero con TablEdit pulsando en este enlace.
Ahora ya podéis introducir vuestras propias piezas en tablatura. Antes yo os aconsejaría que os bajáseis todas las obras que podáis del espacio de usuarios de TablEdit (TablEdit Users Space, TUS, en inglés) abrirlos con el programa y estudiarlos con detenimiento. Si no tenéis aún la versión registrada no os preocupéis, pues podréis utilizar la versión gratuita para ello: podréis ver los ficheros, conseguir que suenen e imprimirlos, pero debéis tener en cuenta que el autor ha puesto dos limitaciones a la versión gratuita que debéis conocer antes de embarcaros en la aventura de transcribir más obras: al imprimir una partitura aparece entre los pentagramas -o tablaturas, pues el programa imprime en ambas modalidades a la vez o sólo en la que deseéis- una nota diciendo que se ha imprimido con una copia shareware de TablEdit, y la otra limitación es que el programa no puede guardar ni exportar en ningún formato -midi, ascii o abc- más de 16 compases. ¿Sabéis ya por qué he elegido Lágrima para este ejemplo? :-) Estas limitaciones no aparecen en la versión registrada del programa, que no es tan caro. Cincuenta dólares son al fin y al cabo lo que cuesta, más o menos, una comida cuando nos vamos con los amigos por ahí a celebrar algo. Y con TablEdit podemos celebrar algo más que una comida: podemos celebrar con los grandes genios de la guitarra su música, y compartir nuestras transcripciones con nuestros amigos, a escala mundial. Los usuarios registrados de TablEdit tenemos una lista de correo donde nos contamos nuestras experiencias y nos damos ideas, y eso en sí quizá sea aún más interesante que las transcripciones mismas que hagamos para nuestro hermoso instrumento. :-)
Este cursillo está pensado como introducción a TablEdit más que a la música, aunque se han tocado temas básicos de esta disciplina igualmente. No obstante, desde la primera vez que hemos abierto el programa nos hemos dado cuenta de que es relativamente sencillo ir adquiriendo cierto bagage musical aún si se era totalmente analfabeto, musicalmente hablando, claro. :-) No en vano nos aparece, además de la tablatura, un pentagrama con la clave de sol, que es la única que utilizamos los guitarristas. Hay más, pero no nos interesan. ;) Fenando Sor dijo en cierta ocasión que deberíamos utilizar la clave de Do en tercera línea para que lo que se escribía fuese el sonido exacto de lo que se oía, pero tuvo tan pocos seguidores en esta innovación que la única obra que compuso utilizando las claves correctas (do para las partes agudas y fa en cuarta línea para las graves), la Fantasía en do mayor, opus 7, tuvo que volver a publicarla mal, o sea, escrita en clave de sol: es más fácil considerar que se escribe una octava más agudo de lo que se tiene que tocar, y no tener que aprenderse otras claves. Al fin y al cabo, en todas se canta lo mismo. :-))
Al ir introduciendo notas en la tablatura, habéis visto que se han ido escribiendo las notas en el pentagrama. Ya tendréis una idea bastante clara de dónde están las notas en la guitarra, dónde tenéis que pulsar para que se produzca determinada nota.
Sabemos que las escalas son un ejercicio muy bueno para adquirir agilidad en los dedos de ambas manos. Probad a escribir una escala de do en la tablatura, controlando si se va escribiendo correctamente en el pentagrama. Hay un estudio muy bueno de Carcassi -el número 1- en que se recogen varias escalas con un sentido rítmico y melódico muy adecuado. Os aconsejo que lo escuchéis con atención. Lo que oís ha sido creado con TablEdit, como podréis comprobar si abrís el fichero correspondiente. Nos da una perspectiva de la primera y segunda posiciones de la guitarra. Una posición es lo que se abarca con los dedos de la mano izquierda en el mango de la guitarra sin tener que mover el brazo. Así, la primera posición va desde el primer traste hasta el quinto, la segunda posición va desde el sexto hasta el duodécimo -aproximadamente, depende del tamaño de la mano, claro-, y luego tenemos los trastes que hay dentro de la tapa de la guitarra, fuera del mango y que tan difíciles son de tocar. Eso es la tercera posición, que no nos hará falta utilizar en la mayoría de los casos. Algunas piezas los utilizan, pero hay muchos miles de otras piezas que no los usan, así que ¿para qué nos vamos a complicar la vida? Al fin y al cabo la guitarra hace un par de siglos no tenía más que ocho trastes, y se hacían cosas tan bonitas como ésta de Adrián Le Roy.
