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UNIVERSIDAD YACAMBÚ
DOCTORADO EN GERENCIA
SEMINARIO AVANZADO DE TESIS DOCTORAL
GESTIÓN
POR COMPETENCIAS DEL TALENTO HUMANO DOCENTE EN INSTITUTOS DE EDUCACIÓN
SUPERIOR
CASO:
INSTITUTO UNIVERSITARIO DE TECNOLOGÍA DEL ESTADO PORTUGUESA
PORTUGUESA
- VENEZUELA
Facilitador: Dr. Carlos Zavarce
Autora: Nereida Rivero
El
dinamismo
de los cambios que se han
producido en las últimas tres décadas en el entorno tecnológico,
económico, social, político y medioambiental en el que se mueven las
organizaciones, ha puesto en crisis los paradigmas que durante décadas
prevalecieron en la teoría y la práctica gerencial.
El rápido
avance tecnológico ocurrido, las presiones socioeconómicas a que se
enfrentan las organizaciones, así como una actitud más crítica hacia el
entorno por parte de las personas, han planteado desafíos en los
paradigmas gerenciales para poder reaccionar de una manera adecuada
frente a las demandas de la sociedad. Este se resume en dos términos: la
globalización y la postmodernidad.
La
globalización enmarca las transformaciones contextuales en diversos
ámbitos y la postmodernidad es la referencia teórica que se propone
describir dichas transformaciones en el plano teórico-filosófico. Así,
la supervivencia de las organizaciones de hoy, concebidas como sistemas
insertos en un suprasistema mayor, deben mantener un flujo permanente de
energía con el entorno que garanticen su permanencia y evolución en
tiempo y espacio. Es por ello, que se requiere de la adopción de un
nuevo paradigma con un sistema de significados y procesos operativos
ajustados al dinamismo y las exigencias del entorno.
Las
tendencias de los paradigmas actuales plantean una nueva forma de
relación del hombre y la realidad, lo cual significa en el ámbito
organizacional, nuevos modelos de organización que desplazan la
“concepción tradicional lógica, lucrativa, mercantil y eminentemente
empresarial” hacia la valoración de lo social, lo colectivo y lo
solidario, en lo que se ha denominado la responsabilidad social de la
organización. Se trata además de una revalorización de lo humano sobre
la mecanización de la razón; de privilegiar la actividad humana. [1]
Como
consecuencia, se plantea un nuevo orden en los valores tanto en la
sociedad como en las organizaciones. El énfasis en una sociedad que
otorga un nuevo valor al conocimiento se centra en el intangible mas
valioso de la organización; el recurso humano. En el nuevo contexto, se
plantea el reconocimiento de la importancia de este como un recurso
vivo, poseedor del conocimiento y las habilidades que dan dinamismo a
la organización, y que, independientemente del nivel jerárquico y de la
tarea que desempeñe, posee vocación orientada hacia el crecimiento y el
desarrollo.
En este
orden, las tendencias administrativas y gerenciales en cuanto al factor
humano se orientan hacia cuatro líneas, a decir de Cantón citado por
Mora (2004): a) la primera orientación desarrolla una perspectiva del
factor humano que se identifica con la escuela científica de la
gerencia, definiéndola como un recurso que toda organización puede
administrar luego de haber participado en cursos de entrenamiento y
desarrollo orientados hacia un mejor desempeño; b) la segunda línea
representada por varias escuelas gerenciales se centran en los
procesos, tiempos y calidad de resultados o productos finales,
olvidándose totalmente del factor humano en la organización; c)
corresponde a las escuelas gerenciales que han basado su filosofía en el
acercamiento al factor humano considerando factores como: la motivación
y el estímulo, los cuales contribuyen a identificar la satisfacción
laboral y las conductas positivas consecuentes de los factores
higiénicos del ambiente de trabajo; d) por último está el surgimiento de
movimientos contemporáneos cuya perspectiva se orienta hacia la
comprensión de la gente, su subjetividad, historia, valores,
habilidades, temores, frustraciones y aspiraciones integrados a los
objetivos de la organización. [2]
En
referencia al mismo aspecto Drucker (1999), en atención a los
cambios ocurridos en el entorno, presenta dos escenarios históricos en
razón de las circunstancias económicas, políticas y sociales y a los
paradigmas aplicados en las prácticas gerenciales. La primera
corresponde a la concepción de productividad que caracterizo al siglo
XX, orientada hacia productividad del trabajador manual, regidos por los
principios de Frederick Taylor el cual se centraba en el análisis de
tareas y movimientos conocido como “administración de tareas”.
