05-02-1999 Bajo el concepto de capital
intelectual se recogen aquellos activos intangibles de la
empresa, no reflejados en los estados contables y financieros,
pero que contribuyen a la creación de valor organizativo. El
objetivo de este artículo es analizar la importancia
estratégica del capital
intelectual, y describir las principales herramientas de
medición de este activo organizativo.
Introducción
Dentro de la literatura de Administración de Empresas, los
conceptos de Aprendizaje Organizativo, Gestión del
Conocimiento, y Medición del Capital Intelectual, se han
convertido en el centro de interés. La gran atención que esta
atrayendo este campo no solo se refleja en las publicaciones
académicas, sino también en el creciente número de Congresos y
webs especializados en este campo, así como en artículos y
tribunas publicados en revistas y periódicos relevantes. Sin
duda, constituye un campo de investigación novedoso, y
complejo, cuya gestación se inició a principios de los años
noventa en países como Suecia y Estados Unidos. En España, la
investigación existente dentro de este campo es muy escasa, a
pesar del notable interés que ha despertado, tanto dentro del
mundo académico como del empresarial. El objetivo de este
artículo es analizar la importancia estratégica del capital
intelectual organizativo para el logro y sostenimiento de
una ventaja competitiva.
Dentro de la literatura se clasifica a los activos en dos
tipos: tangibles e intangibles. Tradicionalmente los activos
tangibles (capital físico y financiero) constituían el activo
más preciado de las empresas. Sin embargo, en los últimos años
del siglo XX esta idea ha dado paso a la consideración de la
categoría de activos intangibles (Ventura, 1996, 1998) como
clave para competir en entornos dinámicos. El conocimiento
organizativo (Ordóñez, 1999) se ha convertido en "el recurso"
(Drucker, 1992) por excelencia. Este activo intangible
satisface los requisitos (Dierickx y Cool, 1993) para ser
considerado estratégico: 1) no comercializable, desarrollados
y acumulados dentro de la empresa, 2) fuerte carácter tácito y
complejidad social, 3) surge a partir de las habilidades y
aprendizaje organizativo, 4) es inmóvil y esta vinculado a la
empresa, y 5) su desarrollo es "dependiente de la senda", es
decir, depende de los niveles de aprendizaje, inversión,
stocks de activos y actividades de desarrollo previas.
El conocimiento organizativo se mide a través del capital
intelectual de la organización. Para la empresa sueca
Skandia (pionera en el desarrollo de herramientas de medición
del activos intangibles) el capital
intelectual es "la posesión de conocimientos, experiencia
aplicada, tecnología organizacional, relaciones con clientes y
destrezas profesionales que dan a Skandia una ventaja
competitiva en el mercado".
El capital
intelectual ayuda a explicar la diferencia entre el valor
de mercado y el valor en libros de la empresa (Ventura, 1996)
porque el capital intelectual no se incluye en las cuentas
financieras (Sveiby, 1997a).
El valor total de mercado de la empresa está formado por el
patrimonio visible tangible más tres tipos de activos
intangibles (Sveiby, 1996): la estructura interna (la
organización), la estructura externa (los clientes), y las
capacidades (las personas), de modo que el valor de mercado de
la empresa se puede interpretar como un reflejo directo del
Balance Invisible.
Ver Figura 1
Uno de los enfoques iniciales para medir el capital
intelectual fue emplear la "q de Tobin", técnica desarrollada
por el Premio Nobel James Tobin, que mide el ratio entre el
valor de mercado y el valor de reposición de sus activos
físicos. Las empresas intensivas conocimiento, como Microsoft,
tienen unos valores de "q" superiores que aquellas empresas
que están en industrias más básicas (Bradley,1997).
Ver Tabla 1
Otra medida es el "Valor Intangible Calculado", que
siguiendo al informe sobre Capital Intelectual de Skandia
(1998), el capital intelectual se evalúa como el valor
presente descontado del exceso de rentabilidad de la empresa
en comparación con sus competidores.
