na casita de madera

      

El bullicio de la gente, el ruido de los carros y la contaminación de la ciudad eran insoportables, hasta que un día tomé la decisión de conocer los pueblos olvidados de mi querido Perú.

Con la mochila en la espalda, llenos de sueños y esperanzas comencé mi recorrido (travesía) por las rutas del Perú. Había escuchado hablar en clase sobre las regiones más pobres de nuestro país, entre las cuales se encontraban: Ayacucho, Apurímac y Huancavelica. Dentro de mi corazón había nacido un especial cariño por los pueblitos de la sierra de la región Huancavelica; lugar donde era mi casa de estudios, y que con tanto cariño recibía la sabia enseñanza de mi maestro de escuela. También iba conociendo las costumbres y tradiciones que habían dejado nuestros antepasados.

En mi largo recorrido había visitado muchísimos pueblitos, anexos, comunidades, estancias y lugares desolados. Después de haber caminado durante todo el día por cerros y valles, ya cansado y con muchísima hambre; encontré una casita de madera, al acercarme escuché ruidos dentro de la casa. Al principio me asusté mucho, y en ese instante aparecieron en la puerta una pareja de ancianitos y dos pequeños niños y niñas, al verme me invitaron a pasar a su humilde hogar. Era una familia muy pobre. Eran aproximadamente las siete de la noche, había caminado durante todo el día y me sentía morir de hambre. En ese momento apareció la señora con un plato de mote sancochado, me ofreció amablemente y comí al instante, la señora como era tan buena me dio un cama para descansar, muy temprano por la mañana la familia despertó para salir a pescar, inmediatamente me levanté y los acompañé; pescamos apetitosos y deliciosos salmones. De regreso a casa recogimos un poco de leña para cocinar, al llegar a la casita la señora Martina se puso a cocinar las ricas y deliciosas truchas. Después fuimos a la chacra a trabajar, y al haber terminando las labores de ese día, regresamos a la casa a descansar.

Cuando era de noche escuchaba ruidos extraños dentro de la casa, salí a investigar, encontré dos hombres que robaban las pertenencias de la casa, cuando me vieron escaparon, a la mañana siguiente descubrí realmente que solo era un sueño, me vestí fui al bosque a caminar y vi unos cachorros de puma. Regresé a la casita de madera, ya se habían ido a la chacra, mientras que ellos trabajaban yo cocinaba una deliciosa sopa verde. Como esas personas se habían portado muy bien conmigo, decidí crear una escuelita para que los niños que vivían alejados de la gran ciudad, pudieran tener la oportunidad de estudiar. Después de algunas semanas decidí regresar a la ciudad de Pampas para realizar los trámites correspondientes. Al cabo de varios meses aprobaron la creación de la escuela que tanto había esperado. Mi alegría fue tan grande que inmediatamente llevé la noticia a los habitantes y sobre todo a los niños de Huacrapuquio. Por fin el sueño de todos los niños y jóvenes se había hecho realidad. Había cumplido con mi deber, y se acercaba el momento más triste para mí, porque tenía que partir. Dejé parte de mi vida en cada uno de ellos y estaba seguro que algún día esos niños llegarían a ser grandes profesionales.

Después de muchos años me encontraba caminando por la calle real de la ciudad de Huancayo, cuando de pronto se me acercó un joven saludándome muy amablemente, me quedé sorprendido ya que no podía reconocerle quien era. Al preguntarle su nombre me dijo: soy el niño de la casita de madera, dentro de una semana me graduaré de ingeniero agrónomo, y le pido me acompañe en este acontecimiento tan importante, ya que todo se lo debo a usted. Lo abracé y lloramos juntos. Una vez más el Dios de amor había permitido este encuentro inolvidable.

Esa mañana el firmamento dibujó el más bello arco iris multicolor que recordé la casita de madera en aquel distante pueblecito de Quintao, distrito de Colcabamba, provincia de Tayacaja, departamento de Huancavelica.









ulmita

      

Zulmita era mi pequeña compañera del segundo grado, su mirada triste me decía que algo malo lo venía pasando, mis otros compañeros parecerían no darse cuenta de lo que sufría que a simple vista se notaba que era del campo, de alguna parte de los Andes. La madre de mi Antonio un día estaba hablando en la salida del clases: -Vive en Huancayo con una tía lejano que le castiga por el mínimo error que comete. Sus padres se han ido a Estados Unidos porque en nuestro país no hay trabajo y regresarán dentro de mucho tiempo.

Pobre Zulmita -dije- La profesora Elisa nos hizo ver el mapa de ese país y nos contó que se tenía que viajar con avión si queríamos llegar ahí. Llegando a mi casa lloré mucho: -creo que me moriría de pena si mis padres se van de viaje, y cómo Zulmita soporta todo?

El otro día no hizo la tarea la profesora Elisa seguro que con toda la pena que sentía no la podía reprender, pese así sólo le dijo que sea mas responsable. Yo quería ser su amiga pero no sabía cómo, sólo conversaba con los demás cuando realmente era necesario. Ese día vi que sus zapatitos viejitos se había puesto mal, el izquierdo para el pie derecho; me acerqué y con dulzura le dije que sus zapatos se habían puesto mal, y como la veía peor que otros días yo me incliné y le coloqué bien sus zapatos; desde esa fecha siempre me está buscando para conversarme y yo con mucha amabilidad la ayudo hacer sus tareas. Muchas veces la he llevado a mi casa y he visto que come muy poco, contándole algún chiste logro que coma algo más y que sonría siquiera un poco. Me da más pena todavía preguntándole si está enferma o qué es lo que le duele. Hasta que un día la mamá de Guillermo, nuestro otro compañero de aula, le decía a la profesora:

-Tiene SIDA, dice que lo contrajo en un Hospital de Lima; cuando la llevaron para tratarse de una infección. Vi que mi profesora lloraba exclamando:

-Pobre Zulmita… morirá pronto.

-Sí,, dijo la señora, por eso debemos esstar preparados. Sus padres también se fueron a trabajar tan lejos, para costear su tratamiento que es muy caro. Desde entonces, los padres de familia y los profesores la veían con mucha lástima, pero así en una reunión habían decidido que sea retirada de la escuela; a su tía Tolentina no le importó nada y se la levó a su casa. Ese día yo me revelé hasta contestona y no hacía mis tareas de cólera.

Yo no comprendo hasta hoy qué es eso de SIDA, pero lloro por mi compañera Zulmita porque ya hace tiempo y qye ya estoy en cuarto grado ya no viene a la Escuela. El otro día fui a verla pero su tía me impidió.

-Qué quieres chismosa? Me dijo, ella esttá bien, ahora vete.

Muy triste me alejé caminando por la acera que no me di cuenta que veía un triciclo y no recuerdo m{as…; pero ahora estoy feliz con mi compañera Zulmita, sus padres ya volvieron de Estados Unidos y no necesitamos caminar porque rápida nos trasladamos volando hacia otros lugares, nuestra profesora Elisa está sonriendo y Zulmita no está enferma.









os pequeños cachorritos superanlos obstáculos deun malvado león

      

Hace tres años atrás en el safari de África en el que gobernaba un malvado león, unos pequeños cachorritos nacieron de una joven cierva encantadora que vivía cerca del lago en donde habitaban muchos cisnes.

Ellos nacieron en el reino de aquel león, su mamá llamada Mefi vio que sus adorables cachorros crecían rápido y al perverso rey no le gustaban las criaturas nacidas de un ciervo, así que tres años después los cachorritos llamados Maqui, Mili y Nervius se enteraron de esto, y decidieron marcharse y enfrentar a su majestad.

Pronto llegaron a su gran reino y los guardias trataron de eliminarlos, Nervius lo impidió derribando un gran árbol del bosque, Maqui y Mily escarbaron un hoyo y allí cayeron otros guardias que vigilaban las ventanas y los monumentos del palacio. Después Maqui, Mili y Nervius enfrentaron al rey y este les lanzó un patadón a cada uno, pero los encantadores ciervos no se rindieron y con sus pequeños pero gruesos cuernos, pincharon al león contra la pared, este con sus garras los rasguñó y los ciervitos siguieron insistiendo hasta que Mily, llamó al león mientras Nervius y Maqui hacían otro hoyo para que se caiga, el león se les acercó con furia pero al atacar cayó en el gran hoyo y murió por la gran golpiza y la caída, así todos los animales vivieron felices para siempre sin ningún peligro y los tres ciervitos fueron los pequeños gobernantes del gran bosque.









a mujer y sus cadenas

      

Esta historia comienza cuando fui al río, era eso de las 12:00 p.m. y escuché que alguien arrastraba cadenas y me asuste demasiado, lo único que hice fue correr y salir de ahí.

Pues le conté eso a mi abuelo y fue ahí que me contó esta historia. Este lugar queda en el río Satipo por el puente pasarela dice que ahí estuvo una mujer amarrada con cadenas dentro de una choza, esto fue el castigo de aquella chica que cometió un delito, su delito fue el castigo de aquella chica que cometió un delito su delito fue que ella engañaba a su esposo y que la gente la miraba en el río con hombres cada día pues su esposo no creía por que confiaba eternamente en ella.

Aquella señora estaba en boca de todos pues ella no le importaba por que ella no vivía de la gente ni la gente vivía de ella, y no le importaba que le ocurriría a su esposo si se enteraría le llegaba altamente sus sentimientos de su esposo y nadie entendía que su esposo no creía lo que decía la gente. Es que la señora era tan bella, tenia los ojos negros, las pestañas tan largas rizadas, los labios delgados y rozados era perfecta en cuanto su belleza pero en sentimiento no sabia nada.

La señora, así era como la llamaban se aprovechaba de la confianza y trabajo de su esposo, pues el trabajaba desde las 6:00 a.m. hasta la 1:00 de la mañana, ella salía a las 12:00 p.m. al río era donde se encontraba con sus hombres, pensaba que nadie se daba cuenta pues un niño la miraba y ella no se daba cuenta y el niño contaba a toda la gente pero la gente no le creía, el niño hizo un plan para que lo creyeran, entonces hizo este plan.

Toda la gente hizo que la señora creyera que están dormidos y la señora fue al río y la gente sin hacer ruido fue donde estaba ella y la vieron.

Entonces la gente decide decirle a su esposo pero el no creía, entonces para que el creyera hicieron una trampa, entonces fue a las 12:00 p.m. donde la señora fue al río y se encontró con uno de sus hombres y fue ahí que su esposo la encontró no sabia que hacer ella al verlo, fue ahí que corrieron los 2 para escapar de su esposo. Su esposo la atrapo a ella y la golpeo tanto que la dejó casi muerta, lo que hizo fue encadenarla y llevarla a una choza y la encadeno y nadie la podía ayudar por que estaba ahí cuidándola su esposo y ponía tantas trampas que nadie llegaba ahí, fue pasando los años y su esposo se fue lejos que la dejo.

Ella murió de hambre y sus restos fueron quemados por los pobladores de ese lugar. Su alma vagabunda por esos lugares, penando sin cesar.

Esta historia era contado a menudo por mi abuelo, que también paso por la misma experiencia que yo desde ahí no voy al río de miedo y la gente solo se queda hasta las 6:00 p.m y dicen que ellos también escuchan cadenas arrastradas por una persona. Pues aquella persona que es valiente que vaya y se quede a dormir y vea que es cierto.









l agua ardiente

      

Esta es la historia de don Daniel, que la quiero contar por que me encantó lo sucedido y fue así: Una vez por los años 1910 en el pueblo Los Caballeros de Santiago León de Chongos Bajo, sucedió algo increíble, pero cierto. Era un día donde el cielo estaba totalmente despajado y el sol irradiaba su calor, cuando el tío Daniel se encontró con su amigo Juan (en la plaza junto al canicruz, donde los devotos van a pedir justicia,) con quien se conocían desde niños y que por motivos de trabajo no se habían visto por un corto tiempo y él le dijo: -¡Daniel que gusto de encontrarte!- te estuve buscando para hacerte una oferta , que sé que te encantará , él se quedo sorprendido por lo que su amigo le decía y continúo diciendo: -Daniel te hago una apuesta-

-¡Una apuesta ¡-dijo Daniel -

- y ¿En que consiste? y ¿cuál es el premmio?-insistió Daniel. Juan empezó a explicar en lo que consistía la apuesta y era que, él primero que llegaba a la capilla del cerro San Cristóbal a la media noche, tendría como premio una botella de aguardiente y así demostraría ser el más valiente.

Daniel lo pensó y dijo:-Por su puesto que acepto. Se sabía que al tío Daniel le gustaba mucho beber licor. Entonces el tío Daniel queriendo ganar la apuesta que tanto deseaba.Se dirigió muy presuroso aquella noche, atravesando la plaza del pueblo y pidió al canicruz que le ayude a ganar su apuesta , luego se dirigió hacía el lugar destinado, escalo el cerro San Cristóbal con tanta dificultad dejando atrás el ladrido de algún perro, pero acompañado del canto de los grillos y pensando en que iba a ganar la gran apuesta y así demostrar que era el más valiente (por que muchos pobladores temían la oscuridad de la noche por las historias que siempre cuentan los abuelos) imaginaba que todo el pueblo lo iba a declarar, como el más valiente de los pobladores. Para darse cuando ya había transcurrido más o menos dos horas de caminata y a lo lejos se observaba la pequeña capilla y ya le falta poco para llegar a la meta ,cuando de pronto sintió miedo pero continuo dando valor recordando el premio que iba a recibir por ser valiente y así llegó al lugar indicado a la media noche como habían acordado en la apuesta , aquella noche había luna llena , la cual ,alumbraba más que nunca el interior de la capilla ,entonces Daniel ingreso y sintiéndose ganador ,se quedo contemplando la cruz que había en el interior y las flores que estaban en un jarro, (dichas flores eran llevadas por los devotos a esa cruz durante el día).

Daniel se sentía ganador del premio, por que su contrincante aún no llegaba, cuando de pronto, escuchó un ruido detrás de él, que lo hizo estremecer , desde la cabeza hasta los pies y dio la vuelta sin saber de que se trataba, cuando de pronto se encontró en la penumbra con una sombra que tenia cabeza con grandes cuernos y unos ojos rojos que brillaban y lo primero que vino a su mente fue que era el diablo en persona y se quedo pasmado ,asustado sin saber que hacer y tan solo pudo exclamar : -¡Dios mío!- con una voz entre cortada y fuerte.

Al oír esta exclamación, la sombra salio despavorido del lugar, quedando Daniel temerosos y con los pelos crespos.

Una vez pasado el susto se dio cuenta que se trataba de un venado, , Este venado Iba a la capilla por las noches, por que tenia la costumbre de ir a comer las flores, que en el día dejaban los que visitaban la cruz de aquella capilla.

Tanta fue la impresión que vivió el tío Daniel, que regreso al pueblo contó lo sucedido a su esposa e hijos y nunca más hizo otra apuesta semejante, ya que todo lo había hecho por una botella de aguardiente.









l mejor amigo

      

Cierto día, un perro llamado Tomy paseaba por el bosque sin encontrar comida alguna Ens. Recorrido ya llevaba más de cinco días en el campo, pero sin ninguna suerte de hallar ninguna providencia y ningún lugar seguro para poder quedarse por un breve tiempo, ya el bosque estaba lleno de peligros y animales poco amigables.

Cuando llegaba la tarde se sentía mal y se quedó dormido al pie de un árbol, cuando de pronto sintió un ruido acercarse eran los pasos de una persona llamada Taylor, el perro con las pocas ganas que tenía enseñ+ó los colmillos porque no conocía a la persona que estaba parada frente de él, luego Taylos con voz muy amigable le dijo:

Cálmate no te haré daño ni tu ami, después de unos momentos el perro se calmó y Taylor lo llevó a su casa que quedaba a unos tres kilómetros al sur el perro llegó a la casa de YTaylor muy cansado y se echó a dormir ya que tenía mucha hambre. Después el pequeño Maikol bajó de su habitación y lo colmó en caricias porque el perro era muy indo y luego lo alimento el perro muy alegre comenzó a dar saltos de alregría.

Según pasaba los días elperro se hacía muy amigo del pequeño e iban a todos los lgares a jugar ya habían transcurrido mucho tiempo desde que llegó Tomy a la casa de Taylor.

Un cierto día, el pequeño llevó de paseo a Tomy lejos de casa, pero cuando el sol daba los últoms rayos del día Maykol se dio cuenta que estaban perdido en el bosque unos minutos más tarde se toparon con un punente que tenían que cruzar, el para poder encontrar el camino de vuelta a casa, luego el pequeño tenía miedo hacerlo porque el puente era demasiado largo.

Pero con ayuda del perro empezó a cruzar el puente ya casi cuando estaban a la mitad del puente el niño perdió el equilibrio y dio un mal paso cayendo al fondo del río, cuando el perro volteó la vista atrás por el gritpo de deeperación que lanzo Taylor al caer, corrió así el río que estaba al fondo del puente cuando llegó por un momento pensó que había perdido a su mejor amigo porque no lo miraba en el agua pero de pronto miró su pequeña mano salir del agua como pidiendo ayuda.

El perro sin cuidarlo se lanzó al río para ayudarlo y logrando sacarlo de las aguas al pequeño, pero el niño respira con dificultad ya cuando recobro la conciencia el pequeño era de noche y tenía que regresar a su casa donde su familia lo esperaba y de pronto llegó el niño ayudado por el perro su madre lo recibió con un gra alegría ya que tenía al niño sano y salvo el pero desde ese día fue el mejor amigo del niño y toda la familia vivienron felices.









l pastor responsable

      

En mi comunidad (Ahuac) desde muchos años atrás se cultivo la responsabilidad de padres hijos y todo los que vienen, mi abuelo comento que había una vez un pastor que se llamaba Pancho este hombre fue criado en una casa muy humilde al cum0plir Pancho cinco años su padre los abandono y la madre le crió con los valores de obediencia y responsabilidad, él había llevado 300 carneros de su patrón Víctor hacia el Arwuaturo.

