I Neo-México

Abril del 2123

Era una mañana calurosa cuando llegué al puerto de Neo-México procedente de Cádiz. Había sido un largo viaje, y algo me decía que pese a todo aun me quedaba mucho por recorrer. Pero el gigantesco puerto neo-mexicano no invitaba a pararse a reflexionar: las grúas y la maquinaria pesada de brazos robóticos salpicaban los miles de muelles y ocupaban hasta donde alcanzaba la vista, menos al fondo donde los imponentes rascacielos de cualquier empresa multinacional y la nube de contaminación impedían ver el azul del cielo, un color que los habitantes de este hormiguero humano debían haber olvidado hace años. Neo-México debe tener unos treinta millones de habitantes y es la ciudad más moderna del mundo, no en vano no tendrá más de veinte años. La explosión del volcán Txalecjop que destruyó la antigua ciudad de México DF fue el detonante para la construcción de esta ciudad en la costa caribeña de la Unión Azteca.

La Unión Azteca es el nombre actual de los antiguos territorios centroamericanos de México, Nicaragua, El Salvador, Belice, Honduras, Costa Rica y Guatemala: toda Centroamérica, excepto Panamá que es un estado más de los Estados Unidos.

Tulo me había citado en la Universidad Central del distrito de Chaves. Entré en la boca de metro más cercana al muelle 1031, en el que desembarcó mi barco. Me crucé con tres militares que se me quedaron mirando. Un sudor frío y el corazón a punto de reventar. Casi por instinto acerqué la mano al pecho, y a punto estuve de sacar la pistola y acribillarles a tiros, cuando me di cuenta de que pasaban de largo sin hacerme caso. Me sentí un gilipollas, pero también sentí un gran alivio. Después de las persecuciones que tuve que soportar en España, tenía una mezcla de pánico y odio hacia todo lo que llevase uniforme bastante importante.

El metro neo-mexicano era todo un paraíso para carteristas, pequeños camellos, prostitutas y criminales de poca monta. La gente bien de Neo-México no usa nunca el metro. Usan sus vehículos particulares, ya sean pequeñas avionetas, coches urbanos o motos, o el monorraíl magnético que surca las alturas aztecas a más de 100 metros recorriendo los barrios más importantes de la capital, cuyo billete cuesta más de 400 pesos aztecas, prohibitivo para la mayoría de la población neo-mexicana.

Llegué en menos de una hora al lugar de encuentro, bajo la estatua del padre-fundador de la Unión Azteca, el general Martín José Chaves Marín. Había llegado demasiado pronto. Entretuve el tiempo mirando la salida de los estudiantes de la facultad de historia, en la que Tulo era profesor. Se notaba que la mayoría de los estudiantes eran blancos de clase acomodada. Se veían muy pocos indios o negros, y los pocos que había bastaba con ver sus ropas para observar que también eran de clase alta. No había gente como la que había en el metro. Las desigualdades sociales eran (y siguen siendo) brutales en toda la Unión Azteca. Ya lo eran antes de que se creara la Unión. La Unión Azteca no benefició en nada a las clases populares. Benefició a Martín José Chaves y su gente, a las grandes empresas multinacionales y como siempre a los EEUU. Solamente en la ciudad de Neo-México están radicadas 400 empresas estadounidenses, algunas tan antiguas como Coca-Cola o General Motors y otras tan relativamente nuevas como Corsam Ltd o Jordan Genetics, que controlan el 97 % de la economía de la Unión, una economía totalmente liberal. Ese control extranjero del capital azteca contradice la razón principal para la creación del gigante centroamericano: intentar competir económicamente con EEUU, y en menor medida con la Unión Europea y la Unión Japonesa.

Sentado en un banco bajo la enorme estatua y ensimismado en mis reflexiones, no me di cuenta de la llegada de Tulo.

- ¡Gerard! - gritó mi barbudo amigo. Tulo era más bien bajito y ancho, con melena y barba con las primeras canas y su inseparable chaleco marrón con la insignia del Drink & Fight inglés y la estrella roja. Solía pasar desapercibido pese a sus pintas, cosa que se suele agradecer cuando se es un líder revolucionario buscado por la Policía Europea por colaboración con los grupos rebeldes CNT y N.G. Brigadak en la II Guerra Civil española, con el Drink & Fight, la Confederación Europea de los Combatientes del Rey León y el Ejército Rossonero: los principales grupos rebeldes de toda Europa.

Tulo Kalitxome había nacido en Bilbao en los últimos años de independencia de Euskadi. Su padre murió en la segunda guerra entre España y Euskadi que ganó fácilmente España y Tulo vio como eran aniquilados todos los rebeldes y nacionalistas en la larga y dura posguerra, en la cual el general Vela, que después sería presidente de España, aplastaría todas y cada unos de las señas de identidad vascas, desde la tala del árbol de Gernika a la prohibición bajo pena de muerte del euskera.

Eso hizo que Tulo fuera un rebelde con una juventud ligada a las NG Brigadak, pero un rebelde con causa.

Le conocí al estallar la Guerra Civil, en la Comuna de Cuenca. Enseguida nos hicimos grandes amigos. Luchamos juntos en las milicias unificadas de las NG Brigadak y la CNT. Nunca fue un anarquista, digamos, "puro", creía en una mezcla de ideas marxistas y anarquistas. Enseguida se ganó un gran respeto entre todos los compañeros de milicia. Pero al finalizar la guerra con la victoria de los ejércitos velistas se vio obligado a exiliarse lo más lejos posible, y consiguió así una plaza de profesor en la facultad de historia de la Universidad Central del distrito de Chaves. Había tenido muchos problemas con la junta rectora de la universidad por contar algunas partes vetadas de la historia universal, como pueden ser el movimiento obrero en el siglo XIX o la creación en la III Guerra Mundial del país anarquista África Punk. Pero aun así había sabido resistir, y tenía a algunos alumnos que le apreciaban como "ideólogo".

Cuando recibí su carta, yo me encontraba en mi casa de Badalona. Me decía que viniera a Neo-México, que tenía grandes planes y me enviaba un billete de barco. Yo ya estuve una vez en Neo-México hacía años para el entierro de un compañero de Tulo de la Universidad, otro profesor rebelde como él, acribillado por el ejército en una redada antizapatista.

Lo primero que hicimos al encontrarnos fue darnos un efusivo abrazo, ese tipo de abrazo que sólo se dan los grandes amigos cuando llevan mucho sin verse.

- ¡Joder, Tulo, cuanto tiempo!

- Casi seis años. Hay que remojarlo. Vamos a mi casa y te invito a una tequila.

La casa de Tulo estaba cerca de la Universidad, en un bloque de viviendas propiedad de la empresa estadounidense Allhomes 39; viviendas populares.

Me estuvo contando lo que había hecho durante esos años: había creado un pequeño grupusculo revolucionario con algunos de sus alumnos. Lo había bautizado "Bebe y Lucha", traducción al castellano del nombre del grupo rebelde Drink & Fight británico, y un antiguo lema anarquista. Había creado, vía Internet, varias secciones por todo el mundo, aunque las más numerosas eran las de Neo-México, la del sur de Perú y la de Euskosudaka. También era apoyado por el Drink & Fight (como no, su inspiración) y la Confederación Europea de Combatientes del Rey León. Habían conseguido algunas armas, e incluso en el sur de Perú habían okupado ya varios edificios oficiales del estado peruano, aprovechándose de la delicada situación política de Lima, tras la muerte del líder Guirosa Fujimori VII. Pero esa gente necesitaba apoyo.

 

 

 

II Los chicos de Tulo

Me quedé unos instantes sin ser capaz de articular palabra, pero no importaba, porque también estaba sin saber que decir.

Una lágrima de emoción se resbaló por mis mejillas.

En el coche de Tulo nos dirigimos por la Gran Avenida del distrito de Chaves hasta el mismo corazón de la ciudad. Le pregunté muchas veces sobre la revolución, pero Tulo siempre cambiaba de tema. Le conté lo que había sido de mi vida en aquellos años, como viví la guerra de la poltrona, el soviet de Vigo y como me escapé de la Guerra de Argelia.

Nos metimos por unos estrechos callejones del barrio chino, donde aparcamos el coche. Entonces nos detuvimos en la puerta de un, relativamente, viejo burdel cerrado, y Tulo golpeó la puerta cuatro veces: . Le contestó una voz de hombre en euskera:

Abrió la puerta un joven con una camiseta roja con la leyenda " ni guerra entre pueblos ni paz entre clases" escrita en letras blancas, mestizo y con una cicatriz que le surcaba la cara de lado a lado.

Marcos me extendió las manos, y nos dimos un mutuo apretón. Sonrió calurosamente:

Bajamos al sótano por una escalera de mano en una trampilla camuflada detrás de la polvorienta barra.

Estaba iluminado por una luz roja, y el sonido predominante era la música del viejo grupo argentino Todos Tus Muertos. Había un penetrante olor a maría que además provocaba una pequeña niebla.

Había unos diecisiete chicos y chicas de distintas razas, distintos peinados y distintas ropas, todos sentados en unos cojines que había en el suelo, menos uno que estaba sentado en la mesa del ordenador que estaba en una esquina de la habitación. Las paredes estaban repletas de pósters de grupos de música, banderas españolas republicanas, cubanas de cuando Castro, ikurriñas, la antigua mexicana, la de Jamaica, retratos del Ché, el subcomandante Marcos o Sandino y algunas pintadas hechas con sprais.

Cuando descendí al suelo, todos se me quedaron mirando.

Bajó Tulo y acudió en mi ayuda. Me presentó como su antiguo camarada de la guerra civil y gran amigo.

Los chicos saludaron y me ofrecieron de fumar y de beber. Acepté la bebida, me sentí seco después del viaje en el coche sin aire acondicionado de Tulo.

Me senté junto a la chica de las rastas, que resultó llamarse Ivonne María y de un chico canijo pero con cara de listo, con una camiseta del Drink & Fight y un pañuelo negro atado a la cabeza que se llamaba Emiliano, pero al que todos llamaban Zapata.