Es preciso identificar nuevas formas de medir los recursos
humanos, pues como afirma Kaplan y Norton (1992, p.71): "Lo
que mides, es lo que consigues". A continuación revisaremos el
desarrollo de herramientas de capital intelectual dadas las
limitaciones de las primeras aproximaciones a la medición del
capital intelectual.
1. Revisión histórica de las herramientas de
medición de capital intelectual
Sveiby (1996) señala que a mediados de los años ochenta
surge en Suecia la denomina "Comunidad sueca de prácticas",
resultado de esfuerzos prácticos y de investigación para
gestionar las organizaciones del conocimiento y medir el
conocimiento. Dentro de ella, podemos diferenciar dos
corrientes: 1) contabilidad de costes para recursos humanos, y
2) "corriente Konrad", que es el origen del Monitor de Activos
Intangibles. Esta segunda corriente se inicia con empresas
suecas del conocimiento que utilizaban indicadores no
financieros para controlar y presentar públicamente sus
activos intangibles. Posteriormente estas ideas fueron
desarrolladas en la práctica por empresas como WM-data,
Skandia, y KREAB, y gracias al Navegador de Skandia, se
introdujeron en USA y Canadá. En 1993, continuando con Sveiby
(1996) el Consejo Sueco para la Industria de Servicios
recomienda a las empresas utilizar determinados indicadores en
sus informes anuales indicadores, que son descriptores de su
capital humano. En 1994, 43 empresas suecas (Öhman, 1996) del
conocimiento midieron e informaron de algunos de sus activos
intangibles siguiendo el modelo Konrad.
Ver Figura 2
Algunas empresas europeas han desarrollado sistemas de
medida para sus activos intangibles, mostrando los resultados
públicamente. Podemos destacar cuatro empresas, todas ellas
escandinavas: PLS-Consult (Dinamarca), empresa consultora de
gestión, 2) Skandia AFS (Suecia) filial de la empresa de
servicios financieros y seguros Skandia, 3) Celemi (Suecia),
empresa dedicada al desarrollo y venta de herramientas de
formación creativas; y 4) WM-data (Suecia), empresa de
consultoría y software informático. Muchas empresas suecas aún
no siguen las recomendaciones del Consejo sueco de la
Industria de Servicios por las siguientes razones, como señala
Sveiby (1997): 1) creen que estos informes son inútiles pues
los únicos que dan respuesta a sus informes financieros son
los analistas, que ni saben interpretar datos sobre capital
intelectual ni tienen tiempo de aprender a hacerlo. Además,
los directivos tampoco son conscientes del valor interno de
este tipo de informes, 2) existencia de un cierto miedo a que
los indicadores revelen demasiada información sobre sus
estructuras internas, clientes, competidores, etc., 3)
inexistencia de algún modelo teórico riguroso sobre la
realización de este tipo de informes, 4) la falta de
experiencia práctica imposibilita tener datos para comparar, y
5) la ausencia de robusta evidencia empírica dificulta saber
si las medidas sin útiles y si de verdad miden aquellos para
lo que fueron diseñadas.
2. Herramientas de medición del capital
intelectual
2.1.El modelo de Skandia
En 1991, Skandia AFS contrató a Leif Edvinsson para diseñar
una forma de medir el proceso de creación de activos en la
empresa. Edvinsson desarrolló una teoría del "Capital
Intelectual" que incorpora elementos de Konrad y del «Balanced
Score Card» (Kaplan y Norton, 1992, 1993).
En los modelos económicos tradicionales se utiliza
normalmente el capital financiero únicamente, pero la empresa
sueca Skandia propone el "Esquema Skandia de Valor", donde se
muestra que el capital intelectual esta formado por: 1)
capital humano, y 2) capital estructural, que se divide en
capital de cliente y capital organizativo, es decir, todo
aquello que permanece cuando los empleados se han ido a casa,
sistemas de información, bases de datos, software de
tecnologías de información, etc. El capital organizativo puede
descomponerse en capital de procesos (procesos que crean valor
y procesos que no crean valor), cultura y capital de
innovación (derechos intangibles, marcas, patentes, receta de
conocimiento y secretos empresariales) (Skandia Capital
Prototype Report, Skandia 1998).