Al encontrarse sentado meditando y cuidando las ovejas llego un hombre desconocido y le dijo: -tu conoce Chupaca-, él pastor le respondió -si conozco señor-, tu puedes llevarme -no señor-, -no puedo llevarte-. por que llevo unas ovejas muy finas ellas están contadas y si las abandono se pueden perder.

El hombre suplico: -entonces baya tu a Chupaca y tráigame agua para beber-.

El pastor le respondió no puedo ir señor. porque no puedo dejar las ovejas de mi patrón a un desconocido y el señor siguió insistiendo.

La mascota del pastor se llama tarzan el es un perro, al oler el mandato del hombre se molesto mucho y comenzó a ladrar al señor, el señor al no conseguir su mandato se fue.

Eran las cuatro de la tarde. Panchito, no quería oírle mas al hombre y recogiendo a las ovejas con tarzan retornaron a su casa y le contó lo sucedido a su patrón.

El patrón escucho muy atento y valoro al pastor pero el curioso por saber su nombre del individuo le pregunto: ¿cómo se llamaba? y el pastor le dijo -yo no lo sé-, el patrón Víctor le dijo si mañana vuelve ese hombre pregúntale su nombre.

Al día siguiente el señor vuelve a fastidiarle al pastor, como tenia el encargo de su patrón y no demoro en preguntarle su nombre y el desconocido no le respondió, pero Pancho insistía sucedió así por tres días y todos los días le preguntaba su nombre, mas el hombre no le respondía.

Este señor retornaba después de tiempo al pueblo el se llama Juan, sucedió que cuando era niño un loco se lo había llevado y paso mucho tiempo en las calles.

El pastor recordó mirándole el rostro y muy contento por saber el nombre fue en su patrón ¡¿cómo es su nombre?! y el pastor obedeció a su patrón y fue a casa con las ovejas, y el señor de nuevo con el pastor. Él, le pregunto ¿eres tu amigo?, ¿me, dices como te llamas?, el señor miro muy triste al señor después de muchos años y le contesto que se llamaba Jorge, mas el patrón le dijo que era su hermano y que les separó un loco, el patrón fue corriendo en su hermano y le trajo a su casa, y fueron muy felices. Desde ahí al pastor le consideraron un miembro más de su familia, sin saber que era su hermano.

Pancho muy triste le dijo por que no le dijiste que eres su hermano él muy triste respondió que tenía temor era mejor vivir así. En el periodo que sucedía los hechos Pancho no había dejado por ningún momento sus ovejas, gracias a tarzan que ayudo.

Paso dos días y Pancho se sentía mal por no contar a su Patrón Victor y tomando su cañita se fue a la casa y le contó la verdad, el patrón agradeció mucho a Pancho por el valor y le dijo que no podía seguir guardando más el secreto y hoy me siento bien porque ya no tengo en mi conciencia la mentira, transcurrió un año y Victor se murió dejando todos los bienes a su hermano que ya tenía hijos en la comunidad hoy la familia de mi comunidad sigue el ejemplo de Pancho que también recibió su premio 20 ovejas del patrón.









l leñador yla mariposa

      

Había una vez un hombre que iba al bosque del IPSS de la Esperanza todos los días en busca de leña, una vez el hombre vio a una mariposa de colores y la quiso atraparla pero nunca pudo porque la mariposa estaba en un árbol muy grande; el hombre quería atraparla salto y salto cada vez más alto, pero no logro el hombre se fue triste al siguiente día, el hombre había hecho una trampa para atraer a la mariposa pero la mariposa lo vio y no se acerco a la trampa, el hombre se había ido del bosque para que la mariposa no pudiera verlo al siguiente día la mariposa de colores no había caído en la trampa que el había preparado. El leñador fue para ver si había caído en la trampa. Pero no encontró nada solamente encontró una mariposa fea y dijo: ¡No esta no es la mariposa de colores que yo quería ésta es otra, el hombre malo la voto y pisoteo con mucha fuerza y odio y dijo:- ¡La voy a atrapar! ¡La voy a atrapar!, después de unos minutos la mariposa de colores se acercó donde estaba la mariposa extendida en el suelo y muerta. Sin esperar más llamó a las demás mariposas la jalaron con todas sus fuerzas, la mariposa ya estaba muerta, fría y sin vida todas al verla en ese estado se pusieron a llorar. En esos momentos llegó la mariposa reina. Y acalorada dijo; ¡Que ha pasado! ¡Que ha pasado! ¡La mariposa a sido pisoteada y esta muerta! contestaron en coro. ¡Quien lo hizo!, un hombre leñador que siempre pasa por aquí dijo una de ellas. La mariposa reina fue en su busca y le encontró en su casa que quedaba en Saños Chico, el lugar era lleno de piedras, barro, pedegral y sin vida . Le dijo: ¡ Estoy muy molesta por lo que hizo ¿A quien se la quiere llevar a mi?. Y la mariposa de colores Dijo: -No mi señora reina el leñador está que me persigue por todos lados, él me odia y me quiere capturar reina mía. El leñador al escuchar esto se fue corriendo asustado. Y la riena ordenó: -¡Nadie ira a ninguna parte entendido! ¡Si!, pasaron los días, el leñador volvió y corriendo quiso atrapar con su red a otra mariposa, el no se dio cuenta que en el bosque no había ni una mariposa, grito fuerte -¡Salgan malditas mariposas yo prometo que las encontraré a todas y las mataré, las matareeee!, pero el leñador no se dio por vencido y vio a una mariposa la agarro y le dijo: -¡Dime donde esta esa mariposa de colores dime tú sabes!, a la mariposa le había amenazado con matarla, la amarro con un hilo delgado y la mariposa le llevo donde estaban todas las mariposas hermosísimas del mil colores y todas eran bellas tan bellas. Una de ellas vio llegar al leñador y aviso a todas: ¡Viene, viene, viene, gritaba fuerte! pero una de ellas no la escuchó, el leñador la agarro , la observo y admiro su belleza y entonces dijo:- Con esta me vuelvo millonario, la aplasto con todas sus fuerzas y quería saber sobre los colores que poseían, no dejó de mirar sus manos y la pintura penetrante que teñía en sus manos. Y con la fuerza que aplastaba la mato a la pobre mariposa. Alguien oyó ese grito de muerte. Y dijo:- Otra mariposa muerta, la pobre e indefensa mariposa de bellos colores. También había sido asesinada. Nuevamente la reina toda enérgica les dijo: ¡No sean desobedientes y estén pendiente a todo peligro, ese leñador es malvado y nos va atrapar a todas. ¡Claro! Dijeron todas. La mariposa de colores dijo:- A él le gusta las mariposas dijo en voz alta a la reina: ¡Vamos a ir a la casa del leñador, vamos todas en orden y la reina lo impidió y diciendo: nadie sale de aquí nadie. ¿Pero porque? y la reina dijo: -Quieres que mueran todas y la mariposa de colores dijo: - ¡Entonces no esperemos que nos mate a todas la reina Responde: -¡Iremos pero para hacerle reflexionar, porque matar a las mariposas es un delito, y de seguro que él no sabe que nosotras somos las que adornamos los campos en la primavera y en toda la selva, damos vida de colores a todas las plantas y decirle porque mató a dos de mis mejores amigas, no iremos a vengarnos eso nunca es bueno entienden. Bueno vamos todas y en orden, marchando.

El leñador al verlas a todas quedó muy impresionado, deslumbrado por tanta belleza. Quiso arrepentirse pero dijo: -¡Que tonterías, pero la voy atrapar, la voy atrapar hasta agarrarla y venderla en el mercado a todas y finalmente seré millonario, porque no creo que la desprecien no lo creo ya verán!.

El leñador recordó su sueño muy terrible que lo pisoteaban con odio y lo mataban, soñó igual que él hizo con la mariposa, en eso mostró realmente su arrepentimiento. El leñador se puso a llorar y dijo: -¡Me arrepiento de lo que hice yo no quiero matarlas solo quería venderlas en el mercado porque por mas que trabaje y trabaje nunca tengo dinero. Pero ahora se que no solamente con el dinero se puede vivir. Sino admirando la belleza de ustedes bellas mariposas, déjenme que las observe me alegran el alma perdónenme, yo las quiero!. Y las mariposas le perdonaron y fueron amigos y el las llevaba a pasear por los parques y fueron muy felices porque el leñador ya no iba a coger leña, sino sembraba flores y mas flores en su casa y en los parques.

El sueño del leñador sirvió para que aprenda a no maltratar a los animales, menos matar a las mariposas porque son seres vivos que deben vivir como los humanos. Como Dios nos enseña en el Quinto Mandamiento que dice (NO MATARAS), el leñador fue amable con todas ellas y todos los días traía comida a las mariposas y también jugaban y se reían mucho, las mariposas iban a su casa todos los días para que no se sintiera solo, y sembraron muchas plantas, y cultivaron los jardines de los campos y desde ese momento el pueblo de Saños Chico se lleno de verdor y campos verdes. Colorín colorado este cuento se ha acabado.









i pueblo salvado por un Guacamayo

      

Cuentan que en tiempos pasados antes que yo naciera desaparecieron el cielo azul y nubes blancas y no volvió a llover más. las fértiles tierras se secaron y no produjo ya ni flores ni frutos, los cerros verdes se convirtieron en desiertos , porque empezaron a secarse, es decir desaparecía la flora y la fauna , la naturaleza , todo esto que ocurría , era un caos , el hombre y los animales no tenían un grano para alimentarse

Y dicen que todo esto ocurrió cuando hombres y animales pecaron, por que olvidaron cómo comportarse para ser justos. Dicen que hasta perdieron la memoria, la forma como comportarse y el saber de su preciado alimento que eran los peces y la yuca.

Desde las altas montañas y lejanas bosques, cansados de comer venados, picuros, sajinos, huanganas, sachavacas y tigres etc. Y de volar aves tales como gavilán , gallinazo , loros y otros vinieron sin miedo al pueblo en busca de alimentos y agua , como no encontraron nada prosiguieron a todas partes en busca de agua y alimento peor aun así no encontraron nada de nada mas que tierras secas y las aves que con vuelo débil buscaban sus alimentos ya ni temor tenían de que la gente del pueblo los cogiese, así que entraron a las viviendas , aunque apenas podían mover las débiles alas . En fin, tan fuerte era el castigo que todos caían sin vida, eran muy pocos los que podían sobrevivir y para todos amanecían los días cada vez más llenos de desesperación

Llegaron entonces desde otros lejanos pueblos, hasta el cauce del río del pueblo en el cual sólo quedaban piedras, unos ancianos y jóvenes quienes hacían el bien y conocían el papel de cómo solucionar este problemas y principalmente lo de la sequía e intentaron hacer que vuelva a lo normal y después de muchos esfuerzos se dieron cuenta que con todos sus saberes era imposible de remediar estos males.

Cierto día el más anciano de ellos adivinaba el bien y el mal , con tres hojas de coca y dos hojas de trébol que eran justo los únicos que quedaban sanos y salvos ; cuando de pronto ocurrió un milagro , el anciano tembló de alegría , porque las hojas que había tirado cayó en su dorso revelando el bien .

Y corrió el anciano a pesar de su vejez y anuncio tan buena y nueva noticia mientras la gente aguardaba con ansiedad.

Un hermoso guacamayo el más ágil y más fuerte que todas las aves, voló en ese instante sin cansancio por días y noches enteras buscando un remedio contra el mal que ocurría en el pueblo, bueno, ese pueblo se llamaba Salvación. El Guacamayo voló y voló, pero cuando de pronto sintió no poder más, que las fuerzas le abandonaban , vio que la muerte estaba cada vez más cerca y no queriendo caer al suelo dio su último esfuerzo y se elevó para morir en la montaña más alta y lejana al pueblo , esa montaña se llamaba "Mira Ñuju" en eso se encontró con un viejo amigo suyo y que se habían separado desde unos años atrás y siendo su amigo la agonía del guacamayo que era su confidente y mensajero, le habló de este modo:

-¡Querido guacamayo! mi único amigo ¡¡que seria mis días sin ti¡ eres el único que rompe mi soledad llegando hasta mi cerro. Te quiero mucho y no voy a permitir que te mueras. En ti revelo mis secretos que en seguida darás a conocer a todos los hombres. La cura de vuestros males fue originado por el malo y maldadoso "Amarumayo" quien vive en el fondo de la laguna que está junto al pueblo y es temido por hombres y animales, por que devora a sus enemigos y a todos ser que se acerca y para poseer la flor escarlata, un duende se disfrazó de hombre para poder entrar al pueblo sin que nadie lo reconociera y así poder obtener esa flor que le da vida al Amaru mayo"

Fue esa la causa para que desde entonces los hombres y animales comenzaron a pecar, por que esa flor representa el bien y la abundancia es así que la preciada flor fue devorada por el cruel "Amarumayo" y terminando agregó

Para rescatar la flor será necesario que de los hombres y animales, aquel que fuera tan puro y noble como la flor de escarlata se arroje al fondo de la laguna.

Oyendo el guacamayo esta increíble revelación de su amigo, no sé de donde sacó tantas fuerzas y voló a gran velocidad a pesar de estar desfalleciente y llegado una vez al pueblo cantó a los hombres, desfalleciendo y desafiando el miedo. Los hombres y animales fueron a pedir permiso a su sirena quien se encontraba en el Río de Madre de Dios, su sirena no hizo mas que dejar que ellos hagan lo que pensaban, entonces se encaminaron a la laguna y una vez llegados, suponiendo los unos ser más puros que los otros, se lanzaron al agua y se ahogaron en ella. Durante muchos días al sacrificio no dio resultado alguno. Vino un viejito de otro pueblo, cuando él se lanzó al agua, luego de un rato empezaron a agitarse las aguas, moviéndose con gran violencia la tierra, las montañas se derrumbaron y caían con un ruido espantoso el viento soplaba con amenazas y rencores, en fin toda era convertido en ira del "Amarumayo" que moría

El miedo dominó a todos y cayeron al suelo desmayados así estuvieron un largo tiempo, recién se levantaron, habían recuperado la cadena y postrados prometieron no pecar más.

De pronto vieron que las aguas se calmaban y subían al cielo copos de nieves y eran todos aquellos que se sacrificaron, menos el viejito se había quedado allí de la flor escarlata y quedó para siempre en el fondo de la laguna por hacer caído el más bueno de todos

Y así subieron al cielo las nubes y de pura pena lloraron abundantes lágrimas, las cuales se convirtieron en lluvia.

Desde entonces la selva es verde, con flores, frutos y animales. y el guacamayo no ha envejecido , pues con los años solo ha perdido las plumas de su duro pescuezo

Pasado todo recién nací y según iba creciendo, escuchaba comentarios sobre lo sucedido, pero lo más importantes era que todo ya había pasado ahora todo el pueblo de Salvación vive feliz y no hay nada a que temer.









a historia de la ruda

      

Antesasasazo, cuando diosito recién creaba las plantas del mundo. Satanás, el dios de los diablos, se le ocurrió robarle la mejor de sus plantas, la que tuviese la más bonita flor, para sacarle luego cachita. Los chulillos del diablo, que son bastantes diablillos como hormigas rojas, vinieron rapidito para ayudarle.

Los chulillos colorados fueron a desiertos y a montañas, en primavera, verano, otoño, y en invierno, y no se detuvieron hasta encontrar las ansiadas plantas, todas con hermosas flores. Los diablillos llegaban con sacos de flores donde estaba Satanás. Sin querer, él infierno comenzó a oler rico.

El diablo sin embargo, estaba indeciso ante tanta hermosura tirada a sus pies. Miró con sus ojos de fuego que tiene y comenzó a escoger entre las más bellas. De pronto, uno de los diablillos había atrapado a un viejo campesino murmurando cosas en contra de los diablos mientras sembraba papas. El diablo le dijo que hable. El viejo no quería hablar, ya que después lo irían a matar. Satanás le dijo que hablara sin miedo pero que hablara El viejo luego lo pensó mejor, ya que de todas maneras lo irían a matar. Estaba escuchando al viento, cosas que uno escucha en el campo, dijo. Taita dios, se ha enterado de que quieres robarle su mejor planta, la que tiene la más hermosa flor. Pero él todavía no la inventa, dice que lo va ha crear mañana temprano, al pie de una chacra de habas.

El diablo se enfureció primero al escuchar al viejo campesino, pero después dejó de echar humo por su nariz para pedirle a todos sus diablillos que se alisten para traer la planta que dios iría a crear en la madrugada. El campesino, le dijo que taita dios tarde o temprano se enteraría de todo. Porque las orejas de dios son como el viento, están en todas partes. Luego habló unas palabras en quechua que ni el mismo diablo entendió. El demonio ordenó a sus diablillos que azoten al viejo hasta que diga en cristiano sus palabras. Pero el anciano, no lo hizo, el anciano prefirió morir a decirlo.

Dios se enteró que habían matado al viejo campesino, y de pena lloró por él. Sin querer las lágrimas cayeron en la chacra de habas del anciano. Y creció unas plantas rápido. Era la mañana.

Cuando llegaron los diablillos, diosito se escondió. La planta comenzaba a florear lindo. Esta es no hay duda, dijeron los chulillos de Satanás y la arrancaron de inmediato de raíz.

Los diablillos no cabían de contentos en sus colorados cuerpos, al haber conseguido tan fácil la planta que tenía las flores más bellas del mundo. Aún con las colas trémulas de entusiasmo, uno de los más impacientes, decidió alumbrar sus filudos cachitos en presencia de Satanás para anunciar la buena nueva.

-Podrás estar a gusto, señor -dijo el diiablillo esmerando su mejor sonrisa.

-Acaso la han traído -dijo, dubitativo ppero con mucha esperanza el demonio.

-Sí, sígame y lo podrá ver con sus propiios ojos. La hemos sembrado a la entrada del infierno para que no se marchite -dijo el diablillo siempre enseñando sus colmillos de contento.

Entonces, el dios de los diablos, Satanás lo siguió.

Cuando llegaron al lugar indicado, la multitud de pequeños demonios no cesaban de danzar frenéticos.

-Tráiganme la planta -ordenó el demonio,, con la voz propia de quien sólo sabe ordenar-.

De inmediato, no tardaron en hacerle llegar un racimo de hermosas flores amarillas.