Apagaron la música. Tulo empezó a hablar. Los chavales le escuchaban con vivo interés, atentos a sus palabras. Hablaba sobre la revolución, la necesidad de partir cuanto antes a apoyar a las okupaciones de Perú y sobre los apoyos internacionales del D.&F., la C.E.C.D.R.L. y el E.R. Luego preguntó al chaval que estaba sentado frente al ordenador que como estaba la situación en Perú. El chaval, que tenía la típica pinta de hacker con pelo largo recogido en una coleta y gafas con bastantes dioptrías con un cigarro en una mano mientras con la otra maneja el ratón, respondió que el D&F iba a enviar unas cuantas milicias a la semana siguiente en barco desde Southampton a Chapeaux Français con aproximadamente doscientos voluntarios ingleses. La C.E.C.D.R.L. no había conseguido todavía movilizarse, y en idéntica situación se encontraba el Ejército Rossonero. Mientras tanto, el Bebe y Lucha de Euskosudaka había logrado movilizar a unas mil doscientas personas. Las okupaciones peruanas resistían sin todavía demasiados problemas, pero la situación política de Perú se estaba estabilizando, y la base aérea estadounidense cercana a la zona controlada por el Bebe y Lucha estaba movilizándose a la espera de órdenes de Washington. Si se quería hacer la revolución ahora era el momento propicio. No se podía perder tiempo.

Entonces llamaron cuatro veces a la puerta: fuerte, débil, débil, fuerte. Marcos se levantó como si tuviera un resorte y salió del sótano rápidamente. Se le oyó decir: Pentsa? y una voz femenina contestando "pentsamendu bakarra ez". Mientras duraron el sonido de la puerta abriéndose y pasos acercándose a la trampilla pregunté a Ivonne que qué demonios significaba la contraseña:

Por la escalera bajó Marquitos, y después de él una chica morena algo bajita. Enseguida adiviné que debía ser África.

Tulo le hizo un pequeño resumen.

Me disponía a darle dos palmadas en la espalda, cuando África me agarró de la muñeca, y con una sonrisa entre pícara y de asesina me dijo:

El resto de gente sonrió y alguno que otro silbó, mientras yo me ruborizaba.

He de reconocer que este primer encuentro con África me dejó muy... digamos, impresionado.

Después de este pequeño incidente, Tulo contestó a mi pregunta:

Debatimos, y tras la votación se decidió que al lunes siguiente partiríamos para Perú.

Nos levantamos para irnos, y cuando ya estaba en la puerta, África me preguntó sonriente:

- ¿ Ya tienes donde dormir, Gerard?

Tulo estaba a mi lado, y decidió por mí, que me había quedado mudo:

Se marchó por la estrecha callejuela del barrio chino, ella sola. La seguí con la mirada hasta que desapareció por la esquina.

Mi única respuesta fue darle un sonoro capón.

 

 

 

III La semana

Todos los días de diario por la mañana los pasaba sólo en casa de Tulo, porque mi barbudo amigo tenía que dar clase. Preparaba la comida para cuando Tulo llegase y mientras comíamos, veíamos las noticias de Aztecavisión, la cadena televisiva estatal. Nos encontrábamos en un extraño periodo de paz mundial. La única guerra importante del mundo era la que enfrentaba a Rusia y Bielorrusia. Los rusos llevaban todas las de ganar, informaba Ariel Yapes, enviado especial a la zona en conflicto, y la firma de un tratado de paz favorable claramente a Rusia estaba al caer, tras la toma por parte de Moscú de la fortaleza de Skorflyck.

Por las tardes nos reuníamos con los chicos y chicas del Bebe y Lucha. Nos habíamos dividido en secciones: armamento, transporte, material y víveres. En clave eran la Sección Machete, la Sección Pava, la Sección Coronita y la Sección Manduca. Yo estaba en la sección Machete. Nos reuníamos en el prostíbulo de mi primera tarde en Neo-México. En mi misma sección estaban otros cinco chicos y chicas. Una de ellas era Ivonne, la chica de las rastas. Los demás eran un chico alto de raza negra, totalmente rapado y con cuerpo de guardaespaldas. Solía llevar una cazadora negra con un gigantesco parche en la espalda con un puño en alto de color blanco, llamado Dely. Jorge era un muchacho despeinado y con cara de despistado, que solía cantar antiguas canciones de Kortatu, y hablaba más bien poco. También estaban Carlos Manuel y Luz, que llevaban saliendo juntos más de dos años. Carlos Manuel tenía una larga melena rubia, un pendiente verde en la nariz y solía llevar una boina con la estrella roja. Era todo un entendido en armas, y le apodaban Konan. Luz era muy parlanchina, y aunque quede machista decirlo, estaba buenísima. Era la típica mujer latina que salía en las películas. Después supe que era prima de África, cosa que se podía adivinar sin demasiados problemas, ya que tenían muchas cosas en común, tanto físicas como de personalidad. Luz me hablaba constantemente de su prima, así que supe que estaba en la Sección Manduca, que no tenía novio y que yo le había parecido "majo".

Todos eran estudiantes, menos Konan que trabajaba en una tienda de 24 horas en la que debía estar siempre armado para evitar atracos. Iban a dejar sus estudios y sus trabajos y a arriesgar sus vidas por un sueño en el que creían. Los padres de muchos de los chavales eran nietos de zapatistas y les apoyaban sin reservas, pero la mayoría habían sido echados de casa por sus padres en cuanto se enteraron de lo que se traían entre manos. Algunos, como Dely, ya vivían solos hacía años, y en su apartamento vivían los que habían tenido que irse de sus casas, como es el caso de Ivonne, Thor y Zapata, que vivían juntos en la casa de Dely. El resto de los que no tenían casa dormían en casa de África, la de Tulo o en el garaje de la casa de los padres de Hipólito, combatientes en la III Guerra Mundial en el lado rebelde, en el que guardaban los autobuses y la furgoneta.

Disponíamos de variados tipos de armamento, pero el orgullo de Thor era una gigantesca ametralladora pesada, una Track-Neig-16, lo último en armas pesadas. Además disponíamos de sesenta pistolas ametralladoras Bilbao-13, diecinueve Doom-29, siete escopetas Black-Iron, un mortero antiquísimo de modelo alemán, y una docena de visores nocturnos de combate Mijutsuina. Las municiones de todas las armas ocupaban veinte cajas. La Track-Neig-16 íbamos a instalarla en la furgoneta una vez llegados a Perú.

El día antes de partir, de madrugada, la furgoneta de Hipólito aparcó frente al burdel. Nosotros, a toda velocidad, sacamos las cajas de municiones y las cargamos en la furgoneta. Al contrario de lo que previó Marquitos, los militares no aparecieron en ningún momento. Hipólito se marchó rápidamente. La operación era sencilla. Una hora después vendría de nuevo a cargar las armas propiamente dichas y las llevaría al garaje para repartirlas entre los vehículos y la gente. Igual harían con el resto de secciones. Después quedaríamos todos en un descampado cerca de casa de África y de la autopista del Sur, la que debíamos coger para atravesar la Unión Azteca y llegar a Panamá, que sería el primer escollo de nuestra ruta.

Allí estábamos todos, con los autobuses y la furgoneta cargadas. Éramos unos pocos más de los que conocí en el burdel, unos treinta. Según contó Tulo, debíamos parar en Champerico (estado de Guatemala) para recoger a tres voluntarios, en ciudad del Salvador para recoger a otros cinco y en Managua a recoger a otros diez voluntarios del Frente Sandinista del Bebe y Lucha.

Partimos a las siete de la mañana. Yo iba en uno de los autobuses, sentado con Tulo, con Luz, Thor, Ivonne, África, Dely, Zapata, conduciendo Marquitos y el chaval del ordenador, al que llamaban Jaker.

Allá íbamos, rumbo al sur de Perú, en una oportunidad de hacer historia. La oportunidad de Latinoamérica para ser libre de una vez por todas. La revolución. El sueño de generaciones.

 

 

 

IV Sin problemas hasta el canal.

Mayo del 2123:

La primera parte del viaje transcurrió según lo previsto. En Champerico recogimos a los tres voluntarios que dijo Tulo, Eran tres chicos de unos veintisiete años con melenas sucias al estilo hippie, pero sus ropas no eran demasiado hippies: llevaban chalecos militares pintados con rotuladores y pantalones del ejército de la Unión Azteca con cadenas como cinturón. Se llamaban Refi, Kosme y Toni.

Refi y Kosme subieron a nuestro autobús, y Toni al otro. Eran bastante hoscos, y para qué negarlo, más bestias que un arado. Pero algún que otro chiste bueno sí que contaron.

De todas formas, las personas a las que más caso hice en el viaje, fueron mi viejo amigo Tulo y mi nueva amiga África. Con esta me pasaba las horas de viaje hablando, contándonos nuestras respectivas vidas. Era casi imposible dejar de hablar con ella. Ella no se callaba, y yo no quería que se callase. Así que empezaron los chismorreos entre los compañeros. Desde las caras de "a ver que hacen" y las sonrisas estúpidas de Jaker o Luz a los "¡Chíngatela!" de Refi, Kosme y Toni.

Durante el viaje por la Autopista del Sur circulábamos durante la mañana, con turnos de cuatro horas conduciendo, a mediodía parábamos en cualquier descampado de los alrededores de la autopista para comer, otras horas circulando hasta el anochecer en el que deteníamos los vehículos, los colocábamos en círculo, y se montaba un campamento con lonas y cuerdas, e incluso disponíamos de alguna que otra tienda hinchable del ejército. Había cuatro personas a las que les tocaba hacer guardia, en dos turnos de cinco horas y armados con las pistolas-ametralladoras, que a la mañana siguiente no tendrían que hacer turno de conducción, la llamada Vigilia. El resto dormíamos repartidos bajo las lonas, en las tiendas o en los autobuses, con los asientos debidamente desmontados.

Al amanecer el campamento se despertaba maldiciendo todo, y tras un rápido desayuno, y una no menos rápida recogida, desaparecíamos de allí sin dejar rastro que pudiera seguir el ejército.

