Trabajo Nº 02
Planificación
Gustavo Alonzo Jaime
CI Nº 11.962.050

 

 

 

 

 

 

 

Si se parte de que la palabra Doctrina, proviene del del latín doctrina, se puede entender que significa un conjunto coherente de enseñanzas o instrucciones que pueden ser: un cuerpo de enseñanzas basadas en un sistema de creencias, principios o posiciones respecto a una materia o cuestión determinadas y/o una serie de enseñanzas sobre una rama de conocimiento o de ciencia concreta. También podría definirse doctrina como un sistema de opiniones o postulados más o menos científicos, frecuentemente con la pretensión de posesión de validez general. Como ejemplos se tienen: las doctrinas religiosas, científicas, militares o  políticas.

         Si se trata de postulados que se asumen como válidos, las doctrinas son muy útiles en aspectos religiosos y militares, pero difícilmente en una organización empresarial moderna. Tan es así que considero que las famosas “cinco fuerzas” de Michael Porter según lo cual quedaron obsoletas. Hoy, el análisis estratégico gerencial debe enfocarse de modo dinámico. Anteriormente y con los enfoques tradicionales el Análisis estratégico estático se realizaba sobre una realidad dinámica, lo cual se considera hoy día  una fórmula destinada al fracaso. Porter (1979),  introdujo el concepto de las “cinco fuerzas”, que revolucionó el pensamiento estratégico al sostener que la performance de una empresa depende críticamente de las características de la industria en la cual compite. Sin embargo, trabajos más recientes (incluyendo uno elaborado por el propio Porter) relativizan la importancia de las condiciones competitivas prevalecientes en la industria y reconocen un rol más relevante a cuestiones inherentes a la propia organización.

         Es allí donde toman relevancia los denominados recursos estratégicos de una empresa, de la teoría de “Visión de la firma basada en sus recursos”, o RBV por sus siglas en inglés. Según esta teoría, de todos los recursos que forman una empresa, existirá un subconjunto de ellos (llamados "estratégicos") que por sus características particulares serán capaces de generar un rendimiento superior y sostenido en el largo plazo. Un recurso estratégico es difícil de imitar o sustituir y se encuentra bajo el control exclusivo de la firma. Es difícil que los competidores puedan contar con algo parecido. Entre los "recursos" se incluyen también intangibles como la calidad, la imagen, la moral del personal, la capacidad del management, etc.

Conforme a esta teoría, para obtener un rendimiento superior, las empresas deberían abocarse al diseño de una arquitectura apropiada para sus recursos estratégicos, para que éstos puedan funcionar y desarrollarse en forma armónica. Sólo así se podrán generar las condiciones necesarias para alcanzar una ventaja competitiva sustentable en el largo plazo.

         Para lograr esto es necesario desarrollar el Pensamiento estratégico y competitivo. En los negocios como en la guerra, el objetivo de la estrategia es poner a nuestro favor las condiciones más favorables, juzgando el momento preciso para atacar o retirarse y siempre evaluando correctamente los limites del combate. Sun Tzu, en el Capítulo VIII (Las Nueve Variables), versículo 9, de su libro El Arte de la Guerra, dice: "El general (strategos) debe estar seguro de poder explotar la situación en su provecho, según lo exijan las circunstancias. No está vinculado a procedimientos determinados."

El punto de partida del pensamiento estratégico es comprender que el cerebro humano, que es la herramienta que vamos a usar en el proceso, no se basa en el pensamiento lineal. Lo segundo es aceptar, que la receta para alcanzar el éxito en la ejecución de la estrategia, consiste en combinar el método analítico con la flexibilidad mental para aceptar que la lógica de la estrategia es paradójica.

El pensamiento estratégico no es precisamente un conjunto de teorías, sino un punto de vista: es el punto de vista del estratega de los negocios que ve el mundo de modo diferente. El estratega ve las actividades de los negocios tal como se desarrollan en el mercado competitivo, no como las entiende la gerencia. El estratega ve la empresa desde el exterior, cual si sus actividades internas se proyectaran en una gran pantalla por medio de una linterna mágica situada en su centro. Ello, en contraste con el gerente operativo, quien tiende a ver la empresa de adentro hacia afuera. Cambiar el punto de vista propio es esencial para el desarrollo del pensamiento estratégico. El punto de partida más lógico quizá sea la definición de la estrategia competitiva en si.

La estrategia competitiva tiene como propósito definir qué acciones se deben emprender para obtener mejores resultados en cada uno de los negocios en los que interviene la empresa. Tema que en esencia nos lleva a plantear qué productos se deben manejar y qué características deben reunir para aspirar el éxito.

En cierto sentido el producto juega un papel de enlace entre oferta y demanda, por lo que el éxito al que se hace referencia está condicionado por la capacidad de la empresa para superar a la competencia y desde luego, por la bondad del producto desde la perspectiva del cliente. En estos términos, la concepción de la estrategia competitiva descansa en el análisis de tres partes clave:

Sector industrial: Naturaleza de los rivales y capacidad competitiva

Mercado: Necesidades y preferencias del consumidor

Perfil del producto: Precio, calidad, servicio, etc.

 

 

Infografía

http://es.wikipedia.org/wiki/Doctrina

http://www.aeca.es/pub/documentos/po9.htm

http://www.deguate.com/infocentros/gerencia/mercadeo/mk8.htm

http://infolac.ucol.mx/documentos/politicas/10.pdf

http://www.ucsur.edu.pe/general/propuesta.asp

http://www.emexico.gob.mx/work/resources/LocalContent/9840/1/temaIV.html

http://www.monografias.com/trabajos25/estrategias-competitivas/estrategias-competitivas.shtml

 

 

 

 

 

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