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Participante: Javier Páez Garrido
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La clasificación es una técnica del conocimiento por la cual se ordenan las materias formando grupos diferentes, de acuerdo con determinadas relaciones establecidas de antemano. Clasificar es colocar un documento en una clase dentro de un esquema establecido, o agruparlos por características comunes que posean. Lo primero lo hacen los sistemas analíticos o enumerativos, que prevén con anterioridad todas las clases o divisiones que se pueden establecer; lo segundo lo hacen los sistemas sintéticos, que deben prever de antemano las características que pueden resultar comunes a todos los campos del conocimiento. La clasificación bibliográfica sistemática consta de dos etapas bien diferenciadas: análisis del documento y traducción de su contenido al lenguaje clasificatorio. Dentro de las características, encontramos que los sistemas deben tener las siguientes las siguientes condiciones: 1: Sistemáticos: van de lo general a lo particular. 2: Exhaustivos: deben alcanzar a todo el campo de cada materia. 3: Detallados: deben expresar las ideas en todos sus grados. 4: Flexibles: que permitan la combinación de ideas y puntos de vista. 5: Lógicos: deben responder a la mecánica del pensamiento formal. 6: Explícitos y concisos. 7: Sencillos: notación fácil de escribir y recordar. 8: Expansivos: capaz de incorporar nuevos elementos. 9: Con elementos complementarios: índices, tablas, etc. 10: Sometidos a revisiones periódicas. Elementos de un sistema de clasificación. Los sistemas de clasificación están dotados de una serie de elementos que los hacen algo más que un código ordenado de signos correspondientes a una lista de palabras. Son los siguientes: a) Un patrón o base ideológica. Los sistemas han brotado sobre distintos puntos de vista teóricos, que pueden ser filosóficos, pedagógicos o prácticos. b) Una base teórica, conjunto de generalidades que sirve de explicación al sistema. c) Un sistema de notación, que puede ser alfabético, numérico, con otros signos y mixto. d) Posibilidad de expresar materias compuestas. e) Un esquema básico de partida, con las clases principales y las tablas correspondientes, que constituye un macroorden. f) Un microorden o esquema desarrollado, o al menos las reglas para proceder a su desarrollo. g) Un orden para archivar, o lista de notaciones.. h) Un índice alfabético para una más fácil búsqueda de las notaciones.
1- Realizar investigación, valiéndose de recursos digitales e impresos sobre cada uno de los sistemas de clasificación, elaborar síntesis de lo investigado. Dentro de los Centros de Información y Documentación es clave el sistema en el cual esté clasificada la información, dicho sistema puede ser escogido de la gran cantidad de los existentes. Entre los màs utilizados tenemos: Dewey, CDU y LC.
Dewey Melvil Dewey era bibliotecario en Amherst College en Massachusetts cuando tuvo la idea de crear un sistema de clasificación que respondiera a las necesidades de la biblioteca del colegio. La idea nueva de Dewey fue el que el número asignado no indicaba el emplazamiento de los libros en los estantes, sino que respondía a la relación de las materias entre sí. La otra idea genial de Dewey es hacer que los números asignados a una disciplina sean decimales, por lo que cada nueva cifra que se añade es una subdivisión de la anterior. Ello permite en principio un sinfín de subdivisiones, si es necesario, sin alternar el orden previamente establecido. Una versión en CD-ROM de la Dewey hace posible la utilización del sistema a la vez que se trabaja con ordenadores. De momento el soporte es para uso de bibliotecarios y especialistas. Se prepara una versión apta para usuarios. Para más información de los productos sobre el sistema Dewey por parte de OCLC. La Dewey parte de la división de las ciencias en nueve clases principales: filosofía, religión, ciencias sociales. filología, ciencias naturales, técnica y ciencias prácticas, arte, literatura e historia. Esta división es la que existía en el siglo XIX, y que a fines del siglo XX no corresponde a la división del saber tal como lo vemos hoy, por lo que hay un desbalance entre las disciplinas. La Dewey ha vivido tres períodos diferentes en la visión de las ciencias. El primer período, durante la vida de Dewey, en el que había una promesa explícita de no alterar los signos dados a una materia, para que las bibliotecas no se vieran obligadas a hacer cambios en el orden de sus depósitos. El segundo período, de la edición 14 a la 17, en la que se hicieron muchos cambios parciales en todas las disciplinas sin considerar el resultado, y el tercer período, el actual, en el que la remodelación de una disciplina se puede hacer completa, pero dejando las demás disciplinas intactas. La Dewey se basa en números árabes. Estos tienen la ventaja de ser casi universales, a diferencia de las letras, que tenemos varios alfabetos, además de otras formas de representación. Dewey decidió que todas las materias deben de tener por lo menos tres decimales. Esto quiere decir que si tenemos una materia principal con un número básico de solo una o dos cifras añadimos un cero o dos para completar. Por ejemplo usamos 200 para religión y 220 para la Biblia. Si necesitamos más de tres cifras separamos las cifras siguientes con un punto, por ejemplo 224.94 Nahum. En el esquema se escriben las tres cifras primeras al comienzo de la materia respectiva, para luego escribirlas solamente al comienzo de cada página. Un punto señala que las tres primeras cifras se han suprimido, con ello se hace más fácil la lectura. En la subsiguiente subdivisión se deja un espacio libre por cada tres cifras con el mismo fin. Cuando la biblioteca luego ha de usar un número, los espacios intermedios no se usan. El sistema es en principio jerárquico: 600
Tecnología (Ciencias aplicadas)
621.388 5 Sistema de comunicación Al principio DDC era exclusivamente un sistema enumerativo, esto es, cada materia tenía su puesto en el esquema. Con el tiempo, y debido a la influencia del sistema de Ranganathan, de la CDU, y de teorías de clasificación se ha ido haciendo más facetado, esto es, nuevas materias se crean con la combinación de distintas notaciones o con la añadidura de auxiliares.
