TEORÍA DEL LIDERAZGO COMUNICANTE (SINOPSIS EXPLICATIVA)

Muchos líderes ven ensombrecido su horizonte de posibilidades por experimentar barreras comunicacionales, que solo después de muchos años y larga formación consiguen superar medianamente. Únicamente los grandes líderes, aquellos que han tironeado la Historia, parecieran haber nacido con la estrella de la comunicación efectiva en sus vidas. La buena noticia es que podemos aprender las claves comunicacionales de estos grandes líderes.

Después de 15 años analizando detenidamente la manera de comunicarse de los grandes oradores y líderes de la Humanidad (38 en total), estudiando a fondo los clásicos antiguos y modernos en Oratoria, Retórica, Dialéctica, Gramática, Lingüística, Semiología, Semiótica, Comunicología, Literatura Oral, etc., y llevando a la experimentación docente las hipótesis surgidas del estudio, fui confeccionando paulatinamente mi manera personal de entender cómo habían construido los grandes líderes de la Historia el éxito de su liderazgo, y llegué a la conclusión de que, apartando los rasgos de personalidad que suelen atribuírsele a ellos, había algo más: el poder comunicacional; sin embargo, me percaté de que estaba superficialmente estudiado, puesto que la mayoría de los trabajos sobre comunicación y liderazgo omitían algunas disciplinas comunicológicas tan importantes como la Retórica, la Dialéctica y la Semiología de la Comunicación no Verbal.

Fue así como el año 2000 elaboré el primer esbozo de mi Teoría del Liderazgo Comunicante (TLC); sin embargo, era preciso comprobar las hipótesis en la experimentación docente, razón por la cual abrí el año 2001 un curso de frecuencia mensual en la Coordinación de Extensión de la Facultad de Ingeniería, de la Universidad Central de Venezuela, y un curso de Postgrado en el Instituto Universitario de la Policía Metropolitana, con el fin de probar integralmente los tres ejes de la TLC. Me percaté, por entonces, de que estos cursos eran aún limitados para el fin que perseguía, de modo que decidí abrir, adicionalmente, en la Unidad de Servicios Estudiantiles de la Facultad de Humanidades y Educación, en la misma Universidad Central de Venezuela, tres cursos (uno por cada eje), de frecuencia semestral, el año de 2002. Durante los años 2003 y 2004, sumé la experimentación en el campo político (donde faltaba por comprobar las hipótesis más críticas de la TLC), dictando 40 cursos en organizaciones políticas y no gubernamentales. Los resultados no se hicieron esperar, y la continua exposición de los contenidos, a lo largo ya de un poco más de 70 cursos experimentales, fue señalándome el camino hacia la elaboración definitiva de la TLC en febrero de 2005. La suprema ganancia académica de esos casi cuatro años de docencia (2001-2005) ha sido la de obtener una meridiana claridad estructural de la TLC.

He podido constatar que cuando elaboramos una teoría del éxito en algún campo, es posible obtener grandes resultados en un corto tiempo si prestamos atención a los patrones de éxito, propios o ajenos. En el caso de la TLC, se trata de un poderoso patrón de éxito ajeno, que pertenece, por decir lo menos, al patrimonio cultural de la Humanidad. Allí está: solo había que observarlo y sistematizarlo, y la pregunta de investigación era obvia: ¿cuáles son las constantes de éxito comunicacional en los grandes líderes de la Humanidad? Y cuando hablamos de grandes líderes, nos referimos a quienes, para bien o para mal, se han constituido en poderosos fenómenos comunicacionales. Desde esta perspectiva, surgió otra pregunta de investigación muy inquietante: ¿comparten, por ejemplo, Jesús de Nazareth y Adolf Hitler algunas constantes de éxito comunicacional? Mi conclusión es que sí, solo que aplicadas desde perspectivas éticas contrapuestas, lo cual nos lleva a considerar una vez más que la palabra, en cuanto que poder, supone un marco ético de aplicación, y este aspecto constituye per se un factor determinante en la buena o mala ventura de los pueblos.