El demonio acarició la planta y sus flores, moviéndolas de un lado hacia otro. De pronto, un tenue olor cautivó las fosas nasales de todos. Satanás acercó a sus narices el ramo.

-¡No hay duda! -exclamó furioso- Es el ppeor olor que he olido en toda mi endiablada vida…No hay duda…

El enjambre de diablillos se arremolinaron entre sí, medrosos y confundidos. Sólo diosito sabía que la hermosa planta, tenía la sangre del anciano campesino y al sentir nuevamente la presencia del demonio, comenzó a propósito a oler feo.

Nadie, que pretenda mi presencia, osará jamás a mostrarme esta horrible planta. No hay duda, es la peor. La más horrible, no hay ruda…digo duda -corrigió.

Pero esto último no fue escuchado por los diablillos. Ellos creyeron que el nombre que había dicho Satanás a la planta había sido ruda.

De ahí, que en toda la sierra peruana basta con colocar un poco de ramitas de esta bendita planta en cualquier puerta, alejar para siempre al Diablo, al mal, la mala suerte y todos los diablillos que se atrevan a husmear por nuestras casas.









mor de lentejuelas

      

Una gota de sudor cae por la cara de una animadora resina que baila "el Maomeno" acompañada por un "pikachú" cochino al ingreso de una pollería. Los niños jalonean de las mangas para entrar a aquel local y continuar con el show. Mientras que un par de viejitas timberas caminan presurosas a un sórdido bingo, en el mero corazón de la Rica Vicky.

La curiosidad embargó rápidamente mi cuerpo, por lo que decidí ingresar a dicho lugar para matar el rato y ver los diferentes especímenes que habitan en esta tierra. Al costado de una pezuñenta alfombra se paran tres tipos con camisas de seda turquesa, miran ansiosos hacia el escenario y murmuran morbosamente entre ellos. Mi intriga era muy grande, y, puesto que ya tenía que regresar a mi casa la angustia incrementaba. Pero pensé bien y mamá siempre llega tarde así que no notará mi ausencia, en eso un típico wachiman de metro y medio prende una radio a pilas. Y de repente al escenario una fémina muy sonriente, que semidesnuda baila una samba distorsionada, yo no podía reconocer quién era, pero un pequeño niño obeso con el pantalón a media nalga gritó ¡Miluska!

Y así pues en el mundo de la chicha en bolsa y la cachanga, podemos resaltar a esta voluminosa mujer. El verdor de sus ojos se pierden entre unos rulos oxigenados que culminan en esos grandes atributos que nuestro Señor muy generosamente le ha dado.

Esa fue la cruda manera en la que descubrí que mi madre me había engañado durante 15 años. Llegaba a casa tan tarde que con suerte rescataba un buenas noches un frío ósculo sobre mi chaposa mejilla. Es por eso que yo nunca supe de su lindo trabajo, es por eso que nunca estaba conmigo Yo necesitaba más que un beso, más que a una señora que me alimente y me dé educación. Dónde está aquella madre con la que sueño, con la que corremos juntas, pensando en lo nuestro, sonriendo a cada rato y dormida en su regazo me diría TE QUIERO ¡Acaso se olvidó que tiene una hija!

Ahora entiendo por qué los tacones dorados al costado de su cama y el afán por el maquillaje, las llamadas al celular y esos hombres en mi casa. Doña Empresaria no es más que una vedette. Sí una más de esas bailarinas mofletudas que reciben dinero por moverse al son de la música, mostrando medio cuerpo y siendo manoseadas por todos esos borrachos enfermos, que no tienen nada qué hacer, quienes con mucho esfuerzo trabaja más de 8 horas para ganarse un par de monedas, y engañando a sus hijos y esposas lo gastan en una pocilga con todos sus amiguchos para... para ver a mi madre bailar eróticamente. Siento la sangre subir a mi cabeza de tan sólo pensar todo lo que ha pasado con esos animales para ganar dinero. Dinero de porquería, si no existieras miles de cosas se irían contigo, una de ellas sería el sucio oficio sin nombre.

Entre rabia y decepción fui corriendo a mi cuarto, lloraba de vergüenza y de enojo, al saber que ella, mi único refugio me mintió. De pronto escuché un par de pasos muy delicados, pero un tanto inseguros, cada vez más cercanos a mí, y era ella, en su rostro podía ver que no tenía palabras para explicarme.

En eso una delicada mano me calmó el fuerte llanto y yo sin poder decir nada se lo dije todo con una sola mirada. Sin embargo, yo seguía sintiendo algo dentro de mí que me carcomía el estómago y sin pensarlo dos veces le dije con voz cortada, te quiero. Nunca olvidaré su orgulloso rostro cuando con los brazos abiertos me recibió, me apretó contra su pecho y me prometió con todo el corazón que todo iba a cambiar.

Y vaya que fue así, ya que siento cercano el momento en que temerosa y contenta me dio un beso en la frente y me dejó en el colegio. También recuerdo todas las veces que fue a verme en alguna presentación y entre tantos aplausos yo podía distinguir los suyos porque me llenaban de calor. Me encantaba escuchar esas palabras amorosas que me daban seguridad al tener que tomar una decisión y cuando se reía de mis tonterías conmigo.

Todo entre nosotras andaba muy bien, corríamos juntas por la Costa Verde y cuando me caía en la arena, ella, con una puntita de su colorido vestido me limpiaba con mucha delicadeza. La espuma entre mis piernas, el sol penetrante, la gente en sus toallas y las raspadillas de fresas me hicieron pensar que ella no sólo era una vedette, es mi mamá.

Sentada en el balcón de un tercer piso recostada en una maceta de geranios, me vino a colación los momentos más puros y claros. Lo más maravillo de esto era que siempre junto a mí había alguien. Alguien que me brindaba todo el amor que durante mucho tiempo lo guardó.

Decidí salir a la calle, para comprar uno de esos periódicos de a china, para recortar una foto de mi madre, ya que me había convertido en su fan número uno, por más que no me convencía del todo su trabajo. Corrí por la calle hasta un puestito amarillo. En él encontré a un viejito casi calvo que me dijo que ya no le quedaban de esos pero que a tres cuadras se encontraba su primo el Jeferson él de hecho que tenía porque de toda la cuadra él era el que siempre vendía diferentes periódicos y en grandes cantidades.

Un poco insegura, pero decidida al mismo tiempo me dirigí hacia allá. Cogí mi muy fuerte mi única moneda y crucé dos pistas muy transitadas para llegar al dichoso lugar, hasta que al fin la encontré a ella, con esas lentejuelas y esos ojos tan hermosos que la caracterizan, contemplé su foto durante todo el camino y sin darme cuenta me desvié y no me fijé que entré a una calle sola y sin salida. Fue entonces cuando supe que tenía que retroceder, pero ya era muy tarde. Dos tipos mal bañados con sus polos de 23 y 43 estaban frente a mí, mirándome con muchas ansias. Yo no tenía más nada que el periódico pero en sus rostros notaba que no sentían ni el más mínimo interés por el papelito más bien por otra cosa. Ahí empecé a sudar frío y mi cuerpo se debilitó tanto que inconsciente dejé caer al suelo aquel periódico. Y así el oscuro cielo de las seis de la tarde, cerré mis ojos y me puse a hablar con Dios.

Una hora después como todos los días mi madre llegó muy exhausta a casa y ni bien puso un pie dentro de ella escuchó una voz chillona, era doña Lupe que con el rostro lleno de pavor le dio la pésima noticia a mi madre, que yo había fallecido. Sus pupilas se dilataron y el corazón se le aceleró, parecía no haber asimilado aquella impactante noticia.

Mi madre llora con muchas fuerzas al costado de mi ataúd. La gente la calma pero ella se ciega, yo la entiendo, yo me sentiría igual. Pero no sé cómo explicarle que no llore más, que la que debería llorar soy yo, por desaprovechar los momentos que puede estar junto a ella. Si por sólo un minuto pudiera abrazarla una vez más, le daría un enorme beso y por fin muy segura y orgullosa le diría MAMA.









l presagio

      

Los últimos rayos del sol bañaban mi natal Huancavelica, mamá sacaba de la olla los humeantes choclos que papá había traído esa tarde.

- "Come Maccta, choclo con queso para crrezcas, le dijo, "apura mujer, el viento silba, ya viene la helada.

Mamá se quedó callada. Parecía como si oyese lo que el viento decía.

- "Es cierto Filomeno, este viento es dee mal agüero". -Ya la noche caía, hacía mucho frío. Ya en mi cama me puse a recordar las palabras de mi madre del por qué el viento podía presagiar cosas. Al fin quedé dormido.

Un horrible estruendo me despertó. Me acerqué a la ventana y pude ver a mi padre, arrodillado pidiendo clemencia, muchos encapuchados a su alrededor. Mi madre había logrado esconderse en la cocina.

Como pudo me alcanzó y me tiró al granero.

- "Escóndete, Richard, y pases lo que paase, no salgas", -me dijo.

Solo eso pude oir cuando de pronto unos encapuchados la jalaron de las trenzas junto con mi hermanita que iba en su espalda y fue lo último que pude ver de ellas. No sé cuánto tiempo transcurrió. Sentía la boca seca, la garganta me ardía, no pude pararme, tenìa el cuerpo entumecido, mis piernas no respondían.

- "Mire Sargento, aquí hay un niño"

- "Está mal herido"

- "Cabo, levante al niño , vamos a llevaarlo al hospital

El hospital era frío. "¿Dónde está mi mamá doctorcito? ,-pregunté- "quiero irme a mi casa".

- " Richard, estás enfermito, aquí te vaamos a curar"









ociano el hijo esperado

      

La mañana era tibia, fresca la suave brisa acariciaba el envés de las hojas de los eucaliptos; los que parecían inquietarse al sentir los primeros débiles rayos del sol que caían directamente sobre el techo de ichu de la humilde casita que en cuyo interior todo era inquietante; las parteras entraban y salían del oscuro cuartito donde yacía Valvita una mujer parendera y que precisamente era su primer parto. De un momento a otro irrumpió en el silencio el llanto de un recién nacido la alegría se hizo presente en el corazón de todos quienes se encontraban en el momento la tristeza nacía junto con el pequeñito ya que la madre expiró ¡cuida a nuestro hijo! Cerrando los débiles párpados y sujetando a Evangelio, su marido, por el brazo, ya que el parto había sido fatal para ella.

La mujeres vestidas de negro envueltas en sus pañolones oscuros cubiertas con sus sombreros que les cubría hasta la mitad de sus coloridos rostros retiraron el frágil cuerpo de la mujer fallecida; Evangelio no aceptaba lo que estaba ocurriendo; tenía la cara dura y fría por la impresión; sus pupilas dilatadas a duras penas acompañaban a sus ojos ¡donde estaba aquel hombre fuerte, robusto que igual a sus antepasados labraba la tierra muy feliz! Ahora pareció ser un muerto viviente llevando en sus brazos a su hijo recién nacido.

Pero la vida tenía que continuar y Evangelio llevó a Ponciano a la escuela primaria donde el profesor Diógenes Palomino un maestro en todo el sentido de la palabra identificado con las necesidades del pueblo de Tambo-Bamba, Distrito y Provincia Huanta Departamento de Ayacucho; jamás empleó la fuerza física o la humillación como si otros que decían llamarse maestros lo habían echo al querer, dice "educar" a los humildes niños y jóvenes del pueblo. El maestro Diógenes enseño a Ponciano con la ciencia y los valores de por medio; y Evangelio pensó que para ser un hombre útil a su pueblo, Ponciano no necesitaba más. Ya adolescente, Ponciano sabía leer y escribir y se entretenía dibujando en las pencas más grandes y hermosas d las tunas del camino el rostro de su madre, cuyas facciones se semejaban a la de su tierra, hermosa, espontánea, productiva y acogedora, entonces no había recuerdo de su madre que le revelare en el presente algún rasgo de su tierra amada.

Ponciano fue haciendose hombre y sobreponiendose al cansancio de una faena en las tards subía y bajaba esa quebrada polvorienta y pedregosa de Jatunccacca cargando en el hombro leños del campo y frescas tunas y lucúmas de los huertos de sus vecinos que con mucha amabilidad le ofrecían para su anciano y enfermo padre que caminaba con dificultad por la casa pero la muerte que no repara en nada toco la puerta de Evangelio y este abrazó a s hijo diciendole: - Ponciano... hijo solamente tu eres la esperanza para salvar a nuestra comunidad… y murió.

Desde entonces Ponciano vivió con ese pedido de su padre a cuestas, que le privó de diversiones y emociones pasajeras para dedicarse a conocer a su comunidad, es así como a la edad de vida había sido elegido como presidente comunal y un día en una reunión de la comunidad se presentó y uno de los ancianos manifestó: - Ponciano hijo sabes de tus buenas obras y de tu amor hacia nuestra tierra cuna de gente humilde pero honrada y respetuosa - y agregó - pero que las autoridades de la ciudad quieren arrebatárnos nuestras tierras, ¡hijo no debes permitirlo!. A lo que Ponciano respondió arengando "¡hermanos hombres y mujeres miren sus manos, sus piés y sus conciencias y verán que nada nos diferencias de nuestra tierra madre Tambo-Bamba de ella salimos a ella regresamos, nuestros abuelos descansan aquí; defendámosla.

Pues seremos rocas y fieras ante el enemigo, ¡Que no nos quiten lo nuestro!, ¡viva Tambo-Bamba!, ¡viva los que lucharon por estas tierras! Y ofrendan sus vidas por un mañana mejor.

Todos se fueron dejando solo a Ponciano que ensimismado tendió su poncho en el corredor de la casa comunal y entre el chirriar de los polluelos de las palomas que ahí mismo solían hacer sus nidos, se quedó dormido en sus sueños vio al alcalde, aquel personaje tan temido por los comuneros quien se paró en lo más alto del cerro y le dijo a gran voz ¡Ponciano estas tierras pertenecen a la comunidad de Pauca! y no ha de ustedes, deben marcharse, irse lejos de aquí. Sino obedecen verán caer sobre ustedes estas montañas, los enterraré vivos y lanzando una carcajada fue desapareciendo. Ponciano renegó profundamente y quiso lanzarlo con piedras pero por arañar el piso, se hizo doler los dedos despertándose. El sabia que con ese pretexto "que es de otra comunidad" aquel ambicioso y sanguinario quería adueñarse de las tierras comunales.

Al otro día, cuando se hallaba en su alfalfar, un saludo desdeñoso y despreciativo le revelo la presencia del mensajero del alcalde que le entregó un pergamino atado con una cinta roja y se alejo.

Ponciano al leerlo comprendió que ya no era momento de seguir postergando la solución de este problema que había obnubilado los días de sus abuelos y vivir temerosos a los niños, y era momento de cumplir la voluntad de Evangelio, su padre y con su con su comunero envió al alcalde decir, que estas eran sus tierras y que jamás se irán.

Todos se reunieron en la casa comunal hasta el más pequeño entendía esa desdicha y parecía desfallecer pero no había vuelta atrás Ponciano habló ¡es ahora el momento propicio para devolverle nuestra tierra todo lo que nos brinda para vivir y a los verdaderos hombres que acuden a su llamado y la defiendan del invasor!¡reúnan y aseguren sus cosechas preparemos nuestras armas!.

Así se inició la obra del hijo esperado, las mujeres afanosas raspaban los potes de calabaza que les servían de casco a sus hombres; los varones afilaban sus toscas hachas y palos, hasta sus niños jadeantes y sudorosos seleccionaban las piedras que la cargaban desde el río. La fecha fijada para el desalojo se había cumplido. Ponciano observo una tormenta de polvo que se elevaba fugas al espacio. Eran ellos, el alcalde y sus hombres.

Ingresaron prendiendo fuego en las primeras chozas, se detuvieron frente a la casa comunal como estaba sereno.

Ponciano se presentó ante el alcalde y lo saludo, este exaltado le recordó lo anunciado mientras los perros hoscos ladraban impacientes interrumpían la conversación Ponciano se fue acercando al mismo tiempo que el alcalde donde inició una feroz batalla, solo se escuchaban los gritos alarmantes y el polvo gris cubría a la muchedumbre y saltaban los cascos de calabaza, arriba, abajo, ya la tarde comenzaba a caer y en un grito que en esa tarde gris estallo era Ponciano, la lucha había terminado con la muerte del alcalde, Ponciano fue avanzando jadeante, cubierto por la sangre de sus mortales heridas y cayo de rodillas frente a la casa comunal dejándose caer. Todos le rodearon empapados de polvo y quitaron los cascos de calabaza y tomándose de las manos invocaron la paz y la gracia de este hijo que esperaba un pueblo de Tambo-Bamba.









uando seas grande te lo contaré

      

Era una noche de tormenta cuando escuché a mis padres decir que iban a ir a San Jerónimo a traer a Pedro, yo no entendía qué cosa iban a hacer? a quién iban a traer? y ¿quién era Pedro?, me preguntaba intrigado. Asomé otra vez a la puerta de la entrada y vi que mi padre ya se había marchado, me acerque a mi madre y le dije que me contara lo que estaba pasando, mi madre me comentó que estaba ocurriendo un problema muy grande pero, que como era aún pequeño no lo podría entender. Me fui a mi cuarto un poco , triste pues pensaba que ellos no confiaban en mí, pues hablaban secretamente.

Al día siguiente nuevamente escuché a mi padre decir que ya lo habían traído a Pedro y que lo iban a esconder muy lejos de pueblo en la zona de la puna, mi abuelito ingresó golpeando muy fuerte la puerta, pero al verse se quedó callado, eso me molestó y les pedí que me contaran de qué se trataba y ellos dijeron, eres pequeño todavía no lo entenderías, mi abuelo me cogió la cabeza con cariño y me dijo: cuando seas más grande te lo contaré. De camino a la escuela escuchaba decir a la gente, ya lo lograron , ya lo trajeron, trajeron a Pedro de regreso. Ese mismo día vi a un grupo de gente, no eran de mi pueblo sino de San Jerónimo, con palos ingresaban a la fuerza a las casas y las registraban , estaban furiosos pero, salían de las casas desalentados diciendo: aquí tampoco está, vamos hacia las alturas, porque aquí no lo hemos encontrado, tenemos que registrar todo, sin encontrarlo no nos podemos ir.

