Una mejor manera de vivir de OgMandino. Comentario por� Juan Carlos Albornoz.

� Este libro de Og Mandino nos muestra diecisiete reglas para vivir una vida m�s satisfactoria y productiva. Me llaman especialmente la atenci�n la regla dos, que indica que siempre debemos dar m�s de lo que se nos exige, la regla doce, que habla de la importancia de no descuidar los detalles y la regla diecisiete que explica que la felicidad la puedes encontrar s�lo dentro de ti.
� La regla n�mero ocho es muy interesante, nos recuerda el h�bito de primero lo primero de Los Siete H�bitos de la Gente Altamente Efectiva. Muchas veces discutimos o perdemos el tiempo con problemas insignificantes, y esto distrae nuestra atenci�n de nuestra metas realmente trascendentes.
La regla n�mero quince es tambi�n muy �til, debemos ser inmunes a las cr�ticas malintencionadas, debemos tener un c�digo interno de conducta que nos diga que est� bien y que est� mal , porque siempre,� hagamos lo que hagamos y actuemos como actuemos, seremos cr�ticados.
REGLA NUMERO UNO
Hay que considerar lo bueno que uno tiene. Una vez que uno se da cuenta de lo valioso que es y de cuantas cosas positivas tiene a su favor, las sonrisas volver�n saldr� el sol, sonar� la m�sica y uno podr� finalmente avanzar hacia la vida que Dios le se�al�... con gracia, fuerza, valor y confianza.
REGLA NUMERO DOS
Hoy, y todos los d�as, uno debe dar m�s de lo que le pagan por hacer. La victoria del �xito se habr� ganado a la mitad cuando uno aprenda el secreto de dar m�s de lo que se espera en todo lo que uno hace. Hay que hacerse tan valioso en su trabajo que m�s adelante uno se vuelva indispensable. Uno debe ejercer su derecho de recorrer ese kil�metro adicional y disfrutar de todos los beneficios que recibir�. �Bien se los merece!
Andrew Carnegie dijo que hab�a dos tipos de personas que nunca lograban mucho en la vida. Una es la persona que no quiere hacer lo que le dicen que haga, y la otra es la persona que s�lo hace lo que le dicen que haga. Y cuando se le pregunt� a Walter Chrysler qu� era lo que m�s necesitaba su planta, repuso: - Diez buenos hombres que no est�n atentos al silbato ni se la pasen pendientes de la hora en la car�tula del reloj.
REGLA NUMERO TRES
Cada vez que se cometa un error o se haya sido abatido por la vida, no hay que quedarse demasiado tiempo pensando en ello. Los errores son la forma en que la vida le ense�a a uno. La capacidad de cometer errores ocasionalmente es inseparable de la capacidad de lograr las propias metas. Nadie gana de todas, todos, y las fallas que se tienen, cuando ocurren, son simplemente parte del propio crecimiento. Hay que sacudirse los errores. �C�mo podr�a uno conocer sus l�mites sin una falla ocasional? Nunca hay que rendirse. Ya llegar� el turno de uno.En una ocasi�n, Mark Twain cont� la historia de un gato que un d�a salt� para subirse a una estufa caliente y se quem� la panza. Ese gato nunca m�s volvi� a saltar para subirse a una estufa caliente - pero ese mismo gato �nunca salt� para subirse a una estufa fr�a, tampoco!
REGLA NUMERO CUATRO
Uno debe premiar siempre sus largas horas de trabajo y af�n de la mejor manera, rodeado de su familia. Hay que alimentar su amor con todo cuidado y recordar que los hijos necesitan modelos, no cr�ticas, y el propio progreso se intensificar� cuando uno se esfuerce constantemente por presentar el mejor aspecto de uno mismo a los hijos. e incluso si uno ha fallado en todo lo dem�s a los ojos del mundo, si se tiene una familia que lo ame, uno es un triunfador.
REGLA NUMERO CINCO
Hay que levantar este d�a sobre una base de pensamientos agradables. Uno no debe preocuparse nunca por ninguna imperfecci�n que uno tema que pueda impedir su progreso. Hay que recordar, tan seguido como sea necesario que uno es hijo de Dios y que tiene el poder de alcanzar cualquier sue�o si eleva sus pensamientos. Es posible velar cuando uno decide que puede hacerlo. No hay que volver a considerarse derrotado. Hay que dejar que lo que el coraz�n ambiciona sea el proyecto de la propia vida. �Hay que sonre�r ! Desde el principio de los tiempos, los hombres sabios nos han estado diciendo que todo lo que logramos, o no logramos, es consecuencia directa de lo que esperamos de nuestras capacidades, nuestro valor y nuestro potencial. James Allen nos dijo que los pensamientos dan buenos frutos y los malos pensamientos dan malos frutos.