Bien, pues como os decía, podemos intentar escribir escalas, si bien no tan bonitas como las que hacía Carcassi, al menos más variadas. En la composición que hemos oído sólo están las escalas de do, de sol y de mi. Y esto ¿qué es?, diréis seguramente. Bueno, no es tan difícil de entender, con un poco de paciencia.:
Sabemos que las escalas sirven para subir y para bajar por las notas de la escala. ¿Y qué son las notas de la escala? Sabemos que las notas son siete, y que su orden correlativo es este: do-re-mi-fa-sol-la y si. Después del último si las notas se vuelven a repetir, pero en una octava más alta o más baja, según hacia donde vayamos. Naturalmente, al descender se hace en orden inverso: si-la-sol-fa-mi-re y do. El que averiguó la relación de las notas entre sí fue Pitágoras, hace ya más de dos mil quinientos años. Decía que el número lo era todo, y en lo concerniente a las notas sí que lo demostró. Las vibraciones por segundo de las notas musicales guardan una relación matemática entre sí que sería demasiado prolijo explicar ahora, pero destacaré que una consecuencia importante de ello es que la diferencia en entonación entre cada dos notas consecutivas es la misma excepto en dos casos: entre mi y fa por un lado y si y el do de la octava siguiente, en que esa distancia (o intervalo) es la mitad. Por eso se dice que la distancia o intervalo entre cada dos notas consecutivas es de un tono, excepto entre mi y fa y si y do, que es de medio tono o un semitono. ¡Qué tontería, verdad? Y sin embargo, eso ha supuesto un quebradero de cabeza a los cantantes aficionados de todo el mundo desde la época de Pitágoras hasta hoy, si bien es la base de la enorme riqueza armónica y tonal de la música. Consideremos la escala de do mayor otra vez: ¿qué oímos? Seguramente notaréis que la distancia entre fa y mi y si y do es más cercana que las demás. Ahora escuchad lo mismo, pero partiendo de re, en lugar de do: re-mi-fa-sol-la-si-do-re: escala de re. Al llegar al re final nos quedamos con las ganas de oír el do que nos marcaría el final de verdad de la escala, ¿verdad? Eso se debe a que sí hemos distinguido el lugar de los semitonos, después de todo... Consideremos que las escalas no se hacen sobre notas determinadas, sino sobre notas ideales, que llamaremos grados, y les ponemos un número a cada uno para diferenciarlos: el I-II-III-IV-V-VI-VII y VIII. En el caso de la escala de do los semitonos están entre los grados III y IV y el VII y VIII. Pero en la escala de re que hemos oído, los semitonos están entre los grados II-III y VI-VII respectivamente. En la guitarra podemos recuperar el ambiente de la escala de do, aplicado a la de re, de una forma muy fácil: a partir del II grado -exclusive- pisamos un traste más arriba de donde le corresponde a cada nota, y suena esto: escala de re. TablEdit os dirá en la mitad superior de la pantalla que le habéis puesto un sostenido, o sea, un #, a las notas do y fa. Lógico, ¿verdad? Al fin y al cabo los sostenidos le suben la entonación a las notas un semitono precisamente. Ahora hagamos lo mismo partiendo de mi, y llegaremos a la conclusión de que tenemos que utilizar sostenidos en las notas fa-do-sol y re. Ahora las escalas nos parecen bien terminadas.
Si hiciésemos la misma operación a partir de la nota la, obtendríamos la escala menor. ¿Por qué se llama menor? Porque el intervalo entre el primer grado -que se llama también tónica, porque es la nota que da nombre a la tonalidad- y el III -que se llama mediante porque es el que está en medio entre la tónica y la dominante, que es el quinto grado- es menor que en la escala de Do. Es decir, en la escala de Do la distancia de do a mi es de dos tonos (uno de do a re, y otro de re a mi), pero en la escala de la -sin añadirle ningún sostenido o bemol- la distancia o intervalo del primer grado al tercero es de un tono y medio: uno de la a si y medio de si a do.
Los griegos calcularon las distancias entre todas las notas de todas las escalas, y llegaron a definir ocho modos, poniéndoles nombres a todos. Decían que unos favorecían la melancolía, otros el amor, etcétera. Los occidentales hemos renunciado a esa riqueza, conformándonos con dos modos: el mayor y el menor. El modo mayor, como hemos dicho, se basa en los intervalos de la escala de do natural -natural porque no se utilizan sostenidos o bemoles- y el modo menor se basa en la escala de la natural.