Nos encontrábamos ya en el Estado de El Salvador, a la altura de punta Remedios, a unos ochenta kilómetros de San Salvador, donde debíamos recoger a otros voluntarios. Los turnos para la Vigilia se solían sortear, pero esta vez amañaron el sorteo para que nos tocara a África y a mí de primer turno y a Thor y a Luz de segundo.

El campamento de esta noche era el campamento estándar de todas las noches. Los hornillos en el centro, rodeados de las tiendas. Mientras el primer turno vigilaba los alrededores, el segundo turno dormía al raso alrededor de los hornillos. Me quedaban cinco horas a solas con África.

Note como ella se movía incomoda en su sitio. Entonces vi su cara entre las estrellas. Sonreía y su pelo moreno caía hacia abajo. Puso cara de niña divirtiéndose y dijo:

África y yo estábamos allí, tumbados haciéndonos cosquillas mutuamente, notaba su cuerpo contra el mío en los empujones que nos dábamos, sus pechos cayeron contra mi boca en más de una ocasión... Al ponerme yo sobre ella no pude evitar darle un pequeño mordisco en el cuello, a lo que ella respondió con un apasionado beso de tornillo. Cuando me dijo con una sonrisa:

Tuve que reconocer que la idea que tuvieron los demás de trucar el sorteo había sido muy buena. Pero que muy buena idea, sí señor.

 

 

 

V La reina de los mares

Salíamos del estado de Costa Rica, y la autopista del Sur llegaba a su fin. Una bandera de EEUU en lo alto del muro fronterizo que teníamos enfrente nos indicaba que entrábamos en otro territorio, en otro lugar completamente distinto. El estado de Panamá, famoso por su canal y el más alejado del resto de los EEUU. La aduana estaba vigilada por cuatro marines con un pequeño robot de combate manual (que debía manejar alguien desde dentro). Inmediatamente después de la frontera había un sistema montañoso y semi-selvático muy respetable en el que era fácil ocultarse. Pero el escollo principal eran esos cuatro marines de la frontera. El muro recorría todo el istmo de cabo a rabo, era imposible buscar otra ruta.

No se nos ocurría a nadie como pasar la frontera.

Era un escollo difícil, así que decidimos acampar hasta el día siguiente en una pequeña montaña a un kilómetro del muro, desde donde se controlaba todo. A un lado la selva, al otro lado, la carretera por debajo y el océano Pacífico. Todavía eran las cinco de la tarde, quedaban tres horas de luz. Montamos rápidamente el campamento tradicional y nos reunimos en asamblea. Había que tomar una decisión esa misma noche. El primero en tomar la palabra fue, como siempre, Tulo:

No hubo acabado cuando ya dio Kosme con la solución:

Tras horas de esgrimir argumentos, de dar ideas para pasar a Panamá como hacer estallar el muro y pasar por él, hacer una rampa, secuestrar a los guardias... Yo, aburrido, estaba tumbado en las piernas de África, y de repente sentí frío por culpa de la brisa del Pacífico. Me levanté para ir a coger la sudadera mirando al mar. Se veía acercarse un pequeño barco pesquero al humilde puerto de la Colonia Machinga, cercana a donde nos encontrábamos nosotros. ¡Eureka! Eso era. En pie dije a todos:

La reacción no se hizo esperar "¿qué pretendes, sobornar a los gringos?". Disponíamos de 1000 dólares para emergencias.

Explique mi idea. En Colonia Machinga podíamos comprar o alquilar un pesquero, cargarlo con el armamento más pesado e ir directamente a Gran Colombia. O incluso al sur de Perú directamente.

El resto pasaríamos la frontera tranquilamente, con tres o cuatro Bilbao-13 y los vehículos.

Buena idea, sí señor. Y eso votaron la mayoría. Menos Kosme que insistía:

Se decidió que los que tuvieran peores pintas fueran en el barco. Eso incluía a Tulo, a Hipólito, a Ivonne y a los tres de Champerico. Unos quince más irían en el pesquero. Partirían si era posible esa misma noche. Iban a llevarse uno de los autobuses con la mitad de las provisiones, todo el armamento y un botiquín, aparte de los mil dólares.

Hipólito fue el encargado de conseguir el barco. No le costó demasiado al crestudo neo-mexicano, por sólo trescientos dólares y uno de los Doom- 19. Además consiguieron reclutar a una pareja de anarquistas de Colonia Machingo, que sabían manejar perfectamente el pesquero, llamados Pencho y Lourdes.

Era un modelo bastante antiguo, del 2097, a Eurocarbono, con cámara frigorífica y una bodega donde apenas cabía el autobús. Tenía cuatro camarotes, cocina y un pequeño comedor. Además disponía de radar, sonar, y una red de arrastre. Se llamaba "Virgen del Carmen" pero lo rebautizaron como Reina de los Mares. En el mástil Tulo puso la bandera anarquista y partieron a la una de la madrugada. Rumbo: la desembocadura del Nilo, en Perú.

Los que nos quedamos partimos al amanecer de la mañana siguiente. Habíamos resuelto el primer problema para llegar a nuestro destino. No imaginábamos los que nos faltaban.

 

VI "El puto canal"

En apenas cuatro horas habíamos llegado a la ciudad de Panamá. Estábamos mucho más anchos en el autobús, pero se notaba menos, digamos, ambiente. La gente estaba más aburrida en nuestro autobús.

Todos menos Jorge, que era al que le tocaba conducir hoy, y en la radio del autobús tenía puesto un viejo cassette de Kortatu: "Azken Guda Dantza". Iba ensimismado, conduciendo con ritmo de ska.

La furgoneta iba delante de nosotros, como abriendo paso por el tráfico de la capital del estado.

Era una ciudad con más de sudamericana que de estadounidense. Había sido anexionada a los EEUU en el 2039, pero aun así la cultura hispana no había sido eliminada. El trafico era muy lento, y los panameños parecían no tener prisa. Después reparé en que hoy era la fiesta de la Anexión, que celebraba el día en el que Panamá pasó a formar parte de los Estados Unidos de América, junto a Canadá, Cuba, algunas partes de África y los territorios tradicionalmente estadounidenses.

No era obligatorio pasar por el centro de la ciudad para llegar a nuestro destino:

El seguidor de Kortatu me miró inexpresivamente mientras se movía al ritmo de Nicaragua Sandinista:

Nos fijamos en la furgoneta. Con los intermitentes nos hacían señales de que teníamos que torcer hacia el arcén.

Nos reunimos en asamblea en un parque cercano al canal, con los vehículos aparcados en el parking de un Mac Donalds con vistas al canal que había a unos metros del césped que ocupamos en un instante.

El problema era poco importante: el grester inferior del motor de plutonio 400 de la furgoneta estaba dando fallos, y parecía que se había quemado ligeramente. Había que conseguir uno nuevo inmediatamente para seguir el viaje antes de que la furgoneta nos dejase tirados en otro lugar más apartado. El grester es una pieza sencilla y barata, de apenas 20 dólares. Además, la marca de la furgoneta, Nawer Mobile, era la más extendida en Panamá, por lo que encontrarlo sería sencillo. Decidimos que algunos fueran a los talleres mecánicos de Panamá a buscar la pieza, mientras que el resto hacíamos la comida en el parque.

Pasaron tres horas y los encargados de la búsqueda volvieron con las manos vacías.

Así lo hicimos. Cruzamos el impresionante puente que cruzaba el canal de Panamá a más de setenta metros de altura y con diecinueve carriles de carretera, un monorraíl y por supuesto aceras para cruzar andando. Era el puente conocido como Memorial Yerston Bridge, decicado al presidente de EEUU Michael Yerston, que gobernaba cuando Panamá se anexionó. Se dominaba toda la ciudad, y podíamos diferenciar perfectamente las dos partes de la ciudad. Estabamos dejando los barrios de oficinas, de viviendas de clase acomodada y edificios oficiales de cristal y extrañas formas geométricas y grandes zonas verdes como el parque en el que habíamos comido y entrábamos a un barrio popular, de los desheredados, con fábricas, muelles y grúas en los márgenes del canal y casas antiguas, de al menos 200 años, de color marrón. El canal estaba dividido en tres subcanales enormes, y si bifurcaba para acabar en lagos privados de empresas multinacionales. Incluso había un puerto de pasajeros. Aparcamos el autobús y la furgoneta en un solar abandonado en el que había algunos niños sin camisa ni zapatos jugando al béisbol. Al vernos se nos quedaron mirando, y alguno de ellos comentó en spanglish:

"Look esto. Vinieron the hippies "

Empezaba a anochecer. Fuimos a la plaza central del barrio, barrio por cierto llamado de Las Casetas, donde había un escenario pequeño, con una enorme bandera de EEUU de fondo, y una orquesta tocando no sé bien que estilo, tenía trompetas, y creo que tocaron alguna canción de Negu Gorriak, pero el caso es que fue una gran fiesta. Corrió el tequila igual que corrió la comida. La gente se portó muy bien. No la recuerdo demasiado, pero sí recuerdo como acabé: abrazado a África en un muelle solitario mirando pasar los barcos en el canal de Panamá.

VII El Taller de los Hermanos Justo

Por la mañana temprano los que estaban más serenos o no habían dormido fueron a por el grester con la furgoneta a la otra orilla del canal, al barrio rico. El resto nos quedamos durmiendo en el autobús.

Al cabo de tres horas volvieron con la furgoneta reparada, y pudimos partir rumbo a Gran Colombia a las doce de la mañana.

No me enteré del viaje, pues lo pasé dormido y con bastante mal cuerpo.

A los que les tocó conducir, no recuerdo quienes eran, fue a los que menos bebieron la noche anterior.

Cuando desperté estaba ya anocheciendo y yo totalmente desorientado. Miré por la ventanilla y vi que estábamos en una autopista. La mayoría de los coches eran modelos anticuados de gas. Vi un cartel que ponía: "Nacional Primera: Montería- Bogotá. " Ya nos encontrábamos en Gran Colombia.

Paramos en el parking de un área de servicio que estaba cerrada. Realizamos los ritos de siempre para montar el campamento detrás del edificio principal, para no llamar la atención a los vehículos que fueran por la autopista.