Después mi abuelo me contó que ya en las alturas, los de San Jerónimo registraban las estancias de los pastores de ovejas preguntando: No han visto a los de Saño traer un bulto, se han robado a nuestro santo. Los pastores contestaban que no, que por ahí no habían visto a nadie, hasta que llegaron a la estancia de mi abuelito a quien le hicieron la misma pregunta. Él con la sabiduría y serenidad de los ancianos les contestó: No, por estas zonas no he visto a nadie extraño. Sin embargo ellos insistían esperando hallar un dato o algún rastro, hasta que se percataron de un personaje sentado a lo lejos en una piedra, con poncho, bastón sombrero y bufanda, cuidaba a un redil de ovejas y preguntaron a mi abuelo: y él quién es , no habrá visto a alguien? A algún extraño, le preguntaremos, ¡hey pastor!, no has visto a alguien extraño por aquí?, en ese momento a mi abuelo se le ocurrió una respuesta muy sabia, le dijo ese es mi opa, sordo mudo es, no les va a escuchar, es por gusto que le pregunten, él me ayuda a cuidar mis ovejas. Los de San Jerónimo se convencieron y se fueron del lugar.

Por esos días ya habían terminado de construir la iglesia, pusieron la imagen de Pedro en el altar mayor, cuando los de San Jerónimo regresaron , oh sorpresa que se llevaron ,ahí estaba San Pedro y dijeron :¡ Cómo? , pero si primero lo hemos buscado aquí?, y mi papá le dijo: él siempre a estado ahí, sino que ustedes no lo han visto. Ellos concluyeron, es que él seguramente quiere estar en su tierra y por eso no se ha dejado encontrar, ¡no ves?, es que San Pedro es milagroso!.









audencio y la mina

      

Nuestro hermoso Valle de Chanchamayo, oculta entre sus montañas inmensas riquezas naturales, así mismo es escenario y a la vez testigo de historias reales y mágicas que muchas veces quedan en el olvido. Y así aproximadamente después de la segunda guerra mundial, llegan los colonos alemanes, italianos y austriacos a refugiarse en algún lugar de la Selva Central, uno de los colonos que se establece por estos lugares, decide explorar las alturas del lugar llamado San Vicente, llegando a encontrar una mina de oro en la cual decide establecerse y extraer todo el bello metal. Mientras que en la llanura denominado la Merced, un grupo de gente civilizada llegan a enterarse de la fortuna de un gringo (colono) llamado Adolf que ya poseía inmensas riquezas en tan poco tiempo, la ambición mueve a éste grupo a establecerse en la alturas de Vitoc; cercano a San Vicente, ya establecidos allí el dirigente Gaudencio Ticllacuri reune a su gente y a los nativos machigengas que moraban por esos lugares, a entablar una conversación, Gaudencio incentiva a los nativos para asesinar al gringo Adolf y apoderarse de sus riquezas, en ese instante el jefe de los nativos llamado ASHANINGA, se pone de pie y le responde: "Señor Gaudencio, porqué asesinar al gringo si él no hace daño a nadie, por el contrario nos ha ayudado y apoyado siempre, en aquel momento todos los nativos al unísono dijeron: ¡no, no haremos eso¡; el gringo no nos causa problemas; si lo matamos Dios nos puede castigar y las montañas aplastarnos y agazaparnos querrán, Gaudencio los tranquiliza y vuelve a insistir: ¡Uds. nos entienden, son necios más que una mula¡, yo sólo busco el bienestar del pueblo y si me apoyan, muchas riquezas y oro tendrán.

Ashaninga se levanta molesto y repite con voz retumbante: ¡nosotros no somos asesinos y no haremos lo que Ud. dice¡ y se fue dejando a Gaudencio y a sus acompañantes, éste al no tolerar el rechazo manda construir un horno muy grande, terminada la construcción, reúne nuevamente a los nativos y les dice: ¡Esta es la segunda vez que les digo¡ Uds. sólo van a traer al gringo, luego nosotros actuaremos (mataremos), Ashaninga le responde: ¡no¡¿Uds. no entienden que nosotros no les vamos a ayudar? ¡por qué insisten¡ Gaudencio responde: - nosotros estamos haciendo esto por el bienestar de todos y Uds. no quieren apoyarnos. Ashaninga furioso vuelve a decir: Señor, escucha muy bien lo que voy a decir y no lo repetiré, no vamos a apoyar, nosotros no somos malos y no nos gusta hacer daño a nadie, los nativos empezaron a decir: no caeremos en su juego ¡Uds. son malos¡ al oír esto Gaudencio se pone fiero como un león, hace una seña a su gente y estos atrapan a Ashaninga, lo golpearon y amenazaron a los nativos con sus escopetas, Ashaninga aún golpeado, maltratado y maltrecho instaba a los nativos: ¡no ayuden a estos malos¡ aún así me maten, no los ayuden, sangrante y malherido Ashaninga es echado al horno hirviente ante las órdenes de Gaudencio, maldiciendo a éste y su gente muere en el horno, los nativos miraban aterrorizados sin poder hacer nada, en ese momento Gaudencio les dice: ¡ahora van a hacer lo que yo les diga¡ y si no lo hacen a morir al fuego irán y nadie los salvará, al oír esto los nativos se postraron ante Gaudencio y dijeron: discúlpanos, haremos lo que digas pero no nos mates, sarcásticamente Gaudencio sonrió.

Aquella noche los nativos huyeron aterrorizados a las alturas del río Aynamayo. enterado de lo sucedido Adolf, construyó una puerta metálica muy grande para asegurar la mina y colocó un candado grande y pesado; Adolf un hombre astuto logró ocultar una cierta cantidad de oro para llevarse a su país y dijo estas palabras: No, no permitiré que aquellos ambiciosos me maten, ¡no señor¡ no los dejaré, en aquel instante un zumbido del silencio se apoderó de él, su alma se estremeció de tanto dolor, resignado de su suerte con Gaudencio y su gente conversó; en la charla llegaron a un acuerdo, haciendo la promesa de repartir sus riquezas al retorno de un viaje corto que iba a realizar, crédulos Gaudencio y su gente aceptan la propuesta y al gringo dejan ir; quien llevó oculto la mayor parte de sus riquezas para no volver jamás.

Los ambiciosos esperaron y esperaron y el gringo nunca retornó, habían transcurrido muchísimos años y la mina se volvió encantada, Gaudencio que ya estaba viejo seguía obsesionado por el oro y decide mandar a un grupo de su gente a la mina llevando coca, cigarro y trago (uña de gato) que les servía para no cansarse; estando ya cerca de la mina, algunas de las personas empezaron a morir botando espuma y sangre por la boca y nariz, enterado de lo ocurrido Gaudencio asustado pero fingiendo valor dice a su gente: - no nos vamos a rendir, los que murieron es porque son débiles, tuvieron miedo por eso murieron ¡nosotros somos fuertes¡ y así organizó una fiesta en la cual les dice: - ¡Disfruten lo que puedan¡ mañana por la noche iremos por nuestro oro y al fin seremos ricos, todos bailaban y bebían hasta quedar dormido como cerdos tirados en el suelo y se revolcaban en la suciedad.

Y así al día siguiente empaquetaron todo lo que iban a llevar: coca, cigarros, trago y dinamita; estando listos Gaudencio dice: - ¡Ahora si¡ vamos a recuperar nuestro oro, por la noche el grupo salió bailando y cantando; la luna parecía un globo morado triste y opacado como quien presentía el triste y trágico fin de los ambiciosos, en aquel momento un muchacho llamado Saúl alcanza a Gaudencio y le dice: - Señor por favor no vayan a ese lugar, Gaudencio respondió: - ¿porqué? ¿Quién eres tú para decirnos eso?, eres un mocoso que no sabe nada; así que no nos quites tiempo. Saúl vuelve a insistir: - escúchenme lo que voy a decir y empezó a contar: - En la noche cuando estuve soñando, ví la mina a donde Uds. se dirigen a la vez me protegía una inmensa roca y oí una voz del fondo de la mina que discutía con la luna, la voz tenebrosa de la mina decía: - dígales a esos ambiciosos que se vayan y no vengan, porque si lo hacen todo aquel pueblo desaparecerá, la luna respondió: - ¿Por qué hacer daño a gente inocente?¿no te conmueve acaso la sonrisa de aquellos niños, no te da pena?, calma tu furia y calma tu rencor mina encantada, hazlo por las personas buenas que hay aquí. La voz tenebrosa de la mina contestó: - no me cambiarás, esa gente alejó al hombre que se dedicaba a mí sin ambicionar más, a esa gente voy a destruir, la voz tenebrosa me llamó, salté en mi sueño y desperté, no vayan por favor dijo Saúl.

Gaudencio dijo: - chico vete a tu casa, duerme tranquilo y espera hasta mañana, porque nosotros estaremos allí con todo el oro, Saúl dijo: - no vayan, desistan de esa obsesión y vivamos felices en el pueblo, a lo que la gente respondió:- ¡no¡!no¡ no regresaremos, no nos ocurrirá nada porque estamos preparados, avanzó Gaudencio hacia Saúl y le da una bofetada que lo hace caer, ya en el piso recibe una patada en el estómago que le quita la respiración, sangrando queda éste y vuelve a anticipar:- no vayan, se arrepentirán se levanta del piso y corre hacia su familia a contar lo sucedido, salen sus familiares con él hacia la parte alta de del río Aynamayo, mientras eso Gaudencio y su gente ya habían partido llevando consigo todo lo que tenían para traer el oro que pensaban encontrar.

Gaudencio y su gente estaban ya cerca de la mina, en eso ven una luz muy radiante que los ciega completamente y ven un toro dorado bramando muy furioso y corría hacia ellos, al ver esto no podían hacer nada no pudieron ni gritar, quedándose inmóviles; un rato después reaccionaron, no había nada y un frío insoportable de ellos se apoderó; empezaron a masticar coca a fumar y tomar para abrigarse, estando listos caminaron un trecho y llegaron a la mina encantada, increíblemente no les había pasado nada, el viento rozó las mejillas de los ambiciosos a lo lejos los buhos y luciérnagas melancólicos y malagueros volaban mientras la noche avanzaba, Gaudencio alegre dijo: ¿ven? no nos pasó nada, esta noche todo el oro del gringo nuestro será y seremos ricos, y comenzaron a colocar la dinamita en la puerta, en ese momento una voz tenebrosa del fondo de la mina retumba y dice: - ¡no intenten abrir la puerta¡ si lo hacen todo su pueblo desaparecerá y calló…

En ese instante todos tuvieron miedo y dijeron: -¡vamonos¡ cuanta razón tenía Saúl, él nos previno y no le hicimos caso ¡debemos volver¡; Gaudencio furioso salió a decir: - ¡nadie se irá¡ nos quieren asustar; esto es obra del gringo ¿no se dan cuenta que seremos ricos? ¡vamos a ser ricos¡, así convenció a todos y estalló la puerta de la mina.

Del fondo de la mina sale entonces un hombre gigante envuelto en llamas dando carcajadas tenebrosas y con una cola muy grande de fuego con la que empezó a envolver a la gente de Gaudencio , se retorcían como aros envueltos por las manos gigantes y cola de fuego del gigante, todos murieron quemados y calcinados y del fondo de la mina salió una gigantesca cadena dorada envuelta en llamas, envolvió al gigante y a los muertos y desapareció en el fondo de la mina dejando solo un silencio sepulcral…

Los cerros se abrían y tragaban lo que al paso encontraban, era terrible lo que sucedía, crujían las rocas arrasando con tanta crueldad las casuchas que eran insignificantes a su paso, al calmarse la furia de la mina encantada, el cerro y el cielo se estremecieron como si estuvieran asustados; al mismo tiempo se escuchaba el eco de las voces lastimeras de los difuntos y más allá la carcajada tenebrosa que se había quedado atrapada en el fondo de la tierra, desde esa época siempre aparece en la puerta de la mina, el toro dorado bramando y haciendo temblar a los cerros, sale la cadena de oro ardiente y se lo lleva al fondo de la mina y en las ánimas de la tierra arde la pena y el llanto, desde ese entonces nadie puede entrar a la mina encantada que castigó así la ambición fatal de Gaudencio…









nti y huayta

      

Hace mucho tiempo habían dos tribus en la localidad de Tocas, la tribu de los Yupanqui y los Soras, donde el jefe de los Yupanqui era "Yana Misi", su esposa se llamaba "Puca quilla", tenían una hija muy hermosa llamada "Huayta". Y el jefe de los Soras era "Yana Soncco" y su esposa "Yuracc Phuyu", tenían un hijo llamado "Inti". A través de varias generaciones había quedado marcado el odio entre estas dos familias.

Un día "Huayta" había salido a su lugar preferido que era un árbol que por naturaleza había crecido con un agujero enorme. Era el lugar preferido donde desde niña jugaba, y con el transcurrir del tiempo había formado como una casa en su interior. Formado de tres pisos; el primero tenía bancos de madera rodeado de plantas silvestres que hacía un lugar por demás agradable y acogedor. El segundo piso estaba destinado a sus mejores amigos: las ardillitas, conejitos y una hermosa gatita; y el tercer piso era su habitación de descanso, tenía un colchón hecha de plumas de aves. En uno de los tantos enfrentamientos de estas dos tribus vecinas, "Inti" al tratar de huir y temiendo que lo encontraran se escondió bajo un árbol, al tratar de esconderse, tropezó y cayó al fondo dándose un fuerte golpe en la cabeza, perdiendo por un momento la razón. Al despertar notó unas escaleras que lo llevaban hacia lo alto del árbol; animado por su curiosidad, decidió subir por la escalera, para su sorpresa al llegar al tercer piso se encontró con una hermosa joven de rubios cabellos y ojos celestes que dormía profundamente. En ese instante despertó "Huayta" de su profundo sueño. Al darse cuenta de la presencia de "Inti", se asustó muchísimo, bajó rápidamente las escaleras y salió corriendo de aquel árbol. "Inti" había quedado impresionado por la belleza de "Huayta".

Un día el padre de "Huayta" organizó una misa en la iglesia del pueblo, toda la familia Yupanqui había asistido a dicha ceremonia, al finalizar salieron a la plaza principal, en ese preciso instante apareció por una de las calles la familia Sora, cruzaron miradas de odio y resentimiento, pero "Inti" y "Huayta" se encontraron con miradas que reflejaban amistad y cariño. Seguramente en ese instante revoloteó en la mente de estos jóvenes el encuentro casual que tuvieron dentro del árbol.

Después de un tiempo entablaron una relación amorosa que iba creciendo día a día, aquel árbol se convirtió en su nido de amor de "Inti" y "Huayta". Producto de esta relación, "Huayta" quedó embarazada. El temor de ambos fue tan grande que decidieron huir lejos de la casa de sus padres, tenían que abandonar sus tribus.

Llegó el día del nacimiento de pequeño vástago, a quien le pusieron el nombre de "Lucero", fueron pasando los años y "lucero" crecía sano y fuerte, había cumplido 18 años y tenía la curiosidad de saber quienes eran sus abuelos. "Inti" y "Huayta" no podían ocultar por más tiempo el secreto que tanto tiempo le habían ocultado a "Lucero", por lo que decidieron retornar a la ciudad de Toccas. Las cosas habían cambiado, ambas tribus con el correr del tiempo llegaron a vivir en paz, por el bien de sus hijos y el desarrollo de su pueblo. Llegó el esperado día del reencuentro. Fue bastante emotivo y conmovedor, sobre todo el conocer a su nieto "Lucero". "Yana Soncco" y "Yana Misi" se abrazaron prometiendo que lucharían por el bienestar de sus hijos y nietos. La paz y la tranquilidad reinó para siempre en la vida de estas dos familias.









a gruta de mi pueblo

      

Al admirar la inigualable belleza de aquella gruta, que tantas veces visité traviesas líneas eran dibujadas en brevísimas caídas libres por gotitas cristalinas entre las piedras cubiertas de musgo que le daban un color verduzco, en medio de esa armonía y del sonido embelecedor, mis recuerdos revivieron para reencontrarse con mi vida.

En aquellos días, en los que el sol se pone rudo con sus criaturas en la tierra, mi vida empezó a vivir en un pueblo lleno de belleza y misterio llamado "Palcamayo"; un pueblito lleno de gente trabajadora ubicado entre las faldas de cerros ostentosos de vegetación y un sin fin de chacritas que lo rodeaban, en los que sembraban los campesinos del pueblo. Palcamayo es uno de los privilegios de la bella Tarma llamada meritoriamente "Perla de los Andes"; allí, los picaflores vuelan libremente, entre el manso correr del viento, y las aguas son puras y muy heladitas que en las mañanas es pesado tener que usarlas; pero como para toda persona de pueblo, todos terminamos acostumbrándonos a lo natural.