CDU El sistema de clasificación decimal universal es uno de los sistemas mas extendidos en el mundo. De forma abreviada, en inglés se denomina UDC, en español y francés CDU, en alemán DK y en las lenguas nórdicas UDK. El sistema CDU parte del sistema creado por Melvil Dewey en 1876 cuando era bibliotecario del Amherst College en Massachusetts. La primera edición de su sistema tenía tres decimales e incluía sólo 1000 materias. Un cambio radical se llevó a cabo en 1960 cuando se decidió no seguir el sistema de Dewey. Desde el principio se había pensado que por lo menos las tres primeras cifras fueran las mismas para facilitar el uso del nuevo sistema. Este cambio fue decisivo para el desarrollo independiente de la CDU, no sin falto de problemas. Mientras el sistema decimal de Dewey tiene tras de sí todo el aparato de la Biblioteca del Congreso de USA (a pesar de que mantienen su propio sistema LC) y hoy día también de OCLC, que es la responsable de la publicación de las tablas, la CDU sigue existiendo en parte gracias al esfuerzo voluntario de muchos bibliotecarios, que participan en diferentes comités de renovación de este sistema. Por ello a fines de los años 80 se empezaron a discutir las posibles fórmulas para la comercialización del sistema y hacerlo más asequible. Esto dio como resultado la creación de lo que se llama el consorcio de la CDU, con la responsabilidad de producir electrónicamente el sistema clave, de vender los derechos de impresión y distribución en diferentes lenguas. En 1993 se empieza a distribuir la llamada Master Reference File con cerca de 60.000 materias, inicialmente igual que la edición inglesa intermedia. Propuestas de cambio del sistema aparecen cada año en la publicación "Extensions and corrections to the UDC". Ediciones de CDU: En 1905-1907 se publicó la primera edición en francés con el título "Manuel de Répertoire Bibliographique Universel", un trabajo de 2250 páginas con 33000 subgrupos y un registro alfabético de 38000 materias. Durante los años 1927-33 se publica la segunda edición con el título "Classification Décimale Universelle" en cuatro volúmenes y aumentada en 70000 subgrupos. La tercera edición apareció en alemán y se publicó entre los años 1932-1953, la cuarta se comenzó a publicar en 1943 en inglés y en fascículos ( esta edición está todavía sin terminar), y una quinta edición se comenzó en 1939 en francés, la sexta se inició en 1950 en japonés y la séptima 1955 en español. Para la clasificación de fondos estas ediciones carecen hoy día de interés, ya que en principio todas ellas están desfasadas, y van más allá de lo que una biblioteca general necesita. Más interesantes son las ediciones intermedias, que aproximadamente representan una tercera parte del sistema. Ediciones medias existen en francés, alemán, inglés y ahora español, y ediciones abreviadas en una veintena de lenguas: alemán, checo, coreano, eslovaco, esloveno, español, finlandés, francés, hebreo, holandés, húngaro, inglés, italiano, japonés, macedonio, polaco, portugués, rumano, ruso, servocroata, sueco. Existen además versiones de CDU que propiamente son un catálogo de los conceptos usados en bibliotecas especializadas, que aunque son tablas de la CDU, sin embargo no son de uso común en todo el país. La CDU se llama decimal porque las cifras usadas se consideran como decimales, no como números enteros. Las consecuencias de esto es que cada decimal, a su vez, puede subdividirse en un nuevo número decimal, sin que el orden de los números se altere. LC Hasta 1890 la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica utilizaba el sistema de clasificación ideado por Thomas Jefferson1. En virtud del crecimiento considerable del acervo bibliográfico, aquel sistema paulatinamente dejó de funcionar. Por tal motivo, John Russell Young, director de la biblioteca en ese tiempo, dio instrucciones a James C. M. Hanson y a Charles Martel, jefes de catalogación y clasificación respectivamente, para que estudiaran las posibilidades de adoptar un nuevo sistema de ordenamiento bibliográfico. Para tal efecto, Hanson y Martel se dedicaron a estudiar con detalle los tres esquemas de clasificación más representativos que hasta esos días se habían dado a conocer: el Decimal de Melvin Dewey (1876), el expansivo de Charles Ammi Cutter (1891) y el de Halle, ideado este último por el alemán Otto Hartwin y para ser utilizado en la Koniglichen Universitats Bibliothek Zu Halle y publicado en Leipzig en 18882. Ambos bibliotecarios calificaron al de Dewey y el de Halle como inadecuados para las necesidades del arreglo de la colección de la biblioteca del Congreso, por ende