Periódicamente fue cambiando de nombre e identificado como
“Administración Científica” y una vez terminada la primera guerra
mundial llego a conocerse como “Ingeniería Industrial”. Todos dirigidos
a lograr productividad del trabajador manual. La concepción del hombre
en el trabajo fue la de “hombre máquina” u “hombre económico”. El
paradigma que rige este momento es el de la modernidad.
El segundo
momento corresponde al siglo XXI (postmodernidad), donde la concepción
de productividad se dirige hacia el trabajo del conocimiento y de las
personas que lo aplican. Esta nueva concepción responde a un nuevo
modelo económico marcado por la tecnología y la innovación donde la
exigencia es innovar para sobrevivir y mantenerse. En este sentido,
Drucker señala seis factores que determinan la productividad de quien
trabaja con el conocimiento: la identificación de la tarea, autonomía y
responsabilidad por su desempeño, el ejercicio de la innovación, el
aprendizaje continuo y la enseñanza permanente, la calidad como
principio, la consideración del trabajador como el activo intangible mas
valioso para la organización.
En atención a
estos factores se puede inferir que el conocimiento y las personas que
lo poseen, se ha convertido en principal ventaja competitiva para las
organizaciones generando lo que se conoce como capital intelectual, el
cual actualmente es el principal factor de medición del valor de las
mismas. Ante esta realidad es un requerimiento un nuevo enfoque con
respecto al recurso humano. Este debe redefinir incluso el propio
término, recurso humano, en virtud de que este es asociado con
una concepción del hombre como una pieza sustituible de un gran
engranaje de producción, lo que se contrapone con la concepción actual
de indispensable para el éxito organizacional. Se trata del
recurso intangible más valioso de la organización, poseedor del
conocimiento y del talento capaz de generar productividad y
competitividad en la medida en que se le valore; es, por lo tanto,
socio de la organización si se considera su aporte como tal.
Estas razones
han generado un cambio, incluso en el término recurso humano, éste ha
sido sustituido por talento humano y de su acertada
administración depende no solo el cumplimiento de su misión y visión de
la organización, sino también su supervivencia en los actuales
escenarios. No obstante, la administración del talento humano bajo esta
nueva concepción no es tarea sencilla. No se trata de cambio de
términos, sino de cambios en los procesos administrativos de tan valioso
recurso. Se trata además, de considerar que cada persona posee talentos,
motivaciones, aptitudes y actitudes diferentes que influyen es su
comportamiento laboral y por ende en su productividad.
En este
sentido, en la búsqueda de mejoramiento continuo en la calidad de la
gestión en las organizaciones se aplica la gestión del talento humano
cuyos procesos se orientan hacia la “admisión, aplicación,
compensación, desarrollo, mantenimiento y monitoreo de personas”. La
admisión de personas; se refiere a los procesos de provisión y
suministro de personas. La aplicación son los procesos
utilizados para diseñar las actividades que las personas realizaran en
las empresas, y orientar y acompañar sus desempeños. La compensación
se refiere a los procesos utilizados para incentivar a las personas y
satisfacer sus necesidades individuales. El desarrollo se aplica
para capacitar e incrementar el desarrollo profesional y personal. El
mantenimiento es utilizado para crear condiciones ambientales y
psicológicas satisfactorias. La evaluación es el proceso empleado
para acompañar y controlar las actividades de las personas y verificar
resultados. (Chiavenato, 2004).