Marco Aurelio, ese sabio emperador y fil�sofo de la antigua Roma, nos dijo que nuestra vida es lo que de ella hacen nuestros pensamientos. Buena o mala. Desdichada o feliz. Triunfante o desesperada. Buda lo dijo de una manera todav�a m�s en�rgica: �Todo lo que conocemos es consecuencia de lo que hemos pensado. La mente es todo. Nos convertiremos en lo que pensamos . No importa como se quiera llamarlo, los pensamientos positivos son productivos, los pensamientos negativos estorban y destruyen.
REGLA NUMERO SEIS
Siempre hay que dejar que las propias acciones hablen por uno, aunque todo el tiempo hay que estar en guardia contra las terribles trampas del falso orgullo y la vanidad que pueden detener el propio avance. La pr�xima vez que uno se sienta tentado a vanagloriarse, tendr�a primero que meter la mano en una cubeta llena de agua y, cuando la saque, el agujero que queda har� que uno se d� una idea correcta de la medida de su importancia.
REGLA NUMERO SIETE
Cada d�a es un don especial de Dios, y si bien es posible que la vida no siempre sea justa, uno no debe dejar nunca que las penas, las dificultades y las desventajas del momento envenenen la actitud y los planes que uno tiene para s� mismo y su futuro. No se puede ganar si se lleva puesta la fea capa de la autocompasi�n con toda seguridad ahuyentar� cualquier oportunidad de �xito. Nunca m�s. Hay una mejor manera.
REGLA NUMERO OCHO
Uno nunca debe llenar sus d�as ni sus noches con tantas nimiedades y cosas insignificantes como para no tener tiempo de aceptar un verdadero reto cuando �ste se presente. Esto es v�lido tanto para el juego como para el trabajo. Un d�a meramente sobrevivido no es ocasi�n de festejo. Uno no est� aqu� para desperdiciar sus preciosas horas, cuando tiene la capacidad de lograr tanto si hace una peque�a modificaci�n en su rutina. Ya no hay que ocuparse en nimiedades. Ya no hay que volverle la cara al �xito. Hay que darse tiempo y espacio para crecer. Ahora, �Ahora mismo! �No ma�ana!
REGLA NUMERO NUEVE
Hay que vivir este d�a como si fuera el �ltimo de su vida. Hay que recordar que s�lo se encontrar� la expresi�n "ma�ana" en el calendario de los tontos. Hay que olvidar las derrotas del ayer y no tomar en cuenta los problemas del ma�ana. Eso es todo. El d�a del Juicio Final. Es todo lo que se tiene. Uno debe hacer de este d�a el mejor de su a�o. Las palabras m�s tristes que uno podr�a pronunciar son: "Si pudiera volver a vivir mi vida..." Hay que tomar la batuta ahora. �Y dirigir con ella! �Este es su d�a!
REGLA NUMERO DIEZ
A partir de hoy, uno debe tratar a todas las personas que encuentre, sean amigas o enemigas, conocidas o extra�as, como si fueran a morirse a medianoche. No importa qu� tan trivial sea el contacto, Hay que brindar a cada persona toda la atenci�n, amabilidad comprensi�n y afecto que uno pueda mostrar, y hay que hacerlo sin pensar en ninguna recompensa. Su vida nunca volver� a ser igual.
REGLA NUMERO ONCE
Hay que re�rse de s� mismo y de la vida. No con el �nimo de burlarse ni de autocompasi�n pla�idera, sino como un remedio, como un medicamento milagroso, que le mitigar� a uno el dolor, le curar� la depresi�n y le ayudar� a poner en perspectiva la derrota aparentemente terrible del momento. Uno debe borrar la tensi�n y las preocupaciones ri�ndose de sus predicamentos, con lo que liberar� su mente para pensar con claridad en la soluci�n que seguramente llegar�. Nunca hay que tomarse demasiado en serio.
REGLA NUMERO DOCE
Nunca deben descuidarse los detalles, ni escatimarse ese esfuerzo adicional, esos cuantos minutos de m�s, esa palabra suave de alabanza o agradecimiento, esa entrega de lo mejor que uno puede hacer. No importa lo que los dem�s piensen, pero s� es de primordial importancia lo que uno piensa de s� mismo. Usted nunca podr� hacer lo mejor, que deber�a ser siempre su rasgo distintivo, si est� tomando atajos y evadiendo responsabilidades. Usted es alguien especial. Debe actuar como tal. �Nunca deben descuidarse los detalles!
REGLA NUMERO TRECE
Hay que recibir cada ma�ana con una sonrisa. Uno debe considerar el nuevo d�a como otro regalo especial de su Creador, otra oportunidad dorada para completar lo que uno no pudo concluir ayer. Hay que motivarse uno mismo. Hay que dejar que la primera hora establezca el tema del �xito y la acci�n positiva que con toda seguridad resonar� durante todo el d�a. El d�a de hoy nunca volver� a ocurrir. No hay que desperdiciarlo con un inicio falso o completamente nulo. Usted no naci� para fallar.