Mis primeros años cuando aún era "Guagua": como me decían mis hermanos; transcurrían normalmente mis días como transcurría el agua de la pequeña acequia muy rústica y rodeada de pasto, en el que me encantaba retozar y jugar, solía arrojar hojas secas de los árboles frondosos de eucalipto y corría, corría y corría tras ellas, hasta que llegaba a sobrepasarlas, entonces me arrodillaba, me extendía y las recogía con ternura; pero a veces no lograba alcanzarlas y las hojas se iban como despidiéndose de mí. A veces, en esos días, yo me sentía así; crecía con un cierto abandono de afecto, aunque eso era común en la zona. Los pobladores muchas veces se olvidaban de sus "guaguas" debido al trabajo extenuante que era la siembra en las chacritas que muchas veces se encontraban en las partes altas de los cerros y ahí en medio de ese mundo crecí (yo) comprendiendo cada sufrimiento, cada vivencia, cada atardecer. A veces se piensa que uno es feliz mientras sigue "guagua" o niño porque no tienes obligaciones y todas las mamanchis del lugar te saludan afectuosamente y tienen paciencia con ellos; los que eran más enérgicos eran los papanchis, quienes eran los abuelos; mostraban con una severidad única. Fui creciendo así en medio de una familia abundante de siete hermanos y bastante modesta en el barrio de Ochonga, uno de los cuatro barrios de Palcamayo. Mi casa rústica de adobe se encontraba justo en frente del río "Shaca" cuyo recorrido era bastante extenso que muchas veces me pregunté donde nacería tan hermoso río y empezaba a imaginar mirando para uno de los cerros hasta que alguien me despertaba con un grito ¡Rubénnn, que haces ahí; ven rápido. Atiza la vicharra!. Entonces volvía presuroso la mirada: era mamita Aurelia que, con una sonrisa, me invitaba a ayudarla; yo, ya había dejado de ser una "guagua". En ese entonces, ya tenía mis siete años, entre el abandono de mamita Aurelia y mis hermanos quien, con su cariño, austero había logrado vivirlos escuchando hablar, por las noches, a mi mamita Aurelia y al papacho Luciano acerca de la escuela; yo sabía que Gumersindo, Armando y Francisco aun iban a la escuela. Recuerdo que para esa época Juan había abandonado el colegio porque era, para él, muy difícil tener que ayudar al papacho Luciano en las mañanas antes de ir al colegio; y por las tardes, llevar a pastear a los carneros. Pero, no solo él; todos ayudábamos en lo que podíamos; a pesar de todo; había unión en mi familia. Debía de ir a la escuela. Eso sería algo nuevo para mí; pero trataba de pensar en que aún faltaba para eso. Recuerdo que en esas conversaciones papacho no quería que nosotros estudiemos; él decía que el estudio no era para nosotros, no era para los pobres; yo no sabia nada de eso, solo que a veces veía a mis hermanos golpeándose levemente la cabeza con un carboncillo en una mano y la otra empuñada repitiendo una misma palabra; a mí me causaba risa verlos así; era extraño y en cuanto ellos veían que yo reía corrían hasta atraparme y me tumbaban en el pasto, que era para las mulas, y yo gritaba ¡achachau! ¡achachau!. Mamita Aurelia salía de la cocina para impedir el abuso y, después, cuando me encontraba entre las polleras de mamita hacia un gesto de burla, entonces Gumersindo, molesto, me decía "ya vas a ;ver para la próxima".

En aquellos meses de verano, aunque a decir verdad, no parecía Verano, pues casi todos los días llovía por las tardes; salíamos todos a la chacra para ayudar al papacho Luciano. Yo lo admiraba, pero lo que más admiraba, era su fuerza. Y así fui creciendo entre las chacritas de Astubamba, Pampa, Jutco, y muchas otras más de nombres extraños, que me preguntaba ¿Quién les puso ese nombre? Y nadie me respondía, solo sabía que se llamaron así desde siempre. Todos salían tempranito: Como a las cinco de la mañana a la chacra. Yo me quedaba dormidito, envuelto entre las frazadas de lana de carnero por ser el más pequeño; me quedaba, además, para ayudar a la mamita Aurelia mientras ella preparaba presurosa la "cachupa" para llevarla a la chacrita, en donde esperarían hambrientos el papacho y mis hermanos. Provistos entonces de nuestras mantas en las que envolvíamos la papa, indispensable en el almuerzo, y elsegundito humilde, delicioso manjar de mi mamita. Salíamos al encuentro de ellos, justo como a esa hora, el sol esplendoroso alumbraba con mayor fuerza que quemaba la cabeza. En nuestro camino por una de las márgenes nos acompañaba un riachuelo tan cristalino que yo siempre creí que provenía de aquellas gotas que se desviaban de la gruta de Huagapo: aquella muy antigua que contaban las mamanchis del pueblo. Éste se había formado, según dicen, desde hace mucho cuando los últimos incas poblaban nuestro territorio y acaeció la invasión de los españoles, se libraron muchas peleas todas las mujeres y niños se escondieron en una cueva para protegerse, mientras los hombres luchaban; mas cuando los españoles ganaron, encerraron a toda la gente en la cueva y no se volvió a saber más de ellos. Se cuenta que todos lloraron tanto por los hombres que habían muerto que fue así como surgió la hermosa gruta de aguas cristalinas salidas de lo más profundo del corazón; de muchos corazones heridos por las injusticias que trajeron los españoles a nuestro Perú, injusticias sin límites; las mujeres quedaron convertidas en estalactitas que hasta hoy se contemplan en su espectro hermoso un poco más al fondo de Palcamayo, en la zona de Anquasmarca, y es conocida como la Gruta de Huagapo y eran, ahora, sus aguas desviadas que saciaban nuestra sed. Volvimos presurosos por nuestro camino para la chacra de Astubamba. Llegamos, y justo estaban cosechando unas ricas papas que parecían saltar de la tierra; vi cuánto trabajo les costaba a mis hermanos y, sobre todo, a mi papacho tener que cosechar, pese a su avanzada edad, él seguía con la lucha; vi sus manos sufridas y cayosas, su espalda y brazos quemados por la inclemencia del sol; pero no entendía cómo era que tanto trabajo al final no se vería recompensado, pues para vender nuestra papa había mucho gasto y muy poco apoyo de quienes deberíamos recibirlo, así que al final se recuperaría, muy poco para sobrevivir unos días. Sonaba ilógico. Mi vida seguiría para convertirme en lo mismo y ,ya, lo veía en mis hermanos, en mi sangre.

En un día inesperado la fortaleza del papacho Luciano decayó .A sus 67 años, él estaba enfermo, nosotros no sabíamos lo que tenía. Era una enfermedad que lo aquejaba desde hacia tiempo; pero Palcamayo era un pueblo olvidado, en donde solo se encontraba una posta médica sin implementos. Es que a nadie le importaban los campesinos, todos vivíamos olvidados como si la mano de Dios era injusta. La vida paga así a la gente más sufrida.

El papacho, en su lecho de muerte que ya se anunciaba, falleció un día de inmenso dolor para la mamita y para todos nosotros, y murió por falta de ayuda, eso era lo que más dolía a todos; pero a pesar de todo entendí que la vida se había hecho para surgir en medio de la injusticia. Logré salir de la pobreza y fue eso lo que hoy me trajo a este lugar: recordar de que un día la vida fue injusta; pero hoy ha cambiado.









l caminante

      

Hace mucho tiempo cuando tenía seis años, era una noche donde el cielo estaba cubierto de estrellas y en el patio de mi casa contemplábamos mi abuela y yo la maravilla de la inmensidad del cielo, con mucha curiosidad le hice preguntas a mi abuela Dominga del origen de todas lo que existía en nuestro alrededor; pero ella mostraba la careta de enojo al no saber que contestarme y me respondió vamos a dormir hay te contare otras cosas mas interesantes - me dijo - al llegar al dormitorio nuestra cama tendida de pellejo y nuestras frazadas tejidas de la lana de nuestros ovejas, alpacas y llamas por mi abuelo cuando aun vivía; nos esperaba para abrigarnos, nos echamos sobre la cama - le dije - tienes que contarme algo para poder dormir. Mi abuela me observo y empezó hablar. Cuando era una niña tenia de vecina a una familia muy numerosa; Serapio y Justa vivían muy felices tuvieron ocho hijos todos hualash(varones), don Serapio hacia las tareas del campo, como el sembrío, el cultivo, la tacapada hasta la cosecha, trajinaba día a día con algunos peones; en cambio doña Justa se quedaba en la casa, cuando su esposo iba a trabajar le preparaba su almuerzo la rica shacta y le mandaba bien envuelto en su quipe para la hora de su almuerzo.

Los hijos todos crecían jugueteando en casa, en la calle no ayudaban a su padre a diario el padre lo resondraba, pero los chicos no hacían caso seguían con sus juegos, tampoco a la madre le ayudaba ponían cualquier pretexto para no cumplir las ordenes de sus padres; hasta que un buen día ya eran jóvenes y el padre se enfermo, tuvo una enfermedad incurable que le llevo a la muerte, todos lloraban la perdida de don Serapio y los hijos estaban como si no hubiera pasado nada, lo enterraron y dona Justa lloraba sin parar y decía - me quidao sola, ahora quien trabajara para que coman mis hijos - se lamentada.

La casa quedo muy desolado hacia falta la alegría y la chispa de don Serapio todos los vecinos decían ya no esta don Shera quien cada mañana nos despertaba con sus gritos ¡ eh a levantarse, hay mucho que hacer! ¡ están haciendo apestar la cama, tenemos que trabajar!

Hay que votar los animales del corral para que coman y en todo momento cantaba :

Tengo una hermosa señora en casa que por ella voy a trabajar, mis retoños están creciendo y son la alegría de la casa, cuando voy a la chacra, los sembríos están creciendo, a diario tengo que trabajar y aprovechar la producción de la chacra.

Eran las melodías que a diario se escuchaba en casa de don Serapio.

Pasaron los días llegó la época de sembrío doña Justa ordena a sus hijos como ya eran jóvenes para que trabajen, les preparo pico, taquillacta y la semillas - le dijo - a sus hijos ya no esta tu taita quien siempre trabajaba ahora ustedes tienen que ir a sembrar la papa, yo les preparare en casa un a rica comida cuando lleguen estará listo.

Sus hijos sin ningún reclamo obedecieron las ordenes de su madre y se fueron muy temprano a la chacra, cuando llegaron el mayor dijo:

Observaron todos con asombro la cantidad de terreno que iban a sembrar y en seguida se vieron todos la cara y dijeron -

¡ huf, es mucho trabajo! Y cada uno empezó ha hablar dando sus quejas:

Filomeno el mayor inicio, esto es mucho trabajo, nos cansaremos no estoy de acuerdo en hacer .Casio también dijo: si es muy larga la chacra, esta difícil para terronear nunca lo vamos acabar. Felipe tendremos que hacer los surcos para hacerlo necesitamos mucha fuerza, yo no la tengo no puedo hacerlo. Roberto - dijo - para sembrar tendremos que cargar la papa, pesa tampoco lo haré. Agrepino - dijo - para tapar el sembrío se necesita mucha tierra y no estoy preparado para hacerlo. Flaviano - dijo - tendremos que sacar las hiervas malas es difícil tampoco lo haré. Epifanio - dijo - luego tacaparemos y cultivaremos se necesita fuerza yo no la tengo.

Gabriel - dijo - después cosecharemos y llevaremos a casa es mucho trabajo.

¿entonces que haremos? Se preguntaron - ¿ que le vamos a decir a nuestra madre?

¿qué haremos con la semilla de papa?; estuvieron pensando por largo rato.

Filomeno, hermano mayor les dijo hasta que pensemos jugaremos un rato, se pusieron a jugar , hasta que de pronto, cerca de la chacra vieron muchos cerdos y todos dijeron:

La papa le damos a esos chanchos para que se lo coma y así lo hicieron y ellos todo el día se tiraron de barriga en el campo y durmieron todo el día y al atardecer volvieron a casa.

Llegaron donde su madre a reclamar la comida, doña Justa muy contenta empezó a atender hay mis hijos están muy cansados, les lavo las manos con agua tibia, tendió pellejo para que se sienten y empezó a servir la comida.

Todos alegres comieron, quejándose de mucho esfuerzo que habían hecho al sembrar la papa.

Llego el tiempo de sacar las hierbas, la madre le prepara su almuerzo, sus herramientas y le manda a sus hijos a la chacra, ella muy contenta canta:

Tengo unos preciosos hijos, como su padre van a trabajar, no tengo ninguna queja de ellos, son obedientes y responsables mis hijos, salen de casa alegres a trabajar, mi orgullo son ellos.

Nuevamente se encuentra los hijos de don Serapio en la chacra, como no habían sembrado, empezaron a comer el almuerzo y se tiraron boca arriba todo el día en la chacra, al atardecer regresaron a casa cansados según ellos reclamando su comida a su madre, ella como de costumbre los atendía muy bien.

Pasaron los días todos los hijos fueron a cultivar, con su almuerzo que su madre le preparaba, en un buen día cerca de la cosecha los hijos llevaron a su madre un saco de papa, haciendo creer la producción de su chacra, doña Justa muy contenta se sentía por tener unos hijos muy trabajadores.

Llegó la cosecha, la madre le ordena a sus hijos para cosechar la papa, le prepara como de costumbre todo y se queda en casa ordenando las cosas y termina muy rápido y ella como sus hijos siempre han trabajado solos, va a ayudarle en la cosecha; encontrándose con la chacra intacta, lleno de pastos naturales y malas hierbas, muy triste ella pregunta a los vecinos, he venido a ayudar a mis hijos, no están aquí y no hay ninguna cosecha de papa , y las personas que vieron a sus hijos que nunca han trabajado le contaron que sus hijos siempre comían y dormían todo el día y luego robaba los sembríos de los demás.

Doña Justa muy decepcionada de sus hijos vuelve a su casa, corta pedazos de carne de su pierna, prepara la comida.

Los hijos regresan de la chacra como siempre cansados reclamando su comida, la madre le atiende, cuando ya terminaron le pregunta - ¿ estaba rica la comida? ¡ hijos míos! - Todos contestaron en coro - ¡ estaba muy rica! .

El menor de sus hijos le pregunta - madre y de dónde sacaste tan rica carne- ¿ quien te lo dio? .

La madre de lo que estaba sentado se levanto y estaba sangrando y dijo:

Hijos míos, ustedes me han engañado nunca han sembrado nada, todo este tiempo han mentido, han robado fuí a la chacra y no encontré nada mas quejas de ustedes recibí de la gente y ahora han comido mi carne, la madre se levanto la falda y solo quedaba huesos y al instante murió.Todos los hermanos se asustaron y al instante se convirtieron en polvo.

Todos los vecinos cuentan lo que paso, con la familia de don Serapio en nuestra comunidad. Mi abuela me abrazo y me dijo - duerme ya - que mañana tendrás que ir a trabajar.









ita y koki

      

En un monte vivía Lita, quien era una señora libelulita, más conocida como Lita, ella compartía de aquel monte encantador rodeado de árboles, rocas acequias y plantas silvestres, junto a muchos otros amigos, pero aún ella, se sentía sola .Lita se bañaba a cada momento con el rocío de las plantas y se perfumaba con el aroma de la flores, se bañaba tan seguido que se resfrío, entonces ya no podía caminar, ni cocinar, ni tenia alimento para que coma.

Un día, su amigo Koki, se enteró que ella estaba enferma y decidió visitarla. Cuando llegó a su casa encontró a Lita muy decaída y ella le pide a su amigo que le regale unos granos de trigo y arroz, que éste tiene de reserva en su granero, hasta que consiga más alimento. Koki tan cortes y cariñosos le ofrece su apoyo con alimentos y se retira a su casa.

Ya se acercaba el invierno y el frío cada vez era más fuerte, entonces la libelulita, como estaba tan enferma no pudo hacer nada en el verano, ni guardar sus alimentos para el invierno que se avecinaba.

La libelulita muy triste solo pudo guardar algunos granos que su amigo Koki le había invitado, asegurándose, que él estaría siempre pendiente de ella por que era su mejor amiga.

El koki y sus amigos en cambio estaban muy felices por que habían trabajado en el verano previniendo el largo invierno bailaban y cantaban de alegría en sus hormigueras.

Un día lluvioso, el Koki muy preocupado por que hacia ya un buen tiempo que no sabia nada de Lita, regresa a visitarla llevando un poco más de trigo y ella lo recibe muy alegre y feliz, le invita el poco de comida que, había preparado, de igual forma, koki alegre de verla, empezó a enamorarla y le pide que sea su compañera por que la quería y no deseaba que ella siga viviendo sola. Ella muy sorprendida de esa propuesta le responde diciendo: Koki amigo mió, tú eres muy joven y yo estoy ya muy vieja para ti, el koki le insistió y le explicó que para el amor no hay edad. Tanto insistió, que Lita aceptó tal propuesta y Koki, fue a dar aviso a todos sus amigos que pronto se casaría y que se alisten para su boda. Los Kokis recibieron la noticia con agrado y de pronto organizaron los preparativos para la próxima boda, empezaron por contratar a los compañeros y grillos para que amenicen la fiesta y a las abejas para que se encarguen de la miel que endulce los manjares. Ya todo estaba preparado, hasta que llegó el día de la boda; había muchos invitados, mariposas con sus coloridos vestidos saltamontes, luciérnagas entre otros, todos ellos llevaban regalos y manjares para los novios.

Ya se iniciaba la boda, cuando de pronto llegó muy cansado y sollozante un Koki, quien se quedó vigilando la casa de los demás Kokis, él les decía con palabras entre cortadas por el cansancio que sus casas estaban siendo destruidas por un Kirquincho y que se estaban comiendo sus larvas (bebes Kokis. Todos, preocupados y muy temerosos recibieron la mala noticia y de inmediato fueron a ver lo que sucedía y así fue que encontraron al Kirquincho malo que malograba sus casitas. Todos los Kokis, e invitados de los novios se organizaron proveendose de palos, piedras y hondas para castigar al Kirquincho. Todos a una sola voz atacaron al intruso, hasta dejarlo mal herido y también los gallinasos llegaron en su ayuda y devoraron al Kirquincho. Al ver que el Kirquincho estaba derrotado, regresaron a la fiesta y todos festejaron la boda y la forma como unidos derrotaron la maldad que amenazaba siempre el bienestar de sus comunidades. En esta vida no hay felicidad completa









lorecer de un corazón latino

      

Cuando José María se dispuso a viajar por el mundo, nunca se imaginó que llegaría allí de nuevo. Recordó los relatos de antaño y de locos poetas enamorados de una tierra que nadie supuso ni creyó que existiera. Cuestionó los pensamientos e ideas equivocadas que tenía sobre un pueblo luchador y criticó a la gente que menospreció ese territorio. Admiró desde el más pequeño hasta el más grande de los árboles, porque ellos vieron emerger una civilización.

Cuando José María llegó a Colombia se sintió en casa, libre... lleno de ilusiones.