Si intentamos construir una escala a partir de la nota do que respete los mismos intervalos de la escala de la natural, vemos que del grado II al III -re a mi- hay un tono, y debería haber medio. Eso se soluciona utilizando un bemol. Utilizando bemoles cada vez que lo necesitamos, llegamos a la conclusión de que para la escala de do menor necesitamos utilizar tres bemoles, y para la de la mayor necesitamos tres sostenidos. Curioso, ¿verdad?
Cuando escribimos una composición en una tonalidad determinada, debemos esperar esa cantidad de sostenidos o bemoles siempre que aparezcan las notas correspondientes. Por eso se ponen al principio del pentagrama, aunque no aparezcan las notas. Eso forma la armadura. Naturalmente, pueden aparecer otros sostenidos o bemoles a lo largo de la composición de forma inesperada o accidental. Así se les llama: alteraciones accidentales.
Creo que con lo dicho anteriormente ya tenéis una idea suficiente de lo que se puede hacer con TablEdit. No obstante, siempre tendréis el límite de los conocimientos musicales que estéis dispuestos a aprender. Es posible que no hayáis aprendido música en vuestra infancia porque no hayáis querido, o porque no hayáis podido. Tanto en un caso como en otro, siempre se puede rectificar esta actitud, y si es vuestro caso, TablEdit os puede ayudar de una forma muy sencilla: conseguid un buen curso de solfeo (yo os recomiendo el Método Laz por la primitiva razón de que es el que me estudié en su día :-), pero cualquier otro os servirá sin duda alguna) e intentad escribir con TablEdit las lecciones que vienen en él. Aunque parezca una tontería, si os animáis a cantar las lecciones, mejorará mucho vuestro oído. En cualquier caso, podéis tocar esas lecciones con la guitarra, e incluso podéis hacer dúos a guitarra y voz. ;-) Llegará el día en que no os hagan falta ni TablEdit ni la guitarra para saber cómo suena una partitura. :-) Y eso será, evidentemente, gracias a TablEdit y a vuestra guitarra.
Pero eso de tableditar lecciones de solfeo os puede parecer muy aburrido -o muy fuerte, como se dice ahora-. Para suavizar la cosa os sugeriría que os consiguierais un buen cancionero y a medida que dominéis el tema vayáis introduciendo canciones sencillas, pero bonitas, como ésta. Es un célebre tema andaluz que podéis encontrar en la página 29 del excelente libro Folklore musical español, de Juan Hidalgo Montoya (A. Carmona Editor, Marqués de Cubas, 6, 82014 Madrid), donde encontraréis canciones de todos los rincones de España. Lo que lo hace interesante para nosotros es la facilidad de las transcripciones que presenta de todas aquellas canciones que todos hemos oído de niños. Como trae también el de los acordes necesarios para acompañar las canciones, podemos intentar armonizar los cantos, es decir, añadir notas que suenen bien junto con cada una de las del canto. Pero esto nos lleva al siguiente punto.
Cuando dos notas suenan a la vez, lo que resulta puede ser agradable de oír o no. Si tocamos a la vez do y re no nos gusta lo que se oye, pero si es do y mi, sí. La ciencia de la armonía estudia precisamente esto, y si bien es difícil y aburrida, es muy agradecida, pues a la larga podremos no sólo acompañar nuestras composiciones de una manera más o menos digna, sino que apreciaremos mejor las composiciones de los guitarristas que nos han precedido. Pero abordaremos este punto mejor en otra ocasión. :-)
Con todo lo que os he ido contando ya tendréis un bagage musical suficiente para empezar a pasar a TablEdit vuestras propias composiciones. Una vez que sabéis tocarlas con vuestra guitarra, pasarlas a TablEdit es muy sencillo. Una vez que lo hayáis conseguido, podéis enviárnoslas al TUS para que los aficionados a la guitarra del resto del mundo podamos compartir vuestros sentimientos. Hay muchísimas obras de autores famosos en Internet, pero faltan composiciones nuevas, de autores de a pie, como vostros y como yo. Me gustaría saber qué es lo que hacéis con la guitarra cuando la cogéis. Una forma muy oportuna de comunicárnoslo es el formato .tef. Hay un problema: el formato tef no se transmite demasiado bien por Internet, pero eso se soslaya comprimiéndolo en formato .zip, como habréis podido comprobar en este mismo documento. Si tenéis bien configurado vuestro ordenador, podéis escuchar las piezas con TablEdit en cuanto se reciben de Internet.
Este cursillo no está cerrado ni mucho menos. Sé que tiene muchas deficiencias y omisiones. Enviadme vuestros comentarios, ideas y sugerencias para mejorarlo.