REGLA NUMERO CATORCE
Uno lograr� su gran sue�o, un d�a a la vez, as� es que hay que fijar metas para cada d�a - no proyectos largos y dif�ciles, sino tareas que lo llevar�n a uno, paso a paso, hacia su arcoiris. Debe anotarlas, si as� le parece, pero hay que limitar la lista de manera que no se tengan que arrastrar las cuestiones inconclusas de hoy hacia el ma�ana. Hay que recordar que uno no puede construir su pir�mide en veinticuatro horas. Hay que ser paciente. Nunca debe dejar que su d�a est� tan lleno de actividades que se descuide la meta m�s importante - hacer lo mejor que pueda, disfrutar este d�a y mantenerse satisfecho con lo que ha logrado.
Habr�a que escuchar a S�neca, ese sabio de la Antigua Roma: "La verdadera felicidad consiste en disfrutar del presente, sin depender ansiosamente del futuro, sin entretenernos ni en esperanzas ni en temores, sino descansando satisfechos de lo que tenemos, lo cual es suficiente, pues quien es feliz no desea nada. Las grandes bendiciones de la humanidad est�n dentro de nosotros y a nuestro alcance. El sabio se contenta con su suerte, sea cual sea, sin desear lo que no tiene".
REGLA NUMERO QUINCE
Uno no debe permitir nunca que nadie le eche a perder su desfile y de esa manera arroje una sombra de tristeza y derrota en todo el d�a. Hay que recordar que no se requiere nada de talento, ni abnegaci�n, ni inteligencia, ni car�cter, para estar en el equipo de los que encuentran fallas. Nada externo puede tener poder sobre una a menos que uno lo permita. El tiempo es demasiado precioso para sacrificarlo en d�as desperdiciados combatiendo las fuerzas rastreras del odio, los celos y la envidia. Usted debe proteger cuidadosamente su fr�gil vida. �nicamente Dios puede crear la forma de una flor, pero cualquier ni�o puede hacerla pedazos.
REGLA NUMERO DIECIS�IS
Hay que buscar la semilla del bien en todas las adversidades. Cuando uno domina ese principio, posee un valioso escudo que lo proteger� bien a trav�s de todos los oscuros valles por donde tenga que pasar. es posible ver las estrellas desde el fondo de un pozo profundo, en tanto que no pueden distinguirse desde la cima de una monta�a. de la misma manera, usted aprender� de la adversidad cosas que uno no habr�a descubierto jam�s sin dificultades. Siempre hay una semilla del bien. Uno debe encontrarla para prosperar.
REGLA NUMERO DIECISIETE
Uno debe darse cuenta que la verdadera felicidad radica dentro de uno mismo. No hay que desperdiciar tiempo ni esfuerzo en buscar la paz, la alegr�a y el gozo en el mundo externo. Hay que tener presente que no hay felicidad en tener u obtener, sino �nicamente en dar. Hay que dar. Compartir. Sonre�r. La felicidad es un perfume que no se puede escanciar en los dem�s sin que unas cuantas gotas caigan en uno mismo.
Thoreau, mi viejo amigo, ten�a mucho que pod�a decir al respecto, entre otras cosas: "Estoy convencido, a partir de la experiencia, de que permanecer en este mundo no es un trabajo arduo sino una diversi�n cuando vivimos con sencillez y sabidur�a. La mayor parte de los lujos, y muchas de las as� llamadas comodidades de la vida, no solo son completamente prescindibles, sino verdaderos, obst�culos para la elevaci�n de la humanidad"
�La felicidad... es una mariposa? Tal vez no. "Muy poco se necesita para hacer una vida feliz", escribi� Marco Aurelio, "todo se halla dentro de uno mismo, en su manera de pensar". Uno buscar� la felicidad eterna y fracasar�, a menos que la busque dentro de s� mismo, en su coraz�n y en su alma, y luego comparta lo que posee sin pensar en ninguna recompensa..
Hay que comunicarse con los dem�s. La felicidad no es sino el producto secundario de la manera en que uno trata a sus semejantes. Ahora es el momento de ser feliz. Aqu� es el lugar para ser feliz. Hay que aprender y comenzar a vivir seg�n las reglas que se le han entregado a usted, reglas que se le presentaron con mucho amor, y compartir su mensaje con otros que piden su apoyo. S�lo entonces aparecer� la mariposa y se posar� ligeramente en su hombro mientras suena la cajita de m�sica. Nunca hubo, ni habr� una mejor manera de vivir.
Este libro lo puedes conseguir aqu�.
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Usted es el visitante n�mero�
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