Ver Figura 3
Como señala el Informe de Capital Intelectual de Skandia
(1998) el capital intelectual surge en un proceso de creación
de valor fundamentado en la interacción del capital humano y
estructural, donde la renovación continua -innovaciones-
transforma y refina el conocimiento individual en valor
duradero para la organización. Es importante que el capital
humano sea convertido en capital intelectual. Por tanto, es
importante que los líderes de la organización proporcionen
métodos de trabajo para facilitar la conversión de las
competencias individuales en capital organizativo, y por
tanto, desarrollar los efectos multiplicadores dentro de la
empresa (pp. 5). Skandia ha desarrollado un modelo de
planificación empresarial orientado hacia el futuro, como
señala en su Informe (1996) que proporciona una imagen global
equilibrada de las operaciones: un equilibrio entre el pasado
(enfoque financiero), el presente (enfoque del cliente, humano
y de proceso), y el futuro (enfoque de renovación y
desarrollo). El «Skandia Navigator» permite desglosar la
visión y objetivos globales de la empresa en factores más
concretos que pueden ser conectados con el propio trabajo de
los empleados.
Ver Figura 4
Edvinsson y Malone (1997) proponen una ecuación para
calcular el Capital Intelectual de la empresa, de modo que se
puedan realizar comparaciones entre empresas:
Capital Intelectual Organizativo = i x C, i = (n/x)
C es el valor del capital intelectual en unidades
monetarias, i es el coeficiente de eficiencia con que la
organización está utilizando dicho capital, n es igual a la
suma de los valores decimales de los nueve índices de
eficiencia propuestos por estos autores, y x es el número de
esos índices. Los elementos de esta ecuación se obtienen a
partir de indicadores desarrollados para cada uno de los cinco
enfoques propuestos por el Navegador de Skandia. Continuando
con Edvinson y Malone (1997), "el coeficiente de eficiencia
del capital intelectual (i) es el auténtico detector de
nuestra ecuación. Así como la variable absoluta (C) recalca el
compromiso de la organización con el futuro, la variable
eficiencia (i) relaciona estas afirmaciones en el
comportamiento actual".
Otras herramientas desarrolladas por Skandia son: 1)
Dolphin, un sistema de software de control empresarial y de
información. Está basado en el «Skandia Navigator» y permite
que el usuario elija el enfoque bajo el cual quiere observar
una operación, y además permite realizar simulaciones; 2)
IC-Index ™, son indicadores del CI y de sus componentes, los
cuales se pueden consolidar para formar una medida que pueda
describir dinámicamente el CI y su desarrollo a lo largo del
tiempo. También permite realizar comparaciones entre cambios
en el capital intelectual de la empresa y cambios en el valor
de mercado de la misma.
2.2. El Cuadro de Mando Integral o Marcador
Equilibrado
Como señala Ulrich (1997) este Cuadro de Mando Integral ha
sido desarrollado por Kaplan y Norton (1992, 1993, 1996) y se
utiliza como herramienta de medición y gestión en empresas
como AT&T, Eastman Kodak, American Express y Taco Bell.
Cada organización tienen múltiples «stakeholders» o grupos
de individuos con los que interacciona para desarrollar sus
negocios, y como señala Kaplan y Norton (1993) en los últimos
años los modelos de «stakeholders» (grupos de personas que
tiene interés en la empresa, como los empleados, clientes e
inversores) se han traducido en marcadores equilibrados. Como
señala Kaplan y Norton (1992, 1993 y 1996) la premisa sobre la
que se construye el Cuadro de Mando Integral es que para tener
una organización con éxito se deben satisfacer los requisitos
demandados por tres grupos de individuos: 1) los inversores,
que requieren rendimientos financieros, medidos a través de la
rentabilidad económica, el valor de mercado y cash flow; 2)
los clientes, que exigen calidad, medida a través de la cuota
de mercado, el compromiso y retención del cliente, por
ejemplo; 3) los empleados, que desean un lugar de trabajo
próspero, que se puede medir como las acciones de los
empleados y la organización. Añade, junto con las medidas
financieras, medidas para los clientes, los procesos internos
y la innovación. El Cuadro de Mando Integral recoge las
medidas del grupo de empleados, el más difícil de medir, a
través la productividad, las personas, y los procesos.