Aun cuando
no pudiera observarse más que el proceso funcional de cualquier
departamento de recursos humanos, la diferencia estaría en las
estrategias y métodos que se apliquen en cada una de las etapas del
proceso para concretar el objetivo. Es decir; cuáles serian las
estrategias para el proceso de admisión, en que se diferenciarían de las
anteriores, cuáles serian los criterios de selección en atención a los
talentos y competencias, por citar un ejemplo.
La gestión
del talento humano debe ser concebida con un enfoque sistémico que
interrelacione los diferentes procesos y se conecte a la dinámica
institucional. Los componentes de este sistema refieren componentes que
deben estar fundamentados en las políticas, planes y programas de
desarrollo y vinculados a las diferentes etapas de la vida laboral de
las personas (entrada, permanencia y salida) (López,2002).
La gestión
humana aparece así como un nuevo sistema de aprendizaje y desarrollo
tecnológico y político de la gerencia postmoderna para dirigir y
potenciar el desarrollo de competencias de las personas a través del
trabajo coordinado y de la gestión de estrategias de mejoramiento del
conocimiento. En este orden, la inteligencia de la organización depende
en gran medida de sus políticas de gestión humana.
Bajo esta
concepción
la nueva visión de la gestión del talento humano se ubica en las
teorías amparadas por un enfoque orgánico
que incluye modelos gerenciales emergentes en
el marco de las organizaciones complejas, los cuales se nutren de
nuevos principios, en un entorno dinámico, plantean un
redimensionamiento que involucra lo humano, lo cultural y colectivo; la
importancia del ser humano, sus valores, creencias y actitudes como una
forma de entender la relación del hombre con su entorno.
Con este
enfoque, los nuevos paradigmas gerenciales concentran su atención en
aspectos humanos relacionado con valores, creencias y virtudes como
elementos que forman parte de los talentos del hombre y de la
consolidación de los mismos a través de la adquisición de conocimientos
y el desarrollo de destrezas para convertirlos en fortalezas
individuales, planteando innovadoras estrategias para la gestión del
recurso humano que involucran la satisfacción y gratificación por el
trabajo y el bienestar personal. Al respecto Seligman (2003) señala que
cuando una persona emplea sus fortalezas genera en esta un bienestar que
se traduce en autenticidad por lo hace, ya que “el éxito en la vida y la
satisfacción emocional mas profunda proceden del desarrollo y el
ejercicio de las fortalezas personales”, igualmente afirma que el empleo
de las fortalezas personales todos los días se traduce en la felicidad
auténtica y abundante gratificación (p.30). Lo que en el ámbito
organizacional se hace referencia como la productividad, satisfacción de
necesidades y bienestar emocional.
En este
orden,
Buckingham (2001) propone un proceso sistemático para la
selección, evaluación, desarrollo y canalización del recurso humano
atendiendo a los talentos que posee cada individuo. El planteamiento se
basa en dos premisas fundamentales: “1. los talentos de cada persona
son permanentes y únicos, 2. el mayor potencial que tiene una persona
para crecer esta en aquellos campos donde sus fortalezas son mayores”
(p.17).
Con esta nueva
visión, forjada por nuevos valores, al inicio del siglo XX se introduce
el concepto de competencias pero no es sino hasta la década de los 70
con los aportes de David Mc Clleland que cobró
fuerza, siendo uno de sus mas destacados postulados el hecho de la
conveniencia de variables que predijeran el rendimiento laboral y que no
mostraran sesgos en función del genero, raza o estatus socioeconómico
del personal involucrado”(1973) al referirse al desempeño del recurso
humano. A finales de la década de los 90 se plantea la gestión por
competencias como una alternativa para la gerencia eficiente y eficaz
del recurso humano.
Existen
diversas acepciones del término competencias entre las que destacan
autoridad, capacitación, competición, calificación, incumbencia y
suficiencia, además de aquellas correspondientes a los diferentes campos
del saber. Asimismo, Las competencias laborales al ser definidas también
integran diversos elementos, en la percepción de diferentes autores.
Para Ducci (1996) es “la construcción social de aprendizajes
significativos y útiles para el desempeño constructivo en una situación
real de trabajo que se obtiene no solo a través de la instrucción sino
también –y en gran medida- mediante las situaciones por experiencia en
situaciones concretas de trabajo” (, p.17.).