El área de servicio tenía pinta de llevar cerrada bastante tiempo, bastaba ver todas las persianas metálicas cerradas a cal y canto. Sólo se encontraban abiertos los servicios. Yo me encontraba rebosante de energía y decidí explorar el edificio. Convencí a Jorge para que me acompañara. Nos proveímos de una pistola ametralladora, una bengala, unos visores nocturnos de combate Mijusuina, un machete y ganas de hacer el subnormal y nos dirigimos a la puerta del edificio.

Era un edificio de estilo estadounidense nuevo, de una planta. Era muy parecido a las antiguas gasolineras, con un porche que cubría los distintos surtidores, de gasolina, de gas y de plutonio 400.

Ligeramente alejado del edificio principal, unos veinte metros, vimos un pequeño almacén con una puerta metálica verde en la que ponía con grandes letras rojas "Taller Hermanos Justo. Desde 2108".

El área de servicio era de la compañía alemana Druiser, que había quebrado un año antes debido a una actuación irregular de su presidente Harold Klertan, implicado en un importante escándalo sexual en las Islas Catuidonas al ser sorprendido en plena faena con un joven de 14 años en un hotel de Araní.

Jorge y yo decidimos entrar primero al apartado almacén de los hermanos Justo. No nos costó mucho abrir la puerta, era un modelo bastante viejo. Una vez dentro y con los visores conectados observamos el interior. Medía exactamente 13 metros de largo y 6´58 de ancho, según calculó el medidor de distancias del visor. Al fondo había algo del tamaño de una vaca grande, como dijo Jorge, tapado con una lona. A los lados había estanterías llenas de herramientas y piezas de automóviles polvorientas, y una decena de bombonas grandes de gas para coches, y contenedores pequeños de plutonio 400. En el centro había un foso para cambiar el aceite totalmente ennegrecido y del techo colgaba una lampara enorme como las de los quirófanos.

Dijimos de intentar encender la luz, pero finalmente decidimos que no. "Eso le quita emoción al asunto" según Jorge. Fuimos a ver que era la vaca tapada con una lona, y para sorpresa nuestra, resultó ser un de los vehículos más modernos y caros que existen: el Neig Minimasacre, biplaza con un ametrallador medio incorporado en la parte superior y que alcanzaba los 300 km./h. diseñado por la compañía de armas española Neig para el ejército español, y que acababa de sacar a la venta en el mercado latinoamericano cuando me llegó la carta de Tulo, como repetían insistentemente en la televisión estatal. Alguien seguía usando el taller. ¿los hermanos Justo? ¿alguien de la Druiser?. No estaba todo tan abandonado como aparentaba. Pero Jorge, que no entendía de coches, no comprendió lo que pasaba y por qué me había quedado pálido. Cuando se lo expliqué a él también se le cambió la expresión. Alguien que tuviera un vehículo de combate tan caro no debía apoyar precisamente que en su propiedad hubiera acampado un grupo de revolucionarios. Teníamos que decírselo al resto inmediatamente. Salimos corriendo, pero no me acordé que había un foso... y me caí dentro. La caída no fue demasiado grave, apenas una pequeña herida en la rodilla, pero estaba algo aturdido y se me había partido el visor en dos.

Entonces sucedió algo que me puso fuera de mí, poseído por el miedo y trastornado por la caída: se encendió la luz parecida a la de un quirófano que colgaba sobre mi cabeza. Mis ojos acostumbrados a la oscuridad se deslumbraron y cuando se abrió la puerta frente a mí no pude ver que o quién asomaba por ella. Simplemente descargué el cargador de mi pistola ametralladora contra la puerta entre los gritos de Jorge que insistía en que no lo hiciera y caí desmayado, como fulminado por la ira de Dios o cualquier otro ente superior como represalia por el asesinato que acababa de cometer.

Cuando por fin volví en mí me encontraba tumbado boca arriba en una improvisada cama de curas en el interior de nuestro autobús. África y Jorge estaban a mi lado.

No recordaba que había pasado después de haber apretado el gatillo. Sólo sabía que había caído fulminado inmediatamente después.

En cuanto vieron que abrí los ojos, África me abrazó y me besó:

Respondió el que fue mi compañero de aventura en el Taller de los Hermanos Justo, Jorge:

Zapata y Thor se encontraban en el interior del taller. Habían sacado el cadáver del foso y estaban revisando sus bolsillos. Encontraron unas cuantas monedas de diez pesos grandes, un llavero y un paquete de pañuelos de papel reciclables manchados de sangre.

El cuerpo mostraba unas setenta heridas de bala, que habían ensangrentado todas las ropas. La mayoría de las balas habían impactado en la cara y en el pecho del desafortunado hombre.

La única manera de saber quién era la víctima era atravesar la puerta por la que había salido.

Así pues lo decidimos en una rápida asamblea entre todos. Insistí en ir, y pese a las reticencias del resto, especialmente de África, finalmente fui ya que como Luz dijo "no podemos obligarle ni a ir ni a no ir".

Allí estábamos, Zapata, Thor, Jaker, Luz y yo, cada uno con un visor Mijusuina, una pistola-ametralladora, las llaves del cadáver y bastante más miedo que el que teníamos Jorge y yo al entrar ahí por primera vez.

Bajamos al foso de un salto, con la luz del taller encendida para evitar sustos innecesarios. Pisamos el charco de sangre que había dejado mi víctima. Yo iba en segundo lugar, tras Zapata.

Al pasar la puerta delante de nosotros se extendía un estrecho pasillo de paredes negras con una tímida bombilla halógena que apenas daba luz en el centro del pasillo. Conectamos nuestros visores y calculamos la longitud del pasillo: veinte metros.

Los recorrimos rápidamente. Al final del pasillo había una puerta también negra, que abrimos simplemente girando el pestillo.

Detrás de esta había una escalera metálica como las de salir de las piscinas de dos metros de altura. Finalizaba en una trampilla, que abrió Zapata. Salimos al exterior de la trampilla y estábamos en una especie de tienda. Debía ser el edificio de la gasolinera. La luz estaba encendida, eran unos tres tubos fluorescentes que iluminaban toda la estancia. Habíamos salido exactamente a detrás del mostrador. La tienda era la típica tienda de gasolinera, con sus estanterías bajas divididas en secciones de alimentación, prensa y motor, con la diferencia de que en esta no había ni alimentación, ni prensa ni motor, sino todo un arsenal de armas, perfectamente estructurado en pistolas, fusiles de asalto, armas pesadas, armas explosivas... Del techo colgaba una bandera amarilla, roja y azul con una calavera sangrante en el centro haciendo las veces de escudo. Luz dijo asustada:

Nos contó la historia: Fermín Jienés era un importante escritor pro- anarquista de Venezuela, fundador de la Confederación Venezolana de Trabajadores Anarquistas (CVTA) que había logrado crear una gran conciencia social en los obreros de Caracas, hasta el punto de convertirse en el mayor enemigo para la creación de la Gran Colombia al tener en jaque a las empresas multinacionales que se instalaron en Venezuela con las peticiones de los obreros, e incluso habían creado una ciudad paralela a Caracas al okupar varias naves industriales abandonadas del Ejército, con escuelas racionales, hospitales, bibliotecas y varios servicios públicos más autogestionados, habitada por unos cinco mil obreros y bautizada Ciudad Jienés por unanimidad de estos.

Cuando se iba a firmar el trato de creación de la Gran Colombia movilizó a todos los habitantes de Ciudad Jienés para manifestarse pacíficamente frente a la puerta del congreso a la mañana siguiente y paralizar la producción en las industrias venezolanas con una huelga indefinida.

Pero los Sicarios de la Muerte, organización de ultraderecha colombiana, financiados por la Plataforma por la Gran Colombia, el gobierno de EEUU y varias empresas multinacionales con intereses en la zona arrasaron Ciudad Jienés la noche anterior a la huelga, asesinando a toda la gente que allí se encontraba durmiendo. A la semana siguiente se firmó el tratado de creación de Gran Colombia, y no se encontró ninguna voz crítica. Venció una vez más la ley del miedo sobre la ley de la razón.

Revisamos todo el edificio, y no había nadie más. Había una habitación pequeña al lado del mostrador donde había un potente ordenador conectado a Internet. Jaker se sentó frente a él, y al investigar el buzón de e-mails encontró algunas cosas que debían inquietarnos: los Sicarios de la Muerte conocían la existencia del Bebe y Lucha y nuestro viaje y pretendían interceptarnos en la frontera con Euskosudaka, en Mitu. Tenían una pequeña base de datos con los nombres de algunos de los miembros del Bebe y Lucha de Neo-México, entre ellos Tulo, África, Ivonne o Zapata.

Pero lo más inquietante era que se habían citado aproximadamente unos cincuenta miembros de los Sicarios de la Muerte esa misma noche en este mismo lugar. Según el e-mail interceptado por Jaker... ¡llegarían aquí en menos de media hora!. Nos invadió el pánico y Thor y Luz salieron corriendo a avisar a los demás del peligro que se nos avecinaba, mientras Jaker conservaba la sangre fría suficiente para revisar las fichas de los miembros de los Sicarios de la Muerte: el hombre que maté se llamaba Iván Jacobo Justo, era uno de los dueños de la gasolinera junto a su hermano Tomás Jorge. Era un miembro veterano de los Sicarios, había participado activamente en la masacre de Ciudad Jienés y ostentaba el rango de Teniente Coronel de los Sicarios de la Muerte, algo para lo cual era requisito indispensable haber matado a al menos cincuenta personas de las que ellos designaban escoria: anarquistas, comunistas, demócratas, mendigos o indios. Con lo cual yo ya no me arrepentía de haberle disparado. Incluso me alegré.

Teníamos que organizarnos para defendernos. Nos atrincheramos en el interior del edificio después de haber ocultado el autobús y la furgoneta a un kilómetro de allí, en un bosquecillo. En lo alto izamos la bandera del Bebe y Lucha e instalamos un mortero del arsenal de los Sicarios, del que se encargaría Zapata. Subir el mortero por la claraboya hacia el tejado fue lo más trabajoso que tuvimos que hacer en los apenas veinte minutos que tardaron en venir los primeros Sicarios.

