Frecuentemente
se nos pregunta ¿por qué nuestra insistencia en el uso del Latín en la liturgia?
Pues teóricamente hablando existe muy poca diferencia sobre cual idioma se
utilice en la Misa
por ejemplo, ya que Dios entiende todas las lenguas y conoce los pensamientos
mas íntimos de todos los corazones; pero en la práctica existe un verdadero
abismo entre el significado cambiante que se le da a las palabras de la lengua
vernácula y el significado de las palabras de la así llamada "lengua
muerta", es decir el idioma Latín.
Con
mucha insistencia, la gente, dice que ahora que la Misa es en lengua vernácula,
(el idioma propio de cada nación) ahora sí entienden que es lo que se lleva
acaba durante la celebración de la
Misa.
Los
Misales para uso de los fieles, antes del Concilio Vaticano II, contienen la
traducción del latín acompañada con su similar en el idioma correspondiente, y
así ha sido utilizado por muchos años. Con estos Misales, los fieles pueden
acompañar y leer exactamente lo que el sacerdote dice en sus oraciones frente
el altar. Y aunque el Sacerdote utilice el latín en las ceremonias de la Iglesia, los fieles pueden
seguir paso a paso lo que se realiza gracias a las traducciones del latín al
español, inglés, Francés, o idioma propio de cada país. Por lo tanto no es un
argumento valido decir que ahora sí entienden la Misa, los promotores de la Misa en lengua vernácula.
Puesto que si los fieles no fueron capaces de entender el Ingles simple
traducido en sus Misales antes del Concilio Vaticano II, mucho menos entenderán
ahora lo que sucede en la Misa
en lengua vernácula de nuestros días.
Cuando
preguntamos, a los promotores de la nueva Misa, que nos definan lo que
entienden precisamente por lo que es la
Misa, frecuentemente recibimos respuestas como estas: La Misa es "Una cena",
"Una conmemoración", "una fiesta de alegría y amor"
etc.Estas respuestas a simple vista suenan muy bien, sin embargo les falta algo
muy importante. Ya que han perdido completamente el verdadero sentido y
significado de lo que la
Iglesia Católica enseña acerca de lo que verdaderamente es la Misa, la cual claramente la
ha definido como un sacrificio. Es decir el sacrificio incruento del
calvario.No es una cena, ni una conmemoración, sino un sacrificio.
La Misa tampoco es la última cena, puesto
que Jesucristo instituyo la Misa
después de que hubieron cenado. Es decir cuando tomo pan y vino y lo bendijo
(es decir lo consagro). El claramente manifiesta que este es su cuerpo y su
sangre, y que si queremos tener vida en nosotros debemos alimentarnos de El. En
cada Misa, Jesucristo se ofrece a si mismo a su padre celestial en sacrificio.
El se hace verdaderamente presente en nuestros altares. El pan y el vino
verdaderamente se convierten en el cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro
señor Jesucristo. Este es el misterio del cual no podemos explicar. Más debemos
creerlo porque es Dios quien así nos lo ha revelado a través de la Iglesia Católica.
Este
conflicto, sobre lo que significa la
Misa, es una de las razones por las cuales la Iglesia insiste en el uso
del idioma Latín. Puesto que aun si la
Misa fuera traducida en lengua vernácula sin ninguna
modificación, lo cual no se puede decir de la traducción realizada por los
instigadores del Concilio Vaticano II, existiría aun así una gran confusión. Ya
que la gente al escuchar la Misa
sin ninguna explicación, en su idioma natal, tomaría el papel de intérpretes
ellos mismos, dando su propio significado, acarreando con esto a la
protestantisacion de la Misa,
eventualmente reducida como un común denominador. Esta libertad de
interpretación se asegura de no ofender a nadie, es decir que puedes creer lo
que quieras, y tu vecino puede creer lo que el quiera. De esta manera católicos
y protestantes, podrán estar contentos. Esto es el resultado del nuevo
ecumenismo. Ya que los protestantes que no tengan nada que ver con el
Sacrificio de la Misa
pueden fácilmente y sin ningún problema asistir a los servicios,
conmemoraciones, y ágapes con los falsamente llamados `católicos" y muchos
de estos podrán sin ningún problema de conciencia asistir y participar en los
servicios Protestantes.