Bunk (1994)
por su parte, considera que “posee competencia profesional quien dispone
de los conocimientos, destrezas y aptitudes necesarias para ejercer una
profesión, puede resolver los problemas profesionales de forma autónoma
y flexible, esta capacitado para colaborar en su entorno profesional y
en la organización del trabajo”.
Se resalta en
estas dos concepciones un marcado énfasis en los aspectos funcionales en
virtud de que están basadas en el análisis de cargos y en las tareas,
por lo que no van más allá de la caracterización individual a nivel del
puesto de trabajo. No obstante, en la medida en que se fortalecen los
valores relativos al recurso humano, el interés por las competencias y
se hace referencia a la gestión por competencias. Pero bajo una
perspectiva más integral, con un mayor numero de variables. Así,
Martínez (2005) refiere una definición en la que indica que “es un
conjunto de comportamiento socioafectivos y habilidades cognoscitivas,
psicológicas, sensoriales y motoras que permitan llevar a cabo
adecuadamente una actividad, una función o un proceso” (p.4).
A pesar del
intento de integración de nuevos elementos relativos al campo de la
psicología, desde el punto de vista de la calidad y productividad que
debe caracterizar a las organizaciones hoy día, el calificar de
“adecuadamente” el desempeño no es congruente con lo que realmente se
espera de la gestión por competencias.
Hay Group
(1996) integra tres componentes entre los cuales se percibe la
influencia de la psicología. En primer lugar el grado de calificación;
su pericia y conocimiento en lo cultural, científico y tecnológico. En
segundo lugar, el talento para el que hacer; sus habilidades destrezas,
capacidades de índole genérica o especifica. En tercer lugar su talante
ante asimismo ante los demás y ante las exigencias y retos laborales; su
voluntad, sus deseos, sus gustos, sus valores. (p.17).
El reto de
las organizaciones en el escenario actual requiere de la consideración
de las competencias como el conjunto de conocimientos, destrezas,
habilidades, comportamientos socioafectivos que hacen posible un
desempeño superior de forma autónoma y flexible y que además permite
colaborar eficazmente en un entorno profesional que conduzca a una mejor
calidad de vida en el trabajo,
buscando identificar en las personas conductas y características que le
permitan mantener un desempeño exitoso en el trabajo.
En el marco de
estas conceptualización, se plantea la gestión por competencias como una
herramienta de planificación estratégica del recurso humano, la cual
plantea: 1) Detectar las competencias que requiere un puesto de trabajo
, 2) Determinar la persona que cumpla con las competencias, 3 )
Favorecer el desarrollo de competencias tendientes a mejorar aun mas el
desempeño superior 4) Permitir que el recurso humano de la organización
se transforme en una aptitud central y de cuyo desarrollo, se obtenga
una ventaja competitiva para la empresa. (Cruz, 2001, p.13).
Para Hay Group,
la importancia se centra en la planificación integral de los recursos
humanos, la cual parte de informaciones comunes relativas al puesto de
trabajo (contenido, perfil de competencias) y de las personas
(competencias). Entorno a ellas, giran los procesos de: diseño y
evaluación del puesto de trabajo, selección y contratación, evaluación
del desempeño, valoración del potencial, remuneración, formación y
desarrollo, planificación de sucesión y planes de carrera. (p. 51).
En este
contexto, conviene revisar las organizaciones de educación superior,
cuya misión y visión deben ajustarse permanentemente a las exigencias de
la sociedad del conocimiento por ser organizaciones claves en la
producción y difusión del conocimiento. Del aprovechamiento del
potencial humano del que disponen depende la calidad del producto que
ofrece a la sociedad y su contribución al desarrollo económico. Al
respecto, en el escenario venezolano, cabe destacar lo expuesto por el
Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (2000) al referirse a la
calidad de la educación superior en el marco de los retos económicos,
sociales, políticos y culturales de los nuevos tiempos, indica que esta:
“solo podrá
estar a la altura de ellos si experimenta una profunda transformación
que involucre la búsqueda creadora de nuevas formas de cumplir sus
funciones, poniendo en juego altos niveles de calidad frente a los pocos
satisfactorios que actualmente caracterizan al promedio de las
instituciones … de ahí que la calidad y la innovación deban constituirse
como puntos de referencia fundamentales para los requeridos cambios de
cultura organizacional, para todos los programas de desarrollo y todas
las acciones que emprendan, en el cumplimiento de sus funciones de
investigación, docencia y extensión” (p. 30).
