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TELEVISION
Sábado, 27 de marzo de 1999


REPORTAJE / TENDENCIAS
Las confidencias a media tarde saturan a la audiencia
Los «talk-shows» pierden gas tras copiarse unos a otros
FRANCISCO CHACON

MADRID.- Los éxitos y los fracasos motivados por la dictadura de la audiencia española siguen pautas que, en gran medida, reproducen lo que sucede en Estados Unidos. Las fórmulas mágicas no existen y los ciclos que encumbran o agotan un programa tampoco representan sorpresas mayúsculas. El penúltimo género afectado es el conocido en la terminología anglosajona como talk-show.

Y es que ha llegado la hora del declive de estos espacios, en los que un presentador dispuesto a tratar temas de «preocupación social» dialoga, o interroga, a personas de la calle que acuden al plató para contar sus experiencias. Vivencias narradas con una base cada vez más rocambolesca para intentar atraer a los espectadores de media tarde, la franja horaria en la que se emiten.

Engañé a mi marido con su mejor amigo, Fui violada por mi padrastro o Me fugué con mi vecino son algunas de las cuestiones planteadas en magazines como Ana, Las tardes de Alicia (Tele 5) o La hora de Mari Pau (Telemadrid y ETB-2), que acaban de desaparecer de sus respectivas parrillas.

No alcanzan, en cualquier caso, el grado de basura dialéctica de sus modelos norteamericanos, en los que están a la orden del día dilemas tan delirantes como ¿Qué habría sido de mi vida si no hubiera acudido a aquel salón sadomasoquista?, Me hice lesbiana después de convertirme en travesti o Mi cuñado me sodomizó vestido con ropa de policía.

Los triunfadores

Sólo el apartado de talk-show del macroprograma Sabor a ti, de Ana Rosa Quintana en Antena 3, el Digan lo que digan de Jaime Bores en TVE-1 (aunque se encuentra en la picota tras solicitar el PSOE que se castigue su «degradación moral») y la sesión de Mari Pau Huguet en TV3 sobreviven a los implacables índices de aceptación.

Un panorama tan clónico cadena a cadena como en otro tipo de espacios. Así que no resulta extraño que la saturación se haya cobrado ya sus víctimas.

Claro que para Ana Rosa Quintana no existe tal declive. «En mi opinión, lo que ha pasado es que ha habido más competencia y se ha llevado al público. En este caso, yo».

Y añade: «Nunca se sabe por qué la audiencia te elige o no. Quizá se ha decantado por Sabor a ti porque hemos tocado temas de más actualidad, como el de las mujeres maltratadas, o porque yo me implico más. No lo sé. Pero la gente confía en este programa y nos escogen para contarnos sus cosas».
 
 

http://www.el-mundo.es/diario/1999/03/27/television/27N0117.html

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