Qué te dejo, hijo de mi pecho ? Un montoncito de ladrillos y estos versos. Cómo fue tenue el amor que nos tuvimos, hecho de prudencias y silencios. Los dos tuvimos la cruel vacilación de no dar pasos fáciles y besos. La alteridad nos es desconocida, como playas y bosques extranjeros. Los dos cultivamos las difíciles preguntas que no tienen las respuestas que queremos; son epífitas que crecen en paredes orinadas por siglos de misterios. Los dos buscamos la errática poesía que está oculta en la fuerza del terreno; esa música por siempre siempre fugitiva, que prefiere el pudor al verborreo. Tal vez no exista esa quimera tan querida y sea mera ilusión, tan sólo eso. Y buscar sea apenas un estigma, como trabajar y sentir sueño. Al menos, tu descansas en tu música; la más bella de las artes, que no tengo. Te prefiero del lado de las artes y no del tiempo perdido del banquero. A los dos nos menosprecian ciertas gentes, porque ambos despreciamos al dinero, porque lo ganamos arduamente, con sudores inferiores al talento, que los dos, supuestamente, poseemos. Pues bien; esa es la mayor de mis herencias. Presta atención: Es sólo eso que te dejo ! ©Jaez Jarbas 02/11/1951 Home | Contacto | Indice | Libro de Visitas | Quien somos Poemas Lunfardos Copyright© 2005 www.jaezjarbas.com Não é autorizada a reprodução dos textos da autor Derechos Reservados -All Rights Reserved Pagina optimizada con resolucion de 800x600 Webmaster |
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