Venían en un pick-up Toyota a plutonio-400 con un ametrallador pesado en la parte trasera. Había cinco hombres blancos rapados y de complexión muy fuerte dentro del vehículo y otro fuera, con la ametralladora. En cuanto vieron la bandera dieron un brusco giro mientras el del ametrallador disparaba a ciegas. Un misil de mortero disparado por Zapata estalló cerca del pick-up y le hizo volcar. Los cinco Sicarios habían logrado salir vivos y disparaban fusiles de asalto contra la fachada principal del edificio, atrincherados tras su vehículo volcado. Habíamos logrado inutilizar su principal arma, el ametrallador pesado. Zapata lanzó de nuevo un misil de mortero que dio de lleno en su objetivo, formando una tremenda hoguera tras una imponente explosión.

Pero enseguida llegaron más y más Sicarios en vehículos idénticos y Zapata no daba abasto. Enseguida aquello se convirtió en una batalla campal, pero en la que, por una vez, teníamos todas las de ganar.

Sangre y fuego era lo que podíamos contemplar por los agujeros que habíamos practicado en las persianas metálicas para poder disparar, ante aquellos enemigos que nos hubieran aniquilado si hubieran tenido oportunidad. Pero no dejamos que la tuvieran. Triunfó el factor sorpresa. Les vencimos con sus propias armas, y nunca mejor dicho, porque usamos su arsenal. Habían llegado diez pick-up, de los que Zapata destrozó cinco. El resto los habíamos acribillado a balazos el resto sin tener que hacer ningún alarde. No sufrimos ninguna baja. Los detectores de calor de nuestros visores indicaban todo en rojo debido a los coches ardiendo frente a nosotros. Todavía se oía algún disparo suelto, algún Sicario que resistía frente a nosotros.

 

 

 

 

VIII Si resisto y sobrevivo es por tu luz

Zapata disparó los dos últimos misiles, y tras la explosión se dejaron de oír disparos. Alguien gritó: "Vámonos antes de que venga el ejército"

Quedamos en que África y yo iríamos hasta la frontera con Euskosudaka en el Neig Minimasacre y el resto en el autobús y la furgoneta. Ellos saldrían antes, mientras África y yo hacíamos estallar la gasolinera y salíamos huyendo a toda velocidad por la autopista.

El Neig Minimasacre funcionaba a las mil maravillas. La tarjeta de puesta en marcha estaba en el salpicadero del coche, y enseguida me familiaricé con los controles. Eran muy sencillos al ser esta una versión civil. La versión militar incorpora unos cuantos accesorios más.

Desconecté el GPS para no ser localizados por ningún satélite y salí directo a la autopista.

A estas horas, las tres de la madrugada, no había apenas tráfico, así que pude alcanzar velocidades cercanas a los 300 km./h sin más problemas que los gritos de África al dar saltos espectaculares en cuanto hubiera una pequeña subida. La dirección, los frenos y la estabilidad del coche eran impresionantes.

En menos de una hora llegamos a Bogotá. Paramos en una tienda de 24 horas, creo que un Seven Eleven, a comprar algo para comer con unos billetes que habíamos encontrado en la gasolinera.

Y así lo hicimos. A las diez de la mañana ya habíamos llegado a Mitu. Buscamos algún hotel que no valiera más de seis mil pesos grandes, el dinero que nos quedaba, por todo el día, y lo encontramos: era un tugurio con aire marginal en las afueras de Mitu. Por tres mil pesos grandes podíamos estar allí hasta las diez de la mañana siguiente. Pedimos una habitación doble con cama de matrimonio y baño, y dejamos el coche aparcado en el garaje particular del dueño del hotelucho por dos mil pesos. Un coche como ese llamaba mucho la atención y no era cuestión de dejarlo en la calle.

Dormimos durante diez horas, sin descansos ni para mear ni para comer, del tirón, en ropa interior de puro milagro, ya que estábamos tan cansados que nos hubiéramos dormido vestidos.

Cuando desperté oí el ruido de la ducha. África no estaba a mi lado en la cama, con lo cual deduje que estaba en la ducha. No me equivoqué. Al minuto salió de allí con el pelo envuelto en una toalla verde y la cadera tapada con otra, con los pechos al aire.

Para qué negar que aquello estando recién despierto no pudo menos que excitarme. Pero África no se dio o no quiso darse cuenta y me dijo:

Yo sí que estaba muy caliente. Pero la obedecí y me dirigí a la ducha. Mientras iba allí me dijo riéndose:

- Y procura que no se baje eso. Hay que aprovecharlo.

Me duché muy rápido, como nunca en mi vida.

En un instante nos encontrábamos los dos juntos en la cama de un hotel cutre de la frontera de Gran Colombia con Euskosudaka, ella sobre mí jadeando y moviéndose hacia delante y hacia atrás con un ritmo frenético.

Por la noche bajamos a buscar al resto por el pueblo mientras dábamos un paseo cogidos de la mano.

No nos costó demasiado encontrarlos, estaban en un parque en obras a la entrada de Mitu, montando el campamento habitual. África me soltó de la mano y se fue a hablar con su prima Luz, mientras que yo me quedé con Jorge, que estaba dentro del autobús escuchando, una vez más, a Kortatu en el cassette.

Dejamos la habitación del hotel a los que habían conducido hoy, Zapata y Luz, algo que enfadó bastante a Thor, que su novia compartiera habitación con otro hombre.

Me tumbé mirando al cielo sobre el techo de la furgoneta, mientras se oía el murmullo de "Equilibrio" dentro del autobús: si resisto, si resisto y sobrevivo es por tu luz...

IX Euskosudaka

Jorge insistió en ir en el Neig Minimasacre. Alegó, no en vano, que él lo había encontrado junto a mí.

Consiguió su objetivo: África prefirió ir en el autobús con su prima. Y al resto le daba igual ir en el Minimasacre, así que Jorge y yo fuimos en él.

Nos citamos con los demás en la sede del Bebe y Lucha de Neo-Bilbo, el famoso Gaztetxe, el antiguo edificio de los juzgados, okupado desde hacía varios años. Allí nos reuniríamos con la gente del Bebe y Lucha de Euskosudaka que iba a ir a Perú y con los voluntarios del Drink & Fight que había llegado desde Inglaterra después de una larga travesía por las selvas de Chapeaux Français y de la Confederación Amazónica.

Las carreteras de Euskosudaka eran bastante peores que las del resto del viaje, ya que no eran autovías. Tan sólo había una autopista en todo el país, que unía Neo-Bilbo con Lima (Perú), y la razón era que había leyes importantes de protección del medio ambiente semi-tropical y el nacimiento del Orinoco, y la autopista Neo-Bilbo- Lima no destrozaba ningún territorio de alto valor ecológico, sino que estaba en la zona más degradada del país, la llanura de la Industria, y la había promovido especialmente el Gobierno Peruano. No imaginarían que esa autopista serviría ahora para derrocarles. Irónico ¿no?

Por esto no pudimos alcanzar velocidades demasiado altas sin arriesgarnos a tener un accidente grave, pero de todos modos fue un viaje rápido.

A la hora de comer paramos en un pueblo bastante pequeño, Ireki, que estaba a mitad de camino entre Mitu y Neo-Bilbo. Decidimos comer en un restaurante con ambiente familiar en el que anunciaba en cinco idiomas (euskera, castellano, inglés, quechua y aymará) que la comida era recién hecha, no prefabricada, sino totalmente natural, por un precio no demasiado alto: cuatrocientos gernikas, unos diez euros.

Aparcamos el coche en la acera de enfrente del restaurante, cuyo nombre era "Casa Kurtano", y entramos al caserón de piedra en el que estaba el restaurante.

Allí nos atendió un hombre de unos cuarenta años que llevaba un delantal y un gorro con forma de hueso, creo que era lo típico entre los cocineros del estilo antiguo, que era el dueño y cocinero, llamado Ismael Kurtano. Nos recomendó la especialidad de la casa, marmitako a la Kurtano, y de bebida pedimos algo que recordaba haber bebido en Iruña, pacharán.

Ni punto de comparación esa comida con las prefabricadas que eran lo común en Europa. No recordaba haber comido mejor desde hacía muchos años.

Dos horas después, Jorge y yo salimos de Casa Kurtano con la digestión a medio hacer y decidimos que todavía no estábamos en condición de continuar el viaje. Desde la carretera vimos un río, así que bajamos a él, y allí eché una cabezada a la sombra de un árbol, mientras Jorge metía los pies en el agua templada del río, que para los habitantes de Ireki, era un arroyo en comparación con el Orinoco.

Cuando ya consideramos que habíamos descansado suficiente, y no sin habernos dado el preceptivo baño en aquel río paradisiaco, nos pusimos de nuevo en marcha, esta vez con Jorge al volante.

En unas horas llegamos a Neo-Bilbo. Ahora el asunto era buscar el Gaztetxe, ya que no teníamos ni idea de donde estaba. Sólo sabíamos que estaba... en Neo-Bilbo y que eran unos juzgados abandonados.

Perdimos dos horas dando vueltas a la capital de Euskosudaka y tras casi perdernos y acabar en Lima, encontramos el Gaztetxe en pleno centro de la ciudad, frente al parque de Donosti, en el que se conservaban los últimos restos del mítico árbol de Gernika, que habían sido rescatados por uno de los primeros refugiados que fundaron Euskosudaka.

Era una okupación enorme, tres plantas repletas de banderas, pancartas y pintadas, aunque destacaba la enorme pintada con las hachas cruzadas de Negu Gorriak en todo el centro del Gaztetxe, sobre la puerta principal en la que ondeaba una ikurriña con un símbolo de okupación en el centro, en azul, y la bandera del Bebe y Lucha.

Había muchos chicos y chicas sentados en los escalones de la puerta, en los bancos del parque...

Cuando nos vieron llegaron pusieron cara desconfiada, lógico. No podían suponer que el Bebe y Lucha de la Unión Azteca dispusiera de un vehículo de estas características.

Entramos al Gaztetxe tras dejar el coche en la puerta y nos presentamos como del Bebe y Lucha de Unión Azteca. Nos dijeron que fuéramos a la planta de arriba y hablásemos con Yuko, que él era el encargado de los de Unión Azteca.