De igual
forma, se plantea en este documento, el cuestionamiento de la calidad de
las instituciones universitarias tanto oficiales como privadas, asociada
a la falta del establecimiento de estándares de calidad, por lo que se
plantea como una política para mejorar la calidad académica de las
instituciones, “impulsar un proceso de reflexión orientado al logro de
una organización académico-administrativa mas flexible y sobre todo mas
amplia, que promueva tanto la creación y fortalecimiento de espacios de
docencia e investigación de carácter transdiciplinario, como la real
integración de las funciones de docencia, investigación y extensión” (ob.
cit. p.47).
En cuanto a la
calidad universitaria, conviene destacar las apreciaciones de la UNELLEZ
al afirmar que “la calidad educativa es, un concepto que requiere ser
desagregado para poder analizar sus componentes y luego actuar sobre los
mismos: el currículo, los métodos de enseñanza, los medios, la formación
de profesores, el ambiente pedagógico, la investigación educativa…”
Asimismo,
Conviene tener presente que El Documento de Políticas de
la UNESCO (1997) al referirse a la calidad universitaria expone que
esta “abarca todas sus funciones y actividades principales: calidad de
la enseñanza, de formación e investigación, lo que significa calidad de
su personal docente y de los programas y calidad de aprendizaje como
corolario de la enseñanza y la investigación…”
El
fortalecimiento e integración de las funciones de docencia,
investigación y extensión solo es posible si se aprovecha al máximo el
talento y los conocimientos disponibles en la organización, a estos
fines, la eficacia y la calidad deberán ser producto de estrategias
internas de gestión de competencias que fomenten además un aprendizaje
organizacional continuo.
En
consideración al contexto anteriormente expuesto y en atención a la
línea de investigación de la Universidad Yacambú “El Liderazgo Gerencial
para el Cambio Organizacional en Venezuela”; se hace referencia a la
gestión del recurso humano en las organizaciones públicas de educación
técnica superior de Venezuela, específicamente el
caso del
Instituto Universitario de Tecnología del Estado Portuguesa (IUTEP),
el cual, respecto a la gestión del recurso humano docente, debe regirse
por normativas y lineamientos emanados del Ministerio se Educación
Superior para la conducción del mismo.
La gerencia
de los Institutos y colegios universitarios se lleva acabo en la
actualidad por una comisión designada por el Ministerio de Educación
Superior denominada Comisión de Modernización y Transformación. La
designación de los docentes para dichos cargos no cumple a cabalidad con
el perfil establecido en el Reglamento de institutos y Colegios
universitarios Capitulo IV, articulo 20.
La Comisión
de Modernización y Transformación tiene entre otras, la función de
realizar:” …la reorganización académica con fundamento en el análisis de
curricula, de la carga académica disponible y de los meritos de los
miembros del personal docente y de investigación y elevarlo al
Viceministerio de Políticas Académicas.” (Resolución 1.326, 26 de
febrero de 2004). La planificación académica y del recurso humano es
responsabilidad de la Subdirección Académica. Los insumos en cuanto a la
requerimientos de personal son suministrados por los gerentes de las
diferentes unidades académicas identificadas como: Tecnología
Administrativa, (la cual integra tres especialidades; Administración de
Empresas, Mercadotecnia y Administración Tributaria), Tecnología
Agropecuaria, (con sus especialidades; Producción Animal, Producción
Vegetal, Agroindustria y Agroforestal), Informática y la Unidad de
formación General y Básica.