Al partir en busca de aventura y oportunidades, él decidió guardar su identificación de Colombiano y con ello la reputación de "narco" o "estafador"; pretendiendo comenzar de nuevo, proyectándose siempre como muchos, <>, decidiendo emigrar a un sitio mejor. Pero eso sí, empacó a la "Virgen del Carmen" y a su corazón lleno de nostalgia por una tierra que vive, lucha y sueña con un mejor porvenir.

Refrescó el recuerdo de un paseo al interior de Colombia, donde vio, por primera vez, la versión criolla de la nieve en el Nevado del Ruiz y evocó la reproducción exacta de un páramo en la zona cafetera, que no tiene nada que envidiar a los paisajes Europeos que tanto anheló ver.

Se sintió culpable al negar el pueblo que tantos quieren conquistar, porque sabía que allí se cultivaba el café más suave y apetecido del mundo, aunque cuando estuvo en su país prefirió tomar Coca-Cola. Por esos días apetecía degustar una lechona, una bandeja paisa, una carne a la llanera o un ajiaco; y se arrepintió por las cientos de veces que escogió una hamburguesa como menú, en lugar de los platos que en esos días anhelaba. Tampoco había notado que la cadena de oro que había comprado durante su viaje a un precio elevado, tenía una esmeralda Colombiana, extraída de las oscuras minas de Boyacá y sacada con la única "verraquera" de los guaqueros del altiplano.

Revivió, además las historias de sus abuelos, en la región Amazónica, donde convivieron con algunos indígenas Tukanos y las prodigiosas descripciones de la selva, que dibujaban miles de plantas y animales sagrados, y reconstruyó su corta estadía en la Guajira, con un ambiente místico, propio de esa zona, refrescado por la brisa del mar que suaviza el horizonte árido, casi semidesértico.

No pudo callar la forma como extrañaba a sus amigos: el paisa, el costeño, el opita, el cachaco, el indio, el pastuso y el caleño; todos tan diferentes a pesar de estar cobijados bajo la misma bandera y dormir bajo la misma tierra. Recordó casi entre sollozos los múltiples y cálidos saludos, "ajá, ¿y tú qué?" "¿cómo estash vosh?" "¡oleeee!" y los ritmos que compartían como el bambuco, la rajaleña, el mapalé o la salsa.

Fue en ese instante cuando se dio cuenta que andaba con los auténticos embajadores de las costumbres regionales y los representantes de la valentía, astucia, alegría y lucha Colombiana.

Fue cuando entendió de dónde adquirieron Gabo o José Eustasio Rivera, la inspiración de sus obras, o porqué Colombia, en toda su historia ha sido víctima de explotación, tanto geográfica como humana. Así descifró porqué hay personas que llegan y se quedan; y otras que nacen y mueren por ella.

Comprendió porqué todavía quedan pueblos con fe, que desolados por tanta violencia, no dejan atrás sus raíces.

Porque ellos, sin dar un viaje al mundo entero, saben que Colombia es única, y que en ninguna nación, por más grande que sea, se muestra la grandeza de la naturaleza y la vida.

Cuando José Maria se dispuso a viajar por el mundo, nunca se imaginó que llegaría allí de nuevo y mucho menos, con una perspectiva tan valiosa de lo que era su verdadero hogar. Al llegar a Colombia, se sintió cautivado y lleno de ilusiones para comenzar nuevamente.









a lágrima que purificó elrío Manzanares

      

No existe pueblo en el mundo que no tenga sus historias o leyendas de sucesos que se desarrollaron o no. El presente cuento relata la odisea de varios jóvenes estudiantes, preocupados porque su río Manzanares, el cual era la identidad de su estado, se estaba muriendo debido a la indiferencia de sus habitantes, y a la falta de armonía de los pobladores con la naturaleza. Asimismo describe la aventura vivida por ellos para conseguir que los habitantes del pueblo salvaran al río...

En la ciudad de Cumaná, primogénita del Continente Americano, capital del estado Sucre, había comenzado a amanecer, el sol resplandeciente como todos los días se asomaba detrás de los cerros. Eran las 6 de la mañana, Antonio se levantó apresurado para ir al colegio, después de despedirse de su madre echó a andar y de pronto al pasar frente el Río Manzanares, se quedó contemplándolo, parecía que era la primera vez que lo observaba y sorprendido exclama: - ¡que sucio y maloliente ésta el río! - Antonio prosiguió su camino. Al llegar al colegio casi no pudo concentrarse en las actividades escolares pues no dejaba de pensar en su río...

De regreso a su casa, se sentía triste y decaído, su madre al notarlo le interrogó - ¿Qué te sucede, tienes algún problema? - A lo que él contesta:

- me siento muy mal, pues he visto que nuestro río Manzanares está muy sucio y contaminado ¿por qué lo tienen tan abandonado? ¿no es acaso ésta la tierra que una vez sorprendiera por su gran verdor y belleza exuberante al Almirante Cristóbal Colón, quien luego la llamaría "Tierra de Gracia" A lo que su madre repuso:

- Hijito, no siempre fue así, hubo una éépoca en la cual sus aguas eran acogedoras y cristalinas, impregnadas de confianza y seguridad, y para las personas que vivían en sus cercanías poseía un valor inestimable, el Manzanares tuvo el honor de bautizar y bañar en sus aguas a Antonio José de Sucre, el Gran Mariscal de Ayacucho, insigne hijo de esta tierra, pero eso sucedió cuando sus aguas parecían una cinta transparente que se ondulaba movida por la brisa de la mañana, y continua diciendo: - luego, vinieron los pobladores y las industrias y comenzaron a lanzar desperdicios en sus laderas y poco a poco se fue contaminando, rápidamente enfermando y hoy esta en peligro de morir, indico -

Todo lo que le había contado su madre era muy preocupante, más aún, conociendo él que existen organizaciones a nivel mundial que se encargan de vigilar, cuidar y crear leyes que protejan el medio ambiente, pero entonces ¿qué estaba pasando con su río? Esta situación tenía intranquilo a Antonio por lo que pensó que él tenía la obligación de hacer algo y tenía que ser pronto...

por la tarde al regresar nuevamente al colegio, Antonio reunió a un grupo de compañeros y les contó de su preocupación por el río pero además les señaló:

- Cada voz cuenta, fundamentalmente la nnuestra que es la voz del futuro, nosotros heredaremos los problemas ambientales de nuestro país y del planeta, ya es tiempo de que hagamos algo y en especial para salvar a nuestro río - cada uno de los compañeros de Antonio dio su opinión y tomaron la decisión de escribir volantes con la siguiente leyenda:

"CAMBIA TU MANERA DE PENSAR, LO QUE HAGAS HOY AFECTARÁ EL FUTURO" "TRABAJEMOS UNIDOS PARA PROTEGER EL AMBIENTE QUE COMPARTIMOS" una vez elaborados los volantes fueron repartidos por toda la ciudad...

Dos días después Antonio y sus amigos no advirtieron nada extraño, Pablo uno de sus compañeros comentó:

- No debemos darnos por vencidos, tenemmos que persistir - seguidamente deciden ir a la estación de Radio "El Globo" la cual era la más escuchada, al llegar se entrevistaron con el locutor de guardia y le explicaron que ellos deseaban que su compañero Antonio enviara un mensaje ecológico a los ciudadanos, él locutor quien tenía cara de pocos amigos, estaba buscando excusas para no dejarlos transmitir el mensaje, los jóvenes al darse cuenta de esta situación, hicieron una seña a Antonio mientras ellos distraían al locutor, esto daría tiempo a que él pudiese escabullirse entre los controles y llegar hasta los micrófonos para transmitir su mensaje, una vez allí, comienza a hablar desde lo más profundo de su corazón y con el sentimiento más grande que le producía su amor por el río, suplica a los habitantes de la ciudad para que no dejen morir al Manzanares. Cuando Antonio estaba finalizando su mensaje el locutor se da cuenta y quiere impedirlo, pero ya era tarde, todo lo que Antonio había transmitido fue escuchado en toda Venezuela, él locutor se puso frenético y los echó de la emisora, no sin antes amenazarlos de encarcelarlos si regresaban nuevamente, ellos salieron satisfechos y orgullosos de lo que habían hecho pues estaban seguros que habían sido escuchados...

A la mañana siguiente Antonio salió presuroso de su hogar, estaba ansioso de observar los resultados de su mensaje, paso por el río, pero no noto nada extraño, esto lo apenó, pero no disminuyó su coraje y continuó rumbo al colegio...

Ya había transcurrido más de una semana desde que los jóvenes hicieran campaña por el río, y Antonio transmitiera su mensaje, pero no había sucedido nada...

Al salir de clases a medio día, Antonio no quiso pasar por el río, iba a tomar otro camino, cuado de pronto escucho a lo lejos que alguien afanosamente lo llamaba, era Jesús otro de sus compañeros él cual venia corriendo presuroso hacía donde estaba él, diciéndole:

- ¡Antonio ven a ver! - Los dos se encamminaron hacía el río, y Antonio quedo sorprendido al ver a todo el pueblo volcado en las calles limpiando las laderas del río, algunos portaban pancartas con los mensajes que él había transmitido por la radio, todos estaban colaborando. Cuando las personas divisaron a Antonio comenzaron a aplaudirlo, y para su mayor sorpresa, el Alcalde de la ciudad le impuso una Medalla de Honor y lo designó "Ambientalista del Año" tanta emoción hizo que una lagrima rodara por la mejilla de Antonio y cayera al Río Manzanares que de pronto se secó, e inmediatamente y como por arte de magia, la lágrima inundó al río y lo lleno de agua purificada, las personas estaban sobrecogidas. Antonio muy emocionado, dijo a los presentes:

- Este debería ser el final de esta histtoria, pero mientras no tengamos conciencia del daño que estamos causando a nuestro ambiente, a nuestro planeta y a nosotros mismos, nunca existirá " Esa lágrima que purifique al Manzanares" y continuó diciendo: - Nada es imposible en este mundo, si las personas poseen coraje y decisión para llevar a cabo las soluciones que beneficien a su comunidad y al planeta entero -









a guaca

      

Se estaba construyendo la planta física del Colegio "Juan Velásquez" y su afán para conseguir el dinero era enorme. Los directivos, profesores y padres de familia querían que se terminara la construcción lo más pronto posible, pero desafortunadamente para que se pudiera realizar esto hacía falta mucho dinero. De pronto, en el pueblo comenzó a correr una noticia. En el huerto del Colegio Viejo había una guaca, un enorme tesoro escondido.

Las señales de que había una guaca en el Colegio Viejo eran clarísimas; en las noches oscuras un espantoso pajarraco salía del interior del huerto y volaba por los patios vecinos chillando...GUACA...GUACA.

El cuidador del Colegio Viejo aseguraba que había sido despertado por los relinchos de un caballo misterioso, que pateaba con furia y señalaba sin duda alguna el lugar donde había sido enterrada la guaca.

Otra noche, el mismo cuidador del Colegio Viejo había visto a un cura que no tenía cabeza que señalando el lugar, pateado por el caballo, decía: "AQUÍ...AQUÍ...POR FAVOR...YO QUIERO SALIR DE AQUÍ".

Las beatas, decían que el difunto necesitaba que alguien sacara el tesoro que había dejado escondido en su vida mortal, para tener derecho al descanso de los muertos.

Por otra parte, en la construcción del colegio se necesitaba la ayuda de los vivos y de los muertos.

En ese preciso momento apareció un alemán experto en guacas, que había trabajado en su juventud con los arqueólogos que descubrieron los tesoros de la tumba de Tutankamon; que había ido al Cuzco para trabajar en Machu Pichu y Tenochtitlán, la antigua capital Azteca. Su experiencia era pues muy grande y por eso sus amigos lo conocían como Mister Harman.

El alemán tenía una variadísima colección de varillas de rosal, de un árbol oriental llamado Talí y de variadísimas aleaciones metálicas. Con estas cosas podía detectar toda clase de minerales y calcular las distancias a que se encontraban enterrados en el interior de la tierra.

El Alemán presentó ante las directivas del establecimiento educativo un proyecto junto con un documento en el que se especifica las obligaciones y los porcentajes de las utilidades del oro encontrado y para poder sacar el entierro.

Mister Harman aportaría la técnica, las varillas y los aparatos necesarios para el éxito de la empresa, y por otra parte los dueños y directivos del colegio responderían por el movimiento de la tierra, la alimentación, los licores, el tabaco y cualquier otro gasto que fuere necesario para sacar el entierro.

Mister Harman, decía que el tesoro o la guaca estaba enterrado a dos metros de profundidad. Era tan grande el entusiasmo que sentía que nada, ni nadie lo podía detener.

Los trabajos para sacar la guaca comenzaron con alegría, entusiasmo y con una violenta exaltación de ánimo. Poco tiempo después habían movido grandes toneladas de tierra.

En el Manual del Guaquero, dice que "LOS ENTIERROS SON TRAICIONEROS" y que por medio del tabaco se podía evitar los celos de los antepasados, ya que a ellos no les gustaba que por lo que tanto trabajaron en su vida, caiga en manos de una persona ambiciosa.

El ritual que tenía que hacerse para que los antepasados no se pusieran celosos era fumar el tabaco, lenta pero continuamente, y tomar una copita de aguardiente cada media hora.

Después de trabajar tan duro largas y agotadoras horas de trabajo y cuando se había comenzado a perder las esperanzas, apareció un bloque duro y grande de cemento. Todos dieron un gran grito de alegría y diciendo a coro, "LO ENCONTRAMOS, LO ENCONTRAMOS".

Los brindis no se hicieron esperar y se repitieron aquí y allá. El trago era tan abundante que habría alcanzado para lavar un caballo, y en poco tiempo los trabajadores enloquecieron de la alegría y los frailes gritaban, lloraban y decían incongruencias.

Después de que se les pasó la borrachera comenzaron a limpiar y a golpear el bloque de cemento que habían encontrado; y se dieron cuenta que se trataba de la boca de un aljibe. "ALLÍ ESTÁ, ALLÍ ESTA EL TESORO" gritaban todos de nuevo.

El trabajo se hizo frenético, se sacaron peroles, zapatos, machetes, palas, bolillos, rascadores, escopetas, cadenas, sillas de montar, calabazos, huesos de perro, de cerdos, de pavos, de gallinas y por último una calavera humana que parecía reírse. Lo único que faltaba para que la felicidad sea completa era el oro, las barras, etc.

Se profundizó cuatro, cinco, seis, siete y hasta diez metros pero siempre salió lo mismo, basura, tierra, desilusión y nada que salía el gran tesoro.

El alemán no quería rendirse por ningún motivo pero los hombres que trabajaban con pica y con pala, estaban agotados y no quisieron seguir trabajando más.

En ese momento se oía la voz ronca y cavernosa de las calaveras que salía desde las profundidades del aljibe que decía: "TONTOS, ILUSOS... SI QUIERE ORO, TRABAJEN...TRABAJEN...NO LES CREAN A LOS CHARLATANES".

Cuando ellos escucharon aquella voz se dieron cuenta que lo que decían de la guaca que había en el huerto del Colegio Viejo no era más que un rumor que corrió por el pueblo, que era solo una mentira y sobre todo habían perdido el tiempo buscando una guaca que no existía.









on constantino

      

La mortecina luz de la pequeña vela, alumbraba tenuemente la habitación. Su cama, tejida con palos de eucalipto, se ubicaba a un extremo, como colchón, cuatro pellejos de oveja. A un costado, colgaban las escasas prendas de vestir. Recostado con las manos cruzadas sobre la nuca, miraba el techo sin cielo raso, donde se divisaban los palos que sostenían las tejas. Esa luz mortecina, dibujaba figuras fantasmales a su alrededor.

Constantino, campesino de 78 años, de nariz aguileña, rostro broncíneo y curtido por el tiempo, amplia frente y cejas pobladas, manos callosas y nervudas venas, muestras del quehacer cotidiano en la chacra y con los animales. Rememoraba su existencia, una vida llena de sacrificios y pesares, de trabajo y más trabajo al servicio del patrón Javier Morales, hacendado de Ninabamba. Pero, él lo hacía con mucho agrado, todo por doña Mariela, la patrona. Mujer muy buena y bondadosa, la medalla opuesta del patrón.

Había llegado muy niño a ese hogar y de inmediato la patrona se encariño con él.

_ Pobrecito, si es tan tierno y dulce. Quedó huérfano, por eso pedí que lo trajeran a mi casa _

_ ¡Carajo, mujer! Cómo puedes hablar así de ese indio haragán y cochino _ Reprochaba el patrón.

La actitud maternal y compasiva de doña Mariela, tal vez pudiera explicarse porque no llegó a tener hijos.

Don Javier, hombre corpulento, de largos brazos, tez clara, acostumbrado a realizar siempre su capricho, altanero y abusivo. Se creía dueño de todo lo que existía en Ninabamba.

_"... Todo esto, hasta donde alcanza la mirada de mis ojos, me pertenecen, incluso vuestras miserables vidas. Sin mí, simplemente morirían..." _ Solía repetir a los campesinos.

Su carácter irascible aumentaba con el paso de los años, Y aún más cuando se enteró que no podía tener descendientes. Hacía sufrir mucho a su esposa, frecuentemente llegaba embriagado, la golpeaba salvaje y cobardemente.

_ ¡Eres una maldita! Buena para nada, no puedes darme ni hijos que lleguen a ser herederos de mis tierras ¡Qué desgraciada es mi vida!_ Vociferaba desfogando su ira. Cada vez que sucedía esto, los peones que dormían en el cobertizo o vivían cerca de la casa hacienda, temblaban, muchos huían al campo para no ser presa de la furia del patrón.

_ ¡Hasta coando pis, mamitay aguantarás tanto gulpi! ¡Mamitay, pubricita! _ eran expresiones de los campesinos que la querían mucho.

Doña Mariela, no salía varios días para evitar murmuraciones y habladurías de su rostro hinchado y los ojos morados. Mas, no todo dura en esta vida y todo lo que se hace se paga.

Tal vez los Apus que no olvidan a sus pobladores y siempre están pendientes de ellos, o quizás el alcohol, terminaron de manera horrible la existencia de don Javier.

