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Es una mañana soleada de finales de febrero. Ayer llovió y hoy el día ha nacido espléndido, pero no por mucho tiempo. Son las diez de la mañana y el ciclo-rutero quiere disfrutar del día y sentir la naturaleza que se empieza a despertar a la primavera. El mar está de plata, totalmente plano. Algunos barcos pequeños están quietos sobre la superficie. De vez en cuando mueven sus remos para orientarlos a la marea. Son pulperos.
| Y el ciclo-rutero mira al cielo.
El sol brilla luminoso. También echa una ojeada a Sierra Bermeja. Algunas nubes empiezan a aparecer sobre sus cimas. Poco a poco irán aumentando su volumen hasta que de forma intermitente
oculten el sol. El ciclo-rutero sabe que dispone de la mañana para hacer su recorrido antes de que de nuevo la lluvia pueda aparecer. |
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El Paseo del Carmen llega hasta el río Guadalobón.
El río Guadalobón baja de lo más alto de Sierra Bermeja por donde en otro tiempo estuvieron las minas. Por donde lo cruza el ciclo-rutero es su tramo final, momentos antes de que desaparezca en el mar. En este punto el ciclo-rutero se incorpora a la carretera N-340 de tráfico intensísimo que durante ocho kilómetros no le dejarán espacio para las distracciones aunque el arcén es espacioso... de momento. Y así, concentrado, siempre con el mar muy cerca a la izquierda, irá dejando atrás los kilómetros que le separan hasta que cambie de rumbo hacia Casares.
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Mientras tanto se suceden urbanizaciones muy conocidas en Estepona: Don Pedro, Costa-Natura, Bahía Dorada, Buenas Noches... por nombrar las más señaladas... de momento. Y entre ellas los ríos que siguen bajando de Sierra Bermeja donde han tenido su origen: Arroyo de Enmedio, Arroyo Vaquero, Arroyo Jordana... Y torres vigías en la desembocadura de Arroyo Vaquero y Jordana. |
Km. 5,5. Arroyo Vaquero.
En
la desembocadura de Arroyo Vaquero hubo un importante asentamiento humano, hasta
hace pocos años preservado de la rapiña, pero que las urbanizaciones limítrofes
se han encargado de destruir. Para seguir el rastro de este asentamiento hay que
acercarse al museo histórico de Estepona situado en la plaza de toros. Recuerdo
que cuando lo vi por primera vez quedé sorprendido sobremanera. Sencillamente
subí a la loma que está junto a carretera N-430, sin rumbo y sin saber nada ni
esperar nada de lo que después allí encontré. Era un pequeño recinto cercado
o medio cercado de alambres, zarzas, erguenes y monte bajo. Sobre el terreno
había tumbas tapadas con losas. Alguna ya no tenía la losa. En el interior había
esqueletos enteros, sin que hubieran sido removidos los huesos. Algunos años
después, cuando me acerqué en otra ocasión, ya no quedaban más que piedras
revueltas y poco más.
El ciclo-rutero, hoy, a pesar de llevar todos estos
pensamientos en su cabeza y de intentar imaginarse cómo pudieron sobrevivir los
humanos de la pesca y la agricultura por estos lares cuando todavía el paisaje
estaba natural, no tiene muchas otras sensaciones naturales porque el rugido de
los coches que lo adelantan no le permiten otras cosa.
El la margen del asentamiento descrito, junto al
mar, sobre un suave montículo y totalmente rodeada de viviendas se encuentra la
torre vigía de Arroyo Vaquero, muy bien preservada..
Más adelante, por el kilómetro 8 de esta ruta, se
pasa de un término municipal a otro, de Estepona a Casares, donde la Piedra Paloma yace, como arrojada al mar, en la playa.
Este paraje tiene su encanto y hay que apresurarse a disfrutarlo antes de que lo
devoren las construcciones que están acaparando los lugares
paradisíacos que aún quedan por estas costas. Recuerdo bien esta piedra por
que le sirvió en otros tiempos al ciclo-rutero como punto de marcación para
sus localizaciones pesqueras.
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Y un poco más adelante cruzamos casi por la desembocadura del Arroyo Jordana que no hace mucho tiempo era un bosque de eucaliptos, junto a la punta de Torre La Sal. Hoy ya es una urbanización. Esta torre es cuadrangular y está situada sobre un pequeño acantilado. Se accede a ella por una puerta abierta hacia el norte. Por unas escaleras estrechas se puede subir, primero a la primera planta y después a la terraza, desde la que se contempla en mar amplio. Sentarse allí produce una sensación muy relajante y agradable
Km. 9. Entrada a la Carretera de Casares
El ciclo-rutero ya quiere abandonar la N-340 saturada de tráfico y ruido. Así que llega al cruce donde se indican 14km. hasta Casares y gira hacia la derecha. Por aquí, en otros tiempos, no había más que eucaliptos. Ya han construido una estación de servicio y están construyendo varias urbanizaciones. De momento la zona arbolada ha quedado calva. Y empieza una ascensión que, con sus más y sus menos, nos subirá hasta los 400 m. de altitud. Este primer kilómetro es una subida continuada, no demasiado inclinada. Al culminar la primera parte se abren nuevos horizontes: por la derecha, la majestuosidad de Sierra Bermeja y, por la izquierda, la Sierra de la Utrera, con su famoso canuto. Y con el sudor empezando a brillar en la frente, el ciclo-rutero continúa su marcha agradable.
