| Fanfic - comprension |
/¡Espera un segundo! ¡Aún falta tu regalo!/
Su voz retumbaba en mi cabeza.
Hace tan sólo unos minutos había dicho eso y se había encerrado en el baño.
Hace tan sólo unos minutos me había levantado de la mesa y había seguido sus
pasos hasta el baño.
Hace tan sólo unos segundos había abierto la puerta lentamente, esperando mi
regalo.
Y hace tan sólo unos segundos había visto su cuerpo en el suelo, con una gran
sonrisa de satisfacción en su cara.
Mi corazón comenzó a latir más rápido.
¿Felicidad? ¿Ansiedad?
¿Las dos?
Dirijí mi mirada hacia el punto de mayor interés.
Sus manos, adornadas por un suave líquido de color rojo.
Puro.
La sangre seguía fluyendo por los profundos cortes hechos en sus muñecas.
Una sonrisa de orgullo iluminaba su rostro, mostrando completa seguridad en sus
acciones.
Sus ojos me miraban fijamente, mientras que sus labios murmuraban diversas
palabras que no pude comprender.
Yo estaba parado en el marco de la puerta del baño, inmóvil.
No me importaba saber que en ese mismo momento, su cuerpo estaba dando sus últimas
exhalaciones.
Estaba demasiado inmerso en mi alegría.
Sus ojos estaban apagados, abiertos sólo por un hecho natural.
Su espalda estaba apoyada en la fría muralla detrás de él.
Las palmas de sus manos estaban abiertas y en una de ellas se encontraba apoyada
una daga.
Cruzé mis brazos frente a mi pecho y suspiré.
" ¿Es este mi regalo?" Pregunté con un tono de voz completamente
plano, intentando ocultar la verdadera alegría que me estaba dando.
Indiqué sus heridas.
Parpadeó un par de veces antes de responder:
" Re-recorde tus palabras... cuando eramos uno... La sangre corriendo por
mis piernas... ¿recuerdas tus palabras...?"
Claro.
/Tu piel... Es aún... más hermosa.../
Con el tono de un niño maravillado con algo completamente nuevo para él.
Maravillado... Así me encontraba.
" Jamás... habías admirado tanto mi cuerpo antes... Y... ¿sabes? Yo
también creo que... se ve mejor... Y se siente... mejor..." Miró sus
heridas. " Especialmente cuando fueron causadas por mí..." Su pecho
comenzó a subir y bajar cada vez más lento.
Ya iba a morir, pero no iba a descansar hasta explicarme todo.
No me interesaba en lo más minimo, pero él quería dejar claro que no estaba
loco.
Yo lo sabía perfectamente.
Yo entendía la manera en que él disfrutaba el dolor propio.
A diferencia mía que yo pienso que..
El dolor de los demás... Eso sí es satisfactorio.
Es obvio que no está loco.
Es sólo que finalmente se dio cuenta de la belleza del dolor.
Sé que sueno loco diciendo eso.
Pero... ambos comprendíamos esa belleza.
Y eso era todo lo que bastaba.
" No estás... loco... Cualquiera que sea capáz... de vivir en este
mundo... no está loco." Las frases de alguien completamente cuerdo salen
de sus labios.
Incliné mi cabeza hacia el lado, pensando un segundo que debía responderle.
Di unos pasos y me arrodillé junto a él.
Su cara estaba llena de pequeños cortes.
Al parecer quiso disfrutar un tiempo más su masoquismo.
Primero pasé suavemente la punta de mis dedos por su piel abierta.
Si aún le quedaba algo de conciencia, debe haber sentido un dolor punzante con
cada movimiento.
" ¿Te duele?" De ser así... Yo me estaba divirtiendo, mucho.
Sonrió. Un sí.
Sonreí.
Acerqué mi lengua y acaricié cada una de esas pequeñas heridas.
El sabor del dolor de otra persona...
Me acerqué a sus labios y lo besé con fuerza.
Quería que supiera que el dolor que estaba sintiendo en ese momento era culpa mía.
Debía ser mía... Si no, donde estaba la satisfacción de la situación?
Murmuró mi nombre.
Me alejé un poco de él para ver si tenía algo que decirme.
" ...."
Me fijé en su mirada.
Su mirada... Ya había perdido toda la profundidad que contenían.
Ahora eran... planos.
Sin vida.
Acerqué mi oido a su pecho.
Un latido...
Luego se detuvo.
Todo.
Los latidos... Los pequeños quejidos de dolor... La sangre fluyendo.
Ya estaba muerto.
Le di un último beso y luego me acerqué a su oído.
" Yo también te amo..."
Me levanté y cerré la puerta del baño.
Caminé hasta mi pieza y me tiré a la cama.
En mis dedos aún quedaba algo de su sangre.
Los acerqué a mis labios y pasé mi lengua sobre ellos suavemente.
Sí. Definitivamente su sabor.
Lo había sentido tantas veces antes... Podría reconocerlo en cualquier lado.
Es mi favorito.
Giré mi cabeza hacia el lado y vi una foto de nosotros dos.
Mis brazos alrededor de su cintura.
" Nunca te pedí que fueras mío..." Pensé en voz alta, " Pero tú
aún así comprendiste que quería... que necesitaba."
Me senté en la cama mientras admiraba la foto.
Miré mis dedos una vez, recordando la sensación de tocar su piel mientras iba
perdiendo su vida poco a poco.
Sonreí.
Por eso lo amo.
Definitivamente me había dado más de lo que yo habría esperado.
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fin
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