2.3. El Monitor de Activos Intangibles (Intangible
Assets Monitor™)
Esta herramienta constituye una teoría de flujos y stocks
(Sveiby, 1999) cuyo objetivo es guiar a los directivos en la
utilización de activos intangibles, identificación de flujo y
renovación de los mismos, así como evitar su pérdida. Se
centra en tres activos intangibles (Activos de estructura
externa, activos de estructura interna, y activos de capacidad
de las personas), aceptando los indicadores financieros
existentes.
Una empresa que utiliza esta herramienta en la medición de
sus activos intangibles es la empresa sueca Celemi, cuya
actividad se centra en el desarrollo y venta de herramientas a
nivel global. El Monitor de Activos Intangibles de Celemi
tiene por objetivo (Sveiby, 1997b) determinar si sus activos
intangibles están generando valor y si se utilizan
eficientemente. El denominado "Balance Invisible" de Celemi
clasifica estos activos bajo los siguientes títulos: 1)
"nuestros clientes", que se refiere a una estructura externa
de relaciones con clientes, proveedores, marcas, contratos,
reputación e imagen. Los empleados de Celemi son los que crean
esta estructura, 2) "nuestra organización", es la estructura
organizativa constituida por patentes, conceptos, modelos de
contratos con proveedores y sistemas informáticos y de apoyo,
3) "nuestra gente", que son las capacidades combinadas de los
empleados de Celemi. El Informe Anual de Celemi de 1995,
afirma que para conocer el impacto de los clientes, la empresa
calcula la proporción de ventas procedentes de tres categorías
de clientes: 1) aquellos que incrementan la imagen, es decir,
la estructura externa, 2) aquellos que aumentan la
organización, mejorando por tanto la estructura interna, 3)
aquellos que incrementan la capacidad, permitiendo que los
empleados de Celemi aprendan de ellos.
Ver Tabla 2
Celemi ha desarrollado diferentes herramientas que permiten
a las empresas valorar y comprender mejor sus activos
intangibles. Entre ellas esta Tango™, la primera simulación
empresarial de la organización del conocimiento, desarrolladas
conjuntamente por Klas Mellande, Celemi y Sveiby. Como señala
Barchan (1997), es una herramienta de simulación que permite
identificar los activos intangibles claves de la empresa,
medirlos, y gestionarlos en coordinación con los activos
tangibles. Los activos intangibles se estudian a diferentes
niveles: 1) crecimiento y renovación, 2) eficiencia, y 3)
estabilidad de diferentes parámetros de la empresa. Se lanzó
al mercado en 1994 y desde 1995 la propia empresa Celemi
utiliza esta herramienta en su Informe Anual.
2.4. Modelo de Dirección estratégica por
Competencias: El Capital Intelectual
El Modelo de Dirección Estratégica por Competencias (Bueno,
1998) está integrado por cuatro bloques (Capital organizativo,
capital humano, capital tecnológico y capital relacional), que
reflejan los tres pilares básicos de la Dirección Estratégica
por Competencias: 1) Conocimientos (Co), 2) Capacidades (Ca),
y 3) Actitudes y Valores (A), que constituyen la competencia
básica distintiva. Para el calculo del capital intelectual,
propone la siguiente fórmula:
Ver Formula 1
2.5. Technology Broker
Annie Brooking, fundadora y directora de la Consultoría The
Technology Broker (Reino Unido), lider en servicios de
desarrollo del Capital Intelectual, desarrolla un modelo de
medición de activos intangibles que se recoge bajo el nombre
de Techonology Broker en su libro Intellectual Capital (1996).