Km. 11. Cortesín
| Cortesín es una gran finca situada principalmente a la derecha de nuestra ruta. Esta compuesta de varias construcciones. Desde su altozano se abre aún más imponente el macizo de Sierra Bermeja.
Al frente también se puede contemplar la Sierra Crestellina y el verdor de los Montes del Duque. Y enseguida, también a la derecha, muchos cables de alta tensión, es la Subestación Eléctrica de la Sevillana. Ya no hay cuesta. Un poco más adelante están construyendo la autopista de peaje con puente-viaducto sobre el arroyo Jordana, por la derecha, y túneles por la izquierda, bajo el cortijo de Pedro Jiménez. Después, la "Venta Cózar", con su magnífico mirador sobre el valle y la montaña. La vista alcanza hasta el mar y hasta Estepona. |
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El ciclo-rutero no deja de pedalear, ahora por llano, y contemplar el paisaje, y un pequeño grupo de casas, muy bajas, formando un diminuto poblado, un cortijillo, en la rivera del Jordana. Un paraje bucólico, sin duda, para contemplar. No sé si esto mismo pensarían los habitantes que en otros tiempos tuvieran que sobrevivir en este lugar.
De nuevo empieza la subida.
Km. 16. Venta Villa García
Ahora la subida, aunque no sea continuada, se hará más dura. Algunos repechos permitirán hacer
brillar la frente del ciclo-rutero con abundancia. Primero la cuesta de la cantera vieja, luego los algarrobos sobre las angosturas del Jordana, casi debajo del ciclo-rutero. Después otra, aún más inclinada, con acebuches y algarrobos.
Hasta que el ciclo-rutero no se acerca a donde la carretera cruza el Jordana, no habrá un momento de descaso que, aunque corto, sirve para relajar músculos y prepararse para lo más duro del recorrido. Se está haciendo más duro cuando
el ciclo-rutero pasa por delante de la venta "Villa García", pero hay que continuar. En la puerta de la venta hay, casi siempre, camioneros o viajeros sentados en la puerta tomándose algo fresco o relajante. No sé qué se les
pasará por la cabeza cuando ven pasar, con fatigoso pedaleo, al ciclo-rutero. Algunos saludan con la mano y sonríen.
Justo al pasar la venta, a la derecha, se inicia una ruta que nos lleva a Estepona sólo en 9 kilómetros, pasando por el Parque de los Pedregales.
Pero hay que continuar pedaleando y ascendiendo.
Km. 17. Venta Victoria y la Acedía
| Nos acercamos ya a uno de los parajes más atractivos de todo el recorrido: La Acedía. Antes, en una curva muy pronunciada a la izquierda, está "Venta Victoria" con sus magníficas vistas sobre Sierra Bermeja y el valle de Arroyo Vaquero. Al fondo Estepona y el mar. |
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Unos 500 metros más hacia adelante, a la derecha, sale una camino que baja a La Acedía. Es un precioso valle formado por Arroyo Vaquero, justo cuando inicia su curso bajo en el punto donde se recogen todas las aportaciones que Sierra Bermeja le tributa. La Acedía está compuesta de parcelas y casas formando un precioso mosaico verde y blando, contemplado desde el remanso hasta el que, a duras penas el ciclo-rutero ha podido encaramarse, pedalada tras pedalada, con el sudor bajando por todo su cuerpo. |
| Y sigue el ciclo-rutero hacia arriba por la vaguada de las jaras, ascendiendo poco a poco, saboreando el olor y el esplendor de la
naturaleza. Por la izquierda se extiende ahora el valle profundo del Jordana, próximo a su nacimiento, un valle de ensueño. Allí en el fondo hay una casita inmersa en la vegetación, como formando parte de ella, con su parra en la puerta, su mesa y su silla. Creo que allí sentado el ciclo-rutero se podría pasar las horas guiando su vista valle abajo hasta el mar y dejándose llevar por su imaginación, sin prisa. Esta es la casa y el valle. |
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Ya hay que cambiar de aguas. Deja el ciclo-rutero atrás las que vierten al Jordana, al sur-este, y empiezan las que vierten hacia el sur-oeste, al río Manilva, el río de los Baños de la Hedionda. Y lo hacen por un espeso alcornocal que flanquea ambos lados de la carretera, que aún seguirá ascendiendo hasta el punto kilométrico 10 de la antigua marcación. Todavía se conserva el mojón que lo indica.
Llegado a este punto la carretera se precipita hacia Arroyo Hondo
Km. 20. Arroyo Hondo
Arroyo Hondo es un afluente del río Manilva, al que se incorporará una vez pasado Casares, por debajo del cementerio nuevo, ese en que la gente de Casares no quiere que la entierren. Los casareños quieren ser enterrados en lo más alto, en su recinto amurallado, donde lo han hecho siempre, y junto a su Iglesia de la Encarnación, aunque tenga sus bóvedas hundidas.
Km. 21. Puerto de la Cruz
Km. 22. Casares
Km. 24. Sierra Crestellina
Km. 25. Licipo
Km. 27. Virgen del Rosario
Km. 30. Central eólica
Km. 34. Cantera y Hedionda
Km. 36. Manilva
Km. 38. Sabinillas
Km. 49. Fin (Paseo Marítimo de Estepona)