Pero... ¿qué es el Liderazgo Comunicante? Entendemos por Liderazgo Comunicante el ejercicio efectivo de la comunicación en tres ejes fundamentales: Argumentación, Oratoria y Comunicación no Verbal. Estos tres ejes podríamos sistematizarlos así:

Eje 1: Argumentación. Es el orden como se presentan los argumentos, y existen dos maneras de argumentar: argumentación estática o discursiva (la que hacemos al exponer sin interrupciones nuestra postura) y argumentación dinámica o dialéctica (la que hacemos al exponer en una discusión nuestra postura). De la argumentación discursiva se encarga la Retórica, que es la disciplina cuyo objeto de estudio es el diseño formal y argumental de un texto oral o escrito (a lo que también contribuyen generosamente la Gramática y la Literatura). Este diseño del texto lo enfoca la Retórica desde la perspectiva de potenciar la distribución equilibrada de las cargas emotivas e intelectuales del texto, de modo tal que persuada (a corto plazo) y convenza (a largo plazo). Su antigüedad se remonta al siglo V a.C. De la argumentación dialéctica se ocupa la Dialéctica, que es la disciplina cuyo objeto de estudio es la dinámica argumental, en cuanto que sus reglas, en el marco de un diálogo, de manera tal que una postura expresada alcance el nivel de tesis verdadera, en cuanto que la postura del adversario quede reducida a tesis falsa, atendiendo con especial cuidado a las maneras de proyectar la postura sobre el auditorio (lo que yo he definido como el tercer lado dialéctico), cuya importancia parece capital en nuestra era de los Mass Media. Su antigüedad data del siglo IV a.C.

Eje 2: Oratoria. Es la disciplina que estudia la puesta en escena de un texto oral (una charla de ventas, un discurso político, un sermón religioso, etc.), esto es, la manera como se enuncia dicho texto, atendiendo al manejo del relieve elocutivo o modulación de rasgos tales como el volumen, el tono y el ritmo, al manejo de las reiteraciones (repeticiones estratégicas), al manejo de los silencios, y al manejo de la respiración, impostación de la voz y dicción. Podríamos decir que en este eje subyacen los elementos de relieve emotivo que maneja un líder comunicante. Su antigüedad data de unos 25 siglos.

Eje 3: Comunicación no Verbal. Es la ciencia encargada de estudiar el significado del discurso no verbal, partiendo del postulado de que, en toda comunicación, hay un 60% a 70% de información codificada no verbalmente, que no puede ser falsificada, y que solo está visible para quien pueda leer dicho discurso. A mi juicio, posee tres grandes campos de estudio: kinésico, proxémico y paralingüístico. El Campo Kinésico se ocupa del significado de los gestos en el marco de una conversación, es decir, de las actitudes expresadas durante una comunicación oral. El Campo Proxémico estudia la disposición del cuerpo en el espacio, en relación tanto a otros cuerpos como a mobiliarios y objetos, relaciones que expresan básicamente poder y aceptación. El Campo Paralingüístico estudia las variaciones en el volumen, tono y ritmo de la voz, como expresiones actitudinales frente a una conversación. Esta ciencia social se fundó hacia la década de los sesenta, en el siglo XX, bajo las denominaciones de Kinesia, Kinesis, Proxemia, Proxémica y Lenguaje Corporal, para hacer alusión básicamente al estudio de la gestual humana en el seno de una comunicación oral.

La combinación de estos tres ejes es la clave que subyace en el éxito de los grandes oradores de la Humanidad; ya desde la Antigüedad Grecolatina, si bien no se conocía la Comunicación no Verbal, los teóricos de la Retórica hablaban de una parte constituyente de discurso denominada Actio, entre cuyas finalidades estaba la de pulir el gesto. Todos los grandes líderes se han caracterizado comunicacionalmente por tres prerrogativas, cada una correspondiente a un eje del Liderazgo Comunicante: 1º) han sido argumentadores formidables que saben combinar poderosamente los conceptos con las emociones, que saben despertar en su interlocutor reflexiones y pasiones, además de ser excelentes discutidores, capaces de convertir a sus adversarios en inválidos argumentales; 2º) han sido expositores cautivantes por la manera como enuncian las palabras (hay quienes definen este encanto como “una música al hablar, una cadencia”; y 3º) han sido histriónicos (corporalmente expresivos) y muy intuitivos de las actitudes que el interlocutor (auditorio) transmite en referencia a lo que escucha.

Una ventaja del la TLC es que se puede ensamblar perfectamente con los modernos enfoques teóricos sobre el liderazgo organizacional, social, religioso, etc, porque añade un valor agregado a todas estas extraordinarias teorías, toda vez que dichas teorías profundizan poco en los aspectos comunicológicos del liderazgo.

No significa el Liderazgo Comunicante que cada líder se deba convertir en una figura histórica, de ningún modo, pero creemos que hay ciertas claves que, bien adaptadas a cada contexto, pueden otorgarle al líder una mayor efectividad y, por ende, una mayor satisfacción en el ejercicio del liderazgo. En tal sentido, todos lideramos siquiera un pequeño grupo familiar, un grupo de amigos, compañeros de trabajo, iglesia o vecinos, es decir, en algún momento es preciso hacer que alguien nos siga, y en tal sentido, la TLC puede ser una herramienta de extraordinario valor.

Prof. Jerónimo Alayón Gómez

Caracas, marzo de 2005.

 

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1