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TELEVISION
Miércoles, 30 de diciembre de 1998


JAVIER LORENZO
Solidaridad con los infantes

 
Como no podía ser de otro modo, el día de los Inocentes giró alrededor de la infancia. Sin duda, la mayor atención la acaparó la gala Inocente, inocente, que sobrepasó los 180 millones de pesetas y que dedicó esos fondos a tres asociaciones que persiguen mejorar la calidad de vida de chavales con problemas, pero, aunque más desapercibidos, otros dos espacios -Saber y ganar y Esos locos bajitos- aportaron su granito de arena para reivindicar el valor de la ingenuidad y la inocencia.

Tiene mucha razón Jordi Hurtado, presentador de Saber y ganar, cuando demanda un concurso cultural para los niños. En la época del blanco y negro había varios concursos de estas características que, además, tenían un enorme seguimiento. Sin embargo, con la llegada del color y la pantalla panorámica desaparecieron para no regresar. Tal vez sería el momento de recuperar esos espacios de sana competencia que, sin lugar a dudas, aportarían mucho más que, pongo por caso, todos los capítulos de Bola de dragón.

En cuanto a Esos locos bajitos, el especial que emitió Antena 3 fue un compendio de virtudes y sonrisas francas. Era inevitable troncharse viendo cómo un mocoso explicaba las razones por las que los hombres no pueden quedarse embarazados, o a una pareja de niñas de arrebatadores bucles contando el modo en que una de ellas se quedó sin sus dos novios el mismo día. Por no hablar de los críos del estudio, que lo bordaban hablando de política internacional, de Mónica Lerinsky, de que «España va bien, pero va mal porque la han echado de la Liga» o de Felipe González, «presidente de Cádiz», que ya no está en el poder «porque lo han despedido». Por otra parte, si hace años me llegan a decir que algún día haría un elogio de Bertín Osborne jamás lo hubiera creído. Sin embargo, tras algunas experiencias realmente escabrosas -recuerden, sin ir más lejos, Contacto con tacto- es preciso reconocer que Bertín conduce excepcionalmente bien este programa y que, al menos a mis ojos, se ha rehabilitado como profesional y como persona. Alguien que habla con los niños de esa manera tan sincera no puede ser tan malo como a veces lo pintan.

El que nunca tuvo ese problema es López Iturriaga, que siempre ha tenido aspecto bonachón y simpaticote. Era el sexto año al frente de la gala de Inocente, inocente, pero parecía la primera por lo que respecta a ganas de hacer las cosas bien y de que todo se saldara con éxito. No importa que haya tantos programas solidarios si todos son como éste. Ver a Paloma Gómez Borrero gastando una inocentada a una pobre mujer, la cual casi se echa a llorar al saber que tenía el riesgo de infectarse con el peligroso virus de Uagadugú, sólo era comparable a la performance de Jaime Bores haciendo de Tom Jones o a las actuaciones de Rosana o Manolo García. Al final, objetivo cumplido. Mi más sincera enhorabuena. Será difícil mejorarlo.

http://www.el-mundo.es/diario/1998/12/30/television/30N0105.html

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