Participante: Javier Páez Garrido.

T4 Producción Editorial

 

Ensayo realizado por Javier Páez Garrido, basado en la lectura de los artículos El libro y las nuevas tecnologías. Una nueva reflexión sobre la profesionalización del editor independiente por Alejandro Zenker

 

 

El uso de las nuevas tecnologías ha sido un elemento que ha venido alcanzando todos los ámbitos de la vida cotidiana, sin lugar a dudas todos nos hemos visto envueltos en la necesidad de cambiar los procedimientos para realizar las cosas, porque la tecnología así nos lo dicta.

 

Es el caso de la realización de los libros, donde los mecanismos tradicionales de edición fueron poco a poco siendo sustituidos por programas tecnológicos. Todo cambio produce resistencia y así sucedió con el uso de las nuevas tecnologías en el campo editorial, sin embargo ahora nadie concibe la producción de un libro sin el uso de la tecnología, estas herramientas modernas hacen más eficiente la producción de las publicaciones.

 

Actualmente existe una disyuntiva, y es el caso de la posible sustitución del libro, como tal. Hoy por hoy existen una cantidad de soportes tecnológicos que han sustituido en muchos casos al papel, el contenido de los libros ha pasado a producirse en formato electrónico.

 

La innovación tecnológica esta en constante evolución, vemos como cada vez mas la tecnología se va abaratando, y el uso de Internet se va generalizando, tal es el caso que desde cualquier parte del mundo se puede tener acceso a la red de redes. Las TIC (tecnologías de información y comunicación) han beneficiado el uso de los contenidos de los libros, tal es el caso del proyecto e-ink o tinta electrónica que es una tecnología que permite hacer de virtualmente cualquier superficie, inclusive el papel, un objeto que se comporta como la pantalla de una computadora. Ante tantas herramientas y posibilidades lo que hace falta es que la población tenga el hábito de la lectura, lo que viene como consecuencia primordial de saber leer.

 

Muchas personas han llevado a cabo una oposición a las tecnologías en el campo editorial, por la posible sustitución del papel como soporte, sin embargo desde hace algún tiempo existe lo que conocemos como e-book que es el contenido de los libros en soporte digital, existe una amplia gama de alternativas en las cuales puede ser presentado el contenido de los libros en formato electrónico. Es muy usado el formato PDF, etc. Todas las editoriales en la actualidad tienen sus productos en formatos electrónicos, aunque no los comercialicen como productos separados en la mayoría de los casos.

 

Está el ejemplo de editoriales pequeñas que poseen un gran acervo de libros producidos antes de la entrada de la computación como herramienta de la producción editorial, puede a través de programas de OCR (reconocimiento óptico de caracteres) y convertirlos a archivos pdf. Y los que produce actualmente con la ayuda de la tecnología (ya que son transcritos en computadoras) salir en formato digital, sin dejar a un lado el papel como soporte, es por ello que las editoriales deben adecuarse a las tendencias actuales y ver todas estas circunstancias como oportunidad de negocio. Porque al fin y al cabo todo marcha hacía la tecnología, y el que tenga resistencia al cambio, va desapareciendo del mercado.

 

La tecnología ha afectado notablemente lo que se conoce como el “ciclo del libro” el cual inicia con el autor y termina con el lector. Los autores actualmente realizan sus escritos directamente en la computadora, algunas editoriales exigen la entrega del material en formato electrónico, incluso algunos autores ya comercializan sus productos a través de la Internet directamente sin intermediarios. Luego continúa el rol del editor que recibe presión del autor por la difusión del producto, y es el que decide la inclusión o no de las tecnologías en el “ciclo del libro”, lo cual traerá consecuencias positivas o negativas a su trabajo, pueden ser negativas por la resistencia de algunos a que entre la tecnología al proceso.

 

En el ciclo continúa el corrector, el tipógrafo y el diseñador, que son quienes deben conocer el funcionamiento de las herramientas tecnológicas para no cometer errores y no, como sucede en muchas ocasiones, subutilizar la tecnología, por falta de conocimiento de los programas electrónicos que puede utilizar para realizar un producto de mayor calidad. El conocimiento de dichas personas debe principalmente conocer a profundidad desde el idioma y sus reglas gramaticales, hasta el diseño gráfico y de presentación del libro en su portada y páginas interiores.

 

El preprensista es quien prepara el documento antes de su salida a la impresión o a la edición electrónica del documento, edición digita, etc. Seguidamente el impresor que ve una amplia gama de posibilidades en las cuales imprimir el material, donde el uso de las impresoras modernas puede producir una gran ventaja debido a la tendencia actual de imprimir pocos ejemplares y sólo responder a los pedidos del mercado.

 

El encuadernador es el que se ve menos afectado por el cambio tecnológico, aunque puede ser sustituida su labor por máquinas, continúan el distribuidor y librero, que actualmente ven su trabajo de posicionar los producto en tiendas que tienen un espacio especial para los libros, incluyendo librerías electrónicas, pedidos por teléfono, etc. 

       

Por último el lector, que gracias a la innovación tecnológica puede ver diversificada las posibilidades de obtención de los libros, ya sea porque va a la librería, lo compra por Internet, o puede obtener la versión electrónica del mismo y leerlo en su computadora.

 

Las tecnologías no han venido, desde mi punto de vista, a eliminar el libro, han venido a ser un complemento, donde los perjudicados pueden ser las editoriales, que si no se unen a las tendencias tecnológicas pueden desaparecer.

 

Otro aspecto que ha intervenido notablemente en el campo de la producción editorial, es el caso de la falta de profesionalismo en lo que se conoce como “productor independiente”, existen muchos casos de personas que han ejercido dicha función con muchas carencias y falta de responsabilidad en sus compromisos con los autores, distribuidores, etc. Mucha desidia se ve en su desempeño, donde los principales afectados son ellos mismos, incluso con la posibilidad de consecuencias penales.

 

Lo que ha faltado en dichas personas es ver el mercado editorial como un negocio, la falta de perspectivas de estas personas viene porque quizás no lo han internalizado. Deben tener un conocimiento amplio de aspectos como: realización de contratos, gerencia, administración, contabilidad, etc.

 

Igualmente conocimientos técnicos como: tipografía, diseño, preproducción y el aprovechamiento de las nuevas tecnologías. Han sido infructuosas las intenciones en el continente de profesionalizar académicamente el trabajo de los editores independientes, pero la principal labor de estos productores es la de realizar un trabajo de calidad que produzca los resultados deseados y ganarse con la realización correcta de su labor el respeto de la colectividad.

 

Las nuevas tecnologías son una herramienta que se debe utilizar como aliada de la producción editorial y que servirá para lanzar al mercado nuevos productos que beneficiarán a la industria y al lector, por la amplia gama de opciones que tiene para satisfacer sus necesidades de información.

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