Yuko era un hombre ya maduro, con una curiosa cresta blanca y la oreja izquierda plagada de pendientes. Nos dijo cómo convivían allí en el Gaztetxe, que parte de este habían reservado para nosotros, que pasásemos el coche al patio y unas cuantas cosas más sin demasiada importancia.

 

X Gora gu ta gutarrak!!!

Después de meter el coche en el patio central del Gaztetxe, y dejar nuestras pocas cosas en la habitación, una vieja sala de juicios de la que se conservaba el estrado en buen estado, bajamos al vestíbulo, lugar donde se juntaba todo el mundo en la casa, un lugar muy amplio y bien iluminado, con un escenario en un lado y una barra de bar enfrente.

Volvimos a encontrarnos con Yuko, que nos presentó a algunas de las personas que estaban allí hablando con él. La mayoría eran chicos, y curiosamente muchos llevaban un pañuelo anudado a la cabeza igual que Zapata. Todos los que nos presentó eran euskosudakos, o como demonios se diga, de varias partes del país, no sólo de Neo-Bilbo. Se llamaban Iker, Asier, Treku, Iñaki, Karlos Manuel e Hirso y se autodenominaban "Komando Antikazike".

En total había esa tarde en el Gaztetxe unas seiscientas personas, incluidos los ingleses del Drink & Fight que habían llegado esa misma mañana y estaban descansando en su habitación.

También había gente de África Punk, Basland, Quebec e incluso China, pero en menor cantidad que los ingleses, que eran en total doscientos. Habían venido además algunos voluntarios del Ejército Rossonero de Italia y de la Confederación Europea de los Combatientes del Rey León.

Después fuimos a ver los antiguos calabozos del juzgado, ahora rehabilitados como almacén.

Había un arsenal impresionante, más de cuatrocientas pistolas ametralladoras y una docena de ametralladores pesados, sin olvidar los lanzagranadas. Yuko nos dijo que además de esto contaban con las armas que nosotros trajéramos.

Mientras estábamos ahí impresionados por la cantidad de material del que disponíamos, como barcas hinchables, tiendas de campaña, picos, palas... oímos que llamaban a "los de Neo-México".

Subimos corriendo, y Treku dijo que subiéramos a la tercera planta, donde estaban los tres ordenadores, porque acababa de conectar con el Gaztetxe el barco de Tulo.

En la videoconferencia por Internet se veía a Tulo distinto que en directo. Habían conectado desde el ordenador de a bordo de "La diosa de los mares" y se dieron una gran sorpresa al ver que sólo estábamos Jorge y yo en el Gaztetxe:

Una hora después llegaron los del autobús. Se instalaron en la habitación que nos habían reservado.

Durante la cena, preparada por los anfitriones del Komando Antikazike se dio la gran noticia:

Incluso los ingleses contestaron "viva", en castellano. Después se lanzaron decenas de proclamas más: Gora gu ta gutarrak! (arriba nosotros y los nuestros), Viva Zapata, y muchas más. Después corrió la cerveza, el pacharán y el tequila, mientras cantábamos a pleno pulmón todo tipo de canciones revolucionarias, como Ay, Carmela, La Internacional, La línea del Frente de Kortatu... al cantar esta última miré a Jorge, que sonreía de oreja a oreja con emoción dejándose la garganta. Fue una buena noche de fiesta. Que para muchos fue la última.

 

 

 

 

XI Hume hilak

Efectivamente al mediodía salimos del Gaztetxe, en los sesenta y cinco autobuses, cuatro furgonetas con ametrallador incorporado en el techo y un Neig Minimasacre, colapsando el centro de Neo-Bilbo.

Íbamos por la única autopista del país en caravana. No pararíamos hasta llegar a Lima. En el Neig iban Jorge y Jaker. Yo iba con África en nuestro autobús, en el que además de los que vinimos en él iban unos cuantos voluntarios internacionales.

Efectivamente, hasta Lima no paramos. Y fue un viaje bastante largo. Yo ya me había acostumbrado a ir rápido en el coche y el viaje se me hubiera hecho eterno de no tener a África a mi lado.

Eramos una especie de Naciones Unidas Revolucionarias. On the road dispuestos a cambiar el mundo. Había sido una larga travesía de media América que iba llegando a su fin. Cada vez estabamos más cerca del destino: las casas okupadas de la desembocadura del Nilo.

En la entrada a Lima hubo problemas con una pareja de la Guardia Armada: pretendían revisar el primer autobús, uno de los neo-bilbotarras. Pero en cuanto se dieron cuenta de lo que se les venía encima, setenta vehículos, se acobardaron... Uno de los Guardias se metió en el furgón Toyota dispuesto a llamar a los refuerzos, pero un chaval bajó del autobús y, encañonándole con la pistola en la nuca se pidió "por favor" que no lo hiciera. Y el Guardia Armado no lo hizo.

Pero el otro sacó su arma con intención de disparar a nuestro camarada. Apenas hubo levantado su pistola, alguien del primer autobús le disparó a través del cristal de este. El ruido de la ráfaga de ametralladora y el de cristales rotos hicieron que el guardia que estaba encañonado se tirase de rodillas al suelo con lágrimas resbalándole por la mejilla y temblando.

Perdimos diez minutos haciendo un debate sobre la conveniencia de matar al Guardia Armado que, siempre encañonado, rezaba arrodillado una extraña oración sintoísta. De repente, como quien no quiere la cosa, el guardia se incorporó e intentó sacar su pistola, pero Fidel, que así se llamaba el que le encañonaba, disparó en su cabeza una ráfaga antes de que este pudiera hacerlo. La sesera del Guardia se esparció por el furgón Toyota de la Guardia Armada Peruana. Fidel dijo temblando y con el rostro manchado de sangre ajena:

Nos fuimos de allí lo más rápido que se puede ir con sesenta y cinco autocares. Salimos de Lima y no paramos hasta que llegamos a las colinas Jusiro, a unos veinte kilómetros de la capital de Perú.

Comimos en menos de una hora, queríamos llegar cuanto antes a nuestro objetivo.

El resto del viaje transcurrió tranquilo. Demasiado tranquilo. Incluso aburrido. Cinco horas metidos dentro de un autobús, con la única música de Kortatu que Jorge ponía cada hora y media: la hora y media que duraba la cinta, cinco minutos de silencio, vuelta con el Azken Guda Dantza.

Llegamos de noche al primer tramo de la desembocadura del Nilo, el tramo Ujero. El Nilo, para quién no lo sepa, tiene una desembocadura en forma de tridente, formando dos deltas enormes y una ribera muy fértil, totalmente verde. Bien, pues aquí nos separamos por grupos, o como decíamos nosotros "Komandos".

La zona controlada por los rebeldes peruanos llegaba desde el Ujero hasta la costa sur (las regiones de Arequipa y Cuzco) y buena parte de los Andes peruanos, incluido el lago Titicaca.

Al parecer las ansias de cambios habían hecho que apoyasen nuestro movimiento todos los trabajadores de las fábricas de la región de Cuzco y buena parte de los de Arequipa, los movimientos indígenas, y la resistencia anti-japonesa. Podemos decir que en el sur del país estaba casi controlado por las fuerzas rebeldes.

Nuestro komando, el Komando Azteka, en el que había algunos ingleses y gente de Euskosudaka, fuimos a la planta industrial de Daewoo en la ciudad de Delta, controlada por el Sindicato Revolucionario de Delta desde hacía dos días.

Al día siguiente llegó La Diosa de los Mares al puerto de Delta, en el que había un foco de resistencia militar, compuesto por los directivos japoneses de la planta de Daewoo, Guardias Armados y un puñado de soldados de la débil guarnición del Ejercito Peruano enclavada en Delta, que se encontraban atrincherados en el enorme faro.

Tulo y los demás fueron recibidos por nosotros con muchas muestras de cariño.

Decidimos entre los obreros y nosotros atacar el foco de resistencia para controlar totalmente la ciudad antes de que vinieran refuerzos para apoyarles.

Rodeamos el edificio con los enormes contenedores de carga usando un robot de transporte del puerto. A continuación colocamos la Track-Neig en la furgoneta y las otras ametralladoras fijas que habíamos conseguido en el taller de los hermanos Justo sobre los contenedores. De vez en cuando los asediados disparaban alguna ráfaga suelta, sin demasiada fortuna para ellos. Después nos colocamos todos en las trincheras y al grito de "A la carga" comenzamos a disparar contra la fachada del faro.

Era inútil, el faro estaba hecho de hormigón armado y nuestros disparos no le afectaban.

La única solución era el asalto. Estuvimos un tiempo tranquilos decidiendo quién entraría al asalto. Todos menos los que tenían las ametralladoras fijas que nos cubrirían desde fuera. Concentramos nuestros disparos contra la puerta del faro, metálica, para lograr abrirla. La habían bloqueado desde dentro. Tuvimos que abrirla a base de granadas. De muchas granadas: habían tapiado la puerta logrando diez metros de espesor con sacos de arena y piedras. Sin apenas dar tiempo a la reacción, y al esclarecimiento del polvo provocado por la explosión entraron empuñando sus pistolas ametralladoras y con los visores Mijutsuina puestos, Konan, Jorge y Luz entraron gritando al faro.

Inmediatamente después fuimos todos los demás, con idéntico aspecto a ellos.

Cuando llegamos a la planta de arriba nos encontramos a todos los japoneses muertos, con una katana cada uno clavada en el estómago. Se habían suicidado mediante su rito tradicional, el llamado hara kiri.

Pero ¿dónde estaban los soldados y los Guardias? La respuesta la supimos enseguida. Se lanzaron desde la claraboya disparando sus fusiles de asalto contra nosotros. La reacción no se hizo esperar, nosotros respondimos. Pero el factor sorpresa lo tenían ellos, y cayeron al suelo cinco de los nuestros, Thor, Konan, Luz y dos de los obreros de Daewoo. En un instante se montó una batalla campal dentro del faro. Yo me encontraba tumbado sobre los escalones disparando con mi Bilbao-13. Ellos eran tan sólo siete, y enseguida los cuarenta que habíamos subido a atacarles les reducimos. Uno de los obreros subió a la claraboya e izó la bandera del Sindicato Revolucionario de Delta. Delta era libertario.

