POR TIERRAS DE PASAS
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José Rodríguez Alarcón [20/Febrero/99] |
KM. 0. RINCÓN DE LA VICTORIA
Después de desayunar nos ponemos en marcha desde esta localidad. Nada más empezar nuestro recorrido pasero en dirección a Benagalbón, pasamos por debajo de la autovía e iniciamos una suave ascensión que después de cuatro kilómetros nos coloca en Benagalbón. Estos cuatro kilómetros han estado sembrados de casas, nuevas y grandes casi todas, a ambos lados de la carretera. Se ven también algunos invernaderos.
KM. 4. BENAGALBÓN
A Benabalbón se llega de sopetón al tomar una curva a la izquierda mientras al frente aparece la localidad, que es una pedanía
de Rincón de la Victoria. Está situado el pueblo en descenso, sobre la vaguada del río del mismo nombre, muy bien orientado hacia el sur y este y protegido de los vientos norteños. El núcleo de la población está en la otra vertiente
de la vaguada, ocupando la iglesia el poco terreno llano, con la plaza, pequeña, delante.
Continuamos nuestra marcha ascendente, ahora con algo más de desnivel hacia Moclinejo. A nuestra derecha va quedando el valle sembrado
de almendros y viñas y a los pocos kilómetros empieza a verse la pedanía de Valdés, recostada en la falda sur de la montaña. Son sólo un puñado de casas.
A lo largo de la carretera van apareciendo indicadores con los nombres de los propietarios de las diferentes fincas.
KM. 10. MOCLINEJO
Con la visión de esta localidad nos hacemos una foto. Es un pueblo, como todos los de la comarca, blanco, de blancura hiriente
a la luz intensa del sol de la mañana. La iglesia está situada sobre una pequeña protuberancia y aparece rodeada de sólidos cimientos que enseguida suponemos fueron los fundamentos de alguna fortificación originaria del pueblo. Aquí
se hicieron fuertes los moriscos para asestar un duro golpe a los cristianos conquistadores en la cuesta de la Matanza, en las proximidades de Moclinejo.
La torre de la iglesia es cuadrada con campanario a cuatro aguas, sin espadaña pero con dobles arcos de medio punto en cada una de sus cuatro caras.
A la izquierda de la carretera, en la entrada a
Moclinejo hay una fuente "El Chorro de Moclinejo" donde cogemos agua. El lugar
tiene agua permanente y era donde los lugareños lavaban. Está muy reformado con ladrillo visto.
Y después continuamos ascendiendo por la Cuesta de la Matanza hasta llegar a alcanzar casi los 600 metros.
En el kilómetro 14 de nuestro recorrido llegamos al puerto que nos abre unas panorámicas impresionantes. A nuestra espalda han quedado
los pueblos hasta ahora reseñados con el mar al fondo. Pero al frente tenemos la grandiosa mole de las Sierras de Camarolos, Tejeda y Almijara, con la Maroma coronada de nieve; el Boquete de Zafarraya y Periana, con la sierra de Alhama; también
el Santo Pítar.
Pero lo mejor está a nuestros pies. Impresionantes pendientes sembradas de viñedos y almendros y todo el paisaje salpicado de casas
junto a las que hay, en todas ellas, paseros.
Y empezamos a descender hasta llegar a los 200 m.
KM. 19. ALMÁCHAR
Entramos en el pueblo que está magníficamente cuidado. Las calles están muy limpias y con indicadores de cerámica vidriada
en las fachadas de los diferentes lugares con eventos significativos. Llegamos a la Plaza de España, donde está la iglesia que parece un poco vieja por fuera. Está cerrada y no podemos visitarla.
Charlamos con un almachareño, podría estar jubilado, y le preguntamos por la Cueva Fofar. No se siente muy atraído por su interés y
no nos anima demasiado a visitarla, lo que unido a las pendientes nos hace desistir. En esta misma plaza, frente a la iglesia, en la fachada hay una sucesión de azulejos en los que se relata la historia de Almáchar. Es interesante.
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Y de allí nos vamos al Ayuntamiento en busca de información. Nos atienden muy amablemente y nos proporcionan algunos folletos, en uno
de los que destaca el plato favorito, el Ajoblanco con almendras. Probamos las pasas que tienen para degustar en el Ayuntamiento y después nos vamos a tomar café, cosa que hacemos en el Bar Currito. |
KM. 22. EL BORGE

Para llegar a El Borge hay que ascender una inclinada cuesta, aunque corta. La entrada del pueblo es un arco de herradura. En cada una de sus columnas hay un
personaje famoso de la localidad. En la de la izquierda según se entra está Martín Vázquez Ciruela, profesor de Teología en el Sacromonte Granadino, que murió en la Catedral de Sevilla en 1664; y en la parte derecha Abdallah ben
Ahmad,
"Ibn al-Baitar, médico, que residió en Santón Pitar sobre 1216.
La iglesia de El Borge está en la parte baja del pueblo, con una pequeña explanada delante de su puerta principal orientada al norte,
y con una hermosa torre octogonal al lado.
Y de allí continuamos ascendiendo en busca
del puerto que nos pase a la siguiente vaguada. Al frente va destacando el pico Santo Pítar.
Llegamos al puerto que está a 400 m. y de nuevo aparecen magníficas vistas. Sobre todo destaca, sobre una roca inexpugnable, Comares,
al que no llegaremos, porque ya lo hemos visitado en otro recorrido anterior. Pero se ve así de alto.