Según
Decreto 1575 relativo al Reglamento del Personal Docente y de
Investigación de los Institutos y Colegios Universitarios (RDIICU) la
administración del personal docente se estructura sobre la base de
méritos, mediante el establecimiento de normas y procedimientos
relativos al ingreso, ascenso, remuneración, perfeccionamiento,
vacaciones, licencias y otras situaciones jurídicas y administrativas de
dicho personal (Art.1). Asimismo, queda establecido en el Artículo 5 del
citado reglamento, que los miembros del personal docente y de
investigación de los institutos y colegios universitarios, se clasifican
en: ordinarios, especiales, honorarios, jubilados y pensionados.
No
obstante, desde el año
1998 no se realiza concurso de Oposición. Las necesidades de servicio
son cubiertas por personal contratado (Especial según RDIICU) y,
para tal efecto, desde el año
2002 no se realiza concurso de credenciales. El ingreso de estos
profesionales es potestad de la subdirección académica desconociéndose
los criterios aplicados para su ingreso. En este orden, se desconoce si
la selección corresponde al perfil académico requerido en virtud de que
no se cumple la revisión formal de documentación y recaudos.
El Artículo
15 del citado reglamento, expone “los miembros del personal docente y de
investigación que ejerzan funciones de planificación, organización,
administración, coordinación, control y evaluación, y otras tareas
administrativas en los institutos y colegios universitarios se incluyen
en la categoría del personal ordinario, a dedicación exclusiva”, Al
respecto, se observa en el Instituto Tecnológico del estado Portuguesa
el ejercicio de cargos administrativos por personal contratado a tiempo
completo.
Por otro
lado, se observa que existen docentes con postgrado en diferentes
niveles (maestría y doctorado) con dedicación exclusiva y tiempo
completo, que solamente se desempeñan en actividades académicas debido
a que no son asignados por los directivos para trabajar en comisión
alguna o para el cumplimiento de actividades de investigación y
extensión. Sin embargo, se observa la sobrecarga de trabajo
administrativo asignado a los docentes contratados con dedicación a
medio tiempo. La misma es evidente en el número de Trabajos de Grado y
Tutorías de Pasantías los cuales exceden la capacidad de los docentes
con relación al número de horas administrativas que poseen en razón de
su dedicación. Esta situación es contradictoria con lo expuesto en el
Artículo 68 del RDIICU el cual declara que “el Director del instituto o
colegio distribuirá el número de horas de los profesores de acuerdo a
las necesidades de la institución, referentes al mejoramiento
profesional, la investigación, las actividades complementarias y la
cooperación interinstitucional”.
En el
Artículo 91 del RDIICU se hace referencia a la organización por parte de
los Directivos de estudios de perfeccionamiento permanente de su
personal, sin embargo, no existen programas de desarrollo profesional o
de perfeccionamiento; escasamente, se dictan uno a dos talleres o cursos
anuales para unos pocos docentes.
No se
observa la aplicación de procesos de inducción planificados, tan
necesarios en el proceso de integración a la cultura organizacional. La
inducción proporciona seguridad, información fomenta el sentido de
pertenencia e identidad con la organización. En el IUTEP que una vez
que el docente contratado comienza a prestar sus servcios debe cumplir
funciones de docencia de inmediato.
No existen
criterios formales para la selección de docentes que sean asignados
para actividades de extensión e investigación, por lo que existe la
posibilidad, si se desconocen sus competencias (concebidas como
conocimiento, aptitudes, actitudes, rasgos de la personalidad), de que
el desempeño y la productividad no queden garantizados, tampoco el
máximo aprovechamiento del potencial de cada docente.
La
evaluación del desempeño del personal sólo se realiza en los casos de
los docentes que aspiran ser ascendidos, la misma es realizada por la
Comisión de Clasificación en el lapso establecido para el ascenso a la
categoría inmediata superior como parte de los requisitos exigidos en
el Articulo 93 del RDIICU, mas no como un proceso que permita controlar
las actividades de las personas y verificar resultados.