concluyeron que el de Cutter podría servir de base al nuevo sistema. Así, en 1898, Martel trabajó la primera versión de la clase Z: Bibliography and Library Science, basándose en una revisión de la séptima expansión de la clase Z de cutter: Book Arts. Mientras tanto Hanson se consagró a revisar y adaptar el resto de la clasificación de Cutter. Esta tarea se circunscribió en agregar números a las letras, es decir, aumentó la posibilidad de expandir las clases principales (letras) con la combinación de números para formar la estructura del que sería el nuevo sistema de la Library of Congress, lo que resultó una notación mixta.3 La publicación de los esquemas individuales se inició en 1901 con las clases E-F. En junio de 1904, las clases D, E-F, M, Q, R, S, T, U, y Z habían sido terminadas. Se continuó trabajando con las clases A, C, G, H y V. Para 1948 todos los esquemas excepto la clase K, se habían publicado. El esquema de la subclase KF, correspondiente a leyes de los Estados Unidos, fue el primero de la clase K que se diseñó y se editó en 1969. Desde entonces algunas de las subclases K han aparecido paulatinamente.4 Al respecto Abell, basándose en el artículo "Class K work continues" (publicado en Law Library Journal. Vol. 69, no. 3, agosto 1976, p. 373) escribió en 1983: "La Biblioteca del Congreso aún está elaborando esquemas para el derecho latinoamericano, el derecho europeo general y el derecho francés. Debido a la lentitud con que se están desarrollando y publicando estos esquemas, pueden pasar muchos años para que las subclases de mayor importancia para las bibliotecas mexicanas sean publicadas."5 Afortunadamente no fue así, pues en 1984 salieron a la luz las subclases correspondientes al Derecho de América, América Latina y de las Indias Occidentales (KDZ, KG-KH); en 1985 se editó el Derecho de Francia (KJV-KJW); y en 1989 el Derecho de Europa (KJ-KKZ). El escrito que sobre la clasificación de la Library of Congress diera a conocer, en 1990, Mary Prietis,6 colaboradora destacada de aquella biblioteca y miembro activo de la American Library Association, nos permite obtener un panorama general en torno a los datos relativos al orden de aparición de los diversos esquemas; es decir, desde el primero publicado en 1901 y destinado a la Historia de América, Hemisferio Occidental (E-F), hasta el que se editó, en 1989, en torno al Derecho de Europa (KJ-KKZ). El documento incluye también, cronológicamente, las más recientes ediciones de los esquemas que han aparecido desde 1962 a 1989. La distribución de la signatura topográfica: Como se sabe, la clasificación Library of Congress utiliza notación mixta, es decir, está compuesta por letras y números. Como la clasificación Decimal de Dewey, la signatura topográfica del sistema de ordenación de la Biblioteca del Congreso de Washington está integrada por dos partes principales, a saber: el número de clase y el número de autor11. Con el propósito de especificar y diferenciar títulos similares, es factible distinguirlos agregándoles el año de edición y el número de volumen o ejemplar que tiene la biblioteca, entre otros elementos. 2- Elaborar cuadro comparativo entre los sistemas de clasificación CDU, DEWEY y Biblioteca del Congreso LC.
3- Indicar y justificar criterios que consideraría al elegir un sistema de clasificación para organizar y clasificar una colección. Muchas veces se cae en el error de que al hablar de sistemas de clasificación pensamos en que sólo se aplican a bibliotecas y a su vez a los libros, sin embargo, en la actualidad las bibliotecas se han diversificado y mucho más que ser depósitos de libros, han pasado a ser Centros Integrales de Información, donde hay mucho más que sólo libros. Es por ello que al momento de escoger un sistema de clasificación, debemos evaluar que no sólo se clasificarán libros, sino también documentos, artículos, CDs, revistas, etc. Desde mi punto de vista personal me gusta el CDU por la sencilla razón de que permite la clasificación específica de documentos que sean producto de un periódico, revista, etc. Para cualquier CID el poseer artículos y documentos específicos bien clasificados y catalogados, permite al Centro una diversificación de su acervo que lo hace más pertinente, manejable y viable para los usuarios reales y potenciales del mismo. Es importante destacar que en Venezuela los sistemas más utilizados son el Dewey y LC, y en cuya aplicación en muchos casos se ejecutan errores muy grandes que pocas veces son corregidos. |
Referencias
http://www.nosolousabilidad.com/articulos/sistemas_clasificacion.htm
http://www.hipertexto.info/documentos/clasificacion.htm