Pero la victoria nos costó demasiado cara para los pocos enemigos que había. Los dos obreros alcanzados por los disparos del enemigo fallecieron en el acto, al igual que Konan. Luz y Thor habían sido gravemente heridos. Les trasladamos al ambulatorio de San Teófilo, donde el médico de la planta de Daewoo les intentó curar de sus tremendas heridas. La operación parecía haber salido bien. Ahora necesitaban guardar reposo. El entierro de Konan y los dos obreros fallecidos durante el ataque al faro fue a la mañana siguiente. Todo Delta se encontraba allí, menos la mayoría de los niños, que estaban en el Centro Cívico al cuidado de algunos de los guerrilleros de Euskosudaka. El entierro fue muy largo, la ceremonia de despedida del camarada caído era algo bastante, digamos, sagrado, para Tulo. Discursos, lamentos y lágrimas y un final cantando La Internacional, al estilo de lo que hacíamos en la Guerra Civil cuando estuvimos en el I Soviet de Vigo Tulo y yo.

Pero al regreso nos esperaba una muy desagradable sorpresa. Muy desagradable.

Volvíamos todos en lenta procesión cuando oímos un grito de desesperación:

Era uno de los chavales neo-bilbotarras que habían quedado al cuidado de los niños. Tulo se quedó blanco al oír eso.

El Centro Cívico había sido arrasado. Estaba en llamas cuando llegamos. Los padres y madres de los niños, desesperados por salvar a sus hijos, intentaban entrar, pero resultaba imposible. Las llamas bloqueaban el paso. Cuando al fin logramos controlar el fuego era demasiado tarde. Los niños habían muerto.

Cuando el único superviviente nos contó que había sucedido a todos nos recorrió el pavor: estaban jugando con los niños cuando llegó un furgón del Ejército Peruano, con unos diez tipos con pasamontañas. Comenzaron a disparar contra todos y después prendieron fuego al Centro Cívico tras rociarlo con gasolina, y se fueron por donde habían llegado. Él salvó la vida porque en ese momento se encontraba en el baño lavándose las manos tras cambiar el pañal a uno de los niños, y vio como se marchaba el furgón por el ventanuco.

Habían querido intimidarnos, pero tan sólo habían logrado acrecentar la rabia en nuestros corazones. Había sido una broma macabra: el lema del Sindicato Revolucionario de Delta era "Ni no es por ti, que sea por tus hijos". Ahora el ejército les había arrebatado a sus hijos.

La batida no sirvió de nada. El furgón debía ser el último resquicio de la guarnición derrotada de Delta y ahora se encontrarían por lo menos en Lima.

Instalamos nuestra base en el faro. Debíamos estar prevenidos en caso de un nuevo ataque a traición del Ejército. Instalamos pues la Track-Neig 16 sobre el tejado del faro como arma defensiva.

La revolución se extendía como la pólvora. Pero también se extendía como la pólvora la oposición a esta.

La Unión Japonesa vio peligrar sus intereses en la zona y envió un numeroso contingente desde las islas de Japón y la Unión Japonesa de Sudamérica. Este apoyo sirvió para revitalizar al Gobierno peruano, y a su ejército. La cosa se empezaba a poner fea.

Una noche ya a finales de mayo oímos helicópteros sobrevolando Delta. Inmediatamente tocamos la alarma para ponerse en acción. África se encargaría de nuestra principal arma, el gigantesco ametrallador Track-Neig 16 instalado en lo más alto del faro.

Los helicópteros descendieron en los espacios más abiertos de la ciudad y de ellos descendieron varios batallones de soldados peruanos que se iban dispersando por las calles de Delta. Terrible error por su parte. Nosotros estábamos más acostumbrados a la guerrilla urbana.

África disparó contra los helicópteros cuando despegaron de Delta. Logró derribar a uno, que cayó cerca del hospital.

Mientras tanto en las calles la lucha era muy cruenta. Usando de parapeto cualquier cosa, disparábamos contra los soldados que avanzaban inexorablemente. Tres ingleses y yo estábamos en situación crítica tras un contenedor de basuras.

Entonces oí un tremendo ruido. Jorge había cogido el Neig Minimasacre y se lanzaba a más de cien kilómetros hora y disparando con el ametrallador de este contra los soldados que nos rodeaban.

Con el coche logró despejar bastante la calle principal. Entonces pensé ¿quién hay en el faro con África?.

Fui corriendo a este, y cuando me encontraba a menos de cincuenta metros, oí un disparo en el tejado del faro.

Miré hacia arriba con el tiempo justo para ver el cuerpo inerte de África precipitándose al vacío fulminada por un disparo de un soldado peruano que aun conservaba la pistola en la mano.

 

 

 

Epílogo

Logramos defender Delta de ese ataque gracias al valor y la rabia de los habitantes de Delta por el vil asesinato de sus hijos.

La revolución se convirtió en una guerra contra los ejércitos peruano y boliviano, ya que la revolución se extendió por buena parte del cauce del Nilo, que finalizó en diciembre del 2124 con la proclamación de la República Popular Sudamericana. La capital se fijó en Delta, que pasó a nombrarse Hume Hilak, en homenaje a los niños asesinados por el Ejército.

Tulo se quedó unos años en la República Popular Sudamericana para colaborar a la que sería la organización del país: se decidió en referéndum hacer un país anarco-colectivista, con un Consejo Central de Colectivos en Hume Hilak con representantes de todos los colectivos del país que quisieran unirse.

En el 2128 el país fue reconocido por las principales potencias mundiales, muy a su pesar, como Estados Unidos, la Unión Japonesa, la Unión Europea y el S.A.N.T.

Yo por mi parte caí herido en un asalto a Torre Calixa a los tres meses de morir África. Desde su muerte no estaba en Sudamérica como antes, necesitaba estar una época alejado de esto, así que aproveché un avión de la C.E.D.C.D.R.L. para regresar a Cataluña.

Actualmente vivo en el pequeño pueblo del Pirineo ilerdense, Sant Oriol de la Muntanya, junto con mi novia Iratxe y soy vecino de Tulo.

 

SANT ORIOL DE LA MUNTANYA 12 DE MARZO DEL 2130

 

 

 

ANEXO

Este relato está basado en los cómics de Neo-Madrid, creado y dibujado por el mismo autor del relato, Santi Escribano, publicados de manera independiente en el fanzine Jartos de Aguantar. (Apartado 21, 28320 Pinto - Madrid)

Este cómic se basa en un mundo futuro, concretamente en el año 2147, en el que el sistema político dominante es el fascismo capitalista (complicada mezcla), y que está protagonizado por un grupo de adolescentes anarquistas. El relato está ambientado dos décadas antes que el cómic, en la creación de la República Popular Sudamericana.

En la historia se ha intentado reflejar el ambiente del hipotético mundo del siglo XXII, en el que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pero hay cosas que pueden resultar difíciles de entender sin este anexo, que ha sido incluido para mayor comprensión.

 

 

PAISES

Situación de América en el 2123

AMÉRICA: la superpotencia americana por excelencia es EEUU. Tras el descongelamiento de los casquetes polares, todo el norte americano se encuentra sumergido por las aguas.

Además, el terrible terremoto que asoló toda Sudamérica durante 6 horas consecutivas en el 2004 formó las Islas Catuidonas, Waku-Waku y cambió radicalmente las costas peruana, chilena y brargentina.

Otro cambio geográfico importante ha sido la inclusión del río Nilo, que discurre desde Brargentina al sur de Perú (donde se situará la Rep. Popular Sudamericana) alterando el clima sudamericano.

ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA:

Capital: Washington Moneda: Dólar Sistema político: democracia con elecciones cada 14 años. Idiomas: inglés, espanglish.

Lo forman la anexión de EEUU, Canadá, Cuba y Panamá y es el país más poderoso de América. Su segunda ciudad en importancia, Nueva York, es aproximadamente del tamaño de Castilla- La Mancha.

Tiene un ejército poderosísimo (el 49 % del presupuesto va a parar a gastos militares) y controla solapadamente toda Latinoamérica. Ha perdido de todas maneras mucha influencia en la política mundial, siendo tercera en el ránking de superpotencias.

UNIÓN AZTECA:

Capital: Neo-México Moneda: Peso azteca Sistema político: dictadura presidencial Idiomas: castellano, spanglish, lenguas indias.

Toda Centroamérica se unió en este gigantesco país, con grandes desigualdades sociales, presidentes corruptos y graves problemas étnicos.

Después de la explosión del volcán Txalecjop, nacido en el 2071, producida por la acumulación de residuos en los alrededores de México DF, Martín José Chaves propuso la creación de este país. Enormes cantidades de dinero fueron unidas por México, Nicaragua, Honduras, Salvador, Belice, Costa Rica... para la construcción de la nueva ciudad: Neo-México. 30 millones de almas viven en la ciudad más moderna del mundo. Es un país con un ejercito bastante importante, que hace las veces de policía y ejército de la Unión Azteca.

QUEBEC:

Capital: Quebec Moneda: Dólar de Quebec. Sistema Político: democracia con elecciones cada 8 años.

Idiomas: francés, inglés.

Los canadienses que no quisieron unirse a los Estados Unidos fundaron este país, ligado a la colonización francesa en el siglo XIX. Es un país con un nivel de vida muy alto, debido a su importante sector servicios y su industria electrónica. Es uno de los últimos paraísos naturales de América, al estar enclavado entre los grandes lagos.

GRAN COLOMBIA:

Capital: Bogotá Moneda: Peso grande Sistema político: dictadura presidencial Idiomas: castellano, lenguas indias.

Es la fusión entre Colombia, Venezuela y Ecuador, acaecida tras la bancarrota absoluta de Colombia con el descubrimiento del kolikotrón, la nueva droga dura de "moda" y la realización de cocaína artificial en laboratorio, un 43 % más barata de realizar.

Ha sido formado hace poco (2113) y es un país satélite de EEUU, que ha radicado gran cantidad de plantas industriales peligrosas y lo usa de base de entrenamiento para sus tropas radicadas en Panamá.