Por
otra parte, cuando el latín es utilizado en la liturgia de la Iglesia, los fieles
interesados en conocer mas acerca de esta, debe dirigirse a las autoridades
competentes y legítimamente constituidas para encontrar el verdadero
significado llámese de la Misa,
Sacramentos, lecturas etc. ya que no pueden depender de su propia
interpretación. Pues recordemos que Jesucristo prometió estar con su Iglesia
hasta la consumación de los siglos, y no con cada individuo y sus propias
interpetraciones en particular. Por lo tanto es claro que, solo la Iglesia Católica
es capas de conocer la interpretación correcta de los misterios de Dios.
Puesto
que el latín es un idioma "muerto", no tendremos la desconfianza de
que pierda su significado lo que leemos en la Santa Misa. Las
palabras tendrán el mismo significado en todas partes del mundo donde las
escuchemos. La Misa
será la misma en todo el mundo, por lo tanto las enseñanzas de la Iglesia serán también las
mismas, asegurando con esto que
tendremos siempre y en todo lugar la misma fe, el mismo sacrificio del altar, y
la misma doctrina, puesto que si la
Misa se dice en todos y cada uno de los idiomas existentes,
no habría la universalidad de la Iglesia. Existirán tantas doctrinas diferentes
como el diferente numero de enseñanzas. Cada uno tendrá la libertad de
interpretar y traducir los misterios de la Misa de acuerdo a sus propias ideas personales.
¿No es esto lo que experimentamos en la Nueva Misa? Ya que existen "Misas
conservativas", "Misas liberales", "Misas con mariachis",
"Misas con payasos", "Misas con bailarinas" etc. Cada una
manifiesta ideas diferentes interpretaciones diferentes de lo que entienden por
Misa. No existe ni la unidad en la liturgia ni la unidad en la doctrina en lo
que se expresa en la Nueva
Misa.
A
este respecto, el texto siguiente, tomado del Catecismo explicado (Spirago-
Clarke 1899) nos dice:
"El
Latín es bien adaptado para la liturgia de la Iglesia, ya que es ambos
venerable y misterioso. Es venerable en cuanto a su origen y antigüedad, es el
idioma con el cual las alabanzas a Dios resonaron en voces de los primeros
católicos del primer siglo. Es un pensamiento solemne y sublime el que la Misa sea ofrecida en el mismo
idioma, las mismas palabras que resonaban en las catacumbas. También existe un elemento
de misterio en el idioma latín, ya que es una lengua muerta. No comprensible
por cualquier persona. El uso de un idioma desconocido, crea la impresión en
quien la desconoce, de que algo se esta llevando acabo sobre el altar, mas allá
de sus comprensiones, es decir que se esta realizando un misterio. En el primer
siglo de la cristiandad, una cortina se utilizaba desde el momento del Sanctus
hasta la hora de la comunión para separar el altar de la vista de los fieles.
Aunque esto ya no se practica, el uso del idioma latín, da un cierto
sentimiento de reverencia y solemnidad en las mentes de la gente. Es un hecho
que los Israelitas, y aun los mismos paganos utilizasen en la ceremonia a la Deidad, un idioma no muy
conocido por las demás personas. Los Israelitas, hicieron uso del hebreo
antiguo, utilizado por los patriarcas. Y en ningún lugar encontramos que
Jesucristo o alguno de los Apóstoles sancionaran tal práctica. La Iglesia Griega,
tanto la ortodoxa como la cismática, emplean la forma antigua del idioma
Griego, para sus servicios divinos, y no la utilizada en nuestros días. El
mismo idioma es utilizado en la así llamada Iglesia Ortodoxa Rusa, no la
vernácula, la cual es un dialecto Eslovaco.
El
uso del latín es una forma de mantener la unidad dentro de la Iglesia de Jesucristo. Así
como uniformidad en su Liturgia, ya que el uso del mismo idioma en los templos
católicos dispersos por todo el mundo, es una forma de conexión con Roma,
uniendo a todas las naciones del mundo, bajo en solo idioma. El latín como
idioma de la Iglesia,
une a todas las naciones, haciéndolos a todos miembros de la familia de Dios,
del mismo Reino de Jesucristo. El altar es una especie del Jerusalén Celestial
en el cual la gran multitud de gentes y lenguas se reúnen alrededor de este
trono Divino, para alabar a Dios. Si no fuera el idioma Latín, la lengua
oficial de la Iglesia,
las discusiones y disertaciones que se llevan a cabo en los Concilios no serían
capaces de entenderse y los mutuos intercambios de ideas y opiniones entre los
Teólogos seria imposible. Por otra parte el uso del latín, el idioma de la Roma antigua, nos recuerda
nuestra dependencia a la
Santa Iglesia, Romana. Involuntariamente trae a nuestras
mentes el hecho de que los primeros misioneros fueron enviados por la Iglesia Católica,
cuando llevaron la doctrina de Jesucristo por primera vez a nuestras naciones.