En una de sus tantas andanzas, cuando retornaba a medianoche a la casa hacienda y estando ya muy cerca de ella, venía a todo galope en su caballo favorito, "Lucero", éste se encabritó. Paróse de golpe sobre las patas traseras, relinchando agudamente, arrojando a don Javier, que cayó estrepitosamente a la vera del camino.

_ ¡Carajo, cómo te atreves a lanzarme! ¡Ahora verás! _ "Lucero" partió como alma que lleva el diablo. Para desdicha el pie izquierdo del patrón, se había enredado en el estribo.

_ ¡Párate so animal, párate...! _ Gritó con la voz de mandamás de siempre. Fue una escena espeluznante, la cabeza descubierta al haberse caído el blanco y fino sombrero de lana de oveja que siempre llevaba con vanidad, rebotaba (con un sonido lúgubre), sobre las piedras del sendero, como si fuera una pelota. Ya la sien, ya el rostro, ya la cabeza, y todo el cuerpo. "Lucero" no detuvo su galope trágico hasta llegar a la casa hacienda. De la testa del hombre más poderoso y malvado del lugar, no quedaba nada. Lo que antes era una cabeza señera, altanera, ahora era una masa deforme, sanguinolenta, sus brazos y pies estaban totalmente destrozados, sus ojos colgaban como queriendo retratar por última vez toda su querencia.

Una pequeña polilla que daba vueltas sobre la vela, como queriendo compartir su calor, le despertó de sus recuerdos. Levantóse Constantino tratando de atraparla con las manos. "Vila pis, vas apagar"

Fue el único que observó la dantesca escena. Eso había sucedido hace muchos años atrás, sin embargo pareciera que fue ayer. La patrona Mariela, enfermó gravemente, falleciendo a los tres meses del deceso de don Javier.

_ ¡Supaymi!(1) Hasta muirto nu li dija. Chachallau (2)_ Constantino quedóse sólo en la casa hacienda. Los campesinos se apropiaron de los terrenos y los pocos animales que quedaban, desaparecieron. Donde ayer se observaba extensos sembríos de maíz, papa, árboles frutales, los pastizales verdes y otros cultivos, tan sólo recuerdos quedaban. La maleza se erguía señera como única dueña del lugar.

_ Nu tuquin nada, lis digo qui isu is malditu, indimuniau

Se había tomado a pecho la venganza contra el patrón por todo la crueldad que demostró con ellos y con doña Mariela.

_ Nu, íl nu si irá hasta castegar al patrún, machusu is, mactasu. Dici Apu Qarhuarasu(3) estar cun dun Cunstantinu _

A Constantino le dolió en el alma la muerte de la patrona, fue testigo del sufrimiento profundo de doña Mariela y sólo él sabía que no murió de dolor.

_ Mamacha Marilita morió di pina, así pis is la veda _ Muchos campesinos pensaron que el sufrimiento la abatió.

_ Upas sun, me mamacha nu morió di pina, qui sabin ostidis di la veda _ Siempre les repetía Constantino. Él, sí conocía de que falleció doña Mariela. Por eso juró vengarse del patrón. La última tarde que don Javier pidió que le alistara a "Lucero" para dar un paseo, puso cuidadosamente una púa de acero debajo de la silla de montar, sabía que en cualquier lugar, al sentir el dolor el caballo reaccionaría.

El alma de don Javier seguía 'penando' en la casa hacienda, pero Constantino no tenía ningún temor.

_ _ Nu sirá. Se coando íl vevu nu hacirme nada, pior ahura. Jajayllas (4) ya verán lu qui hagu. _ Contaba que en las noches veía por el sendero antiguo galopar velozmente a "Lucero", pero sin tocar el suelo, "is cumu se vulasi". montado sobre él, don Javier, sin cabeza, "chachallau (2), sulu el sumbriro blancu pis". Las personas difuntas retornan para arreglar cosas que dejaron pendientes, a buscar algo que olvidaron y nunca encontraron o purgar sus penas.

_ Isi, is alma dí difuntu pis, tini qui pagar so colpa

_ Piru cúmu harás pis, cuinta, para qui diablu di dun Javir nu sega fastideandu _ Reclamaban los campesinos.

_ ¿Quí sabis tó? Mamacha Marilita, mi rigalú pis so anillu di uru, pur iso malvau patrún, rigrisa cada nuchi _

Constantino trataba de ingeniarse cómo haría para que el alma de don Javier descanse en paz definitivamente.

_ Dijarí subri ona piqra (5) su anillu de mamacha Marilita, justu dundi si cayú il patrún, ya virán, ya nu mulistará más cundinau _

Ese día, sería recordado siempre. Al costado del camino donde se encabritó "Lucero", fue encontrado Constantino con el semblante totalmente blanco, con una expresión de terror, los ojos desorbitados y las manos agarrotadas como queriendo sujetarse de algo, los labios morados llenos de espuma.

Al fin, Ninabamba había olvidado para siempre a don Javier y toda su maldad ...









l niño de los Andes

      

Duerme Pedrito así me dijo mamita, Yo cansadito que estaba me heche una dormidita ronroneando como el KAISERCITO que ovilladito, mostrando sus patitas dormía al costadito del fogón.

Pedrito…Pedrito… parecían voces del eco Arrastradas por el viento. Me llamaban. Era el picaflor que venía hacia mí, cansadito estaba, apenas sus alitas surcaban el aire estirando mi mano le di ayuda. Entonces pude verlo era pequeñito, su color verdinegro embellecía sus ojitos. ¡Que gracia me causaba! Pequeña cosita y picudo iba a decirle, cuando me di cuenta que me estaba hablando. Que…. qué dices, le dije. Carmencita, niño. Y yo le dije donde esta la niña. El gallinazo se llevó a la niña carmencita me dijo.

Helado, temblando de frió me quedé ante la noticia, medio atontado, no se como nomás destrabándome la lengua ¡Maldito gallinazo digo!, "Envidioso gallinazo" pensando medio lloriqueando todavía , me fui donde el Chawala . "Tu padre es", me había dicho el taita Gregorio, así ha de ser seguro, muy poderoso es mi taita, un día subí hasta su cabeza, quería coger los farolitos que por las noches danzaban allá arribita, pero solo encontré una hondita como un cabellito de plata y unas collotitas de oro tan brillante era, que pensé lo habrá traído el taita sol que han de fallar pensaba.

Rápido nomás, cogiendo mi alforjita me fui buscando a mi florcita, ya estaban conversando los chawalas, como velitas que alumbraban en navidad al niño Manualito. Apuradito como estaba, medio cansadito subí a la lomada, yo nunca había traído mi ovejita por acá, todo estaba llena de gigantes pajonales apenas podía divisar al lucerito que viajaba como colgadito del cielo. Tropezando, tropezando, medio asustadito siguiendo a mi lucerito seguía caminando, dejamos los pajonales ¡ah, Pucha! Divisando de la peñita, tan grande era, que de suerte no me había perdido; Te he de hallar Carmencita. Yo soy el muky menirito, hijito del Chawala, soy el guardián de su tesoro con mi hondita de plata y las collotitas de oro te he de hallar carmencita, te he de encontrar….Así diciendo fui a divisar a la quebradita. Preocupadito como estaba no me había fijado en nada, iba decir algo cuando apareció frente a mí un Puma.Vaya… que suerte la mía se dijo relamiéndose el hocico-Ven acá Padrito. Su hambrienta boca me daba miedo, sus ojos se había llenado de maldición me habían dicho que los pumas no tenían alma y que se comían a los niños que encontraban. Moviendo, moviendo su cola se estaba acercando y en eso nomás medio disimulando voy armando mi hondita, escogí la collotita mas brillante no fallare me dije y contando uno, dos, tres haciendo girar mi hondita Zaasapp…le di tan fuerte entre los ojos que apenas tuvo tiempo de respirar.

Corriendo, saltando las piedritas me fui siguiendo al lucerito mi niña a de estar esperando me dije. Ahora mi lucero estaba a lo alto, trepando el cerro y le pregunte: ¿Donde vamos lucerito? En busca de tu niña me dijo, Yo seguía caminando y miraba de rato en rato la quebradita que habíamos dejado, tanto habiamos subido me dije cuando fuimos llegando a un vallecito.

Acá arriba ya no había piedras, ya no era como la tierra donde esta mi pueblo, aquí habían, muchos árboles allí se veía los manzanos, platanales y también el lorito conversando con el monito, todo era bello algunas avecitas bebían del hojadalcito.

Y para mi sorpresa los pumas, los tigres y otros animales silvestres andaban como amansaditos, recordando a la escuela pensé que este seria la casita del padre Adán. Tan turbadito me encontraba divisando la gran armonía de animales, plantas y cánticos que decía la serpiente. Psssst…silbando logro mí atención curioso que era yo doy vuelta y lo encuentro bajando del manzano oye Pedrito me dijo: toma una manzana. Yo obedecí, cuando de pronto quiso morderme y brooomm…. Oigo rugir el cielo ¡SERPIENTE MALDITA DEJA AL NIÑO EN PAZ! Así bramo el cielo, nuevamente recordé a ala escuela sin meditar ninguna palabra, corrí tras lucerito que se había adelantado. Con las ganas que tenia de encontrar a mi niña carmencita hasta me había olvidado de mi fiambre, recién me recordé cuando mi barriga estaba sonando cogiendo con mi canchita y mi queso me fui comiendo para no perder tiempo me dije, siguiendo siempre a lucerito llegamos a un lugar abundante en piedras y espinas, mas arribita habían enormes peñas que llegaban a un techo en llamas.

Entonces me di cuenta que estaba entrando al infierno, mis abuelos me había dicho que el infierno era la casa del principie Satán, seguro estará mas adentro allá donde mas arde me dije. Allí se veía algunas sombras de almas condenadas pensaba, medio asustadito fui avanzando. Pero a la entradita nomás una gran cantidad de gallinazos aparecieron ante mi querrán quitarme la lengua dije, seguro lo habrá enviado el Satán pero confiadito que estaba en mi hondita sujetándolo fuerte fijaba cada coyotita en sus alas y jua… jua... jua... uno por uno fueron desapareciendo. Después de vencer a los gallinazo subí mas arribita donde encontré a mi niña Carmencita que se encontraba sobre un manojito de plumas como una angelita, sus pequitas se habían juntado formando un clavelito en el hoyito de su mejilla.

Carmencita despierta le dije sus tristes ojitos rieron cuando me vieron, tanta alegría cubrían nuestros rostros, la felicidad el sol brillaba a hora sobre mi niña. Llegado la tarde le pedimos al cóndor que nos llevara de regreso a nuestra tierra. Y el muy amable y comprensivo nos acepto y nos regreso ya muy avanzada la noche.

Cuando desperté mi mamita Paulina me estaba hablando descalcito como estaba cogiendo mi ponchito me fui corriendo al chawala gracias Taita, gracias le dije.









aten mis raíces tan lejos y tan cerca

      

Desde la cumbre de un cerro limeño se observaba la gris ciudad cubierta por una densa neblina. Era uno de los inviernos más fríos que había azotado la capital. Fue José uno de los tantos que sintió cómo el frío penetraba a través de las esteras con que estaba construida su casa. Esa madrugada fue la quinta vez que el techo de plástico había volado; entre helados vientos e intensa lluvia, su madre no tuvo otra opción que utilizar cartones y aserrín, palos y piedras para así cubrir aquel vacío y soportar la inclemencia de este gris tiempo. José era un pequeño de ocho años, pero tenía tres grandes sueños: ser un gran profesional; salir, junto con su madre ,de aquel lugar rodeado de delincuencia y, por último, darle todo lo que su padre, al que jamás conoció, no pudo darle.

-Mamá, mamá...y ¿cómo es ella ?-preguntaaba José. -Hijo estoy apurada. Espérala aquí y pórrtate bien.

Ella tenía que ir y realizar aquel trabajo que le calaban los huesos. "Tienes que dejar ese trabajo, hija; pues sino tu artritis va a continuar",le había dicho el médico. Lavaba en seis casas diferentes para sólo ganarse algunos soles. Su día comenzaba a las cuatro de la madrugada, pues dejaba parte del almuerzo listo para que José pueda cumplir sus obligaciones.

"Jamás la he visto...será bonita como mi mamá- se decía él pero que pensará de mí si me ve con esta ropa. Me va a encontrar sucio; es que hoy a mi mamá no le alcanzó más que para seis baldes de agua, y que justamente he tenido que traer de allá abajo, es tan difícil subir con tanto peso". Mientras pensaba ,su mirada estaba fija en aquellos escalones, ondulantes, tan descuidados e interminables. En ese instante apareció una señora regordeta y bajita." ¡Es ella! Quién más podría ser, si a estos últimos escalones casi nadie llega".Sin embargo la gran sorpresa que se llevo cuando su abuelita dijo: "Rimaykullayki, Imaynallataq Kachkanki?".El silencio acompañó al más profundo gesto de desconcierto. José había escuchado el quechua, ya que en el colegio le habían dicho que era sólo un idioma de "cholos", esos serranos que siempre vienen a Lima. Lo habían dicho con tal desprecio que no le tomó interés hasta ese momento.

Ya de noche, cuando la ciudad fue cubierta por una sábana de luces, que en fila marchan en distintas direcciones, llegó su mamá.

-.José, ¿ya llegó tu "mamita"? -Shhh...está dormida,¿es ella? no le enttiendo nada de lo que dice. -Es que habla quechua -¿y tú sabes hablar así? -No. Sabía pero cuando vine a Lima jamáss lo hablé por vergüenza y ahora no me acuerdo mucho.

En la pequeña casa se escuchó un gemido, ambos entraron rápidamente. Era la abuelita de José que se retorcía de dolor Era inútil preguntarle pues no entendían lo que decía. A la mañana siguiente su mamá decidió llevarla de emergencia al Hospital Dos de Mayo, pues el dolor se había intensificado.

-¿Qué es lo que tiene ?- preguntó el docctor -No sabemos. Es de Huayllay, y sólo hablla quechua

La internaron de inmediato, y después de varios exámenes la ubicaron en una reducida habitación blanca. Las sondas la crucificaban, las enfermeras que pasaban sin mirarle, la indiferencia ante esos gemidos de dolor entristecían a José que estaba sólo, al lado de su abuelita. Su madre había ido a trabajar para así conseguir dinero para comprar los medicamentos que urgentemente solicitaban en el hospital.

Los cólicos habían disminuido y ella comenzó a balbucear algo en quechua; lo que José fue anotando en una libreta que ella le había regalado. No sabía si escribía bien, era el sonido lo único que le guiaba. Cuando de pronto en los ojos de aquella anciana se reflejó el terrible dolor que por dentro sentía."Recrudecieron sus dolores. Y como los males siempre bailan de noche...se la llevaron crucificada entre sondas. Sus manos apretaron fuertemente las mias como si presintiera algo terrible"

Los médicos la llevaron en una camilla hasta un cuarto al que prohibieron la entrada a José y en el que se hallaba un letrero que decía: SALA DE OPERACIONES."¿Qué significa "SALA DE OPERACIONES"? ¿qué le harán allí? Pero nadie le entenderá, nadie sabrá lo que siente. Si tan sólo yo pudiera hablar quechua ayudaría en algo. Ahora no sé que hago acá".

Oprimíale el corazón a José, un sentimiento invadía todo su cuerpo e inevitablemente una lágrima rodó por su mejilla y fue a caer al suelo. Esperó mucho rato hasta que de aquella habitación salió un doctor, el que dio la mala noticia: resultó mal la operación. El pequeño rompió a llorar, pensando que lo único que le quedaba de ella eran aquellas frases quechuas, apuntadas en aquel cuadernillo, y sabía que esto se hubiese evitado si alguien la hubiera entendido.

Vinieron momentos difíciles, su madre no era la de antes. La depresión y los años debilitaron sus fuerzas, lo que mermó su economía. Habían días en los que no se comía. José cansado de esta situación decidió trabajar limpiando carros en el Centro de Lima; luego vendió chupetes en las playas de Chorrillos, caramelos a las parejas que caminaban abrazados por los puentes de Barranco, lavando vajillas en los puestos de Caldo de Gallina de la Av. Grau, marcador de tiempo al frente de la UNI, llenador de cemento en los techos de La Molina "...Y en todos estos años mi cerro esperándome hasta altas horas de la noche.

Después del colegio, San Marcos fue mi segunda casa, y ahí fui fotocopiador, tantas hojas pasé hasta ser médico. Sí, un gran médico. Hoy en el mismo hospital miro la misma camita y me acuerdo de aquella libretita en la que escribí esas últimas palabras que mi anciana y cansada abuela me dijera en su agonía. Palabras que fueron mi soporte, mis raíces que latían al lado de mi corazón, mi coraza ante las oscuras adversidades, aquella mano cuando estuve a punto de desfallecer, el regazo cuando me sentí tantas veces niño...eso fueron... eso y mucho más. Y en ese delirio ella habla de su pueblo y sus costumbres como querido aferrarse a la vida: Yuntawami Wayllaypi ohakrakunata yapunku buwskunaqachay sayayllanm kanku kall pasapakama Humpay qaga, wagta orgokunaipiga manam buwiskuna puriyta antiohu.

Mana buwiskuna puriyta atiiptinca ohaktikllalla wanm garikuna haytanku,warmikunañatag muhuta pampanku. Papa, oqa, ulluku...wiñam sallqakunapi. Sapa watam runakuna yanapanakunku aynikunku.

"En Huayllay, las chacras se aran con yuntas. Los bueyes son del mismo tamaño, son fuertes. En cerros muy rocosos Y empinados los bueyes no pueden arar, sólo con el arado de pie los hombres abren la tierra y las mujeres entierran las semillas. Papa, la oca, el olluco crecen en la puna.

Cada año los hombres se prestan ayuda mutua". Ahora que desde lo alto de una quebrada, como mi cerrito, observo esas chacras como parchecitos que muestran diferentes tonalidades del verde; alineados y surcados en varias direcciones, como los faroles de mi ciudad. Pero esto es más hermoso, aquí la vida es distinta y sus costumbres que lastimosamente se irán perdiendo por esa barrera que nos separa a los peruanos, que es la comunicación. Ojalá que algún día podamos entendernos entre todos".









acimiento dell amor de Yuriki

      

En la espesura de la Selva, a orillas del río Chinchini, rodeado de hermosos paisajes se encontraba la Comunidad Nativa Kanariaqui, que tenía como curaca al más anciano de la comunidad quien tenía una hija llamada Yuriki la más joven y hermosa de todas por sus hermosos cabellos largos y oscuros como la noche; era querida y apreciada por todos. Su padre decía siempre que ella se casaría con el mejor guerrero asháninka.