PERÚ:

Capital: Lima Moneda: yen peruano Sistema político: monarquía sintoísta. Idiomas: castellano, japonés.

País muy influenciado por Japón. Está en fase de recuperación económica tras el plan japonés de recuperación económica para Perú basado en la importación de carbón peruano a cambio de licencias para la radicación de empresas japonesas. La religión dominante es la sintoísta, introducida en la II generación de la dinastía Fujimori y la lengua oficial en la corte es el japonés, lo que da una idea del calibre de la penetración de la cultura japonesa en Perú.

 

 

 

CHAPEAUX FRANÇAIS:

Capital; Latou Moneda: euro Sistema político: dependencia de París. Idiomas: francés, lenguas indias

Es herencia de la III Guerra Mundial, en la que Francia intervino en el frente americano. Es usado por Francia como territorio carcelario, con 40 prisiones por km2, la media más alta del mundo. Su población es mayoritariamente presos y funcionarios de prisiones, excepto algunas tribus indias que habitan en los múltiples territorios pantanosos y las selvas (89 % del territorio).

CONFEDERACIÓN AMAZÓNICA:

Capital: Garimpeira Moneda: Concha Sistema político: gran tribu Idiomas: más de 50 lenguas indias

País independiente desde el año 2104, tras la Guerra Civil Brasileña. Los indígenas se levantaron en armas en el 2099 hartos de explotación y de "garimpeiros" y lograron crear un estado independiente de toda la cuenca amazónica. Durísimas leyes que castigan la destrucción de las selvas aseguran la supervivencia de uno de los últimos pulmones de la tierra.

Sólo los alrededores de la capital sufren algo de deterioro causado por la aglomeración de gente.

UNIÓN EGIPCIA BOLIVIANA:

Capital: Alejandría Moneda: Faraón Sistema político: democracia Idiomas: castellano, árabe, japonés, inglés, egipcio antiguo.

Desde la venta del río Nilo y del 96 % del patrimonio histórico de Egipto y la instalación del 79 % de dicho patrimonio en lo que antes fuera Bolivia por parte de empresas de EEUU y la U. Japonesa, este país ha conseguido colocarse en el 5º puesto de países más importantes.

El gran atractivo del río Nilo y las pirámides, los Andes y las paradisiacas playas del sur del país le han convertido en el mejor destino turístico del mundo. Su sistema es democrático, pero está dominado por EEUU y la U. Japonesa, que se llevan el 25 % de los ingresos de la Unión Egipcia Boliviana.

BRARGENTINA

Capital: Maradonatown Moneda: brargentinos Sistema político: dictadura presidencial Idiomas: brargentino (combinación del castellano y el portugués), lenguas indias.

Es la fusión de los dos gigantes sudamericanos, producida a principios del siglo XXII, tras la Guerra Civil Brasileña y la importante crisis económica de Brasil, situación ideal para una unión-absorción argentina.

Se creó una nueva capital, al igual que en la Unión Azteca, con el nombre de toda una leyenda: el futbolista argentino D.A. Maradona. La elección de ese nombre en lugar del de Pelé, propuesto por la mayoría brasileña, causó graves disturbios aun sin sofocar del todo. Es un país muy parecido a la Unión Azteca, a la que toma como ejemplo. Actualmente, los nacionalismos en el sur brargentino (alrededores de los ríos Plata y Nilo) del Partido Nacionalista Argentino Carlos Gardel están provocando una ola terrorista importante.

DOBLEGUAY

Capital: Montevideo Moneda: Plata Sistema Político: dictadura presidencial Idiomas: castellano

La unión de Paraguay y Uruguay en el 2013 llevó a la creación de la Confederación de la Plata o Dobleguay.

Es un país con una dictadura presidencial muy moderada, donde conviven diferentes etnias e ideas políticas, incluso tiene un parlamente en el que están representados, pese a estar dominado por EEUU.

Es actualmente el país con mayores expectativas de crecimiento de toda América debido al reciente descubrimiento de Mentina-14 en el este del país y en la isla Gertra.

UNIÓN JAPONESA DE SUDAMÉRICA

Capital: Little Yokohama Moneda: yen Sistema político: colonia japonesa Idiomas: japonés

Territorios comprados por Japón, utilizados por el país nipón para extender su territorio y poder así distribuir a su numerosísima población. Es una mera extensión territorial de Japón en Sudamérica, dependiendo así totalmente del gobierno de Neo-Tokyo.

CARIBELANDIA:

Capital: Currotown Moneda: Dólar estadounidense Sistema político: protectorado compartido por EEUU, Japón, la Unión Europea y la multinacional Halcón Viajes. Idiomas: inglés

Es el segundo destino turístico del mundo, y aglutina a todas las islas caribeñas. Es un país completamente apolítico, y la población vive en la miseria pero lo llevan con mucha alegría.

 

 

ICEBERG:

Capital: Cari Moneda: - Sistema político: - Idiomas: esquimal, inglés.

El cambio climático que produjo el derretimiento de los casquetes polares y la inundación del sur de África y del norte de América, Asia y Europa y algunas islas del Pacífico también produjo este extraño capricho de la naturaleza, último reducto del frío que se mueve circularmente entre las Islas Catuidonas y Gran Colombia. La temperatura media es -10 º C y está habitado por las últimas tribus esquimales del planeta, sin un gobierno demasiado fuerte.

CHILE:

Capital: Santiago de Chile Moneda: Pinochetos Sistema político: democracia parlamentaria Idiomas: castellano

Es uno de los pocos países democráticos que existen, aunque es una democracia típicamente latinoamericana...

Tras el fallecimiento del general Augusto Pinochet en el 2100, ya de por sí longevo y prácticamente convertido en un cyborg a partir de operaciones e implantes mecánicos, al estallar la octava arteria artificial del sector C2 del general que recuperó el poder en el 2013 tras el fallecimiento del juez Garzón, el país ha avanzado mucho. Está en plena transición democrática y tiene importantes perspectivas por sus minas de plutonio 400 en la ribera del Nilo.

ISLAS CATUIDONAS

Capital: Araní Moneda: islego Sistema político: dictadura presidencial Idiomas: islego, castellano, inglés.

Formadas en el gran terremoto del 2004, lo forman las tres grandes islas de Bahía Morris, Araní y Undeyo. Son ricas en materias primas: caucho, plutonio 400, hierro, plátanos, madera, hierbas medicinales...

Además es un destino turístico frecuentado por turistas de tipo sexual, dada la pobreza de la población, que contrasta con la extrema riqueza de la clase gobernante.

EUSKOSUDAKA:

Capital: Neo-Bilbo Moneda: gernika Sistema político: república con elecciones cada 10 años. Idiomas: euskera, lenguas indias, castellano

Los refugiados vascos que huyeron tras la III Guerra Mundial y la segunda guerra vasco-española fundaron este país aprovechando la caótica situación de estos territorios tras la III Guerra Mundial.

Las poblaciones indígenas conviven con los colonos vascos en un ejemplo de tolerancia.

Es un país semi-tropical, pero con bosques húmedos y grandes pastos, además de un poderosa industria y parte del río Orinoco.

La capital es la ciudad del mundo con mayor población mestiza: el 78% de la población.

Es el principal exportador de pacharán del mundo.

WAKU-WAKU:

Capital: Waku-waku Moneda: - Sistema político: tribus independientes con dependencia parcial del S.A.N.T. Idiomas: kin como lengua común, y unos 70 dialectos más

Una pequeña isla situada en el Pacífico, cerca de la zona de movimiento de Iceberg, dominada por el SIN y la religión de Kin, con muchas tribus diferentes con constantes escaramuzas, que sólo tienen en común la cultura SIN. Las tribus más importantes son la Waku-Tondué y la Amú-Wakú.

 

 

GRUPOS MUSICALES A LOS QUE SE HACE REFERENCIA:

Todos Tus Muertos: grupo argentino actual que fusiona ritmos de rock con folklore sudamericano, con una excelente percusión, y que tiene un recuerdo en sus canciones tanto para el Ché Guevara como para Augusto César Sandino. Tiene varios discos como "Dale aborigen", "Argentina te asesina" o "El camino real"

Kortatu: mítico grupo de Irún de los años 80 (dieron su último concierto en octubre de 1988). Tocando con un estilo mezcla de punk y ska, (también se dijo que tocaban after-trikitxa) y cantando algunos temas en castellano y otros en euskera, ha sido y es un grupo de referencia obligada dentro del panorama punk español. Su discografía se compone de varios LP´s como "El estado de las cosas", "A frontline compilation -rock in the Basque Country", "Kolpez kolpe" y "Azken Guda Dantza".

A este último se hace referencia en el relato, y a algunas canciones que contiene como "Nicaragua Sandinista" o "Equilibrio". Su cantante y guitarrista, Fermín Muguruza, es considerado en el ámbito del rock hispanoamericano como un "semidiós" musical, ya que después de Kortatu estuvo embarcado en otro grupo mítico como son Negu Gorriak (las Negu Gorriak Brigadak son colectivos de sus fans distribuidos por el Estado) y en colaboraciones con múltiples grupos, como Dut o Todos Tus Muertos.

 

 

 

BREVE SINOPSIS DE LA TECNOLOGÍA DEL SIGLO XXII

En el transporte es donde se ha producido el mayor avance, conviviendo vehículos de gasolina, gas natural comprimido y el agente radioactivo Plutonio 400, que es junto a sus derivados Eurocarbono Z-3 y Mentina 14, utilizados en otros ámbitos distintos al transporte.

En informática el descubrimiento de las ondas Pérez ha permitido el uso de Internet sin necesidad de conectarse a la línea telefónica a unas velocidades asombrosas.

En armamento los únicos avances destacados son los robots de combate, desviación bélica de los utilizados en las obras, y los visores, inventados por la firma japonesa Mijutsuina, que permiten la visión nocturna, el cálculo automático de distancias y la detección de calor.

En alimentación ha avanzado mucho la comida prefabricada especial para microondas, dejando de lado la comida natural y recién hecha.

Por lo demás, no hay avances científicos que destaquen en el relato.

 

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