Si se toma
en consideración que, dentro de la misión institucional está el
convertirse en “Una comunidad universitaria a tono con las exigencias de
la sociedad del conocimiento con una cultura de autonomía y
responsabilidad en la rendición de eventos en constante transformación
con propuesta de cambio que oferte educación permanente y actualizada,
mediante la pertinencia y la calidad de sus funciones de gerencia,
investigación, extensión, producción y postgrado como respuesta a las
necesidades del entorno y las posibilidades de autofinanciamiento”, se
hace necesario introducir nuevos elementos de que conduzcan a una
conceptualización actualizada del recurso humano como el principal
activo de esta organización.
Como una
alternativa para lograr esta misión, esta investigación se propone
generar un modelo de gestión del talento que plantee la gestión del
recurso humano en este tipo de organizaciones en atención a las
competencias, no solamente las competencias cognoscitivas y técnicas,
sino también las psicológicas, de las cuales derivan comportamientos
que hacen posible un desempeño eficaz y fomente un entorno
profesional que favorezca una mejor calidad de vida en el trabajo.
Dicho modelo debe contener perfiles de competencias para el ejercicio no
sólo de las funciones de docencia, investigación y extensión, sino
también de las administrativas:
planificación, organización, administración, coordinación, control y
evaluación desempeñadas en la institución por el personal docente.
En atención a
este planteamiento, este estudio se plantea las siguientes interrogantes
de investigación:
¿Cuales son
los fundamentos teóricos y epistemológicos que sustentan la gestión del
talento humano basado en las competencias?
¿Cómo está
estructurado el sistema de acciones que se aplican para la gestión del
recurso humano docente
en el
Instituto Universitario de Tecnología del Estado Portuguesa?
¿Cuál es la
validez de las teorías que se aplican el la gestión del talento humano
docente en el Instituto Universitario de Tecnología del Estado
Portuguesa?
¿Cuáles serían
las dimensiones epistemológicas de un modelo de gestión del talento
humano basado en competencias para el Instituto Universitario de
Tecnología del Estado Portuguesa?
Objetivos
General
Generar un
modelo de gestión del talento humano docente basado en las competencias
para del Instituto Universitario de Tecnología del Estado Portuguesa.
Específicos
-
Analizar los fundamentos
teóricos y epistemológicos que sustentan la gestión del talento
humano basado en las competencias.
-
Analizar
el proceso de gestión del
talento humano docente en el Instituto Universitario de Tecnología
del Estado Portuguesa.
-
Determinar la validez de
las teorías que se aplican en la gestión del talento humano en
Instituto Universitario de
Tecnología del Estado Portuguesa
-
Diseñar un modelo un modelo
para la gestión del talento humano docente basado en las competencias
para el Instituto Universitario de Tecnología del Estado Portuguesa.
Justificación
En el marco
de los acelerados cambios de la sociedad en todos sus ámbitos y en los
que las organizaciones educativas tienen un rol preponderante por ser
formadoras de recurso humano acorde con las nuevas exigencias, esta
investigación se justifica por cuanto:
-
Proveerá un aporte
teórico para gerenciar el talento humano docente en organizaciones de
educación superior que se propongan en aprovechamiento máximo de las
potencialidades de su personal.
-
se convertirá en una
referencia para las investigaciones planteadas en la línea de
investigación institucional “El Liderazgo Gerencial para el Cambio
Organizacional en Venezuela” cuya intención sea la de plantear una
nueva relación del hombre con su entorno a través de una reflexión
para la acción futura.
-
La implementación del
modelo producto de la investigación fomentará un fortalecimiento en
los procesos académicos y administrativos de las instituciones con
características similares, convirtiéndose en una contribución a la
implementación de las Políticas y Estrategias para el desarrollo de la
Educación Superior en Venezuela, en virtud de que seria congruente con
los criterios orientadores de las mismas relativas al Fortalecimiento
de lo Académico, entre los cuales se incluyen la organización, formas
de funcionamiento, planes y programas y mecanismos de toma de
decisiones.
-
Asimismo, contribuirá a
la conformación de un clima organizacional favorable para el desempeño
de los docentes quienes se sentirán involucrados con sus actividades e
identificados con la institución.
Referencias
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