Estando viejo, próximo a su muerte y deseando ver a su hija casada como siempre lo anheló, decide retar a todos los jóvenes de las diferentes comunidades vecinas a tres día de caza en tiempo de Luna Llena (días de fiesta, algarabía y culto a la Luna) porque le consideraban karika (Madre), cazar el animal mas feroz de la Selva, ése se casaría con su hija Yuriki y seria elegido como nuevo curaca.

Un día de radiante sol, Yuriki como de costumbre se va a la espesura del bosque a recolectar flores silvestres; sin darse cuenta, poco a poco se va alejando de su comunidad, hasta que llega a un lugar paradisiaco y ve caer desde lo alto una hermosa catarata.

Al encontrarse cansada y con mucho calor se recostó sobre un arbusto y quedó profundamente dormida. De pronto al escuchar los cantos de unas aves se despertó, se sorprendió por el tiempo transcurrido, y se lleno de temor al mirar que a lo lejos que un joven la observaba detenidamente.

Ella, cogió su cesta de flores y corrió sin marcha atrás; el joven, cortando camino llegó a alcanzarla, la tomo del brazo y le dijo:

-No temas, no te haré daño; quiero serr tu amigo. Ella sin decir nada trato de escapar y al lograrlo, siguió corriendo ; pero en una bajada se resbaló y cayó. Tongo, que así se llamaba el joven, la levanto y le dijo: -Eres bella como nuestra karika- ella soonrió y se dejo cargar por Tongo hasta cerca de su Comunidad. Él le dijo que era de la Comunidad de Panankiari que acostumbraba ir a la catarata para vencer la soledad por la muerte de su madre, esto conmovió a Yuriki y le dio un abrazo y partió a correr hacia su comunidad porque tenía miedo que alguien la viera. Tongo se quedó triste, pues no sabia si la volvería a verlo, así pasaron varios días, y Tongo como de costumbre iba a la catarata pero no encontraba a Yuriki, pues ella no iba, porque estaba muy triste al haberse enterado de las pretensiones de su padre para casarla.

Mientras tanto en la comunidad, los jóvenes que deseaban casarse con Yuriki alistaban sus flechas, sus puñales, sus chafles para la caza ; ellos esperaban inquietos los días de luna llena; pero Yuriki al ver acercarse esos días decidió ir a la catarata y a lo lejos vio a Tongo, su corazón empezó a palpitar como cuerdas de un reloj. Al verla, Tongo corrió a darle alcance y al mirarla triste le preguntó qué era lo que le sucedía y ella empezó a relatarle las pretensiones de su padre . Tongo le prometió que no permitiría eso porque estaba enamorado de ella y que lucharía por su amor, al escuchar estas dulces y tiernas palabras el corazón de Yuriki palpitó de emoción porque también se había enamorado y se hicieron novios, jurándose amor. Desde aquel día Tongo alistó su armamento para ir de caza y se internó en el bosque, mientras que Yuriki siempre iba a la catarata al encuentro de su novio ,pero él no aparecía, esto entristecía el corazón enamorado de Yuriki al pensar que no lo volvería a ver. El primer día de luna llena los jóvenes bien armados se internaron al bosque. El padre de Yuriki le dijo a su hija que pronto tendrían un nuevo curaca, y que ella sería la primera shinani (mujer), ella no contestó porque lo que ordenaba su padre era ley.

El tercer día de luna llena, a la anochecer, Yuriki estaba sentada al costado de una fogata y a lo lejos vio una sombra que se acercaba, su corazón estalló de alegría cuando de cerca pudo ver que era su novio, traía en el hombro un otorongo, símbolo de que había pasado el reto ella emocionada corrió y lo abrazo, el padre salió al escuchar la bulla de los ashaninkas y se quedó sorprendido porque nunca había visto a Tongo pero cumplió con su promesa.

Al día siguiente en una fiesta de algarabía a la luz de la Karika (Madre), el padre de Yuriki entregó a su hija como compañera de Tongo y desde aquel día Tongo es el curaca de la Comunidad; el padre murió a poco tiempo y ellos vivieron felices.









acimiento del desierto

      

Cuenta la historia que en el desierto florido hace muchos, muchos años vivía un Dios, el Dios de las flores, que cuidaba con mucho esmero su gran jardín, cuando la gente llagaba el se escondía y las evitaba y no salía hasta que estás se fueran, pero a veces las personas pasaban días , hasta semanas enteras y el no salida a darle los cuidados a su jardín, pero se puso muy triste al ver que la gente estaba sacando las flores o las estaba pisando o más aun sacando sus bulbos de la tierra, sin poder hacer nada veía como su gran jardín desaparecía.

Un día decidió enfrentar a la gente pero su intento fue en vano, ya que las fuerzas del hombre eran mucho más fuertes que él.

Hasta que un día fueron unos extranjeros a visitar el desierto porque habían escuchado que en un país lejano y hermoso existía un gran jardín y solamente encontraron polvo ya que todo había desaparecido.

Un día unos niños que no se habían dado cuenta de este accidente, organizaron un paseo pero gran fue la sorpresa al no encontrar nada, al igual que los extranjeros que habían ido antes. Pero ellos no se fueron sino que reunieron sus fuerzas y después de tanto llorar por lo sucedido, ellos comenzaron a colocar semillas hasta que con esfuerzo, esmero y dedicación vieron un nuevo jardín, además les colaboro la escasa lluvia, que sólo venía cada cinco años y todo volvió a ser como antes pero ahora la gente al ver este gran esfuerzo se comprometió a cuidar y cuidar el gran desierto, así fue como renació nuevamente el desierto y el Dios guardián resurgió de su letargo al igual que sus flores.









n amor de Mariposa

      

Era primavera, el aroma de las flores enloquecía mis sentidos, cada lagrima, cada gesto se reflejaba deslumbrante en las pocas y cristalinas gotas del pasado invierno. Empezaba el equinoccio de una nueva y maravillosa estación. Podía sentir ya, el abrir de cada capullo, el expandir de su polvo dorado, el despliegue policromatico de centenares de doncellas silvestres, flores...flores elegantes, revestidas de impresionantes trajes de ceda; flores exóticas, alegres y orgullosas de sus coloridos matices

Mi mirada extasiada, inducía mi cuerpo a danzar sobre terciopelos, la cubierta de increíbles valles de nuestra tierra. Mis piernas perdían su control, ellas solo querían obligarme a volar por la atmósfera de un mundo maravilloso, ellas solo querían hacerme ver desde la inmensidad del cielo la más bella historia de amor jamás contada, el más enternecedor drama...las más hermosas estaciones de la vida.

No sé como sucedió, pero el tiempo otorgó a mi mirada el más inolvidable solsticio de verano. Y desde el halo del astro más lejano puede apreciar como la pasión del enamorado llenaba de pureza, la beldad de una mujer perfecta solo en su mente.

Después de conocerse en el florecer de la primavera e inundar sus corazones de un amor incontrolable, su cariño se difundió en la transparencia del viento, como sudor brotado de sus cuerpos mientras se amaban en el alba de un día para ellos, eterno.

Bajo el mismo árbol en el que su amor corrió sin fronteras, el otoño dejó caer sus recuerdos, llevando en el aire la confidencia de un amor imperecedero, de aquellos novios sometidos a un futuro invierno de prejuicios por parte de una sociedad para la cual solo importa el dinero, los círculos sociales de mentes encerradas en vacíos cócteles sin valores, irrespeto al universo del amor

Pasaron los días y el frío de una posible separación los cristalizaba en el temor, pero como todo cristal en cada instante iluminaban sus almas de cariño. Ella sería llevada como doncella en compromiso a las tierras del Norte ; él en cambio permanecería en la naturaleza que vio florecer su amor; teniendo presente en su vida, cada lugar en el que la ternura de su afecto formaban un todo.

Ellos se separarían, su pasión viviría perenne en la conciencia de la naturaleza, su amor existiría plasmado solo en sus mentes, vitalizado por los latidos de un corazón enamorado, un corazón que llenando el alma de valentía, prefirió morir antes que separarse. Ellos nublaron de sus mentes todo pensamiento de separación, subieron la sima de la montaña , se tomaron de la mano, y se lanzaron al aire, en un instante la magia del espíritu transformo sus cuerpos en dos hermosas mariposas, bañadas de los colores del arco iris, y concedidas de la frescura de la lluvia, para volar libres y vivir en el viento Un Amor De Mariposa.









l Okumaricito valiente

      

Cierto vez había una chica que iba a pastar su rebaño, y un día ella salio muy temprano pastar sus ovinos, pidió permiso a su padre para que llegue un poco tarde, ya que iba a llevar a los ovinos a la altura, el permiso fue concedido, entonces salio llevando su almuerzo, y llevo para jugar su ping pong y sus yaces. En seguida llego al lugar y se puso a jugar con el ping pong sobre una piedra laja enorme. Cuando de repente se le apareció un hombre lleno de vellos en todo el cuerpo, similar a un mono, se acerco a su lado, la chica no sabia que hacer, solo decía "por favor no me hague daño, aunque sea llevase mis carneros pero no me haga nada". Pero el hombre no sabia hablar, tartamudeaba pero le agarro a la chica que decía ¡Axulio! "por favor ayúdenme", no podía hacer nada porque era un hombre musculoso, y la llevo a su cueva. Después de un tiempo la chica tuvo un hijo de Okumare, este era el nombre del hombre mono. Cuando su mujer estaba en su cama, Okumare salía a cazar animales, siempre llegaba con un toro al hombro, y la chica le preparaba caldos con grandes presas de carne.

Okumare quería demasiado su mujer y a su hijo, paso el tiempo y el niño ya tenia 9 años. Un día su mama decidió contarle a su hijo como se había conocido con su padre, y el hijo ansioso pregunto : ¿Cómo mamá? . y ella dijo "cuando yo estaba pastando mis carneros y él me trajo a la fuerza a su cueva" y Okumaricito pregunto : ¿dónde esta tú pueblo mamá? Y ella respondió : "ves ese pueblo que esta detrás de este cerro que ves" y el niño dijo: "porque no vamos mamá" y su mamá dijo: "no hijo, porque tu padre no creo nos deje ir" y él niño dijo "no te preocupes mamá, yo hablaré con él"; su madre dijo " esta bien hijo". El niño ideaba un plan para escapar de la cueva con su madre, y le dijo a su papá : "papá si tu me quieres tráeme candela en un pañuelo y agua en una canasta" y Okumare se va a traer, llego al lugar y no podía llevar ninguna de las dos cosas, sacaba agua y se derramaba, sacaba candela y se derretía el pañuelo, así Okumare estaba sufriendo mientras el niño y su madre se estaban yendo a su pueblo. Okumare no podía llevar ninguna de las dos cosas, estaba sufriendo y ya había pasado demasiado tiempo, llego un pájaro chismoso y empieza a cantar "pichiu pichiu" "pájaro yanacuncarichcan uag orcco siquimpi" así repetía varias veces. Y Okumare estaba sufriendo en sacar agua y candela y ya se había aburrido, y al pájaro le dijo "cállate pájaro, si no te callas te voy a desplumar", seguía intentando sacar agua después de un rato se había dado cuenta, dice: "no será mi hijo y mi mujer", dejo la canasta y el pañuelo y se fue corriendo a su cueva, y no había nadie, regreso corriendo donde le pájaro, y le pregunto: "donde has visto a esas dos personas", y el pájaro le dice "porque has amenazado con desplumarme" y Okumare dijo: "por favor amiguito dime, no te voy a hacer nada" y el pájaro dijo "esta bien, te diré, estas viendo al voltear de este cerro, debajo de el estaban yendo", Okumare agradeció al pájaro y se fue corriendo, ya el niño y su madre habían avanzando lejos, el niño era medio adivino y presiente que le iba a alcanzar, y el niño le dijo su mamá:"ve adelantándote mamá, mi papá esta viniendo, le voy a decir que se vuelva" y su madre le dijo "esta bien hijo", entonces el niño se oculto debajo de una roca, y cuando esta pasando su papá lo empuja, y el padre se cae a un barranco con toda la roca, y Okumare muere, el niño fue corriendo a alcanzar a su madre, y el niño le dice a su mamá "ya mamá ya le dije que se volviera", y se fueron caminando, llegando a su pueblo empezaron a buscar su casa, y la encontraron, tocaron la puerta y salio su mamá sorprendida y le pregunto :"hija eres tu" y ella contesto "si mamá", corriendo se abrazaron y les salieron lagrimas, y la mamá de la chica pregunto:¿quién es esta criatura?, y ella respondió:"es mi hijo mamá", su mamá los invito a pasar y el padre de la chica estaba adentro, y sus hermanitos todos alegres , y al niño lo engrieron.

La semana siguiente al niño lo pusieron a la escuela, y el niño se sintió a gusto en la escuela y no faltaban abusivos. Cuando Okumaricito jugaba a las canicas o al trompo, venia un grupo de niños y pateaban su trompo, y Okumaricito no soporto y con un puñete y una patada los dejo muertos, y se quejaron los padres de familia y lo expulsaron de la escuela, preocupados su madre y sus abuelos se preguntaban porque actúa así, será porque no estaba bautizado tal vez y le buscaron un padrino y fue un cura, lo bautizaron y el niño se hizo querer con su padrino, y todos los días iba ala iglesia, y su padrino le había dicho cada hora vas a tocar la campana, para realizar la misa y el niño contesto "ya padrino", le gusto tocar la campana, y se pasaba día y noche tocando la campana, la gente iba constante al padre, ya se habían aburrido, y a su sacristán le mando a asustar al niño, para que ya no toque mas, esta bien y se había vestido de blanco, y se puso estirado debajo de la campana. Okumaricito se había levantado de su cama y se va nuevamente a tocar la campana, entra y estaba tirado algo de blanco, y dijo que es esto, entonces agarro y lo tiro abajo y empezó a tocar la campana. Al día siguiente va el cura y encuentra a su sacristán con el ceso volado, y dijo que tipo de niño es este, y el cura se va quejar a su mamá, y le dijo "su hijo señora a matado a mi sacristán, así que lo tiene que mandar a la selva par que se lo coman los animales salvajes porque este es un riesgo para las personas", y su mamá no tiene mas remedio que mandarlo, y va donde su hijo y le dice hijo ya no tenemos leña, porque no vas con los cuatro mulos a la selva por leña, le prepara un simple fiambre, y le da un palo y le dice con esto te vas a defender de los animales salvajes, y le dijo no te preocupes mamá, y se va a la selva, llega y amarra a sus cuatro mulas y se va a traer leña, y se va juntar leña y prepara las cuatro cargas, y regresa por las mulas y encuentra comiendo a los leones, a tigres, pumas a sus cuatro mulas, y Okumaricito amargo de un puñete, a cada uno los mata, y dice por vivos a estos los voy a cargar, y los carga a cada animal, y luego vuelve y llega a su casa, y toca la puerta y dice mamá ya llegue, y su mamá se pregunta ¿cómo no se lo han comido los animales?, abre su puerta y se asusta al ver que había cargado a animales salvajes, no te preocupes mamá, yo me las arreglo con estos animales, según que iba descargando los iba matando con un puñete, y su mamá le pregunta, que paso con tus mulos, y el niño responde estos animales se lo han comido mientras yo juntaba la leña por eso los he cargado a ellos, y dijo su mamá haya, y su mamá había escuchado que en un pueblo un condenado estaba terminando con la gente, y le dijo a su hijo Okumaricito "hijo acepta ir a ese lugar", para eso la madre lo manda bien alimentado y con un machete, y Okumaricito se va; llega al lugar y se da con la sorpresa que la gente de miedo vivía debajo de las rocas, en los cerros, porque el condenado entraba de casa en casa, comiendo a la gente.

Okumaricito estaba caminando y un señor le dice : "joven no vayas por ese lugar porque hay un condenado que esta comiendo a toda la gente, por eso nosotros y nuestros animales estamos viviendo aquí" Y Okumaricito le contesta : "no te preocupes, yo me encargo de esa bestia". Y el señor le dijo :"ni siquiera todo el pueblo hemos podido con él" y Okumaricito respondió : "mejor reúne a todas las personas y ¿tienen campana?" - si-entonces cuando toquen bajan todos ustedes.

Okumaricito se va y entra a una casa y mata un toro y prepara un caldo, comió tanto que se lleno, luego empezó a afilar su machete, y espera al condenado sentado y aguaitando. El condenado no ve ha Okumaricito, luego regreso y preparado para comérselo, y Okumaricito estaba preparado, y el condenado empieza a tocarlo, entonces Okumaricito empieza a retacear al condenado como para chanfaina, pero el condenado le pegaba cada vez y ya había herido a Okumaricito, cuando de repente tanto que lo pedaceaba, comenzó a blanquear desde la punta de los pies hasta la cabeza, y el condenado dijo basta, por favor basta, y Okumaricito paro, y el condenado le dijo :"gracias por salvarme de este pecado" y Okumaricito le dice "que cosa has hecho para que Dios te castigue de esta manera" y el condenado le dice "te voy a enseñar", y le lleva a un lugar donde había escondido debajo de la tierra dinero y fotografías de sus hijos en pellejos de vaca, le enseño todas estas fotos; y le dijo estos son mis hijos, a ellos los viole por eso recibí este castigo de Dios, pero ahora me iré al cielo.

Luego Okumaricito toca las campanas y la gente bajo con miedo, bien armados con piedras, porque el condenado también pasaba tocando la campana, y ellos pensaban que era el condenado, y aguaitaron con miedo y vieron que era Okumaricito muy herido, y alegres festejaron de que el condenado se había ido y Okumaricito se quedo como rey de ese pueblo.








El Coordinador General


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