KM. 28. CÚTAR
Y llegamos a Cútar y entramos en el pueblo y allí está la Iglesia de la Encarnación del s. XVI. Y como la puerta está abierta, entramos. Hay una chica
limpiando. En el camarín hay un santo que resulta ser San Roque. Subo al camarín que tiene cúpula. La iglesia tiene toda la pinta de haber sido una mezquita. El techo es un artesonado de color oscuro. En las paredes de la iglesia se han
descubierto algunas pinturas que habían sido tapadas por la cal. Luego nos ofrece subir al campanario que está hecho una porquería de excrementos de palomos. Hay dos campanas y una de ellas tienen una cuerda que baja hasta la iglesia
para que le tiren los monaguillos. La torre es cuadrangular, como todas las que hemos visto hasta el momento, salvo la de El Borge. Después nos vamos a comernos un bollo a la plaza del ayuntamiento que tiene un reloj en la fachada
principal parado en las 9:10.
Y de aquí tomamos rumbo hacia Benamargosa. Enseguida se nos brinda un paisaje magnífico de Cútar, y sobre él, a lo lejos y en lo
alto, Comares.
Me encanta la estampa y nos paramos a hacer una foto.
Y seguimos bajando con amplias curvas que se adaptan a las diferentes vaguadas. El paisaje va cambiando y lo que antes eran viñas ahora
se va convirtiendo en plantaciones de aguacates.
Y llegamos al puente sobre el río Benamargosa que cruzamos. El cauce está totalmente seco, pero es ancho.
KM. 35. BENAMARGOSA
Lo primero que hacemos es tomar café en el Bar Río, justo a la otra parte del puente. Después continuamos la marcha pero de
inmediato aparece la Iglesia de Santa María de la Encarnación del s. XVI que está cerrada pero que se parece a las anteriores, y también la torre, pero que tiene algo diferente. Entre la iglesia y la calle colindante hay un arco con
pasadizo y un ventanuco, oval que le da luz. Supongo que comunicará la iglesia con la casa del cura, o algo así.
Y seguimos río abajo, por la carretera, y cruzamos muchas plantaciones de aguacates y terrenitos muy bien arreglados, algunos sembrados
de patatas bajo plástico. También hay, de vez en cuando, invernaderos.
KM. 39. TRIANA
Es una pedanía de BENAMARGOSA y patria chica del Niño de Vélez con una cerámica que lo conmemora y entre otras cosas está esta letra:
"Caleta y el Limonar
viva Málaga que tiene
Caleta y el Limonar
su parque lleno de flores
a la orilla del mar
donde nacen los amores."
Y seguimos río abajo en dirección a Vélez pero dejamos la carretera principal, giramos a la derecha y volvemos a cruzar el río Benamargosa.
KM. 50. BENAMOCARRA
Llegamos a Benamocarra entre plantaciones de aguacates e invernaderos. Hay también antes de llegar una noria con arcos para formar la acequia. Benamocarra nos recibe y nos despide en cuesta.
KM. 55. IZNATE
De Benamocarra a Iznate hay que subir y apretarse el sillín al culo porque la cuesta se las trae.
Iznate también tiene su iglesia y su torre como casi todos los demás pueblos que también tienen las calles muy empinadas y tortuosas.
KM. 60. CAJIZ
Es el más chuchurrío de todos los pueblos visitados hasta el momento. También tiene su iglesia y su torre pequeñas y cuadrangulares.
Y de Cajiz bajamos hasta cruzar, por debajo de la autovía y enseguida giramos a la derecha para volver a cruzar de nuevo por debajo de
la autovía hacia el norte, esta vez por un camino terrizo que nos lleva a Iberos
KM. 66. LOS IBEROS
Llegamos a esta aldea, pero sólo podemos averiguar donde estamos después de preguntar por unas calles empinadas y malolientes. Ni hay indicadores ni encontramos
dónde tomar café.
Y nos dicen que más adelante, por el camino polvoriento llegaremos a Macharaviaya
KM. 68. MACHARAVIAYA
Y llegamos a Macharaviaya por una cuesta de cemento empinada y por otra más empinada aún, empedrada, llegamos a la iglesia, magnífica para un pueblo tan pequeño
que da sensación de grandeza.
Junto a la iglesia está la Plaza Bernardo Gálvez con una placa en la que relata sus hazañas y los servicios prestados a Carlos III.
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El pueblo está muy cuidado, pero muy empinado y tampoco encontramos donde tomar café.
Salimos por la parte alta donde está el colegio Salvador Rueda, oriundo de la pedanía de Macharaviaya, Benaque, que no está más allá de un tiro de honda, pero
que por carretera hay dos kilómetros de curvas y cuestas en la falda sur de la sierra.
Viendo la hora que es y lo difícil del terreno y que aparece casi todo a nuestra vista destacando la iglesia y la torre, como todas, desistimos y continuamos, ya
por asfalto una subida muy dura de 3 kms. Cuando llegamos a lo más alto, la carretera crestea hasta que inicia una bajada vertiginosa ya con el mar al fondo.
En un cruce, giramos a la derecha que nos coloca en Benagalbón en picado.
Y cruzamos el pueblo.
KM. 76. BENAGALBÓN
Desde aquí desandamos los cuatro kilómetros que nos separan del punto de inicio en el Rincón, que fueron los primeros que hicimos a la inversa por la mañana.