Las medidas de Capital Intelectual son útiles (Brooking, 1996)
por las siguientes razones: 1) validan la capacidad de la
organización para alcanzar sus metas, 2) planificar la
investigación y desarrollo, 3) proveen información básica para
programas de reingeniería, 4) proveen un foco para educación
organizacional y programas de formación, 5) calculan el valor
de la empresa, y 6) amplían la memoria organizativa.
El Capital Intelectual esta formado por cuatro categorías
de activos (Brooking, 1996): activos de mercado (marcas,
clientes, imagen, cartera de pedidos distribución, capacidad
de colaboración, etc.) activos humanos (educación, formación
profesional, conocimientos específicos del trabajo,
habilidades), activos de propiedad intelectual (patentes,
copyrights, derechos de diseño, secretos comerciales, etc.) y
activos de infraestructura (filosofía del negocio, cultura
organizativa, sistemas de información, bases de datos
existentes en la empresa, etc). Al igual que en el Modelo de
Skandia, el Modelo Technology Broker supone que la suma de
activos tangible más el Capital Intelectual configuran el
valor de mercado de una empresa. Este modelo, a diferencia de
los anteriores, revisa una lista de cuestiones cualitativas,
sin llegar a la definición de indicadores cuantitativos, y
además, afirma que el desarrollo de metodologías para auditar
la información es un paso previo a la generalización de la
medición del Capital Intelectual.
Conclusión
Actualmente las empresas reconocen la importancia del
aprendizaje organizativo, que incluye aprendizaje a nivel
individual, de grupo y de organización. A pesar de la
importancia de todos estos niveles, el aprendizaje a nivel de
grupo no ha sido muy estudiado dentro de la literatura. Este
aprendizaje permite integrar conocimientos dispersos a nivel
individual, mediante un proceso de compartición de
experiencias (socialización), y de sistematización de
conceptos en sistemas de conocimiento (combinación). Gracias a
este nivel intermedio se moviliza el conocimiento tácito
creado y acumulado a nivel individual, permitiendo su
amplificando, y cristalización a nivel organizativo.
La empresa no solo debe gestionar su conocimiento
eficientemente sino cuantificarlo mediante herramientas de
medición del capital intelectual organizativo. Estas
mediciones son de interés tanto desde el punto de vista
interno (posibilita la mejora de la eficiencia organizativa)
como externo (los "stakeholder"- grupos interesados en la
empresa- obtienen una valoración más completa de la empresa).
Patricia
Ordóñez de Pablos
Departamento de
Administración de Empresas y Contabilidad de la Universidad de
Oviedo Facultad de Ciencias Económicas
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Congreso Nacional de ACEDE, Septiembre, Las Palmas de Gran
Canaria, pp. 218-232.
comentario... Escrito por Invitado 2005-03-02
16:21:37 Hola, buen dia...todo este tema es
hoy en dia uno de los elementos importantes que estan
tomando en cuenta en las empresas, sin olvidar que
talves desde hace muhco tiempo a criterio mio era de
suma importancia... me parece que has realizodo
un buentrabajo en resumen de investigacion y vale
felicitaciones.. bueno... sabes hace tiempo
estoy investigando sobre este tema y con la vision de
poner a luz talves un forma mas sencilla y conjunta de
medir el capital intelectual y anoche a las 10de la
noche nose si lo habre logrado..he creado una formula
que me gustaria compartir...nose como podria contactarme
contigo o no se me gustaria tener alguna critica..o
sugerencia...gracias [email protected]
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La medición del capital intelevctual
en Escrito por Invitado
2005-05-26 23:49:15 Mis felicitaciones
estasdesarrollando un buen trabajo, te comento que yo
estoy intentando investigar sobre la medición del
capital intlectual en las empresas de mi paìs, pero no
se si puedo coger una mepresa existosa debebidads como
la Kola Real para probar como sus recursos humanos han
hecho posible el éxito de esta empresa, o que me
sugieres que trabaje. Mi nombre es Teonila García,
Docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos,
mi correo
es: [email protected], Gracias de
antemano. un abrazo
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