El uso de una lengua muerta es una garantía segura en contra de muchos males;
ya que no esta sujeta al cambio y permanece la misma en todo tiempo. Los idiomas
con el uso diario con llevan diferentes cambios, se desechan palabras, o su
significado cambia conforme pasa el tiempo. Si la lengua vernácula fuera
utilizada en la liturgia de la
Iglesia, los errores y herejías indudablemente la
envolverían, y lo que una vez tuvo significado sagrado, será utilizado de una
manera irreverente y utilizado por el incrédulo en una forma de burla. Esto se
previene por el uso del latín, a cualquier grado, en lo que respecta a quien lo
desconoce. Mas sin embargo, la
Iglesia muy lejos de desear mantener a la gente en su
ignorancia acerca de la liturgia católica, el Concilio de Trento, (22,8)
estrictamente ordena a los sacerdotes, explicar frecuentemente los misterios y
ceremonias de la Misa
a los niños en las escuelas, y a los adultos desde el Pulpito. Sin embargo, es
un hecho, que no es necesario que los fieles entiendan cada detalle que se
lleva a cabo en el santo sacrificio de la Misa. "Si" dice san Agustín "se
encuentra alguien presente y no entiende lo que se dice o se canta, saben por
lo menos que lo que se dice y canta es por el honor y gloria de Dios y esto es
suficiente para que ellos se unan en este ejercicio devotamente". Mas aun,
la experiencia misma nos enseña que el uso del idioma latín en la ceremonia de la Iglesia no interfiere ni
altera con la devoción de los fieles ni los distrae de la presencia de los
servicios litúrgicos. Además, los sermones son siempre instrucciones en la
lengua vernácula, el cual se utiliza en algunas ocasiones al principio de las
ceremonias y algunos sacramentos. La razón por la cual toda la Misa es dicha en Latín, se
debe a que es un sacrificio, y no una instrucción para la gente, además de que
el santo sacrificio de la Misa
consiste mucho mas en obras y acciones que en palabras. Las acciones del
sacerdote, todo el ceremonial, habla el idioma entendible por todos. Y si, como
algunos así lo desean, los servicios fueran en el idioma del país en el que se
realicen, las personas de alguna otra nacionalidad, desconociendo el idioma del
lugar, estarán orillados a cambiar de religión una vez que han dejado su país
de origen. Una otra consecuencia de tales cambios sería la perdida de respeto
por el santo sacrificio, como se pudo comprobar en tiempos de la reforma
protestante, cuando la oraciones de la
Misa fueron traducidas en gran parte al idioma
Alemán e Inglés.
LA HISTORIA SE REPITE A SI MISMA.
"El
libro de oraciones comunes publicado en 1549 y revisado por Cranmer en 1552 -
sustituyó un servicio común en Inglés para la Misa y sancionó puntos de vista protestantes
acerca de la
Eucaristía. El nuevo formato para la ordenación sacerdotal
implícitamente negaba la creencia en el sacramento de ordenes sagradas; y en
muchos lugares las autoridades desmantelaron altares y tiraron las vestimentas
utilizadas en las ceremonias litúrgicas como objeto de idolatría, según ellos
(resumen de la historia de la
Iglesia Joseph Mc. Sorley 1948 P. 558.)
¿No
ha sucedido lo mismo después de la implementación de la Nueva Misa por el C.
Vaticano II? ¿No recibe ahora la aceptación de los protestantes la Nueva Misa? ¿No han
sido reducidos los sacerdotes a simples "panchos" en lugar de
"Padre Francisco"?, ¿No han sido remplazados los altares por una
mesa?, ¿No han sido nuestras una vez iglesias católicas, desmanteladas de sus altares
y sacadas fuera de estas todas sus estatuas y decoraciones, que nos ayudaban en
nuestras meditaciones espirituales?
Esto
sucedió debido a que la gente aceptó el uso del idioma vernáculo en la liturgia
de la Iglesia
en lugar de continuar utilizando sus Misales para seguir las ceremonias en el
idioma latín
Nosotros
rechazamos abiertamente todas las herejías que la "nueva Misa
vernácula" ha traído consigo, razón por la cual nos adherimos a la
doctrina de la Iglesia
católica, verdad in cambiante de Dios, la cual está expresada en el latín que
no cambia jamás su significado.